Apuntes a Génesis. 32:9-33:20

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE (Génesis 29-33)
Génesis 32:9 a 33:20

9Y dijo Jacob: Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh Señor, que me dijiste: “Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y yo te haré prosperar [haré bien contigo]”, 10indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad [verdad] que has mostrado a tu siervo; pues con sólo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos. 11Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos. 12Y tú dijiste: “De cierto te haré prosperar, y haré tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por su gran cantidad.”

La primera oración más larga de Génesis que basa su estructura en las promesas del pacto divino. Noten:
(1) Invocación: “Oh Dios de mi padre…oh Jehová.”
(2) Descripción: “Tú me dijiste…me harás bien.”
(3) Confesión: “yo no merezco…”
(4) Detalles: “mi gente…dos campamentos.”
(5) Petición: “rescátame de…Esaú.”
(6) Descripción -confianza: “tengo miedo…mis hijos.”
(7) Motivación: “Tú dijiste…”

Comienza y termina dirigiéndose a Dios, utilizando las palabras de Dios.
Jacob sugiere a Dios que Dios, si actuara, tiene el poder para prevenir una masacre potencial. Combina sus propias circunstancias y las de Dios en una sola petición.
Jacob se identifica como “siervo de Jehová” listo para servir a otros (26:24). Este título, “siervo de Jehová, identifica a los siervos más escogidos: Moisés, Josué, Caleb, David, y al Siervo de Isaías.
La oración es modelo de retórica: persuadir a quien se interpela que sus intereses y los de uno coinciden.

13Y pasó la noche allí. Entonces de lo que tenía consigo escogió un presente para su hermano Esaú: 14doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros, 15treinta camellas criando [lecheras] con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez asnos;

550 animales! Regalo de príncipe! En incrementos dramáticos, con toda diplomacia intentando pacificar al hermano ofendido. Jacob demuestra estar listo para restaurar la bendición a Esaú y reconocerlo como señor (Proverbios 25:21-22), confiando en que Dios mantendrá Sus promesas (Génesis 13; 32:9-12).

16y los entregó a sus siervos, cada manada aparte, y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned un buen espacio entre manada y manada.
17Y ordenó al primero, diciendo: Cuando mi hermano Esaú te encuentre y te pregunte, diciendo: “¿De quién eres y adónde vas, y de quién son estos animales que van delante de ti?”, 18entonces responderás: “Son de tu siervo Jacob; es un presente enviado a mi señor Esaú; y he aquí, él también viene detrás de nosotros.”
19Ordenó también al segundo y al tercero, y a todos los que iban tras las manadas, diciendo: De esta manera hablaréis a Esaú cuando lo encontréis, 20y diréis: “He aquí, tu siervo Jacob también viene detrás de nosotros.” Pues dijo: Lo apaciguaré con el presente que va delante de mí. Y después veré su rostro; quizá me acepte.
21El presente pasó, pues, delante de él, y él durmió aquella noche en el campamento.

¡Vaya modelo de valentía! Primero los animales, luego sus representantes, al último Jacob. ¿Enfrentar cara a cara a Esaú? ¡Ni en sueños! Jacob prefiere no dar la cara, lo cual prepara a la audiencia y a nosotros sobre el siguiente incidente.

22Y aquella misma noche se levantó, y tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc. 23Los tomó y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar también todo lo que tenía.

El río Jaboc en territorio canaanita discurre a través de cañones profundos hasta desembocar en el Jordán 37 km al norte del Mar Muerto. Aproximadamente 80.5 km de longitud, desciende desde 580 metros por encima del nivel del mar hasta 35 metros por debajo del nivel, lo cual explica los cañones profundos.

Ansioso por la noticia de Esaú y sus 400 hombres, Jacob no duerme. Primero considera la estrategia a seguir, decide enviar los regalos, tiene insomnio…

24Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba.

¿Quién ha venido a luchar?
La soledad de Jacob sirve para un propósito espiritual. Debe encontrar a Dios, solo, sin posesiones y sin protección.
Dios vendrá poderosamente con otros, de noche, para prepararlos espiritualmente contra encuentros peligrosos. Moisés fue atacado por Dios (Exodo 4:24-26) para prepararlo contra Faraón.
El narrador ilustra nuestra incapacidad para discernir la divinidad de un visitante sobrenatural, a menos que el visitante realice algún acto maravilloso (Manoa, su mujer y el Angel de Dios).

25Cuando vio que no había prevalecido contra Jacob, lo tocó en la coyuntura del muslo, y se dislocó la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con él. 26Entonces el hombre dijo: Suéltame porque raya el alba. Pero Jacob respondió: No te soltaré si no me bendices.

¡Jacob era fuerte! Pero Dios, con misericordia severa (nadie puede ver a Dios y vivir, Exodo 33:20), toca el acetábulo de la cadera para disminuir la fuerza de Jacob (modelo de tenacidad física), quien se aferra todavía más para experimentar la bendición de prevalecer contra sus enemigos (insiste en algo que no puede proveer por sí mismo). Jacob prevalece con oración, no apoyado en su fuerza física. El cambio de Jacob a Israel.

27Y él le dijo: ¿Cómo te llamas? Y él respondió: Jacob. 28Y el hombre dijo: Ya no será tu nombre [no se dirá más] Jacob, sino Israel [el que lucha con Dios], porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.

Confesar su nombre es admisión de culpa, un nombre asociado a engaño.
¡El nuevo nombre indica metamorfosis espiritual! Reorientación de “suplantador, engañador” a “prevalecedor.” Sin embargo el cambio de dirección o contexto del individuo no siempre marca cambio en el hombre interior.
Aquí, la transformación se refiere al modo como Jacob prevalecerá (antes lo hacía con engaños). Ahora prevalecerá con Dios, y con humanos, por sus palabras, no por lo físico conferido a él de nacimiento o adquirido por esfuerzo humano. Ha emergido victorioso en cada confrontación: sobre Esaú, sobre Isaac, sobre Labán, y oh sorpresa, con este “hombre.”
Dios santifica la sinceridad de Jacob y su compromiso total a la bendición.

29Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Dame a conocer ahora tu nombre. Pero él respondió: ¿Para qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Jacob, ¿no te das cuenta Quién soy? El nuevo nombre es la bendición.

30Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel, porque dijo: He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida. 31Y le salió el sol al cruzar Peniel, y cojeaba de su muslo. 32Por eso, hasta hoy, los hijos de Israel no comen el tendón de la cadera que está en la coyuntura del muslo, porque el hombre tocó la coyuntura del muslo de Jacob en el tendón de la cadera.

Es la 3ra ocasión que memorializa un sitio otorgándole nombre: Bethel, Mahanaim, ahora Peniel. Reconoce que Dios mismo ha estado frente a él así que ahora tiene seguridad de que podrá ver a su hermano cara a cara. Dios contestó la oración de Jacob.
Será “preservado” de Esaú porque Dios lo ha “preservado” a él.

