Apuntes a Santiago

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TEMA 3. FE GENUINA Y TENTACIONES. 1:12-18

La fe genuina persevera en las pruebas. La fe genuina resiste y huye del pecado.
Luego tenemos tribulaciones que “nos caen” en el regazo; pero estos judíos cristianos estaban en tribulación porque eran seguidores de Cristo y escogieron Su verdad. Es decir que hay una clase de perseverancia en el caso de una prueba que nos llega, y otro tipo de perseverancia que se mantiene sabiendo que lo único que hay que hacer para librarse es renegar la fe.

Vemos que el pensamiento de Santiago se mueve con fluidez de la necesidad de acercase a Dios con fe invariable y consistente hacia la principal amenaza para este tipo de fe.
El v.12 es la bisagra que mueve la puerta del tema tribulaciones al tema tentaciones. Tiene sentido porque las segundas suelen aparecer en el contexto de pruebas, la principal de ellas el dudar, dudas de Dios, dudas de Su carácter, Su naturaleza, ¿es realmente quien dice ser? ¿me dejaría atravesar una situación como esta?
Jesús mismo, luego de pasar 40 días y noches en el desierto, ¿quién apareció? El Tentador. Observen su ofrecimiento: ¿quieres comida? ¡A alguien que acaba de ayunar!

12Bienaventurado [makarios] el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman
13Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. 14Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.

¿Dónde reside el peligro de la tentación? En buscar satisfacción fuera de la voluntad de Dios. ¿Acaso comer es malo? No. Luego las cosas no son malas en sí mismas, pero si tratamos de asegurarlas fuera de los caminos que Dios ha ordenado para nosotros estaremos cayendo en pecado.

Existe conexión lógica entre tentaciones y tribulaciones. Hay tentaciones que acompañan a las tribulaciones y hay tentaciones que nos acompañan siempre. Nadie está exonerado.

13Que nadie diga cuando es tentado… observen la certeza presente. “Perseverar bajo la prueba” demanda que sepamos cómo lidiar contra tentaciones.

[Temptation. Fighting the Urge. Timothy S. Lane, CCEF 2010]
Luego pensamos que nuestras tentaciones provienen de nuestras circunstancias. Creemos que si cambiamos la circunstancia entonces todo será diferente. Es verdad que asuntos externos son causa de tentación, pero Santiago pone bien claro que sucumbimos a causa de lo que hay dentro de nosotros (lo que queremos, deseamos, no queremos, tememos, etc.) no por lo que hay fuera.
Dios envía circunstancias para probarnos, para que crezcamos en gracia.
Dios probó a Abraham cuando le ordenó el sacrificio de Isaac (Génesis 22:1). Probó a Israel al permitir estar rodeada de paganos (Jueces 2:22). Probó a Ezequías cuando los enviados de Babilonia (2 Crónicas 32:31; cf. 2 Reyes 20:12-19).
Sin embargo Dios no diseña circunstancias para atraparnos.
Esto es crucial: las pruebas son externas, las tentaciones son internas.
Luego entonces cualquier situación es o una prueba que nos ayudará a crecer o una trampa que nos impulse a pecar.
“La tentación es como un cuchillo: puede servir para cortar la carne de cocinar o la garganta de un hombre. Puede ser la comida o el veneno, su ejercicio o su destrucción.”

¿Qué hace la diferencia?
La condición interna de la persona en medio de la circunstancia. Ninguna cosa externa nos hace pecar. Pecamos porque queremos aquello que nos conduce a caer en pecado.
¿Recuerdan los versos sobre pobreza y riqueza? ¿Ven la conexión?
Contextos opuestos, uno de dificultad (pobreza), otro de bendiciones (prosperidad). Luego pensamos que somos más susceptibles a la tentación en tiempos de dificultad, pero la realidad es que las tentaciones aparecen en cualquier contexto
Más bien analicemos las condiciones en que aparece la tentación:
a) Condiciones que retan a la obediencia. Como pobreza, persecución, niños difíciles, matrimonio en problemas, por decir algunos. Cualquier circunstancia donde resulte difícil obedecer y fácil racionalizar lo mal hecho; por ejemplo: un jefe de trabajo que amenaza despido si no hablas mentiras o cubres sus errores; estar casada con un hombre que todo se lo encuentra mal…
b) Condiciones que facilitan pecar. Como prosperidad, hijos obedientes, un buen matrimonio… Orgullo e indiferencia suelen aparecer cuando la vida es buena.

