Lucas 10:39-42

fijo

Quizás conozca la historia de María y Marta, las dos hermanas que recibieron con alegría a Cristo en su hogar. Como muchos de nosotros, Marta se ocupó de que el Señor estuviera bien servido. Mientras tanto, María se sentó con el Señor y lo escuchó. Después de un rato, Jesús dijo a Marta: “…Afanada y turbada estás con muchas cosas; pero solo una cosa es necesaria…” (Lucas 10.41, 42).

Ninguna de las tareas que hacía Marta era mala o equivocada, pero el Señor le señaló con gentileza que sus tareas la estaban distrayendo de pasar tiempo con Él. De igual modo, el Señor no nos pide que abandonemos nuestras tareas. De hecho, mucho de lo que hacemos a diario es importante, pero debemos ser capaces de discernir lo bueno de lo mejor, saber también cuándo hemos permitido que otra cosa ocupe el lugar del Señor en el trono. Recuerde que nuestra relación con Él es lo más valioso que tenemos.

PIENSE EN ESTO:

• Reajustar las prioridades de nuestro corazón no es cosa de una sola vez. Pregúntele al Espíritu Santo qué puede estar desviando su atención del Señor.

• ¿Cómo se siente al saber que su atención plena honra a Dios?

Filipenses 4:5-6

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El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Filipenses 4:5-6).

El Señor Jesucristo rodea a todos los creyentes con su presencia, «Cercano está de mí el que me salva…» (Isaías 50:8). Cuando usted tiene un pensamiento, el Señor está cerca para leerlo; cuando usted ora, el Señor está cerca para oír la oración; cuando necesita su fortaleza y su poder, Él está cerca para dar. En realidad, Él vive en usted y es la fuente de su vida espiritual. El estar consciente de su presencia evitará que caiga en la ansiedad o sea inestable.

El saber que el Señor está cerca nos ayuda a no estar “afanosos” por nada, ya que sabemos que Él puede resolver todo lo que se nos presente. La inquietud y la preocupación indican falta de confianza en Dios. O usted ha creado otro dios que no puede ayudarlo, o cree que Dios pudiera ayudarlo pero no quiere, lo cual significa que usted está poniendo en tela de juicio la integridad de Dios y su Palabra. Así que deléitese en el Señor y medite, «…En la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.» (Salmos 1:2). Sepa quién es Él y cómo obra. Entonces podrá decir: “El Señor está cerca, así que no me afanaré por nada”.»

«echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros

(1 Pedro 5:7).

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Algo personal

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Probablemente en su pueblo se les recordará

como cachorros de buenas personas

que hurtaban flores para regalar a su mamá

y daban de comer a las palomas.

Probablemente que todo eso debe ser verdad.

Aunque es más turbio cómo y de qué manera

llegaron esos individuos a ser lo que son,

ni a quién sirven cuando alzan las banderas.

Hombres de paja que usan la colonia y el honor

para ocultar oscuras intenciones.

Tienen doble vida, son sicarios del mal.

Entre esos tipos y yo, hay algo personal.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,

viajan de incógnito en autos blindados

a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,

a colgar en las escuelas su retrato.

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar

espías, listas negras y arsenales,

resulta bochornoso verles fanfarronear

a ver quién es el que la tiene más grande.

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz

y juegan con cosas que no tienen repuesto,

la culpa es del otro si algo les sale mal.

Entre estos tipos y yo, hay algo personal.

Y como quien en la cosa nada tiene que perder,

pulsan la alarma y rompen las promesas

y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer

nos ponen la pistola en la cabeza.

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar

van a cagar a casa de otra gente,

y experimentan nuevos métodos de masacrar,

sofisticados y a la vez convincentes.

No conocen ni a su padre cuando pierden el control,

ni recuerdan que en el mundo hay niños.

Nos niegan a todos el pan y la sal.

Entre esos tipos y yo, hay algo personal.

Pero eso sí, los sicarios no pierden ocasión

en declarar públicamente su empeño

en propiciar un diálogo de franca distensión.

que les permita hallar un marco previo,

que garantice unas premisas mínimas,

que contribuyan a crear los resortes,

que impulsen un punto de partida sólido y capaz,

de este a oeste y de sur a norte,

donde establecer las bases de un tratado de amistad

que contribuya a poner los cimientos

de una plataforma donde edificar

un hermoso futuro de amor y paz…

Tienen doble vida, son sicarios del mal.

Entre esos tipos y yo,

entre esos tipos y yo,

entre esos tipos y yo,

hay algo personal.

Joan Manuel Serrat. España (1943 – )

Salmo 31:1

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En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia (Salmo 31:1).

Como indica el verso, David tuvo gran confianza en Dios en medio de la aflicción. También dijo: “Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio” (Salmo 31:3-4).

Su confianza radicaba en el carácter santo de Dios. Un adecuado conocimiento de Dios es esencial para la estabilidad espiritual. Y la única forma de conocer a Dios es mediante lo que Él ha querido revelarnos de sí mismo en las Escrituras. 

«Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.» (Salmos 18:1-2).

