Romanos 6.7

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EL CAMINO DEL GUERRERO 4: RESPONDIENDO AL MALTRATO

Texto: Romanos 12:19-21

Lecciones particulares:

— Cuando seas maltratado, nunca (o sea, ni siquiera una sola vez, ni siquiera en las cosas que parezcan sin importancia) busques “equilibrar la balanza” y dar retribución por ti mismo (v.19a).

— Más bien, hazte a un lado y permite que Dios sea quien pague a aquel que te ha herido. No te preocupes: Dios pagará exactamente lo que la otra persona merece y lo hará con pasión (v.19b).

¿Y por qué? ¿Por qué no puedo vengarme yo mismo?

— Bueno, hay varias razones, pero la más elemental es bien sencilla: Dios se ha reservado el derecho de pagarle a cada quien según sus obras (v.19c). No tiene que ver con si eres justo o no, si eres capaz o no… Cuando decidimos pagar mal por mal, cuando decidimos vengarnos, estamos diciéndole a Dios “No me importa lo que pienses…Yo voy a tomar tu derecho y yo pagaré”.

Y, entonces, ¿qué hago? ¿Qué opción me queda?

— No permitas que el mal, tu vieja naturaleza centrada en ti mismo (en tus sentimientos y necesidades), sea la que triunfe y te controle. Más bien, destruye tus viejos impulsos a través de vivir en tu nueva naturaleza (v.21): cultiva el carácter de Dios (i.e. ama y coloca a los demás primero) y vencerás tu tendencia de pensar primero (y muchas veces únicamente) en ti mismo.

¿Cómo logro esto? ¿Cómo cultivo el carácter de Dios en mí?

—  No seas pasivo. Cultiva el camino del guerrero en ti:

  1. Imita a Jesús y esfuérzate en fijarte en las circunstancias y necesidades de la persona que te hirió, en lugar de centrarte en ti mismo y tus circunstancias (v.20a). No te engañes ni te des excusa: todos sufrimos y tenemos necesidades.
  2. Activamente, decide usar el conocimiento acerca de quien te ha herido para hacerle bien, en lugar de hacerle  mal (v.20a). Y, luego… ¡hazle el bien! Considera todas las maneras indirectas en las que pudieras herir al otro (e.g. chisme) y decide no llevarlas a cabo.—  Si haces esto con sinceridad, no nada más en lo externo, sino desde el corazón, sucederán dos cosas:

    1.La ira de Dios tendrá lugar y Dios pagará: en lugar de haber quitado la razón para el pago de Dios (cf. Proverbios 24:17,18), vas a acumular razones, “carbones encendidos”, sobre la cabeza de esa persona para que Dios juzgue.

    2.Habrás vencido tu vieja naturaleza y cada uno de estos pasos en el camino del guerrero habrán hecho tu carácter más y más como el de Dios (v.21). Dios no es ciego: Él te recompensará (cf. Proverbios 25:21,22).

    Este es un tema difícil de tratar (nota cómo Pablo abre la discusión diciendo “amados”). De hecho, esto no puede ser logrado si uno no es capaz de confiar plenamente en Dios. Para poder vivir de esta manera es necesario (1) creer que Dios existe y (2) creer que Él realmente es galardonador, sea para bien o para mal. Es necesario cultivar la capacidad de, en medio de la ira, en medio del ultraje, ser capaz de mantener la vista fija en la realidad de que Dios existe, está en control, y pagará.

    Preguntas de introspección:

  • ¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Qué es lo que hace que te sea tan difícil no buscar venganza? ¿Por qué es tan difícil perdonar? ¿En qué te estás enfocando cuando buscas la venganza? ¿Qué rol tiene Dios en tu vida en el momento en que estás pensando en vengarte?
  • ¿Por qué es la venganza un paradigma del viejo hombre? ¿Qué pasa con el carácter de Dios formándose en ti cada vez que prefieres ignorar a Dios y vengarte?
  • ¿Cómo se relacionan el rencor y la venganza? ¿A quiénes les guardas rencor ahora mismo? ¿De qué formas te estás vengando de ellos?¿Te has detenido a pensar la cantidad de veces que personas malas no han recibido su verdadero pago simplemente porque quien fue herido decidió tomar la venganza en sus propias manos y alegrarse en el mal del otro?
  • Historia sugerida: Historia de la crucifixión (Mateo 27:27-44; Lucas 23:33-38; esp. v.34).

