Apuntes a Génesis, 39:1-23

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TEMA IX. JOSE EN EGIPTO. Génesis 37 al 41
Capítulo 39:1-23 José y Potifar

La historia de Judá ilustra la necesidad de separar la familia del pacto de Canaán. Persecución, comodidades, amenazan la existencia del pueblo de Dios. La familia, que vive en la tierra sin un altar, comienza a matrimoniarse con pueblos canaanitas y a perder su propósito de bendecir la tierra.
Dios enfrenta tal amenaza enviando a José a un Egipto segregado (Génesis 43:32 y 46:34). En Egipto, a través de hambre y esclavitud, la familia será preservada y preparada para ser una gran nación.
39 1Cuando José fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial egipcio de Faraón, capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá. 2Y el Señor estaba con José, que llegó a ser un hombre próspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio. 3Y vio su amo que el Señor estaba con él y que el Señor hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía. 4Así encontró José gracia ante sus ojos y llegó a ser su siervo personal, y lo hizo mayordomo sobre su casa y entregó en su mano todo lo que poseía. 5Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que poseía, el Señor bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición del Señor estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo. 6Así que todo lo que poseía lo dejó en mano de José, y con él allí no se preocupaba de nada, excepto del pan que comía. Y era José de gallarda figura y de hermoso parecer.

Sucedió hace unos 35 siglos y todavía la historia tiene el poder de dejarnos sin aliento.
Potifar, capitán de la guardia, oficial egipcio, compra un esclavo hebreo: José.
En el párrafo, el escritor nos señala al menos en cinco ocasiones que, en situación muy precaria, pero José no estaba solo, el Señor -Jehová- está con él. E interesante, nos advierte que José es ascendido en su trabajo hasta mayordomo principal porque su amo observa, percibe, que José cuenta con el favor de Dios. ¿En qué se dio cuenta Potifar?
El texto no lo dice, sin embargo Jehová prospera a José y bendice a Potifar y su casa por el buen trato que este dispensa a José (así como antes bendijo a Labán por causa de Jacob).
Como principal, José está a cargo de todo el manejo de la casa y posesiones de Potifar, excepto la preparación de su comida, quizás por la preocupación egipcia respecto a la cocción de alimentos (43:32), pero una tradición rabínica considera la frase un eufemismo, en referencia a la esposa de Potifar.
eufemismo
Del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός euphēmismós.
1. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Y era José de gallarda figura y de hermoso parecer.
Stop. Muchos de los héroes y heroínas bíblicos no están descritos físicamente. Así que piensen (por cierto, la descripción nos recuerda a la de su madre Raquel).
He aquí un jovencito de 17 años, hermoso y atractivo por donde lo vean, recién llegado del campo, desempacado en el lujo corrupto de la vida citadina en la casa de un alto oficial del faraón. Un joven soltero, de gallarda figura y nada feo, en casa de una mujer rica y poderosa, dizque abandonada (el marido es capitán de la guardia, trabaja fuera).
7Sucedió después de estas cosas que la mujer de su amo miró a José con deseo y le dijo: Acuéstate conmigo. 8Pero él rehusó y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aquí, mi amo no se preocupa de nada en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee. 9No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?
10Y ella insistía a José día tras día, pero él no accedió a [no escuchó para] acostarse con ella o a estar con ella. 11Pero sucedió un día que él entró en casa para hacer su trabajo, y no había ninguno de los hombres de la casa allí dentro; 12entonces ella lo asió de la ropa, diciendo: ¡Acuéstate conmigo! Mas él le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera.

La mujer no fue sutil para nada. Esposa de un hombre poderoso, estaba acostumbrada a lograr exactamente lo que quería.
José ejemplifica lo que significa nobleza de carácter. Su rechazo espontáneo, inmediato, cita dos razones básicas: abuso de confianza o la violación de los derechos de Potifar y gratitud o el pecar contra Dios. Su excelencia moral brilla todavía más si recordamos su condición de esclavo dentro de una sociedad caracterizada por la promiscuidad sexual.
Noten que le habla de Dios a la mujer de Potifar, asume que ella entiende sus palabras, lo cual es realmente interesante. Le recuerda que adulterar es pecar contra Dios, es una ofensa contra su esposo y contra la Deidad porque es una violación de los límites que El ha colocado a la expresión sexual.

Amadas, ¿de cuántos pecados nos libraríamos si tuviéramos presente que hacerlos es pecar no contra hombres sino contra Dios mismo?

Incluso en tiempos antiguos el adulterio era uno de los pecados más serios. La única pena considerada suficiente era la muerte. El castigo era apropiado por los agravantes: se comete en secreto, con deliberación, sin dejar rastros físicos.

José mantiene a Dios en el centro del discurso en todo momento. El centro de su discurso porque es el centro de sus pensamientos. Si tenemos dificultad para mantener a Dios como nuestra motivación para no pecar, caramba, no esperemos hasta encontrarnos en mitad de la tentación! Haz todo lo que esté a tu alcance para tener al Señor en el centro de tu pensamiento de modo que cuando tengas qué actuar, haya una respuesta proveniente del lugar donde reposa tu corazón.

Día tras día…¿se imaginan? Cada vez una situación más tensa y difícil para José, que por muy santo y piadoso que fuera, es un hombre. La mujer se mueve de la seducción a la agresión y literalmente José tiene que salir huyendo de la casa (¿casualidad que no había nadie más en la casa?). Primero perdió su túnica de colores, ahora perdió hasta la ropa interior.
¿Qué hacemos cuando llega la tentación?
Luego creemos que podemos vivir o caminar próximo a Siquem, o a Sodoma, sin que nada nos pase…
En José por fin conocemos alguien que comprende lo que significa la frase “el pecado está a la puerta, pero tú puedes dominarlo.” José huye.
13Y cuando ella vio que él había dejado su ropa en sus manos y había huido afuera, 14llamó a los hombres de su casa y les dijo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que se burle de nosotros; vino a mí para acostarse conmigo, pero yo grité a gran voz. 15Y sucedió que cuando él oyó que yo alzaba la voz y gritaba, dejó su ropa junto a mí y salió huyendo afuera. 16Y ella dejó junto a sí la ropa de él hasta que su señor vino a casa. 17Entonces ella le habló con estas palabras, diciendo: Vino a mí el esclavo hebreo que nos trajiste, para burlarse de mí; 18y [sucedió que] cuando levanté la voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó afuera.

prevaricación
Del lat. praevaricatio, -ōnis.
Delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta.

De la pasión a la prevaricación. No tiene a José, pero tiene la ropa de José. Observen cómo de manera sutil arregla los hechos, reordenándolos: el escritor nos dice que José dejó la ropa en sus manos y huyó, luego ella grita a los sirvientes. Cuando la mujer habla, ella dice que atrae la atención con sus gritos y que entonces José huye y abandona la ropa a su lado (como si él se hubiera quitado la camisa voluntariamente).
Ella hace aparecer a José como el iniciador, como el que se desviste por sí mismo.
Encima de todo culpa al mismo Potifar: “el esclavo que nos trajiste…
Interesante, los sirvientes -todos- guardan silencio cuando la mujer de Potifar acusa a José. Meros espectadores silentes, testigos mudos de la historia que ella -la víctima- relata sobre el villano -José- a su marido.
19Y aconteció que cuando su señor escuchó las palabras que su mujer le habló, diciendo: Esto es lo que tu esclavo me hizo, se encendió su ira. 20Entonces el amo de José lo tomó y lo echó en la cárcel, en el lugar donde se encerraba a los presos del rey; y allí permaneció en la cárcel.
21Mas el Señor estaba con José y le extendió su misericordia, y le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel. 22Y el jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel, y de todo lo que allí se hacía él era responsable. 23El jefe de la cárcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de José [en su mano], porque el Señor estaba con él, y todo lo que él emprendía, el Señor lo hacía prosperar.

¿Contra qué o contra quién se incendia la ira de Potifar? Encarcela pero no ejecuta a José, quizás porque no está muy convencido de la veracidad de la historia de su mujer, o peor aún, porque sabe muy bien qué es su media naranja, “pura como el lodo.”

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Apuntes a Génesis, 38:1-30

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TEMA IX. JOSE EN EGIPTO. Génesis 37 al 41
Capítulo 38:1-30 Judá y Tamar

Cualquiera se preguntaría por qué incluir la historia de Judá y Tamar en medio de la biografía de José. Tal parece que es el momento adecuado pues “Sucedió por aquel tiempo” significa que el matrimonio de Judá se dio al mismo tiempo de la venta de José y su traslado a Egipto.
Transcurren 13 años entre la venta de José y su posterior exaltación como Primer Ministro de Egipto (tenía 17 años en 37:2 y 30 años en 41:46), 13 años de aflicción, mientras ocurren el matrimonio de Judá, el nacimiento de sus tres hijos y de sus dos nietos por vía de Tamar.

38 1Sucedió por aquel tiempo que Judá se separó de sus hermanos, y visitó a un adulamita llamado Hira. 2Y allí vio Judá a la hija de un cananeo llamado Súa; la tomó, y se llegó a ella. 3Ella concibió y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Er [vigilante]. 4Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Onán [vigor]. 5Aún dio a luz a otro hijo, y le puso por nombre Sela; y fue en Quezib que lo dio a luz.
6Entonces Judá tomó mujer para Er su primogénito, la cual se llamaba Tamar.
7Pero Er, primogénito de Judá, era malvado ante los ojos del Señor, y el Señor le quitó la vida.

Observen a este Judá: se casa con una mujer canaanita y tiene 3 hijos. Tenemos la impresión que desde el incidente de Dina, Jacob tiene menos control de su familia.
Tamar, esposa de Er, era una mujer joven comprometida en matrimonio con el primer hijo de Judá. En aquellos tiempos (y todavía hoy), se consideraba el matrimonio como una fuente de seguridad y protección para la mujer. Un hombre tendría responsabilidad de ella, y, como cualquier novia, ella estaría agradecida y feliz.
Pero Er era un hombre malvado. No sabemos la clase de infierno a que Tamar fue sometida. Lo único que sabemos de este Er es que fue un hombre tan pero tan malvado que el Señor decidió quitarle la vida.
Dios es paciente, Dios es bueno, pero Dios disciplina a su tiempo como El considera.
Ahora Tamar es viuda, y en dicha época, si había algo peor que estar soltera era estar viuda.

En su justicia, Dios provee en Deuteronomio 25:5 (Cuando dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se casará fuera de la familia con un extraño. El cuñado se allegará a ella y la tomará para sí como mujer, y cumplirá con ella su deber de cuñado) el matrimonio por levirato, donde el otro hermano debía ser el medio para proveer descendencia al fallecido para que retuviera privilegios de heredero.

8Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber como cuñado, y levanta descendencia a tu hermano. 9Y Onán sabía que la descendencia no sería suya; y acontecía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, derramaba su semen en tierra para no dar descendencia a su hermano. 10Pero lo que hacía era malo ante los ojos del Señor; y también a él le quitó la vida.

Onán se niega a proveer descendencia a su hermano, Dios también lo disciplina.
¿Se imaginan lo que estará pensando esta mujer? En la desesperación total.
¿Y Judá? “¡Mis hijos se han casado con una viuda negra! ¡No es verdad que le voy a entregar otro!” Tengo un plan:

11Entonces Judá dijo a su nuera Tamar: Quédate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Sela; pues pensaba: Temo que él muera también como sus hermanos. Así que Tamar se fue y se quedó en casa de su padre.

