The summer day

Estándar

Who made the world?

Who made the swan, and the black bear?

Who made the grasshopper?

This grasshopper, I mean-

the one who has flung herself out of the grass,

the one who is eating sugar out of my hand,

who is moving her jaws back and forth instead of up and down-

who is gazing around with her enormous and complicated eyes.

Now she lifts her pale forearms and thoroughly washes her face.

Now she snaps her wings open, and floats away.

I don’t know exactly what a prayer is.

I do know how to pay attention, how to fall down

into the grass, how to kneel down in the grass,

how to be idle and blessed, how to stroll trough the fields,

which is what I have been doing all day.

Tell me, what else should I have done?

Doesn’t everything die at last, and too soon?

Tell me, what is it you plan to do

with your one wild and precious life?

Mary Oliver. USA (1935-2019)

Watering the stones

Estándar

Every summer I gather a few stones from

the beach and keep them in a glass bowl.

Now and again I cover them with water,

and they drink. There’s no question about 

this; I put tinfoil over the bowl, tightly,

yet the water disappears. This doesn’t

mean we ever have a conversation, or that

they have the kind of feelings we do, yet

it might mean something.

Whatever the stones are, they don’t lie in the water

and no nothing.

Some of my friends refuse to believe it

happens, even though they’ve seen it. But

a few others -I’ve seen them walking down

the beach holding a few stones, and they

look at them rather more closely now.

Once in a while, I swear, I’ve even heard

one or two of them saying “hello.”

Which, I think, does no harm to anyone or

anything, does it?

Mary Oliver. USA (1935-2019)

Angels

Estándar

You might see an angel anytime

and anywhere. Of course you have

to open your eyes to a kind of

second level, but it’s not really

hard. 

The whole business of

what’s reality and what isn’t has

never been solved and probably

never will be. So I don’t care to

be too definite about anything.

I have a lot of edges called Perhaps 

and almost nothing you can call

Certainty. For myself, but not

for other people. That’s a place

you just can’t get into, not

entirely anyway, other people’s

heads.

I’ll just leave you with this.

Mary Oliver. USA (1935-2019)

Silencio

Estándar

Así como del fondo de la música

brota una nota

que mientras vibra crece y se adelgaza

hasta que en otra música enmudece,

brota del fondo del silencio

otro silencio, aguda torre, espada,

y sube y crece y nos suspende

y mientras sube caen

recuerdos, esperanzas,

las pequeñas mentiras y las grandes,

y queremos gritar y en la garganta

se desvanece el grito:

desembocamos al silencio

en donde los silencios enmudecen.

Octavio Paz. México (1914-1998)

Mi alma tiene prisa

Estándar

Conté mis años y descubrí, 

que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante,

que el que viví hasta ahora.

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces:

los primeros los comió con agrado, pero,

cuando percibió que quedaban pocos,

comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,

donde se discuten estatutos, normas, procedimientos

y reglamentos internos,

sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que,

a pesar de su edad cronológica,

no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos,

que tratan de desacreditar a los más capaces

para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos,

Que no se considere electa, antes de la hora.

Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda la dignidad humana.

Y que desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas.

Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí,

tengo prisa,

por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitos que los comidos hasta ahora.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz 

con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una.

Mario de Andrade. Brasil (1893-1945)

El discípulo

Estándar

Tu lenguaje, Señor, es muy sencillo,

mas no así el de tus discípulos

que hablan en tu nombre.

Yo comprendo la voz de tus alas

y el silencio de tus árboles.

Comprendo la escritura de tus estrellas

con que nos explicas el cielo.

Comprendo la líquida redacción de tus ríos

y el idioma soñador del humo,

en donde se evaporan los sueños de los hombres.

Yo entiendo, Señor, tu mundo,

que la luz nos describe cada día con su tenue voz.

Y beso en la luz la orilla de tu manto.

El viento pasa enumerando tus flores y tus piedras.

Y yo, de rodillas,

te toco en la piedra y en la flor.

A veces pego mi oído al corazón de la noche

para oír el eco de tu corazón.

Tu lenguaje es sencillo,

mas no así el de tus discípulos que hablan en tu nombre.

Pero yo te comprendo, Señor.

Rabindranath Tagore, India (1861-1941)

Cuando nuestros ojos se encontraron

Estándar

Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto,

pensé que iba a decirle alguna cosa;

pero ella se fue.

Y la palabra que tenía para decirle se mece día y noche,

como una barca, sobre la ola de cada hora.

Parece que navega en las nubes de otoño, en un ansia sin fin;

que florece en flores de anochecer,

y busca en la puesta del sol su momento perdido.

Chispeaba la palabra, como las luciérnagas,

en mi corazón,

buscando su sentido en el crepúsculo de la desesperanza;

la palabra que yo tenía que decirle.

Rabindranath Tagore. India (1861-1941)

Bienvenida

Estándar

Se me ocurre que vas a llegar distinta

no exactamente más linda

ni más fuerte

ni más dócil

ni más cauta

tan solo que vas a llegar distinta

como si esta temporada de no verme

te hubiera sorprendido a vos también

quizá porque sabes

cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe

aunque no lloremos

en los andenes fantasmales

ni sobre las almohadas de candor

ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio

tú nostalgias

y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia

tal vez llega primero

porque lo pinto en las paredes 

con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro

me mira como pueblo

sonríe y rabia y canta

como pueblo

y eso te da una lumbre inapagable

ahora no tengo dudas

vas a llegar distinta y

con señales

con nuevas

con hondura

con franqueza

sé que voy a quererte

sin preguntas

sé que vas a quererme

sin respuestas.

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

Otoño

Estándar

Otoño de oro molido

y de aire pasado por filtros;

violetas de mar y de tierra

deshilan sus pétalos finos.

Ensueño de plata pulida,

abeja de nueva esperanza.

Las aguas saladas me piden

un verso con forma de barca.

Otoño de vientos crinados

y el sol de la barba ligera.

Un celeste jazmín de horizontes

en la red de mi ansia se queda.

Almohada de luna en el sueño,

manzana de miel en el día,

mañana, mañana tarde la noche

vendrá vestida de lila.

Juana de Ibarbourou. Uruguay (1892-1979)

Threescore and ten

Estándar

To me the years have gentler grown,

and time more gracious now than then,

though here I sit and muse alone,

threescore and ten.

The best of living is the last,

and life seems sweetest at its close;

and something richer than the past,

these days disclose.

I mourn not now the silvered hair,

the trembling hand, the failing power,

as here I wait and calmly dare,

the coming hour.

What dreams of honor or of gain,

of wreaths or crowns to grace my brow,

once stirred my spirit, none remain,

to stir me now.

The tossing life, the hope and fear,

the strife, the pain of earlier days,

on these, all past, I look with clear,

unshrinking gaze.

And even when I sorrow most,

yet happy are the tears I shed,

and bright the memories of the lost,

the pious dead.

The increase of the corn and wine,

and growing gladness in the heart,

and wondrous grace and joy are mine,

from men apart.

Alone, but not alone, I stand;

around, above, a power divine

is shining, and a heavenly hand,

is touching mine.

Strange glories gild my closing day,

and one bright star from out the west

calls me in tender tones away,

from work to rest.

And voices which amid the din

of outward life I could not hear

are gently whispering within,

their words of cheer.

So, welcome is each flying year,

and welcome is this silent bliss;

nothing the noisy world can yield,

compares with this.

And so, reclining on the slope

of life, apart from busy men,

I firmly grasp this larger hope,

threescore and ten!

Edward Morris. UK (¿1607-1689?)