Romanos 6.6

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EL CAMINO DEL GUERRERO 3: RELACIONES HUMANAS

Texto: Romanos 12:14-18

Idea central: El camino del guerrero se caracteriza porque nuestras relaciones no se definen en función de mí mismo, sino en función de hacer el bien a los demás. Esta realidad nace en el corazón y se expresa en cómo considero a los demás, en cómo me considero a mí mismo, cómo respondo cuando soy maltratado, y cómo cultivo mis relaciones.

Lecciones particulares: Vivir de una manera que no avergüence a nuestro Padre es una lucha constante, es el camino del guerrero. ¿Cómo puedo reflejar el carácter de Dios en mi trato con los que me rodean?

—  Habrá momentos en que serás maltratado. Muestra el carácter de Dios empezando desde el corazón: aunque seas herido, desea y ora por el bien de quien te hirió, no su mal (v.14).

—  No vivas enfocado en ti mismo y tus sentimientos. Más bien, muestra el carácter de Dios siendo sensible a los sentimientos de los demás… Cuando alguien esté contento, alégrate con él; cuando alguien esté triste, acompáñale en su tristeza (v.15).

—  Muestra el carácter de Dios al vivir en armonía con los que te rodean, sin contiendas (v.16a). Esto solamente es posible cuando cultivas la humildad, en carácter y pensamiento. Para ello…

—  Corrige la importancia que le das a tus sentimientos y persona: no eres la última Coca-Cola del desierto (v.16b).

—  Corrige la importancia que le das a tus pensamientos y opiniones: no eres el Budha del momento, el que sabe cómo deben hacerse las cosas y que no necesita consejo (v.16c).

—  Más bien, busca la compañía de los humildes y comparte con ellos en sus labores (v.16b), aprendiendo de la forma en que ellos piensan de sí mismos.

—  No le hagas el mal a nadie, ni siquiera en esos momentos en que te sientas más justificado

–por ejemplo, cuando trates con alguien que te haya maltratado (v.17a). Más bien, muestra el carácter de Dios al hacerle el bien a todos, incluyendo a aquellos que te hayan maltratado (v.17b).

—  Muestra el carácter de Dios al tratar de tener buenas relaciones con todos (v.18b). Habrá momentos en que no será posible (ejemplo: cuando el otro, de plano, no quiera; o cuando estar en buenas relaciones implique hacer lo malo); sin embargo, que no sea por tu falta de disposición: ¡haz todo cuanto esté en tu mano! (v.18a).

 

No malinterpretes estos versos: Dios no exige que seas un menso cobarde, alguien que no se levanta contra la injusticia. Nota el ritmo que fluye en cada una de estas directrices: tu trato con los demás no está definido en función de qué te beneficia más a ti, tus sentimientos y tus opiniones; de hecho, idealmente, ¡eso ni siquiera es una consideración! Más bien, lo que define cómo deseas, hablas, actúas y respondes en tus relaciones, es cómo hacerle el mayor bien a los que te rodean. Y esto, en ocasiones, implicará levantarte en armas para defender el bien.

Preguntas de introspección: ¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Cómo puedes preparar tu corazón de manera que tu reacción natural no sea desearle el mal a quien te hiera, sino desearle el bien?

¿Quién te ha herido y a quiénes te es difícil perdonar? ¿En qué formas prácticas, específicas, puedes orar a Dios por su bien, en lugar de desearles mal? ¿Cómo puedes cultivar sensibilidad al estado de ánimo ajeno? ¿Qué implicaciones tiene esto para cuánto hablas, cuánto escuchas, cuánto observas…? ¿Qué implicaciones tiene para tus acciones cuando te das cuenta del estado de ánimo ajeno (especialmente si no encaja con el tuyo)?

