El imaginario

Estándar

En los últimos días, ¿cuántas conversaciones sobre toma de decisiones has escuchado? Tal parece que ha medida que disminuye el discernimiento, aumenta de modo exponencial la necesidad de distinguir entre las cosas -buenas y/o malas, verdaderas y/o falsas, nutritivas y/o destructivas. No es mero accidente que estas tendencias ocurran a la par.

¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica?

¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Preguntas como estas tienen componentes morales y espirituales, sin embargo la forma de interpretar dichos componentes no es obvia.

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran nuestras almas. Y si ignoramos la forma que vayamos adquiriendo, terminaremos como una deforme taza de café en lugar de aquella escultura que causaría el asombro de un Miguelangel, una que represente la hermosura de nuestro Padre en los cielos.

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia.

Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal (Hebreos 5:13-14).

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede en automático. Requiere entrenamiento y diligencia constante. Por ejemplo, cuando nos ofrecen la última cura milagrosa para tal o cual enfermedad, una pócima que “lo cura todo, hasta el cáncer.” Pero crecer en discernimiento es como ir subiendo peldaños: entre lo malo y lo bueno, luego entre lo bueno y lo mejor, luego entre lo mejor y lo excelente, como la luz de la aurora, que va en ascenso hasta que el día es perfecto.

El buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no preguntemos si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación.

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

El imaginario*: creer que ganamos experiencia sin consecuencia Este término no se refiere a las cualidades fundamentales de la imaginación, sino al concepto de que vivimos en una cultura saturada de imágenes, lo cual nos lleva a creer que -como espectadores- ganamos experiencia sin ser afectados por tal experiencia.

Para muchos, las horas de descanso equivalen a sentarse frente a una pantalla. Espectadores habilidosos, miramos y aprendemos o criticamos, pero a menudo solo miramos. “Adentramos” lo que vemos, sin pensar, pasivamente. Si reflexionamos, ver o mirar una montaña, por ejemplo, no requiere esfuerzo; otra cosa es caminar a la cima. No hay nada malo en ver, pero nuestro mirar puede convertirse en obsesión que nos aparta de la debida percepción. Luego vemos la vida como si fuera otra pantalla, como material a observar pero mantenido a distancia. Y decimos que hemos experimentado tal o cual cosa, cuando en realidad solo la miramos. “Viajamos por el mundo” cuando nunca hemos salido de la sala. Mirar pasivo estimula aceptación no crítica, desalienta el discernimiento.

Otros lidian con las imágenes adquiriendo “ojos duros.” Espectadores que se ufanan de poder ver cualquier cosa sin ser influenciados en forma adversa. Hombres y mujeres de piel dura, impertérritos frente a cualquier violencia gráfica o valores torcidos, etc. Piensan que están en control. ¿Podrá alguien absorber cada pensamiento, cada imagen, y permanecer inalterable? ¿No es acaso una de las razones primarias al estar frente a una imagen el de ser afectados por ella -para reír, o desaburrirse o consolarse? En última instancia, ¿no son consecuencias tales sentimientos? Y me pregunto ¿qué tiene de admirable alcanzar un estado de “tengo ojos duros, nada me afecta”?

Al endurecer el exterior a los mensajes que nos rodean, perdemos sensibilidad a las cosas que debieran movernos. Si nuestra meta es ser inconmovibles, no nos “alegraremos con quienes se alegran, ni lloraremos con quienes lloran” (Romanos 12:15).

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! (Isaias 5:20).

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paraliza nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir. ¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

Israel abandonó su Dios.

Sin embargo el escritor de Jueces no se lanza a una invectiva profética contra el pueblo, nos escribe de manera fría pero acusatoria lo que sucedió. La Biblia es muy clara: amnesia produce apostasía. Insiste una y otra vez en que no olvidemos lo que Dios ha hecho por nosotros (Deuteronomio 4, 6). Los canaanitas tenían experiencia como agricultores y atribuían sus éxitos a la adoración de sus dioses.

La nueva generación de israelitas solo conocía el desierto, noten el diagnóstico de Jeremías:

Tampoco dijeron:¿Dónde está el SEÑOR que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra de yermos y de barrancos, por una tierra seca y tenebrosa, una tierra por la que nadie pasó y donde ningún hombre habitó? (Jeremías 2:6).

¿Qué otra cosa podrían hacer sino imitar a los “sabios” canaanitas? El camino del sentido común, lo que dicta la necesidad. El triunfo de lo práctico sobre lo intelectual (pragmatismo vs. principios), la falla de confiar en Dios a pesar de Su constante provisión en el desierto. Cada vez que nos permitimos olvidar su quieto o su dramático rescate, cada vez que lo dejamos en la penumbra vamos en camino hacia Baal. No se trata de un antiguo problema israelita.

El apóstol nos advierte sobre los falsos maestros que “… encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.” Razón más que suficiente para participar alegres y con acciones de gracias en la Cena del Señor. No sea que olvidemos.

<{{{{<<

*Gregory Spencer. AWAKENING THE QUIETER VIRTUES [InterVarsity Press, 2010], pp. 27. Nota: este libro es un diamante pulido, no se lo pierdan!

Apuntes a Jueces, 2:6-13

Estándar

La degeneración de una generación

El pasaje funciona como una especie de “Centro para Visitantes” del libro de Jueces. Provee la vista necesaria para entender sucesos posteriores, en particular los capítulos 3-16. Un resumen que interpreta al lector el significado de las historias en Jueces. Nosotras nos enfocaremos en la enseñanza y en el testimonio (Isaías 8:20).

La mayoría de los lectores de Génesis 1 no se dan cuenta que tienen en sus manos una propaganda revolucionaria. Me explico: Génesis 1 propone la novel idea de que el sexo es una actividad humana. Este Dios de Israel es extraño. Jehová no tiene ninguna consorte. La Escritura encuentra a Dios actuando en la Historia (la creación, la caída, llamado y preservación de los patriarcas, liberación de Egipto, etc), no pulsando sobre la naturaleza.

Jehová se sienta en Su trono, alto y sublime, desde donde gobierna, crea, preserva, redime. No está en ninguna recámara celestial con su divina contraparte. Nos resulta tan difícil darnos cuenta de cuán diferente, cuán santo es el Dios de la Biblia.

Baal (que significa señor) era el dios de los canaanitas. Era el dios de las tormentas y la fertilidad, el nombre del juego, fertilidad en las cosechas, en el ganado y para la familia. Y, al ser dios de la naturaleza, lógicamente tenía su contraparte femenina, Astarot o Astarté. En la teología (y la agricultura) canaanita, la fertilidad de la tierra dependía de la relación sexual entre Baal y su consorte. El renacer de la naturaleza se debía a tal relación. Ahora bien, los canaanitas no permitían que Baal se encargara solo del asunto, de modo que su lema era “sirvamos a Baal con alegría, glándulas todas.” Por tanto practicaban ‘sacra’ prostitución como parte de su adoración. Por ejemplo, un hombre canaanita preocupado por su cosecha iría al templo de Baal y tendría relaciones sexuales con alguna de las prostitutas que servían ahí. El hombre en el papel de Baal y la mujer en el rol de Astarté. La idea era que la unión alentaría a la pareja divina a que hicieran lo mismo y por tanto habría lluvia, grano, vino y aceite otra vez. ¿Se dan cuenta? 

Nada sucedería a menos que los poderes de la fertilidad fueran adorados debidamente [Y, a propósito, he aquí una de las grandes diferencias entre paganismo y fe bíblica; en el paganismo hay que alentar, estimular, a los dioses, no confiar en ellos –Mateo 6:7-8].

Si prendemos el bombillo de la imaginación, entenderemos la facilidad de las conversiones israelitas hacia Baal (el remanente canaanita en funciones). Casi podemos escuchar la conversación con el amable vecino:

-oh, el Dios de ustedes que los sacó de Egipto y todo eso… no tengo nada contra él, pero, sabes, aquí en Caanán nos hacemos eco con los ritmos de la naturaleza, imagínate, hay que manejar el día a día, la cosecha, las vacas, etc. Ustedes debieran conocer algunos de nuestros secretos, ¿quizás tú y tu hijo? podrían acompañarnos allá al lugar alto al culto de entre semana…

En justicia, Israel sabía que Jehová era el único Dios de la fertilidad (Deuteronomio 28). El Dios que libera es el mismo que provee a diario (Romanos 8:32)… Y sin embargo…

Salmo 106: 34-40 No destruyeron a los pueblos, como el SEÑOR les había mandado, sino que se mezclaron con las naciones, aprendieron sus costumbres, y sirvieron a sus ídolos que se convirtieron en lazo para ellos. Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios, y derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán, y la tierra fue contaminada con sangre. Así se contaminaron en sus costumbres, y fueron infieles en sus hechos. Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra su pueblo, y El aborreció su heredad.

