Apuntes a Génesis II. 48:1 al 50:26

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TEMA XI. MUERTE DE JACOB Y DE JOSE.

De modo que José convierte a los egipcios en esclavos de Faraón mientras que Israel adquiere propiedades y prospera. ¡Vaya contraste con el primer capítulo en Exodo!
Solo la tierra de los sacerdotes egipcios, e Israel (un reino de sacerdotes), escapa a la servidumbre.

Jacob bendice a los hijos de José
48 1Y sucedió que después de estas cosas, le dijeron a José: He aquí, tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín. 2Cuando se le avisó a Jacob diciendo: He aquí, tu hijo José ha venido a ti, Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama. 3Entonces Jacob dijo a José: El Dios Todopoderoso se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán; me bendijo, 4y me dijo: “He aquí, yo te haré fecundo y te multiplicaré; y haré de ti multitud de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti en posesión perpetua.”
5Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efraín y Manasés serán míos, como lo son Rubén y Simeón.
6Pero los hijos que has engendrado después de ellos, serán tuyos; serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad. 7En cuanto a mí, cuando vine de Padán, Raquel se me murió en la tierra de Canaán, en el camino, cuando faltaba todavía cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepulté allí en el camino a Efrata, esto es Belén.

José vive fuera de Gosén. Recordemos que es el segundo de Egipto, su lugar está al lado del Faraón. Pensemos en esto, la familia lleva 17 años viviendo en Egipto, significa que José está en los 50 y sus hijos alrededor de los 20 años de edad (borren de su mente la imagen de dos niñitos visitando al abuelito). Jacob estará anciano y débil pero no ha perdido la memoria; hay temas cruciales qué tratar, en especial la herencia de la bendición del pacto.
Lo primero que Jacob hace es maximizar el papel de Dios ¡por fin! (v.3), y acto seguido procede la ceremonia de adoptar a los dos hijos de José (de aproximadamente 20 años de edad) y elevarlos al estatus de hijos de Jacob (o padres de tribus de Israel! Coherederos con sus tíos!). Los jóvenes escuchan el mensaje, quizás por primera vez, recuerden que su madre es la hija de un sacerdote pagano, de modo que el lenguaje de Jacob es muy específico y puntual: estos muchachos han de ser integrados en la nación de Israel. En nuestra familia.

La autoridad de Jacob para hacer esto proviene de las teofanías que personalmente recibió. José nunca experimentó teofanías, no tiene tal autoridad, pero sí conoce lo que es ser elevado: al adoptar los muchachos como hijos, Jacob eleva a José al mismo nivel de Jacob, ahora ambos son patriarcas o padres ancestrales de las tribus de Israel.

8Cuando Israel vio a los hijos de José, dijo: ¿Quiénes son éstos? 9Y José respondió a su padre: Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga. 10Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces José se los acercó, y él los besó y los abrazó. 11E Israel dijo a José: Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Dios me ha permitido ver también a tus hijos.
12Entonces José los tomó de las [los hizo salir de] rodillas de Jacob, y se inclinó con su rostro en tierra. 13Y José tomó a los dos, a Efraín con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó.
14Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando adrede sus manos, aunque Manasés era el primogénito. 15Y bendijo a José, y dijo:
El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac,
el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día,
16 
el ángel que me ha rescatado de todo mal,
bendiga a estos muchachos;
y viva en ellos mi nombre,
y el nombre de mis padres Abraham e Isaac;
y crezcan para ser multitud en medio de la tierra.

Jacob no está ciego por completo, la pregunta es más bien de tipo ritual. La primera ceremonia formal fue la adopción y bendición de José, la segunda ceremonia formal es la bendición de los nietos, (Jacob es el único patriarca que se encuentra y relaciona con sus nietos).

El escritor de Génesis no revela razón de por qué Jacob ignora la ley de la primogenitura, Manasés no ha hecho nada para perder su posición y Jacob no ha recibido revelación especial (la ley prohibió tiempo después que un padre “seleccionara” al primogénito Deuteronomio 21:15-17).
La bendición viene siendo un testimonio en sí, la primera parte un testimonio de la primera y segunda generación y de cómo caminaron con Dios. Luego de cómo Dios es su pastor, una metáfora íntima de cómo Dios significa provisión, restauración, protección (primera vez que Dios es señalado como Pastor).
La tercera parte, el Angel, en Génesis aparece en momentos de turbulencia y peligro: Agar en el desierto; Abraham en el sacrificio de Isaac; el sirviente en su largo viaje a otro país; Jacob preparándose a huir de Labán; Jacob frente al prospecto de Esaú. No es sorpresa que ahora Jacob hable del ángel que me ha rescatado de todo mal, es decir, Jehová. Jacob aprendió la realidad de la presencia de Dios a través de la experiencia.
Ahora pide que los muchachos sean protegidos, bendecidos (multiplicados y fértiles), y conocidos como hijos de Jacob.

17Cuando José vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés. 18Y José dijo a su padre: No sea así, padre mío, pues éste es el primogénito. Pon tu derecha sobre su cabeza.
19Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser multitud de naciones. 20Y los bendijo aquel día, diciendo:
Por ti bendecirá Israel, diciendo:
Que Dios te haga como Efraín y Manasés.
Así puso a Efraín antes de Manasés.
21Entonces Israel dijo a José: He aquí, yo estoy a punto de morir, pero Dios estará con vosotros y os hará volver a la tierra de vuestros padres. 22Y yo te doy una parte más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.

