Apuntes a Jueces, 12:1-7

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Orgullo trágico

¿Cuántos hay que no se contentan con ocupar un sitio a la derecha o a la izquierda, sino que insisten en ocupar el centro?

El éxito confirma a Jefté como cabeza y líder de los galaaditas. Pero la aceptación de su autoridad solo es visible en la parte oriental (Galaad), no en la occidental (el corazón de Israel). Al remover la amenaza externa, de nuevo afloran las rivalidades y celos tribales.

v.1 Los hombres de Efraín se reunieron y cruzaron el Jordán hacia el norte, y dijeron a Jefté:¿Por qué cruzaste a pelear contra los hijos de Amón sin llamarnos para que fuéramos contigo? Quemaremos tu casa sobre ti.

Zafón era uno de los pueblos de Galaad (Josué 13:25-27), 7 km al norte de Jaboc y unos 4 km al este del Jordán. Observen el lenguaje: “cruzaste”, “no nos llamaste.” 

La implicación es que cuando Jefté salió de tour, no se confinó a la parte este de Manasés (11:29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté, y pasó por Galaad y Manasés; luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los hijos de Amón), sino que cruzó el Jordán para visitar también el Manasés occidental, y luego había regresado -vuelto a cruzar- para pelear contra Amón.

Gentes que se creen importantes, y que no han recibido el trato de lo que se creen: ¿Por qué nos ignoraste? Pero vienen con intención de pelea, se han movilizado para la guerra y cruzaron el Jordán, desde otra dirección.

El punto no es la tierra, sino el liderazgo.

Demandan explicación porque no están preparados para reconocer ningún líder de Israel que obre independiente de Efraín. Se sienten heridos en su importancia, después de todo pertenecían a una tribu líder, de la cordillera central, y en ese contexto amenazan a Jefté. Le montan un ataque a su credibilidad como jefe, en pocas palabras.

¿Recuerdan el caso de Gedeón? Tuvo un problema similar, menos intenso, pues entonces los efrainitas no se movilizaron contra Gedeón y de hecho reconocieron su liderazgo al traerle la cabeza de los dos príncipes madianitas.

Ahora la situación es diferente: han pasado dos meses o más de la derrota de los amonitas.

v.2 Y Jefté les respondió: Yo y mi pueblo estábamos en gran contienda con los hijos de Amón, y cuando os llamé, no me librasteis de sus manos. 3Viendo, pues, que no me ibais a librar, arriesgué mi vida y crucé contra los hijos de Amón, y el SEÑOR los entregó en mi mano. ¿Por qué, pues, habéis subido hoy a pelear contra mí? 4aEntonces Jefté reunió a todos los hombres de Galaad y peleó contra Efraín

Jefté intenta la diplomacia, rechaza la acusación y cambia la perspectiva al dar su propia historia. Apela al Señor y termina con una pregunta retórica, implicando “yo estoy en lo correcto, ustedes se han equivocado.” (vaya vaya: Jefté no usó ninguna diplomacia contra Tob…). Efraín no responde, así que Jefté ordena la batalla y de nuevo sale victorioso.

4b … y los hombres de Galaad derrotaron a Efraín, porque éstos decían: Sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, en medio de Efraín y en medio de Manasés.

El resumen está en el v.7, y las consecuencias políticas son muy claras: las tribus al oeste del Jordán fueron sometidas y Jefté juzgó a Israel (toda la nación) durante 6 años.

v.7 Jefté juzgó a Israel seis años. Y murió Jefté galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.

Pero hay otro punto que emerge, si miramos de cerca: el reclamo de Efraín revela un asunto personal, y la respuesta de Jefté la confirma “yo y mi pueblo.” Y en el v.4 recluta a todos los hombres de Galaad; la animosidad intertribal es la razón oculta de la guerra:

Los hombres de Galaad arrollaron a los de Efraín porque estos dijeron “ustedes galaaditas son meros fugitivos de Efraín, en medio de Efraín y Manasés.”

El intercambio inicial de palabras semeja al realizado con los amonitas, pero el significado es muy diferente. Ahora no se habla de intervención divina, es más, Jehová no aparece por ninguna parte. La batalla no es ninguna guerra santa.

Los galaaditas responden a los insultos de los efrainitas colocándolos como pollitos en fuga, haciendo a los de Efraín los verdaderos fugitivos de la película:

v.5 Y se apoderaron los galaaditas de los vados del Jordán al lado opuesto de Efraín. Y aconteció que cuando alguno de los fugitivos de Efraín decía: Dejadme cruzar, los hombres de Galaad le decían: ¿Eres efrateo? Si él respondía: No, 6entonces, le decían: Di, pues, la palabra Shibolet; pero él decía Sibolet, porque no podía pronunciarla correctamente. Entonces le echaban mano y lo mataban junto a los vados del Jordán. Y cayeron en aquella ocasión cuarenta y dos mil de los de Efraín.

La táctica de atacar los vados del Jordán, previamente de éxito contra moabitas y madianitas, ahora es utilizada por los mismos israelitas contra israelitas, las consecuencias son devastadoras: 42,000, un genocidio.

El narrador de Jueces presenta un Jefté fuerte, decisivo, capaz, pero al mismo tiempo muy parcial, un galaadita más que israelita, embebido en celos y rencillas tribales. No hay magnanimidad para él: sirvió a los interés nacionales de modo incidental. Nada más.

De ser casi una figura mosaica termina como jefe tribal cualquiera, apoyado en la lealtad de sus hombres, dispuesto a empatársela, consolidar posiciones y extender su esfera de influencia. Una guerra santa convertida en una guerra política.

Y este es el hilo que enhebra los episodios de Jefté: la tendencia a convertir la piedad en política, de negociar con Dios en lugar de someterse a El. Sucede a nivel personal y a nivel nacional.

El patrón literario de la narración -cinco episodios, cada uno con un diálogo- destaca los diálogos y los asocia.

Pero la historia también nos enseña cómo obra Dios con Israel: profundamente personal y emocional más que meramente formal o legal. Al final, no es gobierno bajo rígidos principios de recompensa o castigo, justicia o retribución, sino que es un gobierno doloroso, bajo estrés. ¡Jehová salva a Israel bajo protesta! Airado por su apostasía y afrontado por su “arrepentimiento” y, sin embargo, no puede tolerar su continua miseria. No puede simplemente dejarlos a su suerte. Interviene brevemente para salvar de los amonitas, no interviene para aliviar la angustia o para salvar la hija de Jefté. Hay un contraste: Dios está silente, en la penumbra -otro signo de la creciente alteración de relaciones con su pueblo.

La historia revela la condición humana. Jefté es un hombre capaz -con las palabras, como guerrero; posee una personalidad fuerte, decisiva, es un líder. En su mejor momento ejerce una fe ejemplar. Pero tiene antecedentes personales que nos hacen comprender pero no justificar sus limitaciones. Es inseguro, centrado en sí mismo. No se involucra con los intereses de otros. He aquí la dureza del hombre y la razón del por qué no fue grande.

Por causa de la inseguridad y egoísmo condujo a su hija al sacrificio. No pudo ser padre. Por la misma razón no pudo ser otro Moisés u otro Josué. Al final, Jefté el galaadita (v.7) es el resumen de todo. 

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No rescates a Jefté

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NOTA: Para su consideración y análisis.

Jueces 11 es uno de los más oscuros capítulos de la Biblia. El juez de Dios, Jefté, ofrece su única hija en sacrificio humano, bajo la increíble y pecaminosa presuposición de que Jehová se adora igual que los dioses paganos. La historia evidencia que, sin fe, el pueblo de Dios es tan depravado como el mundo, y que Israel está en desesperada necesidad de un salvador, más que de un juez.

Algunos dicen “no…no… están equivocados, Dios nunca permitiría que uno de Sus jueces hiciera algo tan horrible… Jefté no la sacrificó, ella solicitó vivir en castidad en servicio a Jehová.”

Pienso que este intento de rescatar la reputación de Jefté es un error, y he aquí por qué:

EL VOTO

La narración ocurre en la época de Jueces, días de obscuridad y tinieblas. Su madre era prostituta (11:1) y Jefté tuvo numerosos medio hermanos que lo odiaban cordialmente. Lo expulsaron de su casa y acabó rodeado de hombres indignos (11:3). Pero entonces, al ocurrir la invasión amonita, los galaaditas acuden a él, Jefté acepta, pelea contra los invasores, el Espíritu del Señor cae sobre él, y salvaguarda a Israel.

Hasta aquí, excepción de la compañía de hombres indignos, todo va bien. El problema inicia cuando al principio de la batalla Jefté hace un voto al Señor: si me entregas a los amonitas, cualquiera que me reciba primero al regresar de la batalla, pertenecerá al Señor y lo ofreceré como holocausto (11:30-31).

El problema es doble:

  1. Al Señor no le impresionan los votos.
  2. Cuando Jefté gana la batalla, su hija emerge feliz a recibirlo. 

Jefté le revela el voto que ofreció, ella manifiesta estar de acuerdo en que debe cumplirlo, y simplemente solicita dos meses para dolerse porque el linaje de su padre terminará ahí, puesto que ella es hija única. Luego de dos meses, Jefté entonces la ofrece en holocausto a Jehová.

EL DEBATE

La historia molesta. Por un lado, sacrificar niños es malo de por sí; por otro, hacerlo por quienes tienen el Espíritu del Señor, pues… peor.

Quizás por ello algunos quieran rescatar a Jefté de su voto. Pretenden que “holocausto” aquí quiere decir dejarla servir a Jehová por el resto de su vida [una monja, por ejemplo]. Algo así como Ana hizo con Samuel generaciones más tarde: dejar el sacrificio en el templo y que la persona viva el resto de sus días sirviendo al Señor vocacionalmente.

POR QUE IMPORTA ESTO

El debate pudiera parecer sin importancia, pero es crítico para entender el libro de Jueces. En la visión tradicional (que holocausto significa sacrificio literal), el libro de Jueces es un libro oscuro. No hay héroes, solo dañados líderes de un pueblo apóstata.

Barac no irá si Débora no la acompaña.

Gedeón era un cobarde, usurpó el sacerdocio y se fabricó un efod autoproclamándose rey de facto [y con todo, su nombre aparece en los héroes de la fe en Hebreos 12!]

Jefté pensó que honraba a Dios con un sacrificio humano.

Sansón al parecer solo conoció tres o cuatro de los mandatos de Dios, en cierta forma, pues violó todos los que sabía.