¿Cuál es el rol del Espíritu en cambiar tu visión de ti mismo? ¿Cuál es tu rol? ¿En qué formas prácticas puedes llevar a cabo tu parte en este tema de cultivar la humildad?
¿Cómo puedes crear un vínculo entre “desearle el bien a quien te hirió” y, efectivamente, hacerle el bien a quien te hirió? ¿Cómo puedes prepararte, de modo que no reacciones de acuerdo a tu vieja naturaleza, sino de acuerdo a la nueva? ¿Cómo se verían las últimas tres veces que reaccionaste pagando con mal si hubieras reaccionado pagando con bien?

¿Qué puedes hacer para tener buenas relaciones, estar en paz, con esas dos o tres personas con las que no te llevas? Sinceramente hablando, ¿es culpa de ellos solamente? ¿Has hecho todo en tu mano para estar en paz con ellos?

Historia sugerida: Historia de David y su relación con Saúl (1 Samuel 18:1-16; 19:8-10; 24:1-7).

Romanos 6.5

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EL CAMINO DEL GUERRERO 2: ESTILO DE VIDA

Texto: Romanos 12:11-13

Idea central: El camino del guerrero es un estilo de vida, no un evento, y se expresa en una vida agradecida y diligente, que depende de Dios y encuentra su alegría en Él, y que piensa en los demás primero.

Lecciones particulares: El camino de la lucha por ser dignos del Señor (cf. Colosenses 1:10) es el camino del amor. ¿Cómo puedo andar de esta manera en mi vida diaria?

  1. Haciendo todo con diligencia y alegría, sabiendo que es parte de tu entrega a Dios.

    —  Sé diligente en todo cuanto sea tu responsabilidad (v.11a; cf. Colosenses 4:5). Esto aplica en todas las diferentes esferas en las que te desenvuelves –adoración, familia, hogar, iglesia, trabajo, actividades paralaborales…

    —  Todo lo que hagas, hazlo de corazón (v.11b; cf. Col. 3:23-25). En otras palabras, aprende a amar lo que haces y a hacer las cosas con un espíritu agradecido, contento.

    —  Todo lo que hagas, hazlo como para el Señor (v.11c; cf. Col. 3:17). Sea que estés en la iglesia, o sea que estés en tu trabajo, hazlo todo no para tu gloria, sino teniendo a Dios en mente, buscando hacer el bien a los que te rodean.

  2. Poniendo tu alegría en Dios y su promesa, y encontrando fuerza en tu relación con Él.

    —  Interpreta todo lo que sucede en tu vida a la luz de la esperanza que tienes en Jesús (v.12a; Colosenses 3:1-4; Filipenses 4:4): ¡no definas tu alegría en función de las cosas de este mundo!

    —  En medio del dolor, recuerda tu esperanza y que, por negro que esté el horizonte, el Sol prometido un día saldrá (v.12b; cf. Col. 1:10-12): ¡no desmayes, no te rindas, no regreses a tus viejos hábitos!

    —  Evita depender de ti mismo y, más bien, persevera en mantener una conversación abierta con Dios, tu Padre, en todo tiempo, dándole gracias por sus bendiciones y pidiendo su guía y ayuda en todo (v.12c; cf. Colosenses 4:2; Filipenses 4:6,7).

  3. Manejando tus posesiones no para ti mismo, sino para el bien y alivio de los demás.

    —  Permite que tu amor se refleje en cómo usas tu dinero, usando sabiduría para aliviar las necesidades del resto del cuerpo de Cristo (v.13a; Filipenses 4:5,10-19). Evita excusas y no malgastes tu dinero en las cosas de este mundo: modifica tus gustos para que tu alegría sea ayudar a otros.

    —  Practica la hospitalidad (v.13b; Mateo 10:40-42), en carácter y práctica, en lo pequeño y lo grande.

    Nota: Aunque pudiera argumentarse que estas direcciones son dadas en el contexto de la vida eclesiástica, entiendo que el hijo de Dios tiene un carácter nuevo, una naturaleza nueva, y no, simplemente, una forma nueva de comportarse en la iglesia  sino en todo sitio donde se desenvuelva (Romanos 6, 8; Efesios 4:20-24; y muchos otros).

