¿Quiénes somos?

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MINISTERIO DE DAMAS
IGLESIA BAUTISTA DE LA GRACIA, SANTIAGO R.D.

Felices de pertenecer a una iglesia local, nos interesa grandemente la adquisición y desarrollo de cualidades que sirvan a la edificación del cuerpo de Cristo.
Somos conscientes del alto porcentaje de mujeres que componen la membresía de cualquier iglesia local, y la nuestra no escapa a esta tendencia. Es imperativo que aprendamos Teología porque Dios ama a su iglesia, Cristo nos ama de tal modo que quiere que toda su iglesia, incluyendo las mujeres, “lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios” (Efesios 4:13, LBLA).

Vivimos en una época donde abunda el acceso a estudios bíblicos, donde se publican miríadas de libros, comentarios, notas personales, sermones, etc. Donde corremos el riesgo de reemplazar el estudio de la Biblia con estudios sobre la Biblia.

¿Cómo discernir, ministrar, de tal modo que seamos equipadas apropiadamente? ¿Cómo estimular la capacidad de leer con entendimiento? ¿Cuál es nuestra responsabilidad al estar bajo la Palabra de Dios?

Nuestro motto es sencillo: “Gente como nosotras hace cosas como estas.
¿Cuáles cosas? …todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay virtud alguna o algo que merece elogio, en esto meditad…(Filipenses 4:8).

¿De qué manera? Discipulando al modo de Cristo: uno a uno, de cerca, con Cristo (Marcos 3:14 Y designó a doce, para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar). ¿Para qué? Para el desarrollo de una mentalidad espiritual individual y corporal que impacte todas nuestras áreas de influencia. Aprendiendo a ser lo que creemos, día a día, en oración, bajo el yugo de Cristo y Su Palabra.

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Discipulando según modelo de Steve Viars

¿Qué necesita la iglesia de/para un ministerio de damas? Desarrollo de teología sana donde las contribuciones de la mujer sean vistas con la visión adecuada.

1. Ofrecemos perspectiva única al menos de 4 formas distintas:
– Pensamos diferente a los hombres, vemos cosas que ellos no ven, etc.
– Ofrecemos enseñanza, porque Dios nos ha dado talentos. Dios no malgasta dones.
– Entendemos muy bien lo que es sentir miedo; lo que es ser dadoras de vida; lo que es ser vulnerables (no en balde son 9 meses de embarazo).
– Cuido del alma o consejería si queréis…
2. Conexión: Los dones son valiosos. Activamente ayudar a otras a ser excelentes, a crear modos de aplicar sus talentos. Abogar por ellas, buscando y productivamente identificando y apropiando (delegando!). Procurando que sirvan y otorgando credibilidad.

3. Hijos e hijas necesitan ver mujeres cultivadas, piadosas, que oran. Valorar y honrar el tiempo, remover barreras de participación, promover recursos, organizar relaciones de tutoría, en fin.

En honestidad, no hay una fórmula universal que determine cuánto hemos de aprender o estudiar. Saboreamos el privilegio de ser capaces, según necesidad y oportunidad. No todo el mundo es llamado a conseguir un PhD en Teología; pero todo el mundo es llamado a ser fiel con lo que Dios le haya otorgado. Damos, pues, de gracia, lo que de gracia hemos recibido.

Gracia, misericordia, y paz.
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De mujeres y transformaciones

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La pretensión de comprender a la verdadera mujer partiendo de la mentalidad y el equipo total masculino es un absurdo. Una eterna pérdida de tiempo.

La mujer es sobrecogedoramente distinta al hombre. Y no me limito a lo orgánico -visible o invisible- ni a los rasgos conductuales enseñados y aprendidos por centurias y centurias. La mujer auténtica, la que no es una pretensión de hombre en otro envase, esa, es un ser totalmente diferente al varón, con distintos y lejanos mecanismos de razonamiento y radicales diversidades en su escala de valores.

