Apuntes a Jueces, 6:11-32

Estándar

La promesa que nos equipa

v.11-24. La promesa es simple: Jehová está contigo (v.12), pero levanta una nube de preguntas en Gedeón, ¿por qué sacude el lagar para esconder el trigo?(v.11) ¿por qué estos vienen cada año a robar y destruir? ¿dónde están Sus obras? ¿por qué están abandonados en Madián?(v.13). Es claro que Gedeón no es precisamente un modelo de fe cuando es llamado a salvar a Israel. Si Dios está con él, la razón se encuentra en Dios mismo, no en Gedeón. Y noten que Dios lo llama “valiente guerrero”, es decir no importa cómo Gedeón se vea a sí mismo sino cómo Dios lo declara. Su fuerza reside en haber sido escogido por Dios y en la promesa de Dios de estar con él.

La figura de Gedeón es comparable a Moisés: circunstancias similares -escondidos del enemigo, trabajando para su padre-, reciben la misma palabra de autorización “Yo te he enviado”; también protesta y se juzga inadecuado para la tarea y también recibe la misma seguridad y un signo inequívoco que induce temor en quien es llamado [el fuego de la zarza, aquí el fuego del holocausto ofrecido].

Notemos de paso que la perspectiva de Gedeón hace ver cuán necesaria fue la interpretación profética de los v.8-10. Es bueno que recordemos que:

He aquí, no se ha acortado la mano del SEÑOR para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír. Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos (Isaías 59:1-2)

De todos modos Gedeón protesta contra la comisión. Su clan es el más pequeño de Manasés; es el más pequeño de los hombres de la casa (v.15).

¿Cómo responde Dios? Lo clásico: Yo estaré contigo (v.16).

La respuesta es histórica. Es como la carta de triunfo del Señor frente a siervos dudosos o poco dispuestos.

  1. Moisés (Exodo 3:12)
  2. Josué (Josué 1:5)
  3. en todo dilema, dudas, etc., (Génesis 28:15; 46:4; Deut 20:1; Sal 23:4; Isaías 41:8-10; 43:2,5; Mateo 28:20; Hechos 18:9-10).

Dios no responde tus preguntas sobre los detalles. Solo provee lo esencial.

Sin embargo, Gedeón quiere seguridad de que la promesa es realmente de Dios: 

v.17b muéstrame una señal de que eres tú el que hablas conmigo

Gedeón tiene alguna pista sobre la dignidad del Visitante (le llama señor en v.13, luego Señor en v.15); evidencia alto valor por la promesa al querer asegurarse el Señor de la promesa. No puede haber errores. Tiene que saber si es Palabra de Dios o al menos que posee la autoridad de Dios.

Gedeón propone que su ofrenda se convierta en el laboratorio de la señal de seguridad divina, quiere saber si su Visitante recibirá la oferta como un regalo o como una ofrenda, es decir, si es humano o es divino. Su Visitante promete esperar (v.18). Ahora bien, entonces no había restaurantes de comida rápida, toma su tiempo ir y preparar un chivito y hacer pan [1 efa de harina= ¡22 litros! algo enteramente fuera de proporción] (v.19), pero finalmente regresa. Dispone la comida como el ángel le solicita y entonces el ángel del Señor (Dios mismo!) toca la ofrenda con la punta de su vara y ¡fuego! (v.21b), desaparición (v.21c), iluminación de Gedeón (v.22).

Vaya paradoja: Gedeón quiere seguridad, pero cuando ésta llega, se llena de terror en lugar de fortaleza

v.22 Al ver Gedeón que era el ángel del SEÑOR, dijo:¡Ay de mí, Señor DIOS! Porque ahora he visto al ángel del SEÑOR cara a cara. Quiere seguridad pero hay un problema con ella.

Luego no comprendemos la agonía de Gedeón. Luego queremos darle palmaditas en el hombre y decirle “no te preocupes hermano, Dios no es tan terrible, mira, cuando llegues al NT…” No comprendemos la agonía de Gedeón porque luego no tenemos sentido real de Quién es Dios, porque pensamos que tener intimidad con El es un derecho inalterable en lugar de un regalo indescriptible.