Al partir de Peniel, cuenta con un nuevo nombre y una cojera. El nombre le recordará su nuevo destino. La cojera le recordará por siempre que en Jehová ha encontrado Alguien que puede vencerlo.

¿Cómo discernir la presencia de Dios? (1) El encuentro de Jacob es ambigüo. Cree estar luchando contra un hombre y solo tardíamente descubre que ha estado luchando con Dios (Josué 5:13-15; Jueces 6:13). (2) Su presencia no libra de conflictos, de hecho a menudo provoca dificultades inesperadas. (3) Hay un misterio que desafía el entendimiento humano: se ha revelado a Sí mismo, pero permanece oculto, escondido. (4) Dios se humilla al hacerse accesible a la humanidad; Jacob lucha hasta conseguir empate.
Este encuentro debiera recordarnos que también encontraremos a Dios en ambigüedad, incluso en aparente hostilidad, en misterio envuelto en oscuridad, y en tal grado de humildad que se restringirá a Sí mismo para dominar nuestras vidas.
Es cuando dejamos de luchar contra Dios y nos aferramos a El que descubrimos que siempre ha estado ahí para hacernos bien, para bendecirnos.

Cada uno de los escritores de los Evangelios finaliza su obra con una escena que nos proporciona seguridad de la resucitada presencia de Cristo en Su Iglesia. La escena se va moviendo geográfica y cronológicamente desde Galilea en el norte de Israel (Mateo 28:20), a Betania en el sur (Lucas 24:50) y finalmente a la diestra de Dios (Marcos 16:19-20).

En la Escritura, si Abraham es un estudio sobre la fe, Jacob es un estudio sobre fortaleza espiritual mediante la oración. Perdió fortaleza física pero no abandonó la lucha; y perseveró en oración.
Dios es fiel, no puede negarse a Sí mismo (2 Timoteo 2:13). A pesar de las enormes fallas morales de Jacob Dios continúa presente, atado con “cuerdas de amor” (Oseas 11:4). No hay enemigo, ni la muerte, que pueda separarnos de ese amor (Romanos 8:38; 2 Tesalonicenses 3:2).

33 1Y alzando Jacob los ojos miró, y he aquí, Esaú venía y cuatrocientos hombres con él. Entonces dividió a los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.
2Y puso a las siervas con sus hijos delante, y a Lea con sus hijos después, y a Raquel con José en último lugar; 3y él se les adelantó, y se inclinó hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano.

Habiendo luchado contra Uno, he aquí ahora 400!
Luego del regreso de sus mensajeros, ha tenido tiempo para separar su grupo en dos secciones, hacerlos cruzar el río, despachar un segundo grupo de mensajeros ahora con regalos conciliatorios, pasar la noche batallando contra un ser sobrenatural y finalmente dejar Peniel con una visible cojera.
Esta ocasión divide la familia en tres grupos de esposas y niños, en efectivo orden inverso a sus afectos por ellos: concubinas, Lea y Raquel. Continúa el favoritismo.

Pero he aquí el cambio: antes de Peniel Jacob iba detrás, después de Peniel se coloca adelante. El nuevo Israel es líder.
Inclinarse hasta el suelo significa tocar tierra con la nariz y la frente, la cara en el polvo, símbolo de sumisión ante un superior. Jacob saluda a su hermano como un vasallo frente a su rey, con ceremonia de la realeza. ¿Humildad real o reconocimiento de que el otro es superior esta vez, con 400 hombres con él?

4Entonces Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y lloraron.

¿Puede un cojo evadir a otro que corre? ¡Jacob está a merced de la misericordia de Esaú!
Consciencia es la capacidad humana de evaluar acciones. Una mala conciencia, por ejemplo, puede hacer que uno mal interprete la bondad ajena como maldad. Noten que la conciencia condena a Jacob por el maltrato que cometió contra su hermano, esto lo lleva a malinterpretar la venida de Esaú (con 400 hombres), al igual que la conciencia culpable de los hermanos de José les condujo a malinterpretar las buenas intenciones hacia ellos.
¿Solución para una mala consciencia?
Glorificar a Dios al confesar pecados y renunciar a conductas erróneas (Proverbios 28:13; Tito 1:15).
En lugar de amenazar a su hermano Esaú corre a abrazarlo y lo recibe como ¡hermano! Tal parece que Esaú no necesitó advertencia divina como en el caso de Labán. Observen que semeja al padre del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) cuando el hijo regresa a la casa paterna; el beso es señal de perdón, no mera explosión emocional. ¿Gracia común pura y simple?

5Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Y él respondió: Son los hijos que Dios en su misericordia ha concedido a tu siervo. 6Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se inclinaron. 7Lea también se acercó con sus hijos, y se inclinaron; y después José se acercó con Raquel, y se inclinaron.
8Y dijo Esaú: ¿Qué te propones con toda esta muchedumbre que he encontrado? Y él respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi señor.

Jacob solo menciona los hijos (mientras más entierre el pasado, mejor), no es verdad que contará a su hermano los engaños sufridos con Labán ni tampoco como hizo el tonto y cayó en poligamia (se queda calladito).
Sin contar a Jacob, 16 personas desfilan delante de Esaú. Valiente y ahora honesto, Jacob se sitúa al frente de la procesión y no esconde su necesidad: hallar gracia ante los ojos de “su señor.”

Ahora vemos que el encuentro de Peniel fue de preparación para el incierto encuentro con Esaú. El arreglo se esquematizaría de la siguiente manera:
A. “Tengo suficiente”
B. “Si he encontrado favor”
C. “Acepta este regalo de mi parte”
D. “Porque he visto tu cara”
D’. “Como viendo la cara de Dios”
C’. “Acepta el regalo que te traje”
B’. “Dios ha sido favorable a mí”
A’. “Tengo todo lo que necesito”

Jacob enfrenta a su hermano confiado pero en humildad.
Esaú, por su parte, prueba ser más que perdonador: ofrece escolta para el camino. Pero noten que no devuelve regalo con regalos, acepta la reparación por los daños que Jacob cometió y nada más. Perdonador, pero a Esaú le falta el ingrediente esencial: fe.
No hereda ninguna visión de Dios, ningún sueño revelador; menospreció su derecho a ser parte de la promesa dada a Abraham.

9Pero Esaú dijo: Tengo bastante, hermano mío; sea tuyo lo que es tuyo. 10Mas Jacob respondió: No, te ruego que si ahora he hallado gracia ante tus ojos, tomes el presente de mi mano, porque veo tu rostro como uno ve el rostro de Dios, y favorablemente me has recibido. 11Acepta, te ruego, el presente que se te ha traído, pues Dios me ha favorecido, y porque yo tengo mucho. Y le insistió, y él lo aceptó.

