Apuntes a Génesis II

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TEMA 4.  Dios visita. Génesis 18:1-15

Exploramos cómo Dios oficializa Su pacto con Abraham y sus descendientes. Estudiamos cómo nuestros padres espirituales quisieron tomar asuntos en sus propias manos y producir un heredero. Vimos la institución de la circuncisión y la renovación de la promesa de un heredero a un Abram ahora Abraham.
Ahora veremos un poco más dentro del carácter de este hombre llamado “amigo de Dios” y de la mujer que dio nacimiento a una nación. Aprenderemos sobre la justicia y misericordia de Dios cuando Abraham observa el humo elevarse sobre Sodoma y veremos la lucha con su respuesta a la pregunta “¿hay alguna cosa difícil para el Señor?

Dios no se contenta con que entendamos la idea de que nada es imposible para El (Jeremías 32:17 “¡Oh, Señor Jehová! He aquí, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido; nada es imposible para ti). Dios quiere que nos inundemos del gozo de experimentarlo.
Pero luego sucede que la agonía del tiempo que transcurre entre la promesa y la provisión nos podría empujar al filo de la navaja, de lo que pensamos que podemos creer, como sucedió con Abraham y Sarah. Observen que la fe bíblica no es un ejercicio cerebral.

1Y el Señor se le apareció en el encinar de Mamre, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del día.

Abraham desempeña dos papeles distintos en este capítulo 18, en la primera parte es anfitrión hospitalario y gentil que trata a sus huéspedes con sumo respeto. En la segunda parte aparece como intercesor ante Jehová por la suerte de Sodoma (gran contraste entre Abraham como anfitrión y cómo los sodomitas trataron a la misma delegación).

2Cuando alzó los ojos y miró, he aquí, tres hombres estaban parados frente a él; y al verlos corrió de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra, 3y dijo: Señor mío, si ahora he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo. 4Que se traiga ahora un poco de agua y lavaos los pies, y reposad bajo el árbol; 5y yo traeré un pedazo de pan para que os alimentéis, y después sigáis adelante, puesto que habéis visitado a vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.

Aparecen tres hombres justo al mediodía, curiosamente la conversación desarrollada en el texto brinca del plural al singular en varias ocasiones, es muy probable que Abraham no supiera a Quién recibía pues le ofreció “agua para lavar sus pies y alimento para su estómago.”
De inmediato destaca la hospitalidad de Abraham, costumbre muy del Oriente Medio, de hecho lo extraño sería la falta de hospitalidad. Esta costumbre explica las acciones de Lot en los sucesos de Sodoma.
Lo interesante es que los visitantes aceptan la hospitalidad y hasta ¡comen! Abraham no sabe que se trata de ángeles (Hebreos 13:2 No os olvidéis de mostrar hospitalidad [a extraños], porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles). Dios, de incógnito, hace la concesión ante la ignorancia de Abraham.

6Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y dijo: Apresúrate a preparar tres medidas [seah; 1 s=7.3 litros] de flor de harina, amásala y haz tortas de pan. 7Corrió también Abraham a la vacada y tomó un becerro tierno y bueno, y se lo dio al criado, que se apresuró a prepararlo. 8Tomó también cuajada y leche y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se quedó de pie junto a ellos bajo el árbol mientras comían.

En 1 Samuel 25:18, Abigail preparó suficientes provisiones para David y sus hombres con 5 medidas de harina gruesa. En 1 Reyes 18:32, Elías cavó la base del altar y lo llenó con 12 jarras de agua, suficientes para 2 medidas de harina.
O sea que preparar 3 medidas es una extravagancia, mucho pan para solo 3 visitantes + Sarah + Abraham. Y la extravagancia continúa: no una cabra sino un becerro tierno y bueno, cuajada (la leche de cabra era muy apreciada por su energía y fácil digestión). Piensen en el tiempo que se tomó preparar semejante banquete, ofrecido como “algo para comer” al inicio. Un festín.

Abraham no se sienta a la mesa, permanece de pie mientras comen, tampoco Sarah está en la mesa. Sarah debe haber estado durmiendo la siesta (recuerden la hora: al calor del día, en medio del desierto, en una tienda, con 90 años de edad…). Cortesía extrema, atención al detalle, Abraham tiene sirvientes pero he aquí que él mismo atiende a sus visitantes. ¿Sabrá quiénes son?

9Entonces ellos le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Allí en la tienda. 10Y aquél dijo: Ciertamente volveré a ti por este tiempo el año próximo [cuando el tiempo reviva]; y he aquí, Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara estaba escuchando a la puerta de la tienda que estaba detrás de él.

¡Los visitantes saben que Abraham está casado y hasta conocen el nombre de su mujer! Abraham no la ha introducido, ni siquiera ha hablado de ella. Sin embargo no muestra sorpresa. Es posible que para entonces haya sospechado Quién es su visitante, lo cual se confirma en las palabras de la promesa, anuncio específico del tiempo del cumplimiento.
Dios es omnisciente. ¿Tiene qué preguntar dónde está Sarah?
Las tiendas de hoy son de lona, pero lona o no lona, sigue siendo tela a través de la cual es posible escuchar todos los ruidos alrededor. O sea que Sarah puede oír sin ser vista.
¿Qué es lo común cuando escuchamos que alguien pronuncia el nombre nuestro?
Prestamos atención de una vez. ¿Será que Dios despertó a propósito la curiosidad de Sarah?

Abram le había contado a Sarai que Dios les había visitado nuevamente, y les había cambiado su nombre, ahora era Abraham “padre de naciones” y Sarah “madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.” (17:5,15-16). Les confirmó la promesa del anhelado hijo y les dio incluso nombre: Isaac (risa). Sin embargo Sara se había tornado un tanto cínica.