Otra cosa más: existen tres elementos básicos en cualquier tentación. La Biblia les denomina a) el mundo, b) la carne, c) el diablo.
a) el mundo (dificultades y/o bendiciones externas); incluyen nuestro pasado, nuestras fortalezas y debilidades físicas, nuestras relaciones. Estas cosas no determinan la conducta pero nos vuelven susceptibles a responder de cierta manera.
b) la carne (motivaciones internas, anhelos, deseos, temores); es justo lo que Santiago denomina como “pasiones” y Jesús como “lo que sale del corazón” (Lucas 6:43-45 Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa, árbol malo que produzca fruto bueno. Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca). ¿Cómo interactúa nuestra motivación con la circunstancia?
c) el diablo (oposición espiritual externa); 1 Pedro 5:8 Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Nuestro Señor fue consciente en todo momento de los esquemas malignos, ¡ojalá nosotros! El modo de trabajo del diablo es muy simple, usa el mundo y nuestra inclinación pecaminosa para atraparnos en pecado. Luego nos acusa de ser “un caso sin remedio.” Gracias a Dios que el Espíritu Santo nos dice algo muy distinto: “si confesamos nuestro pecado, El es fiel y justo para perdonarlos y limpiarnos de toda maldad”, “Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo1 Juan 1:9; 4:4.” (Efesios 6:10-18, la armadura de Dios).

Otra verdad importante es que las tentaciones aparecen en forma gradual, por etapas.

14Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.

El primer estadio es la seducción. Quieres algo más que a Cristo. Ese algo puede ser inherentemente pecaminoso (pornografía, por ejemplo), pero a menudo somos tentados por cosas que no son ni buenas ni malas en sí mismas, a veces incluso son buenas. ¿Obediencia en tu hijo? Es un buen deseo, pero si el deseo se convierte en algo más importante que Dios te conducirá a cosas nada piadosas; si tienes éxito, podrías pensar que tú y tu hijo son mejores que otros padres.
O sea que la mejor oportunidad de vencer al pecado es el inicio, en el primer estadio de la tentación. Clama al Espíritu Santo.

La segunda etapa es la concepción. Para entonces el deseo inicial ha echado raíces profundas en tu corazón. Lo que quieres se ha convertido en algo más importante que tu relación con Dios. Empiezas a soñar, a maquinar, a buscar alivios, esto es, codiciar. !Pero hay esperanza!

codicia
Del lat. *cupiditia, de cupidĭtas, -ātis.
1. Afán excesivo de riquezas.
2. Deseo vehemente de algunas cosas buenas.
3. Apetito sensual.

lujuria
Del lat. luxuria.
1. Deseo excesivo del placer sexual.
2. Exceso o demasía en algunas cosas.

La tercera etapa es la ejecución (el parto o nacimiento). El resultado de desear algo más que a Cristo es ser atrapado en pecado total, en actitud y en acción. Observa que el nacimiento que se produce es muerte. Con todo todavía hay esperanza.

En cualquier momento de las diferentes etapas podemos correr a Cristo, arrepentirnos de pecado y aprender de la caída a guardarnos contra la tentación en lugar de entregarnos a ella. Dios puede cambiar nuestro corazón de tal manera a que el pecado dominante nos tiente cada vez menos. Apóyate en Cristo.

Volviendo un momento al v.13, ¿cómo es que alguien se atrevería a acusar a Dios?
13Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie.
Proverbios 19:3 La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el SEÑOR (LBLA).
La insensatez del hombre tuerce su camino,
Y luego contra Jehová se irrita su corazón (RV60).

No es que la idea aparece en medio de la tentación sino que cuando las cosas se ponen feas empezamos a mirar a nuestro alrededor buscando a quién o a qué culpar (Génesis 3 Adán y Eva y el jueguito de la culpa; lo vi, lo quise, lo tomé). ¿Te das cuenta de lo que señala Santiago? que nadie diga cuando es tentado, que Dios lo ha tentado. Exactamente eso fue lo que hizo Adán.