[David aparece en la misma línea en Hebreos 11:32, y sabemos lo que pasó con Betsabé]

Fueron los días cuando Israel se comportó peor que Sodoma. Intentaron aniquilar dos de las doce tribus, y casi acaban con una. Benjamín había aceptado la homosexualidad, la misma maldad que Lot conoció, como si nada.

El punto del libro es hacernos ver que no había ningún justo en Israel, todos hacían lo que bien les parecía porque había rechazado a Dios como su Rey -hasta los mismos Jueces.

Querer rescatar a Jefté de su estúpido voto cambia todo esto. 

No solo convierte a Jefté en líder virtuoso sino que adopta el concepto de negociar con Dios, lo justifica. Como si fuera legítimo decirle a Dios “si me das X, entonces te doy Y” como si Dios necesitara algo. De repente Jueces 11 se convierte en modelo a seguir, en lugar del pozo de depravación a evitar.

LOS ARGUMENTOS

Los intentos de rescatar a Jefté se centran en lo siguiente: 

  1. El Antiguo Testamento prohíbe sacrificios infantiles.
  2. El Nuevo Testamento dice que Jefté era un hombre de fe  (Hebreos 11:32).
  3. Jefté tenía el Espíritu de Dios, no es posible que hubiera hecho algo tan pecaminoso.
  4. La hija hizo duelo por su virginidad, no por su muerte.

Analicemos esto.

  1. El AT prohíbe sacrificios infantiles.

Cierto. Pero el punto entero del libro es que Israel ahora es peor que Sodoma. El AT prohíbe toda clase de cosas que toda clase de Juez hace: sacar miel de un león muerto, matar concubinas, matrimonio con filisteos, masacrar una o dos tribus, secuestrar esposas, adorar a Baal -prohibido en el AT, y todo sucede en cada capítulo del libro de Jueces. Es obvio que lo sucedido en el Capítulo 11 desagrada al Señor -este es el punto!

2) ¿Dice el NT que Jefté era un hombre de fe?

Sí, junto con Sansón y Gedeón, dos jueces cuyos pecados son famosos. Y a propósito, Noé era bebedor, Moisés un asesino, y Rahab una prostituta. Y todos están en la lista de Hebreos 11. El punto es que todos fueron pecadores terribles, mas confiaron en Jehová y no en los ídolos que sus compatriotas adoraban [vale la pena mencionar aquí la ironía de gentes que son “ evangelio céntricos” y que sin embargo pierden el punto del evangelio en Hebreos 11 al querer rehabilitar la reputación de pecadores que fueron salvos por gracia; como si el pináculo del evangelio estaría mejor ejemplificado si los que creen fueran menos pecadores]. 

3) Jefté tenía el Espíritu de Dios, no es posible que hubiera hecho algo tan pecaminoso.

Este argumento es el más traiciona o revela la posición de una persona en el espectro continuo/discontinuo. ¿Ser utilizado por el Espíritu en el AT, es lo mismo que sellado por el Espíritu en el NT?

Si respondemos afirmativo, intentaremos separar al Jefté interno del sacrificio externo. 

Pero la verdad es que Jehová envió Su Espíritu para levantar Jueces que liberaran a Israel de sus enemigos. Su Espíritu no los santificó. Simplemente los usó para llevar a cabo su propósito y dirigir a Israel al arrepentimiento.  Su Espíritu también vino sobre Sansón (mientras estaba atado a una prostituta), por no mencionar a Saúl, o a Baalam.

4) ¿Habría hecho duelo la hija de Jefté tan solo por su virginidad, sabiendo que iba a morir? 

Somos mujeres. ¿Se dolería así, tan solo por nunca haberse casado?

Jueces 11 incomoda. Ese es el punto. Cada capítulo del libro de Jueces es peor que el anterior, en Israel. En lugar de querer rescatar a Jefté, permitamos que el texto brille, que Dios rescate a Jefté mediante la fe, y gracias a la Venida de un mejor Juez.

Jesse Johnson. http://www.thecripplegate.com; Oct 23, 2014

 

Apuntes a Jueces, 11:29-40

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El elemento común es la victoria sobre Amón, adonde apunta la narración desde un principio, pero el asunto del voto hecho en los versos 30-31 inicia una secuencia que para nada termina en victoria. De hecho eclipsa el clímax esperado al subordinarlo a un nuevo clímax que termina en v.34-37 cuando Jefté cumple su voto y ofrece su hija en holocausto. 

Este evento, descrito con mayores detalles que la batalla misma, es el foco principal y el clímax real.

A.

Jefté lleno del Espíritu

conduce a

victoria sobre Amón

B.

El voto de Jefté +

victoria sobre Amón

conduce a

cumplimiento del voto

v29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté, y pasó por Galaad y Manasés; luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los hijos de Amón.

Hasta ahora Jehová no ha aparecido a Jefté ni le ha hablado directamente; de hecho no hay indicación de la aprobación de Jehová. Jefté fue llamado por hombres, colocado en posición de líder por hombres, y lo que sabemos de Dios es que “Jehová se ha exasperado con la miseria de Israel” (10:16). Su silencio y aparente inactividad es de temer, dada la velocidad con que antes acudió a salvar en situaciones similares.

Ahora todo cambia.

La expresión es la misma en relación a Otoniel (3:10), a Gedeón (6:34), y no permite dudas sobre la elección de Jefté por Jehová para liberar a Israel. Implica que la actividad siguiente es consecuencia del Espíritu sobre Jefté: cruzó… atravesó… fue a… Galaad. Manasés, Mizpa de Galaad (el pueblo donde nació), culminando donde los amonitas (el lugar donde habían acampado). Tal parece que el propósito del tour es mostrarse como líder y a la vez reclutar refuerzos.

v.30-31 Y Jefté hizo un voto al SEÑOR, y dijo: Si en verdad entregas en mis manos a los hijos de Amón, sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los hijos de Amón, será del SEÑOR, o lo ofreceré como holocausto

HOLOCAUSTO. (Del lat. holocaustum, y este del gr. ὁλόκαυστος).

1. Gran matanza de seres humanos. 2. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor. 3. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.

¿Se acuerdan del vellón de Gedeón? (6:36-40). Igual que el primero, Jefté busca seguridad de que Dios le dará victoria. Resulta extraña la inseguridad luego de su aparente demostración pública de confianza. El voto nos lleva al interior de la psiquis de este hombre, nos enseña un hombre perseguido por su pasado.

v.30 si en verdad entregas en mis manos a los amonitas
v.31 sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva victorioso será de Jehová y lo ofreceré como holocausto

Públicamente argumenta la inocencia de Israel (v.27) y expresa confianza en el favor del juicio de Dios; privadamente recuerda su propia inocencia y derechos rotos por aquellos que debían protegerlo. Su profunda angustia se revela: “si en verdad entregas…”  (¿Me rechazará Jehová, también?).

Recuerden que perderá todo -posición dentro del clan y tribu-, hasta su vida, si la batalla resulta desfavorable. Si pierde la guerra, reiniciará el ciclo de rechazo otra vez.

La ironía es que nosotras sabemos que el temor de Jefté al rechazo es un fantasma. El Espíritu del Señor vino sobre él: el divino Juez ya dictó sentencia. Pero esta información la tenemos nosotras. Jefté no ha leído el periódico, no se ha percatado del fondo. No ha recibido instrucciones directas, ninguna visita especial, ninguna palabra profética. Desde el punto de vista de Jefté, Jehová no se ha comprometido. Jefté se ha convertido en instrumento de Dios sin que Jefté se dé cuenta de ello. Observamos, con ventaja que él no tiene, cómo toma medidas extremas para asegurar la ayuda divina, algo que sabemos ya le ha sido concedida.

Así como los principales quisieron seducirlo, ahora él intenta hacer lo mismo con Dios. Jefté es el suplicante, pero en sus palabras vemos toda la sagacidad a la que nos ha acostumbrado. Quiere prevalecer sobre Jehová [te pido… ¡y no me digas que no!]… El voto es muy específico en la oferta al ofrecer un holocausto, pero más circunspecto al nominar la víctima. De hecho solo menciona los medios para identificar la víctima, lo cual introduce un elemento dramático inmediato, ¿qué o quién? El lenguaje es ambiguo, pero aplicable a un ser humano, no a un animal. La gravedad misma de la situación implica que se trata de un holocausto humano. El voto coloca en riesgo a todos los ocupantes de la casa de Jefté, pero observen que ofrecerá solo aquello a lo cual sea forzado: igual que los ancianos de Galaad, no ofrecerá cabeza si puede ser líder, es decir, tira los dados y apuesta. El voto no es impulsivo, está fríamente calculado, hecho con sagacidad, muy de acuerdo con el carácter del hombre.

v.32 Y Jefté cruzó adonde estaban los hijos de Amón para pelear contra ellos; y el SEÑOR los entregó en su mano. 33Y los hirió con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minit, veinte ciudades, hasta Abel- keramim. Y los hijos de Amón fueron sometidos delante de los hijos de Israel

La manera como empieza el verso resume las palabras del v.19, o sea que el voto es una interrupción en el progreso de la batalla: habría ganado de todos modos! Miren la escueta nota: y el Señor los entregó en su mano y los hirió

¡El voto era irrelevante! Jefté hubiera vuelto victorioso de todos modos, lo cual, tristemente, crea la condición para que este hombre deba cumplir lo que prometió. Observen que no hay detalles de la batalla, el escritor comprime el texto porque quiere nuestra atención en el voto que hizo Jefté. Como si el escritor quisiera sorber la victoria en tristeza, preocupado por lo que viene.

VOTO. (Del lat. votum).

1. Expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción. 2. Gesto, papeleta u otro objeto con que se expresa tal preferencia. 3. Parecer o dictamen explicado en una congregación o junta en orden a una decisión. 4. Ruego o deprecación con que se pide a Dios una gracia.5. Juramento o execración en demostración de ira.6. Ofrenda dedicada a Dios o a un santo por un beneficio recibido.

¿Es malo hacer votos? No. El problema es hacerlo con ligereza y no cumplir. (Hechos 18:18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto). 

v.34 Cuando Jefté llegó a su casa en Mizpa, he aquí, su hija salió a recibirlo con panderos y con danzas. Era ella su única hija; fuera de ella no tenía hijo ni hija.