No hay nada más extraordinario que la gracia así como no hay nada más extraordinario que la santidad. Gedeón supo más. Nada puede dar más seguridad que escuchar Yo estoy contigo de la misma boca de Dios. Solamente Dios puede hablar de paz a los temblorosos (v.23-24 Y el SEÑOR le dijo: La paz sea contigo, no temas; no morirás. Y Gedeón edificó allí un altar al SEÑOR y lo llamó El SEÑOR es Paz, el cual permanece en Ofra de los abiezeritas hasta hoy.) En gratitud por lo que ha recibido [ver a Dios] Gedeón edifica un altar y lo nombra Jehová-Shalom (Jehová, quien se apareció a mí) (Shalom, la palabra de vida que me habló).

La demanda que nos compromete

v.23-24 Y el SEÑOR le dijo: La paz sea contigo, no temas; no morirás. Y Gedeón edificó allí un altar al SEÑOR y lo llamó El SEÑOR es Paz, el cual permanece en Ofra de los abiezeritas hasta hoy

La extravagancia de la ofrenda fue una invitación implícita para el Visitante, quien hace precisamente eso. Desde que Gedeón regresa, el Visitante toma el control de la situación y transforma la roca en un altar. El sitio, Ofra de los abiezeritas es más que pura localización (v.11), denota el punto del llamado a Gedeón y anticipa el siguiente episodio que se resolverá ahí, la rivalidad entre Jehová y Baal, yuxtapuesta por los dos altares. La realidad de la vida en Ofra está ahí y Gedeón tendrá qué enfrentarlo.

Ahora bien, al construir su altar, Gedeón ha creado una situación difícil: ahora hay dos altares en Ofra, rivales: su propio Dios, Jehová, y el dios de su padre, Baal (la variante particular que su padre adoraba). Es un estado de la situación de Israel en general, porque el problema no es la relación entre Israel y Madián sino entre Israel y Jehová. El centro del problema es espiritual, de modo que la ‘salvación’ de Israel empieza reclamando la apostasía.

No puede haber paz –shalom, bendición del pacto- mientras haya lealtades divididas.

No es verdad que Gedeón disfrutará en privado su rica experiencia religiosa personal. Se le dice que esa misma noche deberá actuar la consecuencia radical, transformadora, de su propia familia y de la comunidad. Empezar donde resulta más duro: por su casa.

v.25-26 Sucedió que aquella misma noche el SEÑOR le dijo: Toma el novillo de tu padre y otro novillo de siete años; derriba el altar de Baal que pertenece a tu padre y corta la Asera que está junto a él; 26edifica después, en debida forma, un altar al SEÑOR tu Dios sobre la cumbre de este peñasco; toma el segundo novillo y ofrece holocausto con la leña de la Asera que has cortado.

El primer animal, un buey, normalmente era utilizado para llevar carga, construir y/o demoler; el segundo, un toro joven de 7 años solían emplearse para reproducción. El altar a ser demolido es típicamente canaanita: una plataforma de piedra, elevada, utilizada para sacrificio ritual (que había de ser derribado) y la estatuilla de Asera en madera (que había de ser cortada). Oh, pero hay un pero…

El altar pertenece a su papá.

SINCRETISMO: (Del gr. συγκρητισμός, coalición de dos adversarios contra un tercero).

1. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes. 2. Expresión en una sola forma de dos o más elementos lingüísticos diferentes.

El altar de Joás representa la clase de sincretismo común al período de los Jueces: la adoración a Jehová siguiendo la moda canana como si fuese un Baal israelita. Totalmente inaceptable. ¿Cuál es el problema?

Que destruir el altar de su padre es abrir una brecha de separación que incluso conlleve expulsión del clan y pérdida de su herencia. Ah!

La demanda a Gedeón establece un paradigma para Israel. Jehová se prepara a liberarlos; pero Israel debe estar preparada apropiadamente para tal liberación. Dios no confía Sus buenos regalos a quienes no se entregan a El por completo. Es sencillo: ¿qué hacemos cuando uno de nuestros hijos llega lleno de raspones porque se cayó de la bicicleta? nadie le pone una curita y ya, no, primero lavamos, limpiamos y después va la curita. Es lo mismo que hace nuestro Señor Jesucristo cuando habla al joven rico, expone su transgresión moral al primer mandamiento, le llama a romper su ídolo y luego a seguirlo (Marcos 10:21). No puede haber corazón dividido. No para Gedeón, no para Israel, tampoco para el joven rico ni para nosotras.

PARADIGMA: (Del lat. paradigma, y este del gr. παράδειγμα).

