Apuntes a Génesis, 45:16 a 47:31

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TEMA X. JOSE GOBIERNA EGIPTO. Génesis 42 al 47
Génesis 45:16 a 47:31

16Cuando se oyó la noticia en la casa de Faraón, de que los hermanos de José habían venido, le agradó a Faraón y a sus siervos. 17Entonces Faraón dijo a José: Di a tus hermanos: “Haced esto: cargad vuestras bestias e id a la tierra de Canaán; 18y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí y yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra.”
19Y a ti se te ordena decirles: “Haced esto: tomad carretas de la tierra de Egipto para vuestros pequeños y para vuestras mujeres, y traed a vuestro padre y venid. 20“Y no os preocupéis por vuestras posesiones personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro.”

Noten el deleite del Faraón al proveer autorización real a las palabras previas de José. ¿Por qué no? ¿Acaso no era un pequeño favor comparado con la salvación que este hombre había provisto a la nación?
Noten que Faraón hace mención de todos: incluso tus pequeños y tus mujeres, algo que ni el mismo José había hecho. El escritor de Génesis resalta la gratitud de este Faraón: ‘lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro.” “Haced esto.”

21Y así lo hicieron los hijos de Israel; y José les dio carretas conforme a la orden de Faraón, y les dio provisiones para el camino. 22A todos ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. 23Y a su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, de pan y de alimentos para su padre en el camino. 24Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: No riñáis en el camino. 25Y subieron de Egipto y vinieron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob. 26Y le informaron, diciendo: José vive todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó atónito [su corazón languideció] porque no les podía creer.
27Pero cuando ellos le contaron todas las cosas [palabras] que José les había dicho, y cuando vio las carretas que José había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió.
28Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo José vive todavía. Iré y lo veré antes que yo muera.

La brillante estrategia de José, retener su conocimiento en orden de probar y disciplinar a los hermanos, fue hecha de tal manera que incluso la audiencia -nosotros- dudamos de sus motivaciones. Noten cómo fue transformándose el sentido de grupo entre los hermanos, en lugar de agredir al hijo de Raquel (José) ahora se agrupan alrededor en su defensa (Benjamín); en lugar de continuar fríos e indiferentes con su padre, ahora son compasivos y generosos.
En el primer viaje, hace prisionero a Simeón para lograr que traigan a Benjamín. Pero al colocar el dinero en cada saco, literalmente José les ofrece la elección de regresar el dinero y garantizar la liberación del hermano, o quedarse con el dinero y dejar preso al otro.
En el segundo viaje, el mayordomo libera a Simeón después que los hermanos regresan el dinero (43:23). José vuelve a ponerlos a prueba al otorgar trato preferencial a Benjamín, pero los hermanos comen y beben con toda libertad, sin envidia.
En la tercera prueba, la prueba de lealtad final hacia un hermano necesitado. Benjamín aparece como culpable del robo de la copa de plata. Tanto José como su mayordomo aconsejan a los otros partir a Canaán e impedir que el resto de la familia sufra. Pero entonces Judá se ofrece como esclavo permanente en lugar de su hermano.

En retrospectiva es evidente que el duro trato de José sirvió para disciplinarlos y probarlos, no para ventilar venganza. Fue una misericordia severa, pero a través de ella confiesan su pecado y renuncian a sus malos caminos.
Confesar significa dar gloria a Dios al reconocer mi pecado y reconocer el derecho de Dios a castigarlo. A través de Judá, los hermanos reconocen su culpa corporativa (44:16) dando gloria a Dios. El clamor por Benjamín demuestra cuán sincera es su renuncia al agravio cometido.

Cuando se identifica como el hermano perdido de inmediato les asegura su buena voluntad aunque al final del libro los hermanos todavía cuestionan si es verdad.

Judá emerge como el líder indiscutible. Rubén ofreció la vida de sus hijos de manera cobarde y tonta; Judá pone su propia vida para garantizar la seguridad de Benjamín. El discurso de Judá a Jacob es respetuoso, sobrio, al punto, de tal modo que Jacob no tiene otro remedio que acceder ante la fuerza del argumento y deja ir a Benjamín.
El discurso de Judá ante José está lleno de verdad, proveniente del corazón de tal modo que capacita a José a desenmascarar su identidad, eliminar su disfraz egipcio y abrazar a sus hermanos.

Ambos, Judá y José prefiguran a Cristo.
En Egipto, todo el episodio gira acerca de la hospitalidad: otorgando lo mejor de la tierra y de su propiedad a una familia hambrienta y necesitada. La repetición de lo que se otorga e invitaciones hechas nos asegura que el Faraón y su PM satisfacer cada necesidad y alentarán la familia a emigrar.