José sabe muy bien que una vez pronunciada no es posible retirar la bendición. Aún más, no hay nada en la bendición que José pudiera objetar, de hecho Jacob bendijo a los dos por igual.
Su molestia es la aparente contradicción de las manos de Jacob. La respuesta del patriarca tiene su toque de ironía: Isaac bendijo a Jacob sin desearlo (sabía que debía hacerlo, pero su deseo era bendecir a Esaú); Jacob casi ciego sabe y deliberadamente sigue el plan divino no convencional.
La gracia soberana del Señor está por encima de cualquier convencionalismo social humano (Isaías 55:8-9). Abel vs. Caín; Isaac vs. Ismael; Jacob vs. Esaú, Fares vs. Zara, José vs. Rubén, Efraín vs. Manasés. En Génesis, repetidamente hemos visto como Dios escoge al menor, no al mayor, para llevar adelante la herencia familiar (Deuteronomio 33:17).

Profecía de Israel acerca de sus hijos
49 1Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.

Juntaos y oíd, hijos de Jacob,
y escuchad a Israel vuestro padre.

Rubén, tú eres mi primogénito,
mi poderío y el principio de mi vigor,
prominente en dignidad y prominente en poder.

Incontrolable [desenfrenado] como el agua, no tendrás preeminencia,
porque subiste a la cama de tu padre,
y la profanaste: él subió a mi lecho.

Simeón y Leví son hermanos;
sus armas instrumentos de violencia.

En su consejo no entre mi alma,
a su asamblea no se una mi gloria,
porque en su ira mataron hombres,
y en su obstinación desjarretaron bueyes.

Maldita su ira porque es feroz;
y su furor porque es cruel.
Los dividiré en Jacob,
y los dispersaré en Israel.

A ti Judá, te alabarán tus hermanos;
tu mano en la cerviz de tus enemigos;
se inclinarán a ti los hijos de tu padre.

Cachorro de león es Judá;
de la presa, hijo mío, has subido.
Se agazapa, se echa como león,
o como leona, ¿quién lo despertará?
10 
El cetro no se apartará de Judá,
ni la vara de gobernante de entre sus pies,
hasta que venga Siloh[él venga a Siloh],
y a él sea dada la obediencia de los pueblos.
11 
El ata a la vid su pollino,
y a la mejor cepa el hijo de su asna;
él lava en vino sus vestiduras,
y en la sangre de las uvas su manto.
12 
Sus ojos están apagados por el vino,
y sus dientes blancos por la leche.
13 
Zabulón habitará a la orilla del mar;
y él será puerto para naves,
y su límite será hasta Sidón.
14 
Isacar es un asno fuerte,
echado entre los apriscos [alforjas].
15 
Al ver que el lugar de reposo era bueno
y que la tierra era agradable,
inclinó su hombro para cargar,
y llegó a ser esclavo en trabajos forzados.
16 
Dan juzgará a su pueblo,
como una de las tribus de Israel.
17 
Sea Dan serpiente junto al camino,
víbora junto al sendero,
que muerde los jarretes [talones] del caballo,
y cae su jinete hacia atrás.
18 
¡Tu salvación espero, oh Señor!
19 
A Gad salteadores lo asaltarán,
mas él asaltará su retaguardia [talón].
20 
En cuanto a Aser, su alimento será sustancioso [grasoso],
y él dará manjares de rey.
21 
Neftalí es una cierva en libertad,
que pronuncia palabras hermosas.
22 
Rama fecunda es José,
rama fecunda [hijo fecundo] junto a un manantial;
sus vástagos [hijas] se extienden sobre el muro.
23 
Los arqueros lo atacaron con furor,
lo asaetearon y lo hostigaron;
24 
pero su arco permaneció firme
y sus brazos fueron ágiles
por las manos del Poderoso de Jacob
(de allí es el Pastor, la Roca de Israel),
25 
por el Dios de tu padre que te ayuda,
y por el Todopoderoso [Shaddai] que te bendice
con bendiciones de los cielos de arriba,
bendiciones del abismo que está abajo,
bendiciones de los pechos y del seno materno.
26 
Las bendiciones de tu padre
han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados
hasta el límite de los collados eternos;
sean ellas sobre la cabeza de José,
y sobre la cabeza del consagrado [distinguido] de entre tus hermanos.
27 
Benjamín es lobo rapaz [que despedaza];
de mañana devora la presa,
y a la tarde reparte los despojos.