Los rumbos tomados por nuestros procesos de civilización han matado la fuerza originaria de la mujer; ella se ha ido masculinizando en sus esencias internas y ha llegado a ser una especie sustituta.  A la mujer verdadera, la que hizo Dios, la hemos sustituido por una mujer de hechura humana. “Hemos creado una raza de reemplazo: no es la mujer, es nuestra imagen con faldas, somos nosotros mismos con caderas redondas, una boca bella, un vientre inquietante” -escribe Louis Pauwels.

Escaso de capacidad creativa habría estado Dios si, decidido a crear un sexo opuesto, complementario, no hubiera podido hacerlo cuando el elemento opuesto es el accionante en todo el universo conocido, y donde no hay función opuesta no hay vida, porque la vida se produce por una interacción de oposiciones.

Solo hay que mirar con atención la fisiología, la química, la física, el mundo subatómico.

Qué extraña la mujer, con tanta fuerza cubierta por tenues encajes, por lencería primorosa, por telas tan indefensivas… Qué extraña la mujer, con todos los adminículos que le interesan, con su entusiasmo por las cajitas, los envases, los objetos memoriosos, las fechas, los aniversarios, los detalles. La verdadera ropa femenina tan tierna e invitante.

Los nuevos ideales, o mejor dicho, los viejos ideales y nuevas vías de accesos femeninos, llevan a la mujer a un caos.

Imagino que tendrán insólitos conflictos, tormentosas incompatibilidades entre su conducta externa y sus esencias. Creo que es el conflicto del doble papel.

La mujer está hoy pisando terrenos nuevos y pedregosos con sus delicados zapatos de tacón alto, y aunque pueda dar puntapiés -y los dé- con su calzado, no puede estar cómoda en ese tránsito irregular, accidentado y riscoso.

Ella es el vivero de la especie, ella deja sembrar la semilla en su entraña para que se opere el misterio de la vida, el misterio que sigue asombrando a la ciencia a medida que descubre nuevos detalles que llegan repletos de nuevas incógnitas, para dar lugar a nuevos descubrimientos que traerán misterios nuevos, más hondos y complejos.

La mujer es el gran arcano.

Hay mucha maravilla en ella, mucha luz aromática y mucha penumbra mefítica. En ella está la honradez más depurada y sublime, así como la malignidad más venenosa y taimada. Es demasiado esencial la mujer que Dios creó, para que pueda extinguirse, aplastada, aniquilada por una pseudo-mujer. Dudosa hechura nuestra.

Jacinto Gimbernard Pellerano. Violinista y director de orquesta; escritor dominicano. Artículo publicado en el periódico HOY, 25 de junio de 2016, pág.9A

 

Necesidad

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Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Filipenses 4:19

En su infinita sabiduría Dios nos creó para que le necesitáramos. Y para que nos necesitemos unos a otros. El concepto de que “no es bueno que el hombre esté solo” implica establecer relaciones. El Nuevo Testamento expande el  concepto e incluye la comunión de creyentes en un mismo Cuerpo donde las partes dependen unas de otras. Es decir que toda idea de autosuficiencia es, además de ilógica, impensable.

El ojo no puede decirle a la mano “no te necesito” o la cabeza a los pies decir “no te necesito.” (1 Corintios 12:21). Fuimos creados para necesitar a Dios y a los demás. No fuimos creados para ser autosuficientes. Tampoco fuimos re-creados en Cristo para ser autosuficientes.

Santificación es el proceso de aprender dependencia, no autonomía.

Jen Wilkin. Refresh: Day 6. Crossway.org

Betsabé

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EL LEGADO DE BETSABE. LA MUJER DETRAS DE PROVERBIOS 31.

Cuando pensamos en el pecado de David con Betsabé, por lo general consideramos los eventos que rodearon el incidente (2 Samuel 11:1-26), las horribles consecuencias (2 Samuel 12:10-15), la agonía del arrepentimiento en David (Salmo 51), y quizá el tema de si los bebés van al Cielo (2 Samuel 12:23).
Raras veces ponderamos las valiosas lecciones derivadas de la vida misma de Betsabé.

