Apuntes a Jueces, 1:11-26

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Otro episodio es una historia de romance, la segunda mini-narrativa del capítulo 1. 

Con el avance de Judá, el texto se mueve a un estilo literario más exhuberante y comienza a identificar caracteres individuales, Caleb, Otoniel y Acsa alcanzan un grado de identidad personal definida por sus acciones y/o su discurso (Caleb y Acsa).

Caleb tiene el papel del líder tradicional de Judá (Números 13:1-2,6; 34:18; Josué 14:6).

Otoniel, del mismo clan (ambos son quenizitas), es también un judaíta distinguido. Pensó que valía la pena conquistar Debir por la mano de Acsa, hija de Caleb. Debir, o “ciudad de libros” sugiere se trataba de un centro de enseñanza o quizás administrativo (aproximadamente a 12 km de Hebrón).

¿Por qué un episodio así incluído en la Escritura? 

Uno siempre preguntará en función del contexto pero debemos ser cuidadosas de andar derivando aplicaciones de un texto, simplemente para justificar su existencia en la Escritura. (No es un paradigma para la oración cristiana).

11De allí fue contra los habitantes de Debir (antes Quiriat-séfer). 12Y Caleb dijo: al que ataque a Quiriat-séfer y la tome, yo le daré a mi hija Acsa por mujer. 13Y Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, la tomó y él le dio a su hija Acsa por mujer. 14Y sucedió que cuando ella vino a él, éste la persuadió a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué quieres?

La trama concierne a un padre, una hija y el candidato aspirante. O sea que el tema es personal, doméstico; el relato de la toma de la ciudad es de interés porque afecta las relaciones existentes, cómo se maneja el tema del matrimonio en la cultura (con la mejor alianza posible, te guste o no). Pero desde que entra en escena, Acsa deja de ser un objeto manejado por dos hombres (¿no es encantadora la Escritura sobre el tema de la mujer?), noten cómo se acerca a Caleb, sin temor alguno.

15Y ella le dijo: dame una bendición, ya que me has dado la tierra del Neguev, dame también fuentes de agua. Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

Ella atrapa la oportunidad de obtener algo que ni su padre ni su flamante marido han tenido en consideración (cualquier israelita de la época sabría que en una tierra así, el Neguev, contar con agua era muy importante). Acsa supo e hizo lo que tenía qué hacer, en pocas palabras. He aquí una hija acudiendo donde su padre, haciendo una petición y él responde. Ahora bien, en la Antigüedad se distinguían dos tipos de aguas: aguas “muertas” las que no provenían de manantial, y aguas “vivas” las que tenían origen en alguna fuente o manantial. La mini narración muestra cómo nuestro Padre Dios responde peticiones ofreciendo fuentes de agua viva a su Novia, la Iglesia!

Los tres personajes de la viñeta asumirán mayor importancia más adelante. 

Otoniel aparecerá como el primer Juez (3:7-11). Caleb (2:7) es ejemplo notable de los “ancianos que sobrevivieron a Josué”, sin embargo su promesa de entregar Acsa a quien tome Debir por él guarda paralelo trágico con el voto de Jefté (11:30-31). Acsa, mujer de recursos y enfoque práctico, de buena iniciativa, introduce un motivo recurrente crucial en capítulos siguientes: Jael (4:17-22), la mujer de Tebez (9:53-54), Dalila (16:14-21).

Además, el matrimonio de Otoniel y Acsa asume un significado enorme a la luz de los acontecimientos en 3:6, ha sido fiel al pacto de fidelidad, contrario a muchos de sus contemporáneos que se casaron con mujeres no israelitas.

16Y los descendientes del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá, al desierto de Judá que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo. 17Entonces Judá fue con Simeón su hermano y derrotaron a los cananeos que vivían en Sefat, y la destruyeron por completo. Por eso pusieron por nombre a la ciudad, Horma. 18Y Judá tomó a Gaza con su territorio, a Ascalón con su territorio y a Ecrón con su territorio.

19El Señor estaba con Judá, que tomó posesión de la región montañosa, pero no pudo expulsar a los habitantes del valle porque éstos tenían carros de hierro.

La tecnología de guerra más avanzada de su tiempo. Mmmm. En Josué, los carros de hierro no fueron problema alguno para el Señor. ¿Y ahora? Lo que tenemos aquí es la perspectiva israelita del por qué pasó lo que pasó, no la razón divina.

20Entonces dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había prometido; y él expulsó de allí a los tres hijos de Anac. 21Pero los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que vivían en Jerusalén; así que los jebuseos han vivido con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta el día de hoy.

¿Se acuerdan de los hijos de Anac? ¿Los gigantes de la tierra? Caleb y Josué fueron los únicos que intentaron persuadir al pueblo de entrar y luchar, y ahora Caleb cumple su palabra expulsándolos de Hebrón.

3ra. mini narración del capítulo 1. La captura de Betel. Conquista por medios desviados. 

Un buen punto es preguntarse cómo funciona este pasaje en el contexto de todo el capítulo. El verso 22 nos da la pista:

22De igual manera la casa de José subió contra Betel; y el SEÑOR estaba con ellos.

Se nos invita a comparar esta campaña con la conquista de Bezek-Jerusalén que vimos antes. Ambas resultaron en victoria. En el v.4 la victoria se atribuye directamente a la intervención divina. En el v.22 se crea la expectativa, pero observen que no hay conexión explícita con Jehová. De hecho, la mini narración abre con esta frase, en lugar de concluir con ella, para explicar los sucesos. Hemos de seguir adelante para ver si las expectativas se cumplieron.

