Oda a la lagartija

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Junto a la arena
una
lagartija
de cola enarenada.
Debajo de una hoja
su cabeza
de hoja.

¿De qué planeta
o brasa
fría y verde,
caíste?
¿De la Luna?
¿Del más lejano frío?
¿O desde
la esmeralda
ascendieron tus colores
en una enredadera?

Del tronco
carcomido
eres
vivísimo
retoño,
flecha de su follaje.
En la piedra
eres piedra
con dos pequeños ojos
antiguos:
los ojos de la piedra.

Cerca
del agua
eres
légamo taciturno
que resbala.

Cerca de la mosca
eres el dardo
del dragón que aniquila.

Y para mí
la infancia,
la primavera
cerca del río perezoso,
eres
tú,
lagartija,
fría, pequeña
y verde:
eres remota
siesta
cerca de la frescura,
con los libros cerrados.

El agua corre y canta.

El cielo, arriba, es una
corola calurosa.

Pablo Neruda
Chile (1904-1973)

Mas no ha de salir de aquí

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(Fragmento)

Yo, que nunca sé callar,
y solo tengo por mengua
no vaciarme por la lengua
y el morirme por hablar,
a todos quiero contar
cierto secreto que oí,
mas no ha de salir de aquí…

Mediquillo se consiente
que al que enferma y va a curarlo,
yendo a mula, va a caballo,
y por la posta doliente.
Y viéndolo tan valiente,
llámanle el doctor Sofí,
mas no ha de salir de aquí…

Mandándose ha pregonar
que digan, midiendo cueros,
“¡Agua va!” los taberneros,
como mozas de fregar,
que dejen el bautizar
a los curas de Madrid,
mas no ha de salir de aquí…

Dicen, y es bellaquería,
que hay pocos cogotes salvos
y que, según hay de calvos
que como hay zapatería,
ha de haber cabellería
para poblarlos allí,
mas no ha de salir de aquí…

Los perritos regalados
que a pasteleros se llegan,
si con ellos veis que juegan,
ellos quedarán picados,
habrá estómagos ladrados
si comen lo que comí,
mas no ha de salir de aquí…

Madre dizque hay caracol
que su casa trae a cuestas,
y los domingos y fiestas
saca sus hijas al sol.
La vieja es el facistol,
las niñas solfean por sí,
mas no ha de salir de aquí…

Yo conozco caballero
que entinta el cabello en vano,
y no por parecer cano,
quiere parecer tintero;
y siendo nieve de enero,
de mayo se hace alhelí,
mas no ha de salir de aquí…

Y afirman en conclusión
de los oficios que canto
que ya no hay oficio santo
sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
toda mi vida lo oí,
mas no ha de salir de aquí.

Francisco de Quevedo.
España (1580-1645)

Soneto difícil

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En el amor, según abrasa, brasa;
es nieves a veces puro hielo, hielo;
es a quien yo pedir consuelo suelo,
y saco poco de su escasa casa.

Es un ardor que a quien traspasa, pasa,
y como a veces yo paselo, selo;
es un pleito do no hay apelo, pelo;
es del demonio que le amasa, masa.

Tirano a quien el cielo inspira ira;
un ardor que si no se mata, mata;
gozo, primero que cumplido, ido;

flechero que al que se retira, tira;
cadena fuerte que, aun e plata, ata;
y mal que a muchos ha tejido nido.

Francisco de Quevedo.
España (1580-1645)

Soneto

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Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y aún parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que estoy los trece versos acabando:
contad si son catorce, y está hecho.

Lope de Vega
España (1562-1635)

En paz

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Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú solo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo
México (1870-1919)

Los viejos

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Los viejos son insoportables. A menudo
creen que la edad les amerita todo y
buscan ser amados y comprendidos
por su sola edad.

Con los años les crecen los defectos de tal forma
que parecen ramas doliéndose del nudo.
Suponen una obligación, o casi, tolerarlos,
porque simbolizan, según creen, el conocimiento
y la experiencia de ciprés numeroso, que de poco
o nada les sirvió para su emblema o vida.

Ven desde engañosas cumbres de años vividos
y creen ser memoria de un tiempo y de un país.

Qué insoportable, irrita, desconcierta,
cuando quieren mostrarle la vía y luz
a los más jóvenes, cuando los jóvenes poseen
fuerza y tiempo para equivocarse,
cuando es tarea fructuosa equivocarse solo.

Los viejos son de tal forma insoportables,
que olvidamos siempre, siempre,
que ya llega el enemigo, nos alcanza,
que empezamos a ser insoportables.

Marco Antonio Campos
México, (1949- )

Los poetas modernos

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¿Y que quedó de las experimentaciones,
del “gran estreno de la modernidad”,
del “enfrentamiento con la página en blanco”,
de la rítmica pirueta y
del contrángulo de la palabra,
de ultraístas y pájaros concretos,
de surrealizantes con sueños de
náufrago en vez de tierra firme,
cuántos versos te revelaron un mundo,
cuántos versos quedaron en tu corazón,
dime,
cuántos versos quedaron en tu corazón?

Marco Antonio Campos
México, (1949- )