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Filipenses 4:5

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Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres… (Filipenses 4:5).

Es difícil hallar una palabra que capte el multiforme sentido de la palabra traducida como “gentileza”. Algunos dicen que se refiere al contentamiento, a la delicadeza, a la generosidad o a la buena voluntad hacia los demás. Otros creen que se refiere a la misericordia o a la indulgencia con las faltas o los fracasos de otros. Incluso otros aseguran que describe la paciencia, refiriéndose a alguien que se somete a la injusticia o al maltrato pero no se venga con odio o amargura. Creo que la mejor traducción de la palabra original es “gentileza”, pues comprende todos los sentidos.

La gentileza también incluye otro elemento importante: la humildad. El cristiano humilde no guarda rencor, sino que confía en Dios siempre que se maltrata, se juzga injustamente o se calumnia. Una persona así no exige sus derechos. Dios nos manifestó su gracia de la misma manera; la humanidad maltrató y calumnió a Jesucristo aunque no merecía nada de eso, pero Él sigue extendiendo sus brazos hacia nosotros con amor, «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.» (Romanos 5:10). La humildad y la gentileza lo ayudarán a ser estable a pesar de las circunstancias. 

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Aquellas pequeñas cosas

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Uno se cree

que las mató el tiempo y la ausencia.

Pero su tren

vendió boleto de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas

que nos dejó un tiempo de rosas

en un rincón,

en un papel,

o en un cajón.

Como un ladrón

te acechan detrás de la puerta.

Te tienen tan

a su merced

como hojas muertas.

Que el viento arrastra allá o aquí.

Que te sonríen tristes

y nos hacen que lloremos

cuando nadie nos ve (nadie nos ve).

Joan Manuel Serrat. España (1943 – )

1 Timoteo 6:8

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Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto (1 Timoteo 6:8).

¿Necesidad o deseo?

Hay muchos pasajes en la Biblia donde enseñan que Dios satisface las necesidades de su pueblo, pero hemos de ser cuidadosos para interpretarlos de manera correcta. Es importante entender la diferencia entre necesidades y deseos. Una necesidad es algo esencial, según la voluntad del Padre para nuestra vida. Pero un deseo es algo que queremos para nosotros o para otros, y a menudo se basa en la expectativa del placer, el bienestar o la comodidad.

No tiene nada de malo desear, siempre y cuando dicho deseo esté dentro de la voluntad de Dios. Después de todo, nuestro Padre celestial “…nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6.17). Pero Él nunca promete conceder todos nuestros deseos. Por tanto, no recibir lo que queremos no es un indicador de que el Señor no sea fiel. Pero sí promete satisfacer todas nuestras necesidades.

En definitiva, se requieren dos cosas para enfrentar los tiempos de necesidad: contentamiento en cada circunstancia y dependencia de Jesucristo para ser fortalecidos, «Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» (Filipenses 4:12-13). Comience cada día pidiéndole al Señor que le provea lo que Él considere necesario; luego pida por sus deseos. Deje que el Señor determine lo que es mejor en ambas categorías, y alégrese por lo que Él decida.

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Filipenses 4:2

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Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor (Filipenses 4:2).

Pablo afrontó muchos conflictos en la iglesia, pero algunos eran para él tan importantes como para tratar sobre ellos en sus epístolas, y también importantes para nuestra enseñanza. Es evidente que las dos mujeres en el versículo estaban dirigiendo dos facciones opuestas en la iglesia. No sabemos cuáles eran sus quejas específicas, pero es posible que incluyeran conflictos personales.

Sí, sabemos que las dos mujeres eran miembros notables de la iglesia porque habían trabajado con Pablo en la causa del evangelio. Y sabemos que estaban causando estragos en la iglesia porque al parecer no había unidad en la misma. Reconociendo que se trataba de falta de amor, que indica la presencia de orgullo y la ausencia de humildad, Pablo rogó que las mujeres fueran “de un mismo sentir en el Señor” (4:2). Cada una estaba exigiendo su propio derecho en vez de interesarse en el derecho de la otra. Pero como Pablo las exhortó y nos exhortó a nosotros, una buena relación con el Señor resolverá cualquier discordia.

«Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.» (Filipenses 2:3-4). 

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Oda a la tristeza

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Tristeza, escarabajo de siete patas rotas,

huevo de telaraña,

rata descalabrada,

esqueleto de perra: aquí no entras.

No pasas.

Ándate.

Vuelve al sur con tu paraguas,

vuelve al norte con tus dientes de culebra.

Aquí vive un poeta.

La tristeza no puede

entrar por estas puertas.

Por las ventanas entra el aire del mundo,

las rojas rosas nuevas,

las banderas bordadas

del pueblo y sus victorias.

No puedes.

Aquí no entras.

Sacude tus alas de murciélago,

yo pisaré las plumas que caen de tu manto,

yo barreré los trozos de tu cadáver

hacia las cuatro puntas del viento,

yo te torceré el cuello,

te coseré los ojos,

cortaré tu mortaja

y enterraré tus huesos roedores

bajo la primavera de un manzano.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)