Alguien muy pero muy rico, que sabe que Dios le ha proporcionado todo, y dispendia sin pensar… Señor, tú sabes que tenía todo ese dinero y traté de administrarlo…
Otro que tiene un amorío: bueno Dios, la mujer que me diste no es con la que yo me casé
¿Cuántas veces culpamos a Dios de modo tan sutil que ni nos damos cuenta?
“Oh Señor, es que parecía una oportunidad tan buena la que me diste y ahora resulta que no es así y mira en qué lío estoy, nadie me ayuda, soy víctima de mis circunstancias…

¿Qué es prudencia? Pensar antes de actuar.
¿Sabiduría? Reunir los hechos y tomar la mejor decisión.
¿Por qué Dios nos regala sabiduría? Porque El es la fuente de toda sabiduría, es infinitamente sabio, conoce todos los hechos y toma las mejores decisiones.
¿Se equivoca Dios? No. Entonces, ¿cómo podrá ser tentado cuando claramente ve las consecuencias de cualquier acción dada?

16Amados hermanos míos, no os engañéis.
17Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
18En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.

Amadas hermanas no nos equivoquemos. Deja de culpar a los demás, a las circunstancias o a Satanás por tus tentaciones y/o pecados. Sobre todo, no culpemos a Dios. Asume tu culpa, toda, completa. Comprende que el enemigo está dentro y hay que enfrentarse a él desde adentro, es decir trabajar en el corazón. Y poder decir lo mismo que Pablo:
2 Corintios 1:12 Porque nuestra satisfacción es ésta: el testimonio de nuestra conciencia que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios, no en sabiduría carnal sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y especialmente hacia vosotros.

Por último, Santiago afirma que Dios no es responsable de nuestra tentación porque Su naturaleza misma es incompatible con la naturaleza del pecado. El es totalmente recto, justo y puro, por definición no tiene parte alguna en el pecado, en ninguna forma o grado.
Todo lo que proviene de Dios es buena dádiva y don perfecto. Su perfección y santa bondad trae como resultado que su obrar y su dar —su generosidad- solo reflejan Su perfecta santidad y verdad.
Sus obras reflejan Su carácter.
Santiago está diciendo que. desde la tentación hasta la comisión, Dios tiene cero responsabilidad por el pecado.
Dios tiene total responsabilidad por toda buena dádiva, y que todo don perfecto que hay ha descendido de lo alto.

“Padre de las luces” era un antiguo título judío para Dios, alude a El como Creador, el gran Dador de la luz en la forma del sol, la luna y las estrellas (Génesis 1:14-19). Pero que, a diferencia de estas fuentes de luz que en el tiempo pueden variar y desvanecerse, tanto el carácter como el poder, la sabiduría y el amor de Dios no tienen sombra alguna de variación (Malaquías 3:6 Yo Jehová no cambio). Los cuerpos celestes tienen fases de movimiento (rotación y traslación), cambian de hora en hora y varían en intensidad y en penumbra. Sin embargo Dios es inmutable.

Nuestro Señor promete en Mateo 7:7-11 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?

Y mucho más que esto, promete que nuestro Padre celestial nos dará su Espíritu Santo (Lucas 11:13 Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?).

Cuando nosotros, como hijas de Dios, recibimos de forma abundante y continua las bendiciones más valiosas, gratas y bondadosas que nuestro Padre celestial puede conceder, ¿por qué debiera alguna cosa menor -o peor, mala- tener la más leve atracción sobre nosotros?
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Mientras escribo

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Cuando sobre el papel la pluma escribe,
a cualquier hora solitaria,
¿quién la guía?

¿A quien escribe el que escribe por mí,
orilla hecha de labios y de sueño,
quieta colina, golfo,
hombro para olvidar al mundo para siempre?

Alguien escribe en mí, mueve mi mano,
escoge una palabra, se detiene,
duda entre el mar azul y el monte verde.
Con un ardor helado
contempla lo que escribo.
Todo lo quema, fuego justiciero.

Pero este juez también es víctima
y al condenarme, se condena:
no escribe a nadie, a nadie llama,
a sí mismo se escribe, en sí se olvida,
y se rescata, y vuelve a ser yo mismo.

