Cuando nuestros ojos se encontraron

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Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto,

pensé que iba a decirle alguna cosa;

pero ella se fue.

Y la palabra que tenía para decirle se mece día y noche,

como una barca, sobre la ola de cada hora.

Parece que navega en las nubes de otoño, en un ansia sin fin;

que florece en flores de anochecer,

y busca en la puesta del sol su momento perdido.

Chispeaba la palabra, como las luciérnagas,

en mi corazón,

buscando su sentido en el crepúsculo de la desesperanza;

la palabra que yo tenía que decirle.

Rabindranath Tagore. India (1861-1941)

Bienvenida

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Se me ocurre que vas a llegar distinta

no exactamente más linda

ni más fuerte

ni más dócil

ni más cauta

tan solo que vas a llegar distinta

como si esta temporada de no verme

te hubiera sorprendido a vos también

quizá porque sabes

cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe

aunque no lloremos

en los andenes fantasmales

ni sobre las almohadas de candor

ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio

tú nostalgias

y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia

tal vez llega primero

porque lo pinto en las paredes 

con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro

me mira como pueblo

sonríe y rabia y canta

como pueblo

y eso te da una lumbre inapagable

ahora no tengo dudas

vas a llegar distinta y

con señales

con nuevas

con hondura

con franqueza

sé que voy a quererte

sin preguntas

sé que vas a quererme

sin respuestas.

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

Apuntes a Hebreos 9:1-14

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Resulta imposible exagerar la importancia de los sucedido en el año 70 de nuestra era en Jerusalén. Desde Abraham, Dios había obrado al llamar, preservar, juzgar, perdonar y bendecir a la nación de Israel. Había establecido un elaborado sistema de sacrificios, sacerdocio, fiestas y rituales, que definían a Israel entre las naciones, que permitía el conocimiento de Dios mismo y que apuntaban hacia un futuro promisorio.

Pero he aquí que los cristianos proclaman que el Mesías vino, Jesús de Nazareth. La gran masa de israelitas rechazó esto, lo cual resultó en la crucifixión del Señor y la persecusión de los primeros cristianos. La nueva fe resultaba completamente radical pues implicaba la destrucción del viejo sistema. Y precisamente esto fue lo que sucedió en el año 70 cuando Tito, hijo de Vespasiano el emperador romano, destruyó la ciudad de Jerusalén. Significó el fin del judaísmo como se conocía, el fin de sacrificios, el fin del sacerdocio, el fin de la adoración centrada en Jerusalén y el Templo. Y todo a causa de Israel no haber conocido el tiempo de su visitación (Lucas 19:43-44): el testimonio divino sobre la venida de Cristo, el reemplazo de sombras por realidad.

En su misericordia, Dios promete no acordarse más de nuestros pecados porque la base del nuevo pacto fue la muerte de Cristo en la cruz. ¿De qué otra manera escribiría Dios su ley en nuestros corazones?

Hemos revisado cómo el sacerdocio de Cristo es mejor que el sacerdocio de Aarón. El autor de Hebreos continúa expandiendo nuestra visión con el Tabernáculo y con la idea del sacrificio de Cristo como uno mejor.

1Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y el santuario terrenal. 2Porque había un tabernáculo preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro, la mesa y los panes consagrados [de la proposición]; este se llama el Lugar Santo. 3Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, 4el cual tenía el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto; 5y sobre ella estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio [sillín de la misericordia]; pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle. 

Caramba, ¿por qué no hablar en detalle? Recordemos que el autor escribe para una audiencia conocedora, versada, en cada una de estas cosas. Luego no entendemos por ignorancia, o porque es algo extraño a nuestra cultura o costumbres y tendemos a ignorar el asunto, o a pensar  en alguna interpretación “supraespiritual” o a pensar “no es irrelevante”; Dios gobierna la Historia y se revela a Sí mismo, por tanto estudiemos el asunto y seamos parte. 

¿Cuál es nuestro pensar?

El autor trae a la memoria asuntos familiares: existía un santuario terrenal, el santuario o tabernáculo tenía una parte externa (el Lugar Santo) donde se hallaba una lámpara, una mesa y los 12 panes. Detrás se hallaba el Lugar Santísimo que contenía el altar, el arca y reliquias sagradas, y sobre el arca y altar estaban los querubines. El sacerdote entraba y salía del Lugar Santo diariamente, reemplazaba los panes y ofrecía incienso dos veces al día, mañana y noche.

En el Día de la Expiación, una vez al año, el Sumo Sacerdote tomaba incienso del altar del incienso y entraba al Lugar Santísimo, moviéndose alrededor de manera que el Lugar Santísimo se llenara del humo proveniente del incienso. ¿Por qué hacía esto? Para protegerse de la gloria de Dios que habitaba entre los querubines que estaban sobre el propiciatorio (el sillín de la misericordia). Porque ningún hombre podía ver a Dios y continuar con vida.

No habla en detalle porque hay más del 50 capítulos en el Antiguo Testamento que tratan el tema del Tabernáculo y servicio en el mismo. Cualquier judío que se preciara de serlo estaría familiarizado con el tema.

6Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer [exterior] tabernáculo para oficiar en el culto; 7pero en el segundo, solo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia. 

Observen que menciona “sangre” por primera vez.

8Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie; 9lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, 

Y ahora desglosa el significado ofreciendo la pista de cómo relacionarnos con estas cosas aparentemente tan extrañas: el Lugar Santo, la parte externa del Tabernáculo, representaba un símbolo para el tiempo presente. Una parábola, en pocas palabras. Sacrificios y ofrendas que no afectan la conciencia…

10puesto que tienen que ver solo con comidas y bebidas, y diversas abluciones [lavamientos ceremoniales] y ordenanzas para el cuerpo [la carne], impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Reglas impuestas para el cuerpo hasta que llegue el tiempo de reformar… ¿Ven el contraste? Hay una limpieza externa [comidas, bebidas, abluciones] pero es necesario que ocurra una limpieza interna [que no ha sucedido, pues lo externo no afecta la conciencia]. Las medidas de purificación adoptadas sin duda tenían gran valor higiénico, pero cuando se les otorga valor religioso, existe el peligro de que sus practicantes sean tentados a apoyarse solo en el deber religioso.

He aquí que los problemas básicos de la vida no cambian, lo que varía son las circunstancias nada más.

Nuestras conciencias testifican la realidad de nuestro pecado. Sabemos aquello que nos separa de Dios: pecado que halla eco en una conciencia culpable. ¿Vemos la relevancia del texto? 

El viejo pacto dirigía hacia una solución, pero no resolvía el problema.

11Pero cuando Cristo apareció como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, 12y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.

Mas cuando Cristo apareció -la inauguración del tiempo de reformar las cosas y el final del “tiempo presente”- como Sumo Sacerdote, entró una vez y para siempre, efectuó limpieza externa e interna, ambas:

 13Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?

La única solución fue la sangre de Cristo. Sabemos que nuestra conciencia se halla contaminada, porque la evidencia concreta no es lo que entra al hombre sino lo que sale de él (Marcos 7:15-23. Actitudes como orgullo, amargura, cinismo, autocompasión, codicias, envidias, celos, apatía, miedos, etc. Obras muertas carentes de vida espiritual.

El corazón del evangelio es que Cristo vino al mundo para abrirnos camino directo hacia Dios, sin que fuésemos consumidos en nuestro pecado por causa de Su santidad (1 Pedro 3:18; Efesios 2:18). Dios magnifica su misericordia al darnos libre acceso a través de Su Hijo, a pesar de nuestro pecado, a la única realidad que puede satisfacer nuestra hambre de sed y justicia (Salmo 16:11; 42:2). 

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Otoño

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Otoño de oro molido

y de aire pasado por filtros;

violetas de mar y de tierra

deshilan sus pétalos finos.

Ensueño de plata pulida,

abeja de nueva esperanza.

Las aguas saladas me piden

un verso con forma de barca.

Otoño de vientos crinados

y el sol de la barba ligera.

Un celeste jazmín de horizontes

en la red de mi ansia se queda.

Almohada de luna en el sueño,

manzana de miel en el día,

mañana, mañana tarde la noche

vendrá vestida de lila.

Juana de Ibarbourou. Uruguay (1892-1979)

Threescore and ten

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To me the years have gentler grown,

and time more gracious now than then,

though here I sit and muse alone,

threescore and ten.

The best of living is the last,

and life seems sweetest at its close;

and something richer than the past,

these days disclose.

I mourn not now the silvered hair,

the trembling hand, the failing power,

as here I wait and calmly dare,

the coming hour.

What dreams of honor or of gain,

of wreaths or crowns to grace my brow,

once stirred my spirit, none remain,

to stir me now.

The tossing life, the hope and fear,

the strife, the pain of earlier days,

on these, all past, I look with clear,

unshrinking gaze.

And even when I sorrow most,

yet happy are the tears I shed,

and bright the memories of the lost,

the pious dead.

The increase of the corn and wine,

and growing gladness in the heart,

and wondrous grace and joy are mine,

from men apart.

Alone, but not alone, I stand;

around, above, a power divine

is shining, and a heavenly hand,

is touching mine.

Strange glories gild my closing day,

and one bright star from out the west

calls me in tender tones away,

from work to rest.

And voices which amid the din

of outward life I could not hear

are gently whispering within,

their words of cheer.

So, welcome is each flying year,

and welcome is this silent bliss;

nothing the noisy world can yield,

compares with this.

And so, reclining on the slope

of life, apart from busy men,

I firmly grasp this larger hope,

threescore and ten!

Edward Morris. UK (¿1607-1689?)

Apuntes a Hebreos 8:1-13

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Para coronar el argumento que ha venido desarrollando, habiendo establecido la superioridad del sacerdocio de Cristo, el autor procede ahora a relacionar tal sacerdocio con los temas del pacto, del santuario, y de los sacrificios. 

1Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es este: tenemos tal Sumo Sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. 

Tenemos tal Sumo Sacerdote: alguien que intercede directamente por nosotros delante de Dios, que no es un ordinario, débil, pecador, sumo sacerdote, como en los antiguos días. 