Esaú desea una relación fraternal (tal parece que ha experimentado su propia transformación, no está ya controlado por viles pasiones) pero Jacob es incapaz de ir más allá de una relación formal.
Con gran sensibilidad, ninguno menciona la palabra “bendición.” Con diplomacia, Jacob ofrece “presentes” como reparación a lo pasado. Al no reciprocar, Esaú indica que acepta el presente como pago si bien es notable la expresión de arrepentimiento dada la magnitud de los regalos ofrecidos y la exageración de humildad, delante de 400 hombres y la casa de Jacob como testigos.
Noten la manera como Jacob habla de sus hijos (v.5), de su vida (v.10), de sus propiedades (v.11): acredita todo a Dios. Esaú, en cambio, ni por equivocación (v.9).

12Entonces Esaú dijo: Pongámonos en marcha y vámonos; yo iré delante de ti. 13Pero él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que debo cuidar de las ovejas y las vacas que están criando. Si los apuramos mucho, en un solo día todos los rebaños morirán. 14Adelántese ahora mi señor a su siervo; y yo avanzaré sin prisa, al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seir. 15Y Esaú dijo: Permíteme dejarte parte de la gente que está conmigo. Pero él dijo: ¿Para qué? Halle yo gracia ante los ojos de mi señor. 16Aquel mismo día regresó Esaú por su camino a Seir; 17y Jacob siguió hasta Sucot, y se edificó una casa, e hizo cobertizos para su ganado; por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot.

En casi toda la historia Esaú aparece como el más humano y virtuoso de los dos. Hay como una cierta tensión en Jacob, quien con la mayor delicadeza trata de separarse de Esaú sin que haya ofensa de por medio.
Las vidas de ambos son incompatibles, uno es hombre de guerra, el otro es pastor de ovejas. Esaú entiende la graciosa negativa del hermano y se queda tranquilo.

Sucot significa “refugio.” Seir, la ciudad de Esaú se localizaba al sureste del Mar Muerto; Sucot está cerca de Siquem, exactamente del lado contrario, al norte. Es decir que Jacob arranca en la dirección opuesta a Esaú, y miren lo que hizo: “se construyó una casa e hizo cobertizos para el ganado.”
¿Adónde se supone que debía ir? De vuelta a Canaán. Pero se queda en Sucot un buen tiempo, quizás buscando un poco de estabilidad luego de andar como nómada en los últimos 20 años de su vida.

18Y Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando vino de Padán-aram, y acampó frente a la ciudad. 19La parcela de campo donde había plantado su tienda la compró de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas [kesita; moneda muy antigua de valor superior a un siclo], 20y levantó allí un altar, y lo llamó: El-Elohe-Israel [Dios, el Dios de Israel].

¿Recuerdan el epitafio de Abraham? “Habitó en tiendas.” ¿Qué hace Jacob? Edifica una casa y se establece en Sucot, tiempo después parte y acampa su tienda cercano a la ciudad de Siquem en Canaán. ¿Recuerdan este lenguaje?
¿Será que Jacob amerita estar cerca de cualquier parte que le recuerde la civilización?

Abraham solo pasó por Siquem, Jacob se estableció en Siquem. Los residentes se identifican como “los hijos de Hamor” esto es “los hijos de la bestia” (miembros de una comunidad cuya cercanía se ha formalizado mediante del sacrificio ritual de una bestia -un asno, por ejemplo).
Para buen ejemplo, lo primero que hace Jacob es construir un altar siguiendo la tradición de su abuelo y de su padre; el nombre del altar revela una oración contestada: el voto de Bethel (llegó sin novedad a la ciudad). Dios es ahora su Dios. Dios es en verdad el Dios de Israel.

Jacob se convierte en líder de la familia solo después que abandona sus derechos, en este sentido prefigura a Cristo (Filipenses 2:5-11; 2 Corintios 5:16-21), y es de ejemplo para Su Iglesia (Mateo 5:24; Filipenses 2:5).

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Apuntes a Génesis

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE (Génesis 29-33) Génesis 31:1 a 32:8

La introducción al capítulo 31 nos ofrece una vista del Programa de Dios para Guiar.
Jacob decide que es hora de partir de Harán porque Dios le ha dicho que salga, porque ha percibido las intenciones de la familia de Labán y porque ha escuchado las conversaciones hostiles hacia él. Además, obtiene el consentimiento de la comunidad; sus esposas tienen sus propios resentimientos.
Jacob obedece, confiando en la protección de Dios pero sabiendo que Labán lo perseguirá y con una fuerza militar mayor.

La huida progresa en seis etapas:
(1) Razones de Jacob para huir (31:1-3)
(2) Discurso a sus esposas, acuerdo de ellas para huir (v.4-16)
(3) Huida de Jacob, persecución de Labán (v.17-24)
(4) Apología de Jacob en la disputa con Labán (v.25-42)
(5) Pacto de no agresión propuesto por Labán (v.43-54)
(6) Separación de las familias (v.55)

31 1Pero Jacob oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza [gloria]. 2Y Jacob observó la actitud de Labán, y he aquí, ya no era amigable para con él como antes. 3Entonces el Señor dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estaré contigo.
En los últimos seis años Dios ha bendecido a Jacob, la hostilidad de Labán e hijos evidencia la tensión creciente dentro del núcleo familiar. ¿Qué hace una persona en un ambiente non grato?
Sin embargo la decisión de Jacob se debe a obediencia al Señor, no por miedo o percepción de “malas vibraciones.” La orden es perentoria: “vuelve a la tierra de tus padres y familiares” y además con el recordatorio de la promesa: “Yo estaré contigo.”

4Jacob, pues, envió a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño, 5y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre, no es amigable para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6Y vosotras sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas.
7No obstante vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces; Dios, sin embargo, no le ha permitido perjudicarme. 8Si él decía: “Las moteadas serán tu salario”, entonces todo el rebaño paría moteadas; y si decía: “Las rayadas serán tu salario”, entonces todo el rebaño paría rayadas. 9De esta manera Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.

Hay que irse, pero planificado. Jacob reúne a las mujeres lejos de la familia y les expone razones: el mandato recibido y las intuiciones sobre su padre (no habla de los hermanos). Les recuerda
sus años de servicio
el salario cambiante
el gobierno de Dios sobre las maquinaciones de Labán
contraste sutil entre “vuestro padre” y “mi padre”

Hace análisis sobrio de los sucesos; el discurso comienza, continúa y termina señalando las victorias divinas sobre Labán. Viejo Jacob, constantemente se refiere a Labán como “vuestro padre” quizás para contrastar con el atractivo de “mi padre.”