Octavio Paz
México (1914-1998)

SHyC espirituales

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Aclamad con júbilo al Señor, toda la tierra.
Servid al Señor con alegría; venid ante El con cánticos de júbilo.
Sabed que El, el Señor, es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
pueblo suyo somos y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
y a sus atrios con alabanza.
Dadle gracias, bendecir su nombre.
Porque el Señor es bueno;
para siempre es su misericordia,
y su fidelidad por todas las generaciones.
Salmo 100:1-5

Apuntes a Génesis II

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE. Génesis 29-33 (ahora 29:1-30)

La providencia divina se convierte en el medio de disciplina para transformar el carácter de Jacob (Proverbios 3:12 porque el Señor a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita).
La tipología de la escena es muy clásica: (1) el héroe o su representante sale a un país lejano, de sus antecesores; (2) llega a un pozo; (3) una joven, prima del novio, se acerca a sacar agua del pozo; (4) el héroe o la prima sacan agua del pozo; (5) la joven regresa a su casa y reporta suceso a un hermano o a su padre; (6) el héroe es llevado a la casa de la joven; (7) posterior, arreglos matrimoniales entre ambos.
La similitud de la escena con el siervo de Abraham subraya la benevolencia de la providencia divina pero el contraste es obvio entre el siervo prudente que oraba y este patriarca; de hecho más bien parece que Jacob tropieza con la buena fortuna de encontrar esposa, sin percatarse para nada de la presencia de Dios (otra vez).

El escritor no explica las razones del por qué Isaac enviara su hijo a buscar esposa con las manos vacías. Lo bendijo pero literalmente no le dio dinero ni camellos ni joyas, nada. Así que Jacob no tiene dote qué ofrecer sino su propia persona.

El capítulo 29 consta de tres partes: la escena con los pastores (v.1-8), la escena con Raquel (v.9-12) y la escena con Labán (v.13-14a). Jacob viaja a Harán buscando esposa; providencialmente la encuentra en el pozo de agua, como el siervo de Abraham.

29 1Entonces Jacob siguió su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente.
¿Arameos en la parte norte del Eufrates? Es posible. Pero el énfasis en “hijos del oriente” sobre todo en Génesis denota contexto de juicio (4:16), vanidad (11:2; 13:11) o alejamiento, separación (25:6). Para Jacob, la paz retornó cuando regresó al occidente. Ahora se dirige a un sitio desconocido, y de peligro.

2Y miró, y vio un pozo en el campo, y he aquí, tres rebaños de ovejas estaban echados allí junto a él, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños, y la piedra sobre la boca del pozo era grande. 3Cuando todos los rebaños se juntaban allí, entonces rodaban la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas, y volvían a poner la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
Generalmente eran las cisternas las que se tapaban con piedras grandes y pesadas. Se requerían 2-3 hombres para remover tales piedras. En la historia, la piedra del pozo se convierte en el medio de Jacob encontrarse con Raquel.

4Y Jacob dijo a los pastores: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán. 5Entonces les dijo: ¿Conocéis a Labán, hijo de Nacor? Y ellos respondieron: Lo conocemos. 6Y él les dijo: ¿Se encuentra bien? Y dijeron: Está bien; mira, su hija Raquel viene con las ovejas.
He aquí ejemplo del cumplimiento por parte de Dios de una promesa recién hecha “Yo estaré contigo” pues parece que Jacob encuentra este pozo por casualidad, no sabe dónde está; pero no es ninguna coincidencia que llega al lugar preciso donde encuentra la gente apropiada y la muchacha correcta (aunque quizás no el tiempo adecuado):

7Y él dijo: He aquí, aún es pleno día, no es tiempo de recoger el ganado. Dad de beber a las ovejas, e id a apacentarlas. 8Pero ellos dijeron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños y quiten la piedra de la boca del pozo; entonces daremos de beber a las ovejas.
Vean la providencia: no parece ser el momento apropiado. Pero el argumento de los pastores es inexcusable, evaden responsabilidad. Observen que Jacob no muestra interés en Raquel, su interés aparente son las ovejas; ¿subterfugio para alejar los pastores y quedarse a solas con la joven?

