Apuntes a Génesis II

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE. Génesis 29-33 (ahora 29:31 a 30:43)

31Vio el Señor que Lea era aborrecida, y le concedió hijos [abrió su matriz]; pero Raquel era estéril.
La primera referencia a la actividad de Jehová: es El quien observa que Lea no es amada.
Siete años, una semana, dos casamientos y un escenario vergonzoso, y he aquí Dios de nuevo en escena.
Lea era aborrecida (es la misma palabra usada en Deuteronomio 21:15; Mateo 6:24). Pero Dios escoge a esta mujer para ser madre primero. Es la segunda vez que Jehová Dios abre la matriz, la primera cuando las filisteas y Abimelec.
aborrecer
Del lat. abhorrescĕre.
1. Tener aversión a alguien o algo.
2. Dicho de algunos animales, y especialmente de las aves: Dejar o abandonar el nido, los huevos o las crías.

Jacob aborreció a Lea, pero no buscó divorciarse de ella. Es posible que no existiera la opción, pues si lo fuera Jacob lo habría hecho; también es posible que si hubiera procedido habría perdido entonces a Raquel.
Si suponemos que los embarazos de Lea suceden en los siguientes siete años luego del casorio, significa que desde los primeros años Lea estuvo embarazada (tuvo 4 hijos). De hecho, el análisis somero de 11 hijos en siete años sugiere que ¡dos o más de las cuatro mujeres estuvieron embarazadas al mismo tiempo!
Las ocasiones crean tres escenarios, reflejo fiel del conflicto familiar:
1) El Señor abre la matriz de Lea (29:31-35)
2) Lucha entre Raquel y Lea via Bilhah y Zilpah (30:1-13)
3) Lucha entre Raquel y Lea vía compraventa y oración (30:14-24).

En cada escena nacen 4 niños, para un total de 11 varones y una hija. El clímax llega cuando Dios recuerda a Raquel y nace el 12 varón, con Jacob en el exilio.
32Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén [ved, un hijo], pues dijo: Por cuanto el Señor ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará.
33Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto el Señor ha oído que soy aborrecida, me ha dado también este hijo. Así que le puso por nombre Simeón [el que escucha]. 34Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez mi marido se apegará a mí, porque le he dado tres hijos. Así que le puso por nombre Leví [adherido]. 35Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al Señor; así que le puso por nombre Judá [alabado]; y dejó de dar a luz.

La razón del primer nombre es correcta: “Dios ha visto…” pero la segunda parte no lo es. Lea no será la primera ni la última mujer que descubre que un embarazo no es garantía del amor o cuidados del esposo.
Cuando Simón, Lea enfoca a Dios, quien está por encima de cualquier circunstancia.
Noten que Jacob no tiene parte en dar nombre a los hijos.
Cuando Leví, Lea espera que su marido ¡se apegue un poco más a ella! No ha perdido la esperanza, en otras palabras. La verdad que Jacob “no era fácil” pues continúa cohabitando con ella (y con todas las demás) a pesar de su aborrecimiento.

Al nacimiento del cuarto hijo Lea ya no habla de su lamentable situación, se vuelca solo en Dios. Judá quiere decir “alabado sea Dios.” Leví es el padre de los sacerdotes levitas. Moisés y Aarón fueron levitas. Judá es el linaje principal de la monarquía. De modo que dos de las instituciones principales del Antiguo Testamento -sacerdocio y monarquía- provienen de un matrimonio no planificado ni querido.

30 1Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. 2Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: ¿Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre?

¿Celos de su hermana la fea? Lanza un imperativo a Jacob, un auténtico reproche, que Jacob responde con la misma insolencia. En su respuesta encontramos certeza teológica pero también abdicación de su papel como líder piadoso.
Lea no tenía el cuerpo curvilíneo de Raquel, pero Raquel no tenía la fecundidad de Lea. Tenemos dos de los estereotipos femeninos más comunes que podemos encontrar: una mujer hermosa que anhela tener hijos, otra fea -pero con hijos- que solo anhela al marido.
Querer hijos no es problema, anhelar el amor de tu esposo tampoco; el problema es convertir esos deseos en lo más importante de tu vida.

Hemos visto el tema recurrente de perseguir cosas buenas de la manera equivocada: Jacob engaña a Esaú; Labán engaña a Jacob; Lea participa en el engaño contra Jacob la noche de sus bodas, y luego veremos a Raquel practicando engaño contra su padre cuando esconde los idolillos que tomó de la casa de su padre.
Pecado conduce a muerte, negligencia conduce a pérdida, egoísmo conduce a auto victimización, y cada quien termina aislado y solitario.
He aquí la ley moral de la reciprocidad (Gálatas 6:7-8 No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna).

