Salmo 34:1-2

Estándar

Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

Es muy fácil mantenerse ocupado sirviendo a Dios: cantar, enseñar, predicar y evangelizar. Nada de eso es malo; de hecho, todo es bueno. Pero a menudo puede ser un intento fallido de relacionarnos con el Padre celestial.

¿Por qué podemos llegar a elegir tener una cercanía artificial con el Señor cuando todo lo que quiere darnos es auténtico? Una de las razones es que ser conocido por Dios y recibir su gracia requiere de nuestra vulnerabilidad y humildad. Después de todo, no hay nada que podamos hacer para expiar nuestros pecados. Otra razón es que todas las relaciones exitosas, incluyendo la que tenemos con Dios, requieren esfuerzo.

En algún momento, tenemos que dejar de solo hacer cosas para el Señor, y entonces comenzar a disfrutar estar con Él. Ahí es donde comienza nuestra relación personal con Dios. Cuando leemos la Biblia y llenamos nuestra mente con su verdad, podemos conocer y obedecer los principios de nuestro Padre celestial. Una vida de oración vibrante también es esencial para relacionarnos con Dios. Pero nada de eso sucede así como así, se requiere esfuerzo e intencionalidad.

Cuando vivimos en íntima comunión con Dios, el deseo de esforzarnos por alcanzar la santidad con nuestras propias fuerzas desaparece. Y entonces nuestro servicio, nuestras ofrendas y nuestra adoración glorificarán al Padre celestial de verdad.»

«Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.» (Salmos 145:18). 

Lee, Medita y Aplica!

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