La narración explota en ironías: vemos la escena a través de los ojos del propio Jefté. Su única hija, preciosa, sale a recibirlo ( eco del voto) con panderos y danza (como Miriam y sus amigas luego del cruce del Mar Rojo en Exodo 15:20). Feliz porque su padre regresa victorioso, pero contrario a Miriam y contrario a quienes recibieron a David (1 Samuel 18:6-7), ella sale sola, y es esta figura solitaria lo que aumenta el énfasis terrible: solo ella, porque fuera de ella no tenía hijo ni hija. Las palabras subrayan la soledad de la niña (solo ella será sacrificada) y la agonía del padre (no tiene a nadie más), su seguridad personal ha sido sacudida.

v.35 Y cuando la vio, él rasgó sus ropas y dijo: ¡Ay, hija mía! Me has abatido y estás entre los que me afligen; porque he dado mi palabra al SEÑOR, y no me puedo retractar36Entonces ella le dijo:Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEÑOR te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amón.

Jefté había puesto en riesgo a su hija, pero había esperado evitar lo que ahora debe confrontar. Ahora frente a ella se da cuenta de su verdadero valor como hija, y, sin embargo, leemos que es su propio predicamento lo que más le molesta!

¡Ay hija mía! me has abatido y estás entre los que me afligen

Tú eres (te has convertido en) la causa de mi calamidad

No ofrece consuelo, solo acusación. ¡Oh la autoabsorción! El amor egoísta. Hace referencia al voto de modo indirecto, señalando su significancia: he dado mi palabra al Señor, no me puedo echar atrás. Parte admisión de responsabilidad (he abierto mi boca) y parte negación de la responsabilidad (no me puedo retractar). El problema es hechura suya 100% y hemos de ser prudentes, esto es, no atribuir a Jefté un cierto complejo de piedad que refleje más lo que nosotras queremos pensar que lo que el texto dice.

Es otra cosa con su hija, cuando habla, se hace eco de las palabras de su padre: Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR. Y observen que no hay recriminación, sino más bien un darse cuenta del alcance de su significado, un hacer la paz, un componerse a sí misma para una respuesta digna.

v.37-40 Y ella dijo a su padre: Que se haga esto por mí; déjame sola por dos meses, para que vaya yo a los montes y llore por mi virginidad, yo y mis compañeras. Y él dijo:Ve, y la dejó ir por dos meses; y ella se fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Al cabo de los dos meses ella regresó a su padre, que hizo con ella conforme al voto que había hecho; y ella no tuvo relaciones con ningún hombre. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año las hijas de Israel fueran cuatro días en el año a conmemorar a la hija de Jefté galaadita.

SUMISION. (Del lat. submissĭo, -ōnis).

1. Sometimiento de alguien a otra u otras personas. 2. Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona. 3. Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones. 4. Acto por el cual alguien se somete a otra jurisdicción, renunciando o perdiendo su domicilio y fuero.

¿Por qué tanto hablar de la sumisión? Nos incomoda, lo percibimos negativamente. Suena como si la mujer fuera menos que el hombre. ¿Acaso una mujer no puede ejercer su don? ¿Ni siquiera puede abrir la boca?

La verdad es que cualquiera se incomoda con semejante clase de sumisión. Yo también. Y en sinceridad, al escuchar la definición no nos sentimos particularmente inclinadas a ello. Pero el asunto no es idea mía sino de Dios, por tanto es preferible que estudie lo que enseña Su Palabra y frenar el rechazo pasivo o activo del asunto, por lo general secundario a pobre o equivocado entendimiento.

1 Crónicas 11:10  Estos son los jefes de los valientes que tenía David, quienes le dieron fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey, conforme a la palabra del SEÑOR concerniente a Israel. 

Leamos bien. Primero que todo, el reconocimiento de la autoridad dada por Dios. Reconocerla, aceptarla, luego dar apoyo completo y hacer todo cuanto esté a su alcance para hacerlo -no hacerse- rey.

Creyentes -hombres y mujeres- reconocemos la autoridad de Cristo. Oramos “sea hecha Tu voluntad.” Hacemos esfuerzos honestos de cooperar con lo que El hace, de enderezar lo torcido de nuestras vidas de acuerdo a Su deseo. Una mujer creyente, en sumisión a Dios, reconoce la autoridad divinamente asignada a su esposo (no, él no se la ganó, recuerda que la tiene por ‘dedazo’) y decide otorgar fuerte apoyo a ayudarlo, fortalecerlo en lo que se supone debe hacer, ser lo que se supone debe ser -su cabeza. 

Esta mujer no intenta salirse con la suya. Más bien es facilitadora del trabajo de él. Busca contribuir al propósito de él, en lugar de dedicarse a planificar cómo logrará los suyos. Si esto se oye sospechoso, algo así como tradicionalista… ok, aplica el filtro de la Escritura: Efesios 5:22 Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor.

¿Cuándo dejarás de estarte quejando?*

La hija de Jefté se sometió. Luego de llorar dos meses su virginidad, volvió y en sumisión total se entregó. Y no hubo palabra del cielo que detuviera la mano de Jefté.

¿Debiera haber quebrantado Jefté su voto?

En el AT los votos son tomados muy seriamente. La regla general es que son voluntarios, pero una vez pronunciados han de ser cumplidos (Números 30:2 Si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca Hebreos 3]). Incluso un voto hecho a la ligera debía cumplirse, a menos que fuese exonerado por alguien que tuviera la autoridad para hacerlo, en un tiempo específico (un padre, un esposo, por ejemplo. Números 30:3-16).

Pero si alguien pronunciaba sin querer voto para hacer un mal, al darse cuenta de su error debía confesarlo y traer un animal apropiado como ofrenda por el pecado, y el sacerdote haría la ofrenda a nombre de la persona buscando el perdón (Levítico 5:4-6 O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas. Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado. Traerá también al SEÑOR su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebaño, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote le hará expiación por su pecado).

Jefté se equivocó al pronunciar el voto. No solo era innecesario (Dios le daría la victoria de todos modos), sino que en sí mismo era manipulación, es decir, negación de la supuesta confianza en Jehová que había manifestado públicamente. Todavía más, puesto que el sacrificio infantil era un rito pagano condenado en la ley mosaica (Levítico 18:21; 20:2-5), hacerlo -aún en cumplimiento de un voto- sería una abominación (Jeremías 32:35) y por tanto incurrir en el juicio de Dios.

No hay duda que Jefté se equivocó. Y peor todavía el haber sacrificado a su hija.

Su intención, sin embargo, era asegurar la ayuda de Jehová. Jefté sabía la historia de Israel, creía en Jehová como Juez Supremo, y fue capaz de confiar en El (su mejor momento). Pero también fue capaz de hacer compromisos teológicos (sincretismo), dudar (su peor momento) y querer asegurar con métodos paganos el favor de Jehová.

No debiera sorprendernos, en vista del confuso estado de la religión israelita en el período de los Jueces y del carácter mixto de Gedeón, el juez anterior.

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*What do you mean by submission. [Elizabeth Elliot, Keep a quiet heart, pp.85]

 

 

 

 

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Apuntes a Jueces, 11:4-28

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v.4 Después de cierto tiempo sucedió que los hijos de Amón pelearon contra Israel.

Periódico: ¡llegaron los amonitas! (otra vez). Ya vimos la ineficacia de los capitanes, ahora la situación es crítica, así que los principales de la ciudad toman el caso en sus manos:

v.5 Y cuando los hijos de Amón pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob.

El escritor escoge muy bien las palabras: fueron a traer… y van al punto de inmediato:

v.6 Y dijeron a Jefté:Ven y sé nuestro jefe para que peleemos contra los hijos de Amón.

“Toma comando de los hombres y ve haz la guerra” ¿Y es fácil? ¿Habrán creído que el hombre saltaría de contento ante tamaña responsabilidad como si nada? 

v.7 Entonces Jefté dijo a los ancianos de Galaad:¿No me odiasteis y me echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, habéis venido a mí ahora cuando estáis en apuros?

Je, Jefté no es ninguna papita. Rechaza airado y les recuerda agriamente lo que pasó. Desesperados, los principales proponen nuevos términos, más humilditos esta vez:

v.8 Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: Por esta causa hemos vuelto a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón y seas jefe sobre todos los habitantes de Galaad.

Noten el cambio: primero fue “comandante para que luches”, ahora es “guerrea y serás líder de todos los habitantes de Galaad” (incluyéndose ellos), implica permanencia: jefe de la tribu. Había sido la propuesta de los militares en 10:18, los principales quisieron pasarse de listos y asegurar por menos los servicios de Jefté, ahora se dan cuenta de su profunda equivocación, de modo que Jefté revisa la oferta y se atreve a negociar:

v.9 Y Jefté dijo a los ancianos de Galaad:Si me hacéis volver para pelear contra los hijos de Amón y el SEÑOR me los entrega, ¿seré yo vuestro jefe?

¿Notan los pronombres personales? “¿no me odiasteis…?” “¿seré yo…jefe?” Jefté: lo que hay aquí es una transferencia de poder de ustedes hacia mí. Punto. No es un tonto, sabe que su situación depende de su victoria y noten que el Señor no aparece en los versos pero ahora el mismo Jefté invoca el nombre de Jehová, Jefté eleva la victoria al estatus de “tengo el sello divino” o sea que acentúa su autoridad frente a los principales.

El Señor entra al escenario pero de modo oblicuo, como si fuera una carta de juego en las negociaciones y hasta los ancianos lo citan, pero no han consultado ni buscado guía del Señor en todo esto. Acceden al hombre en todo.

v.10 Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté:El SEÑOR es testigo entre nosotros; ciertamente haremos como has dicho.

Satisfecho, Jefté regresa a Mizpa donde es recibido con tal entusiasmo que el pueblo lo hace cabeza y líder ahí mismo.

v.11 Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo le hizo cabeza y jefe sobre ellos; y Jefté habló todas sus palabras delante del SEÑOR en Mizpa.

La historia de salvación 

El pasaje bien pudiera llamarse así, pues una gran parte del mismo consiste en Jefté ensayando (v.15-27) cómo otorgó Jehová las tierras al este del Jordán a Israel.

En los dos episodios anteriores hemos visto la importancia del diálogo, ahora, el tercer diálogo llena todo el episodio pero tiene lugar a la distancia, por intermedio de mensajeros. Formalidad y distancia como espejo de la lejanía (en término de relaciones) entre los dos bandos. Jefté habla por Israel, su adversario lo hace por Amón. 

