S,H,C espirituales

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Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habías recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia.

1 Pedro 2:9-10

Apuntes a 1ra Pedro 4:7-11

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7Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed pues prudentes y de espíritu sobrio para la oración.

La frase es única en sí misma, pero el sentido es claro: el concepto histórico lineal del Nuevo Testamento y por tanto el fin de todo lo que esté asociado a él (de ahí el “fin de todas las cosas”). 

Si el fin está a la vuelta de la esquina, vivamos entonces de manera acorde. Con mente sana, con claridad de uno mismo en lugar de pensar más alto de sí (Romanos 12:3) pero tampoco menos de lo que debiera. En el contexto de Pedro el punto es que no se exciten tanto con el regreso de Cristo que se olviden de las responsabilidades del presente (1 Tes 4:11; 2 Tes 2:2). De ahí la exhortación: “sed prudentes y de espíritu sobrio…”

¿Por qué la exhortación?

  1. Para que podamos orar sin restricciones (v.7).
  2. Para que amemos profundamente (v.8-9), pues el amor cubre multitud de pecados.
  3. Para que sirvamos unos a otros negándonos al Yo (v.10); con generosidad si es dar dinero; recordando las palabras de Dios al hablar; sirviendo con toda la fortaleza que Dios provee; siempre, usando dones negándonos a nosotras mismas a la luz de la cercanía del fin de todas las cosas.

Salud mental conduce a claridad mental, lo contrario a estar “intoxicados” o ebrios. Estar alertas es ver la realidad bajo la perspectiva divina, a la luz de que el final está cerca. Nos hará orar sin cesar en sumisión al Señor para obtener fortaleza y guía en la situación en que estemos.

Justo lo que Jesús enseñó: velad y orad (Mateo 24:41-42; 1 Corintios 16:13). Significa que la oración no es una vía de escape ni opio mental alguno, sino resultado funcional de una visión clara y de buscar una visión más clara aún de Dios. Porque mantener comunicación efectiva con el centro de comando es lo que un soldado necesita para mantenerse firme. Si no eres sobria de mente, si no cuentas con dominio propio, ¿qué clase de vida tendrás? 

Lo primero es establecer relaciones inter-comunitarias adecuadas.

Pedro nos insta a estar preparadas, y lo hace de dos maneras:

  1. amando fervientemente;
  2. siendo mayordomos, administradores;

¿Cómo?

8Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.

La frase no pone al amor por encima de la oración. Lo que hace es alertar sobre los siguientes cuatro versos y subrayar la importancia del amor para ello. 

¿Por qué? 

Porque unidad y cuidado práctico no es opcional en el cuerpo de Cristo, es central a la fe cristiana. No es casualidad que Pedro enfatice la virtud del amor con “sobre todo” y “fervientes.” La raíz de esta palabra significa “estirar” o a tensión, en el contexto significa
no aflojarse al amar, mantener la debida tensión, no como la iglesia en Efeso (Apocalipsis 2:4-5). Y noten la importancia de la enseñanza al citar Proverbios 10:12 (el odio suscita rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones). En una comunidad -la iglesia- que necesita preservar su solidaridad de cara a persecuciones, cuán importante es amar y perdonar, pasando por alto las fallas de otros.

ferviente

Del part. del ant. fervir ‘hervir’; lat. fervens, -entis.

Sup. irreg. ferventísimo; reg. fervientísimo.

1. fervoroso. 2. Que hierve.

La palabra “iglesia” denota “los que son llamados.”

9Sed hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones.

Hospitalidad deriva de la palabra griega “filoxenos” (filo=amor y xenos=extraños; generosidad de espíritu hacia el extraño). Se menciona cinco veces en el NT de modo explícito (Romanos 12:13; 1 Timoteo 3:2; Tito 1:8: Hebreos 13:2; y 1 Pedro 4:9), consistía en ofrecer albergue a viajeros cristianos (maestros, profetas, apóstoles) que incluía una habitación gratis y alimentos por un máximo de tres días (debido a los abusos posteriores), después de los cuales se esperaba que el viajero siguiera su ruta o encontrara la manera de sustentarse.

Unía iglesias al servir de medio de comunicación y provisión de servicios mutuos, pero la práctica no dejaba de ser un acto de amor costoso. De ahí el llamado de Pedro a que sea “sin murmuraciones.” 

Si recordamos, la escritura nos manda a tratar extraños con amor (Exodo 22:21; Deuteronomio 14:29; Mateo 25:35-40; Lucas 14:12-14), esto es, personas que pueden ser muy diferentes a nosotras en lo étnico o en lo económico (Santiago 2:1-9).

¿Ven por qué Pedro agrega “sin murmuraciones”? Este término captura muy bien cuánto se resiente nuestra zona de comodidad al tener que preparar comida extra, poner sábanas limpias, estar a tiempo, proveer distracciones, etc.

hospitalidad

Del lat. hospitalĭtas, -ātis.