Por favor pónganse en su lugar. Viuda, incasable, sin un centavo, de vuelta en casa de su padre, vestida de luto por siempre [proclamando su identidad]…
Observen: Judá es tan ignorante de su propia condición espiritual que culpa a Tamar de la muerte de sus primeros hijos, ¿ven sus cálculos? “Dos hijos muertos, una nuera, y tú todavía estás viva… debe ser su culpa, ella es responsable.”
De ahí su plan, cuando crezca mi hijo… ¿cuándo? Nunca.

12Pasaron muchos días y murió la hija de Súa, mujer de Judá. Y pasado el duelo, Judá subió a los trasquiladores de sus ovejas en Timnat, él y su amigo Hira adulamita. 13Y se lo hicieron saber a Tamar, diciéndole: He aquí, tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.
14Entonces ella se quitó sus ropas de viuda y se cubrió con un velo [manto], se envolvió bien y se sentó a la entrada de Enaim que está en el camino de Timnat; porque veía que Sela había crecido, y ella aún no le había sido dada por mujer.
15Cuando la vio Judá, pensó que era una ramera, pues se había cubierto el rostro. 16Y se desvió hacia ella junto al camino, y le dijo: Vamos, déjame estar contigo; pues no sabía que era su nuera. Y ella dijo: ¿Qué me darás por estar conmigo?
17El respondió: Yo te enviaré un cabrito de las cabras del rebaño. Y ella dijo: ¿Me darás una prenda hasta que lo envíes? 18Y él respondió: ¿Qué prenda tengo que darte? Y ella dijo: Tu sello, tu cordón y el báculo que tienes en la mano. Y él se los dio y se llegó a ella, y ella concibió de él.
19Entonces ella se levantó y se fue; se quitó el velo y se puso sus ropas de viuda.

La primera parte del capítulo describe la situación de Tamar, años de angustia. Un primer marido. Un segundo marido. Luego forzada a vivir su viudez en casa de su padre.
De repente le informan que Judá el suegro enviudó, que el tercer hijo debe haber crecido, que el tiempo ha pasado y que nananina… han pasado años para que Tamar perciba la realidad de la situación en que se encuentra.

Interesante del pasaje, el plan de Tamar funciona. Es evidente que Tamar conoce al ex-suegro.

20Cuando Judá envió el cabrito por medio de su amigo el adulamita, para recobrar la prenda de mano de la mujer, no la halló. 21Y preguntó a los hombres del lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera que estaba en Enaim, junto al camino? Y ellos dijeron: Aquí no ha habido ninguna ramera [de culto pagano]. 22Y él volvió donde Judá, y le dijo: No la encontré; y además, los hombres del lugar dijeron: “Aquí no ha habido ninguna ramera.” 23Entonces Judá dijo: Que se quede con las prendas, para que no seamos causa de burla. Ya ves que envié este cabrito, y tú no la has encontrado.
24Y sucedió que como a los tres meses, informaron a Judá, diciendo: Tu nuera Tamar ha fornicado, y he aquí, ha quedado encinta a causa de las fornicaciones. Entonces Judá dijo: Sacadla y que sea quemada.

Vaya vaya, si ella vive en casa de su padre, ¿qué le importa a Judá?
¿No debiera haber reconocido su propia falta en no dar su tercer hijo como mandaba la ley?
Y en cuanto a la ley, ¿por qué quemarla? ¿en base a cuál ley?

25Y aconteció que cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y añadió: Te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo.

Oh-oh-oh! exactamente lo mismo que hizo Judá cuando entregó la túnica de José manchada con sangre de cabra a Jacob! “Examina y ve si es la túnica de tu hijo.”
Judá lideró la venta de José.
Judá lideró el traer la túnica a Jacob.
Judá lideró el mensaje a su padre en Génesis 37:32 “Padre, examina…”

26Judá los reconoció, y dijo: Ella es más justa que yo, por cuanto yo no la di por mujer a mi hijo Sela. Y no volvió a tener más relaciones con ella.

¿Vemos ahora por qué reconoce que ella ha ganado? Ella ha demostrado la injusticia del corazón de Judá. No es una historia de feminismo ni de los derechos de la mujer ni de prostitución, es una historia sobre la justicia, y en el Libro de Ruth se menciona a Tamar como ejemplo de las mujeres piadosas de Israel.

Ahora bien, el estándar de justicia de Judá no es muy alto que digamos.
Se casó con una canaanita.
Crió dos hijos malvados
Culpó a Tamar de la muerte de sus hijos malvados.
Mintió y colocó a Tamar en una posición muy vulnerable.
Juzgó a la mujer y procuró matarla en venganza.

¿Quien rescató y salvó a Tamar?
Tamar pecó, es cierto, pero Dios derramó gracia sobre ella. Dios sabía todo lo que sucedía en la vida de esta mujer, incluso la decisión que tomó, y en lugar de condenarla por su pecado, el Señor derramó gracia sobre ella. Le regaló dos hijos a quien no habría tenido ninguno, y en lugar de morir como viuda Dios puso su nombre en el linaje de Cristo.

27Y sucedió que al tiempo de dar a luz, he aquí, había mellizos en su seno.
28Aconteció, además, que mientras daba a luz, uno de ellos sacó su mano, y la partera la tomó y le ató un hilo escarlata en la mano, diciendo: Este salió primero.
29Pero he aquí, sucedió que cuando él retiró su mano, su hermano salió. Entonces ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Por eso le pusieron por nombre Fares [brecha]. 30Después salió su hermano que tenía el hilo escarlata en la mano; y le pusieron por nombre Zara [amanecer, resplandor].

¡Mellizos! Vean otra vez como el último será primero. Un tema recurrente en toda la Escritura, para pensar.

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Apuntes a Génesis 37:1-36

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TEMA IX. JOSE EN EGIPTO. (Génesis 37 al 41).

Amadas, hemos visto a Jacob luchando con sus debilidades, enterrar sus ídolos, enterrar su pasado. Muere Isaac su padre, su hermano se va de Canaán, Jacob asume el liderazgo de la familia. Pero el favoritismo continúa siendo un problema serio en la familia.
¡Cuánta gente problemática en la genealogía de Cristo!
Lo cual viene a ser de consuelo para nosotros, porque nos confirma que ¡solo Dios salva!

favoritismo
De favorito e -ismo.
1. Preferencia dada al favor sobre el mérito o la equidad, especialmente cuando aquella es habitual o predominante.

37 1Y Jacob habitó en la tierra donde había peregrinado su padre, en la tierra de Canaán. 2Esta es la historia de las generaciones de Jacob:

Como de pasada, una referencia a Jacob para indicarnos que él se había establecido donde Abraham había peregrinado. Quizás piensa que ahora puede “retirarse,” jugar golf, departir con los amigos, etc. Está a punto de despertar de su sueño.
Recordemos que Moisés escribe para que sus oyentes sepan responder cuál es el origen del pueblo de Israel. Escribe a la generación que anda errante por el desierto después que salen de Egipto. ¿Cómo llegaron ahí, en primer lugar?

José, cuando tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño con sus hermanos; el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre. Y José trajo a su padre malos informes sobre ellos.

Hasta ahora, la vida de José ha transcurrido en total tranquilidad, apacentando rebaños junto con sus hermanos. Lo que está haciendo en su adolescencia es exactamente lo mismo que hará como adulto -cuidar y proveer a quienes dependen de él. Pero, ¿en qué sentido se esperaría que el menor pastoreara a sus medio hermanos mayores?

El verso dice que José trajo a su padre malos informes de los mayores, ¿por qué?
El escritor no ofrece detalles, uno esperaría que José pasara por alto ofensas (Proverbios 10:12; 11:12-13; 12:23). Pero nos presenta a José como el chismoso hijo menor…

3Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque era para él el hijo de su vejez; y le hizo una túnica de muchos colores [larga].

El nacimiento de este niño tuvo un final feliz. Cuando Benjamín, ganó un hijo pero perdió la esposa. Jacob amaba a José hasta el delirio.
Por supuesto que era consciente de las fricciones potenciales en una casa con un favoritismo tan obvio. El mismo había sufrido en carne propia las consecuencias. Y, sin embargo, actúa con total favoritismo y lo establece sin lugar a dudas.
En hebreo, la palabra para túnica tiene dos significados: uno de realeza, otro de ropa que se extendía hasta las extremidades (manos y pies), o sea una ropa larga y de mangas largas (2 Samuel 13:18: una túnica de diversos colores), nada útil para andar entre montes pastoreando animales.
De modo que la famosa túnica establece a José como superior, supervisor, de sus hermanos. Jacob ha designado públicamente a José como gobernante.
Por tanto, si trae malos informes, únicamente está cumpliendo su tarea.
Lo que se supone que debe hacer.

4Y vieron sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos; por eso lo odiaban y no podían hablarle amistosamente [en paz].

Era obvio. Todos lo veían: la suma del amor que Jacob tenía a los hermanos era menor que el amor hacia un solo hijo, José. De modo que no podían ni siquiera darle el saludo común tradicional “la paz sea contigo.” Igual que Caín: “¿soy yo acaso guarda de mi hermano?”
Ahora bien, la traducción al español sugiere que el resentimiento de los hermanos se dirigía contra José. ¿Por qué José?
No fue José quien mandó hacer el traje.
No fue José quien solicitaba trato especial.
En el hebreo aparece la posibilidad de que el resentimiento se dirigiera contra el mismo Jacob. De hecho estarían acostumbrados a hablarle ásperamente (34:31). Como padre, su credibilidad estaba en ruinas luego de lo ocurrido en Siquem.

Amadas analicen resultados del favoritismo. Seamos cuidadosas de no comunicar esto a un hijo, ni siquiera inadvertidamente, mucho menos deliberadamente. Tus hijos aprenderán a odiar al hermano(a) favorecido. Considera esto: la hermandad, espiritual o física, es mucho más que tolerarse unos a otros.

5Y José tuvo un sueño y cuando lo contó a sus hermanos, ellos lo odiaron aún más. 6Y él les dijo: Os ruego que escuchéis este sueño que he tenido. 7He aquí, estábamos atando gavillas en medio del campo, y he aquí que mi gavilla se levantó y se puso derecha, y entonces vuestras gavillas se ponían alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla.

¡Ay José! ¿Es que no te has dado cuenta de la atmósfera “hogareña”? ¿De la fealdad de los sentimientos de tus hermanos hacia ti? Lo odiaban desde antes, y luego con más fuerza aún.
Saben, la mayoría de los adolescentes ven al mundo solo desde su perspectiva. No tienen otra. Es muy probable que José ni siquiera se ha dado cuenta del favoritismo desplegado con él y de los sentimientos que suscita. Quizás se pregunta por qué no puede llevarse bien con los otros. Es joven, ingenuo, y no percibe nada.
¡Los invita a que escuchen con atención!

8Y sus hermanos le dijeron: ¿Acaso reinarás sobre nosotros? ¿O acaso te enseñorearás sobre nosotros? Y lo odiaron aún más por causa de sus sueños y de sus palabras.

Los hermanos no necesitaron de ningún intérprete particular. Lo odiaron por la información y por la forma como les habló.