¿Quién fue esta mujer?
Su nombre significa “hija del pacto”, Betsabé era una reputada y hermosa mujer perteneciente a una prominente y patriótica familia israelita. Su padre, su abuelo y su marido eran parte de los hombres valientes que “dieron a David fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey” (1 Crónicas 11:10). Betsabé era nieta de Ahitofel, uno de los consejeros principales de la época. Urías, su esposo, era hitita pero en hebreo su nombre significa “el Señor es mi luz” y la parábola del profeta Natán revela que Urías y Betsabé disfrutaban un matrimonio monógamo, bendecido, previo a los trágicos eventos (2 Samuel 12:3).
Sabemos también que Betsabé guardaba el ceremonial hebreo de limpieza (2 Samuel 11:4) y que guardó luto a la muerte de su esposo (2 Samuel 11:26).
Para recapitular, la historia sucede en la primavera cuando los hombres de David fueron a la guerra pero por razones desconocidas el rey se queda en su casa. Desperezándose una tarde, desde la azotea del palacio alcanza a ver una hermosa mujer bañándose. La Biblia no dice si ella estaba en el interior de su casa con la ventana o la puerta abierta, o en el exterior.
David preguntó, la mandó a buscar, se acostó con ella y la embarazó.
Las únicas palabras de Betsabé registradas durante el relato fue cuando informa al rey “Estoy embarazada” (2 Samuel 11:5). David hace arreglos y envía a Urías al frente de batalla, donde es asesinado.

No hagamos presunciones
Hay una serie de especulaciones que no tienen claro apoyo escritural. Algunos culpan a Betsabé de seducción deliberada y complicidad en la muerte de Urías, mientras que otros acusan a David de coerción e incluso violación.
La indiscreción de Betsabé al bañarse donde pudiera ser vista no prueba que tuviera motivaciones ulteriores. Es igualmente presuntuoso decir que David la tomó a la fuerza. La violación era un crimen aborrecible en Israel, penalizado con muerte (Deuteronomio 22:25-26), tema documentado en el caso de Dina la hija de Jacob (Génesis 34) y Tamar hija de David (2 Samuel 13:12-13).
Mas cuando Natán confronta al rey no hubo cargos de tal naturaleza.
Otros han sugerido que Betsabé fue presionada debido a la posición de poder de David y su condición de mujer. Dada nuestra moderna sensibilidad con los derechos de la mujer es necesario ser cuidadosas de no leer más de lo que realmente hay. Si bien David tiene la responsabilidad, ella acudió sin dudar y no ofreció resistencia alguna; la relación adúltera fue enteramente consensual.

Salomón. Trofeo de gracia.
La profecía de Natán incluyó la muerte del bebé, escándalo familiar e insurrección nacional, que impulsaron al arrepentimiento del rey. Pero pronto se vio la misericordia del Señor:
Y David consoló a Betsabé su mujer, y vino a ella y se acostó con ella; y ella dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Salomón. Y el SEÑOR lo amó (2 Samuel 12:24)
Es evidente que Betsabé fue grandemente afligida por su pecado y las evidencias del disgusto de Dios. Pero Dios, habiendo restaurado a David el gozo de su salvación, la consoló igualmente dándoles un hijo al cual llamaron Salomón, que significa “pacificador” porque su nacimiento fue señal de la paz de Dios para con ellos.
Posteriormente, David prometió a Betsabé que su hijo reinaría en su lugar (1 Reyes 1:30).

El legado de Betsabé
Estudiosos cristianos y judíos señalan que el “rey Lemuel” mencionado en Proverbios 31 es el mismo Salomón. El capítulo ofrece las enseñanzas de Betsabé como madre y como esposa de un rey. Hay mucha más aquí que un mero listado de “cómo ser una buena esposa.”
El pasaje inicia diciendo que el rey fue “enseñado” por su madre. “Enseñado” en hebreo significa “disciplinado, amonestado, castigado.” Así que podemos sentir la emoción de Betsabé al corregir a su hijo:
¿QUE estás haciendo mi hijo? multiplicado x 3!
Y comienza dándole reales consejos.

El rey sabio –vv.3-9
1.“No des tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.” ¿Habría ya notado Betsabé la tendencia de Salomón a escoger la clase equivocada de mujer? (1 Reyes 11:1-2).
2. Ten cuidado con la bebida: hasta los reyes cometen estupideces.
3. Aboga por los indefensos y afligidos.

