No te rindas

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No te rindas,

aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

 

No te rindas,

que la vida es eso,

continuar el viaje, perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

 

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

 

Nada es secular

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La Iglesia debe estimular a los cristianos a no ser meros consumidores de cultura, sino hacedores de cultura. 

La Iglesia necesita preparar cristianos que sean artistas, músicos, novelistas, directores de películas, periodistas, abogados, maestros, científicos, ejecutivos de negocios, etcétera, enseñando al pueblo de Dios que cada vocación secular es una esfera de ministerio cristiano, un modo de servir a Dios y al vecino asentado en la verdad divina.

El pueblo de Dios debe ser estimulado a ser líder en sus diferentes campos, en lugar de seguidores que buscan agradar a otros, trabajando, obrando, desde la óptica de la cosmovisión bíblica, no de los clichés de la cultura que los rodea.

J. Gresham Machen

Muere lentamente

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Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo, quien hace de la televisión su guía.

Quien evita una pasión, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño.

Quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)