Paradójicamente, lo que el escritor denomina como “bendiciones” más bien llegan a ser “anti-bendiciones” en el caso de Rubén, Simeón y Leví. Sin embargo, históricamente a final de cuentas Jacob salva al pueblo de Israel de un liderazgo equivocado, por tanto vuelven a ser “bendiciones.”
Jacob sigue un cierto orden y es evidente que ciertos temas del pasado vuelven cual fantasmas otra vez. Lo que está a punto de compartir es profecía inspirada sobre el destino de cada cual, extendible a la tribu que emane de cada hijo.
Rubén: Privilegio y rendición de cuentas. La enseñanza es clara, la conducta de un individuo afecta el destino de sus descendientes (Exodo 20:5). No hay profeta, juez, sacerdote o rey descendiente de Rubén.
Pero la promesa obra también en sentido positivo (Génesis 22:18; 26:4-5) y en la historia de Sodoma y Gomorra, donde un núcleo de justos garantizaría la supervivencia de una ciudad.
Simeón y Leví: el mismo principio sobre la conducta de una generación afectando las circunstancias de la siguiente. Eventual, la tribu de Simeón fue absorbida por la de Judá y los levitas nunca tuvieron territorio propio sino que fueron dispersos entre las demás tribus. Ahora bien, tiempo después Dios redimió la ferocidad levita (Exodo 32:25-29; Números 25:7-14).
Judá: se le otorga posición más honorable entre ellos, por los mismos hermanos, debido a sus resultados y a su carácter. Aunque esté reposando nadie osa penetrar en el territorio del león, tan poderoso es.
Zabulón: fue una de las dos tribus más alabadas en la lucha de Débora contra ls canaanitas; junto con Dan y Aser fueron de estirpe marina, más parecidos a los fenicios y filisteos que a los hebreos de tierra adentro. Si bien Jesús es de la tribu de Judá, su residencia en Nazaret lo acerca más a Zabulón (la orilla del mar de Galilea), además de su interés por los barcos y la pesca.
Isacar: algunos interpretan como un grupo que busca la comodidad por encima de cualquier otra cosa, y por ende pierde su independencia. El viejo pecado de Adán y Eva: la mujer vió que era bueno para comer. Los de Isacar vieron que era bueno para descansar. Pero bien puede ser que Jacob predice un modus vivendi donde no temen asumir tareas que requieran fuerza física.
Dan: sugiere que aunque pequeño, sería muy capaz de valerse por sí mismo, incluso de inducir pánico en un animal grande como un caballo.
Gad: sinónimo de guerra de guerrillas.
Aser: la tribu feliz, prosperidad agrícola.
Neftalí: poco se sabe de ellos.
José: el hijo favorito. Fecundo, bendecido por su familia y por los egipcios, Dios en el centro de sus pensamientos, Dios su sostén en todo tiempo, y ahora Jacob expresa lo que José ha sabido: fue Dios quien lo envió a Egipto, fue Dios quien lo puso en la casa de Faraón, fue Dios quien ha hecho todas estas cosas. Finalmente Jacob puede ver la mente de José. Y vemos también una profecía sobre Cristo.
Benjamín: el que más hijos tiene, esta tribu se convertirá en depredadora.
28Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendición que le correspondía.
29Después les ordenó y les dijo: Voy a ser reunido a mi pueblo; sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón hitita, 30en la cueva que está en el campo de Macpela, que está frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual Abraham compró juntamente con el campo de Efrón hitita, para posesión de una sepultura. 31Allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lea.
32El campo y la cueva que hay en él, fueron comprados de los hijos de Het.
33Cuando Jacob terminó de encargar estas cosas a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y fue reunido a su pueblo [sus parientes].

Por favor noten quiénes están sepultados en Macpela: Abraham, Sara, Isaac, Rebeca, y Lea. Lea. Lea finalmente se queda con el hombre (Raquel fue sepultada alrededor de Belén) y es a través de Judá -hijo de Lea- que continuará la bendición.
De nuevo esta hermosa imagen de los últimos siendo primeros.
Jacob escogió a Raquel. Dios escogió a Lea.

Noten además que al final Jacob muere con honor, expira con la palabra de Dios en su boca y con la visión de Dios a la vista. Y ojo, el verbo empleado no es “morir” sino “expirar” porque el énfasis no es la muerte sino en que fue reunido a su pueblo.

Sepultura de Jacob
50 1José se echó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó. 2Y ordenó José a sus siervos médicos que embalsamaran a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel. 3Y se requerían cuarenta días para ello, porque este es el tiempo requerido para el embalsamamiento. Y los egipcios lo lloraron setenta días.
4Y cuando pasaron los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia ante vuestros ojos, os ruego que habléis a Faraón, diciendo: 5“Mi padre me hizo jurar, diciendo: ‘He aquí, voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás.’ Ahora pues, te ruego que me permitas ir a sepultar a mi padre, y luego volveré.” 6Y Faraón dijo: Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.

Los hebreos no embalsamaban sus muertos, no tenían esa creencia; más bien insistían en enterrarlos lo más pronto posible (incluso hoy lo hacen en las primeras 24 hrs) porque era muy importante que tuvieran reposo apropiado en la tumba hasta la resurrección.
José embalsama a su padre por dignidad y preparar su cuerpo al prolongado viaje a la Tierra Prometida, la esperanza de Israel.
Piensen en la provisión de Dios aquí. Jacob quiere ser enterrado en Canaán y vive en el único lugar que sabe cómo preservar cuerpos. ¿Ven la providencia?

40 días para embalsamar, 70 días de luto, la nación entera llora al padre de su salvador hebreo. Luego Jacob es honrado en la muerte por el mismo Faraón.

7Entonces José subió a sepultar a su padre, y con él subieron todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto, 8y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; sólo dejaron a sus pequeños, sus ovejas y sus vacas en la tierra de Gosén. 9Subieron también con él carros y jinetes; y era un cortejo muy grande. 10Cuando llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, hicieron allí duelo con una grande y dolorosa lamentación; y José guardó siete días de duelo por su padre.
11Y cuando los habitantes de la tierra, los cananeos, vieron el duelo de la era de Atad, dijeron: Este es un duelo doloroso de los egipcios. Por eso llamaron al lugar Abel-mizraim [la pradera, duelo de Egipto], el cual está al otro lado del Jordán. 12Sus hijos, pues, hicieron con él tal como les había mandado; 13pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham había comprado de Efrón hitita, junto con el campo para posesión de una sepultura. 14Y después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que habían subido con él para sepultar a su padre.