46 1Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
2Y Dios habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. 3Y El dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación. 4Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré volver; y José cerrará tus ojos.
5Entonces Jacob partió de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, y a sus pequeños y a sus mujeres, en las carretas que Faraón había enviado para llevarlo.
6Y tomaron sus ganados y los bienes que habían acumulado en la tierra de Canaán y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él: 7sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.

Llegando a Beerseba Jacob ofrece sacrificios al Señor, designado aquí como el Dios de tu padre Isaac. Es interesante que el acto de adoración precede a la visión; es una expresión espontánea de gratitud por parte de Jacob.
No temas…” El Señor se identifica primero, le proporciona seguridad sobre un tema específico y le revela promesa. Pero entre líneas le dice que su viaje no es transitorio, si allí crecerás como nación pues… Por otra parte morirás ahí.
Jacob es la raíz de la nación a formar en la relativamente apartada región de Gosén, es decir fuera de las influencias que de otra manera pondrían en peligro su identidad.

8Estos son los nombres de los hijos de Israel, Jacob y sus hijos, que fueron a Egipto: Rubén, primogénito de Jacob.
9Los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
10Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de la cananea. 11Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
12Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara (pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán). Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.
13Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.
14Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.
15Estos son los hijos de Lea, los que le dio a luz a Jacob en Padán-aram, y además su hija Dina; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres.
16Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli.
17Los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y Sera, hermana de ellos. Y los hijos de Bería: Heber y Malquiel.
18Estos son los hijos de Zilpa, a quien Labán dio a su hija Lea, y que le dio a luz a Jacob estas dieciséis personas.
19Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. 20Y a José, en la tierra de Egipto le nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. 21Los hijos de Benjamín: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard. 22Estos son los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob; catorce personas en total. 23Los hijos de Dan: Husim. 24Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25Estos son los hijos de Bilha, a quien Labán dio a su hija Raquel, y que ella le dio a luz a Jacob; en total siete personas.
26Todas las personas de la familia de Jacob, que vinieron a Egipto, descendientes directos suyos, no incluyendo las mujeres de los hijos de Jacob, eran en total sesenta y seis personas. 27Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto, eran setenta.

HIJOS DE LEA:
Rubén y 4 hijos………….. 5
Simeón y 6 hijos………… 7
Leví y 3 hijos……………. 4
Judá, 3 hijos, 2 nietos…. 6
Isacar y 4 hijos…………. 5
Zabulón y 3 hijos………. 4
Dina……………………… 1
Jacob……………………. 1
subtotal…………. 33

HIJOS DE ZILPA:
Gad y 7 hijos…… 8
Aser, 4 hijos, 1 hija, 2 nietos… 8
subtotal….. 16

HIJOS DE RAQUEL:
José y 2 hijos…….….. 3
Benjamín y 10 hijos.…11
subtotal….. 14

HIJOS DE BILHA:
Dan y 1 hijo…….. 2
Neftalí y 4 hijos….5
subtotal….7

SUMA TOTAL: 70

71 en realidad, pues Dios iba con ellos.

28Y Jacob envió a Judá delante de sí a José, para indicar delante de él el camino a Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén. 29Y José unció su carro y subió a Gosén para ir al encuentro de su padre Israel; y apenas lo vio, se echó sobre su cuello y lloró largamente sobre su cuello. 30Entonces Israel dijo a José: Ahora ya puedo morir, después que he visto tu rostro y sé que todavía vives.
31Y José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: “Mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí; 32y los hombres son pastores de ovejas, pues son hombres de ganado; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tienen.”
33Y sucederá que cuando Faraón os llame y os diga: “¿Cuál es vuestra ocupación?”, 34vosotros responderéis: “Tus siervos han sido hombres de ganado desde su juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres”, a fin de que habitéis en la tierra de Gosén; porque para los egipcios todo pastor de ovejas es una abominación.

José claramente ansioso por ver a su padre no espera a que llegue, va a su encuentro, como Jesús en la parábola de los dos hijos (Lucas 15:20). Jacob, Israel ahora, nos recuerda el encuentro de Simón en el templo, sin embargo vivirá 17 años más luego de este reencuentro feliz.
Posterior, José prepara a su familia para el encuentro con Faraón, anticipa posibles preguntas y les ofrece posibles respuestas, auto designándose como siervos, ganaderos por generaciones.
José alienta a su familia hacia la honestidad, con inteligencia.

47 1Entonces José vino e informó a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán; y he aquí, están en la tierra de Gosén. 2Y tomó cinco hombres de entre sus hermanos, y los presentó delante de Faraón. 3Entonces Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestra ocupación? Y ellos respondieron a Faraón: Tus siervos son pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros padres. 4Dijeron también a Faraón: Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pasto para los rebaños de tus siervos, pues el hambre es severa en la tierra de Canaán. Ahora pues, permite que tus siervos habiten en la tierra de Gosén.
5Y Faraón dijo a José: Tu padre y tus hermanos han venido a ti; 6la tierra de Egipto está a tu disposición. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay hombres capaces entre ellos, ponlos a cargo de mi ganado.

