Apuntes a 1ra Pedro 3:1-6

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Quizás no hay otro texto de la Escritura más utilizado cuando se habla de la mujer en la iglesia que esta porción. Si eres de las que sienten mariposas en el estómago pensando en este pasaje, es probable que hayas recibido enseñanzas erróneas porque “toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre [la mujer] de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” ( 2Timoteo 3:16-17).

1Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres 2al observar vuestra conducta casta y respetuosa [temerosa].

El pasaje inicia con la palabra “asimismo” es decir que nos refiere al contexto que ya hemos estudiado sobre siervos y gobierno (vida profesional y vida civil), enmarcado en dos principios básicos: resistir al mal y hacer el bien.

¿Podrían derivar del texto lo que no es sumisión? 

Observen que se trata de esposas tratando de ganar a sus maridos, lo cual en principio significa que ellos están equivocados. Por tanto sumisión no significa estar de acuerdo. ¡Qué alivio!

Además, es obvio que ellas quieren cambiar algo significativo en sus maridos. Por tanto sumisión no significa dejar de intentar cambiar a tu marido.*

Lo que resulta sorprendente es que Pedro se refiera a las esposas de por sí. En la sociedad romana se esperaba que la mujer siguiera la religión de su marido. Punto.

La cultura romana estaba dominada por el concepto del pater familia, el hombre, el esposo o quien fuese el hombre mayor de la casa, era la cabeza de la familia. Esto quería decir que si Papi tenía 85 años de edad, y su hijo mayor 60, tal hijo no era propietario de nada sino hasta que al padre falleciera. El pater familia controlaba todos los recursos (el patrimonio), tenía poder absoluto de vida o muerte, hasta de sus propios hijos, si los consideraba irrespetuosos o engañadores; era el único con capacidad para comprar o vender, el único de toda la familia que poseía personalidad jurídica… Si la esposa paría un hijo, el pater familia determinaba la suerte (aceptar o rechazar) del bebé: si decidía no criarlo, el bebé sería abandonado en la escalinata del templo, perecer o ser tomado como esclavo. Si el esposo era hombre de negocios, se esperaba que la esposa compartiera favores de toda clase con sus socios comerciales.

Pedro está dirigiéndose a mujeres cuyos esposos no son creyentes, y les señala -a ellas- su condición de agentes morales independientes (¿se acuerdan de Ananías y Safira?), apoyando su decisión de perseverar en Cristo, y estimulando su meta de ganar a sus esposos. 

Una actitud totalmente revolucionaria para la cultura y la época. En un ambiente de gran peligro, donde los mismos filósofos romanos consideraban la mujer como “sub-humana” un poco por encima de un esclavo pero siempre por debajo de un varón, esta mujer sabe que si provoca la ira de su marido, ella o sus hijos pueden sufrir abuso físico, incluso morir, sin que nadie acuda en su rescate.

Y en este ambiente Pedro literalmente urge a las esposas a imitar al Cordero quien no abrió su boca aun sufriendo injustamente, ni retornó amenazas, sino que se encomendó a Quien juzga justamente.

¿Se acuerdan de hypotasso? Aquí es un verbo reflexivo, es decir es algo que la mujer se hace a sí misma: se sujeta. Y la razón es “para que puedan ser ganados sin palabras…por la conducta…”

Observen que Pedro no sugiere que las mujeres se replieguen y suspendan actividades cristianas, lo que sí dice es que no deben permitir que su libertad en Cristo y/o problemas domésticos les hagan sentir superiores a sus esposos y menos obedientes. Deben procurar ser esposas modelo.

¿Con palabras? No.

Lo que ganará a estos esposos será la continua observación de la “pureza de vida” de sus mujeres! (¡Que tus acciones proclamen el evangelio!). El carácter cristiano TOTAL evidenciado en la vida de esta mujer, en especial su buena conducta hacia su marido. Noten que dicha conducta deriva de la búsqueda de agrado de ella hacia Dios: por causa del Señor. La base de la virtud es reverencia o temor a Dios (Filipenses 4:8; 1Timoteo 5:22; Santiago 3:17; 1Juan 3:3).

Pedro no espera que la mujer tenga miedo del marido o de los compromisos sociales. La sumisión de la esposa proviene de su profunda obediencia al Señor.

3Y que vuestro adorno [kosmios] no sea externo: peinados ostentosos [cabello trenzado], joyas de oro o vestidos lujosos,

O el ejemplo práctico de cómo luce lo casto y respetuoso. Y aquí veremos un poco de historia.

En la cultura romana no había mucha variedad de ropa. Los hombres solían vestir una túnica larga, la toga. Y las mujeres usaban una stola (una tela larga envolvente sobre otra que se usaba como ropa interior o túnica).La stola indicaba estatus: era una mujer casada, era marca de honor. Además, las mujeres usaban una especie de mantilla –palla– sobre la cabeza, la cual decoraban con joyas, perlas, etc. 