Preguntas de introspección: 

¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Cómo es tu servicio en los diferentes aspectos de tu vida? ¿Eres diligente en llevar a cabo tus responsabilidades, o eres perezoso y lo haces todo al último minuto? ¿Haces las cosas con excelencia, encontrando deleite en ellas, o las haces como un asalariado, para cumplir? ¿Haces las cosas teniendo a Dios en mente, o las haces para tu propia gloria y para tus dioses?

¿Dónde está tu alegría en el día a día? ¿Qué es lo que te motiva a vivir y trabajar? ¿Dónde está tu placer y qué es lo que te trae alegría cuando estás cansado? ¿Dónde encuentras fuerzas para continuar? ¿Qué tanto tiempo pasas hablando con Dios, compartiéndole tus alegrías y penas? ¿Qué revela tu presupuesto y/o patrón de gastos? ¿Vives, realmente, pensando en el bien ajeno y no, primariamente, en ti mismo y tus gustos? ¿En qué formas puedes practicar la hospitalidad en los ambientes en que te desenvuelves?

Historia sugerida: Historia de la vida de José (Génesis 37:25-28; 39:1-6,17-23; 41:33-44,53-57; 45:1-8).

Romanos 6.4

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EL CAMINO DEL GUERRERO 1: ESENCIA Y CARÁCTER

 

Texto: Romanos 12:9,10

Idea central: El camino del guerrero es el camino del amor. Y el camino del amor se resume en vivir para hacerle el bien a nuestro prójimo en la práctica, y hacerlo con cariño.

Lecciones particulares:

— El camino de un hijo de Dios está definido por el amor (cf. 1 Juan 4:7,8), tanto que Pablo asume que amamos y simplemente nos explica cómo debe ser el amor. De hecho, nuestro don y servicio en el cuerpo de Cristo (Romanos 12:3-8; cf. 1 Corintios 12) solo es de provecho si es hecho en el camino del amor (cf. 1 Corintios 12:31-13:3).

¿Qué es, entonces, amar? ¿Es una sentimiento rosado con pintitas amarillas,  siempre cariñoso? ¿O es el amor el hacer el bien a la otra persona, aunque duela?

— Ambas cosas (vv.9,10). Y una sin la otra es una versión incompleta, distorsionada, del amor.

— El amor es verdadero, sin hipocresía, cuando se aparta y aborrece el mal (v.9a). En otras palabras, el camino del amor implica evitar y activamente opnernos a aquello cuyo propósito y/o resultado final es el mal de la otra perona (cf. Romanos 13:10). Esto incluye, por definición, todo cuanto es contra la voluntad de Dios, pero no se limita ahí.

— El amor es verdadero, sin hipocresía, cuando no busca su propio beneficio (cf. 1 Corintios 13:5b), sino que se aplica en hacer el bien (v.9c). En otras palabras, el camino del amor implica ser diligentes en identificar y llevar a cabo de manera tangible aquello cuyo propósito y resultado final es el bien de la otra persona (cf. 1 Juan 3:16-20). En ocasiones, hacerle el bien a alguien implicará herirlo (cf. Proverbios 27:6).

— En la vida diaria, esto no resulta en una persona aislada, odiosa… En la práctica, andar el camino del amor significa ser afectuosos de corazón con los demás, tratándoles con cariño, como a hermanos (v.10a). Conste en acta que este trato cariñoso es el resultado de un corazón que ama y busca el bien de los demás, no una fachada o un intento de, simplemente, “hacer sentir bien”. Implica sonreír, abrazar, bromear y hacer que todos nos sintamos como lo que somos, familia.