La esposa excelente –vv.10-31
Los versos describen las características de una esposa sobresaliente así como las recompensas para ella y su familia. A la luz de su biografía, veamos tres:
v.11-12En ella confía el corazón de su marido…le trae bien y no mal todos los días de su vida.” ¡Cuánto dolor aquí y no lo percibimos!
v. 30Engañosa es la gracia y vana la belleza…” Viviendo en una casa llena de concubinas seguro que Betsabé aprendió una o dos cosas sobre esto, sin olvidar que su propia belleza fue motivo de tentación.
v.30…pero la mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada.” ¿Quién podrá comprender mejor el poder de redención contenido en estos versos que la misma Betsabé?

La vida de Betsabé ilustra la abundante y maravillosa gracia de nuestro Dios, mayor que nuestras peores deficiencias. A quien ama, El castiga; pero no queda ahí. La vara produce en nosotros el fruto apacible de justicia y bendiciones que nunca habríamos imaginado.
Por causa de Cristo hemos sido perdonados, El ha quitado y limpiado nuestra vergüenza y nos ha garantizado esperanza en los cielos. ¡Amén!

Bathsheba’s Legacy – The Woman Behind Proverbs 31. Diane Bucknell in Out of the Ordinary. Solid Theology building Solid Women [http://out-of-theordinary.blogspot.com/2016/04/bathshebas-legacy-woman-behind-proverbs.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+blogspot%2FxBqKL+%28Out+of+the+Ordinary%29].

Descansar en Dios

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Oh Dios Altísimo y glorioso,
la idea de tu serenidad eterna me alegra,
puesto que yo vivo en el esfuerzo, la angustia y la preocupación,
pero Tú te hallas perpetuamente en paz.

No experimentas temor o preocupación ante el incumplimiento de Tus designios,
que se elevan firmes como colinas eternas.
Tu poder es ilimitado,
Tu bondad infinita.
Tú sacas orden de la confusión,
y mis derrotas son tus victorias:
el Señor Dios omnipotente reina.

Acudo a Ti como un pecador con preocupaciones y tristezas,
para dejar todo afán en Tu mano,
todo pecado reclama la sangre preciosa de Cristo.
Aviva una profunda espiritualidad en mi corazón.
Permíteme vivir cerca del gran Pastor,
oír Su voz,
conocer Sus tonos, seguir Sus llamamientos.
Guárdame del engaño haciéndome permanecer en la verdad,
del daño ayudándome a caminar en el poder del Espíritu.
Dame una fe más intensa en las verdades eternas,
grabando en mí con la experiencia las cosas que sé.
Nunca permitas que me avergüence de la verdad del Evangelio,
que soporte su escarnio,
lo reivindique,
considere a Jesús su esencia,
y vea en él el poder del Espíritu.

Señor, ayúdame, porque a menudo me muestro indiferente y frío;
la incredulidad afecta a mi confianza,
y el pecado me hace olvidarte.

Corta de raíz las malas hierbas que crecen en mi alma.
Permíteme ser consciente de que solo vivo verdaderamente cuando vivo para Ti,
de que todo lo demás es banal.
Solo Tu presencia puede hacerme santo, devoto, fuerte y feliz.

Mora en mí, Dios misericordioso.

Arthur Bennett. El Valle de la Visión.
Antología de Oraciones y Devociones Puritanas, pp.88
El Estandarte de la Verdad, 2014.

CARTA A LAS ANCIANAS DE LA IGLESIA

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Comienzo esta carta con una historia triste. Las primeras dos mujeres a quienes les pedí ayuda -tutoría- me respondieron “no.” Me sentí morir.

Conocía bien a ambas mujeres. Servíamos en la misma iglesia y disfrutábamos la misma dulce comunión como hermanas en Cristo, y ambas eran mujeres que tenían el título de “Tito 2” escrito en la frente: modelos de reverencia, dominio propio, amantes de sus esposos e hijos, etc., etc.
Se preguntarán “si ya aprendía de ellas, ¿qué más andaba buscando?

Yo era muy joven, recién llegada al cristianismo; anhelaba relacionarme con una mujer con la que pudiera ser un libro abierto, alguien que me tomara de la mano en mi caminar de fe y en mis inicios como esposa y madre. Necesitaba una madre espiritual, alguien que me enseñara y entrenara a vivir para la gloria de Dios en todo.

