Apuntes a Génesis II

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TEMA 3. PACTO DE DIOS CON ABRAM (Génesis 16:1-16)

En el punto anterior vimos que Abram solicita seguridad de que poseerá la tierra, porque entiende que poseerla implica desalojar pueblos paganos. Estimulando su fe, Dios concreta su pacto.
La tierra pertenece al Señor.
Para nosotras poseer vida en Cristo, hemos de desalojar los viejos “reyes” y “dioses” existentes en nuestro corazón. Dios ha prometido Su Espíritu como garantía de nuestra herencia (Efesios 1:11-14).
Dios es fiel al pacto a pesar de las debilidades de los socios humanos, como veremos ahora.

SARAI, AGAR, ABRAM, ISMAEL

1Y Sarai, mujer de Abram, no le había dado a luz hijo alguno; y tenía ella una sierva egipcia que se llamaba Agar.

El verso comienza relatando la interminable tardanza del cumplimiento de la promesa de Dios a los ojos humanos. Observen que no ofrece razón de por qué Sarai es estéril. El escritor abre la escena con una fuerte aseveración sobre la clase de fe que Abram y Sarai debían ejercer en obediencia a la dirección divina: fe radical. El marco de la escena, enmarcado por las palabras “Abram” “Agar” y “haber dado” nos señalan las consecuencias de la ingeniería ausente de fe (contraste de 16:1 con 16:16).

radical
Del lat. tardío radicālis, y este der. del lat. radix, -īcis ‘raíz’.
1. Perteneciente o relativo a la raíz.
2. Fundamental o esencial.
3. Total o completo.
4. Partidario de reformas extremas.
5. Extremoso, tajante, intransigente.

La escena consiste de dos incidentes, 1) Sarai y Agar, 2) el ángel del Señor y Agar.
El primer incidente (16:2-6)tiene una estructura alternante, en espejo:

A. Sarai propone (v.1-2a)
B. Abram de acuerdo (v.2b)
C. Sarai actúa (v.3)
D. Agar reacciona (v.4)

A’ Sarai propone (v.5)
B’ Abram de acuerdo (v.6a)
C’ Sara actúa (v.6b)
D’ Agar reacciona (v.6c)

El segundo incidente (16:7-14) sigue una construcción concéntrica:

A. El Angel encuentra a Agar en el pozo (v.7)
B. Diálogo entre ambos (v.8-9)
C. Primera profecía del ángel (v.10)
    C’ Segunda profecía del ángel (v.11-12)
B’ Agar responde en adoración (v.13)
A’ Agar da nombre al pozo (v.14)

Los personajes se enfrentan consigo mismos y unos a otros, tratando de elaborar sus propios planes y cumplimiento y luchando para mantener su fe.
Agar y su hijo representan la semilla natural de la ingeniería humana; un cadillo para Sarai y su hijo, quienes representan la semilla prometida de la elección e intervención de Dios, abrazables solo por fe.
El conflicto externo entre Agar y Sara simboliza el conflicto interno entre Sarai y Abram para creer la promesa y mantener su fe a pesar del aparente retraso del Señor.

2Entonces Sarai dijo a Abram: He aquí que el Señor me ha impedido tener hijos. Llégate, te ruego, a mi sierva; quizá por medio de ella yo tenga hijos. Y Abram escuchó la voz de Sarai.

La edad de Sarai puede estimarse en 75 años de edad. Sarai no menciona para nada el nombre de Agar, solo su rol: mi sierva (ni siquiera Abram la menciona, v.6).

3Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Sarai, mujer de Abram, tomó a su sierva Agar la egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer. 4Y él se llegó a Agar, y ella concibió; y cuando ella vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
“Mujer -esposa- de Abram” enfatiza su posición. Agar posiblemente proviene de los siervos que Abram adquirió de Faraón cuando salió de Egipto. Agar no era una esclava cualquiera sino la sirviente personal (valet) de una mujer rica;  rendía cuentas a Sarai (algo que el mismo ángel del Señor confirma en 16:8).