El diálogo contiene dos historias, en principio es el intercambio de mensajes y mensajeros entre Jefté y los de Amón [no sabemos el nombre de sus jefes] que conduce al desenlace del v.28 (Pero el rey de los hijos de Amón no hizo caso al mensaje que Jefté le envió). Al mismo tiempo nos narra acerca del éxodo de Israel, la salida de Egipto y su llegada al territorio que ahora se disputan Israel y amonitas. Del análisis retrospectivo emergen dos versiones irreconciliables entre sí y que conducen al mismo fin.

El pasaje narrado contiene una disputa que más adentro es una mezcla de diplomacia y litigación.

LITIGAR. (Del lat. litigāre). 1. Pleitear, disputar en juicio sobre algo. 2. Altercar, contender.

Lo que empieza como un intercambio diplomático termina como causa frente a un juez. Jefté, el acusado, termina como el querellante, su adversario como el acusado y Jehová como Juez de la corte de Apelación.

¿Por qué atacan los amonitas?

v.13 Y el rey de los hijos de Amón dijo a los mensajeros de Jefté: Porque Israel tomó mi tierra, cuando subieron de Egipto, desde el Arnón hasta el Jaboc y el Jordán; por tanto devuélvela ahora en paz.

v.12 Y envió Jefté mensajeros al rey de los hijos de Amón, diciendo:¿Qué hay entre tú y yo, que has venido a mí para pelear contra mi tierra?

Al enviar una misión diplomática Jefté comienza el ejercicio de su nueva autoridad como cabeza y líder de los galaaditas, y observen que sigue el precedente que tuvo Moisés con los gobernantes de la misma zona (Números 21:21 Entonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, diciendo: déjame pasar por tu tierra…; Deut 2:26 Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz…). ¿Está Jefté buscando la paz? mmm, recuerden que los galaaditas lo fueron a buscar para que peleara. Tal parece que su intención es más bien ganar una plataforma moral estableciendo la justicia de su causa. Su tono no es conciliador. Habla de su tierra, esto es, Galaad, y reta a su oponente a justificar la invasión. Observen también que al reconocer al otro como rey y hablarle de tú a tú, significa “yo también.” Tampoco menciona el nombre del otro. 

CONCILIAR. (Del lat. conciliāre). 1. Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí. 2. Conformar dos o más proposiciones o doctrinas al parecer contrarias. 3. Granjear o ganar los ánimos y la benevolencia, o, alguna vez, el odio y aborrecimiento. 

En pocas palabras, el primer movimiento de Jefté es poner al otro a la defensiva y claramente establecer que los galaaditas no aceptarán más como válido ser subyugados por los amonitas. Israel tiene ahora un hombre de acero. La mejor defensa es el ataque: Jefté.

Los amonitas se defienden e introducen un argumento histórico (v.13): devuelven la pelota de tú a tú y definen el territorio en disputa: entre el río Arnón al sur y el Jaboc al norte. Ahora bien, la misma precisión entreabre la puerta a la posible negociación: los amonitas admiten tácitamente haber provocado la crisis al haber cruzado el Jordán en 10:9 (Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera). La implicación del borde occidental del territorio definida por el rey de Amón es el río Jordán, donde desembocan los otros dos ríos. Entre líneas, los amonitas quieren ver si la oferta diplomática es real, si retornan el territorio en disputa y al no establecer el límite oriental pues quizá haya lugar para ambos, moderar las demandas y todos felices. Pero Jefté no es ningún tonto, como vimos antes.

v.14 Pero Jefté volvió a enviar mensajeros al rey de los hijos de Amón, 15que le dijeron: Así dice Jefté: “Israel no tomó la tierra de Moab, ni la tierra de los hijos de Amón.

Miren cómo empieza la nota: Así digo yo… ejemplo del lenguaje que usa el embajador de una potencia superior a una inferior. Una forma de lenguaje imperial, de intimidación (2 Reyes 18:28-29  El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá, y dijo:Escuchad la palabra del gran rey, el rey de Asiria.  Así dice el rey: “Que no os engañe Ezequías, porque él no os podrá librar de mi mano).

Si Amón escala el conflicto de Amón vs. Galaad a Amón vs. Israel, ‘no problema’ dice Jefté. Su ambición y confianza se revelan en el lenguaje que utiliza.

¿Por qué introduce a Moab?

Aparenta ser el primer indicio de adónde quiere llegar, quizás también debido a la referencia al río Arnón, el borde norteño del territorio moabita tradicional (Números 21:13 De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto y que sale del territorio de los amorreos, pues el Arnón es la frontera de Moab, entre Moab y los amorreos). 

El punto general es que Israel no tomó ninguna tierra equivocadamente.

v.16-18 Porque cuando subieron de Egipto, e Israel pasó por el desierto hasta el mar Rojo y llegó a Cades, Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo:” Permítenos, te rogamos, pasar por tu tierra ‘, pero el rey de Edom no les escuchó. También enviaron mensajeros al rey de Moab pero él no consintió, así que Israel permaneció en Cades. “Luego atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y de Moab, llegaron al lado oriental de la tierra de Moab y acamparon al otro lado del Arnón; pero no entraron en el territorio de Moab, porque el Arnón era la frontera de Moab.

“Mira, aclaremos esto.” Israel pidió permiso. Se lo negaron. No hubo venganza sino que Israel rodeó Edom y Moab. Cades se encontraba en la franja norte de la península del Sinaí, el sitio donde casi entran a la Tierra Prometida (Deut 1:19), regresaron al desierto por 40 años hasta que volvieron a Cades (Números 13:1-20:1); la mayor parte de la generación del éxodo quedó atrás. Jefté brinca este período y habla a partir de Cades (la segunda ocasión) y el intento de alcanzar la Tierra, en esta ocasión desde el este, entre los ríos Arnón y Jaboc, al norte del Mar Muerto.

Edom se localiza al sur del Mar Muerto y Moab al este, de modo que la ruta más corta atraviesa ambas tribus. Ahora bien, los edomitas eran descendientes de Esaú, hermano mayor de Jacob (Génesis 35:27-36:19) mientras que los moabitas descendían de Lot, el sobrino de Abraham (Génesis 11:31; 19:36-37), era razonable esperar que estarían dispuestos a dejar pasar al pueblo de Israel. Pero no fue así, de modo que Israel tuvo que rodear Edom y Moab (Deut 2:2-23) para evitar conflictos. 

Jefté quiere mostrar -entre otras cosas- que, al enviar mensajeros al rey de Amón ha actuado como verdadero hombre de Estado en la tradición de Moisés, y que el rechazo de Amón para escuchar es tan reprensible como lo fue el de Edom y Moab. Después de todo, también los amonitas tienen raíces ancestrales con Israel (Génesis 19:38 Y en cuanto a la menor [de Lot], también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy).

Ahora bien, resulta de particular importancia su reclamo de que Israel había acampado al otro lado del Arnón [al norte] (v.18) y no había entrado ni se había apropiado de territorio moabita. ¿Por qué Jefté habla tanto de Amón? 

v.19-20 “Y envió Israel mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, y le dijo Israel:” Permítenos, te rogamos, pasar por tu tierra a nuestro lugar. ‘ 20“Pero Sehón no confió en Israel para darle paso por su territorio; reunió, pues, Sehón a todo su pueblo y acampó en Jahaza, y peleó contra Israel.

El recuento histórico ha sido sumario, pero ahora se ofrece más detalle porque se alcanza la parte crucial. Jefté cuenta cómo Israel entró en posesión de la tierra que ahora reclaman los amonitas. El terreno ni siquiera era amonita: pertenecía a Sehón, rey de los amorreos, capital Hesbón.

El término amorreos es flexible, usado en general para todos los habitantes de Canaan y en particular para los habitantes de una área definida. Aquí se emplea en el término particular, Hesbón está situada casi en el medio de los ríos Arnón y Jaboc; una franja de tierra directamente en el camino de Israel, por eso enviaron mensajeros a Sehón, quien rehusó y sin declaración acampó su ejército como a 15 km al sur de Hesbón y peleó contra Israel.

Una situación diferente por completo. No se trataba de diplomacia sino de guerra. El punto no era permiso para pasar, sino el territorio mismo. Sehón se equivocó en sus cálculos.

v.21-24 “Y el SEÑOR, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotaron, e Israel tomó posesión de toda la tierra de los amorreos, los habitantes de esa región.” 22Y poseyeron todo el territorio de los amorreos desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán. 23“Y puesto que el SEÑOR, Dios de Israel, expulsó a los amorreos de delante de su pueblo Israel, ¿has tú de poseerla?” 

24¿No posees tú lo que Quemos, tu dios, te ha dado para poseer? De modo que todo el territorio que el SEÑOR nuestro Dios ha desposeído delante de nosotros, lo poseeremos.

Noten el cambio: Jefté introduce teología por primera vez. Israel derrotó a Sehón porque Jehová, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su ejército en sus manos.

En el mundo ordinario actual en que vivimos, la diplomacia suele conducirse en términos seculares. Pero en el mundo de Jefté el resultado de las batallas se entendía como divinamente determinado, indicativas de la voluntad de Dios o de los dioses sobre la materia en disputa -especialmente tierras. Este entendimiento de cómo cambian de manos tierras y territorios es un claro reflejo del AT mismo, y lo encontramos incluso en textos extra bíblicos (anales de Tutmosis III de Egipto, Senaquerib de Asiria).

En este marco de ideas el reclamo de Jefté es válido por completo y debiera esperarse que Amón reflexionara el peso del argumento.

Es interesante es que el v.24 intenta razonar con Amón de modo apropiado. Sin embargo hay dos problemas obvios aquí: 

  1. de acuerdo a multitud de textos bíblicos y extra bíblicos, el dios amonita no era Quemos, sino Moloc. Quemos era el dios de Moab. Pudiera ser que Jefté se equivocó al citar. Sin embargo, la referencia a Quemos y no a Moloc debe considerarse en el contexto de la prominencia otorgada a Moab en todo el pasaje. 
  2. la referencia a Quemos indica una bandera roja en la teología básica de Jefté. Según la tradición (Deut 2:19, 36 “Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad. 36Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el SEÑOR nuestro Dios nos las entregó todas”), Jehová otorgó los territorios respectivos. Jefté muestra sincretismo de corazón: en la teología jeftiana Jehová y Quemos parecen ocupar el mismo lugar. Sin embargo el v.24 es el clímax del argumento diplomático y la manera como apela al Señor como Juez en v.27 apoya que Jefté es monoteísta aún cuando sus palabras y acciones no son muy consistentes con lo que cree.

v.25-26 “Ahora pues, ¿eres tú mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Acaso luchó él con Israel, o acaso peleó contra ellos?” Mientras Israel habitaba en Hesbón y sus pueblos, y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están a orillas del Arnón, trescientos años, ¿por qué no las recuperaste durante ese tiempo?