10Y sucedió que por el tiempo cuando el rebaño estaba en celo, alcé los ojos y vi en sueños; y he aquí, los machos cabríos que cubrían las hembras eran rayados, moteados y abigarrados. 11Entonces el ángel de Dios me dijo en el sueño: “Jacob”; y yo respondí: “Heme aquí.”
12Y él dijo: “Levanta ahora los ojos y ve que todos los machos cabríos que están cubriendo las hembras son rayados, moteados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. 13“Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste un pilar, donde me hiciste un voto. Levántate ahora, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra donde naciste.”

Comparte con Lea y Raquel el sueño, pero sobre todo insiste en la identificación hecha por Dios mismo.

14Y Raquel y Lea respondieron, y le dijeron: ¿Tenemos todavía nosotras parte o herencia alguna en la casa de nuestro padre? 15¿No nos ha tratado como extranjeras? Pues nos ha vendido, y también ha consumido por completo el [disfrutado los beneficios del] precio de nuestra compra [dinero nuestro]. 16Ciertamente, toda la riqueza que Dios ha quitado de nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, todo lo que Dios te ha dicho, hazlo.

Si creyó que tenía que convencerlas, estaba muy equivocado. Tal parece que esta fue una de las pocas ocasiones en que existió verdadera comunicación intrafamiliar. Ellas secundan los planes con entusiasmo pero observen las razones: no por causa de Jacob, sino por el trato de Labán hacia ellas: “nos vendió, nos trató como extranjeras y se comió los beneficios” (dignas hijas de un padre mercantilista, ejem).
Tienen razón porque la costumbre era que el padre disfrutara el beneficio de la dote solo una temporada; el dinero, todo o en partes, debía retornar a la novia como herencia sucesoral o si quedara empobrecida por viudez. Financieramente Lea y Raquel han sido abandonadas.
Su resentimiento hace referencia al pasado, al presente e incluso al futuro (¿con qué vivirán nuestros hijos?).

17Entonces Jacob se levantó, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos, 18y puso en camino todo su ganado y todas las posesiones que había acumulado, el ganado adquirido que había acumulado en Padán-aram, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canaán. 19Y mientras Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos domésticos [terafim] que eran de su padre. 20Y Jacob engañó a Labán [robó el corazón] arameo al no informarle que huía. 21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó, cruzó el río Eufrates y se dirigió hacia la región montañosa de Galaad.

El trasquile de ovejas se llevaba a cabo en primavera, se reunía gran cantidad de hombres -de 300 a 400 para un período de tres días- a distancias lejanas y por tiempo prolongado (solían ser alrededor de 150). Así que Labán et al están lejos y muy ocupados, lo cual permite que Raquel robe los idolillos de su padre.
Tales idolillos -terafim- probablemente fueran imágenes o tallas de dioses y ancestros, se creía que daban protección y bendición, de alguna manera conectados a herencia y acceso intrafamiliar especial (¿garantía que Jacob fuera visto como presunto heredero?).
¿Por qué los robó?
No sabemos. Es posible que ella misma estuviese cautiva a su pasado y creencias politeístas, o que pretendiera impedir a su padre uso de sus medios de adivinación.

Galaad (en el original probablemente dos montañas), región fértil en Transjordania, localizada entre el río Yarmuk que desemboca en el Jordán, al sur del mar de Galilea, y la ribera noreste del Mar muerto. De Harán a Galaad habría alrededor de 560 km; Padán-Aram quedaba más lejos todavía, de modo que siete días sería para redondear los días caminados. La velocidad normal de movimiento de un rebaño es de aproximadamente 9.6 km por día. Para una semana, Jacob tendría que recorrer de 50 a 60 km diarios, un paso muy alto, imposible, para la orquesta de 1 esposo, 2 esposas, 2 concubinas, 12 niños, camellos, y mucho ganado.

22Y al tercer día, cuando informaron a Labán que Jacob había huido, 23tomó a sus parientes consigo y lo persiguió por siete días; y lo alcanzó en los montes de Galaad.
24Pero Dios vino a Labán arameo en sueños durante la noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal.

El clan entero se levanta, el lenguaje es militar. Dios interviene: en Su soberanía protege a Jacob como lo hizo con Abraham e Isaac, y se revela a Labán con meridiana claridad. Observen que palabras y obras son sinónimos: “guárdate que no hables [no maltrates]…”
Dios no le impone silencio, le impide maltratar de obra o de palabra incluso si tuviera razón en sus argumentos.

25Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Y Jacob había plantado su tienda en la región montañosa, y Labán y sus parientes acamparon en los montes de Galaad.
26Entonces Labán dijo a Jacob: ¿Qué has hecho, engañándome y llevándote a mis hijas como si fueran cautivas de guerra? 27¿Por qué huiste en secreto y me engañaste, y no me avisaste para que yo pudiera despedirte con alegría y cantos, con panderos y liras? 28¿Por qué no me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas? En esto has obrado neciamente. 29Tengo poder para hacerte daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló, diciendo: “Guárdate de hablar nada con Jacob ni bueno ni malo.”
30Y ahora, ciertamente te has marchado porque añorabas mucho la casa de tu padre; pero ¿por qué robaste mis dioses?
31Entonces Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues dije: “No sea que me quites a tus hijas a la fuerza.” 32Pero aquel con quien encuentres tus dioses, no vivirá. En presencia de nuestros parientes indica [reconoce] lo que es tuyo entre mis cosas y llévatelo. Pues Jacob no sabía que Raquel los había robado.
33Entró entonces Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, pero no los encontró. Después salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel. 34Y Raquel había tomado los ídolos domésticos, los había puesto en los aparejos del camello y se había sentado sobre ellos. Y Labán buscó [palpó] por toda la tienda, pero no los encontró.
35Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor porque no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con lo que es común entre las mujeres. Y él buscó, pero no encontró los ídolos domésticos.

Restringido por el Señor, Labán modifica su actitud y se presenta como padre amantísimo (que nunca fue), primero acusando a Jacob de robar hijas y nietos (ni mención del ganado, ejem, su silencio lo condena) y luego de robar sus ídolos.
Es interesante el silencio de las hijas, mudo testimonio contra este padre, pero Labán ni siquiera las toma en cuenta, es evidente que espera el apoyo irrestricto de ellas.
Ejemplo clásico de irracionalidad: el engañador acusando de ser engañado!
Ciego al significado del sueño que vindica a Jacob y lo condena a él.
Sordo al silencio de sus hijas, que grita sin palabras.
Impertinente en su pretensión de que todo le pertenece y ni siquiera se excusa.
Contrario a toda evidencia, se exhibe como amante y benéfico padre dispuesto a enviar al nostálgico yerno de vuelta a casa y a despedir las hijas con canciones y música.
Trae el argumento de la supuesta nostalgia de Jacob, pero solo para introducir su segunda acusación. Asume que Jacob es el ladrón. Esta segunda acusación es más seria que la primera, en esencia dice “yo he respetado tu Dios; tú no has respetado los míos.”
En el Código Hammurabi, el robo de propiedad religiosa era ofensa capital/esclavitud permanente.