De 65 cuando salieron de Egipto, más 10 en Cannán, Sarai tiene ahora 75 años de edad, sin hijos. Llega a la muy lógica conclusión de que el hijo prometido no saldrá de su cuerpo; otra ilustración de cómo una hija de Dios, contra las cuerdas, se siente presionada a tomar la iniciativa para que se cumplan las promesas de Dios.
Observen que ella reconoce a Dios como Creador de vida, pero es incapaz de interpretar su infertilidad en términos de lo que Dios ha prometido. La historia refleja cómo se reemplaza el propósito primario del matrimonio que es ser compañía (Génesis 2:18) por el de reproducción, con los efectos negativos acompañantes.
Su queja la condena a tomar la iniciativa en sus manos.
Sin ninguna palabra de Dios que autorice su esquema, es culpable de sinergismo. Su plan es comparable al de Abram y el viaje a Egipto.

sinergia
Del lat. cient. synergia ‘tarea coordinada’, y este del gr. συνεργία synergía ‘cooperación’.
1. Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.
2. Concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función.

sinergismo
En Teología: con independencia, intentar ayudar a que Dios cumpla Su propósito.

La práctica de la maternidad subrogada a través de una sierva era una práctica social aceptable (Génesis 30:3-12; el Código Hammurabi ca.1700 AC; un texto Nuzi ca.1500 AC; otros textos descubiertos). Ahora bien, igual que Adán (Génesis 3:17), Abram se hace el estúpido y acepta la pagana sugerencia.
Agar es tratada como propiedad, una mercancía con cero derechos personales. Sin embargo está equivocada cuando trata de transgredir límites sociales y elevarse por encima de su señora. La actitud es un error crucial, se torna en contra de la mano que ha solicitado su ayuda (Sarai es ahora la esposa sin hijos, Agar es la “cuasi-esposa” con hijos); las leyes paganas de Ur-Nammu y de Hammurabi protegían a la esposa infértil que utilizaba madres subrogadas (Proverbios 30:21-23
21Por tres cosas tiembla la tierra, y por una cuarta no se puede sostener:
22por el esclavo cuando llega a ser rey, por el necio cuando se sacia de pan,
23por la mujer odiada cuando se casa, y por la sierva cuando suplanta a su señora
).

subrogar
Del lat. subrogāre.
1. Sustituir o poner a alguien o algo en lugar de otra persona o cosa.

To the other woman’s embrace. [challies.com]
A veces me he preguntado ¿qué habrá pensado Sarai al mirar caminar juntos, hacia la tienda, a su esposo Abram y la egipcia Agar? ¿Qué sentiría? ¿Ver a su marido buscar privacidad con esa otra mujer, sabiendo exactamente qué van a hacer?

Sarai creía en Dios. Creía en el poder y autoridad de Dios. Dios les había llamado a salir de Ur y moverse a una tierra lejana, el mismo Dios había establecido pacto con su marido. Les había protegido y preservado, enriquecido, honrado, y sin embargo…

Sarah, honor and infertility. [At the edge of the kalahari. Andrew and Sandra]
Desde nuestra perspectiva occidental es fácil juzgar y decir que Sarai se “salió del camino.” Es cierto que ha perdido confianza, pero dudo que sea por rebeldía o franco menosprecio contra Dios. La realidad es que cuando buscamos agradar a Dios con toda sinceridad, las tentaciones de Satanás serán más sutiles.
Es comprensible el deseo de Sarai de tener un hijo.
Cierto, hay idolatría en su corazón, ha reemplazado la palabra y sabiduría de Dios con su propio deseo y sapiencia. Todos somos culpables de idolatría y una y otra vez somos tentados a ser idólatras.
La historia de Sarai nos enseña que el pecado es sutil.
1. Que no importa cuán atractivo sea, cuánto ofrezca, cuán lógico suene, cuán aceptable sea culturalmente hablando, cuánta presión haya para uno conformarse, el pecado es pecado, y sutil o no, volverá atrás y nos morderá.
2. Que “ayudar a Dios” con nuestra humana sabiduría es un camino peligroso. Será muy fácil abandonar el confiar en Dios y apoyarse en nuestro propio sentido de “participación” para resolver dilemas o dar asistencia en la dificultad, en especial cuando nuestra cultura no lo ve como “equivocado.”
3. Que cualquier buen deseo (como el querer tener hijos) que se interponga en el camino de la voluntad de Dios es idolatría.
4. Que resulta muy fácil racionalizar el pecado o “no ver” el pecado por lo que es.
5. Que anhelar significancia o incluso desear ayudar a que mi esposo gane honores nunca debe usurpar el honrar a Dios como Dios manda.

