El célebre océano

Estándar

El mar decía a sus olas

“hijas mías volved pronto.”

 

Yo veo desde aquí las esfinges en equilibrio sobre el alambre,

veo una calle perdida en el ojo del muerto.

Hijas mías llevad vuestras cartas y no tardéis,

cada vez más rápidos los árboles crecen,

cada vez más rápidas las olas mueren.

Los récords de la cabeza son batidos por los brazos,

los ojos son batidos por las orejas

solo las voces luchan todavía contra el día.

 

Creéis que oye nuestras voces,

el día tan maltratado por el océano.

Creéis que comprende la plegaria inmensa

de esta agua que cruje sobre sus huesos.

 

Mirad el cielo mugiente y las virutas del mar,

mirad la luz vacía como aquel que abandonó su casa.

El océano se fatiga de cepillas las playas,

de mirar con un ojo los bajos relieves del cielo,

con un ojo tan casto como la muerte que lo aduerme

y se aduerme en su vientre.

 

El océano ha crecido de algunas olas,

seca su barba,

estruja su casaca confortable,

saluda al sol en el mismo idioma,

ha crecido de cien olas.

 

Esto se debe a su inclinación natural,

tan natural como su verde.

Más verde que los ojos que miran la hierba

la hierba de conducta ejemplar.

 

El mar ríe y bate la cola.

Ha crecido de mil olas.

 

Vicente Huidobro. Chile (1893-1948)

Apuntes a Jueces, 4:1-3

Estándar

SALVACION QUEBRANTADORA (Jueces 4)

Saben, cada quien tiene su manera de contar historias, algunos dan más vueltas que una carretera, introduciendo protagonistas, luego lugares, circunstancias, y dan la impresión de que no terminan nunca… avanzan un poco, retroceden… Pues bien, los escritores de la Biblia tienen sus técnicas también, y nos beneficiaremos y apreciaremos más las narraciones si nos damos cuenta de ello. Jueces 4 no es la excepción de la regla, pero encontramos una economía estricta de palabras, el narrador omite todos los detalles no esenciales (ay la curiosidad!). Lo primero de este  es una narración en prosa (el capítulo 4) y lo segundo es un poema (capítulo 5), es decir una historia y una canción. Forma de la historia (vean la precisión del escritor, ha pensado cuidadosamente cómo quiere contar la historia, es una pieza de arte literario):

Los hijos de Israel (oprimidos), v.1-3

Débora, la profetisa, v.4-9

Barac y Sísara, ‘llamados a’ v.10-12/13

Jehová el Guerrero, v.14a

Barac y Sísara, ‘la caída’, v.14b/15-16

Jael, esposa de Heber, v.17-22

Jabín, rey de Canaán (destruido), v.23-24

La historia: prólogo (4:1-3)

4:1-3 Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR. 2Y el SEÑOR los vendió en mano de Jabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor. El comandante de su ejército era Sísara, que vivía en Haroset- goim. 3Y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, porque aquél tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años.

Igual que en Ehud, el opresor es un rey extranjero, Jabín. La manera como la historia comienza hace que este rey permanezca en la oscuridad mientras el foco de atención se centra en su general, Sísara. De inmediato sabemos dónde vivía y que tenía 900 carros de hierro a su disposición, lo cual es muy importante más tarde (v.13, 16). 

El texto, sin embargo, nos recuerda a Jabín (v.23-24) al repetir su nombre 3 veces al final (en el original):

v.23 Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel

v.24 Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura contra Jabín, rey de Canaán, hasta que destruyeron a Jabín rey de Canaan

Con la destrucción del ejército en Cisón y la muerte de su comandante, Jabín quedó aislado en Hazor y destruido finalmente, de modo que Israel estableció supremacía sobre los canaanitas en el norte.

Hazor era una ciudad fortificada, en el territorio de Neftalí, como a 15 km al norte del mar de Galilea, cerca de lo que hoy es el límite entre Líbano e Israel. En su tiempo fue una de las ciudades más poderosas del norte canaanita y sus ruinas permanecen hasta hoy. El nombre “Jabín” parece ser más un bien un título -como el de faraón-. 

Sísara es nombre no semítico, al parecer miembro prominente del llamado “Pueblo del Mar”, quienes arribaron a la región de Canaán provenientes del Adriático. Los filisteos llegaron en migración similar, estableciéndose en Ascalón y otras ciudades de la costa.

Haroshet-haggoyim significa Haroshet de las naciones, al parecer localizada en la llanura, al oeste del Valle de Jezreel (Monte Carmelo).

<{{{{<<

La tarde clara

Estándar

En el jagüel, más trémulo, la rana

repercute sus teclas cristalinas.

La noche, por detrás de las colinas,

su ala de torvo azul tiende cercana.

No acaban de decir hasta mañana,

locas de inmensidad las golondrinas.

 

Leopoldo Lugones. Argentina (1874-1938)

S,H,C espirituales

Estándar

Mi corazón está firme, oh Dios; cantaré, cantaré alabanzas, aun con mi alma.

¡Despertad, arpa y lira! ¡A la aurora despertaré!

Te alabaré entre los pueblos, Señor; te cantaré alabanzas entre las naciones. Porque grande, por encima de los cielos, es tu misericordia; y hasta el firmamento tu verdad. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, sobre toda la tierra sea tu gloria.