El tamaño del cortejo es majestuoso, digno de un rey. José, los oficiales de Faraón, los oficiales de su casa, los dignatarios egipcios de la corte, la familia cercana, la familia de su padre, carros, jinetes…

Muerte de José
15Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: Quizá José guarde rencor contra nosotros, y de cierto nos devuelva todo el mal que le hicimos.
16Entonces enviaron un mensaje a José, diciendo: Tu padre mandó antes de morir, diciendo: 17“Así diréis a José: ‘Te ruego que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal.’” Y ahora, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró cuando le hablaron.
18Entonces sus hermanos vinieron también y se postraron delante de él, y dijeron:
He aquí, somos tus siervos.
19Pero José les dijo: No temáis, ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.
21Ahora pues, no temáis; yo proveeré para vosotros y para vuestros hijos. Y los consoló y les habló cariñosamente.

Pero ahora los hermanos se preocupan, quizás el perdón de José era condicional, quizás fue solo para honrar a su padre y ahora que ya no está, bueno…
Los hermanos deciden enviar una comunicación prefabricada, ¡tratan a José como Dios, otorgándole derecho a perdonar! José llora. ¿Por qué llora?
Cuando los hermanos conocen la reacción de José entonces vienen en persona a ofrecerse como esclavos…
José rechaza jugar a Dios y les asegura que no tiene nada en su contra sino que Dios tornó su maldad para algo bueno. Además “yo seré guarda de ustedes” no como Caín.

José lloró por su padre y luego llora por sus hermanos quienes después de 17 años de experimentar la gentileza y perdón de su hermano todavía no creen que sea cierto y piensan en represalia. No han entendido lo que es el perdón y buscan maneras de cubrir sus culpas.
represalia
Del lat. mediev. reprensalia.
1. Respuesta de castigo o venganza por alguna agresión u ofensa.
2. Retención de los bienes de una colectividad con la cual se está en conflicto, o de sus individuos.
3. Medida o trato de rigor que, sin llegar a ruptura violenta de relaciones, adopta un Estado contra otro para responder a actos o determinaciones adversos de este.

La Escritura enseña que “el perfecto amor echa fuera el temor” pero los hermanos ni siquiera pueden ver el amor debido al peso de su culpa. José no presume estar en el lugar de Dios, solo Dios es quien administra justicia, solo Dios es quien obra lo justo.

Amadas, ¿cuántas podríamos decir como José “acaso estoy yo en lugar de Dios”? La respuesta a esta pregunta clave podría establecer el curso de nuestra vida.
A manera de ejercicio contrasten las vidas de Jacob y José y vean cómo contestaron esa preguntaron cada cual. ¿Acaso estoy yo en lugar de Dios [puedo confiar en Dios]?

22Y José se quedó en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.
23Y vio José la tercera generación de los hijos de Efraín; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
24Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob. 25Luego José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí. 26Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron y lo pusieron en un ataúd en Egipto.

El final de Génesis es el inicio. 430 años después, 2.5 millones de israelitas abandonaron Egipto. Alrededor del 50% de la población de Egipto de aquella época.
La promesa dada a Abraham una realidad, y contando.

¿Podemos confiar en Dios? Totalmente.

Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan grande nube de testigos, gente de la cual el mundo no era digno… Abraham, Isaac, Jacob, José, Agar, Sara, Tamar, Raquel, Lea, Abel, todos ellos, testigos de la fidelidad de Dios, testigos de la carrera que tenemos por delante, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos, puestos los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe.

Vuelve y lee los comienzos: del pacto, la salvación, el evangelio, el sacrificio, el tiempo, el hombre, el pecado, tantos inicios en este libro, pero la pregunta principal del Libro de los Inicios es ¿qué ha iniciado en ti?

Según Hebreos, iniciar una revolución profunda, una fe arraigada y ferviente. De tu fe.
Y esta promesa: que Jesús, el autor y consumador de la fe, completará lo que ha iniciado en ti a medida que buscas primeramente el reino de Dios y su justicia, el testimonio de Su fidelidad de cara a la infidelidad humana y en ocasiones también frente a la fidelidad humana.

¿Que si podemos confiar en Dios? Totalmente.

Hebreos 11 Génesis
v.1-2 lo que hemos estudiado
v.3 Cap.1
v.4 Cap.4
v.5-6 Cap.5
v.7 Cap.6
v.8-10 Cap.12
v.11 Cap.21
v.17 Cap.22
v.18 Cap.27
v.20 Cap.47
v.22 Cap.50
v.38-39-40

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Sometimes a light surprises

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Sometimes a light surprises the Christian while he sings;
It is the Lord, who rises with healing in His wings:
When comforts are declining, He grants the soul again
A season of clear shining, to cheer it after rain.

In holy contemplation we sweetly then pursue
The theme of God’s salvation, and find it ever new.
Set free from present sorrow, we cheerfully can say,
Let the unknown tomorrow bring with it what it may.

It can bring with it nothing but He will bear us through;
Who gives the lilies clothing will clothe His people, too;
Beneath the spreading heavens, no creature but is fed;
And He Who feeds the ravens will give His children bread.

Though vine nor fig tree neither their wonted fruit should bear,
Though all the field should wither, nor flocks nor herds be there;
Yet God the same abiding, His praise shall tune my voice,
For while in Him confiding, I cannot but rejoice.