Quizás Sarai ni siquiera “desobedecía” de modo consciente. No es que se despertó un día y dijo “ok, basta de esperar, no confío más; se hará a mi modo.”
Es probable que Sarai haya empezado preguntándose “¿habrá algo que yo pueda hacer? ¿que la cultura a mi alrededor me permita hacer?” “Yo quiero que el bebé nazca de mí cuerpo, pero si yo no puedo… quizás pueda hacer otra cosa para procurar un heredero.”

Satanás no llega con un enorme letrero “ven, desobedece, hagamos un desastre” sino que viene con argumentos y ofertas muy plausibles, como en el jardín del Edén. Sarai me enseña que no importa cuán fuerte sea hoy o haya sido toda mi vida confiando en Dios, esto no es garantía de inmunidad contra la tentación en ningún momento de mi vida. Aunque influye, mi historial no determina mi presente. Satán es el gran engañador, padre de mentiras y ángel de luz.

Pienso que Sarai estaba bastante ocupada “haciendo lo correcto a sus propios ojos.” Racionalizando el pecado más que rebelándose. Ambas posturas son erróneas a los ojos de Dios y peligrosas en nuestro caminar con Dios, pero ambas no son igualmente obvias.
La cultura (e incluso hoy) encontraba muy aceptable tener hijos a través de otra mujer.
Una mujer de su tiempo (e incluso hoy) carecía de honor hasta que diera a luz un hijo. Sarai, culturalmente hablando era una mujer marcada, de vergüenza (recuerden también que al salir de Ur ahora era una nómada desconocida). Que Sarai haya llegado hasta la edad que tenía sin haber utilizado el recurso que empleó es sencillamente admirable, pero no podemos vivir apoyados en fe pretérita.
Esto es vital. No podemos vivir apoyadas en que alguna vez tuvimos fe. Tenemos que “verificar” con Dios cada día, reconocerlo cada mañana (recordarlo y buscar Su voluntad y deseo) en todo (Proverbios 3:5-6) y orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17).

El pecado es sutil, debemos examinar en profundo cada situación, cada elección, cada pensamiento y no quedarnos en lo superficial (2 Corintios 10:5). Exponer todas nuestras ideas a la luz de la Palabra de Dios (Salmo 119:105). No subestimar lo engañoso de nuestro propio corazón (Jeremías 17:9). Mantener fija nuestra mirada en Jesús (Hebreos 12:2). Dependiendo solo de Cristo, nuestra única esperanza de gloria (Colosenses 1:27).

6. Me enseña que tiempos de gran fe no me excluyen de tiempos de tentación, ni me vacunan contra pecados y fallas de mi propio corazón. PERO también me enseña que es posible obtener arrepentimiento y renovación de la fe. Sarah recibió poder de Dios para concebir, consideró a Dios fiel a Su promesa; su nombre está en Hebreos 11 pese a haber instigado uno de los más grandes pecados de la historia, causa de conflictos hasta el día de hoy.

To the other woman’s embrace. [challies.com]
¿Dónde te ha pedido Dios que esperes y confíes?
¿Dónde has perdido tu fe, o en dónde se halla en terreno movedizo?
¿Dónde ha sido Dios lento para cumplir Su promesa hacia ti, o lento en responder, lento para darte el don de comprender? Piensa y observa si tu fe se ha movido de lugar.
Medita si has comenzado a elaborar planes, planes que incluso contradicen la clara y revelada voluntad de Dios. Busca ahí y verás al idolillo que ha hecho raíz.
Busca ahí y clama a Dios que restaure tu fe en El y en Sus promesas.

