Mateo 6:19-21

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No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mateo 6:19-21).

Piense en algún tiempo en el que le apasionó la búsqueda de un trabajo, un proyecto o incluso una relación. Una vez alcanzado el objetivo, ¿fue tal cual lo había imaginado? ¿O perdió su brillo con el tiempo, y ahora es un problema?

Eso es lo que sucede cuando nuestro enfoque está en lo temporal en vez de lo eterno. Es la razón por la que Pablo escribió: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3.1, 2).

Podemos vivir en el mundo, pero, como cristianos, no pertenecemos a él. Ahora bien, cuando nuestra perspectiva está bien ordenada, somos libres para experimentar con alegría lo bueno que ofrece este mundo. Al mismo tiempo, debemos cuidar de no permitir que ocupen el lugar de Dios en nuestra vida; eso requiere confiar en el Espíritu Santo para que nos ayude a establecer prioridades. Hagamos a Dios la siguiente petición:

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.» (Salmos 139:23-24).

PIENSE EN ESTO:

¿Está usted aferrándose a algo con demasiada fuerza? ¿Cómo ceder el control y mantener intereses en la perspectiva correcta?

Lee. Medita. Aplica.

-Anónimo-

Romanos 5:5

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…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:5).

¿Tiene el Espíritu Santo control absoluto de su vida? Usted puede aferrarse a sentimientos de amargura, ansiedad y odio contra algo o alguien, o puede rendirlos al Espíritu de Dios. Cuando usted se somete al Espíritu Santo, él toma el control y sustituye la amargura con el amor y la venganza con el afecto. Pablo dijo: “Acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros” (1 Tesalonicenses 4:9).

La capacidad para amar a los demás está en usted; solo tiene que comprender ese recurso. Si usted se somete al Espíritu Santo, él lo enseñará a amar. 

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

1 Pedro 2:1-2

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Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (1 Pedro 2:1-2).

Si alguien ha sido salvado, será evidente hambre por la Palabra de Dios. Porque, como nuevas criaturas, hemos saboreado la bondad del Señor y, por tanto, anhelaremos conocerlo a profundidad. Mordisquear (ser piqui piqui) las Sagradas Escrituras no hace nada para estimular nuestro apetito. La Palabra de Dios es un gusto adquirido, y cuanto más se consume, mayor será nuestra hambre por ella.

Si usted ha perdido su deseo de la Palabra, pídale al Señor que le restaure el apetito por leerla todos los días. A medida que se familiarice más con la Biblia, notará que su entendimiento y deseo de ella aumentan. Y lo mejor de todo, es que su amor y su devoción por su Salvador crecerán también. 

«¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.» (Salmos 119:97). 

«¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.» (Salmos 119:103).

«Lámpara es a mis pies tu palabra,Y lumbrera a mi camino.» (Salmos 119:105).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

B et C, Juan 3:18-19

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El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Juan 3:18-19.

Muchos piensan que rechazar a Cristo es una decisión que no acarrea consecuencias. Aunque no les importa que otros sigan al Señor, ellas parecen estar bien sin Él. No consideran las consecuencias tanto presentes como eternas de su incredulidad.

Ya que el juicio de Dios es visto a menudo como un evento futuro, se descuida la urgencia de la salvación por quienes desean disfrutar placeres de la vida terrenal ajenos a la necesidad de un Salvador. Pero Cristo dice que quienes no creen en Él ya han sido condenados, porque aman las tinieblas y no quieren que sus pecados sean expuestos por su luz. En otras palabras, aman su pecado y no están dispuestos a apartarse de él. Vivir de esa manera les parece bien y les permite actuar de acuerdo con sus deseos.

También hay quienes afirman creer en Cristo, aunque siguen amando sus pecados y tratando de esconderlos. Pero los intentos de tener ambas cosas no funcionarán, y tales personas permanecen en la oscuridad.

Los placeres del pecado son temporales. «Escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,» (Hebreos 11:25). Los sabios son los que de verdad creen y anhelan venir a la luz; no quieren envolverse en un estilo de vida impío. Recuerde que nunca es demasiado tarde para acudir al Señor.

» …He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.» (2 Corintios 6:2)

Mimos

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Respira. Serás madre toda tu vida.

Enséñale las cosas importantes, las de verdad:

a saltar en los charcos, a observar los bichitos, a dar

besitos de mariposa y abrazos muy fuertes.

(No olvides esos abrazos

y no los niegues nunca).

Puede que dentro de unos años, los abrazos

que añores sean los que no le diste.

Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses.

Déjale imaginar.

Imagina con él. Imagina con ella.

Déjale llorar. Llora con ellos.

Las paredes se pueden volver a pintar,

los objetos se rompen y se reemplazan de continuo

(los gritos de mamá duelen para siempre).

Puedes fregar los platos más tarde: mientras tú limpias ellos crecen.

No necesitan tantos juguetes: trabaja menos y quiere más.

Y, sobre todo, respira.

Serás madre toda tu vida.

El sólo será niño una vez.

-Anónimo-

PD: si cambias madre por abuela (o abuelo)…

1 Pedro 1:22

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Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido (1 Pedro 1:22).

Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo hacerlo? Comprendiendo nuestro recurso.

El amor está a nuestro alcance, es culpa nuestra si no aprovechamos el recurso necesario. En sumisión al Espíritu aprender a amar. Purificar mente y corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes, pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.

Cuando Dios nos salvó, nos hizo nuevas criaturas con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable porque es Dios mismo. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio.

«No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.» (Romanos 13:8).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

B et C, 1 Corintios 15:33

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No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33

La influencia de los demás es una vía por la cual podemos ser ayudados u obstaculizados en nuestra búsqueda de santidad. Si nos asociamos con personas que no comparten nuestros estándares, podríamos sentirnos tentados a comprometer nuestras convicciones. Por el contrario, cuando la mente, voluntad, emociones y conciencia, están guiados y enfocados correctamente por la Palabra de Dios, podemos detectar los obstáculos que entorpecen el crecimiento y señalar los ajustes por hacer. 

«El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.» (Proverbios 13:20)

¿Qué tipo de personas tiene como amigos?

¿Qué tipo de conversaciones tiene?

¿Qué tipo de pensamientos llenan su mente? ¿Está usted siendo influenciado por amigos, la televisión o redes sociales más que por la Palabra de Dios? 

«Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.» (Mateo 6:21)

Lee. Medita. Aplica.