Es claro que los dos territorios en disputa están a ambos lados el río Arnón: Israel al norte, Amón al sur. ¿Por qué de nuevo Moab? La clave de la prominencia dada a Moab en todo el discurso de Jefté la encontramos aquí. El foco en el Arnón como borde implica que para este tiempo los amonitas habían ocupado el territorio moabita al sur e intentaban invadir el norte de Israel también. Por eso Jefté habla al rey de Amón como sucesor de los reyes de Moab y quizás por ello la mención de Quemos.

Balac, hijo de Zipor, era el gobernante original cuando Israel en el tiempo de Moisés. Intentó destruir a los israelitas reclutando al profeta Balaam para que los maldijera, pero Dios convirtió la maldición en bendición (Números 22-24). Jefté advierte a su oponente que no olvide las lecciones de la historia. 

Los 300 años son desde la llegada de Israel y su establecimiento en la parte norte del Arnón, hasta el presente. La referencia ha sido geográfica, ahora es poblacional: dos centros principales así como sus villas satélites y pueblos. Los asociados a Hesbón, al centro y al norte; los de Aroer, al sur, a lo largo del Arnón. Ahora Amón pelea en los dos sitios. ¿Por qué no lo hizo antes? Porque no tenían razones para hacerlo. Ni ahora tampoco: no es una guerra de liberación sino pura agresión.

v.27 ”Por tanto, yo no he pecado contra ti, pero tú me estás haciendo mal al hacer guerra contra mí; que el SEÑOR, el Juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.

Termina de hablar como diplomático y ahora lo hace como litigante que busca sentencia favorable, y puesto que el Juez es Jehová, las categorías son ahora morales y teológicas.

Jefté -e Israel- no han pecado contra los amonitas, son ellos quienes hacen mal.

Es lo que ha venido diciendo todo el tiempo, ahora puntualiza la claridad. Pero este resumen es para los oídos de Jehová, una apelación directa a que el resultado le sea favorable. Expresa que el asunto se resolverá primero en el cielo (la decisión del divino Juez), antes de serlo en la tierra (por las armas). Es el mejor momento de Jefté: brilla su creencia en la supremacía única de Jehová.

v.28 Pero el rey de los hijos de Amón no hizo caso al mensaje que Jefté le envió.

Jefté ha mostrado conocimiento, capacidad para negociar, capacidad de responder con mesura en tiempos de crisis en lugar de ir corriendo a una batalla y, de hecho, conseguir un par de días para sí y su ejército. Pero Israel no estaba en posición de negociar términos de paz (recordemos que los principales estaban desorganizados, etc.) y Jefté lo sabía.

Antes de continuar,

  1. la referencia a Jehová como Juez debe hacernos pensar, recordar que este libro es más que una simple colección de historias de guerra del heroico Israel. Todo es teología. Detrás de todos los jueces se halla Jehová, el Juez, cuya existencia y acciones son el determinante último de todo cuanto sucede.
  2. ¿la mejor explicación de por qué aparece el nombre de Jefté en Hebreos 11:32? En los primeros episodios vimos la procedencia del hombre y las circunstancias que lo llevaron al poder. Vimos una dureza, una ambición cuyo perfil es la de un “hombre hecho por sí mismo” cuyo carácter se ha forjado en la escuela de las pedradas, no en la escuela de la fe. Ahora vemos que hay más en Jefté. Toma su liderazgo con responsabilidad y lo ejerce con madurez y capacidad. Sobre todo, sabe que es Jehová quien gobierna el universo, no Jefté. Percibe su dependencia de Dios para la victoria que anhela y apela por ella. Esto es fe.

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Apuntes a Jueces, 10:16-11:3

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El corazón de Dios

10:16 Y quitaron los dioses extranjeros de en medio de ellos y sirvieron al SEÑOR; y El no pudo soportar más la angustia de Israel.

Una lectura superficial haría pensar que este verso es el resultado natural del clamor de Israel (v.15 y 16a) pero la reprensión del Señor señala que le habían abandonado a El, lo que despierta Su compasión es la angustia o miseria del pueblo.

Bien haremos en meditar esto. Nuestra esperanza no radica en la sinceridad de nuestro arrepentir sino en la intensidad de la compasión del Señor. Como si no pudiera soportar ver a su pueblo -incluso su pecaminoso pueblo- en angustia.

El sufre si el pueblo sufre. (Isaías 63:9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca). 

He aquí por qué sentimos esta tensión entre el juicio y la gracia en la Escritura. una tensión en el carácter mismo de Dios, pues El es el Dios cuya santidad demanda juicio contra su pueblo y, sin embargo, cuyo corazón salva a su pueblo. Si hay tensión, proviene del regazo mismo del Señor.

No pudo soportar más la angustia de Israel. Cuánto debiéramos meditar este texto, especialmente aquellas con vivo sentido de la severidad divina pero olvido de su gentileza. Miremos al corazón de Dios, y no olvides dónde te lo está mostrando, en el mismo Viejo Testamento, el libro de la gracia de Dios.

Interesante, la palabra hebrea que se traduce como “no pudo soportar más” es literalmente “exasperar.” Implica idea de frustración, impaciencia, ira:

Números 21:4-5 Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacientó por causa del viaje. Y el pueblo habló contra Dios y Moisés:¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable.

Job 21:4-5 En cuanto a mí, ¿me quejo yo al hombre? ¿Y por qué no he de ser impaciente? Miradme, y quedaos atónitos, y poned la mano sobre vuestra boca.

Zacarías 11:8-9 Y destruí a los tres pastores en un mes, pues mi alma se impacientó con ellos y su alma también se cansó de mí. Entonces dije: No os apacentaré más. La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, cómanse la carne unas a otras.

En pocas palabras, no es que Dios se arrepintió por la reforma de ellos sino que “se exasperó con su miseria.” La otra ocasión del Antiguo Testamento en que aparece la misma palabra es en Jueces 16:16 Y como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angustió hasta la muerte. Sansón se exaspera (incapaz de seguir tolerando) y revela -le da a Dalila lo que ella quiere. Ahora bien, ¿otorgó Dios como lo hizo Sansón?

v. 17 Entonces los hijos de Amón se reunieron y acamparon en Galaad. Y los hijos de Israel se juntaron y acamparon en Mizpa. 18Y el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros:¿Quién es el hombre que comenzará la batalla contra los hijos de Amón? El será caudillo de todos los habitantes de Galaad.

Se nos transporta a la zona de batalla donde los amonitas están a punto de lanzar su ofensiva mientras Israel busca consejo entre sí. Es obvio que no hay liderazgo efectivo y por tanto muy vulnerables a la amenaza.

Había 3 lugares con el nombre de Mizpa: uno al norte de Jerusalén en la llanura central (Josué 13:26; 15:38; 18:26), otro más al norte en el vecindario del Monte Hermón (Josué 11:3,8) y el tercero en Galaad, cruzando el Jordán (Jueces 11:29, 34). De modo que como los amonitas habían cruzado el Jordán antes, es posible que Mizpa aquí sea la localizada en la llanura central. Sin embargo, dado que la acción subsecuente tiene lugar en Galaad, es más probable que la Mizpa sea de Galaad misma, el pueblo donde Jefté vivió (11:34), el mismo lugar de Génesis 31:49.

Lo que sí está claro es que la lucha de Galaad rápidamente se convierte en la lucha de todo Israel, por eso la referencia a la juntadera de Israel (v.17) aunque los actores primarios sea los capitanes de Galaad. Jehová se ha retirado a la penumbra.

La narración muestra agudo contraste con la de Gedeón: allá apareció el Angel del Señor que comisiona a Gedeón luego de la reprensión del profeta. Aquí, luego de fuerte reprensión de Jehová mismo, no hay intervención divina. Esta vez Israel tendrá qué trabajar su propia salvación.

Observen que los personajes están bien definidos. No hay llamado a asamblea, no hay llamado de un líder competente. Los capitanes no hablan al unísono y no hay ninguna estrategia. Ni siquiera se dirigen a los hombres, más bien hablan entre ellos (v.18).

Y ahora ¿quién podrá defendernos? (la mismita pregunta del chapulín…)

La misma pregunta de Jueces 1:1, pero en ¡qué circunstancia tan diferente!

Aquí están a la defensiva, hablando entre sí, con muy poca evidencia de unidad (tema que surgirá de modo explícito en la narración). Observen que ninguno de los jefes quiere tomar la iniciativa, están más que dispuestos a cualquier otro.

En tal escenario Jefté hace la entrada.

11:1-3 Y Jefté galaadita era un guerrero valiente, hijo de una ramera. Y Galaad era el padre de Jefté. 2Y la mujer de Galaad le dio hijos; y cuando los hijos de su mujer crecieron, echaron fuera a Jefté, y le dijeron: No tendrás heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. 3Jefté huyó de sus hermanos y habitó en la tierra de Tob; y hombres indignos se juntaron con Jefté y salían con él.

El escritor hace notar que era un auténtico galaadita, un candidato a líder. Pero era hijo de una prostituta, expulsado de su propio clan. Su problema no era su entrenamiento militar, sino la madre. Jefté “no pertenecía”, así que se exilió en la tierra de Tob [que significa “bueno”, vaya ironía], unos 15 km al este de Ramot de Galaad, cerca al nacimiento del río Yarmuk, donde reunió su grupo de pandilleros.

¿Qué es un líder? Alguien que tiene seguidores.

Jefté, despreciado socialmente, es, sin embargo, un guerrero sazonado, un sobreviviente y líder natural. Vaya paradoja. Quizás la verdadera razón de la expulsión del clan haya sido el miedo de sus hermanos a ser dominados por este hombre.