5Y Sarai dijo a Abram: Recaiga sobre ti mi agravio. Yo entregué a mi sierva en tus brazos; pero cuando ella vio que había concebido, me miró con desprecio. Juzgue el Señor entre tú y yo. 6Pero Abram dijo a Sarai: Mira, tu sierva está bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca. Y Sarai la trató muy mal y ella huyó de su presencia.
Igual que Eva, Sarai desvía su culpa. Igual que Adán, Abram rechaza responsabilidad. Solo Abram tiene la autoridad judicial para cambiar las cosas y hasta ahora no ha hecho nada para proteger su matrimonio. Agar orgullosa, Sarai se hace la víctima, Abram demuestra falsa neutralidad.
Sarai lleva su queja al marido para que actúe como juez y corrija la injusticia (que ella misma provocó, ejem; Proverbios 30:21-23); ahora apela a un Juez Superior y confiesa su fe al mismo tiempo: si Abram no le ofrece protección legal, ella espera confiadamente que el Señor lo haga (¿se acordará de Egipto?).

Según el Código de Hammurabi, la esposa menospreciada no podía vender su sirviente personal, pero podía señalarla con la marca de los esclavos, degradarla a esclavitud. La Ley de Ur-Nammu prescribía que a una concubina insolente se “le llenara la boca con un cuartillo de sal.”

Sarai reacciona severamente. Victimizada por su esterilidad y Agar, ahora se convierte en victimaria. En realidad ninguna está bien: la matrona es dura y beligerante; la sierva rebelde y sin arrepentimiento. Una matrona de Israel oprimiendo a una egipcia. Agar huye, pero su liberación no se halla en el regreso a Egipto sino en someterse a la madre de Israel y no menospreciarla.

7Y el ángel del Señor la encontró junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente en el camino de Shur, 8y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas? Y ella le respondió: Huyo de la presencia de mi señora Sarai.
Aquí tienen: la única instancia conocida en toda la literatura oriental donde la deidad se dirige a una mujer por su nombre y su título. Agar responde en humildad y honestidad. La frase “ángel del Señor aparece 58 veces en el AT, y “ángel de Dios” 11 veces. Una manifestación visible de Jehová.
Agar contesta la primera pregunta, conoce su historia presente, pero no su futuro. Observen que el ángel conoce el nombre de ella, su posición y la identidad de su ama: todo el episodio está bajo el control y vigilancia de Jehová.

9Y el ángel del Señor le dijo: Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad [bajo sus manos]. 10El ángel del Señor añadió: Multiplicaré de tal manera tu descendencia que no se podrá contar por su multitud.
El niño pertenece a Abram, sométete: el siervo avanza cuando honra, no cuando traspasa los límites sociales (Proverbios 17:2 El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra, y con los hermanos participará de la herencia; 27:18 El que cuida la higuera comerá su fruto, y el que atiende a su señor será honrado). Sorprendentemente Agar no ofrece resistencia. Pese a saber que la situación pudiera ser más tensa al volver! Agar exhibe fe y obediencia.

11El ángel del Señor le dijo además:
He aquí, has concebido
y darás a luz un hijo;
y le llamarás Ismael [Dios oye],
porque el Señor ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre indómito como asno montés;
su mano será contra todos,
y la mano de todos contra él,
y habitará al oriente de[ante la faz] todos sus hermanos.
13Y Agar llamó el nombre del Señor que le había hablado: Tú eres un Dios que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle? 14Por eso se llamó a aquel pozo Beer-lajai-roi [pozo del Viviente que me ve]; he aquí, está entre Cades y Bered.
15Y Agar le dio a luz un hijo a Abram; y Abram le puso el nombre de Ismael al hijo que Agar le había dado. 16Y Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar le dio a luz a Ismael.