“Servir a Jehová” se refiere a estilo de vida que honre a Dios con propiedad, en esencia es adorar solo a Dios pero incluye mucho más. Al final de su vida Josué es llamado “siervo del Señor” (24:29) a modo de epitafio, una manera de resumir toda su vida y carácter. Lo mismo dice de Moisés (Deuteronomio 34:5). “Servir a Jehová” viene significando la expresión visible del pacto de obediencia, el patrón a seguir por el pueblo de Israel.

6Después que Josué despidió al pueblo, los hijos de Israel fueron cada uno a su heredad para tomar posesión de la tierra. 7Y el pueblo sirvió al Señor todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el Señor había hecho por Israel. 8Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años. 9Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Galas.

Examina el período de lo que hemos estudiado, esta vez desde la perspectiva de Dios. Si recuerdan, la pregunta “¿Qué es esto que habéis hecho?” (2:2), se trata de una pregunta de índole religiosa, no militar ni política. Nos presenta un análisis de tres fases:

análisis de tres fases

1

Los días de Josué, el “siervo de Dios” Jehová hizo una “gran obra” por Israel Los israelitas “sirvieron” al Señor

2

Los días de los ancianos (Caleb, por ejemplo) que sobrevivieron a Josué Testigos de “la gran obra de Jehová” hecha por Israel Los israelitas “sirvieron” al Señor

3

Se levanta una nueva generación No conocían “la obra” de Jehová por Israel No conocían a Jehová [por tanto no “sirvieron”]

8Josué, hijo de Nun, siervo del SEÑOR, murió a la edad de ciento diez años.

Una marca de respeto, evidencia de la aprobación de Dios hacia él. Igual con Moisés, quien falleció a los 120 años y retuvo su vitalidad. En el mundo del Antiguo Testamento, longevidad y vitalidad son vistas como el divino sello de aprobación de una vida justa: Prov 16:31 La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia. Salmo 92:12-15 El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del SEÑOR, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el SEÑOR, mi roca, y que no hay injusticia en El.

9Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Galas. 10También toda aquella generación fue reunida a sus padres; y se levantó otra generación después de ellos que no conocía al Señor, ni la obra que El había hecho por Israel.

La generación que surge no es cualquiera otra, observen el carácter: no “conocían” al Señor. “No conocer” es más que simple falta de información, es rechazo a aceptar las obligaciones inherentes a tal relación. ¿Recuerdan la historia del nuevo faraón y José? (Exodo 5:2), es la misma implicación. Ruptura de solidaridad.

CONOCER: (Del lat. cognoscĕre).

1. Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. 2. Entender, advertir, saber, echar de ver. 3. Percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él. 4. Tener trato y comunicación con alguien. 5. Experimentar, sentir. Alejandro Magno no conoció la derrota. 6. Tener relaciones sexuales con alguien. 7. Confesar los delitos o pecados. 8. Mostrar agradecimiento. 9. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. El juez conoce DEL pleito. 10. Juzgarse justamente.

PREFACIO al anuncio del:

11Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR y sirvieron a los baales 

¿Hay alguna pista que nos explique por qué Israel “abandonó al Señor”?

No mantuvieron separación distintiva con el paganismo a su alrededor (Sal 106:34-35); Dios demandó separación total, Israel obedeció a medias. Ciertamente somos llamadas a estar en el mundo, no a ser del mundo. No es estar en el mundo lo que nos arruina, sino el sufrir el mundo dentro de nosotras: cuando un barco se hunde, es porque el agua se mete al interior, no porque el barco navega en el agua. 

El principio hoy en día es el mismo: mantener culturas separadas al tiempo de combatir la pagana, o nos sumiremos en ella. Hace algunos años, nuestro país tenía un eficiente sistema de vigilancia de los medios de comunicación, hasta de las letras de canciones y demás –muy canaanitas en su preocupación sexual, ejem– pero la explosión de hoy no tiene palabras. La Iglesia hoy requiere santos que vivan santamente, pero también santos con mente espiritual que activamente critiquen y expongan los elefantes de la cultura en que vivimos, mentes que además de reconocer falsas doctrinas (en la educación, en la publicidad, en lo que dice el gobierno, etc.) también desenmascaren las presuposiciones que hay detrás. (Romanos 12:2 Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto). 

Algo más. Basta ya de pensar que es tarea solo de misioneros y pastores. Pidamos a Dios por artistas, mercadólogos, publicistas, políticos, historiadores, etc. Si hemos de producir una contracultura efectiva hemos de empezar reconociendo que todo en la vida pertenece al Señor Jehová. Si decimos creer que Dios gobierna y controla todas las cosas, luego entonces Dios gobierna y controla todas las cosas. Si asumimos que Baal tiene una esquinita sobre la agricultura y el sexo, habremos cedido los derechos de la corona de Jesucristo.

La ausencia de experiencia religiosa en la siguiente generación. Comparen con el v.7: Y el pueblo sirvió al SEÑOR todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de la gran obra que el SEÑOR había hecho por Israel. Observen: el problema parece ser ignorancia, pero ello es incorrecto o al menos incompleto, no es que no supieran acerca de Dios, sino que no conocían a Dios (ver 1 Samuel 2:12, los hijos de Eli, conocían acerca de Dios -obvio, eran sacerdotes- pero no tenían respeto alguno ni se preocupaban por El). Sabían acerca de Dios pero no le reconocían como Dios, no les importaban Sus obras, no tenía influencia sobre ellos.

Un peligro permanente. Una generación alegre, en íntima comunión con Dios, confiada en el Señor, y la siguiente totalmente ajena. No es que repudien. Es que conocen acerca del Señor -el Exodo, el mar Rojo, el cruce del río Jordán, la caída de las murallas de Jericó- pero no al Señor -los salvadores actos de Dios ya no son centrales ni preciosos para ellos. No han aprendido a reverenciar o regocijarse en lo que Dios ha hecho. Olvidaron “el evangelio” de haber sido salvados de Egipto y llevados a la Tierra Prometida solo por la gracia y el poder de Dios. Hasta permanecen en iglesias, fríos, distantes, formales. Pero no hay fuego en su interior, no hay calidez en su amor, no hay alegría en la esperanza. 

Las palabras de Pablo les son extrañas: “Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo(Filipenses 3:8). 

APOSTASIA: (Del lat. apostasĭa, y este del gr. ἀποστασία).

1. Acción y efecto de apostatar.

APOSTATAR: (Del lat. apostatāre):

  1. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo. 
  2. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece. 
  3. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado. 
  4. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

12y abandonaron al SEÑOR, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEÑOR. 13Y dejaron al SEÑOR y sirvieron a Baal y a Astarot.

La simple descripción evidencia la ingratitud; subraya el carácter malvado de la apostasía al proveernos el marco de referencia de la obra de Dios por Israel [2:6-9 es casi una réplica de Josué 24:28-30]. Jehová es llamado “el Señor de nuestros padres”, luego entonces no hay razón para limitar la frase “nuestros padres” solamente a la generación del éxodo; el término incluye ¡hasta los patriarcas! Esta nueva generación, en lugar de servir al Señor, sirve a los mini-señores, los Baales.

Toda la historia anterior al éxodo subraya con tintes lumínicos la fidelidad de Dios en preservar un pueblo frágil (Salmo 105:12-15 Cuando eran pocos en número, muy pocos, y forasteros en ella, y vagaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo, El no permitió que nadie los oprimiera, y por amor a ellos reprendió a reyes, diciendo: No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas). De otro modo Israel no existiría.

Es decir que el “no conocían” fue un acto de la voluntad, alentado tanto por la atracción de la cultura canaanita como por su propio deseo (ah la famosa CONCUPISCENCIA: deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos).

La sucesión de verbos en 2:11-19 (sirvieron, abandonaron, fueron, siguieron, se postraron, provocaron, dejaron) enfatiza la naturaleza radical de la apostasía. La descripción establece con claridad la tensión fundamental (y la tentación) que experimentaron los israelitas al llegar a Canaán. Entre Egipto y Canaán, ambientes definitorios de dioses múltiples, recibieron la ley del Sinaí: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí (Exodo 20:2-3). Observen el énfasis del uno: “Jehová nuestro Dios, uno es.” Tema recurrente que contrasta con el plural de baales; Israel monoteísta vs el politeísmo rampante. Adorar cualquier otro o combinar con la adoración a Jehová es apostasía; es hacer lo malo ante los ojos del Señor y provocarle a ira.

Fe en el Señor no es creer un determinado cuerpo de conocimiento que puede ser transferido, como una cuenta de banco, de padres a hijos. Fe en el Señor es conocer a Dios, reconocerle personalmente, estar en relación de pacto –hessed– con él. 