9Tuvo aún otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí, he tenido aún otro sueño; y he aquí, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí. 10Y él lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre lo reprendió, y le dijo: ¿Qué es este sueño que has tenido? ¿Acaso yo, tu madre y tus hermanos vendremos a inclinarnos hasta el suelo ante ti? 11Y sus hermanos le tenían envidia, pero su padre reflexionaba sobre lo dicho.

Se las compone para exacerbar los ánimos contando el segundo sueño a toda la familia reunida. Hasta Jacob lo reprende por su impertinencia.
Amadas, ¿Quién es el dador de revelaciones? Jehová Dios. Es la primera vez que Dios no habla en sueños. Hay una progresión aquí: (1) de teofanía, Génesis 1-11, (2) a sueños y visiones, Génesis 12-35, (3) ahora mediante la providencia Génesis 36-50.
Es interesante que Jacob reflexionó sobre los sueños de su hijo, quizás recuerda que él mismo recibió sueños así, otorgados por Dios, de modo que reflexiona, se pregunta. Mmm.

12Después sus hermanos fueron a apacentar el rebaño de su padre en Siquem.
13E Israel dijo a José: ¿No están tus hermanos apacentando el rebaño en Siquem? Ven y te enviaré a ellos. Y él le dijo: Iré [heme aquí].
14Entonces Israel le dijo: Ve ahora y mira cómo están tus hermanos y cómo está el rebaño; y tráeme noticias de ellos. Lo envió, pues, desde el valle de Hebrón, y José fue a Siquem.

Jacob, ¿a Siquem? ¿Se te olvidó lo sucedido?
Parece ser completamente ignorante del odio que incita su favoritismo: envía a su adorado José donde los hermanos que masacraron Siquem.
Significa que los hermanos han escondido su odio.
¿Respuesta de José? Heme aquí. El mismo patrón del hijo -siervo- fiel y obediente que responde a su padre.

15Y estando él dando vueltas por el campo, un hombre lo encontró, y el hombre le preguntó, diciendo: ¿Qué buscas? 16Y él respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me informes dónde están apacentando el rebaño. 17Y el hombre respondió: Se han ido de aquí, pues yo les oí decir: “Vamos a Dotán.” Entonces José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán.

José sale del Valle de Hebrón, al norte hacia Siquem (80.4 km) y luego 21 km más hasta Dotán. Ninguna pequeña excursión. Dotán era una ciudad localizada en la ruta de las caravanas, Siquem no.
José anda vagando por los campos en busca de sus hermanos, pero Dios en Su soberanía ha ido acercando una caravana hacia Dotán, día tras día…
Un hombre no identificado informa a José… y experimentaremos la transición de un hijo crecido en un ambiente de amor, aceptación y quizás hasta heredero, a otro de hostilidad y rechazo.

18Cuando ellos lo vieron de lejos, y antes que se les acercara, tramaron contra él para matarlo.

Plural, igual que en Babel, hombres reunidos conspirando para el mal. No pierden tiempo ventilando su ira y frustración contra José.

19Y se dijeron unos a otros: Aquí viene el soñador [el experto en sueños].
20Ahora pues, venid, matémoslo y arrojémoslo a uno de los pozos; y diremos: “Una fiera lo devoró.” Entonces veremos en qué quedan sus sueños.

Furiosos porque los denunciaba con su padre, furiosos porque vestía como rey, más furiosos por los grandiosos sueños declarados por el mismo José a juzgar por la identificación que le dan.

21Pero Rubén oyó esto y lo libró de sus manos, y dijo: No le quitemos la vida.
22Rubén les dijo además: No derraméis sangre. Echadlo en este pozo del desierto, pero no le pongáis la mano encima. Esto dijo para poder librarlo de las manos de ellos y volverlo a su padre.
23Y sucedió que cuando José llegó a sus hermanos, despojaron a José de su túnica, la túnica de muchos colores que llevaba puesta; 24y lo tomaron y lo echaron en el pozo.
Y el pozo estaba vacío, no había agua en él.

¿Rubén en defensa del hermano aborrecido?
Estaba en problemas con Jacob, lo sabía requetebién. Busca ganar tiempo y al devolver a José quizás restablecer su condición de primogénito, alguien que recibiría doble porción de herencia.
Los pozos del desierto eran tipo cisterna, excavaciones profundas con forma de botella, anchos abajo y de abertura pequeña que se cubría con una piedra. Solían recubrirse por dentro de un material deslizante a prueba de agua.
Es decir que José no tenía escapatoria. Desnudo, moriría de frío, sed y hambre.

25Entonces se sentaron a comer, y cuando levantaron los ojos y miraron, he aquí, una caravana de ismaelitas venía de Galaad con sus camellos cargados de resina aromática, bálsamo y mirra, que iban bajando hacia Egipto.

¡Se sentaron a comer!

26Y Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre? 27Venid, vendámoslo a los ismaelitas y no pongamos las manos sobre él, pues es nuestro hermano, carne nuestra. Y sus hermanos le hicieron caso.
¿Quién habla? Judá. Luego segundos pensamientos son mejores que primeros, pero nada sucede fuera del control soberano de nuestro Señor, segundos no significa mejores.
La motivación que argumenta es interesante: no derramar sangre (inocente), y liberar de ese modo sus conciencias, porque la sangre clamaría por venganza desde la tierra (Job 16:18; Isaías 26:21; Ezequiel 24:7-8). Propone la venta y los hermanos le hacen caso, ellos mismos han destituido a Rubén del primer lugar.
El colmo es la ironía en las palabras de Judá: un líder frío, calculador; salva a su hermano de muerte inminente para luego obtener ganancia dejándolo muerto en vida (esclavo).

La venta es ofensa capital, tanto la ley bíblica como el Código de Hammurabi prohibían lo que Judá & Co. hicieron a José (Exodo 21:16; Deuteronomio 24:7). Todos los hermanos son gobernados por el mal.

28Pasaron entonces unos mercaderes madianitas, y ellos sacaron a José, subiéndolo del pozo, y vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata.
Y éstos llevaron a José a Egipto.

El precio de acuerdo a la tasa del mercado para alguien de su edad (Levítico 27:5). Libran sus conciencias y de paso obtienen ganancia monetaria e incluso pueden fabricar su muerte, ¡un éxito!

29Cuando Rubén volvió al pozo, he aquí, José no estaba en el pozo; entonces rasgó sus vestidos. 30Y volvió a sus hermanos y les dijo: El muchacho no está allí; y yo, ¿adónde iré?

Miren los pronombres. ¿Cuál es la preocupación de Rubén? El mismo. No tiene ningún otro plan, no sabe qué hacer, ¿por qué no confrontó a los hermanos desde el primer momento? ¿Por qué no lo rescató antes, por qué lo dejó a merced de los otros?
Tirarlo dentro del pozo dejaba el problema sin resolver.

31Entonces tomaron la túnica de José y mataron un macho cabrío, y empaparon la túnica en la sangre; 32y enviaron la túnica de muchos colores y la llevaron a su padre, y dijeron: Encontramos esto; te rogamos que lo examines para ver si es la túnica de tu hijo o no.
33El la examinó, y dijo: Es la túnica de mi hijo. Una fiera [fiera mala] lo ha devorado; sin duda José ha sido despedazado.

El lenguaje traiciona las divisiones: no hablan de su hermano, sino de tu hijo. Estudian la forma como presentarán las noticias: se distancian del hermano, no dicen mucho, hacen preguntas sugerentes “¿no es…?” El poder de la sugestión es mayor que el poder de la explicación: dejan que Jacob saque su propia conclusión, que es justo la que los hermanos darían.

34Y Jacob rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus lomos y estuvo de duelo por su hijo muchos días. 35Y todos sus hijos y todas sus hijas vinieron para consolarlo, pero él rehusó ser consolado, y dijo: Ciertamente enlutado bajaré al Seol [región de los muertos] por causa de mi hijo. Y su padre lloró por él.
36Mientras tanto, los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.

Engañado con una ropa mezclada con sangre de cabra, así como él engañó a su padre Isaac vistiendo piel de cabra. Los hijos han sido habilidosos para fabricar su mentira.

Dios revela su soberanía tanto en sueños como en la providencia. El mensaje de los sueños de José (el concepto mismo de predestinación) es fuerte; precisamente lo que incentiva el odio de los hermanos.
predestinación
Del lat. praedestinatio, -ōnis.
1. Destinación anterior de algo.
2. Ordenación de la voluntad divina con que ab aeterno tiene elegidos a quienes por medio de su gracia han de lograr la gloria.

Muchos hay que se sienten ofendidos por la Doctrina de la Elección de Dios (Romanos 9:10-24). Dios trata con justicia a todos, pero tiene misericordia de algunos (Mateo 20:1-16).
En la justicia de Dios el hombre cosecha lo que siembra. Los crímenes cometidos por los hijos contra Jacob son comparables a los de Jacob contra su hermano Esaú. Dios concedió misericordia a Jacob, pero castigó sus malas obras.
Sin embargo, el Señor nos sorprende con su elección. He aquí una familia dividida, plagada de favoritismo, celos, inmadurez y venganza, escogida para cumplir Sus propósitos y en el proceso producir su transformación radical y posterior restauración.
¡Oh profundidad de las riquezas del amor de nuestro Señor!
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Apuntes a Génesis 35-36

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TEMA VIII. MÁS HISTORIAS DE MELLIZOS (Génesis 34-36)

Reanudamos apuntes a Génesis luego de unos meses de descanso. Gracias por su paciencia y atención.  El Señor les bendiga y guarde.

35:1 Entonces Dios dijo a Jacob: Levántate, sube a Betel y habita allí; y haz allí un altar a Dios, que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

9Y Dios se apareció de nuevo a Jacob cuando volvió de Padán-aram, y lo bendijo. 10Y Dios le dijo:
Tu nombre es Jacob;
no te llamarás más Jacob,
sino que tu nombre será Israel.
Y le puso el nombre de Israel.
11También le dijo Dios:
Yo soy el Dios Todopoderoso [El Shaddai].
Sé fecundo y multiplícate;
una nación y multitud de naciones vendrán de ti,
y reyes saldrán de tus lomos.
12 
Y la tierra que di a Abraham y a Isaac,
a ti te la daré;
y daré la tierra a tu descendencia después de ti.

13Entonces Dios subió de su lado, en el lugar donde había hablado con él. 14Y Jacob erigió un pilar en el lugar donde Dios había hablado con él, un pilar de piedra, y derramó sobre él una libación; también derramó sobre él aceite. 15Y Jacob le puso el nombre de Betel [casa de Dios] al lugar donde Dios había hablado con él.

Génesis trata principalmente sobre cómo Dios establece su reino a través del pueblo que ha escogido. Vean cómo toma la iniciativa otra vez para llevar a cabo Su plan, habrá que vencer muchas adversidades: hambruna, esterilidad, enemigos, etc., pero miren cuál ha sido el mayor obstáculo: la depravación del mismo pueblo.
depravar
Del lat. depravāre.
1. Viciar, adulterar, pervertir, especialmente a alguien.

Así como Abraham falló en Egipto e Isaac en Filistea, Jacob lo hizo en Siquem. Interesante, tales fallas se convierten en piedras de apoyo a su fe.
Después de la debacle en Siquem hubo arrepentimiento y renovación del pacto.
En respuesta, Jacob recibe la bendición completa del pacto de Abraham.

