Apuntes a Génesis, 44:18 a 45:15

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TEMA X. JOSE GOBIERNA EGIPTO. Génesis 42 al 47
Génesis 44:18-45:15

18Entonces Judá se le acercó, y dijo: Oh señor mío, permite a tu siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como Faraón mismo. 19Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: “¿Tenéis padre o hermano?” 20Y respondimos a mi señor: “Tenemos un padre ya anciano y un hermano pequeño, hijo de su vejez. Y su hermano ha muerto, así que sólo queda él de los hijos de su madre, y su padre lo ama.” 21Entonces tú dijiste a tus siervos: “Traédmelo para que yo lo vea.” 22Y nosotros respondimos a mi señor: “El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría.” 23Tú, sin embargo, dijiste a tus siervos: “Si vuestro hermano menor no desciende con vosotros, no volveréis a ver mi rostro.”
24Aconteció, pues, que cuando subimos a mi padre, tu siervo, le contamos las palabras de mi señor. 25Y nuestro padre dijo: “Regresad, compradnos un poco de alimento.”
26Mas nosotros respondimos: “No podemos ir. Si nuestro hermano menor va con nosotros, entonces iremos; porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no está con nosotros.”
27Y mi padre, tu siervo, nos dijo: “Vosotros sabéis que mi mujer me dio a luz dos hijos; 28el uno salió de mi lado, y dije: ‘Seguro que ha sido despedazado’, y no lo he visto desde entonces. 29“Y si también os lleváis a éste de mi presencia, y algo malo le sucede, haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
30Ahora pues, cuando yo vuelva a mi padre, tu siervo, y el muchacho no esté con nosotros, como su vida está ligada a la vida del muchacho, 31sucederá que cuando él vea que el muchacho no está con nosotros, morirá. Así pues, tus siervos harán descender las canas de nuestro padre, tu siervo, con dolor al Seol.
32Porque yo, tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre.” 33Ahora pues, te ruego que quede este tu siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.
34Pues, ¿cómo subiré a mi padre no estando el muchacho conmigo, sin que yo vea el mal que sobrevendrá a mi padre?

El discurso humano más largo de Génesis. En vv.18-32 comprime nueve diálogos previos, y en vv.33-34 habla del momento presente. Judá es muy cuidadoso en su lenguaje, sigue el protocolo en todo momento (tu siervo, tus siervos), le sugiere a José que su insistencia de conocer al menor ha sido un tanto egoísta, que su padre es incapaz de sobrevivir sin el muchacho y solo hasta el final evidencia su propia participación como garante de la seguridad de Benjamín.

El clímax es su propuesta de quedarse él, Judá, en lugar de Benjamín. ¡Vaya metamorfosis espiritual de este Judá! El mismo hombre endurecido que dirigió la venta del hermano, lleno de ira y envidia, ahora está dispuesto a servir como esclavo de José para que el resto de sus hermanos, en especial de Benjamín, puedan ser libres y volver a Canaán. Noten lo increíble del argumento: ¡utiliza el favoritismo de Jacob como razón para su auto sacrificio!
Una prueba de amor filial tan irresistible que finalmente rompe el dique de las defensas de José.

45 1José no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos. 2Y lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello. 3José dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.
4Y José dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros vendisteis a Egipto.
5Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. 6Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.
7Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación.
8Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.

El discurso de Judá prueba sin lugar a dudas que los hermanos son ahora motivados por el amor de unos para con otros, integridad para con sí mismos y de unos para con otros.
Que los ocupantes de la casa de Faraón escucharan sus lloros significa que la casa de José estaba muy cercana a la de Faraón.
Pero los hermanos están chocados, atónitos, incapaces de responder las preguntas de José. Este quiere saber de su padre otra vez, si efectivamente vive, y afirma algo que solo ellos y el mismo José saben: vosotros me vendisteis a Egipto.
Pero de inmediato ofrece consuelo. Les explica que “Dios me envió delante, para preservar sus vidas.” Porque faltan cinco años de hambruna.

El concepto del v.5 es el razonamiento de José, producto de sus experiencias, percibidas paso a paso a lo largo de su vida. No amonesta, dirige la mirada de los hermanos hacia la gracia de Dios (Números 21:8-9). Si analizamos, hasta ahora no hay indicios que nos hagan pensar que José tenía esta perspectiva cuando llegó a Egipto. No, fue creciendo en fe, en conocimiento y estatura y gracia, al modelo futuro de Cristo. No tenía esta convicción cuando llegó a Egipto con 17 años. Doctrina de la santificación progresiva.
Ahora tiene 39 años de edad.

La doctrina del remanente. José percibe que hay mucho más que la supervivencia familiar en juego. Se trata de la supervivencia del plan de redención anunciado a Abraham. Esta doctrina se convertirá en el tema principal de los Profetas, Dios preservará un remanente del cual vendrá el Mesías. El remanente, junto al Mesías, gobernará la tierra (Miqueas 4-5). En la actualidad Dios tiene un remanente étnico israelita dentro de la Iglesia y Pablo implica que el día vendrá cuando el Israel étnico participará en el nuevo pacto establecido mediante la sangre de Cristo (Romanos 11:1-27).
Observen el lugar central de Dios en el pensamiento de José, habla más de Dios que del mismo José.

remanente
Del lat. remănens, -entis, part. act. de remanēre ‘quedar’.
1. Que queda o sobra.
2. Parte que queda de algo.
El término denota descendientes que sobreviven una gran catástrofe. La metáfora incompleta significa que el embrión de nación “al escapar en estrecho es como un remanente que lleva la semilla de esperanza de su existencia futura.”

9Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: “Así dice tu hijo José: ‘Dios me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te demores. 10‘Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes. 11‘Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.’”
12Y he aquí, vuestros ojos y los ojos de mi hermano Benjamín ven que es mi boca la que os habla. 13Notificad, pues, a mi padre toda mi gloria en Egipto y todo lo que habéis visto; daos prisa y traed aquí a mi padre.
14Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Benjamín, y lloró; y Benjamín también lloró sobre su cuello. 15Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.

¡Quizás los hermanos crean estar alucinando! José inicia el mensaje a su padre Jacob naturalmente mencionando a Dios en primer lugar, le informa que sus canas bajarán a vida, no al Seol como creyó, que encontrará favor y compasión, en todo momento dando crédito a Dios.
Respecto a Gosén, el nombre parece ser de origen semita, no egipcio. Gosén es un distrito localizado al este en el delta del Nilo.
Noten que los hermanos siguen mudos. Finalmente José se acerca, los abraza, los besa, llora con ellos y entonces “sus hermanos hablaron con él” señal de restauración de la brecha que existía desde 37:4 cuando “no podían hablarle amistosamente.”

La escena expone la anatomía de la reconciliación:
1) Lealtad a un miembro de la familia en necesidad, aún cuando él o ella parezcan culpables;
2) Dar gloria a Dios al reconocer el pecado y las consecuencias;
3) Pasar por alto la ofensa (favoritismo en este caso);
4) Ofrecerse uno para salvar al otro;
5) Demostrar verdadero amor mediante actos concretos de sacrificio y crear un contexto de confianza;
6) Descartar control y el poder del conocimiento en favor de intimidad;
7) Abrazar la compasión profunda, sentimientos de ternura, sensibilidad y perdón;
8) Restaurar comunicación unos con otros

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