Instrucciones a mis hijos

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Jamás un conato de daros la vuelta.
Jamás una huida, por muchos que sean.
Jamás ningún miedo, y si acaso hubiera, jamás os lo noten.
Que no se den cuenta.
Jamás un “me rindo” si no tenéis fuerzas:
aunque fuese a gatas, llegad a la meta.
Que nadie os acuse,
miradme a la cara.

Que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible
(si es que los hubiera),
yo no los conozco
y miren que llevo yo sueños a cuestas…

Jamás, y os lo digo como una sentencia, miradme a la cara,
jamás en la vida paséis por el lado de cualquier persona
sin una sonrisa.
No hay nadie en el mundo que no la merezca.
Hacedle la vida más fácil,
miradme,
a cada ser vivo que habita en la tierra.

Jamás se os olvide que en el mundo hay guerra
por pasar de largo sin gloria ni pena
por delante de un hombre y no preguntarnos
qué sueño le inquieta,
qué historia le empuja,
qué pena lo envuelve,
qué miedo lo para,
qué madre lo tuvo,
qué abrazo le falta,
qué rabia le ronda,
qué envidia lo apresa.

Jamás, yo os lo digo, faltándome fuerzas,
si el mundo se para,
os quedéis sentados viendo la manera
de que otro lo empuje,
¡arremangaos el alma!
¡sed palanca y rueda!
¡tirad de la vida vuestra y de quién sea!
Que os falte camino,
perder la pelea contra los enanos,
no ser los primeros
que están en los hombres que no tienen piernas,
no saberlo todo,
dejad que contesten los que menos sepan.

¿Las manos? Bien grandes.
¿Las puertas? Abiertas.
Anchos los abrazos, fuera las fronteras.
Hablar un idioma claro, que se entienda.
Si estrechas la mano, hazlo con fuerza,
mirando a los ojos, dejando una huella.

Prestad vuestra vida, regalarla entera,
que a nadie le falte ni una gota de ella.

Cantad.
Que cantando la vida es más bella.
Y jamás, os hablo desde donde nazca
el último soplo de vida que tenga,
jamás una huida,
por muchos que sean.

Magdalena Sánchez Blesa
España

Historia de la Redención (6)

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D. Judá queda sola (Caída de la Nación). 2 Reyes 18-25, 2 Crónicas 10-28.

Judá ocupó el territorio circundado por el mar Muerto y la porción inferior del Río Jordán en el oriente; su capital era Samaria. Este Reino del Sur gozó la ventaja de un centro fijo de adoración y de gobierno, tenían potentes fortificaciones y un hermoso templo.

Por lo general las tribus del sur permanecieron más leales a Dios, lo que no ocurrió en el norte. Como ejemplo de esto tenemos a rey Josías, que reinó conforme al corazón en los caminos del Señor e intentó llevar el corazón del pueblo a Dios, eliminando la idolatría.

El reino del Norte tuvo por capital a Jerusalén, sus reyes decidieron llevar al pueblo a la idolatría a pesar de que Dios siempre les envió profetas. Tal es el caso de Elías y Eliseo. Esta generación no conocía a Jehová y los grandes portentos que había hecho. Fácilmente le dieron la espalda como habían hecho sus padres. Sin embargo el Señor seguía enviando a sus profetas para llamarlos al arrepentimiento, pero ellos preferían hacer pactos y alianzas con sus enemigos egipcios cuando fueron amenazados por los asirios en vez de volverse a Dios. Así que, llegado el tiempo, Dios envió juicio sobre este pueblo y en el reinado de Oseas, subió Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país y tomó su capital; llevando gran parte de los habitantes del reino a poblar las tierras de Asiria y trajo a los asirios para que poblaran Samaria y se mezclaran con el pueblo. De esta unión nacieron los que se conocen como samaritanos y se le dio fin al reino del norte ya que nunca más volvieron a ser una nación. A pesar de que Dios les dio muchas oportunidades para el arrepentimiento, nunca le escucharon a Él ni a sus profetas. Después de esto, sólo quedó el reino del sur o Judá como pueblo de Dios en posesión de la tierra.