¡Cuán correcto estaba José en su suposición! El Faraón inicia la conversación con una pregunta. Escoge cinco de sus hermanos, no sabemos quienes, pero noten sus respuestas: medalaganarias a la máxima expresión. Pastores de ovejas (sabiendo que el término era abominación), venido a residir (porque no teníamos otra opción), queremos ser jefes (de tu ganado en Gosén; la terminología sugiere que lo mejor del ganado egipcio pastaba en Gosén). Ni siquiera mencionan a José, o la invitación de su hermano, o del mismo Faraón.
Nos trajo la necesidad.
¡Y Faraón consiente! Este hombre fue magnánimo. Evidencia de su benignidad hacia José.

7José trajo a su padre Jacob y lo presentó a Faraón; y Jacob bendijo a Faraón. 8Y Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos años tienes? 9Entonces Jacob respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación. 10Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de su presencia.
11Así, pues, José estableció allí a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramsés, como Faraón había mandado. 12Y proveyó José de alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de sus hijos.

Faraón ha enriquecido la familia de Jacob. La respuesta apropiada es bendecir a Faraón. He aquí uno de los pocos pasajes en Génesis donde tanto el sujeto como el objeto de la bendición son seres humanos.
Faraón no pregunta la ocupación de Jacob, sino su edad, quizás le pareció muy viejo.
Lo interesante es la respuesta de Jacob, ha vivido 130 años y vivirá 17 más, en total 147. ¿Pocos y malos? Es verdad que Isaac vivió 180 y Abraham 175, pero…!
Sin embargo Jacob habla de “peregrinación” y además provee información no solicitada: un resumen autobiográfico de su vida, justo la clase de información que un extraño no comparte y mucho menos delante de un Faraón.

La Escritura no revela comentario alguno. Jacob bendice otra vez al Faraón y sale, como si Jacob hubiera terminado la conversación, junto con los cinco hijos acompañantes.
José establece a la familia en la tierra de Ramsés (Exodo 1:11; 12:37; Números 33:3,5), al noreste del Nilo. Ramsés = Re la creó.

13No había alimento en toda la tierra, de modo que el hambre era muy severa, y la tierra de Egipto y la tierra de Canaán languidecían a causa del hambre. 14Y José recogió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán a cambio del grano que le compraban, y José trajo el dinero a la casa de Faraón.
15Cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, todos los egipcios vinieron a José, diciendo: Danos alimento, pues ¿por qué hemos de morir delante de ti?, ya que nuestro dinero se ha acabado.
16Entonces José dijo: Entregad vuestros ganados y yo os daré pan por vuestros ganados, puesto que vuestro dinero se ha acabado. 17Trajeron, pues, sus ganados a José, y José les dio pan a cambio de los caballos, las ovejas, las vacas y los asnos; aquel año les proveyó de pan a cambio de todos sus ganados.
18Y terminado aquel año, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: No encubriremos a mi señor que el dinero se ha acabado, y que el ganado pertenece a mi señor. No queda nada para mi señor, excepto nuestros cuerpos y nuestras tierras. 19¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra a cambio de pan, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos de Faraón. Danos, pues, semilla para que vivamos y no muramos, y no quede la tierra desolada.

José establece reformas severas, de tipo feudal.
A cambio de dinero les proveyó raciones.
A cambio del ganado les proveyó alimentos.
A cambio de tierras y personas les proveyó semillas.
Excepto la clase sacerdotal, todo lo demás pasó a manos del Faraón.

Las primeras dos medidas aliviaron necesidades inmediatas. La última para necesidades futuras. Parecerían medidas drásticas, poco éticas, pero si analizan vean que José permite recuperar el 80% de la cosecha y solo un 20% es para el Faraón. Egipto fue esclavizado, pero salvaron su vida. Para el estándar oriental de la época lo usual era 33 y ⅓ % de interés, un 20% era bajo.

27E Israel habitó en la tierra de Egipto, en Gosén; y adquirieron allí propiedades y fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera. 28Y Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años. 29Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo José y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto. 30Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos.
Y José respondió: Haré según tu palabra. 31Y Jacob dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en adoración en la cabecera de la cama.

Jacob sobrepasó el promedio de vida egipcio por mucho. Usual 110 años, Jacob llegó hasta 147, sobrepasó 37 años. José queda a cargo de cumplir la voluntad de Jacob respecto a su entierro, probablemente porque tiene el poder y porque Jacob mismo lo anticipa al reconocer su dependencia de José.

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