1. Ejemplo o ejemplar. 2. Cada uno de los esquemas formales en que se organizan las palabras nominales y verbales para sus respectivas flexiones. 3. Conjunto cuyos elementos pueden aparecer alternativamente en algún contexto especificado.

Tal es la demanda de Jehová: si Dios es tu Salvador, Baal debe irse. 

1 Reyes 18:21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo:¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el SEÑOR es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.

A los que oran como Agustín de Hipona cuando era maniqueo “ Señor dame castidad, pero todavía no”, la realidad es que ya han decidido el curso a seguir. Jueces 6 y Mateo 6 concuerdan: nadie puede servir a dos señores (Mateo 6:24); nuestro compromiso no pertenece a la Secreta, hemos de declarar lo que somos, quemar los puentes y, si es necesario, firmes aunque sea solas, contra las expectativas religiosas, culturales, sociales, educativas, etc., de la comunidad.

v. 27 Gedeón tomó diez hombres de sus siervos e hizo como el SEÑOR le había dicho; y sucedió, que como temía mucho a la casa de su padre y a los hombres de la ciudad para hacerlo de día, lo hizo de noche. ¿Nos sorprende? Démosle crédito: lo hizo (y Dios lo había llamado valiente guerrero, ¿recuerdan?). Hacerlo de noche tiene su ventaja pues nadie lo interrumpió y después de todo sí resulta valiente (en términos de riqueza e influencia).

Observen que Dios simplemente le dijo haz tal cosa. Gedeón fue y la hizo. Es evidente que lo esencial es la obediencia, ser un héroe es opcional.

v.28-30 Cuando los hombres de la ciudad se levantaron temprano en la mañana, he aquí, el altar de Baal había sido derribado y cortada la Asera que estaba junto a él, y el segundo novillo había sido ofrecido en el altar que se había edificado. 29Y se dijeron unos a otros:¿Quién ha hecho esto? Y cuando buscaron e inquirieron, dijeron: Gedeón, hijo de Joás, ha hecho esto. 30Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal, y ciertamente ha cortado la Asera que estaba a su lado.

¿Se imaginan el furor y la chismosería del pueblo? De alguna manera se enteraron porque de inmediato llamaron a Joás. Lo bueno de las crisis es que luego traen a sensatez, noten la respuesta del papá:

v.31-32 Pero Joás dijo a todos los que estaban contra él: ¿Contenderéis vosotros por Baal, o lo libraréis? A cualquiera que contienda por él, se le dará muerte antes de llegar la mañana. Si es un dios, que contienda por sí mismo, porque alguien ha derribado su altar. 

32Por tanto, aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, es decir, que Baal contienda contra él, porque había derribado su altar.

Joás se encuentra ante la disyuntiva de escoger entre los hombres del pueblo y su propio hijo! A nivel esencial, entre Jehová y Baal, entre sincretismo u obediencia al pacto, entre politeísmo o monoteísmo: no puede tener ambos.

El acto de Gedeón no da lugar a términos medios. Es un momento histórico, pivote en toda la historia. Tan pronto como Joás empieza a hablar se nota su decisión y la crisis pasa (comparar con Elías en 1 Reyes 18:27  Y sucedió que ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía:Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo.)

Repentinamente Joás descubrió una nueva teología: “Baal no necesita ayuda del consejo de ofraditas para mantener su honor, debiera ser muy capaz de castigar a mi hijo.” Joás, el patrón del culto canaanita ahora convertido en protoElías, retando al pueblo a que Baal se defienda solo o serán acusados de asesinato, o arriesgarse a exhibirlo como lo que es es: nada.

Nadie se mueve, no vuela ni una mosca, y Gedeón resurge como Jerobaal: héroe revolucionario y testimonio vivo de la impotencia de Baal.

<{{{{<<

Apuntes a Jueces, 6:1-10

Estándar

Ojalá pudiéramos tragar el capítulo entero de una sola vez. Empieza con la misma temida frase acerca de la idolatría de Israel…

v.1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR los entregó en manos de Madián por siete años.

y luego la descripción detallada de las aflicciones de Israel: pérdida de las cosechas, robo del ganado y utensilios, tal y como se había pronosticado si rompían el pacto descrito en

Deut 28:29,31 y andarás a tientas a mediodía como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; más bien serás oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve… Tu buey será degollado delante de tus ojos, pero no comerás de él; tu asno será arrebatado, y no te será devuelto; tu oveja será dada a tus enemigos, y no tendrás quien te salve.