Prostitutas y adúlteras se distinguían porque usaban la toga masculina pero hecha de una seda muy fina y transparente (seda de Cogan). No eran nudistas, esto se consideraba costumbre de pueblos bárbaros. Los romanos eran altamente civilizados…

Puesto que no había mucho de dónde escoger en cuanto a ropa y telas, el pelo se convirtió en símbolo de atractivo físico y por tanto merecedor de todo tipo de atenciones. El arreglo del pelo funcionó como marcador social: comunicar una serie de detalles desde clase social, moralidad personal, sumisión a normas sociales, hasta pronunciamientos políticos. Una mujer “al natural” era alguien cercano a las bestias.

Toda mujer romana se arreglaba los cabellos.

Se pasaban horas y horas, y existían toda clase de artificios para teñirse y arreglarse, así como empleadas especiales llamadas ornatrices.**

De modo que al escribir sobre peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, Pedro señala literalmente eso: riqueza y posición social. El punto no es, como dicen algunos, que la mujer parezca una prostituta sino que se refiere pura y simple a adornos externos, perecederos (Isaías 3:18-24 aquel día el Señor les quitará el adorno de las ajorcas, los tocados y las lunetas, los pendientes, los brazaletes y los velos, las redecillas, las cadenillas de los pies, las cintas, las cajitas de perfume y los amuletos, los anillos y aretes de nariz, las ropas de gala, las túnicas, los mantos y las bolsas, los espejos, la ropa interior, los turbantes y los velos. Y sucederá que en vez de perfume aromático habrá podredumbre; en vez de cinturón, cuerda; en vez de peinado artificioso, calvicie; en vez de ropa fina, ceñidor de cilicio; cicatriz en vez de hermosura; 1 Timoteo 2:9-10 asimismo, que las mujeres se vistan [adornen, kosmios] con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso [trenzas], no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad).

¿Por qué Pedro toca este punto si el tema es tratar de ganar a un marido incrédulo mediante una conducta casta y respetuosa?

Porque en muchas culturas, incluyendo la nuestra, la mujer suele pensar si tan solo me arreglo un poco más, si tan solo fuera más bonita, más impresionante, más cool, más incisiva, más hip, más lo que sea… entonces le gustaría más o pasaría más tiempo conmigo.

Pedro advierte “no caigas en esto.” Quizás lo atraigas, pero le habrás hecho cero bien a su alma, porque estará impresionado con lo externo nada más. Es una crítica a toda la cultura, así como un consejo a la Iglesia. Sabias para el bien, sencillas en todo, incluso la vestimenta (algo de lo cual nuestros amados varones no se libran, con sus corbatas, carros, tecnología de punta, camisas y trajes de Fulanito diseñador -cambia la forma pero el fondo es igual). 

Ahora bien, Pedro se enfoca en lo positivo:

4sino que sea el yo interno [la persona oculta en el corazón], con el adorno [cualidad, kosmios] incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.

¿Un vestido que cualquier mujer se puede poner? La virtud. Ese “yo interno” que carga el carácter cristiano y se expresa en todo el cuerpo con ropa imperecedera  (Romanos 7:20-22; 2Corintios 4:16). 

¿Cuál es ese yo interno, secreto, que reside en el corazón de una mujer? ¿Con el cual debiera adornarse para ganar a su extraviado marido? Analicen la ropa:

la belleza incorruptible -imperecedera- de un espíritu gentil, tierno y sereno

  1. gentileza, mansedumbre: fuerza controlada; alguien que con todo propósito no intenta llamar la atención aunque la merezca, alguien que no busca su propia gloria;
  2. quieto, sereno: una persona que permanece en su sitio aun cuando es retada o confrontada; la idea es bien gráfica: alguien viene directo contra ti, y tú no brincas en defensa propia (1 Pedro 2:21-24)

Escuchen: no hablamos del Espíritu Santo. Hablamos del espíritu humano influenciado por la gracia de Dios. Vestirnos así significa que no andamos persiguiendo conflictos, no somos contenciosas, que escogemos palabras al hablar y cuando expresamos alguna oposición mostramos honor, altura, con gracia y edificación a quienes oyen. Un espíritu así es la respuesta ideal a las calumnias de otros, incluyendo al esposo.

Un espíritu tierno y sereno confía en el Juez justo y habla cuando hay oportunidad, no para decir la última palabra. No quiere decir permanecer mudas, se refiere a tranquilidad de espíritu.

respetable

1. Digno de respeto.

respeto

Del lat. respectus ‘atención, consideración’. 1. Veneración, acatamiento que se hace a alguien. 2. Miramiento, consideración, deferencia.