Jacob sufre las consecuencias del favoritismo que le impuso Labán. Raquel se encuentra en fuerte angustia, quiere respeto y validez de su matrimonio. Cada mujer quiere lo que tiene la otra; ninguna valora lo que se le ha otorgado.
La hipérbole del lenguaje revela su angustia. Irónicamente, morirá dando a luz (35:16-19).
hipérbole
Del lat. hyperbŏle, y este del gr. ὑπερβολή hyperbolḗ.
1. Aumento o disminución excesiva de aquello de que se habla.
2. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

3Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos. 4Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella. 5Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob. 6Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan [El juzgó]. 7Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob. 8Y Raquel dijo: Con grandes luchas [de Dios] he luchado con mi hermana, y ciertamente he prevalecido. Y le puso por nombre Neftalí [mi lucha].
Jacob no protesta la sugerencia de Raquel y Bilha queda embarazada. ¡Todas se embarazan menos Raquel! Para colmo, de hijos varones.
Raquel es plenamente consciente de que Dios abre/cierra la matriz, por ello exclama luchar con Dios a su favor.

9Viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob. 10Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob. 11Y Lea dijo: ¡Cuán afortunada! Y le puso por nombre Gad [fortuna]. 12Después Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob. 13Y Lea dijo: Dichosa de mí; porque las mujeres me llamarán bienaventurada. Y le puso por nombre Aser [dichoso].
Lea exultante, podría compararse con María (Lucas 1:48); la diferencia principal es que Lea habla de “todas las mujeres” mientras que María hable de “todas las generaciones.”
En esencia, lo que Lea dice es “Envídienme.”

14Fue Rubén en los días de la cosecha de trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: Dame, te ruego, de las mandrágoras de tu hijo. 15Pero ella le respondió: ¿Te parece poco haberme quitado el marido? ¿Me quitarás también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que él duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.
16Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y él durmió con ella aquella noche. 17Escuchó Dios a Lea, y ella concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob. 18Y Lea dijo: Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido. Y le puso por nombre Isacar [recompensa]. 19Concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20Y Lea dijo: Dios me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivirá conmigo [me honrará], porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zabulón [honor]. 21Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.

¿Habrá recordado Jacob su compra de la primogenitura? ¿Su alquiler por Labán y ahora por su hija Lea? No hace preguntas, consiente y duerme con Lea esa noche.
Las mandrágoras son plantas parecidas a los tomates, se cosechan en marzo – abril y emiten una fragancia muy característica, densa. Se utilizaba como afrodisíaco en el mundo antiguo (Cantares 7:13); Afrodita se conocía como “La Dama de la Mandrágora.”
Aparentemente Raquel decidía con quien dormía Jacob, siendo ella la favorita.
Ambas esposas tienen serias “deficiencias”, una en amor y reconocimiento, la otra en hijos. Cada una tiene su “plan B” para subsanar deficiencia; Raquel no era ajena a las supuestas propiedades de la fruta, ella misma esperaba beneficios y cede al alquiler.
mandrágora
Del lat. mandragŏra, y este del gr. μανδραγόρας mandragóras.
1. Planta herbácea de la familia de las solanáceas, sin tallo, con muchas hojas pecioladas, muy grandes, ovaladas, rugosas, ondeadas por el margen y de color verde oscuro, flores de mal olor en forma de campanilla, blanquecinas y rojizas, en grupo colocado en el centro de las hojas, fruto en baya semejante a una manzana pequeña, redondo, liso, carnoso y de olor fétido, y raíz gruesa, fusiforme y a menudo bifurcada. Se ha usado en medicina como narcótico, y acerca de sus propiedades corrían en la Antigüedad muchas fábulas.

Pero Lea tuvo dos varones y una hija sin mandrágoras; Raquel hubo de esperar tres años sin hijos. Observen que el nombre de Dina carece de etimología.

22Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos. 23Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta. 24Y le puso por nombre José, diciendo: Que el Señor me añada otro hijo.

Dios se acordó de Noé, ahora recuerda a Raquel y abre su matriz.
Para nada menciona las mandrágoras y atribuye su embarazo y parto a la obra de Dios en su vida (¡por fin!). Cuando se entrega a la oración entonces es que Dios remueve su desgracia.