Todas sabemos que la fe de los padres no es necesariamente la de los hijos. 

Deuteronomio 6:4-9 y 20-25 nos dicen qué hacer para pasar nuestra fe:

v.4-9  Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

v. 20-25 Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo:”¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los juicios que el SEÑOR nuestro Dios os ha mandado?”, entonces dirás a tu hijo: “Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y el SEÑOR nos sacó de Egipto con mano fuerte.” Además, el SEÑOR hizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa; y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que El había jurado dar a nuestros padres. ” Y el SEÑOR nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al SEÑOR nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si nos cuidamos en observar todos estos mandamientos delante del SEÑOR nuestro Dios, tal como El nos ha mandado.

No seamos hipócritas ni inconsistentes en nuestra conducta. Observa que no se trata de mecánicas o parciales repeticiones. Dios obra en y a través de nosotros. Los niños son muy sensibles a cualquier inconsistencia, es una de las primeras razones por las que se apartan de la fe de sus mayores.

Hemos de aplicar y reflejar el evangelio de manera práctica, no solo en academia o en lo abstracto. V.6-7 no hablan de sermones familiares, sino de verbos en acción, sentarse… caminar… yacer… levantarse… de rutinas de la vida concreta. Impresionar las verdades de Dios en nuestro diario vivir. Sabias y pensadoras sobre las verdades y virtudes del evangelio que influyen decisivamente en nuestras decisiones y prioridades. 

Si solo venimos a que nos sirvan, adoración servida en lugar de adoración en servicio, con perdón de ustedes no habrá crecimiento o será muy limitado; enseñamos a los hijos a comer para que sean capaces de alimentarse a sí mismos, evitar la desnutrición y otros males. Lo mismo sucede espiritualmente. v.20-25 nos enseñan a unir las doctrinas de la fe con las acciones salvadoras de Dios en nuestra vida. Dar testimonio personal de la diferencia que Dios ha hecho en mí. Hablar no nada más de creencias y conductas sino de nuestra experiencia personal. Transparentes de cómo trabaja el arrepentimiento en mí.

En resumen, consistencia en mi conducta, sabiduría de la realidad, ternura personal de la fe son elementos fundamentales. Tenemos la tendencia a apoyarnos en instituciones que “pasen la fe.” Creemos que si instruimos nuestros hijos en la sana doctrina, los protegemos de inmoralidad y los anotamos en ministerios u organizaciones religiosas, ya, ¡cumplimos!

<{{{{<<

 

Apuntes Jueces, 2:1-5

Estándar

v.1 Y el ángel del SEÑOR subió de Gilgal a Boquim y dijo:Yo os saqué de Egipto y os conduje a la tierra que había prometido a vuestros padres y dije:”Jamás quebrantaré mi pacto con vosotros, 

v.2 y en cuanto a vosotros, no haréis pacto con los habitantes de esta tierra; sus altares derribaréis.” Pero vosotros no me habéis obedecido; ¿qué es esto que habéis hecho? 

v.3 Por lo cual también dije:”No los echaré de delante de vosotros, sino que serán como espinas en vuestro costado, y sus dioses serán lazo para vosotros.” 

v.4 Y sucedió que cuando el ángel del SEÑOR habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró. 

v.5 Y llamaron a aquel lugar Boquim; y allí ofrecieron sacrificio al SEÑOR

¿Por qué de Gilgal? El tabernáculo se hallaba en Shiloh, Gilgal es donde se acampó el pueblo durante la mayor parte de la conquista. ¿El veredicto de Dios? ¿Cuál es la tensión existente entre lo que Dios dijo antes (v.1) y lo que dice ahora (v.3)?

Me han colocado en una situación imposible. Juré bendecirlos como mi pueblo amado y no bendecirlos si desobedientes. Prometí amarlos como mi pueblo; pero también prometí que juzgaría el pecado. ¿Cómo resolveré este dilema? ¡Dios con un dilema?!

Jehová acusa al pueblo de romper el pacto y anuncia disciplina y juicio. El episodio de Boquim nos hace considerar la naturaleza del arrepentimiento genuino. La implicación en v.2 es que Israel hizo algún tipo de convenio o pacto con el remanente de residentes que quedaban, prometiendo vida a cambio de esclavitud, como sucedió con Josué y los pobladores de Gabaón (Josué 9).

Notemos la respuesta: lágrimas por todos lados. Boquim de hecho significa ‘lloradero, llorones.’ Y luego hicieron sacrificio (v.5b). Hasta aquí, muy bien, un buen signo cuando todavía podemos derramar lágrimas, cuando nos conmovemos hasta las lágrimas.(48:30).  Pero somos tan sofisticadas, tan refinadas… tan endurecidas, o peor, todo ello, como para clamar por nuestro pecado. El texto nos persigue. ¿Qué pasó después? 

No hay respuesta. Lloraron, pero no hallamos evidencia de reforma, de que hayan vuelto a su casa y destruído las imágenes de idolatría y a sus adoradores. Muchos hay que se conmueven al escuchar la Palabra, para endurecerse otra vez antes de ser traspasados a otro molde.

¿Qué produjeron las lágrimas y sacrificios? Nuestra respuesta a las acusaciones debiera ser más que ojos húmedos. Es bueno ser conmovido hasta las lágrimas, pero mejor todavía ser traídas al arrepentimiento. Dios quiere producir “buena tristeza” en nosotros (2 Crónicas 7:8-11, la fiesta de Salomón al dedicar el templo), Sus demandas por medio del profeta Joel contienen balance perfecto y no necesitan de ninguna hermenéutica:

Joel 2:12-13  Aun ahora– declara el SEÑOR– volved a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al SEÑOR vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal.

¿Como resolvió Dios el dilema, de ser justo y perdonador de su pueblo?

Romanos 3:23-26 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.

Amadas, el creyente en Cristo es un arrepentidor (¡un verbo vivo!) para toda la vida. Observen que no decimos arrepentido, sino arrepentidor, porque inicia con arrepentimiento y continúa en arrepentimiento de corazón: 

Romanos 8:12-13 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Cada una de nosotras debiera ser arrepentidora, es decir, una ¡arrepentida que se arrepiente! 

Arrepentimiento: 1. Pesar de haber hecho algo.

Escrituralmente es un cambio de mente respecto al pecado y respecto a Dios, un volverse internamente del pecado hacia Dios, conocido por su fruto -obediencia (Mateo 3:8; Hechos 26:20; Lucas 13:5-9). Es odiar lo que una vez amamos y amar lo que una vez odiamos, es cambiar pecado irresistible por un Cristo irresistible.

Es mucho más que simple remordimiento, va más allá de la tristeza (2 Corintios 7:9-10 pero ahora me regocijo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrierais pérdida alguna de parte nuestra. Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte).

Tristeza terrenal se caracteriza por sentimientos de vergüenza, dolor, avergonzarse al haber sido atrapadas en algún pecado. Junto con la vergüenza hay falta de esperanza de ser limpiada del pecado o de la capacidad de restaurar las relaciones con la persona contra la cual pecaste. Este tipo de tristeza busca alivio haciendo cosas (por otros hacia uno o por una hacia sí misma), busca distraerse, manipular a otros.

Tristeza piadosa dirige directamente hacia Cristo. No necesitas que nadie más haga algo por ti, ni siquiera tú misma por ti. Caes delante de Dios, quien nos consuela en arrepentimiento y fe de lo que Cristo ha hecho por una; luego, descansando en dicho conocimiento, abandonamos todo intento de autojustificación frente a otros. Simplemente vas y pides perdón y reparas la herida que has hecho.

Muchas pasan años experimentando tristeza terrenal sobre un montón de cosas que demandan arrepentimiento genuino y luego se preguntan por qué las cosas o las relaciones no cambian. Sentirse mal por lo mal hecho no es igual a la tristeza piadosa que lleva al cielo. Dios nos llama a reconocer nuestros errores y nuestra necesidad de perdón y luego ir a El para perdonar y corregir. No tenemos qué vivir en un estado perpetuo de miedo y vergüenza. Vayamos a la cruz de nuestro Señor. Su sacrificio en lugar nuestro nos equipa para encarar nuestro pecado sin temor a que el pecado nos defina para siempre.*

El arrepentidor solo tiene una opción, la fe. Una persona religiosa a menudo se engañará a sí misma en su arrepentimiento. Es verdad que un creyente pudiera cometer el peor de los pecados; pero permanecer en el amor al pecado, o sentirse cómodo en atmósfera de pecado, son signos mortales, porque solamente los arrepentidos vamos al cielo.

Arrepentimiento y fe van juntos. 

Arrepentirse es abandonar autosuficiencia. 

Arrepentirse es un don de Dios (y un deber del hombre).

