Apuntes a 1ra Pedro, 1:1-2

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¿Se acuerdan del saludo en la carta de Santiago? Aquí también veremos lo que dice y, más importante, lo que Pedro no dice de sí mismo.

1Pedro, apóstol de Jesucristo:

Tú y yo somos discípulos. Significa que no hay más apóstoles hoy en día, punto. Pedro se auto designa como apóstol porque recibió llamado directo, en vivo, personal, a todo color, del mismito Señor Jesucristo. Ahora por favor noten lo que no dice: No dice “Pedro el jefe de los apóstoles.” No dice “Pedro, uno de los tres.” No dice “Pedro, La Roca.”

Han pasado alrededor de 30 años desde que Pedro conoció al Señor (por favor vean la introducción anterior). ¿Cómo llegó a este punto de aprendizaje para escribir con tanta sencillez? Pedro no era precisamente un tipo enseñable, tuvo que haberse despojado de una buena cantidad de ropa (orgullo, impulsividad, agresividad, egoísmo) y vestirse con mantos de humildad (Proverbios 3:7-8; 26:12; 11:2). ¿Cómo así? Porque si reflexionamos, el punto de inicio para ser enseñable es ser humilde.

La persona humilde: conoce sus debilidades, está consciente de sus puntos ciegos; es lenta para hablar y rápida para escuchar (Santiago 1:19); reconoce y hace suyas sus faltas; considera a otros por encima de sí misma (Filipenses 2:3); pide retroalimentación; recibe la corrección como una bendición (Proverbios 15:31; 17:10).

Alguien de espíritu enseñable busca instrucción y sabiduría (Proverbios 4:7-9; 13:20). Ser enseñable no llega por accidente.

A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos…

Algunas versiones dicen “expatriados”, otras dicen “exiliados.” La idea es similar, pero expatriado contiene la idea de acto voluntario mientras que exiliado significa que a usted lo echaron fuera. Como peregrinos y extranjeros somos más bien expatriados, en el sentido que nos rendimos voluntariamente a los pies de Cristo.

Elegidos significa escogidos. ¿Totalmente escogidos? No. Más bien como la novia que está comprometida para casarse pero espera al cumplimiento de la fecha.

Expatriados, extranjeros. ¿Realmente extranjeros? No. Viven en el mismo lugar sin embargo son (somos) expatriados en el sentido de ser llamados a una forma de vivir radicalmente distinta a lo que antes eran (éramos) y al mundo que los rodea. Y serán tratados como expatriados. ¿Sientes que no encajas?

En la época de Pedro se calcula que un millón de judíos vivían en las tierras de Judea, de dos a cuatro millones vivían fuera de ella, dispersos en comunidades por todo el imperio romano (alrededor de un 8% de la población del imperio). El término exiliados posiblemente sea mejor aplicado aquí, lo interesante es que Pedro presenta la idea de “iglesia” como comunidades de individuos que viven fuera de su país natal, el cual no es Jerusalén ni Palestina, sino la ciudad celestial. Por tanto su vida un peregrinar, son extranjeros en la tierra, ciudadanos del cielo.

Dispersión. Otra palabra interesante, se trata de personas que no se reunían en grandes congregaciones como Jerusalén, sino de pequeñas comunidades en una vasta región.

He aquí la importancia del estudio de esta carta. 1ra de Pedro es una carta que necesitamos aprehender, apropiar, leer y releer, hasta la médula. ¿Por qué? Porque una de nuestras grandes tentaciones hoy es el querer confundirnos en medio de la cultura que nos rodea, pasar desapercibidos, querer “pertenecer” y no lucir muy diferente a los demás. Otras estarán tentadas a lamentarse de todo lo que está mal a su alrededor, a sentarse llenas de melancolía y nostalgia por “aquellos buenos tiempos” largo tiempo olvidados (y que probablemente nunca fueron).

2según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre:

Nada menos que la doctrina de la Trinidad misma. El plan de salvación iniciado por Dios Padre desde antes de la fundación del mundo, ejecutado en la persona de Cristo, aplicado a nosotros mediante el Espíritu. La razón de esta salvación no se debe a haber alcanzado a Dios, sino a que Dios mismo escogió relacionarse con nosotros y formarse un pueblo. No un pueblo cualquiera, un pueblo santo, individuos con un estilo de vida que manifieste esta nueva relación con Dios de manera práctica (Romanos 6:19,22; 1 Corintios 1:30). El Espíritu nos limpia y además nos introduce a una nueva clase de vida, a vivir en santidad y más adelante Pedro nos dice por qué: porque Dios es Santo.