Ley de la reciprocidad.
Si bien ambas hermanas reconocen que el Dios de Israel -a quien llaman “el Señor”- es quien les permite concebir, y a pesar de que ambas validan su identidad reconociendo el favor de Dios sobre ellas, sus luchas egoístas por la supremacía destruyen el hogar.
Su vergonzosa competencia produce contiendas sin fin (Proverbios 12:4 la mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos) y siembra la semilla del futuro tribalismo destructivo que arruinará a los hijos de Israel.
Jacob también es disciplinado. Así como negoció el asunto de la primogenitura, Labán le negoció las esposas y Lea negoció la compraventa del mismo Jacob.

Las 12 tribus de Israel nacen en un ambiente opresivo, de dolor social y rivalidad.
Y, sin embargo, Dios bendice. Su gracia es mayor que nuestros pecados, Sus propósitos no serán obstaculizados. Entrelazada en la historia se encuentra el regalo de la esperanza (Juan 10:10 …Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia).
Por la misericordia divina Lea da a luz seis de las 12 tribus de Israel, incluyendo los linajes mesiánico y levítico. Dios “recuerda” a Raquel.

La angustia de no producir hijos es entendible. Pero desde la perspectiva bíblica es una oportunidad para la gracia soberana. Fe es presentar a Dios nuestros miedos y debilidades y confiar en que de alguna manera El transformará nuestro dolor en un momento de gracia.
Dios abre la matriz de Raquel después que ella se desprendió de su marido y de su posición como esposa privilegiada. Su esterilidad era un símbolo de su terca voluntad, su envidia, y su opresión a su hermana.

25Y sucedió que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra. 26Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y déjame ir; pues tú bien sabes el servicio que te he prestado.

Interesante, el nacimiento del hijo de Raquel es la señal del tiempo de partir. Tal parece que Jacob se siente libre, por fin despierta y es el primero que habla, demandando que Labán honre el contrato de matrimonio y propone los términos para el contrato de ganado.
Observen que Jason solicita la entrega de sus mujeres e hijos porque de hecho Labán todavía podía tener derechos de propiedad (Génesis 31:43).
Noten también el lenguaje: te he servido… Jacob caracteriza su tiempo con Labán como servidumbre!

27Pero Labán le respondió: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, quédate conmigo; me he dado cuenta de que el Señor me ha bendecido por causa tuya. 28Y añadió: Fíjame tu salario, y te lo daré.

Truculento Labán entregado a prácticas paganas (me he dado cuenta…), el idioma original significa que era dado a la adivinación. Tal práctica fue expresamente prohibida en Israel (Levítico 19:26; Deuteronomio 18:10,14) porque presupone control del mundo por otras fuerzas espirituales ajenas a Dios. Dios hace que Labán mismo confiese la bendición del Señor por causa de la presencia e Jacob, cumpliendo así una de las promesas hechas a Abraham.
Labán se concentra solo en lo económico. Ignora la petición sobre las mujeres e hijos. En un sentido atribuye su prosperidad material al Dios de Jacob; por otra parte admite -sin decirlo- que esa prosperidad no es recompensa de virtud propia alguna, sino debida únicamente a la presencia de Jacob en su casa.

29Mas él le respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo le ha ido a tu ganado conmigo. 30Porque tenías poco antes de que yo viniera, y ha aumentado hasta ser multitud; y el Señor te ha bendecido en todo lo que he hecho. Y ahora, ¿cuándo proveeré yo también para mi propia casa?
31Y él respondió: ¿Qué te daré? Y Jacob dijo: No me des nada. Volveré a pastorear y a cuidar tu rebaño si tan sólo haces esto por mí: 32déjame pasar por entre todo tu rebaño hoy, apartando de él toda oveja moteada o manchada y todos los corderos negros, y las manchadas o moteadas de entre las cabras, y ése será mi salario.
33Mi honradez responderá por mí el día de mañana, cuando vengas a ver acerca de mi salario. Todo lo que no sea moteado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, si es hallado conmigo, se considerará robado.
34Y Labán dijo: Muy bien, sea conforme a tu palabra.

En el Mediterráneo las ovejas suelen ser blancas y las cabras negras o café oscuro. Jacob está pidiendo lo irregular, lo que no es de color normal, en pocas palabras.
Por tanto, si Labán descubre cualquier animal de un solo color en el ganado de Jacob, podrá acusarlo de robo.
¡Mi honradez..! Lo que no hizo con su hermano Esaú. Si Labán hubiera sabido la historia seguro que no habría hecho negocio con Jacob. Ahora bien, normalmente el 20% del ganado no es de un solo color, es probable que Labán consiente al negocio porque Jacob está dispuesto a aceptar una pequeña cantidad.
Lo que Labán ignora es que Jacob recibió otro sueño (31:10-13), aunque relatado más tarde, cronológicamente debió ser anterior al contrato actual. La proposición de Jacob depende del sueño de Dios.