William Cowper, England (1731-1800)

S,H,C espirituales

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¡Aleluya!
Alabad al Señor desde los cielos; alabadle en las alturas.
Alabadle, todos sus ángeles;
alabadle, todos sus ejércitos.
Alabadle, sol y luna;
alabadle, todas las estrellas luminosas.

Alabadle, cielos de los cielos,
y las aguas que están sobre los cielos.

Alaben ellos el nombre del Señor,
pues El ordenó y fueron creados;
los estableció eternamente y para siempre,
les dio ley que no pasará.

Alabad al Señor desde la tierra,
monstruos marinos y todos los abismos;
fuego y granizo, nieve y bruma;
viento tempestuoso que cumple su palabra;
los montes y todas las colinas;
árboles frutales y todos los cedros;
las fieras y todo el ganado;
reptiles y aves que vuelan;
reyes de la tierra y todos los pueblos;
príncipes y todos los jueces de la tierra;
jóvenes y también doncellas;
los ancianos junto con los niños.

Alaben ellos el nombre del Señor,
porque solo su nombre es exaltado;
su gloria es sobre tierra y cielos.
El ha exaltado el poder de su pueblo,
alabanza para todos sus santos,
para los hijos de Israel, pueblo a El cercano.
¡Aleluya!

Salmo 148:1-14

Apuntes a Génesis, 45:16 a 47:31

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TEMA X. JOSE GOBIERNA EGIPTO. Génesis 42 al 47
Génesis 45:16 a 47:31

16Cuando se oyó la noticia en la casa de Faraón, de que los hermanos de José habían venido, le agradó a Faraón y a sus siervos. 17Entonces Faraón dijo a José: Di a tus hermanos: “Haced esto: cargad vuestras bestias e id a la tierra de Canaán; 18y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí y yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra.”
19Y a ti se te ordena decirles: “Haced esto: tomad carretas de la tierra de Egipto para vuestros pequeños y para vuestras mujeres, y traed a vuestro padre y venid. 20“Y no os preocupéis por vuestras posesiones personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro.”

Noten el deleite del Faraón al proveer autorización real a las palabras previas de José. ¿Por qué no? ¿Acaso no era un pequeño favor comparado con la salvación que este hombre había provisto a la nación?
Noten que Faraón hace mención de todos: incluso tus pequeños y tus mujeres, algo que ni el mismo José había hecho. El escritor de Génesis resalta la gratitud de este Faraón: ‘lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro.” “Haced esto.”

21Y así lo hicieron los hijos de Israel; y José les dio carretas conforme a la orden de Faraón, y les dio provisiones para el camino. 22A todos ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. 23Y a su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, de pan y de alimentos para su padre en el camino. 24Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: No riñáis en el camino. 25Y subieron de Egipto y vinieron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob. 26Y le informaron, diciendo: José vive todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó atónito [su corazón languideció] porque no les podía creer.
27Pero cuando ellos le contaron todas las cosas [palabras] que José les había dicho, y cuando vio las carretas que José había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió.
28Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo José vive todavía. Iré y lo veré antes que yo muera.

La brillante estrategia de José, retener su conocimiento en orden de probar y disciplinar a los hermanos, fue hecha de tal manera que incluso la audiencia -nosotros- dudamos de sus motivaciones. Noten cómo fue transformándose el sentido de grupo entre los hermanos, en lugar de agredir al hijo de Raquel (José) ahora se agrupan alrededor en su defensa (Benjamín); en lugar de continuar fríos e indiferentes con su padre, ahora son compasivos y generosos.
En el primer viaje, hace prisionero a Simeón para lograr que traigan a Benjamín. Pero al colocar el dinero en cada saco, literalmente José les ofrece la elección de regresar el dinero y garantizar la liberación del hermano, o quedarse con el dinero y dejar preso al otro.
En el segundo viaje, el mayordomo libera a Simeón después que los hermanos regresan el dinero (43:23). José vuelve a ponerlos a prueba al otorgar trato preferencial a Benjamín, pero los hermanos comen y beben con toda libertad, sin envidia.
En la tercera prueba, la prueba de lealtad final hacia un hermano necesitado. Benjamín aparece como culpable del robo de la copa de plata. Tanto José como su mayordomo aconsejan a los otros partir a Canaán e impedir que el resto de la familia sufra. Pero entonces Judá se ofrece como esclavo permanente en lugar de su hermano.

En retrospectiva es evidente que el duro trato de José sirvió para disciplinarlos y probarlos, no para ventilar venganza. Fue una misericordia severa, pero a través de ella confiesan su pecado y renuncian a sus malos caminos.
Confesar significa dar gloria a Dios al reconocer mi pecado y reconocer el derecho de Dios a castigarlo. A través de Judá, los hermanos reconocen su culpa corporativa (44:16) dando gloria a Dios. El clamor por Benjamín demuestra cuán sincera es su renuncia al agravio cometido.

Cuando se identifica como el hermano perdido de inmediato les asegura su buena voluntad aunque al final del libro los hermanos todavía cuestionan si es verdad.

Judá emerge como el líder indiscutible. Rubén ofreció la vida de sus hijos de manera cobarde y tonta; Judá pone su propia vida para garantizar la seguridad de Benjamín. El discurso de Judá a Jacob es respetuoso, sobrio, al punto, de tal modo que Jacob no tiene otro remedio que acceder ante la fuerza del argumento y deja ir a Benjamín.
El discurso de Judá ante José está lleno de verdad, proveniente del corazón de tal modo que capacita a José a desenmascarar su identidad, eliminar su disfraz egipcio y abrazar a sus hermanos.