Años después, en conversación con una de estas mujeres, hubo un momento en que se tocó el tema del discipulado femenino. Ella se quedó quieta, y luego me dijo “sabes, he pensado mucho en aquella vez que solicitaste, la verdad nadie me lo había pedido antes y no supe qué decir; yo no estaba tan ocupada para ti. Pero tuve miedo porque me sentí incapaz de hacer lo que me pedías. Querida te ruego que me perdones por cómo te respondí aquella vez.

Caray, esto me hizo pensar y orar mucho por las mujeres ancianas, ¿cómo alentarles a abrazar el llamado de entrenar jóvenes de acuerdo al mandato de Tito 2?

Pero, ¿quiénes son mujeres mayores? Hay al menos tres propuestas para definir quién debiera considerarse “mayor [o anciana].” Algunos dicen que la marca es ser madura. Otros dicen que siempre habrá alguien más joven que uno, es decir que, en un sentido, siempre seremos mayores. Otros dicen que es asunto de edad (¡pero nadie se atreve a poner un número!).

De la Escritura sabemos que los 50 años de edad eran la edad límite para los levitas servir en labores manuales del Tabernáculo, pasaban entonces a supervisar hombres jóvenes que realizaban las areas pesadas (Números 8:25-26). Noemí tenía edad pasada para tener hijos, Ruth fue la encargada de ir a cosechar en los campos de Booz (Ruth 1:1-4,12; 2:2). La Biblia alaba las canas y la ancianidad (Proverbios 16:31; 20:29; Isaías 46:4). Elizabeth estaba en la edad madura cuando concibió, y aunque embarazada, hizo tiempo para la joven María (Lucas 1:36,39-45,56). También sabemos que las mujeres solo recibían soporte de la iglesia si eran mayores de 60 años (1 Timoteo 5:9-10).

Por lo tanto, estos breves pasajes me llevan a escribir a mujeres de fe, experimentadas, que están más allá de los años casaderos o de tener hijos, que son elegibles para retiro de labores diarias, y que tendrían más libertad para sostener e instruir mujeres jóvenes.
Quiero señalar tres cosas a estas mujeres: (1) no permitas que te desanimen expectativas super altas, (2) necesitamos más instrucción práctica, (3) anticipa ganar más de lo que des.

Sí, amada hermana, quiero decirte que nuestras expectativas son altas. No es para desanimarte. Piensa más bien que tú tienes la sabiduría y experiencia para hablar directo a las necesidades, heridas, deseos, de jóvenes mujeres. Es verdad que algunas luego tenemos expectativas inflexibles, no bíblicas, egoístas, irreales, de las ancianas. Pero ¡precisamente por ello es que te necesitamos!
Necesitamos aprender a enraizar nuestras amistades, consejos, conocimiento, feminidad, en la obra terminada de Cristo a nuestro favor. Cristo hizo lo que nunca haríamos por nosotras mismas. Ninguno de nuestros esfuerzos tiene mérito alguno. Tú puedes ayudarnos a balancear las expectativas, dirigiéndonos a Cristo y recordándonos que la esperanza está en El.

Déjame decirte cuatro maneras donde no tenemos balance, y cómo puedes ayudar:
Figura materna. Las voces de la cultura que nos rodea son muy drásticas, distorsionando lo que significa ser mujer. Algunas no hemos tenido influencia piadosa, espiritual, de las madres que tuvimos. Nunca recibimos guía práctica femenina. Queremos aprender de ti a perdonar, femineidad bíblica, y cómo criar a nuestros hijos.

Teóloga residente. Algunas queremos una mujer que conteste todas las preguntas difíciles, que nos enseñe teología, que sea nuestra Concordancia y Diccionario Bíblico andante. Queremos aprender de ti cómo buscar a Dios nosotras mismas, cómo profundizar en la Palabra de Dios y obtener conocimiento que alimente nuestra fe y dependencia en el Señor.