E. La cautividad (Sometimiento de la nación a extranjeros). Daniel, Ezequiel.

Judá también se sumergió en una serie de reinados malvados hasta que llega Ezequías, quien vuelve su corazón a Dios. En su reinado, estando los asirios en Samaria intentan tomar a Judá pero Ezequías, volviéndose a su Señor, es liberado del enemigo.

Tristemente sus sucesores no conocieron a Jehová ni a sus profetas, así que Él envió otro pueblo para que les castigaran, los babilonios con su rey Nabucodonosor. Estos, durante el reinado de Sedequías, invaden a Jerusalén, quemando a su paso las casas de todos los príncipes y las casa de la ciudad, destruyen sus murallas y saquearon y quemaron la casa de Jehová. Los babilonios también llevaron cautivos a la mayoría de los hijos de Judá durante setenta años a Babilonia y pusieron a sus gobernantes en todo Judá. Pero el Señor no abandonó a su pueblo a pesar de haberlos enviado a una nación idolatra, Dios se reservaba un remanente.

Aún en medio de esta opresión había corazones temerosos de Dios. Tal es el caso de Mesac, Sadrac y Abeg-Nego, jóvenes que servían en la corte del rey y que prefirieron ser expuestos a la muerte antes de adorar a otros dioses. Dios hizo un portento más cuando libró a estos jóvenes del horno de fuego al que fueron condenados, dando a conocer que el Dios de ellos era el Dios verdadero sobre toda la tierra y que fuera de él no había otro.

Tal fue la influencia de algunos del remanente en Babilonia, que al caer este imperio delante de los persas, siendo Darío rey medo-persa, Dios dio en su profeta Daniel gran aceptación delante de sus ojos. Esto trajo envidia entre los hombres perversos de la corte y tramaron una trampa contra Daniel que resulto en que fuera echado en el foso de los leones. Pero Dios estaba con él y le salvó de la muerte. Nuevamente Dios dio muestra de su poder a sus hijos en el cautiverio. Durante este tiempo Dios no se apartó completamente de su pueblo, pues les enviaba a sus profetas como lo eran Jeremías, Ezequiel y Daniel con el propósito de que el pueblo pudiera ver Su mano a pesar de las condiciones y mantuvieran la esperanza de volver a la tierra.

F. Restauración (Regresa el Remanente del Pueblo a su tierra) Esdras, Nehemías, Ester.

Cuando Ciro derroca a Nabucodonosor Dios pone en su corazón que otorgue permiso a los judíos para que vuelvan a su tierra y la reconstruyan, lo que una parte del pueblo hizo. Después de setenta años en cautiverio podían regresar a su tierra. La prosperidad que muchos habían logrado explica por qué no todos regresaron a Jerusalén.

Durante el imperio persa Dios levanta a una mujer llamada Esther y la lleva a gobernar como reina. Mediante la sabia intervención de esta mujer Dios preserva al pueblo que todavía estaba en Persia de ser exterminados.

Más adelante durante el reinado de Darío I se le da permiso a los judíos de regresar a reconstruir la ciudad y el templo proveyéndole de los recursos y protección de sus gobernadores en Jerusalén. Así se reconstruye el Templo, aunque este último tenía menos gloria que el de Salomón y lamentablemente sin el arca. La vida religiosa no se restauró con la fidelidad requerida ni sin dificultades por la constante oposición de los samaritanos. Así que Esdras obtiene permiso para viajar a Jerusalén y a lo largo de trece años, aproximadamente, logra restaurar la adoración a Dios. Después de un tiempo también a Nehemías se le permite regresar y éste emprende la labor de la reconstrucción de las murallas. Finalizada esta obra, el pueblo estaba deseoso de escuchar la palabra de Dios. Esdras y los escribas explicaron la ley de Jehová y se celebró la fiesta de los Tabernáculos, esta vasta convocación no se había visto desde los tiempos de Josías.