Ambos, Judá y José prefiguran a Cristo.
En Egipto, todo el episodio gira acerca de la hospitalidad: otorgando lo mejor de la tierra y de su propiedad a una familia hambrienta y necesitada. La repetición de lo que se otorga e invitaciones hechas nos asegura que el Faraón y su PM satisfacer cada necesidad y alentarán la familia a emigrar.

46 1Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
2Y Dios habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. 3Y El dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación. 4Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré volver; y José cerrará tus ojos.
5Entonces Jacob partió de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, y a sus pequeños y a sus mujeres, en las carretas que Faraón había enviado para llevarlo.
6Y tomaron sus ganados y los bienes que habían acumulado en la tierra de Canaán y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él: 7sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.

Llegando a Beerseba Jacob ofrece sacrificios al Señor, designado aquí como el Dios de tu padre Isaac. Es interesante que el acto de adoración precede a la visión; es una expresión espontánea de gratitud por parte de Jacob.
No temas…” El Señor se identifica primero, le proporciona seguridad sobre un tema específico y le revela promesa. Pero entre líneas le dice que su viaje no es transitorio, si allí crecerás como nación pues… Por otra parte morirás ahí.
Jacob es la raíz de la nación a formar en la relativamente apartada región de Gosén, es decir fuera de las influencias que de otra manera pondrían en peligro su identidad.

8Estos son los nombres de los hijos de Israel, Jacob y sus hijos, que fueron a Egipto: Rubén, primogénito de Jacob.
9Los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
10Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de la cananea. 11Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
12Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara (pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán). Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.
13Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.
14Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.
15Estos son los hijos de Lea, los que le dio a luz a Jacob en Padán-aram, y además su hija Dina; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres.
16Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli.
17Los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y Sera, hermana de ellos. Y los hijos de Bería: Heber y Malquiel.
18Estos son los hijos de Zilpa, a quien Labán dio a su hija Lea, y que le dio a luz a Jacob estas dieciséis personas.
19Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. 20Y a José, en la tierra de Egipto le nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. 21Los hijos de Benjamín: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard. 22Estos son los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob; catorce personas en total. 23Los hijos de Dan: Husim. 24Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25Estos son los hijos de Bilha, a quien Labán dio a su hija Raquel, y que ella le dio a luz a Jacob; en total siete personas.
26Todas las personas de la familia de Jacob, que vinieron a Egipto, descendientes directos suyos, no incluyendo las mujeres de los hijos de Jacob, eran en total sesenta y seis personas. 27Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto, eran setenta.

HIJOS DE LEA:
Rubén y 4 hijos………….. 5
Simeón y 6 hijos………… 7
Leví y 3 hijos……………. 4
Judá, 3 hijos, 2 nietos…. 6
Isacar y 4 hijos…………. 5
Zabulón y 3 hijos………. 4
Dina……………………… 1
Jacob……………………. 1
subtotal…………. 33

HIJOS DE ZILPA:
Gad y 7 hijos…… 8
Aser, 4 hijos, 1 hija, 2 nietos… 8
subtotal….. 16

HIJOS DE RAQUEL:
José y 2 hijos…….….. 3
Benjamín y 10 hijos.…11
subtotal….. 14

HIJOS DE BILHA:
Dan y 1 hijo…….. 2
Neftalí y 4 hijos….5
subtotal….7

SUMA TOTAL: 70

71 en realidad, pues Dios iba con ellos.

28Y Jacob envió a Judá delante de sí a José, para indicar delante de él el camino a Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén. 29Y José unció su carro y subió a Gosén para ir al encuentro de su padre Israel; y apenas lo vio, se echó sobre su cuello y lloró largamente sobre su cuello. 30Entonces Israel dijo a José: Ahora ya puedo morir, después que he visto tu rostro y sé que todavía vives.
31Y José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: “Mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí; 32y los hombres son pastores de ovejas, pues son hombres de ganado; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tienen.”
33Y sucederá que cuando Faraón os llame y os diga: “¿Cuál es vuestra ocupación?”, 34vosotros responderéis: “Tus siervos han sido hombres de ganado desde su juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres”, a fin de que habitéis en la tierra de Gosén; porque para los egipcios todo pastor de ovejas es una abominación.

José claramente ansioso por ver a su padre no espera a que llegue, va a su encuentro, como Jesús en la parábola de los dos hijos (Lucas 15:20). Jacob, Israel ahora, nos recuerda el encuentro de Simón en el templo, sin embargo vivirá 17 años más luego de este reencuentro feliz.
Posterior, José prepara a su familia para el encuentro con Faraón, anticipa posibles preguntas y les ofrece posibles respuestas, auto designándose como siervos, ganaderos por generaciones.
José alienta a su familia hacia la honestidad, con inteligencia.

47 1Entonces José vino e informó a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán; y he aquí, están en la tierra de Gosén. 2Y tomó cinco hombres de entre sus hermanos, y los presentó delante de Faraón. 3Entonces Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestra ocupación? Y ellos respondieron a Faraón: Tus siervos son pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros padres. 4Dijeron también a Faraón: Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pasto para los rebaños de tus siervos, pues el hambre es severa en la tierra de Canaán. Ahora pues, permite que tus siervos habiten en la tierra de Gosén.
5Y Faraón dijo a José: Tu padre y tus hermanos han venido a ti; 6la tierra de Egipto está a tu disposición. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay hombres capaces entre ellos, ponlos a cargo de mi ganado.