¿Por qué o para qué somos expatriadas elegidas? Para obediencia a Cristo y ser rociadas con su sangre. Obediencia caracterizada por fe y por compromiso. Una referencia profunda al Antiguo Testamento (Exodo 24:4-8). La Ley fue dada después que fueron liberados, renacido como pueblo de Israel en el Monte Sinaí. Observen: Israel viene al Monte, Moisés escribe la Ley y va al pueblo y ellos dijeron “todo lo que el Señor ha dicho haremos y obedeceremos (24:7).” ¿Obedecieron? No. ¿Obedeceremos nosotros?

Ciertamente somos salvas para obedecer, queremos obedecer la Ley de Dios. Moisés roció al pueblo con la sangre (24:8) porque sabía que su obediencia no sería perfecta (de hecho unos 10 capítulos más adelante sale a relucir el becerro de oro), necesitarían protección. Igual nosotros. La sangre del Señor Jesucristo se encuentra íntimamente conectada al pacto (Marcos 14:24 y les dijo: esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos), el nuevo pacto basado en la sangre de Cristo y con la cual como rociados después.

Cristo pagó por nosotros. Una vez y para siempre. Luego no deseamos desobedecer por temor al castigo, pero no hay castigo para el pueblo de Dios.

Debiéramos amar obedecer la Ley porque ella nos habla verdad sobre Dios. Debiéramos querer ser pueblo de la verdad porque adoramos a un Dios quien es la verdad. Debiéramos querer ser pueblo fiel en nuestras relaciones porque adoramos a un Dios fiel en su relación con nosotros. La Ley ilustra el carácter de Dios. Debiéramos querer obedecer la Ley porque amamos al Dios del cual nos habla (1 Juan 2:3-6).

Obediencia alegre, a la primera vez, que brota de un corazón lleno de gratitud por la obra de Cristo en la cruz, no una obediencia producto de temor. El cristianismo es sobre Dios y sobre cómo nos deleitamos en El. Es la misma idea de Pedro: en obediencia a Cristo, al caminar como El, luciremos diferentes al resto, luciremos como extranjeros, expatriados, como exiliados.

Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.

Termina la primera sección tendiendo un puente con esta simple frase. Une el tradicional saludo griego “gracia a ustedes” con el “shalom” hebreo de paz. Esa totalidad, ese bienestar integral de la presencia de Dios morando en uno, tan familiar al judío convertido.

Combina el tradicional saludo griego con el tradicional saludo judío para decir “los veo a todos, sé que provienen de lugares diferentes pero en Cristo no hay judío ni hay griego.”

E inicia con la suma de quienes somos, nuestra identidad como expatriadas elegidas.

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Apuntes a 1ra Pedro

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INTRODUCCION A LA CARTA DE PEDRO

Andrés y Simón, pescadores experimentados, son hallados por el Señor Jesús junto al mar de Galilea. Los llama y ellos abandonan las redes y le siguen al instante, impulsivos. Al ponerse a juntar los retazos de vida de este Simón vemos que emerge la figura de un hombre que poco a poco profundiza en su análisis de Jesús como ser humano, sin embargo se resiste a creer en Jesús como Mesías.

Como judío, aunque poco letrado, se supone que frecuentaría la sinagoga y escucharía las Escrituras. ¿Recuerdan la historia de la gran pesca? Primero demuestra una fina ironía pero cuando tira la red… ¿cuál es la respuesta de Pedro? Comienza a verse a sí mismo en relación a Jesús: ¡este  Jesús no es un hombre cualquiera! ¡Soy indigno de estar a su lado!

¿La parte donde el Señor Jesús lava los pies de los discípulo? Pedro: “a mí no.” ¿Y en Getsemaní? Durmiéndose. Y luego la terrible negación. Somos así. Vulnerables, impulsivas, inconstantes, un día sí y otro también, ¡apártate de mí Señor!

Mas Pedro fue restaurado. Restaurado. De cuánto alivio resulta a nuestra alma porque en nuestra interior pensamos “Señor, si restauraste a este hombre, quizás también hay lugar para mí.”