Jacob rumbo a Betel es parte del itinerario final en el regreso a Hebrón. La escena comienza a responder quién será líder de las 12 tribus de Israel.
a) Completa las bendiciones que Isaac profirió a Jacob (28:3-4);
b) Dios repite las provisiones del pacto que hizo con Abraham: fertilidad, idea de nación, bendición a las naciones, posesión de Canaán. Jacob adora, levantó un pilar la primera vez, re-dedica el monumento la segunda vez, para conmemorar la experiencia.
c) En este capítulo la teofanía completa la revelación del pacto abrahámico a Jacob. La similitud con el capítulo 17 es sorprendente:
> la misma apertura: “El Señor/Dios apareció” (17:1 y 35:9);
> el mismo marco: Dios “apareció” y “subió” (17:1 y 35:9; 17:22 y 35:13);
> el mismo título divino: “Dios Todopoderoso” (17:1 y 35:11) El Shaddai;
> cambio de nombres: Abram en Abraham (17:5), Jacob en Israel (35:10);
> frases y promesas similares: multiplicación en exceso, comunidad de personas, reyes de sus lomos, tierra a los descendientes (17:6,8 y 35:11-12);
> la fórmula que concluye la revelación: “Dios subió con Abraham” y “Dios subió de su lado” (17:22 y 35:13)
d) La nueva proclamación como Israel se conecta al hecho de convertirse en comunidad de naciones;
e) Contraste en la obediencia de Jacob:
A. Establecido en Siquem, construye un altar ahí
B. Secuestro y violación en Siquem
A’ Establece en Betel, construye un altar
B’ Dios aparece a Jacob y renovación del pacto: comunidad de naciones

2Entonces Jacob dijo a los de su casa y a todos los que estaban con él: Quitad los dioses extranjeros que hay entre vosotros; purificaos y mudaos los vestidos; 3y levantémonos, y subamos a Betel; y allí haré un altar a Dios, quien me respondió en el día de mi angustia, y que ha estado conmigo en el camino por donde he andado. 4Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que había junto a Siquem.

En el interim, Jacob recoge toda clase de idolillos y amuletos, enterrándolos sin ninguna ceremonia. Los mismos sobre los cuales se habían sentado ahora son denigrados en su entierro final.
Jacob hace un llamado a la pureza, Israel debe encontrar la manera de permanecer en el país de Canaán y al mismo tiempo ser fiel. De ahí el simbolismo radical de los rituales como forma de preservar la fidelidad.
La nueva comunidad tendrá 4Rs como estandarte: Renunciación, Re-nombrar, Re-vestir, y Recibir la promesa.

5Al proseguir el viaje, hubo gran terror [de Dios] en las ciudades alrededor de ellos, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 6Y Jacob llegó a Luz, es decir, Betel, que está en la tierra de Canaán, él y todo el pueblo que estaba con él. 7Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-Betel [el Dios de Betel], porque allí Dios se le había manifestado cuando huía de su hermano.

Si Jacob hubiera confiado en Dios en primer lugar, no habría despertado temor. Ahora es Dios mismo quien induce pánico en los alrededores, validando así la confesión hecha por Jacob sobre la Presencia de Dios. El pánico no es contra Jacob e hijos, sino a causa del Dios de Jacob, necesario porque su reputación varió de pastores pacíficos a guerreros rapaces luego de Siquem.

8Y murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de la encina; y ésta fue llamada Alón-bacut [encina del llanto].

No hay mención de la muerte de Rebeca. La Escritura recuerda a la fiel nodriza, no la matriarca, probablemente por el engaño cometido contra Isaac, y además porque Jacob no estuvo presente cuando su madre murió.
Interesante, una de las primeras experiencias de Jacob al regresar a casa es confrontar la muerte de la nodriza.
La vida del patriarca, luego de los eventos en Peniel, está llena de tragedias: el trauma de enfrentar a Esaú, la violación de Dina, la violencia de sus hijos en Siquem, la muerte de la nodriza Débora, la muerte de Raquel al nacimiento de Benjamín. Y todavía falta.

16Entonces partieron de Betel; y cuando aún faltaba cierta distancia para llegar a Efrata, Raquel comenzó a dar a luz y tuvo mucha dificultad en su parto. 17Y aconteció que cuando estaba en lo más duro del parto, la partera le dijo: No temas, porque ahora tienes este otro hijo. 18Y aconteció que cuando su alma partía, pues murió, lo llamó Benoni [hijo de mi tristeza]; pero su padre lo llamó Benjamín [hijo de la mano derecha].
19Murió, pues, Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, es decir, Belén.
20Y erigió Jacob un pilar sobre su sepultura; ese es el pilar de la sepultura de Raquel hasta hoy. 21Entonces partió Israel y plantó su tienda más allá de Migdal-eder [torre de rebaño].
22Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra,

Interesante, la partera es quien intenta consolar a Raquel, ¿y Jacob? Está presente pero no ofrece consuelo. Benjamín será el único hijo nacido en Canaán, el único hijo nombrado por su padre.
Raquel cree que su muerte es castigo por haber robado y mentido sobre los idolillos de su padre (hijo de mi tristeza) pero Jacob transforma el nombre para representar imágenes de fortuna, bondad y fortaleza (hijo de mi mano derecha), dado su propio cambio de nombre y la serie de promesas recién recibidas.

Apenas ha terminado el funeral de la nodriza, he aquí ahora el de Raquel, la esposa amada.

22Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo.

Rubén no viola a la concubina. Su accionar no es mero apetito sexual.
En el AT hay otros pasajes cercanos a esta perturbadora experiencia.
a) Is-boset, hijo de Saúl, reclamó a Abner -general de David- porque interpretó la acción del general como una movida sutil para quedarse con el trono (2 Samuel 3:7).
b) Ahitofel le dió consejo al joven Absalón para que tomara las 10 concubinas de su padre (2 Samuel 16:20-22) e hiciera pública su intención de usurpar el trono.
c) Salomón mismo interpretó así la petición de su propia madre respecto a Abisag sunamita (1 Reyes 2:22).
Bilha era la sirviente de Raquel, al deshonrarla, Rubén asegura que Bilha no pueda suplantar a Lea como matrona de la familia (2 Samuel 20:3) y, por otra parte, intenta usurpar el liderazgo de Jacob (1 Reyes 2:13-25).

Jacob y su falta de respuesta en Siquem claramente le costó gran pérdida de credibilidad con su propia familia. ¿Qué hará ahora? Jacob no demuestra sus emociones, pero tiempo después le envía su anti-bendición (Génesis 49:3-4).
El pasaje resulta tan ofensivo a la moral judía que durante mucho tiempo cayó en la categoría de material bíblico para ser leído pero no traducido en las lecturas de la Torah en la sinagoga.

Y los hijos de Jacob fueron doce. 23Hijos de Lea: Rubén, el primogénito de Jacob, después Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. 24Hijos de Raquel: José y Benjamín. 25Hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. 26E hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos son los hijos de Jacob que le nacieron en Padán-aram.

La secuencia es importante: primero los hijos de Lea, luego Zilpa, luego los de Raquel y finalmente Bilha.
Simeón y Leví, 2do y 3er hijos de Lea, se descalificaron a sí mismos como herederos a la primogenitura cuando la masacre en Siquem. Rubén, el primogénito, se descalifica ahora al pretender usurpar al padre.
Los siguientes en línea son Judá, hijo de Lea, o José el primogénito de Raquel. Recuerden que el derecho de primogenitura es cronológico, no según preferencias paternas (Deuteronomio 21:15-17), de modo que le correspondería a Judá, y así el escritor nos prepara a la introducción del carácter de este hombre más adelante.

27Jacob fue a su padre Isaac en Mamre de Quiriat-arba, es decir, Hebrón, donde habían residido Abraham e Isaac.
28Y vivió Isaac ciento ochenta años. 29 Y expiró Isaac y murió, y fue reunido a su pueblo, anciano y lleno de días; y sus hijos Esaú y Jacob lo sepultaron.

Tres muertes en el capítulo, ahora Isaac. Ambos hermanos se reúnen por última vez.
Algunos santos vuelan con alas de águilas, otros corren, otros solo caminan; pero todos completan su jornada. Isaac vivió largos años, pero el texto no dice “murió en buena vejez” como Abraham.

36:1-43 es uno de los capítulos más largos de Génesis, que reuniremos en una frase: genealogía de Esaú. Para que veamos cuán extensa y poderosa se hizo esta familia, los edomitas en sentido general.
Esaú está fuera del pacto de la promesa, sin embargo las bendiciones de Jehová alcanzan a su progenie y alcanza prosperidad. Abandona Canaán a la muerte de su padre, pero de forma diríamos amistosa, sin ira ni resentimientos.
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Apuntes a Santiago. 5:12-20

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TEMA 10. FE GENUINA Y PACIENTE ORACION. 5:12-20

Saber que el Señor viene, ¿debiera cambiar la forma en que vivimos?
Quien espera pacientemente el regreso del Señor no tiene necesidad de cambiar su conducta porque está viviendo su vida de tal forma que si Cristo vuelve la encontrará lista.

La frase “y sobre todo” marca el inicio del fin de la carta, Santiago toca tres temas que considera críticos para la comunidad, noten que cada uno de ellos tiene algo que ver con el discurso.
(1) en el último ensayo de un tema claro, Santiago prohibe la clase equivocada de discurso -en este caso, repetir votos con frivolidad (v.12).
(2) Santiago estimula a la oración mutua tanto para necesidades físicas como espirituales (v.13-18).
(3) Exhorta a tomar las enseñanzas de la carta y aplicarlas a quienes estuvieran pecando en cualquiera de las formas que ha señalado (v.19-20).

12Y sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con ningún otro juramento; antes bien, sea vuestro sí, sí, y vuestro no, no, para que no caigáis bajo juicio.

¿Acaso lo más importante de la carta sea esta prohibición de juramentos? ¿Más importante que ser hacedores de la palabra, que obedecer el mandato para amar, que someterse a la gracia de Dios en Cristo? Por supuesto que no.
Santiago reorienta sobre algo que Cristo mismo enseñó: Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello (Mateo 5:34-36).

¿Es malo hacer jurar, o hacer votos? No. Tampoco están prohibidos de modo consistente en la Escritura. Dios mismo hace votos garantizando el cumplimiento de lo que ha prometido (Hebreos 3:11 como juré en mi ira:“No entrarán en mi reposo”, 18; 4:3; 6:13; 16; 7:21). Típico y significativo para Santiago es Levítico 19:12 “Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios; yo soy el Señor.
El AT no prohibía votos pero demandaba que la persona fuese fiel al voto que había hecho. Sin embargo los votos fueron devaluándose y surgió la moda de jurar por cualquier cosa (Mateo 23:16-22).
Jesús fue más lejos, al ordenar a sus discípulos no jurar “por nada” (Mateo 5:34). Su enseñanza es muy importante para entender a Santiago, es más, si las ponemos juntas tal parece que Santiago hace un copy paste fiel:

Mateo 5:34-37
No juréis de ninguna manera…
ni por el cielo…
ni por la tierra…
ni por Jerusalén…
Ni por tu cabeza…
Que tu hablar sea sí, sí o no, no;
lo que es más de esto procede del malo.
Santiago 5:12
No juréis…
ni por el cielo,
ni por la tierra,
ni con ningún otro juramento; sea vuestro sí, sí, o no, no,
para que no caigáis bajo juicio.
¿Por qué juramos?
Cuando intentamos fortalecer un argumento débil. Para reforzar la verdad de algo que hemos dicho o para comprometernos a una conducta futura (“te juro que lo haré, por mi madre que sí”). Piensen en esto. Como si hablar de esa manera hiciera la historia más creíble.
Como creyentes, somos llamadas a ser veraces, hablar con integridad significa decir lo que queremos significar. ¿Se acuerdan del problema del sarcasmo? Generan desconfianza porque no dicen lo que quieren significar. No dan seguridad, no son confiables.
Lo mismo pasa con juramentos para fortalecer argumentos débiles, estaremos apelando a algo mayor que nosotras mismas, pero no tan alto como Dios. Se nos olvida que el Juez está a la puerta: toda palabra nuestra queda registrada. Ese es el punto de Santiago.

13¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.
¿Hay alguno falto de sabiduría…? Todas nos podemos situar en ambas preguntas!
¿Dónde te encuentras ahora mismo en el círculo de tu vida? ¿Estás alegre? ¡Alaba a Dios! ¿En sufrimiento? ¡Clama al Señor! [proseuchomai]
Los usos positivos de la lengua, en pocas palabras.

14¿Está alguno entre vosotros enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor; 15y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados.
16Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados.
Enfermo o débil, porque en griego la palabra empleada es aplicable a toda clase de situaciones: mentales, espirituales, físicas, conscientes, constitutivas.
El tema es que si hay que llamar a los ancianos el asunto es serio, no es algo simple. Observen que la práctica está en tiempo presente, no ha prescrito; y sobre el uso del aceite, simbólico o no simbólico [la obra del Espíritu Santo o medicinal; la parábola del buen samaritano], el foco de Santiago se encuentra en la oración.
Luego aparece el tema del perdón de pecados. Hay versos en la Escritura que unen enfermedad y pecado, pero también tenemos historias como la del ciego que fue curado por el Señor Jesús: nadie pecó, su enfermedad era para manifestar la gloria de Dios.

Es decir que no hay consistencia entre enfermedad y pecado, no debemos asumir que existe conexión por que sí; ahora bien, si nos encontramos frente a una enfermedad tan terrible que es necesario ir a buscar a los ancianos y orar, recordemos que en el sufrimiento somos más vulnerables al pecado, a perder esperanza. Luego hay ciertos patrones de pecado que quizás no nos demos cuenta pero que están ahí, de modo que meditar en este verso puede darnos perspectiva: en medio de lo que atravieses, eres vulnerable a un nuevo grupo de pecados que pudieran tentarte, ¡confiesa, ora a Dios, salte de ahí!

Sobre el calificativo de la oración: la fe, hemos de ser muy cuidadosas para no caer en la trampa de añadir carga a una persona ya enferma que ora y no ve resultados, luego entonces se asume que su fe es débil o de plano que no tiene. Esto es profundamente anti-bíblico.
Y ¿qué decir de los ancianos que van y oran tampoco hay resultados?
Saben, nuestra cultura ha perdido el rumbo aquí, piensan que la oración de fe se refiere a fe en un resultado particular. Si estoy orando por un resultado X, entonces estoy orando con fe.
Pero la oración de fe no tiene nada que ver con resultados, sino con el Dios de los resultados.

Amadas hermanas, hemos de recordar la relación que existe entre la soberanía de Dios y nuestras oraciones. La fe ejercitada en la oración es fe en el Dios que soberanamente cumple Su voluntad. Cuando oramos, nuestra fe reconoce, de modo explícito o implícito, el propósito del gobierno providencial del Señor. Orar por sanidad es orar reconociendo la suprema voluntad de Dios en el asunto, y sabemos que Dios no siempre sana al creyente (Pablo, 2 Corintios 12:7-9; Trófimo, Tito 3:20). Se decía de Pablo que sanaba con el roce de su pañuelo, sin embargo varios de sus mejores amigos murieron cerca de él; además viajaba con un médico, Lucas.

El mismo Señor Jesús sanó montones de gente, de hecho fue una de las razones para que la multitud lo persiguiera, sin percatarse que El sanaba lo físico apuntando hacia lo espiritual: “¿creen que esto es mucho? Yo puedo sanar su alma!” [el paralítico que los amigos bajaron por el techo].
Todos los que Jesús sanó se murieron. Hasta Lázaro.
El punto no era restauración física sino visualizar algo mucho mayor.

¿Qué es nuestro cuerpo?
2 Pedro 1:12-14 Por tanto, siempre estaré listo para recordaros estas cosas, aunque vosotros ya las sabéis y habéis sido confirmados en la verdad que está presente en vosotros. Y considero justo, mientras esté en este cuerpo[esta tienda, tabernáculo], estimularos recordándoos estas cosas, sabiendo que mi separación del cuerpo[el abandono de mi tienda] terrenal es inminente, tal como me lo ha declarado nuestro Señor Jesucristo.
2 Corintios 5:1-8 Porque sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos. 2Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial; 3y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos. 4Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Y el que nos preparó para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espíritu como garantía. 6Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 7(porque por fe andamos, no por vista); 8pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor.

Podrá haber sanidad hoy, podrá haber sanidad después. Pero algún día, la tienda que es mi cuerpo será puesta aparte para morada eterna. Esto es gratificación retardada.

En toda la carta Santiago nos llama a ser sumisas delante de Dios, ¿cuánto más en momentos de sufrimiento?

Fe, oración y sanidad en esencia son tres dispensaciones de la gracia de Dios. Significa que la relación entre ellas no está gobernada por leyes de causalidad sino por la voluntad e intención de Dios.

La oración eficaz del justo puede lograr mucho. 17Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras [con una naturaleza semejante como la nuestra], y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.

¿Por qué es tan poderosa la oración de una persona justa?
Porque la voluntad de una persona así se encuentra alineada con el mismo carácter de Dios. ¡Oh Señor hazme desear lo que Tú quieres! No trata de pretender ser una “supersanta”
Nos da el ejemplo de Elías, ser humano como cualquiera de nosotras, no te pierdas, pero fíjense bien: oró fervientemente, [gr. oró con oraciones, valga la redundancia].
1 Reyes 17-18 narra cuándo oró por lluvia: cuando Dios le reveló que llovería y, por tanto, que orara. Sin embargo Dios no siempre nos dice cuál será el resultado de una situación difícil, el llamado es a que seamos fieles y fervientes al orar lo que desea nuestro corazón, y si nuestro deseo no es similar al de Dios, que entonces El cambie los deseos de nuestro corazón.

19Hermanos míos, si alguno de entre vosotros se extravía de la verdad y alguno le hace volver, 20sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.

Por última vez utiliza la palabra “hermanos” ahora para estimularlos a hacer volver al camino real. ¿Recuerdan cuál era el apodo de Santiago? Rodillas de camello viejo.
Un hombre que pasaba tanto tiempo orando, perseverante, que probablemente sospechara terminaría siendo parte del capitulo 11 de Hebreos (como así fue).
No nos llama a obediencia radical solo con palabras, sino con el ejemplo de su vida.

¿Qué vimos en Santiago?

Pasaje

Tema

Página

1

Introducción

2

1:1-12

Fe genuina y pruebas

3

1:13-18

Fe genuina y tentaciones

4

1:19-27

Fe genuina y obediencia

5

2:1-13

Fe genuina y favoritismo

6

2:14-26

Fe genuina y acciones

7

3:1-12

Fe genuina y obras

8

3:13-4:10

Fe genuina y sabiduría

9

4:11-5:6

Fe genuina y sumisión

10

5:7-20

Fe genuina y paciente oración

11

Resumen

Tengo aquí un billete de… pero en la Antigüedad eran monedas.
Las monedas eran hechas por el emperador de turno, se utilizaban para transacciones comerciales, pagar los impuestos, etc. Las monedas eran propaganda también. Exhibían la imagen, autoridad y el poder del César de turno. Observen lo que dice el denario: Hijo del divino…no es solo César, también es dios. Impreso en la moneda, es decir que todo el mundo sabe.

Cuando Jesús pregunta “¿De quién es esta imagen y la inscripción?” y los fariseos junto con los herodianos muestran la moneda, significa que estaban negociando con los romanos. ¿Ven la hipocresía? (Mateo 22:15-21)

Luego no entendemos la respuesta del Señor “dad a César lo que es de César y a Dios lo que es Dios” pero aquí está apelando directamente a Génesis 1creados a la imagen y semejanza de Dios” es decir tú y yo somos estampas vivas de la imagen de Dios.
Tenemos Su Ley escrita en nuestros corazones.
Y debiéramos estar exhibiendo Su propaganda por dondequiera que vayamos, no siendo solo oidoras sino hacedoras eficaces, de tal modo que al hacerlo sea más visible la imagen de nuestro Padre celestial en nosotras, ser Sus monedas.

Cuando nos percatamos de la seriedad de las palabras de Santiago, y hacemos lo que tenemos que hacer, somos conformadas más y más a la imagen de Cristo, más visible, más evidente a quién pertenecemos.
Cuando Jesús dice “dad a César lo que es de César y a Dios lo que es Dios” está diciendo “tú tienes la imagen de la semejanza de Dios!” “Dale a Dios lo que es Suyo” [tú misma].
¿Ven ahora por qué Santiago dedica 5 capítulos al mismo tema? Fe genuina.

¿Cuando se dio cuenta Santiago que su medio hermano no era un hombre cualquiera? ¿No fue cuando lo vió resucitado?
¿Meditamos en el Cristo resucitado? ¿Lo vemos resucitado?

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Hemos llegado al final de la carta de Santiago. ¡Gracias por su compañía!

El Señor nos capacite y aumente nuestra fe.

¡Dios les bendiga y guarde!

 

Apuntes básicos tomados de:
> Lecciones impartidas sobre Santiago por Jen Wilkin
> The Letter of James, Douglas J. Moo (The Pillar New Testament Commentary)
> Comentarios varios de otros autores

Apuntes a Génesis. 32:9-33:20

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE (Génesis 29-33)
Génesis 32:9 a 33:20

9Y dijo Jacob: Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh Señor, que me dijiste: “Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y yo te haré prosperar [haré bien contigo]”, 10indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad [verdad] que has mostrado a tu siervo; pues con sólo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos. 11Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos. 12Y tú dijiste: “De cierto te haré prosperar, y haré tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por su gran cantidad.”

La primera oración más larga de Génesis que basa su estructura en las promesas del pacto divino. Noten:
(1) Invocación: “Oh Dios de mi padre…oh Jehová.”
(2) Descripción: “Tú me dijiste…me harás bien.”
(3) Confesión: “yo no merezco…”
(4) Detalles: “mi gente…dos campamentos.”
(5) Petición: “rescátame de…Esaú.”
(6) Descripción -confianza: “tengo miedo…mis hijos.”
(7) Motivación: “Tú dijiste…”

Comienza y termina dirigiéndose a Dios, utilizando las palabras de Dios.
Jacob sugiere a Dios que Dios, si actuara, tiene el poder para prevenir una masacre potencial. Combina sus propias circunstancias y las de Dios en una sola petición.
Jacob se identifica como “siervo de Jehová” listo para servir a otros (26:24). Este título, “siervo de Jehová, identifica a los siervos más escogidos: Moisés, Josué, Caleb, David, y al Siervo de Isaías.
La oración es modelo de retórica: persuadir a quien se interpela que sus intereses y los de uno coinciden.