1. Virtud que se ejercita con peregrinos, menesterosos y desvalidos, recogiéndolos y prestándoles la debida asistencia en sus necesidades. 2. Buena acogida y recibimiento que se hace a los extranjeros o visitantes. 3. Estancia de los enfermos en el hospital.

entretener 

1. Distraer a alguien impidiéndole hacer algo. 2. Hacer menos molesto y más llevadero algo. 3. Divertir, recrear el ánimo de alguien.

Wilkin: una de las razones para murmurar, es que solemos confundir hospitalidad con entretenimiento.

entretenimiento

hospitalidad

poner la mesa perfecta, escoger menú gourmet, evitar toda clase de problemas;

poner una mesa cómoda, escoger un menú que permita pasar tiempo con invitados

planificar hasta el mínimo detalle

no esconde las evidencias de la vida cotidiana

busca impresionar a otros

calidad de la conversación más que calidad de la comida; busca bendecir a otros

se obsesiona con qué salió mal

interés en las ideas, pensamientos, sentimientos y preferencias de los invitados; sabe escuchar

invita a los que pueden pagar, clasistas

invita al pobre, al desvalido, al ciego… de toda clase social

enfocado en el Yo.

enfocada en otros

Pedro urge al creyente a un nivel de amor que trascienda toda actitud negativa; sabe que hay sacrificio, pero urge a la hospitalidad hecha con un corazón dispuesto y feliz (sí).

Ahora se mueve a una declaración general:

10Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Igual que Pablo (1 Corintios 12:7 pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común), reconoce que cada creyente ha recibido un don de Dios (carisma) al momento de su conversión. Pedro no ofrece un listado pero está claro que habla de dones espirituales, no de habilidades o destrezas. E, igual que Pablo, tales dones no son para auto glorificarse o exhibirse, tampoco para desarrollo personal, sino para servicio a Dios (1 Corintios 12:5 y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo), para edificación del cuerpo de Cristo (1 Corintios 14:3-5; Efesios 4:12 a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo).

carisma

Del lat. tardío charisma, y este del gr. χάρισμα chárisma, der. de χαρίζεσθαι charízesthai ‘agradar’, ‘hacer favores’. 1. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar. 2. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad.

Tampoco se trata de entidades autónomas fuera del control de la persona. Sino capacidades que el Espíritu da para crecer y usar, poniéndolos en uso. De ahí que somos administradoras, mayordomos, del don o dones que se nos han concedido.

mayordomo, ma

Del lat. maior ‘mayor’ y domus ‘de casa’. 1. Criado principal a cuyo cargo está el gobierno económico de una casa o hacienda.

El administrador, mayordomo (a menudo un esclavo), era la persona responsable de manejar negocios y propiedades, y de proveer todo lo necesario a todos los habitantes del domus (casa). Es decir que venimos a ser simples administradoras de aquello que pertenece a Dios. No es nuestro, pero somos responsables de cómo se usa: hemos de ser “buenos administradores.”

11El que habla, que hable conforme a [como si fueran] las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por [de] la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

Ofrece ahora dos ejemplos de cómo usar los dones de Dios.

Si alguno habla, cualquiera de nosotras, profecía, enseñanza, predicación, tenga presente que no sean sus meras ideas (aunque buenas), o exégesis, sino “conforme a o como si fueran las palabras de Dios.” (Hebreos 5:12; Romanos 3:2). 

Pablo era muy consciente de ello (1 Corintios 7:40; 2 Corintios 2:17).

Pedro nos dice que estemos seguros de hablar “en el Espíritu.” Que no se trate de mera retórica o hablar bonito intelectual, sino de inspiración de Dios.

exégesis

Del gr. ἐξήγησις exḗgēsis ‘explicación’, ‘relato’. 1. Explicación, interpretación.

El otro ejemplo de Pedro se refiere “al que sirve.” Probablemente cubra todas las buenas obras que un creyente hace por otros: administrar, cuidar de pobres y enfermos (contribuir, distribuir fondos, cuidado físico), curar, y actos semejantes de amor y compasión concretos. 

Hechos con la fortaleza que el Señor supla. Ojo con esto.

Alguien puede hacer buenas obras basada en su propio celo y fortaleza (receta segura destinada al fracaso). O hacer dependiendo de la fortaleza que Dios provee.  Cuando Dios ordena hacer un trabajo, paga los costos (materiales, físicos, emocionales). Respalda la obra del creyente buen administrador de los dones, que obra en dependencia de Dios.

Utilizar los dones de esta manera aumentará o revelará la gloria de Dios. 

¿Cómo darnos cuenta?