(Hechos 11:19; 2 Timoteo 2:25 …por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdadHechos 17:30 Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan; Lucas 13:3 …si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente). 

Sabremos que se nos ha otorgado, al hacer uso del regalo. 

(Filipenses 2:12-13 Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito; Apocalipsis 3:19 “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete).

 

*Godly sorrow and repentance. Practical Theology for Women, W.Alsup, 18 april 2014

<{{{{<<

Apuntes a Jueces 1:27-36

Estándar

Jueces 1:27-36 relata cómo Israel no expulsó a los canaanitas sino que v.28 “cuando se hizo fuerte, sometieron a los cananeos a trabajos forzados”  No obedecieron el mandato divino.

Manasés no expulsó…

Efraín no expulsó…

Zabulón no expulsó…

Aser no expulsó…

Neftalí no expulsó…

OBEDIENCIA: (Del lat. oboedientĭa).

1. Acción de obedecer. 2. Especialmente en las órdenes regulares, precepto del superior. 3. En las mismas órdenes, permiso que da el superior a un súbdito para ir a predicar, o asignación de oficio para otro convento, o para hacer un viaje. 4. En dichas órdenes y en las congregaciones religiosas, oficio o empleo de comunidad, que sirve o desempeña un religioso por orden de sus superiores.

PRECEPTO: (Del lat. praeceptum).

1. Mandato u orden que el superior hace observar y guardar al inferior o súbdito. 2. Cada una de las instrucciones o reglas que se dan o establecen para el conocimiento o manejo de un arte o facultad. 3. Cada uno de los del Decálogo o mandamientos de la ley de Dios.

Lecciones de geografía teológica

¿Recuerdan la caída del norte? los versos denotan la derrota progresiva de las tribus del norte para poseer sus territorios. Luego de un éxito inicial por las tribus de José, los esfuerzos se van apagando hasta que, con los de Dan, la conquista experimenta un flujo reverso (v.34). 

Luego se levanta nuestra impaciencia ante el incesante listado de lugares, como si la inspirada pluma hubiera caído en manos de un cartógrafo. No de un predicador. Un predicador que martilla su mensaje: tal y tal tribu “no expulsaron”, siete veces acusa (v.27,  28, 29, 30, 31, 32, 33). 

Lo que tenemos no es tedio geográfico sino acusación teológica, geografía teológica.

Sin duda que había razones pragmáticas del por qué Israel necesitaba control absoluto. 

Tiempo después verían la necedad de no haber conquistado Bet-seán (v.27), sitio crucial que guardaba la entrada a los valles del Jordán y de Jezreel, nada menos que las arterias principales del mundo antiguo. Vivirían para arrepentirse de no haber dominado Taanac, Dor, Ibleam y Meguido, ciudades fortalezas en la Llanura de Esdraelon; puntualizar lo estratégico de Gezer (v.29)…

Pero la motivación principal era espiritual, no pragmática. Jehová había advertido a Moisés: Exodo 23:33 Ellos no habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí; porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto será tropezadero para ti.

El remanente canaanita no sería una amenaza militar sino un cáncer espiritual (Exodo 23:23-33; 34:11-16; Deuteronomio 1:1-5). He aquí la razón del por qué Israel debía eliminar a los canaanitas y otros semejantes, destruir y demoler todos sus centros de adoración (toda capilla de Nuestra Señora de la Cosecha, todo altar del Santo Varón en la Colina, etc). Es verdad que Dios permitiría que lo hicieran en forma gradual (Ex 23:29-30). Pero había qué hacerlo. Si se toleraban estas poblaciones, pronto habrían matrimonios mixtos, y adiós al pacto de fe (Ex 34:15-16; Deut 7:3-4). Los nietos conocerían a Dios como el dios de la fertilidad… 

De modo que el énfasis del escritor en “no expulsaron…” es un timbre de emergencia espiritual. Es la acusación del predicador al pueblo de Dios por fallar el pacto.  Es como el cirujano que remueve solo una parte del cáncer porque el cáncer tiene derecho a crecer. Tolerancia y suicidio son compañeros.

La función del cap.1 es marcar el inicio de un período de desobediencia en claro contraste con el período recién pasado. Hay juicio teológico, según la caracterización del pasaje. No hay líder después de Josué. Se ha fracturado la unidad de la nación. Los éxitos de la bendición divina han dado lugar a fallas para repeler el enemigo. 2:1-5 hace explícito el juicio de Dios por causa de la desobediencia de la nación.

Otra cosa más:

Si bien el escritor acusa repetidamente, no deja de describir las victorias. A menudo se pierde este punto. Cuatro veces señala que canaanitas o amoritas fueron sometidos a trabajos forzados (v.28, 30, 33, 35). ¿Qué significa esto? Nos dice que si bien de entrada las tribus de Israel no eran tan fuertes como para expulsar los residentes, luego hubo un tiempo cuando “se hicieron fuertes” (v.28) y pudieron haber dominado. Pero en lugar de expulsarlos -algo que de acuerdo al texto bíblico eran perfectamente capaces de hacer- los sometieron a trabajos forzados, en violación a los mandatos de Jehová.

La fotografía de Jueces 1 muestra un Israel controlando de forma sustancial a Canaán, un pueblo claramente exitoso pero ciertamente desobediente. Exito pragmático e insuficiencia espiritual -una combinación extraña pero posible. Israel domina pero no obedece; goza de superioridad aun cuando no mantiene fidelidad.

El texto lleno de amonestación sirve para el pueblo de Dios de cualquier época. Por una parte, nos dice que es posible en la vida de un creyente que exhiba marcas de éxito y sin embargo ser una falla a los ojos de Dios. El éxito cristiano (personal o bajo la forma de una brillante empresa evangélica) no es por necesidad lo mismo que agradar a Dios.

El texto también subraya la importancia de las fidelidades “pequeñas”. 

Observen que no hay nada trágico al final del capítulo 1. Israel no ha expulsado a los cananeos pero los tiene sometidos. Israel está en control. De ahí que su letargia luce como desobediencia “menor.” Aquí es donde debemos examinar la imagen total, la estructura general real de 1:1 a 3:6:

Título (1:1a)

Condiciones para el desarrollo de la apostasía (1:1b-36)

Tristeza sobre la Palabra de Dios (2:1-5)

Transición: la nueva generación (2:6-10)

El curso de la apostasía descrito (2:11-3:4)

Resumen y digestión (3:5-6)

3:5 resume 1:1b-2:5

3:6 resume 2:11-3:4

¿Vemos ahora cuán importante fue la falla de Israel en el capítulo 1? Israel permitió condiciones que no provocaron desastre instantáneo. El impacto será visible después (2:11-13; 19; 3:5-6). Lo que empezó como tolerancia terminó en apostasía. Lo que parecía muy razonable fue letal. 

Vivir con canaanitas conduce a adorar como canaanitas.

“El que es fiel en lo pequeño…” (Lucas 16:10), no describe ninguna tarea glamorosa. Que cada quien se examine a sí misma.

Entre paréntesis, ¿cómo enseñar obediencia a un niño? ¿Cuándo empezar? ¿Cuántas veces debo decirle “ven aquí” antes de ir a buscarlo? [Keep a Quiet Heart. Elizabeth Elliot; pp.236-238].

La instrucción comienza desde antes que el niño empiece a hablar, pues es capaz de obedecer incluso cuando no verbalice respuestas. La realidad es que cualquier niño está mucho más adelantado de lo que sus padres creen que puede entender. La primera vez que llames a tu hijo con una orden particular (ven aquí, no toques, quédate quieto):

  1. asegúrate de que cuentas con toda su atención;
  2. mírale directamente a los ojos (que sepa que tiene toda tu atención);
  3. habla con tono de voz normal, llámale por su nombre, da la orden;
  4. concede unos segundos para que la orden penetre en su cerebro;
  5. llámale otra vez por su nombre y pregunta “¿qué dijo mamá?”
  6. ordénale otra vez, con su nombre.

Si no obedece, corrige. Luego de un poco de práctica, corrige si no obedece a la primera vez. El hábito de repetir la orden instruye al niño a creer que no es verdad. Si tienes que correr detrás de tu hijo para que obedezca, le estás entrenando a no poner atención a tus palabras. Pronto sabrá que puede hacer lo que quiera hasta que alguien venga y utilice la fuerza.

Ni pienses que tendrás que corregir 20 veces al día; no es cierto. Si comienzas a instruir desde temprano, pocas veces tendrás qué corregir. Si desde el inicio le enseñas cuán seria eres respecto a obedecer, no tienes idea del tremendo ahorro de fuerzas y tiempo y gritería y repetidora y salir corriendo que tendrás.

El niño estará aprendiendo a confiar en la palabra de autoridad, que a su vez facilitará que más adelante crea que Dios tiene sentido cuando habla.