Consejera pro bono/casi Espíritu Santo. Algunas buscamos una mujer que resuelva problemas, que haga llover sus años de experiencia y sabiduría, que nos diga cómo responder a cada obstáculo encontrado como cristianas. Queremos aprender de ti cómo apoyarnos en el Espíritu Santo como nuestro consejero y cómo buscar a Dios en oración y en Su Palabra por sabiduría para navegar las dificultades de la vida.

Amiga/compañía social. Algunas solo queremos una amiga. Alguien con quien hablar, cocinar, ir de compras, pasar un rato juntas. De ti, necesitamos aprender que hay amigas más cercanas que hermanos o hermanas; entender cómo divertirnos para la gloria de Dios y cómo vivir de manera práctica y sabia en un mundo caído.

Pero necesitamos mucho más que instrucción práctica. Luego se lee Tito 2:1-5 como instrucciones muy prácticas que el Señor da vía pastores a mujeres ancianas para que instruyan a las jóvenes. Es verdad que sí importa cómo vivimos delante de Dios y de los hombres, es decir las que somos casadas cómo tratamos a esposos e hijos, algo crucial al amor, gozo y paz de nuestros hogares.
Pablo enseña que ser fieles en estos puntos prácticos honra la Escritura y la vuelve más atractiva -evidencia de la obra divina en nosotros. “El evangelio apodera y nos compele a vivir nuestro diseño, el evangelio provee el contexto en el cual tiene sentido el diseño de ayuda idónea.”
Sin embargo, si nos dedicamos solo a lo práctico, solo a roles y conductas, dejaremos de percibir el propósito redentor en nuestro quehacer. Los esfuerzos no tendrán raíz en el evangelio. Nuestro carácter no estará moldeado por el Espíritu. Todo esto disminuirá nuestro llamado como redimidas mujeres de Dios.

Al ayudarnos a vivir Tito 2:3-5, reconoceremos que el asunto principal no es si la mujer debiera trabajar fuera del hogar, por ejemplo, sino si la mujer demuestra santidad en su trabajo dentro o fuera del hogar.
Lo más importante es exhibir el fruto del Espíritu -amor, dominio propio, pureza, diligencia, gentileza, sumisión, reverencia. La atención centrada en la santidad, demostrada por el fruto del Espíritu, permite que cualquier mujer -casada o soltera- lleve a cabo y reciba enseñanza e instrucción. Limitar el pasaje a lo doméstico es restringirlo.
Tito 2 no es meramente sobre lo doméstico; es sobre la santidad que adorna al evangelio.

Finalmente, pienso que debieras anticipar ganar más de lo que das. Las jóvenes queremos aprender de ti. Anhelamos ser estimuladas por ti, equipadas por ti, y corregidas por ti (bueno, casi siempre, ejem). Queremos crecer en fe.

Pero te ruego que veas lo que el Señor quiere que tú ganes con la inversión en nuestras vidas. Pienso que el Señor continuará alentando y equipándote a vivir para Su gloria. En mi limitada experiencia con mujeres más jóvenes que yo he aprendido muchas cosas. Algunas veces me siento totalmente incapaz en mis intentos de ministrar. ¡El Señor me recuerda que ciertamente soy incapaz! El me fortalece y permite que otras vean mis tribulaciones y pecados pero sobre todo mi respuesta a lo que Dios trae.
Mediante esta clase de vulnerabilidad he aprendido que mi vida es un libro abierto a las mujeres que discipulo. He aprendido a confiar en los buenos propósitos de Dios para mis luchas y a recibir consuelo de modo que pueda consolar a otros.

Luego pienso en la petición que hice a aquellas dos mujeres piadosas. Aun cuando su negativa me decepcionó, nunca pensé que fueran menos piadosas.

Me doy cuenta que muchas ancianas nunca han recibido y más bien necesitan y desean entrenamiento intencional para ser madres espirituales. Mucha de esta enseñanza se recibe en iglesias locales que enseñan buena doctrina por hombres fieles.

Pienso que puede hacerse más para ayudar a las ancianas a que articulen la sabiduría que han obtenido a lo largo de años de vivir como mujeres que siguen a Cristo, y que puedan pasarla a la siguiente generación. Si esto no sucede, las jóvenes continuarán aprendiendo de las ancianas pero a distancia.
Amada hermana, quizás no tengas todo el entrenamiento y las herramientas, pero tienes una vida que otras pueden mirar e imitar. Dios obró en mi corazón a través del “no.” Quiera el Señor obrar en tu corazón para decir “sí.”