El episodio de Gedeón y la lucha entre Israel y sus enemigos vuelve a centrarse en la Llanura de Jezreel (v.33), una secuela natural de lo que pasó con Barak.

Durante siete largos años los madianitas [descendientes de Madián, hijo de Cetura, concubina de Abraham; enviado hacia el Este, más allá del Jordán, para separarlo de Isaac; Génesis 25:1-6] dejaron a Israel sin modo ni medios para sustentarse. Cada año lo mismo: invasión desde el este cruzando el Jordán, golpear la canasta de pan del Valle de Jezreel, robar ovejas, bueyes y burros -la suma total de su economía-, barriendo hasta el sureste -hasta Gaza y Filistea-, practicando su política de ‘limpieza étnica.’ Siete años. Hambrientos, pobres y cansados.

Imaginen: cada año correr porque llegan los madianitas, recoger lo poco que haya de grano y ganado (si hay) y correr a las montañas a esconderse en alguna gruta o caverna, hasta que la langosta (v.5) extranjera se aburra y se mueva a otros lugares. Hasta que el pueblo clamó al Señor:

v.6 Así fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madián, y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR.

La palabra que nos critica

v.7-10 Y cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR a causa de Madián, 8el SEÑOR envió a los hijos de Israel un profeta que les dijo: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel:”Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.” 9Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra, 10y os dije:”Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. ‘Pero no me habéis obedecido.

Jehová hace algo extraño: envía un profeta (algo así como que nos quedamos tiradas en la calle, llamamos al taller y nos envían un filósofo en lugar del mecánico). 

Israel necesita un libertador, Dios envía un profeta. Israel pide un acto del poder de Dios, El envía un proclamador de Su palabra de gracia (v.8b-9 “Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.” Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra), quien repite las demandas de Jehová (v.10a“Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. No temeréis a…) y señala la acusación del mismo Dios (v.10b Pero no me habéis obedecido).

La función de este profeta contrasta fuertemente con la de Débora: no viene a iniciar ningún proceso de liberación sino a acusar al pueblo de infidelidad y -por implicación- que han perdido todo derecho a ser liberados. De ahí que Jehová envía un profeta porque Israel necesita algo más que alivio inmediato; necesitan comprender por qué están siendo oprimidos. Como si por primera vez empezara a mostrarse la frustración del Señor. El efecto del discurso es de precaución: no creas que clamar al Señor equivale a liberación. Necesitan ver que la mano de Dios los entregó a Madián porque “no escucharon Su voz.”

¿Qué les parece? ¿Habrá cambiado la manera de Dios con Su pueblo?

¿Acaso no nos sorprendemos luego de las respuestas ‘inapropiadas’ de Dios a nuestras necesidades urgentes? Igual que Israel, queremos escapar de circunstancias mientras que Dios quiere que interpretemos nuestras circunstancias.

Algunas veces necesitamos entendimiento más que alivio. Apelar a Jehová no es un instrumento para asegurar el futuro de manera automática. Clamar al Señor es invocar una relación, pero la relación conlleva deberes que Israel no ha cumplido.

Entender los caminos hacia la santidad es más importante que no sentir dolor. Dios quiere instruirnos, no pacificarnos.

Y no olvidemos Su bondad en todo esto. Una de las grandes bondades del Señor es traernos a la crítica de Su Palabra para exponer las razones (los por qué) de nuestra miseria. Lo hace mediante la predicación, el consuelo o la lectura de Su Palabra.

La gracia que nos sostiene

Observen que el profeta no termina su sermón (v.8b-10). Veamos:

Introducción: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel

Memoria de la gracia: Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores (te saqué de casa de esclavitud); 

los desalojé delante de vosotros, os di su tierra”

Memoria de lo estipulado por Jehová: y os dije:

“Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. 

No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis

Acusación: Pero no me habéis obedecido.”

Y como si nada nada limonada aparece el Angel del Señor y se sienta debajo de la encina que estaba en Ofra (v.11). Totalmente inesperado. Uno esperaría anuncio de juicio (por ejemplo Jeremías 11:9-11; 25:1-11). No aquí. He aquí la gracia que nos sostiene (Salmo 103:11 Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande (portentosa!) su misericordia para los que le temen). 

Cuando “debiera” destruir, salva. (Exodo 34:6…lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; Lamentaciones 3:33 porque El no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres).

Efesios 2:4-6  Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús. ¡El mismo Dios que brilla en Jueces 6!

<{{{{<<