De precaución: aprende a distinguir los accidentes o errores propios de la inmadurez infantil de la desobediencia deliberada. La corrección se dirige a la segunda. No le has prohibido meterse granos en la nariz, pero si lo has hecho y va y lo hace, o tira la leche desafiante, corrige. Piensa en correcciones que vayan de acuerdo al “crimen”, reserva la corrección para la desobediencia deliberada.

Tu hijo(a) pronto aprenderá que si te desafía, habrá corrección tan seguro como la noche sigue al día -estés donde estés, en la iglesia o en el supermercado. Razona después de la corrección, si es necesario. Abrázale, asegúrale tu amor, y cambia el tema.

<{{{{><

Apuntes a Jueces, 1:11-26

Estándar

Otro episodio es una historia de romance, la segunda mini-narrativa del capítulo 1. 

Con el avance de Judá, el texto se mueve a un estilo literario más exhuberante y comienza a identificar caracteres individuales, Caleb, Otoniel y Acsa alcanzan un grado de identidad personal definida por sus acciones y/o su discurso (Caleb y Acsa).

Caleb tiene el papel del líder tradicional de Judá (Números 13:1-2,6; 34:18; Josué 14:6).

Otoniel, del mismo clan (ambos son quenizitas), es también un judaíta distinguido. Pensó que valía la pena conquistar Debir por la mano de Acsa, hija de Caleb. Debir, o “ciudad de libros” sugiere se trataba de un centro de enseñanza o quizás administrativo (aproximadamente a 12 km de Hebrón).

¿Por qué un episodio así incluído en la Escritura? 

Uno siempre preguntará en función del contexto pero debemos ser cuidadosas de andar derivando aplicaciones de un texto, simplemente para justificar su existencia en la Escritura. (No es un paradigma para la oración cristiana).

11De allí fue contra los habitantes de Debir (antes Quiriat-séfer). 12Y Caleb dijo: al que ataque a Quiriat-séfer y la tome, yo le daré a mi hija Acsa por mujer. 13Y Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, la tomó y él le dio a su hija Acsa por mujer. 14Y sucedió que cuando ella vino a él, éste la persuadió a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué quieres?

La trama concierne a un padre, una hija y el candidato aspirante. O sea que el tema es personal, doméstico; el relato de la toma de la ciudad es de interés porque afecta las relaciones existentes, cómo se maneja el tema del matrimonio en la cultura (con la mejor alianza posible, te guste o no). Pero desde que entra en escena, Acsa deja de ser un objeto manejado por dos hombres (¿no es encantadora la Escritura sobre el tema de la mujer?), noten cómo se acerca a Caleb, sin temor alguno.

15Y ella le dijo: dame una bendición, ya que me has dado la tierra del Neguev, dame también fuentes de agua. Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

Ella atrapa la oportunidad de obtener algo que ni su padre ni su flamante marido han tenido en consideración (cualquier israelita de la época sabría que en una tierra así, el Neguev, contar con agua era muy importante). Acsa supo e hizo lo que tenía qué hacer, en pocas palabras. He aquí una hija acudiendo donde su padre, haciendo una petición y él responde. Ahora bien, en la Antigüedad se distinguían dos tipos de aguas: aguas “muertas” las que no provenían de manantial, y aguas “vivas” las que tenían origen en alguna fuente o manantial. La mini narración muestra cómo nuestro Padre Dios responde peticiones ofreciendo fuentes de agua viva a su Novia, la Iglesia!

Los tres personajes de la viñeta asumirán mayor importancia más adelante. 

Otoniel aparecerá como el primer Juez (3:7-11). Caleb (2:7) es ejemplo notable de los “ancianos que sobrevivieron a Josué”, sin embargo su promesa de entregar Acsa a quien tome Debir por él guarda paralelo trágico con el voto de Jefté (11:30-31). Acsa, mujer de recursos y enfoque práctico, de buena iniciativa, introduce un motivo recurrente crucial en capítulos siguientes: Jael (4:17-22), la mujer de Tebez (9:53-54), Dalila (16:14-21).

Además, el matrimonio de Otoniel y Acsa asume un significado enorme a la luz de los acontecimientos en 3:6, ha sido fiel al pacto de fidelidad, contrario a muchos de sus contemporáneos que se casaron con mujeres no israelitas.

16Y los descendientes del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá, al desierto de Judá que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo. 17Entonces Judá fue con Simeón su hermano y derrotaron a los cananeos que vivían en Sefat, y la destruyeron por completo. Por eso pusieron por nombre a la ciudad, Horma. 18Y Judá tomó a Gaza con su territorio, a Ascalón con su territorio y a Ecrón con su territorio.

19El Señor estaba con Judá, que tomó posesión de la región montañosa, pero no pudo expulsar a los habitantes del valle porque éstos tenían carros de hierro.

La tecnología de guerra más avanzada de su tiempo. Mmmm. En Josué, los carros de hierro no fueron problema alguno para el Señor. ¿Y ahora? Lo que tenemos aquí es la perspectiva israelita del por qué pasó lo que pasó, no la razón divina.

20Entonces dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había prometido; y él expulsó de allí a los tres hijos de Anac. 21Pero los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que vivían en Jerusalén; así que los jebuseos han vivido con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta el día de hoy.

¿Se acuerdan de los hijos de Anac? ¿Los gigantes de la tierra? Caleb y Josué fueron los únicos que intentaron persuadir al pueblo de entrar y luchar, y ahora Caleb cumple su palabra expulsándolos de Hebrón.

3ra. mini narración del capítulo 1. La captura de Betel. Conquista por medios desviados. 

Un buen punto es preguntarse cómo funciona este pasaje en el contexto de todo el capítulo. El verso 22 nos da la pista:

22De igual manera la casa de José subió contra Betel; y el SEÑOR estaba con ellos.

Se nos invita a comparar esta campaña con la conquista de Bezek-Jerusalén que vimos antes. Ambas resultaron en victoria. En el v.4 la victoria se atribuye directamente a la intervención divina. En el v.22 se crea la expectativa, pero observen que no hay conexión explícita con Jehová. De hecho, la mini narración abre con esta frase, en lugar de concluir con ella, para explicar los sucesos. Hemos de seguir adelante para ver si las expectativas se cumplieron.

Los versos 22-26 nos hacen ver la estrategia humana utilizada: espías, un informante, un acuerdo, una entrada secreta…

En ambas historias destaca un canaanita particular, pero observemos el contraste:

Adoni-Bezek
1. bajo el poder de los judaítas: lo encuentran, pelean, lo persiguen, capturan, mutilan, lo llevan a Jerusalén
2. sobrevive lo suficiente para reconocer la justicia de su sufrimiento

el informante anónimo
1. lo ven, hablan con él, hacen un acuerdo, éste los ayuda, es liberado con toda su familia, va y construye otra ciudad;
2. el acuerdo (hesed, pacto de fidelidad) con un canaanita.

Bethel significa “La casa de Dios”, unos 19 km al norte de Jerusalén, su captura era de importancia estratégica significativa, además de su considerable significado sentimental y religioso hasta el tiempo de los patriarcas (Génesis 12:8-9). Bethel aparece también como “Boquim” (lloradero) en el siguiente capítulo y al final de Jueces como un sitio tipo santuario (20:18, 26-27; 21:2-3). Posteriormente adquiere tintes oscuros como uno de los lugares donde Jeroboam I levantó becerros de adoración luego de romper con Judá (I Reyes 12:25-33).

Uno esperaría que el clímax de la historia fuese la conquista de la ciudad (v.22) pero los siguientes versos introducen la complicación (v.24b).

23Y la casa de José envió espías a Bethel (el nombre de la ciudad antes era Luz). 24Y vieron los espías a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: Te rogamos que nos muestres la entrada de la ciudad y te trataremos con misericordia.  25El les mostró la entrada de la ciudad; e hirieron la ciudad a filo de espada, mas dejaron ir al hombre y a toda su familia. 26Y el hombre fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad a la que llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy.

Se establece un nuevo foco de interés, la trama tiene ahora dos hilos: a) la conquista de Bethel (v.25a); b) el cumplimiento del acuerdo (v.25b), pero en este punto la trama hace un giro sorpresa y nos dice que el cumplimiento del acuerdo conduce a la construcción de una nueva ciudad (Luz). 

Ahora vemos la función de la nota del v.23: el nombre de la ciudad (Bethel), era ¡Luz! [Génesis 28:19; 35:6-7; 48:3]. Los textos señalan la tradición de Jacob/Bethel, lucha entre cultura israelita y canaanita.