G. PREPARACION para la Salvación.

Período entre Antiguo y Nuevo Testamento / 400 años de silencio.

Sucedido estas cosas llegó un tiempo de silencio de parte de Dios, alrededor de cuatrocientos años, cuando en el pueblo de Israel no hubo profeta. Durante este período el Señor guardó su remanente en la familia del sumo sacerdote Matatías al oponerse a la idolatría, aunque no puedo ver la libertad religiosa obtenida por otro Macabeo, la firmeza que tuvo de parte del Señor fue un motor impulsador de gran valentía. Judas Macabeo obtuvo la libertad religiosa y esta obra fue seguida por su hermano Simón. Así permanecieron hasta la llegada del Imperio Romano, aunque esta libertad religiosa y nacional no significa que no fueron influenciados por la cultura helénica que sucedió a la siria.

Dios siguió preparando el camino a través de la historia permitiendo que los romanos, grandes constructores, invadieran Judea de mano de Pompeyo. Roma con su gobierno republicano puso un gobernador tras otro en Judea. Ninguna de esta influencia pudo frenar la obra que Dios estaba preparando, preparando al pueblo para la llegada de Aquel que derrotaría el imperio de la muerte. Preparando la expansión de su palabra a todas las naciones de la tierra y quienes mejor que los romanos para preparar el camino por donde esa palabra se llevaría, facilitando el camino para la salvación de los gentiles. Ciertamente la gloria de Dios alumbraría el mundo.

Bianka Reyes de Suriel

 

Dame la mano

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Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una flor seremos,
como una flor, y nada más.

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más.

Gabriela Mistral
(Chile, 1889-1957)

Historia de la Redención (5)

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Época de los Jueces.

A. Época oscura de la nación. Jueces, Rut.

Pero luego se levantó una generación que no conocía a Jehová y empezó en Israel una época oscura. No habiendo ley cada quien hacía lo que bien le parecía. Se entregaron a la idolatría y a mezclarse con los pueblos vecinos. Empezaron a vivir como las naciones vecinas, aceptando y practicando sus costumbres. Ciertamente esta generación olvidó el pacto de ser un pueblo santo, una nación selecta para Dios. Al ver todo este mal el Señor les enviaba pueblos que los oprimieran y lo obligaran a servidumbre. Seguido de este padecimiento venía el arrepentimiento del pueblo, Dios en su misericordia les escuchaba, perdonaba y les enviaba un libertador o juez. A esto le seguía un tiempo de relativa paz hasta que ese juez y generación vivían; pero luego se levantaba otra generación mala, que no conocía a Dios y este siclo iniciaba nuevamente.

Se cuentan siete siclos de esta naturaleza en Israel lo cual demuestra la longanimidad, amor y misericordia de Dios hacia su pueblo enviándoles trece jueces. Y aconteció que en este tiempo hubo y una hambruna en Israel y Elimelec, su mujer Noemí y sus hijos salieron de la tierra y moraron en los campos de Moab. Estando allá sus hijos se casan con dos moabitas Orfa y Rut. Transcurrido el tiempo Elimelec y sus hijos mueren, dejando a sus mujeres viudas. Entonces Noemí oyendo que Dios había visitado a su pueblo decide volver, y le dice a sus nueras que están libres y que si quieren se pueden quedar en su tierra, a lo que Rut le dice que la acompañaría y que su pueblo será su pueblo y su Dios será su Dios.

Al volver, Noemí le pide a un pariente lejano de su marido, hombre muy rico llamado Booz, que le permitiera ir a su campo a recoger la sombra de sus sembrados. Este hombre justo así se lo permitió. Después de un tiempo sucedió que Booz tomó a Rut como su mujer y el Señor le permitió que concibiera y diera a luz a Obed. Ciertamente Dios tenía un plan especial para esta familia y su descendencia, pues de ella vendrían grandes hombres de Dios y reyes de Israel.