9Todavía estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora. 10Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, Jacob subió y quitó la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre.
WOW! En una demostración de fuerza tipo Hércules ¡hace rodar la piedra y abre el pozo!
La realidad de la presencia divina le confiere a Jacob fuerza para un acto físico brutal (como en los días de Sansón) por única vez en su vida. Ni habló, solo actuó, y no da señales de darse cuenta de la Providencia (otra vez).
Desafortunadamente Jacob actúa por el impulso de la atracción física, “vio a Raquel”, no basado en oración (contraste con el sirviente de Abraham).
Noten la insistencia del escritor en el parentesco familiar, “hermano de su madre” como evidencia de que la atribución familiar redundante implica motivación.

11Entonces Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
¿Se imaginan la turbación de Raquel? Ni siquiera pregunta por qué llora (Jacob tampoco explica, ¿gratitud quizás?) y de repente le plantan un beso. Esta es una de las pocas instancias del Antiguo Testamento donde un hombre besa a una mujer (Génesis 31:28; 1 Reyes 19:20; Cantares 1:2); en el AT el beso como signo de bienvenida o de bendición solía ser entre varones.
La escena nos revela a un hombre temperamental, que Dios irá modelando, transformando. Calculador, poderoso, es movido hasta las lágrimas cuando ve a su hermosa pariente pero de la cual no sabe absolutamente nada. ¿Recuerdan al sirviente desconocido que envió Abraham? ¿Cómo probó a la Rebeca joven? ¿Cómo oró y dió gracias en cada instancia?
Amadas hemos de aprender a cultivar sensibilidad espiritual, estar alertas, y no priorizar lo físico/sensual.

12Y Jacob hizo saber a Raquel que él era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió y se lo hizo saber a su padre.
13Y sucedió que cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó y lo trajo a su casa. Entonces él contó a Labán todas estas cosas. 14Y le dijo Labán: Ciertamente tú eres hueso mío y carne mía. Y Jacob se quedó con él todo un mes.
15Y Labán dijo a Jacob: ¿Acaso porque eres mi pariente has de servirme de balde?
Hazme saber cuál será tu salario.
Labán es más exhuberante, si antes lo impresionaron las joyas, ahora la fuerza del hombre lo deja sin palabras. El truculento Labán percibe de inmediato el valor de Jacob.
Raquel corrió. Labán corrió. ¡Cuánto entusiasmo!
Al final del mes Labán propone que la visita de Jacob sea regularizada (¡esperó todo un mes! noten la truculencia del personaje, que también esperó hasta después de la boda para hablar de las costumbres del pueblo), de paso convirtiendo el parentesco en asunto económico. La relación tío-sobrino estará subordinada a la de empleado-patrón, donde el patrón es Labán, por supuesto. Las suaves palabras de Labán reducen al joven a un simple obrero, los siguientes 20 años desarrollan la película de un amo opresivo sobre un siervo empleado bajo palabra, ni siquiera bajo contrato, obligado a pagar una dote de matrimonio.

Uno cosecha lo que siembra (Gálatas 6:7), ley moral de la reciprocidad dada por Dios mismo. Así como Jacob engañó a su padre, ahora él mismo será engañado (y no una vez, sino varias).

16Labán tenía dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.
Mmm, a Jacob no le interesan asuntos monetarios. “Ojos delicados” es la mayor, pero sin experiencia, su mirada no tenía la chispa que los orientales asumen como belleza. De hecho su nombre más bien equivale a “vaca” mientras Raquel es “ternera.” Nombres de una ganadero, pero este padre literalmente las trata así, como elementos para comerciar y negociar.

18Y Jacob se había enamorado de Raquel, y dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.
Vaya, amor a primera vista. Noten que el verso no dice que fuera recíproco. El vino en busca de esposa y el Señor en su bondad le concedió una mujer particular, algo mucho mejor que el dinero.
¿Por qué siete años? No sabemos. Lo evidente es que no tiene prisa en volver a casa.

19Y Labán dijo: Mejor es dártela a ti que dársela a otro hombre; quédate conmigo.
El padre ni siquiera consulta a su hija. Observen lo ambigüo de la respuesta: no promete entregarla al cabo de los siete años, simplemente considera. ¿Fue intencional?

