Apuntes a Génesis II

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TEMA 2. EL LLAMADO DE ABRAM (Génesis 11:27-30)

Brevemente, la genealogía lineal del capitulo 11 proporciona la transición entre el Diluvio y Abraham. Al trazar el linaje desde Sem hasta el heredero legítimo, Abraham, quien se convertirá en el instrumento de Dios para bendición de toda tribu y nación, la genealogía denota la presencia de la gracia divina en medio de la orgullosa humanidad. Génesis 11 sirve de prólogo al libro, el libro mismo sirve de prólogo a la Biblia entera. De modo que según leamos Génesis es como entenderemos el resto de la Escritura.

En medio de la dispersión luego de Babel, el Señor preserva la semilla de quienes El ha escogido para ser su Dios. Nuevamente tenemos la sensación de orden restablecido, confirmado por el nacimiento de Abraham. Es el linaje de Jesucristo y de Su Iglesia (Lucas 3:34-35; Gálatas 3:29).
A pesar de que antes del Diluvio los tiranos pervirtieron la ordenanza del matrimonio, y después del Diluvio la Humanidad colectiva quebrantó los límites entre cielos y tierra, el programa de Dios para salvar a la humanidad siguió adelante.

La genealogía lineal de Sem en 11:10 (Arfaxad) se sobrepone con la segmentaria de 10:22-25 (Hijos: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram). Las dos genealogías se separan en el punto de los hijos de Eber, Peleg y Joctán. Génesis 10:26-29 termina en un cul-de-sac con el rechazo del linaje de Jobab; pero 11:10-26 termina abierta al futuro de la historia de la salvación pues no menciona la muerte de Taré.

Sem a través de Joctán termina en Babel y juicio de Dios. Sem a través de Peleg termina en la promesa de Abraham.
En Hebreo, “Sem” significa “nombre.” Irónicamente, los constructores de Babel buscaban “hacerse un nombre” pero no tuvieron nombres, y la ciudad que construyeron recibió el vergonzoso título de “Confusión.”
Dios escoge a Sem, le otorga nombre eterno en esta genealogía y, sobre todo, exaltará el nombre de su fiel descendiente Abraham (12:2).

La división en naciones, hecha por Dios, provee el marco para la innovación de elegir una nación particular del linaje de Sem y proveer salvación universal. La narración que inicia presenta esta gracia otorgada por Dios a Abraham mediante la forma de un pacto (ver mapa Tabla de las Naciones).

Por parte de Dios, el Señor escoge a los descendientes de Sem para este pacto único de relaciones; con el llamado de Abraham inicia la historia de la creación de Israel, la nación y la iglesia, como el pueblo de Su pacto. El Señor revela su libertad para ser misericordioso como Israel, Su santidad al juzgar la infidelidad, Su fidelidad al restaurarlos, y Su absoluta soberanía sobre toda la Historia.

Abraham, por su parte, ha de vivir por fe en que Dios mantendrá Sus promesas.
El narrador caracteriza la fe de Abraham para mostrar la clase de persona con quien Dios hace pacto. Ahora bien, Abraham no es sin falla. Al igual que todos los héroes de la fe, sus fallas traerán instrucción así como sus virtudes.
A medida que madura la fe de este hombre, es interesante ver que Dios incrementa su compromiso cada vez más. Primero promete bendecirlo y hacerlo una nación, y a través de él bendecir la tierra; luego convierte la bendición en pacto inmutable y después confirma Su promesa de bendición reconfirmando Su pacto. Finalmente El jura.

Abraham es el héroe bíblico de la fe. Recibe 12 versos en Hebreos (Moisés tiene 6).
La narrativa de los caps 12 al 25 (¡14 capítulos!) es un estudio de Abraham en la escuela de la fe. Gálatas, Hebreos, Romanos hablan con largueza de este hombre. No solo deja legado como padre de una nación sino como el hombre de una gran fe, y fe es lo que pone su plato aparte.