Ciertamente el Señor busca al oprimido, redime de errores humanos y protege a los sufridos. El mandato divino es seguido de una promesa divina dramática: tendrás gran descendencia de tu hijo varón y se llamará Ismael. Agar es la única mujer de Génesis honrada con semejante revelación. La promesa de Dios garantiza un futuro.
Ismael [Dios oye], equivale más bien a “el Señor ha escuchado tu miseria; Jehová ha estado atento a tu humillación.” Pero Ismael no es un hijo en cuya simiente serán benditas las naciones, tendrá un estilo de vida indómito, cuya pasión por la libertad le hará entrar en conflicto con todos. Al final de la narración sobre Abraham, Ismael e Isaac vivirán separados (Génesis 25:18).

Agar es también la única instancia en toda la Biblia donde un ser humano confiere un nombre a Dios [“¿he visto la espalda de El que me ha visto?”]. Ella responde a la Persona, no a la promesa, no se jacta de su embarazo sino que se maravilla de que Dios cuide de ella. “Pozo del Viviente que me ve” enfoca la gracia manifestada por Dios mismo a una mujer en el desierto, no un estatus especial conferido a Agar.

Finalmente vuelve con su señora, quien paga el precio de su plan y ve cómo Agar da a luz un hijo varón a Abram, quien efectivamente nombra Ismael al chico. O sea que la tensión por el hijo prometido entra en una nueva etapa: en v.15-16 el nombre de Agar y Abram aparece 3 veces, Sarai no se menciona siquiera.

La escena ilustra el contraste entre gracia soberana + libertad y esfuerzo humano + esclavitud (Gálatas 4:21-31). El sinergismo de Sarai, producto de su iniciativa e impaciencia, ocasiona conflictos inmediatos en el hogar y consecuencias a largo plazo en la numerosa progenie que heredará el espíritu desafiante de Agar.
Por causa del sinergismo pierde toda la casa: Sarai pierde respeto, Agar pierde un hogar, Abram experimenta dolor de corazón por la pérdida de su esposa y el rechazo de un hijo. Esta generación natural traerá hostilidad a generaciones futuras, no paz.
Con todo, Dios tiene compasión del orgulloso que se humilla a sí mismo. Interviene y alivia la oprimida Agar. Abram y Sarai necesitan encontrar la promesa a través de dependencia, y Agar encontrar libertad a través de sumisión.

Dios busca al pecador y al rechazado. Agar es un anticipo de cómo Jesús trata a la mujer samaritana (Juan 4). Ambas son mujeres pecadoras, gentiles. Pero el Señor las alcanza con gran compasión. Agar es la única mujer en toda la literatura oriental antigua llamada por su nombre por una deidad, y es la única persona del AT que confiere un nombre a Dios, nombre que revela su relación tan especial.

En ambas escenas Agar emerge como una figura heroica que recibe misericordia de Dios mismo, de cara a una gran adversidad, posiblemente por su conexión con Abram y Sarai a pesar de su propia injusticia.
Hay un sinnúmero de comparaciones entre los personajes de este capitulo y otros de la narración en Génesis. Por ejemplo, el esquema de Sarai propuesto sin buscar a Dios contrasta con Abram, quien había preguntado sobre adoptar un hijo. Si Sarai hubiera consultado al Señor, de seguro que El le habría hecho olvidar el tema de la maternidad subrogada así como lo hizo con la adopción.
Observen que cuando Abram se fue a Egipto sin autorización divina, y ahora cuando Dios retrasa la entrega de la simiente prometida, Abram escucha la propuesta de Sarai y de nuevo actúa sin consultar a Dios. Nada bueno sale de ambas iniciativas.
Abram y Sarai guardan similitud con Adán y Eva.

Ambos hombres actúan bajo las sugerencias de su mujer, sugerencias que no provienen de fe (3:17; 16:2). ¿Consecuencia? Ambos atraen conflicto a sus hogares (y al mundo).

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