Observen la similitud estructural entre 10:6-16 (Israel y Jehová) y 11:1-11 (Galaaditas y Jefté):

Similitud estructural entre 10:6-16 y 11:1-11

Tema

Cap. 10 Cap. 11
Rechazo los israelitas rechazan a Jehová v.6 los galaaditas rechazan a Jefté v.1-3
Ansiedad no hallan cómo resolver v.7-9 no hallan cómo resolver v.4
Arrepentimiento buscan ayuda de Jehová, el rechazado v.10 buscan ayuda de Jefté, el rechazado v.5-6
Objeción de Jehová v.11-14 de Jefté v.7
Apelación “arrepentimiento” de israelitas v.15-16a “arrepentimiento” de galaaditas v.8
Aquiescencia restauran a Jehová como único a quien servir v.16b hacen líder a Jefté v.9-11
Exasperación de Jehová, por la miseria de Israel

En la Escritura nada es accidental. Los israelitas clamando (10:10), los de Galaad igual (11:5-6), y tanto la respuesta del Señor como la de Jefté es muy similar. Ambos ven claramente que el cambio de estrategia de los hombres no es producto de cambio de corazón, y responden de acuerdo a ello. 

Jueces no es mera descripción de violencia, sino de violencia interpretada. 

El reto no es si podemos identificarnos con la violencia, más bien es si podemos identificar la teología que la enmarca y la interpreta.

Santiago 3:17-18 Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía. Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

Jefté tiene oportunidad para recuperar sus derechos perdidos y asegurar una posición de poder en Galaad. No hay amor, sabe que el tema es negociación y sabe que él tiene la “sartén por el mango.”

Jehová no está impresionado para nada con el “arrepentimiento” de los israelitas, pero el dilema aquí es real porque Dios en verdad cuida de Su pueblo. No puede soportar más su miseria… y sabe que salvarlos no resolverá nada. He ahí el problema que Jehová encara repetidas veces en la época de Jueces. Escrituralmente, arrepentimiento es un cambio de mente respecto al pecado y respecto a Dios, un volverse internamente del pecado hacia Dios, acto conocido por su fruto -obediencia (Mateo 3:8; Hechos 26:20; Lucas 13:5-9). Es odiar lo que una vez amamos y amar lo que una vez odiamos, es cambiar pecado irresistible por un Cristo irresistible.

¿Como resolvió Dios el dilema de ser justo y perdonador de su pueblo?

Romanos 3:23-26 …por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El

La estructura paralela de los dos episodios expone la naturaleza verdadera del “arrepentimiento” de Israel: no tiene substancia. No es más que una política o estrategia para sobrevivir.

Por otra parte, el contraste revela el abismo de separación entre Jehová y Jefté al nivel de carácter y motivación, ¿cómo se desarrollarán las relaciones entre ellos?

Llama poderosamente la atención que Jehová utilice a este hombre, Jefté, hijo de una prostituta, rechazado por sus hermanos, jefe de una banda de ladrones, para salvar a Israel. Noten que Jefté no era el causante de la situación, más bien es la víctima. Era un perdedor. Y, sin embargo, el Espíritu del Señor vino sobre este perdedor (11:29), y Jehová entregó a los amonitas en su poder (11:32). Dios escogió lo que los hombres rechazan (1 Corintios 1:27; 1 Pedro 2:4).

Sustitutos del arrepentimiento

Reforma en la conducta, no en el corazón Acciones interesadas e hipócritas
Experimentar la emoción, sin que haya efectos Santiago 1:23-24
  1. 2 Corintios 7:10
Confundir confesión con arrepentimiento. Confesar es mover los labios. Arrepent. es mover el corazón
  1. Mateo 21:28-32
  1. 1 Juan 2:4
  2. 1 Juan 4:20
Hacerlo por temor a la reprensión, no por aborrecer el pecado
  1. 1 Timoteo 1:8-11
  1. Josué 7:16-26
Condenar pecado en público, sin arrepent privado
  1. Mateo 23:1-3
  1. Santiago 4:4
Hacerlo por ganancia temporal, no por la gloria de Dios
  1. Mateo 16:24-26
  1. Filipenses 3:7-8
Arrepent de pecados menores con el propósito de evadir los mayores
  1. Lucas 11:42
  1. Mateo 6:24
Hacerlo de modo general y nunca de lo específico. La medusa…
  1. Proverbios 28:13
Hacerlo x causa de amigos y líderes religiosos, no por amor a Dios
  1. Isaías 1:10-17
  2. Génesis19:12-26
  1. Lucas 17:32
Confesar la acción pasada sin abandonar el hábito
  1. Romanos 8:13
  1. Lucas 6:46
Dejar abierta la puerta de la oportunidad. El ratón no anida debajo de la cama del gato
  1. Romanos 13:14
Hacer el esfuerzo de arena de algunos pero no todos
  1. Mateo 26:41

Arrepentimiento y fe van juntos. Arrepentirse es abandonar autosuficiencia. Arrepentirse es don de Dios. Sabremos que se nos ha otorgado, al hacer uso del regalo

Hechos 11:19; 2 Timoteo 2:25

Filipenses 2:12-13

Hechos 17:30 Lucas 13:3Apocalipsis 3:19

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Apuntes a Jueces, 10:1-15

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Un par de jueces menores

Algunos comentaristas señalan a Tola y Jair como jueces menores, en contraste con Débora, Ehud, Gedeón, porque el escritor gastó menos tinta, ocuparon menor espacio, pero no porque su importancia fuera poca. De hecho hay muy poca diferencia en la función de jueces mayores y menores.

10:1 Después de la muerte de Abimelec se levantó, para salvar a Israel, Tola, hijo de Puá, hijo de Dodo, varón de Isacar; y habitó en Samir, en la región montañosa de Efraín.

2Y juzgó a Israel veintitrés años. Y murió y fue sepultado en Samir.

El contraste es obvio: Tola no “salvó” a Israel igual que Abimelec. Israel requiere salvación, pero no se describe acción militar, nos dice que Tola vivía en Samir, presidió desde ahí durante 23 años [muy parecido a Débora quien “vivió/presidió” bajo su palmera en el monte Efraín], murió y fue sepultado. Narración muy parecida a Débora.

¿Qué sabemos de Tola? 

No mucho: su pedigree (hijo de Puá, hijo de Dodo), su tribu (Isacar), su residencia ( Samir), su duración como juez (23 años), su entierro (en Samir). Ahora bien, el v.1 cuidadosamente nos dice que se levantó después de Abimelec, para salvar a Israel (una pista de la bondad divina).

Tal parece que la actividad de Tola fue salvar a Israel del desastre de Abimelec y proveyó estabilidad, salvó de la desintegración. Típico del Señor. No agobia para siempre, unge nuestra cabeza con aceite luego de atravesar valles de sombra de muerte, nos prepara mesa incluso delante de nuestros enemigos. Jehová es Dios que no permite a los Abimelec de este mundo tener la última palabra.

v.3 Y tras él se levantó Jair galaadita, y juzgó a Israel veintidós años. 4Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot- jair hasta hoy. 5Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.

Luego aparece Jair, gobierna 22 años y tiene 30 ciudades en Galaad, al este del Jordán. Si en tiempos de Tola notamos la bondad del Señor, en la imagen de Jair vemos la tendencia del ser humano.

Hay que hilar fino aquí.

El texto solo muestra la imagen de los 30 hijos en 30 asnos, y lo amplio de su influencia. No significa que haya algo malo. La teología israelita enseña que tener muchos hijos es regalo del Señor como un medio de protección del enemigo (Salmo 127:3-5 He aquí, don del SEÑOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta). 

Sin embargo, los 30 hijos de Jair (y quien sabe cuántas hijas tendría) implica que tuvo numerosas esposas. El texto no dice más. Pero si recordamos los 70 hijos de Gedeón, el escritor explica el por qué: tuvo muchas mujeres (8:30), una circunstancia que dio pie al fiasco de Abimelec (Deut 17:17).

La fertilidad de Gedeón fue señal de su “reinado” a pesar de su negativa verbal (8:22-23).

Es posible que la mención de Jair y sus hijos sea muestra del éxito de su administración pacífica, tan pacífica que nos advierte sobre la falta de preparación de los galaaditas para el desastre que está a punto de caerles encima, a punto tal que ofrecen hacer caudillo al hombre que luche por ellos (11:8). 

Bondad y severidad de Dios

v.6 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, sirvieron a los baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; abandonaron, pues, al SEÑOR y no le sirvieron.

Este verso es terrible. Antes, leíamos que el pueblo hizo lo malo, punto. En esta ocasión, el verso hace énfasis repetitivo: sirvieron a, sirvieron a, sirvieron a… una pila de apostasía. Infidelidad hasta el tope. 

¿La respuesta del Señor? 

v.7 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón. 8Y ellos afligieron y quebrantaron a los hijos de Israel ese año; por dieciocho años oprimieron a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordán, en Galaad, en la tierra de los amorreos9Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera.

Severa retribución, doble opresión -por filisteos y por amonitas- por pueblos que aplastan, oprimen, a Israel, hasta la desesperación, que hasta incluyen una especie de confesión:

10Entonces los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los baales.

Pongamos atención a la respuesta directa del Señor:

v.11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?  12Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas os oprimían, clamasteis a mí, y yo os libré de sus manos. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses; por tanto, no os libraré más.  14Id y clamad a los dioses que habéis escogido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 

¡Es evidente que el Señor está harto de las supuestas confesiones israelitas!

v.15 Y los hijos de Israel respondieron al SEÑOR: Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.

Ay amadas, como si Dios fuese una gran máquina tragamonedas celestial, le pones unas cuantas fichas de arrepentimiento y ya, la máquina escupe liberación. Teología de la religión “refugio contra bombas” -solo hay que conocer unas cuantas reglas. Jehová es un gran Dios, si lo necesitas y lo usas.

Israel asume que es cuestión de ir y clamar cada vez que las cosas se ponen feas.

Pero Dios dice que así no es. El destruye toda falsa imagen que construimos sobre El. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses… no os libraré más.

¡No vengas a Mí con tus actos de arrepentimiento! El pecado de Israel no es un círculo sino una espiral que cada vez va más abajo, que si persiste colocará a Israel más allá de la ayuda del Señor. Israel debe despertar. Jehová les dice que están a punto de ser abandonados.

¿Tan acostumbrada estás a la misericordia que ya ni la notas?

Naturalmente, como somos del Nuevo Testamento luego nos refugiamos en que “oh sí, pero tal amenaza ya no aplica hoy, desde la muerte y resurrección del Señor, ahora vivimos bajo la gracia…”

Simón de Samaria era un cristiano neotestamentario; creyó y fue bautizado y amaba la compañía de Felipe el evangelista (Hechos 8:13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían).  Simón también creía que la religión era diversión y negocio, especialmente negocio, hizo su propio estudio de mercado sobre el Espíritu Santo (Hechos 8:18-19), que mereció la reprensión de Pedro (8:20-21,23 Entonces Pedro le dijo:Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad). 