¡Cuán correcto estaba José en su suposición! El Faraón inicia la conversación con una pregunta. Escoge cinco de sus hermanos, no sabemos quienes, pero noten sus respuestas: medalaganarias a la máxima expresión. Pastores de ovejas (sabiendo que el término era abominación), venido a residir (porque no teníamos otra opción), queremos ser jefes (de tu ganado en Gosén; la terminología sugiere que lo mejor del ganado egipcio pastaba en Gosén). Ni siquiera mencionan a José, o la invitación de su hermano, o del mismo Faraón.
Nos trajo la necesidad.
¡Y Faraón consiente! Este hombre fue magnánimo. Evidencia de su benignidad hacia José.

7José trajo a su padre Jacob y lo presentó a Faraón; y Jacob bendijo a Faraón. 8Y Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos años tienes? 9Entonces Jacob respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación. 10Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de su presencia.
11Así, pues, José estableció allí a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramsés, como Faraón había mandado. 12Y proveyó José de alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de sus hijos.

Faraón ha enriquecido la familia de Jacob. La respuesta apropiada es bendecir a Faraón. He aquí uno de los pocos pasajes en Génesis donde tanto el sujeto como el objeto de la bendición son seres humanos.
Faraón no pregunta la ocupación de Jacob, sino su edad, quizás le pareció muy viejo.
Lo interesante es la respuesta de Jacob, ha vivido 130 años y vivirá 17 más, en total 147. ¿Pocos y malos? Es verdad que Isaac vivió 180 y Abraham 175, pero…!
Sin embargo Jacob habla de “peregrinación” y además provee información no solicitada: un resumen autobiográfico de su vida, justo la clase de información que un extraño no comparte y mucho menos delante de un Faraón.

La Escritura no revela comentario alguno. Jacob bendice otra vez al Faraón y sale, como si Jacob hubiera terminado la conversación, junto con los cinco hijos acompañantes.
José establece a la familia en la tierra de Ramsés (Exodo 1:11; 12:37; Números 33:3,5), al noreste del Nilo. Ramsés = Re la creó.

13No había alimento en toda la tierra, de modo que el hambre era muy severa, y la tierra de Egipto y la tierra de Canaán languidecían a causa del hambre. 14Y José recogió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán a cambio del grano que le compraban, y José trajo el dinero a la casa de Faraón.
15Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, todos los egipcios vinieron a José, diciendo: Danos alimento, pues ¿por qué hemos de morir delante de ti?, ya que nuestro dinero se ha acabado.
16Entonces José dijo: Entregad vuestros ganados y yo os daré pan por vuestros ganados, puesto que vuestro dinero se ha acabado. 17Trajeron, pues, sus ganados a José, y José les dio pan a cambio de los caballos, las ovejas, las vacas y los asnos; aquel año les proveyó de pan a cambio de todos sus ganados.
18Y terminado aquel año, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: No encubriremos a mi señor que el dinero se ha acabado, y que el ganado pertenece a mi señor. No queda nada para mi señor, excepto nuestros cuerpos y nuestras tierras. 19¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra a cambio de pan, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos de Faraón. Danos, pues, semilla para que vivamos y no muramos, y no quede la tierra desolada.

José establece reformas severas, de tipo feudal.
A cambio de dinero les proveyó raciones.
A cambio del ganado les proveyó alimentos.
A cambio de tierras y personas les proveyó semillas.
Excepto la clase sacerdotal, todo lo demás pasó a manos del Faraón.

Las primeras dos medidas aliviaron necesidades inmediatas. La última para necesidades futuras. Parecerían medidas drásticas, poco éticas, pero si analizan vean que José permite recuperar el 80% de la cosecha y solo un 20% es para el Faraón. Egipto fue esclavizado, pero salvaron su vida. Para el estándar oriental de la época lo usual era 33 y ⅓ % de interés, un 20% era bajo.

27E Israel habitó en la tierra de Egipto, en Gosén; y adquirieron allí propiedades y fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera. 28Y Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años. 29Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo José y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto. 30Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos.
Y José respondió: Haré según tu palabra. 31Y Jacob dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en adoración en la cabecera de la cama.

Jacob sobrepasó el promedio de vida egipcio por mucho. Usual 110 años, Jacob llegó hasta 147, sobrepasó 37 años. José queda a cargo de cumplir la voluntad de Jacob respecto a su entierro, probablemente porque tiene el poder y porque Jacob mismo lo anticipa al reconocer su dependencia de José.

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x

El coche

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¡Triqui!
¡Traque!
¡Juipi!
¡Juape!
¡Arre!
¡Hola!
¡Upa! ¡Vivo! ¡Carambola!

Así del pescante,
feroz, jadeante,
se explica el cochero
de un coche viajero
que alzando humareda
y atroz polvareda,
veloz, bamboleante,
más brinca que rueda.

Y el látigo zumba;
y todo retumba
con tal alboroto,
cual de un terremoto
que al orbe derrumba,
y toda la gente
se agolpa imprudente
a ver qué noticia
al mundo desquicia,
o qué personaje
va en urgente viaje
de cántaros de oro,
que siguen ligeros
tal vez bandoleros,
galgos carniceros,
en pos del tesoro.

