Apuntes a 1ra Pedro

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INTRODUCCION A LA CARTA DE PEDRO

Andrés y Simón, pescadores experimentados, son hallados por el Señor Jesús junto al mar de Galilea. Los llama y ellos abandonan las redes y le siguen al instante, impulsivos. Al ponerse a juntar los retazos de vida de este Simón vemos que emerge la figura de un hombre que poco a poco profundiza en su análisis de Jesús como ser humano, sin embargo se resiste a creer en Jesús como Mesías.

Como judío, aunque poco letrado, se supone que frecuentaría la sinagoga y escucharía las Escrituras. ¿Recuerdan la historia de la gran pesca? Primero demuestra una fina ironía pero cuando tira la red… ¿cuál es la respuesta de Pedro? Comienza a verse a sí mismo en relación a Jesús: ¡este  Jesús no es un hombre cualquiera! ¡Soy indigno de estar a su lado!

¿La parte donde el Señor Jesús lava los pies de los discípulo? Pedro: “a mí no.” ¿Y en Getsemaní? Durmiéndose. Y luego la terrible negación. Somos así. Vulnerables, impulsivas, inconstantes, un día sí y otro también, ¡apártate de mí Señor!

Mas Pedro fue restaurado. Restaurado. De cuánto alivio resulta a nuestra alma porque en nuestra interior pensamos “Señor, si restauraste a este hombre, quizás también hay lugar para mí.”

En el recuadro, noten que Pedro tendría unos 29 años de edad cuando conoció a Cristo. Un hombre joven, lo cual explicaría un tanto su accionar. Escribe la carta alrededor de los 62 años de edad, en plena madurez, probablemente desde Roma, siendo Nerón emperador. Según registros históricos fue martirizado en Roma alrededor del 64-68 D.C. junto con su esposa, quien al parecer lo acompañaba en sus viajes.

Escribe a ciudades localizadas en lo que hoy es Asia Menor, Turquía, ciudades a las cuales nunca viajó. Es posible que estos grupos de creyentes -pequeñas comunidades- hayan sido fundadas por judíos convertidos que regresaron a sus tierras después de Pentecostés (Hechos 2:9-11). Comunidades que en su mayoría estarían conformadas por gentiles, porque:

  1. no conocían a Dios (1:14)
  2. practicaban una vida vana, heredada de sus padres (1:18)
  3. pero ahora pertenecen al pueblo de Dios (2:9-10; un juego de palabras con Oseas 1:9-10)
  4. vivían entre gentiles (2:12)
  5. conservaban una serie de vicios gentiles (4:3-4)

IGUALITO QUE NOSOTROS.

ups.

 

BIBLIOGRAFIA GENERAL:

  1. The First Epistle Of Peter by Peter H. Davids. The New International Commentary on The New Testament; William B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan. 1990
  2. 1 Peter. A Living Hope in Christ by Jen Wilkin. The Gospel Coalition. LifeWay Press 2015. Reprinted 2017.
  3. 1 Peter For You by Juan R. Sanchez. The Good Book Company, 2016
  4. La Biblia de las Américas (LBLA). Disponible en biblegateway.com

 

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Apuntes a 1ra Pedro

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Ciertamente Dios cuida su Palabra. Pudo haber creado un DVD y grabar episodios de cada era de historia bíblica, ¿qué les parece? Pero no. Escogió seres humanos falibles, caídos, imperfectos, con sus personalidades, bagajes, antecedentes, como tú y como yo, y los puso a escribir. Y luego Dios preservó lo escrito.

Así que tenemos escritos. De ahí su nombre: Las Escrituras.

Escritos divinos en su origen (2 Pedro 2:21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo), expresados como literatura. Por tanto es imperativo que sepamos estudiar y discutir tal literatura sin olvidar de donde proviene.

Que no sea para convertirnos en “pecadoras más listas” por ejemplo, excelentes conocedoras de textos, conocedoras ágiles a la hora de corregir o impresionar a otros o a nosotras mismas. No, amados y amadas. Que nuestra motivación y propósito de la instrucción sea el amor (1 Timoteo 1:5), en imitación de Cristo. Que cada día seamos conformadas a Su imagen de tal modo que sepamos ser luz y otros conozcan de Dios (Isaías 49:6; Mateo 5:14-16). Que seamos transformadas mediante la renovación de nuestra mente (Romanos 12:1-2) porque es nuestra responsabilidad amar a Dios con toda nuestra mente -no con la ajena- y presentar nuestros cuerpos a Dios en adoración.

¿Cómo estudiaremos?

En comunidad. Eliminando especulaciones y evitando caer en aplicaciones sin haber estudiado lo que dice el texto. Seis preguntas básicas para responder cada vez:

  1. ¿Qué dice el texto? Todos llegamos con ideas preconcebidas. Hay que poner el freno, leer otra vez, y otra vez.
  2. ¿Qué observo en y acerca del texto? Género, estilo, detalles, gramática, estructura, sustantivos clave, verbos, relación de las palabras entre sí, palabras inusuales o difíciles (¡busca el diccionario!), sentido de las palabras (¿es literal, ilustrativo, una figura de lenguaje?), repeticiones… contexto del pasaje…
  3. ¿Qué significó para la audiencia original? Ponte en los zapatos (bueno, sandalias) de quienes oyeron o leyeron las palabras por primera vez. Esta pregunta es el corazón de la interpretación. ¿Cuándo se escribió? ¿Circunstancias? Si bien las Escrituras se escribieron para nosotros (Romanos 15:4), no fueron escritas a nosotros. ¿Qué necesidad o situación particular provocó el escrito? ¿Cuál sería la reacción esperada? ¿Cuál el contexto cultural, geográfico, político, lingüístico…?
  4. ¿Hay un punto principal?
  5. ¿Verdades relevantes? Sin importar cuándo, dónde o a quién.
  6. ¿Cómo encaja la parte en el todo?

¿Das gracias por el libro de 1ra de Pedro?

 

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