En 1 Timoteo 2:9-10 la palabra traducida como “adorno” en el griego es kosmios, de la raíz kosmos, que conlleva idea de orden. De esa misma raíz deriva la palabra cosmético, de modo que cuando alguien se aplica maquillaje para ir a la iglesia, digamos que aplica cosméticos para traer kosmos a su caos…

5Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. 

Mujeres “santas” no por sus virtudes morales específicas, sino por ser heroínas de la Escritura. Esperaban en Dios. Cuando el príncipe azul resultaba una real rana, cuando el caballero de la armadura resultaba un cualquiera en traje de gallo, esta mujer espera en Dios porque sabe que es todo lo que tiene. Estas mujeres preferían la ropa interior de virtud en lugar del exterior vistoso, pero el punto principal no es la preferencia, sino la plataforma donde se monta: estando sujetas a sus maridos. Se adornaban estando sujetas a sus mediocres maridos.

La preocupación de Pedro es que la Iglesia no sea conocida por la producción de esposas rebeldes que mantienen una actitud de superioridad, sino por mujeres que, debido a conocer la voluntad de Dios y su recompensa, demuestran la virtud de sumisión gentil donde sea cristianamente posible. !Con porras de una gran nube de testigos (Hebreos 12:1)!

6Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor.

Sara es conocida como una de las cuatro madres de Israel (Rebeca, Lea y Raquel) y como la primera mujer de la promesa. 

¿De dónde saca Pedro que Sara “obedeció a Abraham? 

¿Recuerdan la historia? Abraham es el individuo que lleva la esposa -Sara- a vivir en un país extraño, luego de estar casado y cómodamente instalados durante décadas (Génesis 12:1-5), y en el camino niega que ella sea su esposa y permite que sea trasladada al harén de un Faraón (Génesis 12:10-20). ¿Cuál habría sido la reacción natural de ella?

¿Y la segunda vez? (Génesis 20:1-8).

Con todo, Sara actuó de manera que no parece tener sentido. Pedro señala que “Sara obedeció.” (Génesis 18:12 y Sara se rió para sus adentros, diciendo ¿tendré placer después de haber envejecido, siendo también viejo mi señor?) El término original es kyrios, los judíos y Pedro mismo interpretan como la actitud de respeto apropiada hacia el esposo. Noten que Sara habla consigo misma, Sara obedeció a Abraham porque obedeció a Dios. 

Piper: pienso que Pedro nos muestra la disposición básica, fundamental, del corazón de Sara. En un momento donde no hay nadie presente, utiliza un lenguaje respetuoso al hablar del marido. Escuchen: los maridos se derriten cuando la esposa espontáneamente habla bien de él, es tan hermoso que Pedro dice “obedeció a Abraham.”

¿Significa este ejemplo que si a una esposa, en el contexto del matrimonio, se le pide hacer algo contrario a la ley de Dios, o exhibir una conducta contraria a la ley de Dios deba someterse? 

No amadas. Si tu esposo pide algo que Dios prohibe, si te pide algo que la ley de nuestro país prohibe, si te pide o hace algo -cualquier cosa- que te coloque a ti o a tus hijos en peligro, escucha esto: estás bajo la obligación moral y espiritual de librarte de esa situación. Inmediatamente (Salmo 11:5 el Señor prueba al justo y al impío, y su alma aborrece al que ama la violencia).

Ahora bien, así como los creyentes son hijos de Abraham (no importa el género) si caminan en el sendero de la fe (Romanos 4:1-12; Gálatas 3:6-29; Juan 8:39), así estas mujeres vienen a ser hijas de Sara (recuerden que no son judías) “haciendo el bien,” esto es, demostrando obediencia a sus esposos (un espíritu tierno y sereno, no rebelde).

El otro lado de la moneda de la sumisión es “no estar amedrentadas por ningún temor.” Estos hombres paganos no acompañaban a sus esposas a reuniones cristianas, ni estarían muy contentos con ellas. Imaginen las presiones del entorno familiar y social.

Por un lado Pedro llama a las esposas a gentileza y serenidad hacia los esposos en todas las áreas indiferentes a la fe cristiana, mientras por otro las alienta a permanecer firmes a la luz de la esperanza del regreso de Cristo y las estimula a rechazar inclinarse, en quietud, a las amenazas y castigos de sus maridos. Se subordinan, pero es subordinación revolucionaria: no es producto del temor ni deseo de posición social o alguna otra ventaja humana sino de obediencia a Cristo, quien las trata como personas y les permite elevarse por encima de los temores y amenazas de su época.

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*http://resources.thegospelcoalition.org/library/help-me-teach-1-peter-with-john-piper

**Addressing the dressing: modesty I to X; 2016. Lyndon Unger in thecripplegate.com

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