Lo que tenemos, en esencia, es la historia de cómo se llegó a un acuerdo con un canaanita, (o de cómo el fin justificó los medios, olvidándose por completo de las promesas divinas) más que de cómo se conquistó una ciudad.  El informante reedifica una nueva Luz, es decir que no se convierte en un israelita, permanece siendo un “luzita”, un canaanita de corazón en la tierra de los heteos, (hititas, Siria hoy), es decir más allá de los límites de Israel va y construye ¡otra ciudad canaanita!

Cultura canaanita que sobrevive y florece de forma tangible, una ciudad, hasta hoy.

La mini narración nos recuerda la conquista de Jericó, parecieran ser similares (superficialmente), analiza:

Betel (Jueces 1)
1. Jehová estaba con ellos v.22b
2. Reconocen Betel v.23a
3. Espías y el hombre v.24a

5. Hesed con el hombre v.24b
6. El hombre ayuda v.25a
7. Ciudad tomada directamente por ayuda del informante e indirecto por la ayuda de Jehová v.25ab
8. El hombre y su familia v.25c
9. Sale a tierra de heteos v.26a
10. Construye Luz v.26b
ver 1.

Jericó (Josué 2,6)
1. Ver 11.
2. Envía espías 2:1a
3. Encuentran la ramera 2:1b
4. Ayuda a los espías 2:3-6
5. Hesed con la ramera 2:8-14
6. Ella continúa ayuda 2:15-21
7. Ciudad tomada directamente por la ayuda de Jehová e indirecto por la ayuda de la ramera 6:1-21
8. La ramera y su familia 6:22-25
9. Ella vive “en medio de Israel” 6:25
10. Maldición de Jericó 6:26
11. Jehová estaba con Josué 6:27

En ambas historias hay un hessed. En la de Jericó la colaboradora coopera de forma espontánea y con gran riesgo personal (Josué 2:1-7); ella se declara creyente en Jehová como el Dios Supremo y ruega un acuerdo (hesed) de misericordia (júrenme por Jehová). Luego vive en medio de Israel, es decir ha renunciado a su culto canaanita (Josué 6:25). Observen que la trama de Rahab es secundaria a lo que se describe como una victoria espectacular alcanzada por la divina estrategia y el divino poder.

En la de Bethel, el acuerdo es propuesto por los atacantes, inducen la cooperación del informante; éste continúa siendo un canaanita hasta el final. La victoria en Bethel se parece a la de Jericó, pero las variaciones introducidas nos revelan la inquietud del escritor.

Ok, quizá nos parezca una pérdida este capítulo: lo que sucedió en Bezek, los dedos cortados de AB, el agua de Acsa, la entrada clandestina en Bethel… pero tales anécdotas de justicia, romance e intriga son para meditar lo siguiente, el testimonio del texto es que “Jehová entregó…”, “Jehová estaba con ellos…” Este es el típico Dios de la Biblia. Cuando muestra Su suficiencia, nos da historias para contarla. Dios no nos deja en la monotonía sino que nos proporciona episodios vívidos para recordar.

<{{{{><

 

Apuntes a Jueces, 1:1-10

Estándar

Jueces puede resumirse en la siguiente estructura:

  1. La falla de la segunda generación (Cap. 1:1 a 3:6).
  2. La salvación de un Dios longánime (Cap. 3:7 a 16:31).
  3. La confusión de un pueblo depravado (Cap. 17 al 21).

Parte I. La falla de la segunda generación

¿Es Jueces un libro sobre geografía antigua? Vaya catálogo de geografía que tenemos aquí! Luego pensamos en ir “mejor al evangelio de Juan”, pero no, veamos qué enseñanza nos trae Dios en este conglomerado de lugares y caminos.

1Después de la muerte de Josué, los hijos de Israel consultaron al Señor, diciendo” ¿Quién de nosotros subirá primero contra los cananeos para pelear contra ellos? 

El capítulo 1 relata sucesos de 9 de las tribus de Israel. La atención principal recae sobre Judá (v.2) pues Dios dice que serán los primeros en completar la conquista:

2Y el SEÑOR respondió:Judá subirá; he aquí, yo he entregado el país en sus manos.

Casi de inmediato, Judá falla.

3Entonces Judá dijo a su hermano Simeón: Sube conmigo al territorio que me ha tocado, para que peleemos contra los cananeos; yo también iré contigo al territorio que te ha tocado. Y Simeón fue con él.

Sentido común de lo militar, pero falta de fe en lo espiritual. Dios dice “Judá subirá” pero Judá obedece a medias, van, pero apoyados uno con el otro. Discípulos a medias. Y observen que en el v.1 habían consultado directamente al Señor:

Después de la muerte de Josué, los hijos de Israel consultaron al SEÑOR, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero contra los cananeos para pelear contra ellos?

Con todo, habiendo ido como se les dijo, “El Señor entregó en sus manos a los cananeos y a los ferezeos, y derrotaron a diez mil hombres en Bezec.” (v.4).

Asuntos preliminares

  1. Recordar que Jueces Cap.1 trata sobre el segundo movimiento de la conquista de Canaán. Enfatiza el proceso de “poseer” la tierra, donde las diferentes tribus se repartieran y asentarían en sus territorios.
  2. Para muchos, este libro pone sobre la mesa el llamado problema moral de la conquista. ¿Cómo es posible que los israelitas hayan hecho semejante carnicería de inocentes canaanitas, apoderarse de la tierra -y todo, supuestamente, por mandato del Señor Jehová!? La conquista fue terrible. Ahora bien, quienes lamentan el fin de los pobres canaanitas carecen de la perspectiva bíblica, olvidan un hecho esencial: los canaanitas no eran inocentes. Moisés fue enfático en ello; humilló a Israel al insistir que Jehová no les entregaba Canaán porque ellos fuesen piadositos sino porque los canaanitas eran groseramente malvados e idólatras recalcitrantes (Deuteronomio 9:4-6; Levítico 18:6-30 y Deuteronomio 18:9-14). 
  3. La conquista fue un acto de justicia, la justicia de Jehová. Israel fue tan solo el instrumento de Su justo juicio sobre un pueblo corrupto y perverso. Ninguna conquista es paladeable, la Biblia no insiste en ello sino en la justicia. De todos modos, cualquiera de nosotras que se inunda de violencia en películas de cine y TV, por definición ha abandonado cualquier derecho a tirar piedras contra la conquista bíblica.

Es este sentido, observen la respuesta de uno de los canaanitas principales:

5Hallaron a Adoni- bezec en Bezec y pelearon contra él, y derrotaron a los cananeos y a los ferezeos.

6Huyó Adoni- bezec [el señor de Bezec], pero lo persiguieron, lo prendieron y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.

7Y Adoni- bezec dijo: Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogían migajas debajo de mi mesa; como yo he hecho, así me ha pagado Dios. Lo llevaron a Jerusalén, y allí murió.

8Y pelearon los hijos de Judá contra Jerusalén y la tomaron, la pasaron a filo de espada y prendieron fuego a la ciudad. 9Después descendieron los hijos de Judá a pelear contra los cananeos que vivían en la región montañosa, en el Neguev y en las tierras bajas. 10Y Judá marchó contra los cananeos que habitaron en Hebrón (antes Quiriat-arba); e hirieron a Sesai, a Ahimán y a Talmai.

¡Adoni-Bezec reconoce la justicia del juicio sobre él! A través de la Historia, Dios concede a la gente experimentar las consecuencias de la vida que han escogido (Salmo 64:3-4, 7-8; Romanos 1:21-32).

Veamos la estructura de 1:1 a 2:5 para obtener una visión global de cómo se desarrolla y se mantiene la unión del material, pues, contrario a lo que parece, la sección no es una simple apilación o amontonamiento de cosas sino una cuidadosa y ordenada pila de cosas:

Guía y seguridad del Señor, (1:1b-2)

Exitos de Judá (1:3-21)

Esfuerzo tribal conjunto (1:3-7)  (Bezek)

Asalto sobre Jerusalén (1:8)

Contra los canaanitas (1:9-18): En las montañas (1:10-15). En el Neguev (1:16-17). En la costa (1:18) (Sefela)

Resumen (1:19-21) (Presencia del Señor, 19a)

Fallas del norte (1:22-36)

Exito inicial (1:22-26): Esfuerzo tribal conjunto (Bethel) (Presencia del Señor, v.22)

Conquista incompleta: Canaanitas entre Israel (1:27-30) (Manasés, Efraín, Zabulón). Israel entre canaanitas (1:31-33) (Aser, Neftalí)

Conquista en reversa (1:34-36) (Dan)

Acusación y amenaza de Jehová (2:1-5)

Revisión del pacto de gracia (1:21): “Yo os traje… Yo os dije…”

Afirmación de las estipulaciones del pacto (2:2a): “Pero tú…”

Acusación de transgresión del pacto (2:2b)

Anuncio de juicios del pacto (2:3)

Respuesta del pueblo (2:4-5)

Algunas observaciones sobre la estructura: (1) la apertura (1:1b-2) se contrasta con la acusación y amenaza (2:1-5). (2) las dos secciones generales del capítulo son agudo contraste por igual: los éxitos de Judá encuentran su antítesis en las fallas del norte.  (3) Las versos sobre las fallas dan un pormenor paso a paso del descenso que nos llevará a entender la dirección hacia abajo de la suerte de estas tribus del norte. (4) en el material sobre Judá, el verso 9 parece mantener la pista estructural para los versos 10-18, ya que especifica tres áreas de combate.