Tomado de “Older and Younger: Taking Titus Seriously” by Susan Hunt and Kristie Anyabwile in Word-Filled Women’s Ministry: Loving and Serving the Church edited by Gloria Furman and Kathleen B. Nielson, © 2015, pp. 158-170. Used by permission of Crossway, a publishing ministry of Good News Publishers, Wheaton, IL 60187, http://www.crossway.org.

CARTA A LAS JOVENES DE LA IGLESIA

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Cómo quisiera estar con ustedes en mi terraza, con un vaso de té frío y conversar sobre Tito. Hay tantas cosas que quisiera decirles, cosas que ojalá hubiera sabido a esa edad. Pero hoy hablemos solo de por qué es importante tomar en serio el mandato de Tito 2:3-5

Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Andaba en los ’40 cuando empecé a notar la belleza de este imperativo bíblico. Como esposa de un pastor joven, mi arrogancia espiritual no me permitía valorar a las mujeres mayores en mi vida. Juzgaba su espiritualidad según mis estándares y, la verdad, no reconocía su obediencia quieta, estable, durante décadas, tanto en tiempos de regocijo como de tristeza.
Yo no tomaba en serio Tito 2 así que perdí una de las más ricas provisiones de gracia divina para mi crecimiento en la gracia. Mi tristeza sobre mi pecado y pérdida solo es eclipsada hoy por la maravillosa paciencia y el amor de Dios por esta hija llena de orgullo.

Es un regalo maravilloso que ahora, en mis ‘70s, me hayan invitado a compartir mi aventura de Tito 2 con ustedes. Nunca fue un viaje solitario. Mis convicciones y compromisos nacieron en el contexto de una iglesia que predica sana doctrina. El Señor usó a mi esposo y otros líderes de la iglesia, a muchas mujeres y a dos eventos particulares para modelar la trayectoria de esta jornada.

El primer evento sucedió hace casi 30 años cuando me nombraron Directora del Ministerio de Damas de la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos. Bien pronto me dí cuenta que los recursos eran muy escasos para navegar en medio de la confusión de lo que ha de ser y hacer un ministerio de mujeres, así que al investigar la Palabra de Dios aterricé en Tito 2:3-5.
Lentamente, la idea capturó mi mente; pero mis ideas eran bien minimalistas. Lo que quería era desarrollar un plan para juntar mujeres jóvenes y mayores y terminar con el asunto. Pero al orar sobre el pasaje, acabé orando sobre el capítulo, luego sobre la carta entera y luego sobre la Biblia entera. Dice el Catecismo de Westminster que “las Escrituras manifiestan por sí mismas ser la Palabra de Dios… por el consentimiento de todas sus partes, y la visión del todo, que es dar toda gloria a Dios.”
Tener “la visión del todo” me ayudó a entender con más claridad, intensificó mi pasión por Tito 2 y pude ver esta responsabilidad del pacto familiar dentro de la gran historia de la redención.
Eva significa “dadora de vida.” No me parece que este calificativo sea puramente biológico. La vida de Cristo en nosotras capacita para que seamos dadoras de vida, no succionadoras, en cada relación, cada circunstancia, cada temporada de vida. Su gracia nos apodera para nutrir vidas de pacto -vidas basadas en las infalibles promesas de Dios en Cristo- en nuestros hogares, iglesias, vecindarios y lugares de trabajo.

El problema es que en un mundo caído luego preguntamos igual que Caín “¿soy yo acaso guarda de mi hermano?” Necesitamos ser discipuladas en la Palabra de Dios, exactamente el mandato del Señor Jesús a su iglesia.

Tito 2:3-5 hace el mandato género-específico. Tito 2 es más que un sistema para emparejar mujeres de diferentes generaciones. Tito 2 es acerca de ser guarda de mi hermana y discipular para vivir para la gloria de Dios de acuerdo a Su Palabra. Tito 2 es parte de la obediencia eclesiástica a la Gran Comisión. Tito 2 es ser dadoras de vida. O sea que al renovar mi mente y notar la magnitud del mandato el Señor me preparó para el siguiente paso.