  1. Obteniendo sentido de la presencia divina (Lucas 23:47 cuando el centurión vio lo que había sucedido, glorificaba a Dios diciendo: ciertamente este hombre era inocente; Apocalipsis 15:4 ¡Oh Señor! ¿quién no temerá y glorificará tu nombre? pues solo tú eres santo…).
  2. Experimentando la gracia y bondad divinas (Lucas 18:43; Hechos 4:21).
  3. Mostrando el carácter de Dios (1 Corintios 6:20 pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios).

Mencionar la “gloria de Dios mediante Jesucristo” indica que Dios es glorificado a través de la redención provista por el Señor Jesús y su Señorío en la vida del creyente.

Pedro cierra con una gran doxología, Dios ciertamente es Todopoderoso (2 Corintios 6:18 y yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso). Alabar a Dios dispara adoración imposible de suprimir!

doxología

Del lat. mediev. doxologia, y este del gr. δοξολογία doxología.

1. Fórmula de alabanza a la divinidad, especialmente a la Trinidad en la liturgia católica y en la Biblia.

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El cántaro roto

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(fragmento)

Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos, soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos, hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros, cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección, el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse, el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre, el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia, …

Octavio Paz. México (1914-1998)

Apuntes a 1ra Pedro 4:1-6

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Habiendo examinado los gloriosos resultados del sufrimiento de Cristo, Pedro ahora dirige su atención hacia aspectos prácticos, o cómo aplicar el conocimiento de los sufrimientos de Cristo en nuestras vidas.

Inicia exhortando a permanecer firmes como creyentes en Cristo en relación a la sociedad en general (v.1-6) y después la relación de creyentes dentro de la comunidad cristiana (v.7-11).

1Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la carne [mientras vivía en el cuerpo], armaos también vosotros con el mismo propósito, pues quien ha padecido en la carne [mientras vivía en el cuerpo] ha terminado con el pecado,

Wilkin sustituye la frase para un mejor sentido de la expresión.

Por tanto… armaos con el mismo discernimiento o percepción de la naturaleza interior [insight]…una manera particular de pensar. Concepto que ya es familiar para nosotras, claramente relacionado con la imagen paulina de colocarse la armadura espiritual (Romanos 6:13; 2 Corintios 6:7; Efesios 6:11-17; 1 Tesalonicenses 5:8) con raíces en Isaías 59:17 (se puso la justicia como coraza, y el yelmo de salvación en su cabeza; como vestidura se puso ropas de venganza, y se envolvió de celo como de un manto) aún cuando en este pasaje es Dios mismo quien se arma.

Interesante, Pedro señala colocarse un concepto abstracto como armadura: una visión o forma particular de pensar que alineará acciones futuras de acuerdo a ese discernir.

En la vida cristiana, los cambios empiezan en la forma correcta de pensar que conduce a transformación de las pasiones de nuestra vida, por ende, de nuestros deseos, que finalmente se expresan en acciones.

Cerebro [entendimiento], corazón [voluntad], manos [acciones].

Pedro, ¿cuál comprensión o forma particular de pensar? Obviamente la misma de Cristo: preparado para sufrir hasta el punto mismo de morir.

El reto inmediato es saber si estoy dispuesta a sufrir incluso hasta el punto de morir, como Cristo. Por la gracia del Señor vivimos en áreas donde no hay persecución por causa de nuestra fe. Sin embargo cuando Pedro habla de pecado se refiere a actos concretos del mismo, no solo al poder del pecado sobre las personas.

Es decir Pedro llama a un cese de actos concretos.

Deriva un principio del ejemplo de Cristo: puesto que sufrió mientras vivía en el cuerpo, nunca más tendrá que lidiar con pecado otra vez; luego entonces lidiar con el pecado y vivir en la carne (en el cuerpo) son co-términos: la batalla tiene un punto final.

El punto es que al adoptar esta forma de pensar nos percataremos (del ejemplo de Cristo) que ahora vivimos para Dios (sufriendo en la carne y luchando contra el pecado) lo cual nos llevará a victoria final (cesar de pecar).

Lo menos que podemos hacer es morir cada día negándonos a nosotros mismos [la doctrina de la mortificación de la carne]. Seguir el ejemplo de Cristo y honrar el testimonio de personas creyentes en otras partes del mundo que encaran peligros de muerte cada día. Esta disposición a sufrir injustamente es seguir el ejemplo de Cristo.

Disposición que implica dar testimonio fiel y a la vez luchar contra lo malo, aunque conlleve sufrir.

Ahora bien, más sufrimiento no significa más santidad. Habrá ocasiones en que el sufrimiento provoque amargura, no mejores personas. Pedro asume que si dos personas siguen a Cristo, la que está en medio de sufrimientos lo hará haciendo elecciones que toman en cuenta los costos, cuyas elecciones moverán de manera decisiva a esa persona alejándola de “gracia barata” y “creyentismo” hacia pureza real.