DISCERNIR. (Del lat. discernĕre).

1. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo. 2. Conceder u otorgar un cargo, distinción u honor.

Al tocar el tema del discernir, la respuesta común es “sí, es cierto…y me preocupa mucho qué será de los niños”. Un sentimiento admirable. ¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones?

Considera estas categorías:

¿Qué tan “rápido” debo avanzar en mi actual relación romántica? ¿Qué le digo a cierto amigo cristiano que se comporta como inmoral de modo significativo? ¿Cómo responder mejor a mi supervisor o profesor -un ogro gruñón? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica? ¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran el yeso de nuestras almas. 

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia. 

(Hebreos 5:13-14 Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal). 

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede automáticamente. Requiere entrenamiento y diligencia constante.

El peso de no ser capaz de reconocer lo que es real. Luego es imposible saber qué se generó en computadora y qué no, y para colmo, tampoco tenemos tiempo para revisar toda la experiencia. Nos llega muy rápido. Nos inunda la publicidad, ¿cómo escoger? Y los anuncios son apenas la cima. Está el correo electrónico y la internet y películas y la música, ad infinitum.

De modo que entender lo que es real se ha vuelto tan difícil que la mayor parte del tiempo simplemente lo ignoramos. Pienso que este factor alimenta nuestra pereza natural. Abdicamos la responsabilidad de discernir, reducimos las respuestas a emociones y no-aseveraciones que no evocan retos. Otras veces incluso optamos por no hacer distinciones morales, porque nos acostumbramos a no hacer distinciones sobre la realidad misma.

Si no importa si soy capaz de discernir grados de decepción en efectos mediáticos especiales (en cine, por ejemplo), ¿tendrá importancia discernir en mi propio vocabulario los puntos finos de decepción?

Ahora bien, el buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no hemos de preguntar si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación. 

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

Pobre discernimiento confunde sabiduría con trivialidad, o peor, con tontería. 

Isaías 5:20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paralizar nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir.

¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

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Apuntes a Jueces, 9:25-57

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v.25 Y los habitantes de Siquem pusieron emboscadas contra él en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.

Auch, un punchón en el ojo! ¿Qué clase de rey es éste que ni siquiera garantiza el libre tránsito por su territorio? Pero, antes de que pueda resolver, un nubarrón se acerca…

v.26 Y Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en él27Y salieron al campo y vendimiaron sus viñedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta; y entrando a la casa de su dios, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.  28Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: ¿Quién es Abimelec y quién es Siquem para que le sirvamos? ¿No es acaso hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial? Servid a los hombres de Hamor, padre de Siquem; pero ¿por qué hemos de servirle a él?

Un oportunista. 

Aparece de ninguna parte pero clama ser descendiente de Hamor, nada menos que el fundador de Siquem. Observen que regresa con sus parientes [la sangre pesa más que el agua, otra vez] y noten que el texto no dice que lo hayan emboscado, posiblemente porque no estaba solo.

Aparece al tiempo de la cosecha de las uvas, se reúne con los de Siquem bajo la máscara de un festival religioso (Deut 16:13), pero las irregularidades están ahí. Silo, no Siquem, debiera ser el lugar del festival, además en Silo sería el festival de Jehová pero en Siquem se reúnen en el templo de su dios (ooh).

Gaal reta a los hombres de Siquem a que manifiesten rechazo abierto contra Abimelec, y lo apoyen a él. Juega la misma carta de Abimelec: soy descendiente de Hamor (Génesis 33:19), el otro no es nada, un bastardo, hijo de una concubina; y presiona al mencionar a Zebul, el comandante oficial de Abimelec y síndico de la ciudad.

v.29 ¡Quién pusiera este pueblo en mis manos! Entonces yo quitaría a Abimelec. Diría a Abimelec: Aumenta tu ejército, y sal. 30Y cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió en ira. 31Y envió encubiertamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aquí que Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y he aquí que están incitando a la ciudad contra ti.

32Ahora pues, levántate de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo. 33Y sucederá en la mañana, en cuanto salga el sol, que te levantarás temprano y arremeterás [emboscada] contra la ciudad; y he aquí, que cuando él y el pueblo que está con él salga contra ti, harás con ellos lo que te venga a mano.

Zebul muestra su lealtad a Abimelec, toma control de las operaciones y hasta le dice a Abimelec lo que tiene qué hacer. Imagina la escena, llega Gaal con un cafecito tempranero, los de Abimelec han empezado a descender del monte y cuando Gaal pregunta si serán hombres, Zebul le pregunta cuándo fue la última vez que visitó al oftalmólogo

v.34 Se levantó, pues, de noche Abimelec, y todo el pueblo que estaba con él, y pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.35Y Gaal, hijo de Ebed, salió y se paró a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y el pueblo que estaba con él salieron de la emboscada. 

36Al ver Gaal a la gente, dijo a Zebul: Mira, viene gente bajando de las cumbres de los montes. Pero Zebul le dijo:  Estás viendo la sombra de los montes como si fueran hombres. 37Y volvió a hablar Gaal y dijo:He aquí, gente que baja de la parte más alta de la tierra, y una compañía viene por el camino de la encina de los adivinos. 

38Entonces Zebul le dijo: ¿Dónde está ahora tu jactancia con la cual decías: “¿Quién es Abimelec para que le sirvamos?” ¿No es éste el pueblo que despreciabas? Ahora pues, sal y pelea contra él.

Aaah! ¡son hombres -Gaal!. Zebul y la burlona respuesta [que debe haber ensayado toda la noche, qué momento tan delicioso!] Abimelec había dividido su ejército en contingentes (4) para maximizar el efecto sorpresa y confundir al enemigo sobre el tamaño real de sus fuerzas. Gaal está observando 3 de los grupos que vienen desde direcciones diferentes, ¿Cuántos más habrá? y comenta el caso con el mismo Zebul, quien le da el consejo de muerte (pues él mismo había aconsejado a Abimelec qué hacer).

39Y salió Gaal delante de los habitantes de Siquem y peleó contra Abimelec. 40Abimelec lo persiguió pero Gaal huyó delante de él; y muchos cayeron heridos hasta la entrada de la puerta. 41Y Abimelec se quedó en Aruma, pero Zebul expulsó a Gaal y a sus parientes para que no se quedaran en Siquem.

42Aconteció al día siguiente que el pueblo salió al campo, y se lo hicieron saber a Abimelec.

Los de Siquem creyeron que todo había terminado, podían volver a sembrar. Pero tan pronto salieron, Abimelec arrasó la ciudad y a todos los del campo [alguien se lo hizo saber].¿La paranoia en acción?

PARANOIA. (Del gr. παράνοια; de παρά, al lado, contra, y νόος, espíritu).

1. Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas.

v.43 Y él tomó a su gente, la dividió en tres compañías y puso emboscada en el campo; cuando miró y vio al pueblo salir de la ciudad, se levantó contra ellos y los mató.

44Entonces Abimelec y la compañía que estaba con él se lanzaron con ímpetu y se situaron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compañías se lanzaron contra todos los que estaban en el campo y los mataron. 45Y peleó Abimelec contra la ciudad todo aquel día, capturó la ciudad y mató a la gente que había en ella; entonces arrasó la ciudad y la sembró de sal.

Usa la misma estrategia: emboscar y arrinconar en un círculo, solo que ahora no recibe consejo de Zebul y la victoria es fácil: el pueblo iba al campo, no tenía armas. Una partida desigual y el resultado: una masacre. Tres contingentes, con dos hace la emboscada y con el tercero en la puerta, por si acaso regresaba alguien. Sistemáticamente arrasó la ciudad, casa por casa, eficiencia pura. 

¿Sembrar con sal?  La tradición lo señala como para hacerla infértil, para destrucción total, o para purgar los espíritus de los muertos. Algunos autores señalan que sembrar sal era como método de purificación o en preparación de dedicación a un dios (más una práctica pagana que israelita), pero dada la impiedad de Abimelec y sus hombres lo más probable es volver estéril un sitio (Deut 29:23; Job 39:6; Jeremías 17:6; Sofonías 2:9), dictar una maldición, señal del intenso odio contra este lugar y sus habitantes.

v.46 Al oír esto todos los habitantes de la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo de El- berit. 

Los líderes escapan a la seguridad de su fortaleza, la torre del templo, un complejo aparte de Siquem, un supuesto lugar de refugio. Cuando oyen lo que ha pasado en la ciudad, los líderes van y se esconden en tal fortaleza, sitio dedicado a un El-berit (el dios del pacto), testimonio del grado de corrupción y sincretismo religioso israelita-canaanita practicado por los de Siquem en tiempo de Abimelec.

v.47 Y le dijeron a Abimelec que todos los habitantes de la torre de Siquem estaban reunidos. 48Abimelec subió entonces al monte Salmón, él y toda la gente que estaba con él; y tomando Abimelec un hacha en su mano, cortó una rama de los árboles, la levantó y la puso sobre su hombro. Y dijo a la gente que estaba con él: Lo que me habéis visto hacer, apresuraos y haced lo mismo. 

49Y todo el pueblo cortó también cada uno su rama y siguió a Abimelec, y las pusieron sobre la fortaleza; prendieron fuego a la fortaleza sobre los que estaban adentro, y murieron también todos los de la torre de Siquem, como mil hombres y mujeres.

De nuevo alguien informa a Abimelec donde están los otros y éste salta a la acción, conduciéndose igual que su padre Gedeón pero con mayor brutalidad. La palabra “salmón” en hebreo significa “sombra”, monte Salmón significaría “el monte obscuro/sombrío” una montaña cerca de Siquem, quizás un nombre alterno a Gerizim o a Ebal, los únicos montes cercanos. No deja de ser una ironía que Jotam habló desde el monte Gerizim, el de la bendición, pero para maldecir a los de Siquem con hacer rey a Abimelec.

El mensaje fue claro: para ellos no hay Gerizim, solo Ebal. Lo escalofriante de Monte Sombrío es lo que está a punto de suceder. La tragedia se cuenta como un hecho simple. Ta, ta y ta. Abimelec coge una hacha, sube a la montaña, corta una rama, la carga, y les dice que hagan lo mismo. Y lo hacen.

Se cumple entonces la profecía de Jotam (v.9-20): ha salido fuego de la zarza que escogieron como rey, y los consumió a todos.

v.50 Después Abimelec fue a Tebes, la sitió y la tomó.