Hubo en Israel un hombre llamado Elcana y su mujer era Ana, la cual era estéril. Un día estando ella en la casa de Dios ofreciendo sacrificio, le pidió al Señor un hijo y le prometió que si le fuese concedida esta petición ella le dedicaría su hijo. Al cabo del tiempo ella concibió y dio a luz a un niño y lo llamó Samuel e hizo tal como había prometido; llevó a Samuel para que ministrara en el templo. Samuel creció y la mano del Señor era con él, lo bendijo Dios de tal manera que por medio de Samuel que durante su administración Israel descansó de sus enemigos.

 B. Reino unido. (Época dorada de la Nación) 1 Reyes 1-11, 1 Crónicas, 2 Crónicas 1.9

Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso por jueces a sus hijos, pero sus hijos no andaban en los caminos de Jehová. Entonces los ancianos de Israel le pidieron a Samuel que le constituyera un rey que saliera con ellos a la guerra, un rey como las demás naciones; olvidando así todo lo que el Señor había hecho con ellos desde que los sacó de Egipto.

A Samuel esta idea no le pareció nada bien pues era muestra de que rechazaban a Dios y su reinado sobre ellos. El Señor le habla a Samuel y le dice que escuche al pueblo y que les escoja rey, solamente que les recordara cómo les trataría un rey humano. El pueblo no le hizo caso; más bien insistió en el asunto. Entonces eligieron por rey a Saúl, que era un hombre hermoso de apariencia pero no tenía un corazón para Dios. No pasó mucho tiempo para evidenciar el corazón de Saúl, en una ocasión usurpó el oficio de sacerdote y en otra permitió que el pueblo tomara del anatema, del cual Dios les había prohibido que tomarán parte.

Para Saúl, satisfacer su deseo de popularidad era más importante que obedecer a Dios. Así que Dios lo desechó y cortó su descendencia para que siguiera el reinado. Dios le dijo a Samuel que se buscaría otro rey, uno conforme a su corazón. Le dijo que fuera a la casa de Isaí hijo de Obed, hijo de Booz, y de los hijos de Isaí el Señor escogió a David.

El reinado de David fue próspero y pudo organizar un imperio. Se reconoce de él su gran valentía en las batallas y el amor a su Señor reflejado en sus salmos. También organizó la vida religiosa del imperio y logró que el arca fuera restaurada a su lugar. David reinó sobre todo Israel por treinta y tres años, a su muerte lo sucedió su hijo Salomón.

A Salomón se le conoce como el rey sabio, reinó sobre todo Israel y durante su reinado la nación gozó de una riqueza y esplendor sin igual, también se gozó de paz con las demás naciones. El principio de su mandato estuvo marcado por la devoción a la causa de Dios además de la escritura de muchos proverbios en los cuales reflejaba la gran sabiduría que le había sido otorgada por Dios. Su mayor legado fue sin dudas la construcción del templo del Señor, el primer templo permanente de adoración a Dios que tuvo el pueblo de Israel. Este templo fue majestuoso, adornado con detalles magníficos y su dedicación fue un día de restauración de votos del pueblo hacia su Dios. Pero no todo fue esplendor en su reino ya que Salomón tuvo un período de oscuridad y apostasía. Durante un tiempo se volvió a los ídolos, lujuria y toda clase de excesos; tuvo un período de decadencia espiritual. Él, al igual que el pueblo, se corrompieron y no tuvieron un corazón firme para el Señor. No obstante, Dios fue fiel y Salomón reinó sobre todo Israel hasta el final de sus días.

C. Reino Dividido (Decadencia de la Nación) 1 Reyes 12-22, 2 Reyes 1-17, 2 Crónicas 10-28.

El reino de Salomón se dividió en dos casi inmediatamente después de su muerte. Un hombre llamado Jeroboam, de la tribu de Efraín, al oír de la muerte del rey regresa de Egipto con ambiciones de poder y arma un complot contra el sucesor al reino, Roboam, hijo de Salomón. Ya que el pueblo estaba siendo oprimido con altos impuestos por el sucesor al trono, no dudaron en agruparse y rebelarse contra su reinado. El deterioro espiritual y la vida entregada a la idolatría impidieron que el pueblo y su rey buscaran el consejo de Dios en este asunto.