35Aquel mismo día apartó Labán los machos cabríos rayados o manchados y todas las cabras moteadas o manchadas, y todo lo que tenía algo de blanco, y de entre los corderos todos los negros, y lo puso todo al cuidado de sus hijos. 36Y puso una distancia de tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaños de Labán.
Truculento Labán otra vez. Los animales debieran ser el punto de partida para Jacob, al apartarlos del rebaño literalmente deja a Jacob sin nada para empezar, y además pone distancia de por medio.
Pero a los escogidos de Dios todo obra para bien. Las dos precauciones de Labán solo acentuarán más la super bendición que está por venir. Como escribe el poeta: lo mejor siempre está por venir.

37Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y les sacó tiras blancas de la corteza, descubriendo así lo blanco de las varas. 38Y colocó las varas que había descortezado delante de los rebaños, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaños venían a beber; y se apareaban cuando venían a beber. 39Así se apareaban los rebaños junto a las varas; y los rebaños tenían crías rayadas, moteadas y manchadas.
40Y Jacob apartó los corderos, y puso los rebaños en dirección a lo rayado y a todo lo negro en el rebaño de Labán, y puso su propio hato aparte; no lo puso con el rebaño de Labán.
Este asunto de las varas es equivalente a las mandrágoras de Raquel. Las frutas no fueron la causa de la fertilidad, las varas no son la causa de que animales de un solo color tengan crías rayadas, moteadas y manchadas.
¿Mera superstición de Jacob o se aprovecha del paganismo de Labán?
Jacob testifica que fue Dios quien produjo los resultados deseados, no obra de magia.
fenotipo
Del al. Phaenotypus, hoy Phänotypus, y este de la raíz del gr. φαίνειν phaínein ‘mostrar, aparecer’ y τύπος týpos ‘tipo’.
1. Manifestación variable del genotipo de un organismo en un determinado ambiente.

genotipo
Del al. Genotypus, y este del gr. γένος génos ‘raza’, ‘linaje’, ‘prole’ y τύπος týpos ‘tipo’.
1. Conjunto de los genes de un individuo, de acuerdo con su composición alélica.

El ganado que cuida es de un solo color (fenotipo). Pero los genes se heredan mediante leyes mendelianas, de modo que ⅓ de los animales es de genes homocigotos, de un solo color o monocromáticos, y ⅔ son de genes heterocigotos (que contienen el gen de las manchas).
Al cruzar los heterocigotos entre sí, Jacob producirá 25% de animales manchados. Jacob muestra ingenuidad pero no ha cometido engaño.
Sin embargo en el Antiguo Testamento el significado de ‘justicia’ implica “servir a la comunidad para Dios”, no para sí mismo; ‘maldad’ implica servirse a sí mismo a expensas de otros:
1) Respecto al contrato matrimonial, cumplió los segundos siete años, y no se divorció de Lea.
2) Respecto al contrato salarial, Jacob parece abrazar la filosofía de “adonde fueres haz lo que vieres.”

41Además, sucedía que cada vez que los más robustos del rebaño se apareaban, Jacob ponía las varas a la vista del rebaño en los canales, para que se aparearan frente a las varas; 42pero cuando el rebaño era débil, no las ponía, de manera que las crías débiles vinieron a ser de Labán y las robustas de Jacob.
43Así prosperó el hombre en gran manera, y tuvo grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

Es evidente que Jacob era un ganadero experimentado. Ahora escoge animales de modo muy selectivo: los animales híbridos eran más fuertes y concebían más temprano que los homocigotos, sus colores recesivos emergían al aparearse entre sí.
Dios le dio este conocimiento (31:12), así como luego dio a José, hijo de Jacob, la capacidad de interpretar sueños.

El Soberano bendice a este hombre a expensas del ganado de Labán, pese a que ambos han actuado de manera escandalosa. Dios se ha comprometido con este hombre fallido.
La narración establece la absoluta verdad de la soberanía divina, una vez más.
Dios no se frustra por nada; Sus promesas de protección y bendición eventualmente triunfan.
El escritor no exalta la conducta de Jacob, el Señor recompensa a Jacob y castiga a Labán en el puro ejercicio de Su voluntad.
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