Cristo vino a salvar pecadores, vino a destruir el pecado.

Ser discipuladas quiere decir que tú y yo estamos envueltas en esta batalla contra el pecado. No pequemos, pues Cristo es nuestro Salvador.

2para vivir el tiempo que le queda en la carne [mientras vive en el cuerpo], no ya para las pasiones humanas, sino para la voluntad de Dios.

¿Será que Pedro no entiende que vivimos en un mundo terrenal? ¿Por qué dice esto?

Observen que cuando Pablo habla de “la carne” denota la naturaleza pecaminosa del ser humano (Romanos 7,8); sin embargo el concepto judío corriente se refiere a “la carne” como la existencia humana débil, caída, y por tanto sujeta a dolores y muerte. Pedro no tiene problema para escribir que Cristo ‘vivió en la carne’ por esa razón.

Sin embargo, dado que la carne es débil, es el modo de existencia donde operan los impulsos malvados en el ser humano. El creyente tiene dos opciones: (1) vivir el tiempo restante para las pasiones humanas o (2) vivir el tiempo restante para la voluntad de Dios. Escoger entre el camino de menor resistencia a los deseos naturales o comprometerse a seguir la voluntad de Dios aunque haya sufrimiento de por medio.

¿Qué es aquello que estoy dispuesta a abandonar, a morir a ello? ¿Mi deseo de aprobación por otros? ¿Mi necesidad de control? ¿Cuáles son aquellos pecados que tolero en mí misma?

3Porque el tiempo ya pasado os es suficiente para haber hecho lo que agrada a los gentiles, habiendo andado en sensualidad, lujurias, borracheras, orgías, embriagueces y abominables [e ilícitas] idolatrías.

Oponerse a la voluntad de Dios es exhibir otra voluntad. ¿Cuál? La que tenías antes, y aquí Pedro señala un catálogo de vicios similar a Pablo (Romanos 13:13; Gálatas 5:19-21). Hay tres términos de connotación sexual (sensualidad, lujurias, orgías), dos concernientes al alcohol (borracheras y embriagueces) y el último es un vicio y además contexto para los otros (idolatrías). 

Celebraciones familiares religiosas, fiestas de mercaderes, días festivos, etc., solían efectuarse en los templos de las diferentes divinidades. Los judíos no participaban, se les consideraba una colonia de migrantes dentro de las ciudades griegas y se les permitía seguir sus leyes y costumbres. Los gentiles creyentes, sin embargo, habían sido parte de esa cultura, de tal modo que su ausencia o no participación era un evidente cambio de conducta muy llamativo.

4Y en todo esto, se sorprenden de que no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;

El vecindario de estos cristianos no judíos rápidamente darían cuenta del cambio y no lo comprenderían. En especial la molestia era que los creyentes se abstuvieran de participar.

Pedro señala dos reacciones específicas: 

  1. Sorpresa, por una parte. ¿Por qué? Porque la persona pecadora suele engañarse a sí misma diciendo “no soy tan mala.” Suelen pasar balance y siempre encuentran razones para justificarse porque es lo único que poseen. Y cuando el creyente amenaza sus conceptos, primero se sorprenden, pero de inmediato:
  2. Calumnias, porque las acciones del creyente representan un juicio silente para la conciencia ajena.

5pero ellos darán cuenta a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

Pedro alienta a sus lectores una vez más: tu trabajo no es ir y reprender a tus vecinos, quizás haya tiempo para eso, tu trabajo es confiar en el Justo Juez. Vive tú de acuerdo a lo que has aprendido. El punto no es quien juzgará sino que incluso los muertos no escaparán al juicio que ha de venir.

Noten la frase, el juez está preparado (1 Corintios 15:51-52; Apocalipsis 20:11-15). Ellos -los perseguidores- darán cuenta.

6Porque con este fin fue predicado [anunciado] el evangelio aun a los muertos, para que aunque sean juzgados en la carne como hombres, vivan en el espíritu conforme a la voluntad de Dios.

Hay vindicación. La muerte del creyente no es ninguna tragedia. Lo que cuenta es la respuesta al evangelio mientras viven, resultará en salvación y vida eterna aún cuando mueran antes del juicio final; o en separación y muerte eterna. 

El Día de Juicio Final será el tiempo de vindicación para el creyente, como Cristo, Dios tendrá la palabra final, viviendo el espíritu conforme a Su voluntad.

vindicar 

Del lat. vindicāre.

1. vengar. 2. Defender, especialmente por escrito, a quien se halla injuriado, calumniado o injustamente notado. 3. Dicho de una persona: Recuperar lo que le pertenece.

vengar 

Del lat. vindicāre. 1. Tomar satisfacción de un agravio o daño. 

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