Lucas 10:39-42

fijo

Quizás conozca la historia de María y Marta, las dos hermanas que recibieron con alegría a Cristo en su hogar. Como muchos de nosotros, Marta se ocupó de que el Señor estuviera bien servido. Mientras tanto, María se sentó con el Señor y lo escuchó. Después de un rato, Jesús dijo a Marta: “…Afanada y turbada estás con muchas cosas; pero solo una cosa es necesaria…” (Lucas 10.41, 42).

Ninguna de las tareas que hacía Marta era mala o equivocada, pero el Señor le señaló con gentileza que sus tareas la estaban distrayendo de pasar tiempo con Él. De igual modo, el Señor no nos pide que abandonemos nuestras tareas. De hecho, mucho de lo que hacemos a diario es importante, pero debemos ser capaces de discernir lo bueno de lo mejor, saber también cuándo hemos permitido que otra cosa ocupe el lugar del Señor en el trono. Recuerde que nuestra relación con Él es lo más valioso que tenemos.

PIENSE EN ESTO:

• Reajustar las prioridades de nuestro corazón no es cosa de una sola vez. Pregúntele al Espíritu Santo qué puede estar desviando su atención del Señor.

• ¿Cómo se siente al saber que su atención plena honra a Dios?

A fire truck

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Right down the shocked street with a siren-blast

that sends all else skittering to the curb,

redness, brass, ladders and hats hurl past,

blurring to sheer verb,

*

shift at the corner into uproarious gear

and make it around the turn in a squall of traction,

the headlong bell maintaining sure and clear,

thought is degraded action!

*

Beatiful, heavy, unweary, loud, obvious thing!

I stand here purged of nuance, my mind a blank.

All I was brooding upon has taken wing,

and I have you to thank.

*

As you howl beyond hearing I carry you into my mind,

ladders and brass and all, here to admire

your phoenix-red simplicity, enshrined

in that not extinguished fire.

Richard Wilbur. USA (1921-2017)

2 Corintios 10:4-5

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 Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:4-5).

Hay muchos elementos de nuestra corrupta sociedad que tratan de captar nuestra atención: el cine, la televisión, los libros, la música, la ropa, los anuncios, y ahora el Internet; todo está diseñado para captar las emociones. Por ejemplo, los expertos en publicidad saben que comprar es en definitiva una decisión emocional. Pocas personas conocen el funcionamiento mecánico del automóvil que se anuncia y ni se interesan en eso; pero les impresiona si se parece a un auto de carrera, si hay una linda muchacha detrás del volante, o si hay otras carnadas emotivas incluidas en el anuncio.

Tenemos que cuidar nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad. Tenemos que buscar la voluntad de Dios meditando en su Palabra y permitiendo que su voluntad sea la nuestra. Una mente indefensa, no controlada y obstinada va a llenarse de malos deseos que resultarán en malas acciones. Hemos de aprender a controlar cómo reaccionan nuestras emociones y nuestra mente ante el anzuelo tentador con el que se encuentran.

«Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.» (Romanos 13:13-14).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Gálatas 2:20

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Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2:20).

¿Cuál es el objetivo de la vida cristiana? Romanos 8.29 lo expresa de esta manera: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Esto se llama santificación, y tiene varias etapas.

Primero viene la salvación: nuestra redención por medio del sacrificio expiatorio de Cristo. El resultado es el perdón del pecado, que nos permite tener una relación con Dios.

Luego, Dios nos da la oportunidad de servir. Fuimos creados para hacer buenas obras en el nombre del Señor Jesucristo, «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» (Efesios 2:10).

Después viene la frustración por la insuficiencia. Esta es una parte necesaria de la experiencia cristiana. Aunque es difícil, esta fase es hermosa porque nos lleva a la dependencia total del Señor, que es lo mejor de nuestra vida espiritual. Y es lo que nos acerca más a nuestro objetivo final: convertirnos en un reflejo de Cristo.

Por desgracia, muchos cristianos no llegan al punto de una total dependencia del Señor. El apóstol Pablo nos recuerda que debemos fijar nuestra mirada en la meta de la madurez en Cristo, «prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.» (Filipenses 3:14). Aprender a morir a uno mismo es doloroso, pero, irónicamente, es el único camino verdadero a la vida.» 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

A Mercedes Sosa

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No sé qué fuerza vital tiene la lluvia

que evoca en mí tu voz de cordillera,

tu voz de libertades sin frontera.

*

Voz que es guitarra y es abrigo.

*

Unica al dolor del afligido

de hombres y mujeres oprimidos.

*

Voz de cantor de pueblos tristes,

de labriegos, de obreros, de estudiantes,

combatientes de paz y guerra.

*

Tu voz de mar azul y caracolas.

De arena, de sal, de viento enardecido

que no alcanza a quebrantar las olas.

*

Voz que se levanta cristalina

con luces de unicornio y de quimeras

cual dulce despertar de estrellas.

Voz de sol, de tules, de azucena.

De matices, de verde primavera.

Voz de cristal que no se quiebra.

*

De ruiseñor, de carretero errante,

de pueblo de gesto antiguo, solidario

tendida la mano al caminante.

*

Tu voz, Mercedes, que reverdece

en cada gota perfumada de rocío.

Y en cada amanecer, florece.

*

Voz que crece igual que los trigales

de pueblos oprimidos y olvidados

que a pesar de tanto olvido, ¡crecen!