El reino se dividió en dos: las tribus de Judá y Benjamín formaron el reino del norte, las diez tribus restantes el reino del sur. Roboam y Jeroboam fueron los primeros reyes de estos reinos respectivamente. El reino del norte (Israel) tuvo diecinueve reyes, todos reinaron de espaldas a Dios y sumergidos en la idolatría, pero Dios no les dejó en oscuridad, levantaba sus profetas aún en medio de un pueblo de dura cerviz. El reino del sur (Judá) también tuvo diecinueve reyes y una reina; algunos tomaron a Jehová como su Dios, otros no, también contó con el favor de Dios al hablarles por medio de sus profetas. Después de todo esto el pueblo de Israel fue de mal en peor y nunca más fue el reino esplendoroso que un día fue, nunca más fue un solo pueblo.

Bianka Reyes de Suriel

Apuntes a Génesis 35-36

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TEMA VIII. MÁS HISTORIAS DE MELLIZOS (Génesis 34-36)

Reanudamos apuntes a Génesis luego de unos meses de descanso. Gracias por su paciencia y atención.  El Señor les bendiga y guarde.

35:1 Entonces Dios dijo a Jacob: Levántate, sube a Betel y habita allí; y haz allí un altar a Dios, que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

9Y Dios se apareció de nuevo a Jacob cuando volvió de Padán-aram, y lo bendijo. 10Y Dios le dijo:
Tu nombre es Jacob;
no te llamarás más Jacob,
sino que tu nombre será Israel.
Y le puso el nombre de Israel.
11También le dijo Dios:
Yo soy el Dios Todopoderoso [El Shaddai].
Sé fecundo y multiplícate;
una nación y multitud de naciones vendrán de ti,
y reyes saldrán de tus lomos.
12 
Y la tierra que di a Abraham y a Isaac,
a ti te la daré;
y daré la tierra a tu descendencia después de ti.

13Entonces Dios subió de su lado, en el lugar donde había hablado con él. 14Y Jacob erigió un pilar en el lugar donde Dios había hablado con él, un pilar de piedra, y derramó sobre él una libación; también derramó sobre él aceite. 15Y Jacob le puso el nombre de Betel [casa de Dios] al lugar donde Dios había hablado con él.

Génesis trata principalmente sobre cómo Dios establece su reino a través del pueblo que ha escogido. Vean cómo toma la iniciativa otra vez para llevar a cabo Su plan, habrá que vencer muchas adversidades: hambruna, esterilidad, enemigos, etc., pero miren cuál ha sido el mayor obstáculo: la depravación del mismo pueblo.
depravar
Del lat. depravāre.
1. Viciar, adulterar, pervertir, especialmente a alguien.

Así como Abraham falló en Egipto e Isaac en Filistea, Jacob lo hizo en Siquem. Interesante, tales fallas se convierten en piedras de apoyo a su fe.
Después de la debacle en Siquem hubo arrepentimiento y renovación del pacto.
En respuesta, Jacob recibe la bendición completa del pacto de Abraham.

Jacob rumbo a Betel es parte del itinerario final en el regreso a Hebrón. La escena comienza a responder quién será líder de las 12 tribus de Israel.
a) Completa las bendiciones que Isaac profirió a Jacob (28:3-4);
b) Dios repite las provisiones del pacto que hizo con Abraham: fertilidad, idea de nación, bendición a las naciones, posesión de Canaán. Jacob adora, levantó un pilar la primera vez, re-dedica el monumento la segunda vez, para conmemorar la experiencia.
c) En este capítulo la teofanía completa la revelación del pacto abrahámico a Jacob. La similitud con el capítulo 17 es sorprendente:
> la misma apertura: “El Señor/Dios apareció” (17:1 y 35:9);
> el mismo marco: Dios “apareció” y “subió” (17:1 y 35:9; 17:22 y 35:13);
> el mismo título divino: “Dios Todopoderoso” (17:1 y 35:11) El Shaddai;
> cambio de nombres: Abram en Abraham (17:5), Jacob en Israel (35:10);
> frases y promesas similares: multiplicación en exceso, comunidad de personas, reyes de sus lomos, tierra a los descendientes (17:6,8 y 35:11-12);
> la fórmula que concluye la revelación: “Dios subió con Abraham” y “Dios subió de su lado” (17:22 y 35:13)
d) La nueva proclamación como Israel se conecta al hecho de convertirse en comunidad de naciones;
e) Contraste en la obediencia de Jacob:
A. Establecido en Siquem, construye un altar ahí
B. Secuestro y violación en Siquem
A’ Establece en Betel, construye un altar
B’ Dios aparece a Jacob y renovación del pacto: comunidad de naciones