13Y pasó la noche allí. Entonces de lo que tenía consigo escogió un presente para su hermano Esaú: 14doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros, 15treinta camellas criando [lecheras] con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez asnos;

550 animales! Regalo de príncipe! En incrementos dramáticos, con toda diplomacia intentando pacificar al hermano ofendido. Jacob demuestra estar listo para restaurar la bendición a Esaú y reconocerlo como señor (Proverbios 25:21-22), confiando en que Dios mantendrá Sus promesas (Génesis 13; 32:9-12).

16y los entregó a sus siervos, cada manada aparte, y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned un buen espacio entre manada y manada.
17Y ordenó al primero, diciendo: Cuando mi hermano Esaú te encuentre y te pregunte, diciendo: “¿De quién eres y adónde vas, y de quién son estos animales que van delante de ti?”, 18entonces responderás: “Son de tu siervo Jacob; es un presente enviado a mi señor Esaú; y he aquí, él también viene detrás de nosotros.”
19Ordenó también al segundo y al tercero, y a todos los que iban tras las manadas, diciendo: De esta manera hablaréis a Esaú cuando lo encontréis, 20y diréis: “He aquí, tu siervo Jacob también viene detrás de nosotros.” Pues dijo: Lo apaciguaré con el presente que va delante de mí. Y después veré su rostro; quizá me acepte.
21El presente pasó, pues, delante de él, y él durmió aquella noche en el campamento.

¡Vaya modelo de valentía! Primero los animales, luego sus representantes, al último Jacob. ¿Enfrentar cara a cara a Esaú? ¡Ni en sueños! Jacob prefiere no dar la cara, lo cual prepara a la audiencia y a nosotros sobre el siguiente incidente.

22Y aquella misma noche se levantó, y tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc. 23Los tomó y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar también todo lo que tenía.

El río Jaboc en territorio canaanita discurre a través de cañones profundos hasta desembocar en el Jordán 37 km al norte del Mar Muerto. Aproximadamente 80.5 km de longitud, desciende desde 580 metros por encima del nivel del mar hasta 35 metros por debajo del nivel, lo cual explica los cañones profundos.

Ansioso por la noticia de Esaú y sus 400 hombres, Jacob no duerme. Primero considera la estrategia a seguir, decide enviar los regalos, tiene insomnio…

24Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba.

¿Quién ha venido a luchar?
La soledad de Jacob sirve para un propósito espiritual. Debe encontrar a Dios, solo, sin posesiones y sin protección.
Dios vendrá poderosamente con otros, de noche, para prepararlos espiritualmente contra encuentros peligrosos. Moisés fue atacado por Dios (Exodo 4:24-26) para prepararlo contra Faraón.
El narrador ilustra nuestra incapacidad para discernir la divinidad de un visitante sobrenatural, a menos que el visitante realice algún acto maravilloso (Manoa, su mujer y el Angel de Dios).

25Cuando vio que no había prevalecido contra Jacob, lo tocó en la coyuntura del muslo, y se dislocó la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con él. 26Entonces el hombre dijo: Suéltame porque raya el alba. Pero Jacob respondió: No te soltaré si no me bendices.

¡Jacob era fuerte! Pero Dios, con misericordia severa (nadie puede ver a Dios y vivir, Exodo 33:20), toca el acetábulo de la cadera para disminuir la fuerza de Jacob (modelo de tenacidad física), quien se aferra todavía más para experimentar la bendición de prevalecer contra sus enemigos (insiste en algo que no puede proveer por sí mismo). Jacob prevalece con oración, no apoyado en su fuerza física. El cambio de Jacob a Israel.

27Y él le dijo: ¿Cómo te llamas? Y él respondió: Jacob. 28Y el hombre dijo: Ya no será tu nombre [no se dirá más] Jacob, sino Israel [el que lucha con Dios], porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.

Confesar su nombre es admisión de culpa, un nombre asociado a engaño.
¡El nuevo nombre indica metamorfosis espiritual! Reorientación de “suplantador, engañador” a “prevalecedor.” Sin embargo el cambio de dirección o contexto del individuo no siempre marca cambio en el hombre interior.
Aquí, la transformación se refiere al modo como Jacob prevalecerá (antes lo hacía con engaños). Ahora prevalecerá con Dios, y con humanos, por sus palabras, no por lo físico conferido a él de nacimiento o adquirido por esfuerzo humano. Ha emergido victorioso en cada confrontación: sobre Esaú, sobre Isaac, sobre Labán, y oh sorpresa, con este “hombre.”
Dios santifica la sinceridad de Jacob y su compromiso total a la bendición.

29Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Dame a conocer ahora tu nombre. Pero él respondió: ¿Para qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Jacob, ¿no te das cuenta Quién soy? El nuevo nombre es la bendición.

30Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel, porque dijo: He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida. 31Y le salió el sol al cruzar Peniel, y cojeaba de su muslo. 32Por eso, hasta hoy, los hijos de Israel no comen el tendón de la cadera que está en la coyuntura del muslo, porque el hombre tocó la coyuntura del muslo de Jacob en el tendón de la cadera.

Es la 3ra ocasión que memorializa un sitio otorgándole nombre: Bethel, Mahanaim, ahora Peniel. Reconoce que Dios mismo ha estado frente a él así que ahora tiene seguridad de que podrá ver a su hermano cara a cara. Dios contestó la oración de Jacob.
Será “preservado” de Esaú porque Dios lo ha “preservado” a él.

Al partir de Peniel, cuenta con un nuevo nombre y una cojera. El nombre le recordará su nuevo destino. La cojera le recordará por siempre que en Jehová ha encontrado Alguien que puede vencerlo.

¿Cómo discernir la presencia de Dios? (1) El encuentro de Jacob es ambigüo. Cree estar luchando contra un hombre y solo tardíamente descubre que ha estado luchando con Dios (Josué 5:13-15; Jueces 6:13). (2) Su presencia no libra de conflictos, de hecho a menudo provoca dificultades inesperadas. (3) Hay un misterio que desafía el entendimiento humano: se ha revelado a Sí mismo, pero permanece oculto, escondido. (4) Dios se humilla al hacerse accesible a la humanidad; Jacob lucha hasta conseguir empate.
Este encuentro debiera recordarnos que también encontraremos a Dios en ambigüedad, incluso en aparente hostilidad, en misterio envuelto en oscuridad, y en tal grado de humildad que se restringirá a Sí mismo para dominar nuestras vidas.
Es cuando dejamos de luchar contra Dios y nos aferramos a El que descubrimos que siempre ha estado ahí para hacernos bien, para bendecirnos.

Cada uno de los escritores de los Evangelios finaliza su obra con una escena que nos proporciona seguridad de la resucitada presencia de Cristo en Su Iglesia. La escena se va moviendo geográfica y cronológicamente desde Galilea en el norte de Israel (Mateo 28:20), a Betania en el sur (Lucas 24:50) y finalmente a la diestra de Dios (Marcos 16:19-20).

En la Escritura, si Abraham es un estudio sobre la fe, Jacob es un estudio sobre fortaleza espiritual mediante la oración. Perdió fortaleza física pero no abandonó la lucha; y perseveró en oración.
Dios es fiel, no puede negarse a Sí mismo (2 Timoteo 2:13). A pesar de las enormes fallas morales de Jacob Dios continúa presente, atado con “cuerdas de amor” (Oseas 11:4). No hay enemigo, ni la muerte, que pueda separarnos de ese amor (Romanos 8:38; 2 Tesalonicenses 3:2).

33 1Y alzando Jacob los ojos miró, y he aquí, Esaú venía y cuatrocientos hombres con él. Entonces dividió a los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.
2Y puso a las siervas con sus hijos delante, y a Lea con sus hijos después, y a Raquel con José en último lugar; 3y él se les adelantó, y se inclinó hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano.

Habiendo luchado contra Uno, he aquí ahora 400!
Luego del regreso de sus mensajeros, ha tenido tiempo para separar su grupo en dos secciones, hacerlos cruzar el río, despachar un segundo grupo de mensajeros ahora con regalos conciliatorios, pasar la noche batallando contra un ser sobrenatural y finalmente dejar Peniel con una visible cojera.
Esta ocasión divide la familia en tres grupos de esposas y niños, en efectivo orden inverso a sus afectos por ellos: concubinas, Lea y Raquel. Continúa el favoritismo.

Pero he aquí el cambio: antes de Peniel Jacob iba detrás, después de Peniel se coloca adelante. El nuevo Israel es líder.
Inclinarse hasta el suelo significa tocar tierra con la nariz y la frente, la cara en el polvo, símbolo de sumisión ante un superior. Jacob saluda a su hermano como un vasallo frente a su rey, con ceremonia de la realeza. ¿Humildad real o reconocimiento de que el otro es superior esta vez, con 400 hombres con él?

4Entonces Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y lloraron.

¿Puede un cojo evadir a otro que corre? ¡Jacob está a merced de la misericordia de Esaú!
Consciencia es la capacidad humana de evaluar acciones. Una mala conciencia, por ejemplo, puede hacer que uno mal interprete la bondad ajena como maldad. Noten que la conciencia condena a Jacob por el maltrato que cometió contra su hermano, esto lo lleva a malinterpretar la venida de Esaú (con 400 hombres), al igual que la conciencia culpable de los hermanos de José les condujo a malinterpretar las buenas intenciones hacia ellos.
¿Solución para una mala consciencia?
Glorificar a Dios al confesar pecados y renunciar a conductas erróneas (Proverbios 28:13; Tito 1:15).
En lugar de amenazar a su hermano Esaú corre a abrazarlo y lo recibe como ¡hermano! Tal parece que Esaú no necesitó advertencia divina como en el caso de Labán. Observen que semeja al padre del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) cuando el hijo regresa a la casa paterna; el beso es señal de perdón, no mera explosión emocional. ¿Gracia común pura y simple?

5Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Y él respondió: Son los hijos que Dios en su misericordia ha concedido a tu siervo. 6Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se inclinaron. 7Lea también se acercó con sus hijos, y se inclinaron; y después José se acercó con Raquel, y se inclinaron.
8Y dijo Esaú: ¿Qué te propones con toda esta muchedumbre que he encontrado? Y él respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi señor.

Jacob solo menciona los hijos (mientras más entierre el pasado, mejor), no es verdad que contará a su hermano los engaños sufridos con Labán ni tampoco como hizo el tonto y cayó en poligamia (se queda calladito).
Sin contar a Jacob, 16 personas desfilan delante de Esaú. Valiente y ahora honesto, Jacob se sitúa al frente de la procesión y no esconde su necesidad: hallar gracia ante los ojos de “su señor.”

Ahora vemos que el encuentro de Peniel fue de preparación para el incierto encuentro con Esaú. El arreglo se esquematizaría de la siguiente manera:
A. “Tengo suficiente”
B. “Si he encontrado favor”
C. “Acepta este regalo de mi parte”
D. “Porque he visto tu cara”
D’. “Como viendo la cara de Dios”
C’. “Acepta el regalo que te traje”
B’. “Dios ha sido favorable a mí”
A’. “Tengo todo lo que necesito”

Jacob enfrenta a su hermano confiado pero en humildad.
Esaú, por su parte, prueba ser más que perdonador: ofrece escolta para el camino. Pero noten que no devuelve regalo con regalos, acepta la reparación por los daños que Jacob cometió y nada más. Perdonador, pero a Esaú le falta el ingrediente esencial: fe.
No hereda ninguna visión de Dios, ningún sueño revelador; menospreció su derecho a ser parte de la promesa dada a Abraham.