— En la vida diaria, esto significa que tratamos a los demás con deferencia, como si fueran nuestros superiores (cf. Filipenses 2:3). En la práctica, andar el camino del amor significa que le damos más importancia a los intereses y el bien ajeno que a nuestro propio beneficio (cf. Filipenses 2:4). Implica no buscar ser los primeros en la fila, los primeros en descansar, los últimos en trabajar, los que se van y dejan el reguero…

Nota que el amor no es nuestra inclinación natural. Caminar en amor es algo que debemos hacer consciente y activamente (Romanos 12:1,2), o no sucederá. Suena pesado y cansón, pero la práctica hace al maestro (cf. Romanos 12:2b; Hebreos 5:14). De hecho, si fuera fácil, todos fuéramos perfectos y Jesús no hubiera tenido que morir.

Preguntas de introspección: ¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Hacia cuál de los dos extremos tiendes cuando piensas en la naturaleza del amor? ¿Qué te es más fácil valorar y qué tienes que aprender a apreciar de la visión bíblica del amor? ¿En qué formas prácticas puedes conformar tu mente, de modo que seas transformado?

¿En qué formas prácticas luchas para evitar y aborrecer aquellas cosas que son nocivas para los que te rodean? ¿Cómo evitas herir sin necesidad? ¿Cómo luchas en contra de cosas que facilitan el pecado en la vida de los demás? ¿En qué formas prácticas luchas por buscar el bien ajeno? ¿Cómo identificas y te vistes de coraje cuando herir es el camino del amor? ¿Cómo expresas tu fe en tus obras?

 

¿Cómo moldeas tu carácter de modo que puedas expresar cariño auténtico? ¿Cómo cultivas la sinceridad en tus sonrisas, abrazos y familiaridad? ¿Cómo cultivas un corazón que ame a todos, de modo que puedas ser fraternal con todos? ¿En qué formas prácticas puedes hacer que los que te rodean se sientan, realmente, “como en casa”? ¿En qué formas prácticas puedes deponer tu dios natural de ser el más beneficiado, y cultivar una mentalidad y una vida como la de Cristo (cf. Filipenses 2:5-8)?

Historia sugerida: Parábola del buen samaritano (Lucas 10:30-37).

Romanos 6.3

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UNA CUCHARADA DE HABILIDAD Y DOS MEDIDAS DE FE

Texto: Romanos 12:3-8

Idea central: Todo miembro del cuerpo de Cristo tiene dones y ha recibido gracia de parte de Dios. Nuestra misión es extender esa gracia a los que nos rodean en función del grado de fe que haya recibido.

Lecciones particulares:

— Dios ha dado a cada uno de nosotros porciones diferentes de su gracia, las cuales se expresan a través de nuestras diferentes habilidades (v.6a). El factor determinante de qué tanto podamos comunicar esa gracia es la medida de fe que Dios nos haya dado (v.3c).

— Por tanto, para vivir la buena vida en la iglesia, para vivir una vida de adoración en la iglesia:

  1. Es necesario que identifique cómo Dios me ha diseñado y cuál es la mejor manera de usar mis habilidades para comunicar gracia (vv.3b,6a).
  2. Es necesario que me evalúe no en función de qué tan hábil soy en hacer esto o aquello, sino en función de qué tanto atesoro a Cristo, de qué tanto confío en Cristo, de qué tanto dependo de Cristo, y de qué tanto todo lo anterior afecta mi visión de mí mismo y de los que me rodean (v.3c). El hecho de que tengamos habilidades naturales no asegura que ellas realmente transmitan la gracia de Dios cuando las utilizamos.

— La conclusión natural de una vida de adoración que es consciente de sí misma a la luz de la fe que Dios le ha dado es sencilla: se esfuerza en transmitir la gracia de Dios al resto de sus miembros a través de sus habilidades naturales, dependiendo y confiando en Dios (no en sí misma), y haciendo todo de corazón, no simplemente “para salir del paso” (vv.6-8).

— Nota que una autoevaluación guiada por la fe se caracteriza porque protege contra el orgullo y pensar que no dependo de nadie (v.3). Nota, también, que se caracteriza porque lleva a la conclusión de que Dios también me ha dado dones y gracia, y que yo debo ser diligente en aplicarlos para bendición del cuerpo, protegiéndome de negligencia e indiferencia (vv.6-8).