Jacob ignora que Raquel era culpable. Son ‘tal para cual’ y casi arruinan la familia debido al riesgo que cometen: Raquel por robar los terafim, Jacob por el voto prematuro.

Para la audiencia israelita la historia está llena de ironía. El contraste entre el Dios de Jacob y los ídolos de Labán es risible: metidos en una caja utilizada como asiento y, el colmo, la razón que ofrece Raquel. ¡Tales dioses equivalen a toallas sanitarias!

36Entonces se enojó Jacob y riñó con Labán; y respondiendo Jacob, dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado para que tan enardecidamente me hayas perseguido? 37Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos. 38Estos veinte años yo he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaños. 39No te traía lo despedazado por las fieras; yo cargaba con la pérdida. Tú lo demandabas de mi mano, tanto lo robado de día como lo robado de noche. 40Estaba yo que de día el calor me consumía y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
41Estos veinte años he estado en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tu rebaño, y diez veces cambiaste mi salario.
42Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia [te reprendió].

Jacob se enciende, pone a los familiares como jueces y prueba su inocencia de la acusación en la presente situación y de sus actuaciones pasadas, apela a ser vindicado por Dios tanto de lo pasado como de lo presente. Veinte años de frustraciones e iras acumuladas finalmente eruptan en una diatriba de feroz intensidad que descubre la culpabilidad real de Labán: no pagaba a sus trabajadores.
Dios ha intervenido en la vida de Labán mucho más de lo que este se imagina. Labán el acusador ahora es el criminal. Jacob el criminal ahora es el acusador.
diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.

43Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son mis hijas, y los hijos mis hijos, y los rebaños mis rebaños, y todo lo que ves es mío. ¿Pero qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas dieron a luz? 44Ahora bien, ven, hagamos un pacto tú y yo y que sirva de testimonio entre tú y yo.
45Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó como señal [un pilar]. 46Y Jacob dijo a sus parientes: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón. 47Labán lo llamó Jegar Sahaduta [el montón del testimonio en arameo], pero Jacob lo llamó Galed [igual, en hebreo]. 48Y Labán dijo: Este montón es hoy un testigo entre tú y yo. Por eso lo llamó Galed; 49y Mizpa [vigía, atalaya], porque dijo: Que el Señor nos vigile a los dos cuando nos hayamos apartado el uno del otro. 50Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque nadie lo sepa, mira, Dios es testigo entre tú y yo.
51Y Labán dijo a Jacob: Mira este montón, y mira el pilar que he puesto entre tú y yo. 52Testigo sea este montón y testigo sea el pilar de que yo no pasaré de este montón hacia ti y tú no pasarás de este montón y de este pilar hacia mí, para hacer daño. 53El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, Dios de sus padres, juzgue entre nosotros.
Entonces Jacob juró por el que temía su padre Isaac. 54Luego ofreció Jacob un sacrificio en el monte, y llamó a sus parientes a comer; y comieron, y pasaron la noche en el monte.
55Y Labán se levantó muy de mañana, besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo.
Entonces Labán partió y regresó a su lugar.

Truculento Labán, reclamando bienes que no le pertenecen (igual que el intento del rey e Sodoma con Abraham). Pretensiones vacías, ciego a la realidad que exponen sus hijas con su huida y silencio en todo el episodio. La verdad es que Dios ha entregado todo a Jacob.
Labán besa a todos excepto a Jacob. Qué contraste con la primera vez que se encontraron.
Jacob responde con acciones, sin palabras, levanta un pilar y luego ordena a los parientes juntar piedras. Sienta a Labán en un bloque de hielo.
Finalmente T.L reconoce el derecho de Jacob a ser independiente, a tener un clan en igualdad de condiciones con otras tribus. Al proponer el pacto T.L concede que el otro tiene razón.

Dios ha vindicado a Jacob. Jacob no tiene necesidad de efectuar pacto alguno. Ahora es líder y anfitrión.

El Señor trabaja con nuestras debilidades y fortalezas orquestando cada una de nuestras vidas. Por fe, Abraham caminó con Dios apoyado solo en Sus promesas. Jacob requiere la seguridad de la bendición de Dios para confiar en El. En Su gracia, el Señor extiende dicha bendición a Jacob, quien lentamente va desarrollando fe.

La providencia divina orquesta incluso acciones y emociones humanas negativas para alcanzar Sus propósitos soberanos.
Los celos entre esposas dieron lugar al nacimiento de las tribus de Israel.
Los celos de Labán e hijos condujeron al retorno de Jacob a la tierra de sus padres.
La necedad de Raquel al robar los terafim permitió que Jacob ganara la demanda.

Pero la providencia también considera la justicia. Labán explotó la familia durante 14 años y sin embargo fue bendecido gracias a Jacob. Pero al final Dios volteó la mesa: Jacob y su familia se retiran con todas las riquezas acumuladas y vencen a Labán sin necesidad de espada.
La codicia de Labán termina dejándolo sin riquezas, sin hijas y sin nietos.
He aquí la irracionalidad del pecado (Proverbios 16:2; Jeremías 17:9). ¡Labán no tiene excusa!
En diversos momentos testifica sobre la protección y provisión que recibe del Dios de Abraham, pero endurece su corazón contra Dios, por causa de su egocentrismo y amor por sí mismo.

El Señor cumplió los anhelos físicos del corazón de Jacob. Ahora tiene pan para comer. Ahora necesita llenar el deseo de su corazón de volver a casa.

32 1Y cuando Jacob siguió su camino, los ángeles de Dios le salieron al encuentro. 2Y al verlos, Jacob dijo: Este es el campamento de Dios; por eso le puso a aquel lugar el nombre de Mahanaim [dos campamentos].
3Entonces Jacob envió mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la tierra de Seir, región de Edom.

Repentinamente confronta mensajeros de Dios. Noten que no hay mensaje verbal, los mensajeros están ahí, silenciosos. Jacob observa pero sin caer en pánico. Este encuentro transforma su posterior encuentro con Esaú, le confiere una dimensión vertical a la vida del patriarca, comienza su transformación personal.
Si Bethel fue “puerta del cielo” Mahanaim es el campo de Dios en la tierra.
Mahanaim se localiza al este del Jordán, en el límite entre los territorios de la media tribu de Manasés y la tribu de Gad (Josué 13:26,30). Por un tiempo sirvió como capital de Is-boset, hijo de Saúl (2 Samuel 2:8), como capital interina de David luego del golpe de Absalón (2 Samuel 17:24, 27).
Jacob encuentra ángeles o mensajeros, luego él envía sus propios mensajeros a Esaú.