9Pero Esaú dijo: Tengo bastante, hermano mío; sea tuyo lo que es tuyo. 10Mas Jacob respondió: No, te ruego que si ahora he hallado gracia ante tus ojos, tomes el presente de mi mano, porque veo tu rostro como uno ve el rostro de Dios, y favorablemente me has recibido. 11Acepta, te ruego, el presente que se te ha traído, pues Dios me ha favorecido, y porque yo tengo mucho. Y le insistió, y él lo aceptó.

Esaú desea una relación fraternal (tal parece que ha experimentado su propia transformación, no está ya controlado por viles pasiones) pero Jacob es incapaz de ir más allá de una relación formal.
Con gran sensibilidad, ninguno menciona la palabra “bendición.” Con diplomacia, Jacob ofrece “presentes” como reparación a lo pasado. Al no reciprocar, Esaú indica que acepta el presente como pago si bien es notable la expresión de arrepentimiento dada la magnitud de los regalos ofrecidos y la exageración de humildad, delante de 400 hombres y la casa de Jacob como testigos.
Noten la manera como Jacob habla de sus hijos (v.5), de su vida (v.10), de sus propiedades (v.11): acredita todo a Dios. Esaú, en cambio, ni por equivocación (v.9).

12Entonces Esaú dijo: Pongámonos en marcha y vámonos; yo iré delante de ti. 13Pero él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que debo cuidar de las ovejas y las vacas que están criando. Si los apuramos mucho, en un solo día todos los rebaños morirán. 14Adelántese ahora mi señor a su siervo; y yo avanzaré sin prisa, al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seir. 15Y Esaú dijo: Permíteme dejarte parte de la gente que está conmigo. Pero él dijo: ¿Para qué? Halle yo gracia ante los ojos de mi señor. 16Aquel mismo día regresó Esaú por su camino a Seir; 17y Jacob siguió hasta Sucot, y se edificó una casa, e hizo cobertizos para su ganado; por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot.

En casi toda la historia Esaú aparece como el más humano y virtuoso de los dos. Hay como una cierta tensión en Jacob, quien con la mayor delicadeza trata de separarse de Esaú sin que haya ofensa de por medio.
Las vidas de ambos son incompatibles, uno es hombre de guerra, el otro es pastor de ovejas. Esaú entiende la graciosa negativa del hermano y se queda tranquilo.

Sucot significa “refugio.” Seir, la ciudad de Esaú se localizaba al sureste del Mar Muerto; Sucot está cerca de Siquem, exactamente del lado contrario, al norte. Es decir que Jacob arranca en la dirección opuesta a Esaú, y miren lo que hizo: “se construyó una casa e hizo cobertizos para el ganado.”
¿Adónde se supone que debía ir? De vuelta a Canaán. Pero se queda en Sucot un buen tiempo, quizás buscando un poco de estabilidad luego de andar como nómada en los últimos 20 años de su vida.

18Y Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando vino de Padán-aram, y acampó frente a la ciudad. 19La parcela de campo donde había plantado su tienda la compró de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas [kesita; moneda muy antigua de valor superior a un siclo], 20y levantó allí un altar, y lo llamó: El-Elohe-Israel [Dios, el Dios de Israel].

¿Recuerdan el epitafio de Abraham? “Habitó en tiendas.” ¿Qué hace Jacob? Edifica una casa y se establece en Sucot, tiempo después parte y acampa su tienda cercano a la ciudad de Siquem en Canaán. ¿Recuerdan este lenguaje?
¿Será que Jacob amerita estar cerca de cualquier parte que le recuerde la civilización?

Abraham solo pasó por Siquem, Jacob se estableció en Siquem. Los residentes se identifican como “los hijos de Hamor” esto es “los hijos de la bestia” (miembros de una comunidad cuya cercanía se ha formalizado mediante del sacrificio ritual de una bestia -un asno, por ejemplo).
Para buen ejemplo, lo primero que hace Jacob es construir un altar siguiendo la tradición de su abuelo y de su padre; el nombre del altar revela una oración contestada: el voto de Bethel (llegó sin novedad a la ciudad). Dios es ahora su Dios. Dios es en verdad el Dios de Israel.

Jacob se convierte en líder de la familia solo después que abandona sus derechos, en este sentido prefigura a Cristo (Filipenses 2:5-11; 2 Corintios 5:16-21), y es de ejemplo para Su Iglesia (Mateo 5:24; Filipenses 2:5).

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Apuntes a Génesis

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE (Génesis 29-33) Génesis 31:1 a 32:8

La introducción al capítulo 31 nos ofrece una vista del Programa de Dios para Guiar.
Jacob decide que es hora de partir de Harán porque Dios le ha dicho que salga, porque ha percibido las intenciones de la familia de Labán y porque ha escuchado las conversaciones hostiles hacia él. Además, obtiene el consentimiento de la comunidad; sus esposas tienen sus propios resentimientos.
Jacob obedece, confiando en la protección de Dios pero sabiendo que Labán lo perseguirá y con una fuerza militar mayor.

La huida progresa en seis etapas:
(1) Razones de Jacob para huir (31:1-3)
(2) Discurso a sus esposas, acuerdo de ellas para huir (v.4-16)
(3) Huida de Jacob, persecución de Labán (v.17-24)
(4) Apología de Jacob en la disputa con Labán (v.25-42)
(5) Pacto de no agresión propuesto por Labán (v.43-54)
(6) Separación de las familias (v.55)

31 1Pero Jacob oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza [gloria]. 2Y Jacob observó la actitud de Labán, y he aquí, ya no era amigable para con él como antes. 3Entonces el Señor dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estaré contigo.
En los últimos seis años Dios ha bendecido a Jacob, la hostilidad de Labán e hijos evidencia la tensión creciente dentro del núcleo familiar. ¿Qué hace una persona en un ambiente non grato?
Sin embargo la decisión de Jacob se debe a obediencia al Señor, no por miedo o percepción de “malas vibraciones.” La orden es perentoria: “vuelve a la tierra de tus padres y familiares” y además con el recordatorio de la promesa: “Yo estaré contigo.”

4Jacob, pues, envió a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño, 5y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre, no es amigable para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6Y vosotras sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas.
7No obstante vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces; Dios, sin embargo, no le ha permitido perjudicarme. 8Si él decía: “Las moteadas serán tu salario”, entonces todo el rebaño paría moteadas; y si decía: “Las rayadas serán tu salario”, entonces todo el rebaño paría rayadas. 9De esta manera Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.

Hay que irse, pero planificado. Jacob reúne a las mujeres lejos de la familia y les expone razones: el mandato recibido y las intuiciones sobre su padre (no habla de los hermanos). Les recuerda
sus años de servicio
el salario cambiante
el gobierno de Dios sobre las maquinaciones de Labán
contraste sutil entre “vuestro padre” y “mi padre”

Hace análisis sobrio de los sucesos; el discurso comienza, continúa y termina señalando las victorias divinas sobre Labán. Viejo Jacob, constantemente se refiere a Labán como “vuestro padre” quizás para contrastar con el atractivo de “mi padre.”

10Y sucedió que por el tiempo cuando el rebaño estaba en celo, alcé los ojos y vi en sueños; y he aquí, los machos cabríos que cubrían las hembras eran rayados, moteados y abigarrados. 11Entonces el ángel de Dios me dijo en el sueño: “Jacob”; y yo respondí: “Heme aquí.”
12Y él dijo: “Levanta ahora los ojos y ve que todos los machos cabríos que están cubriendo las hembras son rayados, moteados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. 13“Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste un pilar, donde me hiciste un voto. Levántate ahora, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra donde naciste.”

Comparte con Lea y Raquel el sueño, pero sobre todo insiste en la identificación hecha por Dios mismo.

14Y Raquel y Lea respondieron, y le dijeron: ¿Tenemos todavía nosotras parte o herencia alguna en la casa de nuestro padre? 15¿No nos ha tratado como extranjeras? Pues nos ha vendido, y también ha consumido por completo el [disfrutado los beneficios del] precio de nuestra compra [dinero nuestro]. 16Ciertamente, toda la riqueza que Dios ha quitado de nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, todo lo que Dios te ha dicho, hazlo.

Si creyó que tenía que convencerlas, estaba muy equivocado. Tal parece que esta fue una de las pocas ocasiones en que existió verdadera comunicación intrafamiliar. Ellas secundan los planes con entusiasmo pero observen las razones: no por causa de Jacob, sino por el trato de Labán hacia ellas: “nos vendió, nos trató como extranjeras y se comió los beneficios” (dignas hijas de un padre mercantilista, ejem).
Tienen razón porque la costumbre era que el padre disfrutara el beneficio de la dote solo una temporada; el dinero, todo o en partes, debía retornar a la novia como herencia sucesoral o si quedara empobrecida por viudez. Financieramente Lea y Raquel han sido abandonadas.
Su resentimiento hace referencia al pasado, al presente e incluso al futuro (¿con qué vivirán nuestros hijos?).

17Entonces Jacob se levantó, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos, 18y puso en camino todo su ganado y todas las posesiones que había acumulado, el ganado adquirido que había acumulado en Padán-aram, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canaán. 19Y mientras Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos domésticos [terafim] que eran de su padre. 20Y Jacob engañó a Labán [robó el corazón] arameo al no informarle que huía. 21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó, cruzó el río Eufrates y se dirigió hacia la región montañosa de Galaad.

El trasquile de ovejas se llevaba a cabo en primavera, se reunía gran cantidad de hombres -de 300 a 400 para un período de tres días- a distancias lejanas y por tiempo prolongado (solían ser alrededor de 150). Así que Labán et al están lejos y muy ocupados, lo cual permite que Raquel robe los idolillos de su padre.
Tales idolillos -terafim- probablemente fueran imágenes o tallas de dioses y ancestros, se creía que daban protección y bendición, de alguna manera conectados a herencia y acceso intrafamiliar especial (¿garantía que Jacob fuera visto como presunto heredero?).
¿Por qué los robó?
No sabemos. Es posible que ella misma estuviese cautiva a su pasado y creencias politeístas, o que pretendiera impedir a su padre uso de sus medios de adivinación.

Galaad (en el original probablemente dos montañas), región fértil en Transjordania, localizada entre el río Yarmuk que desemboca en el Jordán, al sur del mar de Galilea, y la ribera noreste del Mar muerto. De Harán a Galaad habría alrededor de 560 km; Padán-Aram quedaba más lejos todavía, de modo que siete días sería para redondear los días caminados. La velocidad normal de movimiento de un rebaño es de aproximadamente 9.6 km por día. Para una semana, Jacob tendría que recorrer de 50 a 60 km diarios, un paso muy alto, imposible, para la orquesta de 1 esposo, 2 esposas, 2 concubinas, 12 niños, camellos, y mucho ganado.