2Entonces Jacob dijo a los de su casa y a todos los que estaban con él: Quitad los dioses extranjeros que hay entre vosotros; purificaos y mudaos los vestidos; 3y levantémonos, y subamos a Betel; y allí haré un altar a Dios, quien me respondió en el día de mi angustia, y que ha estado conmigo en el camino por donde he andado. 4Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que había junto a Siquem.

En el interim, Jacob recoge toda clase de idolillos y amuletos, enterrándolos sin ninguna ceremonia. Los mismos sobre los cuales se habían sentado ahora son denigrados en su entierro final.
Jacob hace un llamado a la pureza, Israel debe encontrar la manera de permanecer en el país de Canaán y al mismo tiempo ser fiel. De ahí el simbolismo radical de los rituales como forma de preservar la fidelidad.
La nueva comunidad tendrá 4Rs como estandarte: Renunciación, Re-nombrar, Re-vestir, y Recibir la promesa.

5Al proseguir el viaje, hubo gran terror [de Dios] en las ciudades alrededor de ellos, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 6Y Jacob llegó a Luz, es decir, Betel, que está en la tierra de Canaán, él y todo el pueblo que estaba con él. 7Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-Betel [el Dios de Betel], porque allí Dios se le había manifestado cuando huía de su hermano.

Si Jacob hubiera confiado en Dios en primer lugar, no habría despertado temor. Ahora es Dios mismo quien induce pánico en los alrededores, validando así la confesión hecha por Jacob sobre la Presencia de Dios. El pánico no es contra Jacob e hijos, sino a causa del Dios de Jacob, necesario porque su reputación varió de pastores pacíficos a guerreros rapaces luego de Siquem.

8Y murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de la encina; y ésta fue llamada Alón-bacut [encina del llanto].

No hay mención de la muerte de Rebeca. La Escritura recuerda a la fiel nodriza, no la matriarca, probablemente por el engaño cometido contra Isaac, y además porque Jacob no estuvo presente cuando su madre murió.
Interesante, una de las primeras experiencias de Jacob al regresar a casa es confrontar la muerte de la nodriza.
La vida del patriarca, luego de los eventos en Peniel, está llena de tragedias: el trauma de enfrentar a Esaú, la violación de Dina, la violencia de sus hijos en Siquem, la muerte de la nodriza Débora, la muerte de Raquel al nacimiento de Benjamín. Y todavía falta.

16Entonces partieron de Betel; y cuando aún faltaba cierta distancia para llegar a Efrata, Raquel comenzó a dar a luz y tuvo mucha dificultad en su parto. 17Y aconteció que cuando estaba en lo más duro del parto, la partera le dijo: No temas, porque ahora tienes este otro hijo. 18Y aconteció que cuando su alma partía, pues murió, lo llamó Benoni [hijo de mi tristeza]; pero su padre lo llamó Benjamín [hijo de la mano derecha].
19Murió, pues, Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, es decir, Belén.
20Y erigió Jacob un pilar sobre su sepultura; ese es el pilar de la sepultura de Raquel hasta hoy. 21Entonces partió Israel y plantó su tienda más allá de Migdal-eder [torre de rebaño].
22Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra,

Interesante, la partera es quien intenta consolar a Raquel, ¿y Jacob? Está presente pero no ofrece consuelo. Benjamín será el único hijo nacido en Canaán, el único hijo nombrado por su padre.
Raquel cree que su muerte es castigo por haber robado y mentido sobre los idolillos de su padre (hijo de mi tristeza) pero Jacob transforma el nombre para representar imágenes de fortuna, bondad y fortaleza (hijo de mi mano derecha), dado su propio cambio de nombre y la serie de promesas recién recibidas.

