ADDORA

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¿Cómo orar? He aquí un bosquejo sencillo (ADDORA) basado en la oración modelo de nuestro Señor Jesucristo.

1. ALABANZA a nuestro Padre Dios por quien es El.

2. ADORACION, porque de El, por El, y para El, sea toda nuestra vida.

3. ADMISION de nuestra profunda necesidad de El, de nuestra manifiesta y cotidiana pecaminosidad. Oh Padre ¡líbranos del mal!

4. Ojos puestos en la eternidad.

5. ARREPENTIMIENTO, en humildad delante de El.

6. ACCIONES DE GRACIAS por Su salvación, misericordia, bondad, longanimidad…

Para su consideración al momento de orar, utilizando siempre las mismas palabras de la Escritura (otra razón más para memorizar).

6 Razones para que sepamos Doctrina

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Tomado de “Spiritual fitness: doctrine” del P.Tim Challies.

Sufrimos bombardeo constante con la idea de “estar en forma.” ¡Ay de nosotras si no “estamos en forma”!

Como mujeres cristianas, ¿debiera ser esto lo más importante? Pienso que la dirección de Pablo a Timoteo nos ayudará a poner las cosas en perspectiva: el ejercicio que más aprovecha es el espiritual (sin dejar a un lado el físico, claro). ¿Le damos debida importancia a “mantenernos en forma” en lo espiritual? Igual que con el ejercicio físico, si descuidamos lo espiritual estaremos en franca decadencia.

Ahora bien, ¿qué entendemos por doctrina? ¿Nos ayuda a “mantenernos en forma”? Doctrina se define como la “enseñanza que se da para instrucción de alguien.” Aplicado a nosotras, enseñanza de Quién es Dios, cómo vivir en este mundo. Ojo: no es perseguir conocimiento seco, sin vida, sino un acercarnos al Dios vivo, al Ser más maravilloso que jamás pudiéramos conocer.

1. Doctrina hace crecer el amor hacia Dios y hacia el prójimo. A mayor conocimiento de Dios, mayor será el tamaño y la profundidad de nuestro amor por El. Al entender cómo Dios nos ama, siendo pecadores, nos abre el corazón para amar a los demás (1 Juan 4:8).

2. Doctrina conduce a crecer en humildad. ¿Tienes idea de la infinita distancia entre Dios y nosotros? Conocer a Dios es ver Su poder y nuestra debilidad; Su santidad y mi pecaminosidad; Su naturaleza inmutable y nuestro caprichoso humor; Su magnitud y nuestra pequeñez… Cuando Dios se acerca, ¿cómo respondemos? (Filipenses 2:3-8).

3. Doctrina conduce a crecer en obediencia. Obediencia de corazón, en dependencia total, no meras acciones externas. Cuando Dios llama a obediencia, primero nos recuerda Quién es El y luego nos recuerda lo que ha hecho por nosotros.

4. Doctrina fomenta la unidad. Las verdades centrales de Dios, la Trinidad, Jesús, salvación, etc., (doctrina sana), traen unidad real entre las personas. Las diferencias secundarias son justo eso: secundarias. (Efesios 4:13).

5. Doctrina conduce a adoración. Conocer más, impactará más. El poder y la magnitud de nuestro Dios, la gran pecaminosidad del corazón humano, nuestra insignificancia al lado de nuestra significancia en el plan de Dios, Su misericordia al enviar a Su Hijo a salvarnos… Pablo escribe los primeros 11 capítulos de Romanos sobre pura doctrina, y ¿cómo termina? en alabanza plena: porque de El, y para El, son todas las cosas; a El sea la gloria por siempre, amén (Romanos 11:36).

6. Doctrina protege a la iglesia local. Pablo exhorta a Tito (y a nuestros pastores) a retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen (Tito 1:9). A nivel individual también tenemos responsabilidad. Pablo nos llama a crecer en fe y conocimiento para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error (Efesios 4:14).

Estarán de acuerdo que no es lo mismo conocer un versículo que habla de un tema, que conocer 10. Amplía nuestra perspectiva y nos acerca a ver las cosas como Dios las ve. Conocer doctrina no significa memorizar Teología Sistemática  de pe a pa, sino ir creciendo día a día y aprovechar el alimento sólido que Dios nos ha preparado para ese día.

En conclusión, ¡ejercitémonos! Demos el primer lugar a nuestros músculos espirituales al estudiar de forma ordenada la Palabra de Dios, en la exposición a la Palabra predicada y en la lectura de buenos libros.

Tomado de “Spiritual fitness: doctrine” del P.Tim Challies. Cortesía de Ana Carolina.