4Y les dio órdenes, diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: “Así dice tu siervo Jacob: ‘He morado [peregrinado] con Labán, y allí me he quedado hasta ahora. 5‘Tengo bueyes, asnos y rebaños, siervos y siervas; y envío a avisar a mi señor, para hallar gracia ante tus ojos.”

Intenta suavizar al hermano (Jacob asume que su hermano permanece airado en su contra). De entrada se identifica como “tu siervo Jacob.” El discurso dentro del discurso: “a mi señor Esaú, de parte de tu siervo Jacob.”
Jacob resume 20 años de vida en una frase. Al mencionar posesiones, literal le notifica al otro que puede disponer a su antojo!
Jacob está apelando a la generosidad, la buena voluntad de Esaú. Hesed.

6Y los mensajeros regresaron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú, y él también viene a tu encuentro y cuatrocientos hombres con él. 7Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió; y dividió la gente que estaba con él, y las ovejas, las vacas y los camellos, en dos campamentos [Mahanaim] 8y dijo: Si Esaú viene a un campamento y lo ataca, entonces el campamento que queda escapará.

Las palabras del mensajero son ambiguas: con 400 hombres ¿para qué? La percepción de Jacob se ve afectada, tiene su prejuicio y ahora más, así que empieza a elaborar planes. Pero, si Esaú tiene malas intenciones, ¿por qué permitió el regreso de los mensajeros? La audiencia puede ver la ironía, Esaú viene a escoltarlo (33:12).
Noten que al establecer dos campamentos Jacob vuelve a caer en favoritismo; de hecho su familia ya estaba dividida en dos campamentos: uno representado por Esaú e Isaac, otro por Jacob y Rebeca.

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Apuntes a Génesis II

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE. Génesis 29-33 (ahora 29:31 a 30:43)

31Vio el Señor que Lea era aborrecida, y le concedió hijos [abrió su matriz]; pero Raquel era estéril.
La primera referencia a la actividad de Jehová: es El quien observa que Lea no es amada.
Siete años, una semana, dos casamientos y un escenario vergonzoso, y he aquí Dios de nuevo en escena.
Lea era aborrecida (es la misma palabra usada en Deuteronomio 21:15; Mateo 6:24). Pero Dios escoge a esta mujer para ser madre primero. Es la segunda vez que Jehová Dios abre la matriz, la primera cuando las filisteas y Abimelec.
aborrecer
Del lat. abhorrescĕre.
1. Tener aversión a alguien o algo.
2. Dicho de algunos animales, y especialmente de las aves: Dejar o abandonar el nido, los huevos o las crías.

Jacob aborreció a Lea, pero no buscó divorciarse de ella. Es posible que no existiera la opción, pues si lo fuera Jacob lo habría hecho; también es posible que si hubiera procedido habría perdido entonces a Raquel.
Si suponemos que los embarazos de Lea suceden en los siguientes siete años luego del casorio, significa que desde los primeros años Lea estuvo embarazada (tuvo 4 hijos). De hecho, el análisis somero de 11 hijos en siete años sugiere que ¡dos o más de las cuatro mujeres estuvieron embarazadas al mismo tiempo!
Las ocasiones crean tres escenarios, reflejo fiel del conflicto familiar:
1) El Señor abre la matriz de Lea (29:31-35)
2) Lucha entre Raquel y Lea via Bilhah y Zilpah (30:1-13)
3) Lucha entre Raquel y Lea vía compraventa y oración (30:14-24).

En cada escena nacen 4 niños, para un total de 11 varones y una hija. El clímax llega cuando Dios recuerda a Raquel y nace el 12 varón, con Jacob en el exilio.
32Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén [ved, un hijo], pues dijo: Por cuanto el Señor ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará.
33Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto el Señor ha oído que soy aborrecida, me ha dado también este hijo. Así que le puso por nombre Simeón [el que escucha]. 34Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez mi marido se apegará a mí, porque le he dado tres hijos. Así que le puso por nombre Leví [adherido]. 35Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al Señor; así que le puso por nombre Judá [alabado]; y dejó de dar a luz.

La razón del primer nombre es correcta: “Dios ha visto…” pero la segunda parte no lo es. Lea no será la primera ni la última mujer que descubre que un embarazo no es garantía del amor o cuidados del esposo.
Cuando Simón, Lea enfoca a Dios, quien está por encima de cualquier circunstancia.
Noten que Jacob no tiene parte en dar nombre a los hijos.
Cuando Leví, Lea espera que su marido ¡se apegue un poco más a ella! No ha perdido la esperanza, en otras palabras. La verdad que Jacob “no era fácil” pues continúa cohabitando con ella (y con todas las demás) a pesar de su aborrecimiento.

Al nacimiento del cuarto hijo Lea ya no habla de su lamentable situación, se vuelca solo en Dios. Judá quiere decir “alabado sea Dios.” Leví es el padre de los sacerdotes levitas. Moisés y Aarón fueron levitas. Judá es el linaje principal de la monarquía. De modo que dos de las instituciones principales del Antiguo Testamento -sacerdocio y monarquía- provienen de un matrimonio no planificado ni querido.

30 1Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. 2Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: ¿Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre?

¿Celos de su hermana la fea? Lanza un imperativo a Jacob, un auténtico reproche, que Jacob responde con la misma insolencia. En su respuesta encontramos certeza teológica pero también abdicación de su papel como líder piadoso.
Lea no tenía el cuerpo curvilíneo de Raquel, pero Raquel no tenía la fecundidad de Lea. Tenemos dos de los estereotipos femeninos más comunes que podemos encontrar: una mujer hermosa que anhela tener hijos, otra fea -pero con hijos- que solo anhela al marido.
Querer hijos no es problema, anhelar el amor de tu esposo tampoco; el problema es convertir esos deseos en lo más importante de tu vida.

Hemos visto el tema recurrente de perseguir cosas buenas de la manera equivocada: Jacob engaña a Esaú; Labán engaña a Jacob; Lea participa en el engaño contra Jacob la noche de sus bodas, y luego veremos a Raquel practicando engaño contra su padre cuando esconde los idolillos que tomó de la casa de su padre.
Pecado conduce a muerte, negligencia conduce a pérdida, egoísmo conduce a auto victimización, y cada quien termina aislado y solitario.
He aquí la ley moral de la reciprocidad (Gálatas 6:7-8 No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna).

Jacob sufre las consecuencias del favoritismo que le impuso Labán. Raquel se encuentra en fuerte angustia, quiere respeto y validez de su matrimonio. Cada mujer quiere lo que tiene la otra; ninguna valora lo que se le ha otorgado.
La hipérbole del lenguaje revela su angustia. Irónicamente, morirá dando a luz (35:16-19).
hipérbole
Del lat. hyperbŏle, y este del gr. ὑπερβολή hyperbolḗ.
1. Aumento o disminución excesiva de aquello de que se habla.
2. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

3Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos. 4Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella. 5Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob. 6Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan [El juzgó]. 7Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob. 8Y Raquel dijo: Con grandes luchas [de Dios] he luchado con mi hermana, y ciertamente he prevalecido. Y le puso por nombre Neftalí [mi lucha].
Jacob no protesta la sugerencia de Raquel y Bilha queda embarazada. ¡Todas se embarazan menos Raquel! Para colmo, de hijos varones.
Raquel es plenamente consciente de que Dios abre/cierra la matriz, por ello exclama luchar con Dios a su favor.

9Viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob. 10Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob. 11Y Lea dijo: ¡Cuán afortunada! Y le puso por nombre Gad [fortuna]. 12Después Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob. 13Y Lea dijo: Dichosa de mí; porque las mujeres me llamarán bienaventurada. Y le puso por nombre Aser [dichoso].
Lea exultante, podría compararse con María (Lucas 1:48); la diferencia principal es que Lea habla de “todas las mujeres” mientras que María hable de “todas las generaciones.”
En esencia, lo que Lea dice es “Envídienme.”

14Fue Rubén en los días de la cosecha de trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: Dame, te ruego, de las mandrágoras de tu hijo. 15Pero ella le respondió: ¿Te parece poco haberme quitado el marido? ¿Me quitarás también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que él duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.
16Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y él durmió con ella aquella noche. 17Escuchó Dios a Lea, y ella concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob. 18Y Lea dijo: Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido. Y le puso por nombre Isacar [recompensa]. 19Concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20Y Lea dijo: Dios me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivirá conmigo [me honrará], porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zabulón [honor]. 21Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.

¿Habrá recordado Jacob su compra de la primogenitura? ¿Su alquiler por Labán y ahora por su hija Lea? No hace preguntas, consiente y duerme con Lea esa noche.
Las mandrágoras son plantas parecidas a los tomates, se cosechan en marzo – abril y emiten una fragancia muy característica, densa. Se utilizaba como afrodisíaco en el mundo antiguo (Cantares 7:13); Afrodita se conocía como “La Dama de la Mandrágora.”
Aparentemente Raquel decidía con quien dormía Jacob, siendo ella la favorita.
Ambas esposas tienen serias “deficiencias”, una en amor y reconocimiento, la otra en hijos. Cada una tiene su “plan B” para subsanar deficiencia; Raquel no era ajena a las supuestas propiedades de la fruta, ella misma esperaba beneficios y cede al alquiler.
mandrágora
Del lat. mandragŏra, y este del gr. μανδραγόρας mandragóras.
1. Planta herbácea de la familia de las solanáceas, sin tallo, con muchas hojas pecioladas, muy grandes, ovaladas, rugosas, ondeadas por el margen y de color verde oscuro, flores de mal olor en forma de campanilla, blanquecinas y rojizas, en grupo colocado en el centro de las hojas, fruto en baya semejante a una manzana pequeña, redondo, liso, carnoso y de olor fétido, y raíz gruesa, fusiforme y a menudo bifurcada. Se ha usado en medicina como narcótico, y acerca de sus propiedades corrían en la Antigüedad muchas fábulas.

Pero Lea tuvo dos varones y una hija sin mandrágoras; Raquel hubo de esperar tres años sin hijos. Observen que el nombre de Dina carece de etimología.

22Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos. 23Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta. 24Y le puso por nombre José, diciendo: Que el Señor me añada otro hijo.

Dios se acordó de Noé, ahora recuerda a Raquel y abre su matriz.
Para nada menciona las mandrágoras y atribuye su embarazo y parto a la obra de Dios en su vida (¡por fin!). Cuando se entrega a la oración entonces es que Dios remueve su desgracia.

Ley de la reciprocidad.
Si bien ambas hermanas reconocen que el Dios de Israel -a quien llaman “el Señor”- es quien les permite concebir, y a pesar de que ambas validan su identidad reconociendo el favor de Dios sobre ellas, sus luchas egoístas por la supremacía destruyen el hogar.
Su vergonzosa competencia produce contiendas sin fin (Proverbios 12:4 la mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos) y siembra la semilla del futuro tribalismo destructivo que arruinará a los hijos de Israel.
Jacob también es disciplinado. Así como negoció el asunto de la primogenitura, Labán le negoció las esposas y Lea negoció la compraventa del mismo Jacob.

Las 12 tribus de Israel nacen en un ambiente opresivo, de dolor social y rivalidad.
Y, sin embargo, Dios bendice. Su gracia es mayor que nuestros pecados, Sus propósitos no serán obstaculizados. Entrelazada en la historia se encuentra el regalo de la esperanza (Juan 10:10 …Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia).
Por la misericordia divina Lea da a luz seis de las 12 tribus de Israel, incluyendo los linajes mesiánico y levítico. Dios “recuerda” a Raquel.

La angustia de no producir hijos es entendible. Pero desde la perspectiva bíblica es una oportunidad para la gracia soberana. Fe es presentar a Dios nuestros miedos y debilidades y confiar en que de alguna manera El transformará nuestro dolor en un momento de gracia.
Dios abre la matriz de Raquel después que ella se desprendió de su marido y de su posición como esposa privilegiada. Su esterilidad era un símbolo de su terca voluntad, su envidia, y su opresión a su hermana.

25Y sucedió que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra. 26Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y déjame ir; pues tú bien sabes el servicio que te he prestado.

Interesante, el nacimiento del hijo de Raquel es la señal del tiempo de partir. Tal parece que Jacob se siente libre, por fin despierta y es el primero que habla, demandando que Labán honre el contrato de matrimonio y propone los términos para el contrato de ganado.
Observen que Jason solicita la entrega de sus mujeres e hijos porque de hecho Labán todavía podía tener derechos de propiedad (Génesis 31:43).
Noten también el lenguaje: te he servido… Jacob caracteriza su tiempo con Labán como servidumbre!

27Pero Labán le respondió: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, quédate conmigo; me he dado cuenta de que el Señor me ha bendecido por causa tuya. 28Y añadió: Fíjame tu salario, y te lo daré.

Truculento Labán entregado a prácticas paganas (me he dado cuenta…), el idioma original significa que era dado a la adivinación. Tal práctica fue expresamente prohibida en Israel (Levítico 19:26; Deuteronomio 18:10,14) porque presupone control del mundo por otras fuerzas espirituales ajenas a Dios. Dios hace que Labán mismo confiese la bendición del Señor por causa de la presencia e Jacob, cumpliendo así una de las promesas hechas a Abraham.
Labán se concentra solo en lo económico. Ignora la petición sobre las mujeres e hijos. En un sentido atribuye su prosperidad material al Dios de Jacob; por otra parte admite -sin decirlo- que esa prosperidad no es recompensa de virtud propia alguna, sino debida únicamente a la presencia de Jacob en su casa.