1. En escuela primaria (12:1-3), vive en la imaginación (viendo cosas que no están, como si fuesen), informado por la Palabra de Dios (Hebreos 11:13b)
2. En el bachillerato, tiene que aprender que los compañeros de pactos con Dios deben vivir en dicha imaginación cuando la visión celestial parece imposible en vista de la dura y contraria realidad (Génesis 15). Llamado a los 75 años de edad a esta aventura de fe, ve como su cuerpo se petrifica mientras el vientre de Sarai está seco como una pasa. Para ayudarlo, Dios le hace ver la noche estrellada pero Abraham no siempre confía en estas promesas increíbles. Falla repetidamente en confiar en la protección divina e incluso antes de recibir el heredero prometido él y su mujer planifican cómo hacer la reingeniería del asunto, con consecuencias devastadoras.
3. En la universidad, Abraham aprende que vivir en la imaginación informado por la Palabra de Dios conlleva obediencia radical (Génesis 22). En el clímax, Dios ordena el sacrificio de Isaac, negativa aparente de la esperanza luego de años de aflicción. Contrario a toda razón Abraham obedece, confiado en que Dios proveerá para el sacrificio (Hebreos 11:19).

La madura fe de este hombre permanece inalterable a pesar de que no llegó a ver el cumplimiento de la tierra prometida. La única propiedad fue el pedazo de tierra que compró para enterrar a Sarai.
Hablando de Sarai, la narrativa nos enseña el desarrollo del carácter y fe de ella por igual. Emerge, aunque con pasos vacilantes, de mujer estéril a mujer hermosa a esposa manipuladora y celosa y luego madre milagrosa que honra a Dios y protege a su hijo, cuyo consejo es validado por Dios mismo (21:12).

Luego escuchamos de mujeres (y hombres) que dice “cómo quisiera tener más fé” -en un sentido algo que todas anhelamos, un caminar más íntimo en nuestra relación con Dios-, pero luego la frase “quiero más fe” manifiesta el deseo de la emoción y privilegios que parecen acompañar a una gran fe, sin que necesariamente se otorgue bienvenida a las disciplinas requeridas para crecer en fe.

¿Quién es el personaje principal?
El director de la narración, Dios. La íntima presencia se percibe en todo momento. Comunica Su voluntad, agrado, juicio, en diversas formas, en toda la narrativa: mediante palabra hablada, apariciones físicas, visiones, sueños, mensajeros del Señor. Hasta las significativas ausencias del discurso, en particular a Abraham (12:10-20), identifican intenciones divinas.

Cerramos Génesis en 11:26, con los 3 hijos de Sem. Vamos ahora…

Génesis 11:27-30 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. 28Y murió Harán en presencia de [o en vida de] su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos. 29Y Abram y Nacor tomaron para sí mujeres. El nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. 30 Y Sarai era estéril; no tenía hijo.

Abram tuvo una hermano llamado Harán que murió.
Abram asume responsabilidad del hijo de Harán, Lot.
Abram se casa con Sarai, su media hermana (20:12), lo cual es extraño pero que no estaba prohibido en aquella época. Se nos dice que era incapaz de tener hijos.
Provienen de Ur, en Mesopotomia, entre los ríos Tigris y Eufrates, tierra del Creciente Fértil, altamente civilizadas pero caracterizadas por suma idolatría. (Josué 24:2 Y Josué dijo a todo el pueblo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Al otro lado del Río [Eufrates] habitaban antiguamente vuestros padres, es decir, Taré, padre de Abraham y de Nacor, y servían a otros dioses; Josué 24:14). Taré, padre de Abram, participaba de dichas prácticas.

Dios llama a un hombre de una cultura pagana y de un ambiente doméstico pagano. No hubo en Abram nada que lo recomendara delante de Dios; El no lo escogió por su grado de devoción a Dios, todo fue producto de la soberana gracia de la obra de Dios en Abram para separar una nación para Su gloria.

31Y Taré tomó a Abram su hijo, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a Sarai su nuera, mujer de su hijo Abram; y salieron juntos de Ur de los caldeos, en dirección a la tierra de Canaán; y llegaron hasta Harán, y se establecieron allí.
32Los días de Taré fueron doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.

La migración a Canaán no es una peregrinación que inicia luego de una visión, se trata de una decisión familiar. Pero los versos no están en orden cronológico, pues 12:1 nos dice que “el Señor dijo a Abram.” (Hechos 7:2-3 Y él dijo: Escuchadme, hermanos y padres. El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Harán, y le dijo: “Sal de tu tierra y de tu parentela, y ve a la tierra que yo te mostrare”). Dios apareció a Abram en Ur, salió pero se detuvo en Harán, no sabemos por qué, Taré y su familia se establecen en otro centro de adoración pagana a la luna.

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