Escuchemos ahora los testigos.

  1. Lo primero que salta a la vista es la divina suficiencia 1:1-21. Israel y/o Judá reciben direcciones divinas (v.1-2a) y seguridad (2b), experimentan el poder divino (v.4) y Su presencia (v.19a). Es bajo esta luz que leemos de analizar “los éxitos de Judá”: victorias en Bezek (v.4-7), Jerusalén (v.8), Hebrón (v.10), Debir (v.11-15), Sefat/Horma (v.17), y los pueblos de la planicie costera (v.18-19).

¿En qué se muestra la suficiencia divina? Se muestra a sí misma en momentos de crisis histórica. No olvidemos la primera cláusula del libro, que pudiera traducirse como “He aquí lo que sucedió a la muerte de Josué.” ¿Se han dado cuenta cómo empiezan las nuevas eras del pueblo de Israel? ¿Con la muerte de los siervos terrenales de Dios?

Exodo inicia con la muerte de José.

Josué inicia con la muerte de Moisés.

Jueces inicia con la muerte de Josué.

1 Reyes inicia con la muerte de David.

Sin embargo no hay colapso del reino de Dios, ni siquiera cuando el Seol se lleva los siervos más útiles como Josué. Es el testimonio de Jueces Cap.1. El Señor respondió (v.2), entregó a cananeos y ferezeos (v.4), entregó la región montañosa (v.19). El punto es crucial: nuestra ayuda reside en el nombre del Señor, no en el nombre de nuestro héroe cristiano favorito. Incluso cuando el Señor “se aleja”, es conveniente para su iglesia.

Juan 16:7 Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré.

La divina suficiencia también aparece cuando el pueblo de Dios opera en unidad de cuerpo. “Judá fue con Simeón su hermano…” (v.3). Cuando los hijos de José -muy probablemente Efraín y Manasés actuando en concierto- acosaron Bethel (v.22), “el Señor estaba con ellos.” Cada vez que Israel actuó en unidad tribal Dios concedió la victoria. Ahora bien, invitar a su hermano Simeón (v.3), militarmente tiene sentido común, pero espiritualmente revela falta de fe. Fueron, pero no iban solos. Discípulos a medio talle.

¿Y qué? -se preguntarán. No debieran, pues es obvio que la unidad resalta en el contexto. Observen que a lo largo del libro se va notando el tema de la fragmentación de Israel, la pérdida progresiva de unidad y con ella la suerte de Israel. Los apuntes del escritor de Jueces no son sentimentales, los pone bien significativos: cuando el pueblo de Dios se ayuda uno a otro, reciben ayuda de Jehová. Y no hay que ir muy lejos para ver la aplicación:

Efesios 3:17-18 …arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.

Comprender lo ilimitado del amor de Cristo por nosotros no es algo que se obtiene en “feliz aislamiento.” Solo puede empezar a comprenderse ¡con todos los santos! Unidad y comunión no son ideas bonitas de cristianos débiles. Son condición esencial para experimentar la fortaleza de nuestro Dios. Nuestra falta de fe en Su fuerza es lo que nos impide disfrutar las bendiciones o adorar a Dios de todo corazón. Luego nos apoyamos en nosotras mismas y caminamos con Dios según nuestros cálculos, en lugar de confiar y obedecer. Esto es discipulado a medias, y Jueces enseña que conduce a cero obediencia. 

Marcas únicas de este capítulo son la inclusión de interesantes pequeños episodios relacionados con los asentamientos y conflictos tribales. Me hace pensar que cuando Dios muestra Su suficiencia, lo hace con todo detalle. Las mini-narrativas introducen motivos que recurren en el resto del libro:

1) 1:4-7 La historia de Adoni-Bezek. Imagen negativa de reyes canaanitas. Retribución. Cusán-risataim, Eglon, Jabin (Gedeón, Abimelec).

2) 1:11-15 La historia de Acsa. La mujer con iniciativa, quien ejerce poder sobre los hombres. Débora, Jael, la “ cierta mujer” de la fortaleza que mata a Abimelec, Dalila.

3) 1:22-26 La captura de Betel. Conquista por medios desviados. Ehud, Jael, (Gedeón), Dalila (Sansón), la conquista de Guibeá.

Si pudiéramos entrevistar a Adoni-Bezek (AB), testificaría que el Dios de Israel obra en justicia (1:4-7). Luego de su retiro forzoso de la vida militar e incluso de la vida (pues murió, v.7b), Adoni filosofó: ”70 reyes… como yo he hecho, así me ha pagado Dios”.

El tamaño de la fuerza del enemigo, 10,000 hombres, subraya la importancia de la victoria. Pudiera ser que AB estuviera encargado de la defensa de Jerusalén y por tanto conducía una fuerza mayor para una área tan pequeña; el v.7 indica que su influencia era grande y explicaría (al menos en parte) por qué se incluye la narración (la batalla contra este rey forma parte de la batalla por Jerusalén) y por qué luego es llevado a Jerusalén y muere allá. También explicaría por qué Judá buscó la ayuda de Simeón para la campaña: dado el tamaño y la importancia estratégica de Jerusalén cabría esperar una gran fuerza enemiga.

El curso del conflicto sigue un patrón conocido:

  1. nota breve sobre la batalla
  2. nota breve del resultado (típicamente en términos de huida/derrota de un lado)
  3. mención de las bajas (típicamente muchas) sufridas por el lado derrotado
  4. recuento de la muerte de una o más personas de importancia del lado derrotado.

Así, Judá y Simeón “encuentran” a AB y se libra batalla en Bezek. Este huye, al igual que Sísara en 4:15, es capturado, castigado y llevado a Jerusalén, donde muere. Jerusalén resiste un poco más pero cae eventualmente y es arrasada (v.8). Estos son los hechos básicos. 

Ahora bien, Jueces no es mera descripción de violencia, sino de violencia interpretada. 

El reto no es si podemos identificarnos con la violencia, más bien es si podemos identificar la teología que la enmarca y la interpreta.

El discurso atribuido a AB (v.7) abre una perspectiva definida de todo el episodio. El general es condenado por su propia boca como un tirano sudista quien recibe tratamiento exactamente como se merece (estricta justicia retributiva), y su castigo se atribuye directamente a Dios. Observen que AB habla de Dios, no de Jehová, acorde con su limitado entendimiento. Dentro de la narrativa, la función del discurso es ofrecernos una apología (en sentido técnico) de lo que es un castigo grosero (cualquiera diría fue torturado).

Pero hay algo más.

AB es el primer canaanita líder que encontramos en Jueces. Representa la clase de regímenes canaanitas que Dios expulsa mediante los israelitas (instrumentos de Su justo juicio). La mini-narración abre una ventana de lo que era la cultura canaanita, cuyo tiempo final había llegado (Génesis 15:16 Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos).

¿Qué acerca de los habitantes de Jerusalén, muchos de ellos seguramente víctimas de este AB? Momento, no hemos estudiado todo lo concerniente al tema, hay otras perspectivas más adelante (capítulos 2,3), y todo ha de leerse a la luz del contexto provisto desde Génesis hasta Josué.

<{{{{><

Apuntes a Jueces, Introducción

Estándar

En general, la Iglesia tiene un problema con el libro de Jueces. Es tan terrenal, tan primitivo, tan violento, tan extraño, que resulta muy difícil digerirlo. E incluso en esto hay una lección para todos: si te resulta embarazoso, ignóralo…, lo que muchas iglesias practican. Y, sin embargo, no es posible ignorar este libro, nos atrae, es interesante, lleno de colorido y dramatismo con sus personajes tan humanos. Y en esto radica el peligro, donde podríamos perder las intenciones del escritor: una revelación de Dios acerca de Dios. 

Vivimos y trabajamos entre una gran variedad de dioses -no solo de religiones formales sino también los dioses de la riqueza, celebridad, placer, ideología, de la realización personal. A pesar de unos 3,000 años de diferencia, hay muchos paralelos entre nuestra situación hoy y el tiempo de los Jueces.