Los versos 22-26 nos hacen ver la estrategia humana utilizada: espías, un informante, un acuerdo, una entrada secreta…

En ambas historias destaca un canaanita particular, pero observemos el contraste:

Adoni-Bezek
1. bajo el poder de los judaítas: lo encuentran, pelean, lo persiguen, capturan, mutilan, lo llevan a Jerusalén
2. sobrevive lo suficiente para reconocer la justicia de su sufrimiento

el informante anónimo
1. lo ven, hablan con él, hacen un acuerdo, éste los ayuda, es liberado con toda su familia, va y construye otra ciudad;
2. el acuerdo (hesed, pacto de fidelidad) con un canaanita.

Bethel significa “La casa de Dios”, unos 19 km al norte de Jerusalén, su captura era de importancia estratégica significativa, además de su considerable significado sentimental y religioso hasta el tiempo de los patriarcas (Génesis 12:8-9). Bethel aparece también como “Boquim” (lloradero) en el siguiente capítulo y al final de Jueces como un sitio tipo santuario (20:18, 26-27; 21:2-3). Posteriormente adquiere tintes oscuros como uno de los lugares donde Jeroboam I levantó becerros de adoración luego de romper con Judá (I Reyes 12:25-33).

Uno esperaría que el clímax de la historia fuese la conquista de la ciudad (v.22) pero los siguientes versos introducen la complicación (v.24b).

23Y la casa de José envió espías a Bethel (el nombre de la ciudad antes era Luz). 24Y vieron los espías a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: Te rogamos que nos muestres la entrada de la ciudad y te trataremos con misericordia.  25El les mostró la entrada de la ciudad; e hirieron la ciudad a filo de espada, mas dejaron ir al hombre y a toda su familia. 26Y el hombre fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad a la que llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy.

Se establece un nuevo foco de interés, la trama tiene ahora dos hilos: a) la conquista de Bethel (v.25a); b) el cumplimiento del acuerdo (v.25b), pero en este punto la trama hace un giro sorpresa y nos dice que el cumplimiento del acuerdo conduce a la construcción de una nueva ciudad (Luz). 

Ahora vemos la función de la nota del v.23: el nombre de la ciudad (Bethel), era ¡Luz! [Génesis 28:19; 35:6-7; 48:3]. Los textos señalan la tradición de Jacob/Bethel, lucha entre cultura israelita y canaanita.

Lo que tenemos, en esencia, es la historia de cómo se llegó a un acuerdo con un canaanita, (o de cómo el fin justificó los medios, olvidándose por completo de las promesas divinas) más que de cómo se conquistó una ciudad.  El informante reedifica una nueva Luz, es decir que no se convierte en un israelita, permanece siendo un “luzita”, un canaanita de corazón en la tierra de los heteos, (hititas, Siria hoy), es decir más allá de los límites de Israel va y construye ¡otra ciudad canaanita!

Cultura canaanita que sobrevive y florece de forma tangible, una ciudad, hasta hoy.

La mini narración nos recuerda la conquista de Jericó, parecieran ser similares (superficialmente), analiza:

Betel (Jueces 1)
1. Jehová estaba con ellos v.22b
2. Reconocen Betel v.23a
3. Espías y el hombre v.24a

5. Hesed con el hombre v.24b
6. El hombre ayuda v.25a
7. Ciudad tomada directamente por ayuda del informante e indirecto por la ayuda de Jehová v.25ab
8. El hombre y su familia v.25c
9. Sale a tierra de heteos v.26a
10. Construye Luz v.26b
ver 1.

Jericó (Josué 2,6)
1. Ver 11.
2. Envía espías 2:1a
3. Encuentran la ramera 2:1b
4. Ayuda a los espías 2:3-6
5. Hesed con la ramera 2:8-14
6. Ella continúa ayuda 2:15-21
7. Ciudad tomada directamente por la ayuda de Jehová e indirecto por la ayuda de la ramera 6:1-21
8. La ramera y su familia 6:22-25
9. Ella vive “en medio de Israel” 6:25
10. Maldición de Jericó 6:26
11. Jehová estaba con Josué 6:27

En ambas historias hay un hessed. En la de Jericó la colaboradora coopera de forma espontánea y con gran riesgo personal (Josué 2:1-7); ella se declara creyente en Jehová como el Dios Supremo y ruega un acuerdo (hesed) de misericordia (júrenme por Jehová). Luego vive en medio de Israel, es decir ha renunciado a su culto canaanita (Josué 6:25). Observen que la trama de Rahab es secundaria a lo que se describe como una victoria espectacular alcanzada por la divina estrategia y el divino poder.

En la de Bethel, el acuerdo es propuesto por los atacantes, inducen la cooperación del informante; éste continúa siendo un canaanita hasta el final. La victoria en Bethel se parece a la de Jericó, pero las variaciones introducidas nos revelan la inquietud del escritor.

Ok, quizá nos parezca una pérdida este capítulo: lo que sucedió en Bezek, los dedos cortados de AB, el agua de Acsa, la entrada clandestina en Bethel… pero tales anécdotas de justicia, romance e intriga son para meditar lo siguiente, el testimonio del texto es que “Jehová entregó…”, “Jehová estaba con ellos…” Este es el típico Dios de la Biblia. Cuando muestra Su suficiencia, nos da historias para contarla. Dios no nos deja en la monotonía sino que nos proporciona episodios vívidos para recordar.

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