22Y al tercer día, cuando informaron a Labán que Jacob había huido, 23tomó a sus parientes consigo y lo persiguió por siete días; y lo alcanzó en los montes de Galaad.
24Pero Dios vino a Labán arameo en sueños durante la noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal.

El clan entero se levanta, el lenguaje es militar. Dios interviene: en Su soberanía protege a Jacob como lo hizo con Abraham e Isaac, y se revela a Labán con meridiana claridad. Observen que palabras y obras son sinónimos: “guárdate que no hables [no maltrates]…”
Dios no le impone silencio, le impide maltratar de obra o de palabra incluso si tuviera razón en sus argumentos.

25Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Y Jacob había plantado su tienda en la región montañosa, y Labán y sus parientes acamparon en los montes de Galaad.
26Entonces Labán dijo a Jacob: ¿Qué has hecho, engañándome y llevándote a mis hijas como si fueran cautivas de guerra? 27¿Por qué huiste en secreto y me engañaste, y no me avisaste para que yo pudiera despedirte con alegría y cantos, con panderos y liras? 28¿Por qué no me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas? En esto has obrado neciamente. 29Tengo poder para hacerte daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló, diciendo: “Guárdate de hablar nada con Jacob ni bueno ni malo.”
30Y ahora, ciertamente te has marchado porque añorabas mucho la casa de tu padre; pero ¿por qué robaste mis dioses?
31Entonces Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues dije: “No sea que me quites a tus hijas a la fuerza.” 32Pero aquel con quien encuentres tus dioses, no vivirá. En presencia de nuestros parientes indica [reconoce] lo que es tuyo entre mis cosas y llévatelo. Pues Jacob no sabía que Raquel los había robado.
33Entró entonces Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, pero no los encontró. Después salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel. 34Y Raquel había tomado los ídolos domésticos, los había puesto en los aparejos del camello y se había sentado sobre ellos. Y Labán buscó [palpó] por toda la tienda, pero no los encontró.
35Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor porque no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con lo que es común entre las mujeres. Y él buscó, pero no encontró los ídolos domésticos.

Restringido por el Señor, Labán modifica su actitud y se presenta como padre amantísimo (que nunca fue), primero acusando a Jacob de robar hijas y nietos (ni mención del ganado, ejem, su silencio lo condena) y luego de robar sus ídolos.
Es interesante el silencio de las hijas, mudo testimonio contra este padre, pero Labán ni siquiera las toma en cuenta, es evidente que espera el apoyo irrestricto de ellas.
Ejemplo clásico de irracionalidad: el engañador acusando de ser engañado!
Ciego al significado del sueño que vindica a Jacob y lo condena a él.
Sordo al silencio de sus hijas, que grita sin palabras.
Impertinente en su pretensión de que todo le pertenece y ni siquiera se excusa.
Contrario a toda evidencia, se exhibe como amante y benéfico padre dispuesto a enviar al nostálgico yerno de vuelta a casa y a despedir las hijas con canciones y música.
Trae el argumento de la supuesta nostalgia de Jacob, pero solo para introducir su segunda acusación. Asume que Jacob es el ladrón. Esta segunda acusación es más seria que la primera, en esencia dice “yo he respetado tu Dios; tú no has respetado los míos.”
En el Código Hammurabi, el robo de propiedad religiosa era ofensa capital/esclavitud permanente.

Jacob ignora que Raquel era culpable. Son ‘tal para cual’ y casi arruinan la familia debido al riesgo que cometen: Raquel por robar los terafim, Jacob por el voto prematuro.

Para la audiencia israelita la historia está llena de ironía. El contraste entre el Dios de Jacob y los ídolos de Labán es risible: metidos en una caja utilizada como asiento y, el colmo, la razón que ofrece Raquel. ¡Tales dioses equivalen a toallas sanitarias!

36Entonces se enojó Jacob y riñó con Labán; y respondiendo Jacob, dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado para que tan enardecidamente me hayas perseguido? 37Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos. 38Estos veinte años yo he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaños. 39No te traía lo despedazado por las fieras; yo cargaba con la pérdida. Tú lo demandabas de mi mano, tanto lo robado de día como lo robado de noche. 40Estaba yo que de día el calor me consumía y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
41Estos veinte años he estado en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tu rebaño, y diez veces cambiaste mi salario.
42Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia [te reprendió].

Jacob se enciende, pone a los familiares como jueces y prueba su inocencia de la acusación en la presente situación y de sus actuaciones pasadas, apela a ser vindicado por Dios tanto de lo pasado como de lo presente. Veinte años de frustraciones e iras acumuladas finalmente eruptan en una diatriba de feroz intensidad que descubre la culpabilidad real de Labán: no pagaba a sus trabajadores.
Dios ha intervenido en la vida de Labán mucho más de lo que este se imagina. Labán el acusador ahora es el criminal. Jacob el criminal ahora es el acusador.
diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.

43Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son mis hijas, y los hijos mis hijos, y los rebaños mis rebaños, y todo lo que ves es mío. ¿Pero qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas dieron a luz? 44Ahora bien, ven, hagamos un pacto tú y yo y que sirva de testimonio entre tú y yo.
45Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó como señal [un pilar]. 46Y Jacob dijo a sus parientes: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón. 47Labán lo llamó Jegar Sahaduta [el montón del testimonio en arameo], pero Jacob lo llamó Galed [igual, en hebreo]. 48Y Labán dijo: Este montón es hoy un testigo entre tú y yo. Por eso lo llamó Galed; 49y Mizpa [vigía, atalaya], porque dijo: Que el Señor nos vigile a los dos cuando nos hayamos apartado el uno del otro. 50Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque nadie lo sepa, mira, Dios es testigo entre tú y yo.
51Y Labán dijo a Jacob: Mira este montón, y mira el pilar que he puesto entre tú y yo. 52Testigo sea este montón y testigo sea el pilar de que yo no pasaré de este montón hacia ti y tú no pasarás de este montón y de este pilar hacia mí, para hacer daño. 53El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, Dios de sus padres, juzgue entre nosotros.
Entonces Jacob juró por el que temía su padre Isaac. 54Luego ofreció Jacob un sacrificio en el monte, y llamó a sus parientes a comer; y comieron, y pasaron la noche en el monte.
55Y Labán se levantó muy de mañana, besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo.
Entonces Labán partió y regresó a su lugar.

Truculento Labán, reclamando bienes que no le pertenecen (igual que el intento del rey e Sodoma con Abraham). Pretensiones vacías, ciego a la realidad que exponen sus hijas con su huida y silencio en todo el episodio. La verdad es que Dios ha entregado todo a Jacob.
Labán besa a todos excepto a Jacob. Qué contraste con la primera vez que se encontraron.
Jacob responde con acciones, sin palabras, levanta un pilar y luego ordena a los parientes juntar piedras. Sienta a Labán en un bloque de hielo.
Finalmente T.L reconoce el derecho de Jacob a ser independiente, a tener un clan en igualdad de condiciones con otras tribus. Al proponer el pacto T.L concede que el otro tiene razón.

Dios ha vindicado a Jacob. Jacob no tiene necesidad de efectuar pacto alguno. Ahora es líder y anfitrión.

El Señor trabaja con nuestras debilidades y fortalezas orquestando cada una de nuestras vidas. Por fe, Abraham caminó con Dios apoyado solo en Sus promesas. Jacob requiere la seguridad de la bendición de Dios para confiar en El. En Su gracia, el Señor extiende dicha bendición a Jacob, quien lentamente va desarrollando fe.

La providencia divina orquesta incluso acciones y emociones humanas negativas para alcanzar Sus propósitos soberanos.
Los celos entre esposas dieron lugar al nacimiento de las tribus de Israel.
Los celos de Labán e hijos condujeron al retorno de Jacob a la tierra de sus padres.
La necedad de Raquel al robar los terafim permitió que Jacob ganara la demanda.

Pero la providencia también considera la justicia. Labán explotó la familia durante 14 años y sin embargo fue bendecido gracias a Jacob. Pero al final Dios volteó la mesa: Jacob y su familia se retiran con todas las riquezas acumuladas y vencen a Labán sin necesidad de espada.
La codicia de Labán termina dejándolo sin riquezas, sin hijas y sin nietos.
He aquí la irracionalidad del pecado (Proverbios 16:2; Jeremías 17:9). ¡Labán no tiene excusa!
En diversos momentos testifica sobre la protección y provisión que recibe del Dios de Abraham, pero endurece su corazón contra Dios, por causa de su egocentrismo y amor por sí mismo.

El Señor cumplió los anhelos físicos del corazón de Jacob. Ahora tiene pan para comer. Ahora necesita llenar el deseo de su corazón de volver a casa.

32 1Y cuando Jacob siguió su camino, los ángeles de Dios le salieron al encuentro. 2Y al verlos, Jacob dijo: Este es el campamento de Dios; por eso le puso a aquel lugar el nombre de Mahanaim [dos campamentos].
3Entonces Jacob envió mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la tierra de Seir, región de Edom.

Repentinamente confronta mensajeros de Dios. Noten que no hay mensaje verbal, los mensajeros están ahí, silenciosos. Jacob observa pero sin caer en pánico. Este encuentro transforma su posterior encuentro con Esaú, le confiere una dimensión vertical a la vida del patriarca, comienza su transformación personal.
Si Bethel fue “puerta del cielo” Mahanaim es el campo de Dios en la tierra.
Mahanaim se localiza al este del Jordán, en el límite entre los territorios de la media tribu de Manasés y la tribu de Gad (Josué 13:26,30). Por un tiempo sirvió como capital de Is-boset, hijo de Saúl (2 Samuel 2:8), como capital interina de David luego del golpe de Absalón (2 Samuel 17:24, 27).
Jacob encuentra ángeles o mensajeros, luego él envía sus propios mensajeros a Esaú.

4Y les dio órdenes, diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: “Así dice tu siervo Jacob: ‘He morado [peregrinado] con Labán, y allí me he quedado hasta ahora. 5‘Tengo bueyes, asnos y rebaños, siervos y siervas; y envío a avisar a mi señor, para hallar gracia ante tus ojos.”

Intenta suavizar al hermano (Jacob asume que su hermano permanece airado en su contra). De entrada se identifica como “tu siervo Jacob.” El discurso dentro del discurso: “a mi señor Esaú, de parte de tu siervo Jacob.”
Jacob resume 20 años de vida en una frase. Al mencionar posesiones, literal le notifica al otro que puede disponer a su antojo!
Jacob está apelando a la generosidad, la buena voluntad de Esaú. Hesed.

6Y los mensajeros regresaron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú, y él también viene a tu encuentro y cuatrocientos hombres con él. 7Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió; y dividió la gente que estaba con él, y las ovejas, las vacas y los camellos, en dos campamentos [Mahanaim] 8y dijo: Si Esaú viene a un campamento y lo ataca, entonces el campamento que queda escapará.

Las palabras del mensajero son ambiguas: con 400 hombres ¿para qué? La percepción de Jacob se ve afectada, tiene su prejuicio y ahora más, así que empieza a elaborar planes. Pero, si Esaú tiene malas intenciones, ¿por qué permitió el regreso de los mensajeros? La audiencia puede ver la ironía, Esaú viene a escoltarlo (33:12).
Noten que al establecer dos campamentos Jacob vuelve a caer en favoritismo; de hecho su familia ya estaba dividida en dos campamentos: uno representado por Esaú e Isaac, otro por Jacob y Rebeca.

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