Leer, leer, leer

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(fragmento)

Leer, leer, leer, vivir la vida

que otros soñaron.

Leer, leer, leer, el alma olvida

las cosas que pasaron.

 

Se quedan las que quedan, las ficciones,

las flores de la pluma,

las olas, las humanas creaciones,

el poso* de la espuma.

 

Leer, leer, leer; ¿seré lectura

mañana también yo?

 

¿Seré mi creador, mi criatura,

seré lo que pasó?

 

El cuerpo canta;

la sangre aúlla;

la tierra charla;

la mar murmura;

el cielo calla

y el hombre escucha.

 

Miguel de Unamuno. España (1865-1937)

*poso: sedimento del líquido contenido en una vasija.

Cuando la tormenta pase

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Cuando la tormenta pase

y se amansen los caminos

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo,

con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan solo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

Y entonces, recordaremos

todo aquello que perdimos

y de una vez aprenderemos

todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia,

pues todos habrán sufrido.

Ya no tendremos desidia,

seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos

que lo jamás conseguido.

Seremos más generosos

y mucho más comprometidos…

Entenderemos lo frágil

que significa estar vivos.

Sudaremos empatía

por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre

era tu Dios disfrazado.

Nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

Y todo será un milagro.

Y todo será un legado.

Y se respetará la vida,

la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase

te pido, Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado.

 

Alexis Valdés. Cuba (2020)

And the people stayed home

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And the people stayed HOME.
And read books, and listened, and rested,

and exercised, and made arte, and played games,

and learned new ways of being, and were still.

And listened more deeply.

Some dedicated, some prayed, some

danced, some met their shadows.

 

And the people began to think differently. images,

And the people healed. And, in the absence of

people living in ignorant, dangerous, mindless

and heartless ways, the earth began to heal.

 

And when the danger passed, and the people

joined together again, their grieved their losses,

and made new choices, and dreamed new

images, and created new ways to live and heal

the earth fully, as they had been HEALED.

 

Kitty O’Meara. USA (2020)

¿Cómo será tu día hoy?

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Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo qué hacer antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades qué cumplir hoy.

Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mí esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.

Lo que suceda hoy depende de mí, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

¡Que tengas un gran día!

A menos que tengas otros planes…

 

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

 

Inextinguibles

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¡Oh, tú que duermes tan hondo que no despiertas!

Milagrosas de vivas, milagrosas de muertas,

y por muertas y vivas eternamente abiertas,

 

alguna noche en duelo yo encuentro tus pupilas

 

bajo trapo de sombra o una blonda de luna.

Bebo en ellas la calma como en una laguna.

Por hondas, por calladas, por buenas, por tranquilas

 

un lecho o una tumba parece cada una.

 

Delmira Agustini. Uruguay (1886-1914)

Ceguera

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Me abismo en una rara ceguera luminosa;

un astro, casi un alma, me ha velado la Vida,

¿se ha prendido en mí como brillante mariposa,

o en su disco de luz he quedado prendida?

No sé…

Rara ceguera que me borras el mundo,

estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo:

¡dame tu lez y vélame eternamente el mundo!

 

Delmira Agustini. Uruguay (1886-1914)

Love (III)

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Love bade me welcome. Yet my soul drew back

guilty of dust and sin.

But quick-eyed Love, observing me grow slack

from my first entrance in,

drew nearer to me, sweetly questioning,

if I lacked anything.

 

A guest, I answered, worthy to be here:

Love said, you shall be he.

I the unkind, ungrateful? Ah my dear,

I cannot look on thee.

 

Love took my hand, and smiling did replay,

who made the eyes but I?

 

Truth Lord, but I have marred them: let my shame

go where it doth deserve.

 

And know you not, says Love, who bore the blame?

my dear, then I will serve.

You must sit down, says Love, and taste my meat:

so I did sit and eat.

 

George Herbert. Wales, England (1593-1633)

The flower

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How fresh, oh Lord. how sweet and clean

are thy returns! even as the flowers in spring;

to which, besides their own demean,

the late-past frosts tributes of pleasure bring.

Grief melts away

like snow in May,

as if there were no such cold thing.

 

Who could have thought my shriveled heart

could have recovered greenness? It was gone

quite underground; as flowers depart

to see their mother-root, when they have blown,

where they together

all the hard weather,

dead to the world, keep house unknown.

 

There are thy wonders, Lord of power,

killing and quickening, bringing down to hell

and up to heaven in an hour;

making a chiming of a passing-bell.

We say amiss

this or that is:

thy word is all, if we could spell.

 

Oh that I once past changing were,

fast in thy Paradise, where no flower can whiter!

Many a spring I shoot up fair,

offering at heaven, growing and groaning thither;

nor doth my flower

want a spring shower,

my sins and I joining together.

But while I grow in a straight line,

still upwards bent, as if heaven were mine own,

thy anger comes, and I decline:

what frost to that? what pole is not the zone

where all things burn,

when thou dost turn,

and the least frown of thine is shown?

 

And now in age I bud again,

after so many deaths I live and write;

I once more smell the dew and rain,

and relish versing. Oh, my only light,

it cannot be

that I am he

on whom thy tempests fell all night.

 

These are thy wonders, Lord of love,

to make us see we are but flowers that glide;

which when we once can find and prove,

thou hast a garden for us where to bide;

who would be more,

swelling through store,

forfeit their Paradise by their pride.

 

George Herbert. Wales, England (1593-1633)

 

A mis cretinos

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(fragmento)

Largamente vibradas

por sus rayos de estrellas,

cantan mis noches bellas

como liras sagradas.

 

Pero trae el encanto

lunar que las dilata,

un silencio de plata

más lírico que el canto.

 

Y en mi triste persona,

palpita, grave y tierno,

el himno del eterno

ruiseñor de Verona.

 

El tiene en su riqueza

de musical estuche,

lleno de luna el buche

como yo la cabeza.

 

Así, en astral fortuna,

por mayor regocijo,

para mi pena elijo,

como celda, la luna.

 

Allá, en vida rechoncha

y a vuestras dogmas sordo,

lo pasaré cual gordo

caracol en su concha.

 

Y agriando los reproches

de vuestro real concilio,

os doy por domicilio 

la luna.

 

Leopoldo Lugones. Argentina (1874-1938)

León cautivo

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Grave en la decadencia de su prez soberana,

sobrelleva la aleve clausura de las rejas,

y en el ocio reumático de sus garras ya viejas

la ignominia de un sordo lumbago lo amilana.

 

Mas a veces el ímpetu de su sangre africana

repliega un arrogante fruncimiento de cejas,

y entre el huracanado tumulto de guedejas

ennoblece su rostro la vertical humana.

 

Es la hora en que hacia el vado, con nerviosas cautelas,

desciende el azorado trote de las gacelas.

Bajo la tiranía de atávicos misterios,

 

la fiera siente un lúgubre influjo de destino,

y en el oro nictálope de su ojo mortecino

se hastía una magnánima desilusión de imperios.

 

Leopoldo Lugones. Argentina (1874-1938)