“Servilletas de otoño”

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

1 Pedro 1:6-7

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En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1 Pedro 1:6-7). 

¿Por qué permite, por qué envía Dios las pruebas?

Dios tiene un propósito para cada una.

Profundicemos hoy en el tema de las pruebas. ¿Qué propósito podría tener Dios al permitir que las enfrentemos?

•DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PROBAR NUESTRA FE. Sin embargo, no lo hace con la expectativa de que fracasemos. Más bien, quiere que aprendamos a depender más de Él. La fe que no ha sido puesta a prueba, no crece.

•DIOS UTILIZA LAS PRUEBAS PARA MOSTRAR SU PODER SUSTENTADOR. Como sabemos, todos enfrentamos períodos dolorosos en la vida. Al recurrir al poder de Dios durante estos tiempos, podemos compartir un poderoso testimonio frente a quienes no conocen a Cristo.

•NUESTRAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA AYUDAR A OTROS. Cuando pasamos por problemas, nos preparamos para alentar a quienes lleguen a pasar por alguna prueba similar. Este principio fue parte importante del ministerio de Pablo, «el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.» (2 Corintios 1:4).

•DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PURIFICARNOS. Las dificultades nos presionan, sobre todo en las áreas donde tratamos de ocultar el pecado. El Señor sabe que estas cosas deben ser sacadas a la superficie y enfrentadas abierta y sinceramente si queremos llegar a ser creyentes maduros.

Dios tiene un propósito para cada prueba. Manténgase firme y deje que el Padre celestial lleva a cabo su voluntad en usted, por los medios que Él considere necesarios. 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

Santiago 1:2-4

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Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1:2-4).

¿Alguna vez ha mirado a alguien y ha pensado: quién fuera tan afortunado? En realidad, nadie tiene una existencia libre de problemas, y la Biblia nos dice que todos pasamos por pruebas.

Santiago 1.2 es un versículo corto, pero muy significativo ya que utiliza la palabra “cuando”. Pasar por pruebas no es una cuestión de si pasaremos por ellas, sino de cuándo.

En segundo lugar, Santiago dice que “hallaremos” pruebas, lo que implica que las dificultades surgirán de manera inesperada.

En tercer lugar, utiliza el adjetivo “diversas” para denotar las maneras cambiantes y sorprendentes en que aparecen las adversidades. Santiago tiene un mensaje específico que quiere transmitir: “Prepárense. Los problemas se acercan, así que deben estar preparados para manejarlos de manera efectiva”.

“Efectiva” tal vez no sea una palabra que usted usaría para describir su respuesta a las pruebas. Muy a menudo, esperamos que las dificultades pasen de nosotros rápidamente. Sin embargo, eso nos robaría la oportunidad de crecimiento que se encuentra en cada prueba.

Vuelva a leer despacio el pasaje de hoy. Ore mientras lee, pidiéndole al Señor que le muestre cómo soportar y cómo alegrarse en las pruebas. Él tiene un plan para los momentos difíciles. Pregúntele hoy cuál puede ser, y luego confíe en que Él logrará su propósito en ella.

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

La lluvia y tú

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La lluvia pertinaz golpea mis sentidos.

Desde algún lugar remoto dispara

como misil gruesas gotas invisibles.

El viento tormentoso le acompaña

gruñendo cual celoso Otelo,

que cubre con su manto gris su rostro.

La lluvia, potro desbocado, sin dejar

de ser hermosa, con casos centelleantes

hoy el suelo de arcilla apisonado.

La lluvia triste, humillada y vencida,

abre sus pobres surcos sedientos

herida de miseria campesina.

La lluvia no da tregua, cruel castiga,

Arrasa el suelo, fulmina sembradíos.

Deja sus huellas de angustia y fatigas.

Con ruego, el astro rey ha de irrumpir

cargado de rayos luminosos, a rescatar

los surcos de la tierra virgen maltratados,

Como la tierra huérfana, sedienta,

arrasada, en espera del sol que la redima,

así quedó mi alma destrozada.

“Servilletas de otoño”

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

Salmo 106:13-14

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Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios… (Salmos 106:13-14)

Siempre es mejor esperar el tiempo de Dios. Si nos adelantamos a Él o nos quedamos rezagados, nos costará caro.

La autosuficiencia nos saca de la voluntad del Señor. Lo que se hace bien, pero en el momento equivocado, puede dejarnos vulnerables a las tretas de Satanás, y puede retrasar o incluso destruir las bendiciones que Dios había dispuesto para nosotros. Actuar conforme a nuestra agenda puede también traer confusión, tanto a nosotros como a otras personas, resultando en imprevistos y problemas.

Por negarnos a esperar en Dios, a menudo nos causamos angustias inútiles. Por ejemplo, si usamos la tarjeta de crédito para comprar ropa innecesaria, aparatos electrónicos, y otras cosas para complacernos, podemos llegar a acumular deudas más allá de nuestra capacidad de pago. Entonces nuestra capacidad crediticia se desplomará con poco alivio financiero. Mientras que al manejar el dinero conforme a los principios bíblicos, quizás nuestro estilo de vida sea exento de lujos, pero tendremos libertad y paz mental. Podemos aplicarlo a cualquier otra área de nuestra vida. 

«Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.» (Lamentaciones 3:24-26.)

Lee. Medita. Aplica.