Preguntas de introspección: ¿Cómo cultivas en tu día a día hábitos que te ayuden a valorar a Jesús por encima de todo lo que te rodea? ¿Qué pasos prácticos tomas para (en verdad) depender de Cristo en todo lo que llevas a cabo? ¿Cómo cultivas confianza en que las promesas de Jesús son ciertas para ti? ¿En qué formas prácticas corriges los defectos en tu percepción de ti mismo y del lugar de los que te rodean? ¿Cuál es tu medida de fe?

¿Cuáles son las cosas que haces bien? De todas tus habilidades, ¿a través de cuál/cuáles necesita el cuerpo de Cristo que comuniques gracia? ¿Cuál es la diferencia entre trabajar por amor y trabajar como un asalariado? ¿Cómo puedes estimar (bíblicamente) si estás comunicando gracia a través de lo que haces?

Historia sugerida: Descripción de la primera iglesia y, en particular, de la vida de Dorcas (Hechos 4:32-37; 9:36-41).

Romanos 6.2

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UNA VISIÓN BÁSICA DE LA IGLESIA

Texto:Romanos 12:3-8

Idea central: La iglesia no es simplemente un proyecto o un club de amigos… Es el cuerpo vivo de Cristo, donde todos dependemos de todos para que la gracia de Dios fluya en salud a nuestras vidas individuales.

Lecciones particulares:

Al pensar en santificación, nuestra tendencia natural es pensar en nuestra vida individual y cómo mejorarla. No obstante, la biología de la iglesia y nuestro rol en ella es tan importante que Pablo decide tocarlo antes de considerar los detalles de la santificación personal. ¿Qué es, entonces, una iglesia y cómo me relaciono con ella?

—  El concepto que Dios tiene de “iglesia” no es de una “organización sin fines de lucro”, un “club”, un “proyecto” o “grupo de amigos”. Cuando Dios piensa en la iglesia, lo que le viene a la mente es un organismo vivo, un cuerpo (vv.4,5). Esa debe ser nuestra mentalidad cuando pensamos en la iglesia a la que pertenecemos (y debiera extenderse a nuestra visión de la iglesia regional, nacional y mundial).

—  A pesar de que no perdemos nuestra individualidad (v.5a), también es cierto que estamos unidos a Cristo (cf. Romanos 6:4-7; 7:4) y que somos un solo cuerpo en Él (v.5b). En la práctica, esto significa que cada uno de nosotros tiene una conexión real (no teórica o sentimental) con los demás: somos miembros los unos de los otros (v.5c).

—  El hecho de que yo no sea el cuerpo de Cristo, sino parte del cuerpo de Cristo significa que yo solo no puedo hacer todas las funciones necesarias para la buena salud de la iglesia – aunque posea tantas habilidades naturales que pueda pensar lo contrario. Hay otros miembros y Dios ha determinado que tenemos funciones diferentes (v.4).

—  Nuestra respuesta natural ante esta visión es individualismo y orgullo, al punto que Pablo aludió a su función como apóstol al dar esta exhortación (v.3a). Mantengámonos en guardia, pues, en contra de la autosuficiencia y de la humildad falsa, ninguna de las cuales surgen de una visión permeada de la fe de Dios (v.3c).

Preguntas de introspección: ¿Cómo formularías en una oración tu visión de la iglesia? ¿Cómo afecta esa visión la manera en la que te desenvuelves en tu iglesia local? ¿Cómo pondrías en tus palabras la visión de Dios de la iglesia, y qué pasos prácticos puedes dar para ayudar a que tu iglesia alcance esa visión?

¿Cuáles implicaciones tiene la visión bíblica de la iglesia para mi relación con los demás miembros (aquellos a los que soy afín y a los que no)? ¿Qué implicación tiene acerca de la importancia de pertenecer a una iglesia? ¿En qué formas prácticas puedes evitar el orgullo en este aspecto? ¿Cómo cultivas la humildad?

 

Historia sugerida: Historia de la elección de los primeros diáconos (Hechos 6:1-7).