20Jacob, pues, sirvió siete años por Raquel, y le parecieron unos pocos días, por el amor que le tenía.
Lo clásico. No hay detalles de los siete años. Pasaron volando, según el comentario.

21Entonces Jacob dijo a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella.
Observen que Jacob dice “mi mujer” en lugar de referirse a “tu hija.” Porque la pareja estaba comprometida aunque no unida en matrimonio (Deuteronomio 20:7; 22:23-25). Las palabras de Jacob denotan la feliz motivación de la atracción magnética cantada en el Cantar de los Cantares (cf.Proverbios 30:18-19).

22Y Labán reunió a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.
Labán ni pío dijo. Ignora a Jacob y organiza una fiesta monumental regada con abundantes bebidas alcohólicas (así en el original), así que Jacob no estaba muy en control de todas sus facultades la noche de sus bodas; lo cual, aunado a la oscuridad de la noche, permite que Labán ejecute su engaño con total maestría (igual que su hermana Rebeca hizo con Isaac).

23Y sucedió que al anochecer tomó a su hija Lea y se la trajo, y Jacob se llegó a ella. 24Y Labán dio su sierva Zilpa a su hija Lea como sierva. 25Cuando fue de mañana, he aquí que era Lea. Y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No fue por Raquel que te serví? ¿Por qué, pues, me has engañado?
La costumbre de poner velo a la novia (24:65) y de casar primero la hija mayor cubren de maravilla las malvadas intenciones de Labán. Jacob es ahora objeto de engaño.
Surgen interrogantes muy serias aquí: ¿Cómo se habrá sentido esta joven mujer, Lea, llevada a la cámara nupcial por su mismo padre? ¿Aceptó voluntariamente el hecho de ser esposa subrogada? ¿Qué pasó con su reputación? ¿Se contentó con ser utilizada como simple objeto, reducida a instrumento para un fin?
Al otorgarle su sierva Zilpa (“nariz pequeña”, madre de Gad y Aser), Labán cumple con la práctica frecuente de presentar un regalo a la novia. ¿Significa que Lea es ajena a la trama del padre?

26Y Labán respondió: No se acostumbra en nuestro lugar dar a la menor antes que a la mayor.
¿Por qué no lo hizo antes? Racionaliza después, luego de ser interrogado por Jacob. La “fuerza de las costumbre” es una expresión muy fuerte, ¡Labán se ofende y acusa a Jacob de querer violentar reglas ancestrales!

27Cumple la semana nupcial de ésta, y te daremos también la otra por el servicio que habrás de rendirme aún otros siete años. 28Así lo hizo Jacob, y cumplió la semana de ella; y él le dio a su hija Raquel por mujer. 29Y Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel como sierva. 30Y Jacob se llegó también a Raquel, y amó más a Raquel que a Lea; y sirvió a Labán durante otros siete años.
Tal parece que la estrategia de Labán se desarrolló en la primera noche de la fiesta. Este padre no tiene problemas con el matrimonio de dos hijas con el mismo varón; más tarde la práctica será condenada (Levítico 18:18). Jacob no hace más protestas, de modo que en el transcurso de una semana de repente se encuentra con 4 mujeres en su propia casa.
Bilha = “descuidada” madre de Dan y Neftalí.
Transcurren 14 años entre el v.20 y el v.30, aparentemente no se registra nada, pero si leemos con cuidado sobre el nacimiento de los hijos de Jacob, nos daremos cuenta que Raquel es incapaz de concebir mientras que Lea salta de gozo con cada embarazo.

En los primeros siete años de noviazgo todo fue dulzura y romance, los siguientes siete son de viento y tempestad porque Jacob amaba a Raquel, no dividía su afecto por tanto Lea era la aborrecida.
Jacob comete el mismo pecado de favoritismo que tuvieron sus padres, ellos con los hijos, Jacob con las esposas. Y si los hijos se odiaron… imaginen…
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Somos mortales

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Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos,
somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra.

Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.

Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando.
Meditadlo, señores,
águilas y tigres,
aunque fuerais de jade,
aunque fuerais de oro
también allá iréis,
al lugar de los descarnados.

Tendremos que desaparecer,
nadie habrá de quedar.

Netzahualcóyotl
(México, 1402-1472)
Traducción del náhuatl al español
de Miguel Lzeón Portilla.