El segundo evento fue el llamado que mi esposo recibió a servir en una iglesia con una rica mezcla generacional de gente piadosa. Tito 2 se convirtió en algo intensamente personal y práctico. Muchas veces me pregunté si era una mujer mayor o si era una mujer joven.
En lugar de desilusionarme porque las mayores carecían de liderazgo, decidí escucharlas. Les pedí compartir sus historias, que nos dijeran lo que les habría gustado saber a nuestra edad, nos contaran de sus versos bíblicos e himnos favoritos.
Pronto, mujeres jóvenes y mayores andaban juntas, conociéndose, amándose, aprendiendo unas de otras mientras discutían aplicaciones de la Palabra de Dios y oraban juntas. Nos dimos cuenta que cada una era mujer joven y mayor al mismo tiempo; que había una vibrante mutualidad al aprender y nutrir la fe de unas y otras.

La descripción de Pablo de esta clase de discipulado es profunda, eternal:

Más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos. Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartiros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a sernos muy amados  (1 Tesalonicenses 2:7-8).

Este discipulado es educador, relacionador, transformador. Las mujeres necesitamos mujeres maduras que enseñen “lo que es bueno” de acuerdo a la Palabra de Dios. Necesitamos aprender las bases teológicas de nuestro diseño creador, nuestro papel en el hogar y en la iglesia, nuestro llamado a ser dadoras de vida en cada rol y etapa que estemos. Necesitamos mujeres que compartan su vida y entrenen a cómo vivir la vida cristiana -cómo amar a otros, cómo cuidar la familia, cómo cultivar comunidades, cómo trabajar productivamente, cómo extender compasión de acuerdo a la Palabra de Dios. Necesitamos mujeres piadosas que oren y de continuo puntualicen la suficiencia de la Escritura para transformarnos en dadoras de vida.

Tito 2:3-5 es una maternidad. No tiene que ser biológica. Algunas de las mejores madres espirituales que conozco nunca han parido hijos biológicos. Lo que sí debemos notar es que ser madre es costoso. Es sacrificial.
De modo que la primera pregunta es ¿por qué? ¿Por qué haría una mujer esta clase de inversión?
Si la motivación es culpa, realización personal, entusiasmo por un nuevo programa o ministerio…estamos perdidas.
Pablo nos enseña la única razón razonable para obedecer:

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús (Tito 2:11-13)

El evangelio es la única motivación que incentiva a una vida de obediencia: el Señor Jesús apareció en gracia y aparecerá en gloria. Mientras tanto hagamos discípulos.

Y Pablo es bien rápido para asegurarnos que el poder es del evangelio, no de nuestra capacidad de persuadir:

aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras (Tito 2:13-14)

Jesucristo es quien redime y purifica. Cuándo y cómo responderá una mujer es trabajo de la gracia de Dios. Pero si responde o no responde, de todos modos Dios hará en mí su obra purificadora y redentora al compartir el evangelio y mi vida con otros.

No es mi historia; es la historia de la gracia de Dios. Mi tardía respuesta a Tito 2 fue parte del plan soberano de Dios para mí, quizás para darme una pasión de urgirte a que no pierdas ninguna oportunidad de convertirte en una mujer involucrada en discipular relaciones con otras mujeres.

Mi querida amiga, no conozco tu cara o tu nombre, pero si confías en Dios para tu salvación, eres mi hija espiritual porque Dios te adoptó en nuestra familia. Y por ello,

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros…por vuestra participación en el evangelio…estando convencido precisamente de esto:que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.

Es justo que yo sienta esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón, pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia (Filipenses 1:3-7).

Tomado de “Older and Younger: Taking Titus Seriously” by Susan Hunt and Kristie Anyabwile in Word-Filled Women’s Ministry: Loving and Serving the Church edited by Gloria Furman and Kathleen B. Nielson, © 2015, pp. 158-170. Used by permission of Crossway, a publishing ministry of Good News Publishers, Wheaton, IL 60187, http://www.crossway.org.