Salmo 108: 1-5

Apuntes a Jueces, 3:31

Estándar

UN MOMENTICO DE SALVACION

3:31 Después de Aod vino Samgar, hijo de Anat, el cual hirió a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes; y él también salvó a Israel. 

La narración es como esos momentos entre conferencias que permiten ir al baño o tomar una taza de café [para recuperar fuerzas en medio del programa regular]. Pero “también salvó a Israel”, o sea que tenemos aquí un “momentico de salvación.”

Hay muy poco sobre este Samgar… ¿era israelita sí o no? su nombre no es muy hebreo que digamos, más bien de origen hitita. ¿Residente de Beth-Anat en Galilea [Josué 19:38; Jueces 1:33] o adorador de la diosa canaanita Anat [ups] la cual era exhibida como guerrera? ¿Hirió a los filisteos él solo o como parte de una milicia de agricultores (tal parece que se trataba de un amateur más que un profesional)? Los estudiosos dicen que este Samgar no era un israelita, sin embargo no pensemos que se trata de un desconocido cualquiera simplemente porque nosotros no sabemos nada, hay otra breve alusión en Jueces 5:6 (En los días de Samgar, hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron desiertos los caminos, y los viajeros andaban por sendas tortuosas), donde los eventos se mencionan poniendo a este hombre como referencia, lo cual evidencia su estatus en aquel tiempo.

Respecto a la quijada de buey, análogos de su época señalan unos 8 pies de largo x hasta 6 pulgadas de ancho en el extremo final. El extremo más pequeño contenía además una cuña filosa para gobernar a los bueyes mientras que el otro extremo tenía una parte plana para limpiar. Una bayoneta, en pocas palabras.

La breve mención de los filisteos prepara el camino para su aparición como enemigos activos de Israel. Es posible que los filisteos hayan ido de exploradores a territorio no familiar, ventaja de la sorpresa para Samgar, o de preparar alguna emboscada. Pero el texto implica que la victoria no fue obra de Samgar (y él también salvó), sino de Dios mismo (Jueces 10:11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?).

Por lo que vemos, los instrumentos de liberación empleados por Dios forman una singular colección de herramientas. La quijada de Samgar con la daga de Ehud, el martillo de Jael, las trompetas y antorchas de Gedeón, la rueda de molino de la mujer, la quijada de asno de Sansón. ¡Los instrumentos son interesantes y coloridos!

Sin embargo el punto principal es la frase final: y él también salvó a Israel. ¿Qué si no era israelita? ¿Qué si tenía conexiones canaanitas? ¿Qué si nunca tendremos la completa biografía de este hombre? ¿Percibimos la mismita gloria de Dios?

Si Jehová es el creador de cielos y tierra, si tiene todos los recursos a su disposición, ¿acaso no podrá librar por muchos o por pocos [1 Samuel 14:6 Y miraron los centinelas de Saúl en Guibeá de Benjamín, y he aquí que la multitud se dispersaba yendo en todas direcciones], por discípulos y también por no cristianos? ¿Cómo??

Si Jehová el Señor levantó a Samgar para salvar a Israel, no es ninguna sorpresa la aparición de Ciro rey de Persia [Isaías 45:1-7 Así dice el SEÑOR a Ciro, su ungido, a quien he tomado por la diestra, para someter ante él naciones, y para desatar lomos de reyes, para abrir ante él las puertas, para que no queden cerradas las entradas: 2Yo iré delante de ti y allanaré los lugares escabrosos; romperé las puertas de bronce y haré pedazos sus barras de hierro. 3Te daré los tesoros ocultos, y las riquezas de los lugares secretos, para que sepas que soy yo, el SEÑOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre. 4Por amor a mi siervo Jacob y a Israel mi escogido, te he llamado por tu nombre; te he honrado, aunque no me conocías. 5Yo soy el SEÑOR, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido, 6para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy el SEÑOR, y no hay otro; 7el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto]. 

Es gloria de Dios, particularmente, salvar mediante instrumentos desconocidos o apenas conocidos por nosotros. Mediante otro ejemplo extremo, de calidad satírica similar a la de Ehud, vemos que no solamente salva Dios a Israel de sus enemigos, sino que Sus medios para hacerlo no son fácil de explicar o predecir.

Como exclamara el ciego, Juan 9:30 “Respondió el hombre y les dijo:Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos.” No sabemos nada de este Samgar y sin embargo Dios lo usó para Su gloria, para salvar a Israel. ¿No es maravilloso? 

Matthew Henry: Si Dios se agrada, una quijada de buey hace más que la espada de Goliath.

<{{{{<<

When I am dead, my dearest

Estándar

When I am dead, my dearest,

sing no sad songs for me;

plant thou no roses at my head,

nor shady cypress tree:

be the green grass above me

with showers and dewdrops wet;

and if thou wilt, remember,

and if thou wilt, forget.

I shall not see the shadows,

I shall not feel the rain

I shall not hear the nightingale

sing on, as if in pain:

and dreaming through the twilight

that doth not rise nor set,

haply I may remember

and haply may forget. 

 

Christina Rossetti. (England, 1830-1894)