Algunos la sitúan a 16 km al noroeste de Siquem, pero no hay certeza ni por qué fue a esta ciudad. Es la primera vez que se nombra. Vista la paranoia que ha venido desarrollando no hay que buscar racionalidad en sus acciones.

Por supuesto aquí hay más que furia irracional. Al inicio no hay pistas, parece que Abimelec está en control total dado lo breve de la frase inicial,

v.51 Pero había una torre fortificada en el centro de la ciudad, y todos los hombres y mujeres, todos los habitantes de la ciudad, huyeron allí, se encerraron y subieron al techo de la torre. 52Y Abimelec vino a la torre, la atacó y se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego.

No hay titubeo en sus acciones. Observen la narración: primero el comentario general (vino a la torre, la atacó) luego el detalle relevante (se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego). Difiere de lo que hizo en Siquem: ahora se acerca a la puerta y se vuelve blanco fácil de los defensores que están arriba en la torre. Exceso de confianza, igual que Eglón se acercó a Ehud para “recibir un mensaje de Dios”, igual que Sísara durmiéndose en la tienda de Jael. 

v.53 Pero una mujer arrojó una muela de molino sobre la cabeza de Abimelec rompiéndole el cráneo. 

54Entonces él llamó apresuradamente al muchacho que era su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mátame, no sea que se diga de mí: “Una mujer lo mató.” Y el muchacho lo traspasó, y murió. 

55Cuando los hombres de Israel vieron que Abimelec había muerto, cada cual partió para su casa. 

56Así pagó Dios a Abimelec por la maldad que había hecho a su padre al matar a sus setenta hermanos. 57Dios también hizo volver sobre sus cabezas toda la maldad de los hombres de Siquem, y vino sobre ellos la maldición de Jotam, hijo de Jerobaal.

Una mujer… sin nombre. ¿Su arma? Una piedra de molino. Quizás tuvo ayuda, las piedras de molino son bastante pesadas pero el escritor solo dice “una mujer” para acentuar la humillación de Abimelec. En la cultura guerrera de esos tiempos, lo honorable era morir a manos de un adversario “digno” de igual o superior rango; pero ser muerto por un enemigo inferior, una mujer ni más ni menos, ni siquiera de renombre, era caer en desgracia por completo y Abimelec lo sabe. De ahí que rápidamente llama al escudero (con su último aliento), los periódicos no publicarán que fue una mujer…

Vean la fina mano de Dios enhebrando hilo: mató a sus hermanos sobre una piedra, murió por una piedra. Dios destruye a los destructores de Su pueblo (Zacarías 2:8 Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la niña de su ojo).

El episodio termina con un solo ganador, Dios, quien ejecuta justicia retributiva de principio a fin. Los hombres se dispersan, no hay nada qué celebrar. Un episodio, doble destrucción: fuego de Abimelec sobre Siquem, fuego de Siquem sobre Abimelec. Todo es juicio divino.

Hay como cierta quietud en todo esto.

Gracias al Señor tenemos las dos explicaciones teológicas de v.23-24 y v.56-57 para que no perdamos de vista el asunto. Todo parece tan natural, tan humano, las emboscadas, la inteligencia militar de Zebul, la venganza de Abimelec… como una historia en evolución y ya. Sin embargo el juicio de Dios está en progreso, lento pero seguro; luego es así, trabaja silenciosamente, sin humo ni llamaradas, que hemos de estar alertas y pensar sobre ello. No pienses ni por un instante que Dios solo obra cuando tiene la ‘consejera’ en la mano.

Observen esto: el mal destruyó al mal. Dios usa esto con frecuencia y Jueces 9 nos enseña algo muy importante: no hay comunión en el mal, no hay cohesión en el mal, el mal no cuida de lo suyo (solo usa lo suyo) y pueden verlo desplegado a todo color en Apocalipsis 17:16-17 Y los diez cuernos que viste y la bestia, éstos odiarán a la ramera y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito: que tengan ellos un propósito unánime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan.

Jueces 9 muestra que la destrucción de Israel puede provenir de dentro así como de fuera, de Israel así como de Madián. Y sin embargo Jueces 9 trae palabra de esperanza: Dios no abandona Su pueblo a los Abimelecs de este mundo sino que nos libra de destrucción.

RESUMEN de 6:1 a 9:57

  1. se explora el tema de la infidelidad de Israel en la narrativa sobre Gedeón. En la primera parte (6:1-8:3) Jehová establece Su reclamo sobre la lealtad de Israel al rescatarlos una vez más de sus enemigos. En el segundo movimiento (8:4-28) Gedeón es quien hace el reclamo pero la desviación a la apostasía es ya muy fuerte. Los israelitas acreditan la victoria a Gedeón, elaboran un ídolo de su efod y abandonan al Señor. La manera como la narración empezó en Ofra -Israel apelando a Jehová pero un altar a Baal-, cómo prosigue con la destrucción del altar pagano pero reemplazado por otro donde Israel se prostituye tras el efod… 
  2. la tesis propuesta en el clímax de la narración (por los mismos israelitas, fina ironía) es que quien salve a Israel debe ser reconocido como su líder. Sin embargo la manera como la historia termina muestra exactamente lo contrario. El narrador resume el tema en 8:34 (Y los hijos de Israel se olvidaron del SEÑOR su Dios que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor).
  3. En la secuela (la historia de Abimelec) toca fondo el tema de la infidelidad: quienes actuaron infielmente contra Dios son los que ahora actúan infielmente contra el hombre que los salvó. Ni siquiera mostraron hesed a Gedeón en retorno a lo que él hizo y el narrador conecta ambas cosas en 8:35 (tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaal, es decir, Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel) e indirecta en el discurso de Jotam (9:16-20).

Recordemos que las mini narraciones de Jueces están enmarcadas en un contexto mucho mayor, el cual va desarrollándose a lo largo del libro. 

Hay 3 momentos en la mini de Gedeón y la secuela que sirven de indicadores:

  1. Por primera vez, el clamor de Israel a Jehová se encuentra con una fuerte reprensión en lugar de asistencia inmediata. Está claro que se ha abusado del privilegio de clamar al Señor y El está empezando a agotar Su paciencia. El capítulo 10 (10:10-14) de hecho muestra cuán caliente está Jehová. Para la época de Sansón Israel ni siquiera clama a Dios.
  2. Para cuando fallece Gedeón ya el pueblo se ha deslizado por la pendiente de la apostasía, algo a lo cual contribuye él mismo con sus acciones. El narrador trata de adornar la conducta de este hombre (lo presenta como héroe discapacitado y no como un cínico de doble cara), pero no es posible tapar la evidencia de su contribución. El próximo juez-salvador principal, Jefté, tiene más discapacidad que Gedeón: desde el principio es evidente que sirve solo a su propio interés y tanto su voto como “arrepentimiento” es pura manipulación. Sansón es la infidelidad personificada, apenas reconocible como juez-salvador.
  3. la tercera característica es la lucha interna -fratricida- que tiene lugar bajo Gedeón y Abimelec. Gedeón fue el primer juez que usó la espada contra sus compañeros israelitas (8:16-17). Abimelec es como su padre, pero peor, no evidencia ninguna manifestación de pacto.

Observen que le proceso de retribución es una aberración del patrón alternante que ha venido ocurriendo de castigo y rescate. En todo el capítulo 9 no aparece el nombre Jehová conectado a retribución. Se emplea el término general Elohim.

Hasta ahora, Dios como Jehová ha operado bajo un principio de castigo temperado por la compasión, donde la compasión (expresada como rescate) tiene la última palabra.

La rápida y seria descomposición de la relación entre Israel y Jehová manifestada en el clímax de 8:34-35 es el contexto para la aparición de este concepto de retribución exacta en este punto del libro.

Es irónico que los israelitas se beneficiaron de la retribución contra su rey zarza. El proceso fue quirúrgico: extirpa el mal y permite reanudar la vida cotidiana (9:55). Pero la historia contiene un aspecto estremecedor, el ‘espíritu malo de parte de Dios’ (9:23), agente de retribución, es la contraparte oscura del ‘Espíritu de Jehová’ (6:34), agente de liberación.

Nos recuerda que Dios tiene principios de operación diferentes, que puede invocar a Su discreción, y si puede hacerlo contra Abimelec y los inicuos de Siquem, ¿por qué no contra Israel en general? y si contra infidelidad en una esfera, ¿por qué no en otra?

Hay una nota ominosa, una advertencia que no debiéramos ignorar…

Ni la historia de Gedeón ni la de Abimelec es historia de monarquía. El crimen específico es la infidelidad contra la casa de Gedeón mostrada por los principales de Siquem, quienes conspiraron con Abimelec y mataron sus 70 hijos (9:19-20).

Otros autores señalan ambición descontrolada [un contrasentido: toda ambición es descontrolada en sí misma] como una de las razones de Abimelec, sin embargo esta razón es la expresión externa de un mal mayor interno.

ambición

El personaje ambicioso
  1. ciego a su responsabilidad moral
  2. no respeta a nadie
  3. hace uso de recursos ilícitos: “el fin justifica los medios”
Asume tareas que no le pertenecen
  1. por encima de su capacidad
  2. cae en lo ridículo (una zarza ofreciendo sombra!)
Cosecha lo que siembra prevalece la justicia de Dios

¿Quién es digno de reinar?

Elegir un líder es una gran responsabilidad 9:8-14
  1. Todos tenemos una función, según temperamento y talentos
  2. Algunos dirigen, otros cumplen
Un líder ha de sacrificar metas personales Procurar el bien y servir bien a otros
  1. Evitar conflictos de interés
  2. Juzgar con justicia
Actuación es de mayor significado que elogios Altruismo: diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. 1. No busca lo suyo…

2. El reconocimiento es producto de obrar sin egoísmo

Ineptitud compite por puestos mayores Aptitud: suficiencia o idoneidad para obtener y ejercer…
  1. Olivo, higuera, vid no quisieron dejar su función natural para hacer algo que no concordaba con su naturaleza
  2. La zarza dispuesta a reinar, sin dones
Un líder malo encamina hacia la desintegración Ignominia: afrenta pública
  1. Abimelec condujo a una guerra civil
  2. Alcanzó muerte de ignominia

O la necesidad de comprendernos a nosotras mismas, nuestros talentos, defectos y propósitos en la vida. Si entramos donde no debemos los resultados pueden ser trágicos.

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