11Abraham y Sara eran ancianos, entrados en años; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12Y Sara se rió para sus adentros, diciendo: ¿Tendré placer después de haber envejecido, siendo también viejo mi señor?

El narrador es quien con humor señala la ancianidad de ambos, la menopausia de Sara, la incredulidad de que suceda. Para Sara, tener un hijo ahora está completamente fuera de discusión. Cansada, triste, amargada, viendo cómo se le llenan los ojos de ilusión a su marido cada vez que mira al adolescente Ismael (13 años) todo por culpa de ella…
En su interior Sara piensa que “sí, hay 23 años de esperar algo que claramente ha resultado muy difícil para el Señor.” Se ríe, pero en su interior hay amargura, cansancio y tristeza.
La realidad biológica es tan evidente que es imposible imaginar la posibilidad de tal placer.

13Y el Señor dijo a Abraham: ¿Por qué se rió Sara, diciendo: “¿Concebiré en verdad siendo yo tan vieja?” 14¿Hay algo demasiado difícil [maravilloso] para el Señor? Volveré a ti al tiempo señalado, por este tiempo el año próximo [cuando el tiempo reviva], y Sara tendrá un hijo.

Ella había oído las palabras del visitante. Ahora el visitante escucha las palabras interiores de Sara. El visitante se identifica: ¡Jehová!
Es significativo que Jehová amonesta a Sara a través de Abraham: ella había persistido en incredulidad. ¿Qué pasó contigo Abb? No convenciste a tu mujer…
Jehová en persona promete regresar al tiempo señalado, la risa y muestra de incredulidad provocan la pregunta del Señor: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?

La pregunta está diseñada para virar el foco de obsesión de la pareja, de su situación desesperada y sus limitaciones hacia la fuente ilimitada que es Dios mismo. Miren que la incredulidad de Sara no entorpece ni limita o aborta la promesa de Dios. Ella concebirá, lo piense o no.

15Pero Sara lo negó, porque tuvo miedo, diciendo: No me reí. Y El dijo: No es así, sino que te has reído.

¡Aaah Sarah! ¿Por qué tuvo miedo? Porque ahora ella sabe con Quién ha hablado.
Observen cómo el miedo nos lleva a cometer cosas irracionales o nada características. Capten el contraste.
Para Agar, su Dios es un Dios que ve.
Para Sara, su Dios no oye ni ve, ella no cree que El ve (porque si viera, hubiese actuado); y hay cosas que son demasiado difíciles para El.

Así que miente, con toda frescura dice “no me reí.” Primero dudó la autenticidad de la promesa y luego fastidia al visitante divino. Comete un segundo pecado en el intento de cubrir el primero (mentira para tapar incredulidad).

Sarah habló en voz alta y Dios le contestó abruptamente.
Viendo otra vez el v.14, pensemos en la pregunta que Dios hace. Aquí se refiere específicamente a lo que hizo con esta pareja, pues si leemos Hebreos 11:11-12 (11También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido. 12Por lo cual también nació de uno (y éste casi muerto con respecto a esto) una descendencia como las estrellas del cielo en numero, e innumerable como la arena que esta a la orilla del mar) nos daremos cuenta que entre este punto en la historia y el momento cuando llega Isaac finalmente Sara comprende que la respuesta a la pregunta de Dios es un rotundo “sí, Dios puede hacer todo lo que El quiera hacer.”

La promesa de un hijo es tan milagrosa que Sarah respondió con duda, cero alegría. Pero nada excede al poder de Dios.

Romanos 4:19-21
19 Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad [lo muerto] de la matriz de Sara; 20sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era [es] también para cumplirlo.

Creer en la resurrección resulta irrazonable. Pero la fe trasciende la razón. Las promesas divinas, abrazadas por fe, abren la puerta de la esperanza y del futuro. ¿Qué vemos aquí? El poder de la resurrección: vida donde había muerte.
Esto es crítico (para nosotras).
El reconocimiento de Abraham del poder de Dios es la clase de fe que cree que Dios levantó a nuestro Señor Jesucristo de los muertos, es fe que justifica (Romanos 4:22-25).
No estamos atrapados en vidas de esterilidad.

Esta fe, ejercitada según el propósito y las promesas de Dios, no de acuerdo a deseos individuales, es la que cruza imposibles (Marcos 14:36 Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras).
El feliz anuncio del sobrenatural nacimiento de Isaac prefigura el divino anuncio del nacimiento del Señor (Isaías 9:6; Lucas 2:10-11). Anuncio hecho por ángeles, al parecer imposible de cumplir, llevado a cabo según planes y tiempo de Dios.

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Eso de dar gracias

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Quizás la dificultad estriba en que olvidamos cuánto se nos ha perdonado.

Merecemos la ira de Dios, nuestros corazones están de continuo inclinados al mal, y mientras más intentamos esclarecer nuestra situación realizando buenas obras, mayor la atracción de la ira de Dios [sobre nosotros].

Quizás luchamos con eso de dar gracias porque hemos olvidado cuánto se nos ha perdonado.

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Solamente El

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Solamente él,
el Dador de la Vida.

Vana sabiduría tenía yo,
¿acaso alguien no lo sabía?
¿Acaso alguien no?
No tenía yo contento al lado de la gente.

Realidades preciosas haces llover,
de ti proviene tu felicidad,
¡Dador de la Vida!
Olorosas flores, flores preciosas,
con ansia yo las deseaba,
vana sabiduría tenía yo…

Netzahualcóyotl
(México, 1402-1472)
Traducción del náhuatl al español
de Miguel León Portilla.