Tenemos tal Sumo Sacerdote sentado a la diestra del trono de Dios, ministro en el Lugar Santísimo, quien cumplió y puso final al sistema sacrificial antiguo y centró nuestra atención en sí mismo y en su ministerio para nosotros en los cielos.

3Porque todo Sumo Sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que este también tenga algo que ofrecer. 4Así que si Él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; 5los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moisés fue advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice Él: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

Copia y sombra de las cosas celestiales (Exodo 25:40; 25:9; 26:30; 27:8): símbolos que apuntan a realidades celestiales. El patrón que Dios estableció a Moisés para el sistema de sacrificios era sombra de lo que vendría con nuestro Señor Jesucristo. Se podría decir que Moisés “vió con los ojos del alma las ideas (formas inmateriales) de los objetos que serían: de ahí su total apego a realizar las cosas conforme al modelo que le fue mostrado. Mmmm… de hecho la orden fue directa: haz todas las cosas como se te ha mostrado. ¿Por qué? Porque el patrón es copia o sombra de lo celestial. El Tabernáculo, sus especificaciones y contenido es ¡copia o sombra de verdades celestiales!

Literalmente, el autor de Hebreos enseña a la audiencia la nueva realidad en Cristo: lo que a ustedes les resulta tan familiar, es solo copia y sombra de las cosas celestiales.

Y esa realidad llegó con Jesucristo:

6Pero ahora Él ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. 7Pues si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera buscado lugar para el segundo. 8Porque reprochándolos, Él dice:

Mirad que vienen días, dice el Señor, en que estableceré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá;

9 

no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;

porque no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

10 

Porque este es el pacto que yo haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor:

Pondré mis leyes en la mente de ellos, y las escribiré sobre sus corazones.

Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

11 

Y ninguno de ellos enseñará a su conciudadano ni ninguno a su hermano, diciendo: «Conoce al Señor»,

porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.

12 

Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.

 

Jesucristo fue sin pecado.

Al ser sin pecado, Jesucristo no tuvo que ofrecer sacrificios por su persona.

El sacrificio de Cristo fue una vez y para siempre.

Designado por Dios Padre, hecho perfecto para siempre.

Su ministerio es eterno.

En los versos 8 al 12, el escritor de Hebreos cita a Jeremías (31:31-34), quien profetiza de un tiempo por venir, cuando el Señor proveerá un pacto infinitamente mejor al pacto que tenían. ¿Por qué? Porque Israel como pueblo no cumplió la parte que le correspondía (Deuteronomio 29:4). 

Pondré mis leyes en la mente de ellos, y las escribiré sobre sus corazones para trabajar en lo interno, ¡limpiar la conciencia! 

Lo externo es importante, pero ahora lo interno, lo espiritual, abarca toda la expresión de adoración, tanto lo interno como lo externo: “presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1). “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). 

Todo el tiempo, en todas partes. 

Porque si vuestra justicia no fuere mayor que la de escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20. ¿Cómo?

Escribas y fariseos se apoyaban en los decretos del viejo pacto. Cumplían al pie de la letra y por tanto se consideraban los más justos entre todos los justos. Pero he aquí Jesucristo diciendo que nuestra justicia debe ser mayor, es decir, no restringida a lo externo sino la clase de justicia que proviene del corazón: la motivación y la acción correctas. He aquí la justicia que excede.

Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y ninguno de ellos enseñará a su conciudadano ni ninguno a su hermano, diciendo: «Conoce al Señor», porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos

La cercanía de Dios, algo que damos por sentado, inconcebible para un hebreo de la época. ¿Conocer a Dios de tal modo que no necesitemos maestros? Mmmm. 

Necesitamos maestros. ¿Y entonces? Que hoy tenemos conocimiento más íntimo, acceso directo a la presencia del Señor (2 Corintios 4:6). Bajo el pacto mosaico, alguien solía levantarse y leer en voz alta, a menudo en tablillas de piedra o arcilla. No había ese sentido de acceso a Dios, o del testimonio interno del Espíritu Santo.

Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.

¿Amnesia espiritual…en Dios? ¡Eso quisiéramos! Pero Dios es incapaz de olvidos. En Su misericordia, depositó nuestros pecados en su Hijo, quien pagó la deuda en nuestro lugar. Al pagar, Cristo hace que Dios Padre no piense más en nuestros pecados, nos trate con misericordia, y vista con la justicia y santidad de Cristo, puesto que Cristo ocupó nuestro lugar. Canceló nuestra culpa. Ya no hay condenación, y en ese sentido Dios nunca más se acordará de mis pecados. 

13Cuando Él dijo: Un nuevo pacto, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.

El nuevo sacerdocio de Cristo completa y pone fin la adoración del Antiguo Testamento, la representación del Tabernáculo y el Templo: el sacerdocio oficial, los sacrificios, las leyes dietéticas, las vestimentas sacerdotales, los actos repetitivos de contrición y reconciliación…

Reflexionemos. ¿Cuál mentalidad me domina? ¿La del Antiguo o la del Nuevo Pacto?

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