La sociedad de Canaán -la mismísima Tierra Prometida por Dios a su pueblo, donde  al ingresar viven entremezclados con otras naciones- era una mezcla de gente creyente y gente pagana. Un tiempo donde la gente del pueblo de Dios a diario escogía entre confiar en Dios como su Señor o en seguir el espíritu y las preferencias de la época. Jueces es la historia de cómo fallaron en esta tarea, o de cómo constantemente se dedicaban a “resolver como bien les parecía” en lugar de conocer, amar y obedecer a Dios. 

Uno llega a preguntarse “¿Qué hace este libro en medio de la Biblia?” La respuesta es crucial, es el evangelio mismo. Porque la Biblia no es un “Libro de las Virtudes” ni de ejemplos morales a seguir. 

La Biblia es acerca de Dios.

Estudiaremos este libro de Jueces de modo tal que, en lugar de introducir versos a un tópico particular, investigaremos el o los tópicos que se desprenden de los versos que vayamos estudiando, en particular, qué nos enseña acerca de Dios y cómo este conocimiento me afecta o cambia. OJO: no nos perdamos en lo claro, la Escritura no es un libro acerca de yo. La Biblia es sobre Dios.

Por tanto, lo primero a considerar al estudiar la Escritura es ¿qué me dice acerca de Dios? (porque no hay conocimiento real de uno mismo fuera del conocimiento de Dios). Aprendemos de nosotros luego que aprendemos lo que Dios ha revelado de Sí mismo, de su carácter, de sus atributos, su misericordia, su verdad, etc. 

Lo segundo a considerar es acercarnos al estudio con nuestra mente, no con nuestro corazón (Romanos 12:1-2). ¿Por qué? Porque el corazón no ama aquello que la mente desconoce. Aumentar conocimiento hará crecer nuestro amor, alineará nuestras emociones y nos evitará ser guiadas por la experiencia.

Algunas verdades a considerar sobre Dios:

  1. Ofrece Su gracia, constantemente, a personas que no la merecen, ni la buscan, ni la aprecian incluso después de haber sido salvos por ella. Jueces no es una serie de modelos a seguir. Aunque hay algunos buenos ejemplos (Otoniel, Débora), aparecen temprano en el libro y no dominan la narrativa. Solo hay un único y verdadero Salvador. Jueces, en última instancia, es de gracia sobreabundante a nosotras pecadoras. La gracia divina triunfa sobre las acciones más estúpidas.
  2. Dios quiere señorear cada aspecto de nuestra vida, no solo algunos. Dios quiso que Israel tomara toda la tierra de Canaán, pero solo limpiaron algunas áreas y aprendieron a vivir entre ídolos. No rechazaron a Dios por completo, pero tampoco lo aceptaron totalmente. Este medio-discipulado, medio-compromiso, es un imposible, una química inestable. Dios quiere el todo de nuestra vida, no una parte.
  3. Hay tensión entre la gracia y la ley, entre condicional e incondicionalidad. Jueces parece una contradicción: Dios demanda obediencia por un lado, porque El es santo. Por otro, hace promesas al pueblo de compromiso y lealtad. ¿Será que Su santidad y mandato condicional (haz esto y Yo haré…) están por encima de Sus promesas (estaré contigo siempre, no importa lo que hagas)? O sea, ¿son sus promesas condicionales o incondicionales? Jueces muestra que ninguna respuesta es correcta. OJO: muchos lectores adoptan una posición “liberal” (seguro, Dios siempre nos bendecirá mientras digamos que lo sentimos), otros son “conservadores” (no, Dios nos bendecirá solo si somos obedientes). Jueces nos enseña esta tensión -ambas posturas son verdaderas, pero ninguna es totalmente verdadera- y no la resuelve. Solo el evangelio del Nuevo Testamento (NT) nos mostrará cómo ambos lados pueden ser, y son, verdad.
  4. Necesitamos renovación espiritual continua aquí en la tierra, y maneras de hacerla realidad. Es inevitable el declinar espiritual. Renovarse es una necesidad continua. El libro muestra ciclos regulares de declinamiento-renovación. En la renovación hay elementos de arrepentimiento, oración, destrucción de ídolos, líderes humanos ungidos. Hay renovación cuando estamos bajo el señor/líder correcto; esclavitud cuando estamos bajo el señor/líder equivocado. Jueces en el Antiguo Testamento (AT) y Hechos en el NT son los mejores lugares para comprender renovación y reavivamiento, pero mientras en Jueces los ciclos son cada vez más débiles, en Hechos son cada vez más amplios y fuertes.
  5. Necesitamos un Salvador verdadero, al cual señalan todos los salvadores humanos, con sus flaquezas y fortalezas. La creciente magnitud de la maldad nos indica la necesidad de un Salvador, no de modelos a seguir. Pero la reducida efectividad de los ciclos de reavivamiento y la disminuida calidad de los jueces nos señala la insuficiencia de cualquier salvador humano. Con Otoniel aprendemos que Dios puede salvar con cualquiera; con Débora que Dios puede salvar con muchos; con Gedeón que El puede salvar con pocos, y con Sansón que El puede salvar solo con uno. Dios salvará al enviar Su Unigénito.
  6. Dios está en control, no importa lo que parezca. El tema que permea todo el libro pudiera pasarse por alto. Dios parece ausente de la escena, pero nunca es así. El obra Su voluntad a través de gentes débiles y a pesar de gentes débiles. Sus propósitos permanecen, sin importar su apariencia. Los molinos de Dios podrán moler lento, pero muelen muy fino.

Hemos de ver la belleza de Jehová nuestro Dios en esta narrativa. Hacerlo nos asegura que empezamos a manejar la Escritura como es debido. 

¿Por qué estudiar el Antiguo Testamento? Toda la Escritura es provechosa. Jueces no es una historia feliz, más bien el libro está lleno de malas noticias, de personajes que se conducen de mal en peor; pero Jueces es ejemplo del por qué es necesario que contemos con una visión general de la Biblia. Jueves evidencia cómo sobrevivió la nación de Israel en un período tan oscuro: enteramente por la gracia de Dios. En misericordia, el Señor envió opresores para recordar al pueblo su rebelión. En misericordia, El respondió a sus llantos enviando liberadores. Jueces ilustra el problema fundamental del corazón humano: cuando el pueblo de Dios olvida Sus obras de salvación, van en pos de otros dioses. Pero el Señor en su misericordia edificará Su reino pese a nuestros pecados y rebeliones.*

Algunos solo leen libros del Nuevo Testamento, ahora bien ¿cómo obtener lo mejor del evangelio sin saber lo que dice el Antiguo Testamento? Los escritores de los Evangelios, por ejemplo, citan el Antiguo Testamento una y otra vez y esperan que uno comprenda a cabalidad lo que escriben. 

¿Quién escribió Jueces? No sabemos. Probablemente alguien que vivió en los primeros años del reinado de David, al parecer como justificación o apoyo a la casa de David. El libro consiste en varios bloques de material sobre diferentes Jueces, la época probable entre la muerte de Josué y el establecimiento de la monarquía en Israel. 

Proviene de fuentes orales y algunas escritas como la canción de Débora, uno de los poemas más antiguos que se conocen del Antiguo Testamento, incorporado al relato. Las historias de Jueces no son cronológicas en sentido estricto, hay 12 jueces y algunos se sobreponen entre sí (Sansón y Samuel, por ejemplo). Es probable que hayan existido más de 12, sin embargo la Escritura nos describe estos 12 jueces como historias que apuntan hacia un objetivo preciso.

El período que cubre Jueces es de más o menos 350 años, del 1380 AC al 1050 AC, aproximadamente.

¿Cuándo fue escrito? Tampoco sabemos con exactitud. Si aceptamos que haya sido escrito durante el período temprano de David, ¡significa hace unos 3,000 años! 

¿A quién fue escrito? A la nación de Israel entonces, al nuevo Israel hoy. En principio validando el reinado del rey David, pero es obvio que el objetivo se dirige a un Rey mucho mayor y mejor, Cristo mismo. Piensa en 12 jueces que descienden en una espiral, ¿qué clase de Juez necesitamos? ¡No uno más de lo mismo!

*Myers R, Williams AB. She reads truth. Christian Standard Bible, Holman Bible Publishers 2017

 

Bibliografía general:

  1. Dale Ralph Davis. JUDGES: Such a great salvation. Focus on the Bible Commentary Series. Christian Focus Publications Ltd. 2009
  2. Timothy Keller. JUDGES FOR YOU. The Good Book Co. 2013
  3. Barry G.Webb. The Book of Judges. The New International Commentary on the Old Testament (NICOT); Harrison RK and Hubbard Jr RL General Editors. William B. Eerdmans Publishing Co. 2012
  4. Jen Wilkin. Judges (Forgetful people, Faithful God). 2015
  5. Otros más.

 

<{{{{><