Romanos 6.1

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SECCION 6: LA BUENA VIDA

LA CLAVE DEL EXITO

Texto: Romanos 12:1,2

Idea central: Dios ha sembrado en nosotros una semilla y nos ha dado la responsabilidad de cuidarla. El proceso del cambio requiere que nutramos nuestra mente para que nuestro interior sea transformado, y que constantemente decidamos vivir de acuerdo a esta nueva naturaleza.

Lecciones particulares: Por tanto, si Dios, en Jesús, ha hecho todo lo necesario para que tengamos una relación viva, vibrante, con Él, ¿cuál debiera ser nuestra reacción? ¿En qué o cómo se traduce eso en nuestro día a día?

  1. Sé consciente de que tu cuerpo es importante (v.1a). ¡Nuestras acciones cuentan!

    —  Considera tu cuerpo como tu ofrenda diaria a Dios (v.1a). ¿Quieres dedicarle algo a Dios? Dedícale tu cuerpo.

    —  Considera  tu cuerpo como tu ofrenda apartada para Dios, no algo para jugar descuidadamente o maltratar negligentemente (v.1a).

    —  Considera tu cuerpo como una ofrenda en la que Dios se agrada: sin importar las fallas que tú puedas encontrarle, es acepto en Jesús (v.1b).

  2. Entiende que hacer el esfuerzo consciente, activo, de vivir de esta manera es lo que realmente significa “adorar a Dios” (v.1c; cf. Juan. 4:23).
  3. Entiende que el cambio no empieza de afuera hacia adentro, sino todo lo contrario:

    —  La renovación de tu mente (por medio de la Palabra) lleva a la transformación de tu esencia (v.2b).

    —  La transformación de quién eres en tu interior (cf. 2 Corintios 5:17) es lo que finalmente produce un cambio en tus actitudes, palabras y acciones…Es un cambio de naturaleza, no un “set de reglas” nuevo (vv.1,2).

  4. Reconoce y acepta cuál es la inclinación natural de tu viejo hombre: lo fácil, lo que sucederá inevitablemente a menos que hagas el esfuerzo activo de presentarte a Dios, es que te adaptes al mundo que te rodea (v.2a). Si no hay renovación transformación práctica, terminaremos en un estado peor que en el que empezamos (cf. Lucas 11:21-26).
  5. A medida que vayas siendo renovado y transformado de esta manera, más fácil te será distinguir qué camino es bueno y aceptable, qué camino agrada a Dios (v.2c). En otras palabras, mientras más renovada sea tu mente, más transformado serás; y mientras más pongas en práctica la santidad, más fácilmente podrás discernir cuál es la voluntad de Dios en cada decisión de tu vida (Hebreos 5:14).

En palabras de Dietrich Bonhoeffer, la meta no es que seamos mejores que los fariseos porque nuestra ética (nuestra justicia) no es externa, sino interna… La meta es que no necesitemos ética, sino que nuestra naturaleza simplemente fluya en la voluntad de Dios.

Preguntas de introspección: ¿Cuál es tu visión de la vida cristiana en un día cualquiera de una vida cualquiera? ¿En qué formas te aseguras de que tu día sea, realmente, dedicado a Dios? ¿Cómo se contrasta el concepto de la Biblia de vivir en “un día devocional” con el concepto (en teoría, cristiano) de hacer “un devocional al día”? ¿Qué tan consciente es tu adoración (i.e. tu vida) diaria a Dios?

 

En la vida real, ¿cuál es tu técnica para “ser mejor”? ¿Buscas la salida rápida de, simplemente, ponerte reglas y/o limitaciones? ¿Qué pasos específicos tendría un plan basado en el modelo bíblico del cambio para luchar contra ese pecado que sabes que tienes y que no has podido vencer? ¿Qué implicaciones prácticas tiene el hecho de que la “renovación de la mente” sea el primer paso para el cambio de naturaleza?

¿Es posible llegar a discernir la voluntad de Dios en los asuntos de la vida diaria? ¿Cómo puedes llegar a conocer la voluntad de Dios en esos asuntos que la Biblia no toca directamente?

Historia sugerida:  Historia del rey Josías (2 Reyes 22:1-23:25).