Apenas ha terminado el funeral de la nodriza, he aquí ahora el de Raquel, la esposa amada.

22Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo.

Rubén no viola a la concubina. Su accionar no es mero apetito sexual.
En el AT hay otros pasajes cercanos a esta perturbadora experiencia.
a) Is-boset, hijo de Saúl, reclamó a Abner -general de David- porque interpretó la acción del general como una movida sutil para quedarse con el trono (2 Samuel 3:7).
b) Ahitofel le dió consejo al joven Absalón para que tomara las 10 concubinas de su padre (2 Samuel 16:20-22) e hiciera pública su intención de usurpar el trono.
c) Salomón mismo interpretó así la petición de su propia madre respecto a Abisag sunamita (1 Reyes 2:22).
Bilha era la sirviente de Raquel, al deshonrarla, Rubén asegura que Bilha no pueda suplantar a Lea como matrona de la familia (2 Samuel 20:3) y, por otra parte, intenta usurpar el liderazgo de Jacob (1 Reyes 2:13-25).

Jacob y su falta de respuesta en Siquem claramente le costó gran pérdida de credibilidad con su propia familia. ¿Qué hará ahora? Jacob no demuestra sus emociones, pero tiempo después le envía su anti-bendición (Génesis 49:3-4).
El pasaje resulta tan ofensivo a la moral judía que durante mucho tiempo cayó en la categoría de material bíblico para ser leído pero no traducido en las lecturas de la Torah en la sinagoga.

Y los hijos de Jacob fueron doce. 23Hijos de Lea: Rubén, el primogénito de Jacob, después Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. 24Hijos de Raquel: José y Benjamín. 25Hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. 26E hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos son los hijos de Jacob que le nacieron en Padán-aram.

La secuencia es importante: primero los hijos de Lea, luego Zilpa, luego los de Raquel y finalmente Bilha.
Simeón y Leví, 2do y 3er hijos de Lea, se descalificaron a sí mismos como herederos a la primogenitura cuando la masacre en Siquem. Rubén, el primogénito, se descalifica ahora al pretender usurpar al padre.
Los siguientes en línea son Judá, hijo de Lea, o José el primogénito de Raquel. Recuerden que el derecho de primogenitura es cronológico, no según preferencias paternas (Deuteronomio 21:15-17), de modo que le correspondería a Judá, y así el escritor nos prepara a la introducción del carácter de este hombre más adelante.

27Jacob fue a su padre Isaac en Mamre de Quiriat-arba, es decir, Hebrón, donde habían residido Abraham e Isaac.
28Y vivió Isaac ciento ochenta años. 29 Y expiró Isaac y murió, y fue reunido a su pueblo, anciano y lleno de días; y sus hijos Esaú y Jacob lo sepultaron.

Tres muertes en el capítulo, ahora Isaac. Ambos hermanos se reúnen por última vez.
Algunos santos vuelan con alas de águilas, otros corren, otros solo caminan; pero todos completan su jornada. Isaac vivió largos años, pero el texto no dice “murió en buena vejez” como Abraham.

36:1-43 es uno de los capítulos más largos de Génesis, que reuniremos en una frase: genealogía de Esaú. Para que veamos cuán extensa y poderosa se hizo esta familia, los edomitas en sentido general.
Esaú está fuera del pacto de la promesa, sin embargo las bendiciones de Jehová alcanzan a su progenie y alcanza prosperidad. Abandona Canaán a la muerte de su padre, pero de forma diríamos amistosa, sin ira ni resentimientos.
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