En el recuadro, noten que Pedro tendría unos 29 años de edad cuando conoció a Cristo. Un hombre joven, lo cual explicaría un tanto su accionar. Escribe la carta alrededor de los 62 años de edad, en plena madurez, probablemente desde Roma, siendo Nerón emperador. Según registros históricos fue martirizado en Roma alrededor del 64-68 D.C. junto con su esposa, quien al parecer lo acompañaba en sus viajes.

Escribe a ciudades localizadas en lo que hoy es Asia Menor, Turquía, ciudades a las cuales nunca viajó. Es posible que estos grupos de creyentes -pequeñas comunidades- hayan sido fundadas por judíos convertidos que regresaron a sus tierras después de Pentecostés (Hechos 2:9-11). Comunidades que en su mayoría estarían conformadas por gentiles, porque:

  1. no conocían a Dios (1:14)
  2. practicaban una vida vana, heredada de sus padres (1:18)
  3. pero ahora pertenecen al pueblo de Dios (2:9-10; un juego de palabras con Oseas 1:9-10)
  4. vivían entre gentiles (2:12)
  5. conservaban una serie de vicios gentiles (4:3-4)

IGUALITO QUE NOSOTROS.

ups.

 

BIBLIOGRAFIA GENERAL:

  1. The First Epistle Of Peter by Peter H. Davids. The New International Commentary on The New Testament; William B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan. 1990
  2. 1 Peter. A Living Hope in Christ by Jen Wilkin. The Gospel Coalition. LifeWay Press 2015. Reprinted 2017.
  3. 1 Peter For You by Juan R. Sanchez. The Good Book Company, 2016
  4. La Biblia de las Américas (LBLA). Disponible en biblegateway.com

 

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Apuntes a 1ra Pedro

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Ciertamente Dios cuida su Palabra. Pudo haber creado un DVD y grabar episodios de cada era de historia bíblica, ¿qué les parece? Pero no. Escogió seres humanos falibles, caídos, imperfectos, con sus personalidades, bagajes, antecedentes, como tú y como yo, y los puso a escribir. Y luego Dios preservó lo escrito.

Así que tenemos escritos. De ahí su nombre: Las Escrituras.

Escritos divinos en su origen (2 Pedro 2:21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo), expresados como literatura. Por tanto es imperativo que sepamos estudiar y discutir tal literatura sin olvidar de donde proviene.

Que no sea para convertirnos en “pecadoras más listas” por ejemplo, excelentes conocedoras de textos, conocedoras ágiles a la hora de corregir o impresionar a otros o a nosotras mismas. No, amados y amadas. Que nuestra motivación y propósito de la instrucción sea el amor (1 Timoteo 1:5), en imitación de Cristo. Que cada día seamos conformadas a Su imagen de tal modo que sepamos ser luz y otros conozcan de Dios (Isaías 49:6; Mateo 5:14-16). Que seamos transformadas mediante la renovación de nuestra mente (Romanos 12:1-2) porque es nuestra responsabilidad amar a Dios con toda nuestra mente -no con la ajena- y presentar nuestros cuerpos a Dios en adoración.

¿Cómo estudiaremos?

En comunidad. Eliminando especulaciones y evitando caer en aplicaciones sin haber estudiado lo que dice el texto. Seis preguntas básicas para responder cada vez:

  1. ¿Qué dice el texto? Todos llegamos con ideas preconcebidas. Hay que poner el freno, leer otra vez, y otra vez.
  2. ¿Qué observo en y acerca del texto? Género, estilo, detalles, gramática, estructura, sustantivos clave, verbos, relación de las palabras entre sí, palabras inusuales o difíciles (¡busca el diccionario!), sentido de las palabras (¿es literal, ilustrativo, una figura de lenguaje?), repeticiones… contexto del pasaje…
  3. ¿Qué significó para la audiencia original? Ponte en los zapatos (bueno, sandalias) de quienes oyeron o leyeron las palabras por primera vez. Esta pregunta es el corazón de la interpretación. ¿Cuándo se escribió? ¿Circunstancias? Si bien las Escrituras se escribieron para nosotros (Romanos 15:4), no fueron escritas a nosotros. ¿Qué necesidad o situación particular provocó el escrito? ¿Cuál sería la reacción esperada? ¿Cuál el contexto cultural, geográfico, político, lingüístico…?
  4. ¿Hay un punto principal?
  5. ¿Verdades relevantes? Sin importar cuándo, dónde o a quién.
  6. ¿Cómo encaja la parte en el todo?

¿Das gracias por el libro de 1ra de Pedro?

 

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