Al fin paró el coche
ya entrada la noche.
Y abriólo el gentío
con gran reverencia;
y (¡extraña ocurrencia!)
lo hallaron…¡vacío!

Tal es, en retrato,
más de un mentecato
de muchos que encuentro.
¡Qué afán!
¡Qué aparato!
Y nada por dentro.

Rafael Pombo
Colombia (1833-1912)

S,H,C espirituales

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Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios…Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 95:1-2, 12)

Adolescentes.1

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Tedd Tripp es Senior Pastor of Grace Fellowship Church in Hazleton, Pennsylvania. Este artículo apareció en Journal of Biblical Counseling, Volume 23 Number 3, Summer 2005. Por su relevancia publicaremos algunos extractos como una pequeña serie. El artículo completo lo encontrarán en la dirección de la página web. Gracias!
© 2005, 2010 – The Christian Counseling and Educational Foundation.
http://www.ccef.org/communicate-teens

La vida del adolescente está llena de complejidad. Fuerzas poderosas compiten por su atención. A menudo tienen inseguridad. Se preocupan de su apariencia. Gastan mucho tiempo arreglando sus ropas y cabello. Se cambian de ropa tres y cuatro veces antes de salir. Practican frente al espejo: “¿es mi mejor sonrisa? ¿es éste mi mejor lado? ¿qué pensarán los demás? ¿tendré amigos?
Se sienten vulnerables en el mundo de los adultos. Un adulto dirá “si quieres que te traten como adulto, actúa como adulto” y al minuto siguiente el mismo adulto les dirá “no te creas más grande de lo que eres, todavía eres un mocoso.”

Los adolescentes nunca están exactamente seguros de lo que se espera de ellos. Son inestables en el mundo de las ideas. Sufren bombardeos por todas partes. No saben qué pensar o por qué. Algunas veces prueban ideas justo a la hora de la comida, diciendo cosas injustas. Observan a sus padres y esperan que les digan por qué esas cosas son injustas. Algunas veces los padres están fuera de lugar cuando se intercambian tales ideas y reaccionan en exceso por su causa.

Son inestables en lo emocional. Por un momento se sienten maravillosamente felices y al poco rato como si el mundo estuviera por acabar, por tercera vez en el mismo día. Sus vidas son montañas rusas emocionales. Es difícil encontrar tierra sólida.
Encaran tentaciones y problemas de adultos: un amigo suicida, deseos y oportunidades sexuales, acceso a drogas y alcohol, consciencia de que alguien sufre abusos, o les asaltan memorias de sus propias experiencias depredadoras por causa de otros. Pero los adolescentes encaran estos problemas por primera vez.
Les preocupa el futuro. ¿Cómo llegarán a ser útiles? ¿Qué voy a hacer? ¿Quiénes serán mis amigos? ¿Encontraré a quién amar? ¿Me amarán?

Necesitamos interactuar con nuestros adolescentes, con sabiduría en grandes cantidades. Necesitamos emplear manos de terciopelo. Necesitamos comunicarnos.
Errores comunes al tratar con adolescentes
Suscitan multitud de reacciones en los adultos -algunas veces buenas, pero más a menudo no tan buenas. Algunas veces los adolescentes hacen surgir nuestras peores respuestas. ¿Reconoce alguna de las siguientes?

 

(1) Espía contra espía. Un montón de padres desarrollan esta clase de relación con sus hijos. Los muchachos tratando de salirse con la suya siempre que puedan y los padres tratando de atraparlos en “la movida.” El juego del gato y el ratón.
(2) Abandono. Los padres simplemente se dan por vencidos en la instrucción o en ser influencia para sus hijos. Limitan su cuidado a algunos consejos, advertencias y cosas por el estilo. Los jóvenes reciben más influencia de sus amigos que de sus propios padres. Los padres piensan que “no les importa lo que yo piense, total, si les digo algo escogen lo contrario.” En lugar de aparecer en la etapa más cruenta de la batalla en el tiempo más importante de sus vidas, estos padres abandonan y carecen de influencia alguna sobre sus hijos.
(3) Autoritarismo versus Influencia. Autoritarismo no significa ejercicio apropiado de la autoridad, sino dureza: “no te puedes salir con la tuya, te equivocas, yo siempre estaré ‘alante’, te castigaré más fuerte.” En lugar de pretender mayor autoridad, debiéramos aprender a caminar junto a nuestros adolescentes como una mayor influencia positiva. Necesitamos ser aquella persona que capta sus oídos, que les muestra amor, que les ayuda a ser exitosos en las cosas que desean obtener, que ha ganado el derecho de hablarles. Necesitamos convertirnos en la persona influyente en sus vidas. Que estén dispuestos a escuchar lo que decimos. En los años que transcurren de la infancia a la adultez, nuestra autoridad disminuye, pero nuestra influencia debiera aumentar.
(4) Palabras descompuestas. El proverbio dice que las “palabras descompuestas hieren como espadas, pero la lengua de los sabios trae sanidad.” Piensa.
(5) Graduación en ligas menores. Los padres tienden a enfocarse en asuntos de gusto y estilo. Los adolescentes quieren vestirse a su manera. Como regla general, necesitamos dejarlos hacer.
Pero hemos de escoger las batallas cuidadosamente. Escoge aquellas con significado moral, donde hay verdades bíblicas en juego. Cada generación intenta distinguirse de la anterior. No te pierdas en batallas sobre gustos y estilos que no tienen ninguna relevancia moral o significancia ética.

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