S, H, y C espirituales

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 El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.

El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

S, H, y C espirituales

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 Alégrense todos los que en Ti se refugian; para siempre canten con júbilo, porque Tú los proteges; regocíjense en ti los que aman Tu nombre.

Porque tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor.

Salmo 5:11-12

S, H y C espirituales

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 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!