Bienvenida

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Se me ocurre que vas a llegar distinta

no exactamente más linda

ni más fuerte

ni más dócil

ni más cauta

tan solo que vas a llegar distinta

como si esta temporada de no verme

te hubiera sorprendido a vos también

quizá porque sabes

cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe

aunque no lloremos

en los andenes fantasmales

ni sobre las almohadas de candor

ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio

tú nostalgias

y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia

tal vez llega primero

porque lo pinto en las paredes 

con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro

me mira como pueblo

sonríe y rabia y canta

como pueblo

y eso te da una lumbre inapagable

ahora no tengo dudas

vas a llegar distinta y

con señales

con nuevas

con hondura

con franqueza

sé que voy a quererte

sin preguntas

sé que vas a quererme

sin respuestas.

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

Otoño

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Otoño de oro molido

y de aire pasado por filtros;

violetas de mar y de tierra

deshilan sus pétalos finos.

Ensueño de plata pulida,

abeja de nueva esperanza.

Las aguas saladas me piden

un verso con forma de barca.

Otoño de vientos crinados

y el sol de la barba ligera.

Un celeste jazmín de horizontes

en la red de mi ansia se queda.

Almohada de luna en el sueño,

manzana de miel en el día,

mañana, mañana tarde la noche

vendrá vestida de lila.

Juana de Ibarbourou. Uruguay (1892-1979)

Threescore and ten

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To me the years have gentler grown,

and time more gracious now than then,

though here I sit and muse alone,

threescore and ten.

The best of living is the last,

and life seems sweetest at its close;

and something richer than the past,

these days disclose.

I mourn not now the silvered hair,

the trembling hand, the failing power,

as here I wait and calmly dare,

the coming hour.

What dreams of honor or of gain,

of wreaths or crowns to grace my brow,

once stirred my spirit, none remain,

to stir me now.

The tossing life, the hope and fear,

the strife, the pain of earlier days,

on these, all past, I look with clear,

unshrinking gaze.

And even when I sorrow most,

yet happy are the tears I shed,

and bright the memories of the lost,

the pious dead.

The increase of the corn and wine,

and growing gladness in the heart,

and wondrous grace and joy are mine,

from men apart.

Alone, but not alone, I stand;

around, above, a power divine

is shining, and a heavenly hand,

is touching mine.

Strange glories gild my closing day,

and one bright star from out the west

calls me in tender tones away,

from work to rest.

And voices which amid the din

of outward life I could not hear

are gently whispering within,

their words of cheer.

So, welcome is each flying year,

and welcome is this silent bliss;

nothing the noisy world can yield,

compares with this.

And so, reclining on the slope

of life, apart from busy men,

I firmly grasp this larger hope,

threescore and ten!

Edward Morris. UK (¿1607-1689?)

Trenzaré mi tristeza

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Decía mi abuela,

que cuando una mujer se sintiera triste,

lo mejor que podía hacer

era trenzarse el cabello;

de esta manera el dolor

quedaría atrapado

entre los cabellos

y no podría llegar hasta el resto del cuerpo.

Había que tener cuidado

de que la tristeza

no se metiera en los ojos,

pues los haría llover.

Tampoco era bueno dejarla entrar

en nuestros labios,

pues los obligaría

a decir cosas que no eran ciertas.

“Que no se meta entre tus manos -me decía-, 

porque puedes tostar de más el café

o dejar cruda la masa;

y es que a la tristeza

le gusta el sabor amargo.

Cuando te sientas triste, niña,

trénzate el cabello.

Atrapa el dolor en la madeja

y déjalo escapar 

cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red

capaz de atraparlo todo,

es fuerte como las raíces del ahuehuete

y suave como la espuma del atole.

Que no te agarre desprevenida

la melancolía mi niña,

aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos,

por alguna ausencia.

No la dejes meterse en ti,

con tu cabello suelto,

porque fluirá en cascada por los canales

que la luna ha trazado entre tu cuerpo.

Trenza tu tristeza -decía- 

siempre trenza tu tristeza…

Y mañana, 

que despiertes con el canto del gorrión,

la encontrarás pálida y desvanecida

entre el telar de tu cabello.”

Paola Klug. México (1980- )

Blessing the boats

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May the tide

that is entering even now

the lip of our understanding

carry you out

beyond the face of fear

may you kiss

the wind then turn from it

certain that it will

love your back may you

open your eyes to water

water waving forever

and may you in your innocence

sail through this to that

Lucille Clifton. Estados Unidos (1936-2010)

Won’t you celebrate with me?

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Won’t you celebrate with me

what I have shaped into

a kind of life? I had no model.

Born in Babylon

both nonwhite and woman

what did I see to be except myself?

I made it up

here on this bridge between

starshine and clay,

my one hand holding tight

my other hand; come celebrate

with me that everyday

something has tried to kill me

and has failed

Lucille Clifton. Estados Unidos (1936-2010)

Con tal que te duermas

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La rosa colorada

cogida ayer;

el fuego y la canela

que llaman clavel;

el pan horneado

de anís con miel,

y el pez de la redoma

que la hace arder:

todito tuyo

hijito de mujer,

con tal que quieras

dormirte de una vez.

La rosa, digo:

digo el clavel.

La fruta, digo,

y digo que la miel;

y el pez de luces

y más y más también,

¡con tal que duermas

hasta el amanecer!

Gabriela Mistral. Chile (1889-1957)

Que el clavel y la rosa

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Que el clavel y la rosa,

¿cuál era más hermosa?

El clavel, lindo en color,

y la rosa, todo amor;

el jazmín de honesto olor,

la azucena religiosa,

¿cuál es la más hermosa?

La violeta enamorada,

la retama encaramada,

la madreselva mezclada,

la flor de lino celosa.

¿Cuál es la más hermosa?

Que el clavel y la rosa,

¿cuál era más hermosa?

Tirso de Molina. España (1579-1648)

La tierra de mis huesos

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“Después de muchos años, cuando yo sea un montoncito de polvo callado, jugad conmigo, con la tierra de mis huesos. 

Si me recoge un albañil, me pondrá en un ladrillo, y quedaré clavada para siempre en un muro, y yo odio los nichos quietos.

Si me hacen ladrillo de cárcel, enrojeceré de vergüenza oyendo sollozar a un hombre; y si soy ladrillo de una escuela, padeceré también por no poder cantar con vosotros, en los amaneceres.

Mejor quiero ser el polvo con que jugáis en los caminos del campo. Oprimidme: he sido vuestra; deshacedme, porque os hice; pisadme, porque no os di toda la verdad y toda la belleza.

O, simplemente, cantad y corred sobre mí, para besaros los pies amados.”

Gabriela Mistral. Chile (1889-1957)

La flor del aire

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(fragmento)

Yo la encontré por mi destino,

de pie a mitad de la pradera,

gobernadora del que pase,

del que le hable y que la vea.

Y ella me dijo: “Sube al monte.

Yo nunca dejo la pradera,

y me cortas las flores blancas

como nieves, duras y tiernas.”

Me subí a la ácida montaña,

busqué las flores donde albean,

entre las rocas existiendo

medio dormidas y despiertas.

Cuando bajé, con carga mía,

la hallé a mitad de la pradera,

y fui cubriéndola frenética,

con un torrente de azucenas.

Y sin mirarse la blancura,

ella me dijo: “Tú acarrea

ahora solo flores rojas.

Yo no puedo pasar la pradera.”

Trepé las peñas con el venado,

y busqué flores de demencia,

las que rojean y parecen

que de rojez vivan y mueran.

Gabriela Mistral. Chile (1889-1957)