29Mas él le respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo le ha ido a tu ganado conmigo. 30Porque tenías poco antes de que yo viniera, y ha aumentado hasta ser multitud; y el Señor te ha bendecido en todo lo que he hecho. Y ahora, ¿cuándo proveeré yo también para mi propia casa?
31Y él respondió: ¿Qué te daré? Y Jacob dijo: No me des nada. Volveré a pastorear y a cuidar tu rebaño si tan sólo haces esto por mí: 32déjame pasar por entre todo tu rebaño hoy, apartando de él toda oveja moteada o manchada y todos los corderos negros, y las manchadas o moteadas de entre las cabras, y ése será mi salario.
33Mi honradez responderá por mí el día de mañana, cuando vengas a ver acerca de mi salario. Todo lo que no sea moteado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, si es hallado conmigo, se considerará robado.
34Y Labán dijo: Muy bien, sea conforme a tu palabra.

En el Mediterráneo las ovejas suelen ser blancas y las cabras negras o café oscuro. Jacob está pidiendo lo irregular, lo que no es de color normal, en pocas palabras.
Por tanto, si Labán descubre cualquier animal de un solo color en el ganado de Jacob, podrá acusarlo de robo.
¡Mi honradez..! Lo que no hizo con su hermano Esaú. Si Labán hubiera sabido la historia seguro que no habría hecho negocio con Jacob. Ahora bien, normalmente el 20% del ganado no es de un solo color, es probable que Labán consiente al negocio porque Jacob está dispuesto a aceptar una pequeña cantidad.
Lo que Labán ignora es que Jacob recibió otro sueño (31:10-13), aunque relatado más tarde, cronológicamente debió ser anterior al contrato actual. La proposición de Jacob depende del sueño de Dios.

35Aquel mismo día apartó Labán los machos cabríos rayados o manchados y todas las cabras moteadas o manchadas, y todo lo que tenía algo de blanco, y de entre los corderos todos los negros, y lo puso todo al cuidado de sus hijos. 36Y puso una distancia de tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaños de Labán.
Truculento Labán otra vez. Los animales debieran ser el punto de partida para Jacob, al apartarlos del rebaño literalmente deja a Jacob sin nada para empezar, y además pone distancia de por medio.
Pero a los escogidos de Dios todo obra para bien. Las dos precauciones de Labán solo acentuarán más la super bendición que está por venir. Como escribe el poeta: lo mejor siempre está por venir.

37Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y les sacó tiras blancas de la corteza, descubriendo así lo blanco de las varas. 38Y colocó las varas que había descortezado delante de los rebaños, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaños venían a beber; y se apareaban cuando venían a beber. 39Así se apareaban los rebaños junto a las varas; y los rebaños tenían crías rayadas, moteadas y manchadas.
40Y Jacob apartó los corderos, y puso los rebaños en dirección a lo rayado y a todo lo negro en el rebaño de Labán, y puso su propio hato aparte; no lo puso con el rebaño de Labán.
Este asunto de las varas es equivalente a las mandrágoras de Raquel. Las frutas no fueron la causa de la fertilidad, las varas no son la causa de que animales de un solo color tengan crías rayadas, moteadas y manchadas.
¿Mera superstición de Jacob o se aprovecha del paganismo de Labán?
Jacob testifica que fue Dios quien produjo los resultados deseados, no obra de magia.
fenotipo
Del al. Phaenotypus, hoy Phänotypus, y este de la raíz del gr. φαίνειν phaínein ‘mostrar, aparecer’ y τύπος týpos ‘tipo’.
1. Manifestación variable del genotipo de un organismo en un determinado ambiente.

genotipo
Del al. Genotypus, y este del gr. γένος génos ‘raza’, ‘linaje’, ‘prole’ y τύπος týpos ‘tipo’.
1. Conjunto de los genes de un individuo, de acuerdo con su composición alélica.

El ganado que cuida es de un solo color (fenotipo). Pero los genes se heredan mediante leyes mendelianas, de modo que ⅓ de los animales es de genes homocigotos, de un solo color o monocromáticos, y ⅔ son de genes heterocigotos (que contienen el gen de las manchas).
Al cruzar los heterocigotos entre sí, Jacob producirá 25% de animales manchados. Jacob muestra ingenuidad pero no ha cometido engaño.
Sin embargo en el Antiguo Testamento el significado de ‘justicia’ implica “servir a la comunidad para Dios”, no para sí mismo; ‘maldad’ implica servirse a sí mismo a expensas de otros:
1) Respecto al contrato matrimonial, cumplió los segundos siete años, y no se divorció de Lea.
2) Respecto al contrato salarial, Jacob parece abrazar la filosofía de “adonde fueres haz lo que vieres.”

41Además, sucedía que cada vez que los más robustos del rebaño se apareaban, Jacob ponía las varas a la vista del rebaño en los canales, para que se aparearan frente a las varas; 42pero cuando el rebaño era débil, no las ponía, de manera que las crías débiles vinieron a ser de Labán y las robustas de Jacob.
43Así prosperó el hombre en gran manera, y tuvo grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

Es evidente que Jacob era un ganadero experimentado. Ahora escoge animales de modo muy selectivo: los animales híbridos eran más fuertes y concebían más temprano que los homocigotos, sus colores recesivos emergían al aparearse entre sí.
Dios le dio este conocimiento (31:12), así como luego dio a José, hijo de Jacob, la capacidad de interpretar sueños.

El Soberano bendice a este hombre a expensas del ganado de Labán, pese a que ambos han actuado de manera escandalosa. Dios se ha comprometido con este hombre fallido.
La narración establece la absoluta verdad de la soberanía divina, una vez más.
Dios no se frustra por nada; Sus promesas de protección y bendición eventualmente triunfan.
El escritor no exalta la conducta de Jacob, el Señor recompensa a Jacob y castiga a Labán en el puro ejercicio de Su voluntad.
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Apuntes a Génesis II

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE. Génesis 29-33 (ahora 29:1-30)

La providencia divina se convierte en el medio de disciplina para transformar el carácter de Jacob (Proverbios 3:12 porque el Señor a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita).
La tipología de la escena es muy clásica: (1) el héroe o su representante sale a un país lejano, de sus antecesores; (2) llega a un pozo; (3) una joven, prima del novio, se acerca a sacar agua del pozo; (4) el héroe o la prima sacan agua del pozo; (5) la joven regresa a su casa y reporta suceso a un hermano o a su padre; (6) el héroe es llevado a la casa de la joven; (7) posterior, arreglos matrimoniales entre ambos.
La similitud de la escena con el siervo de Abraham subraya la benevolencia de la providencia divina pero el contraste es obvio entre el siervo prudente que oraba y este patriarca; de hecho más bien parece que Jacob tropieza con la buena fortuna de encontrar esposa, sin percatarse para nada de la presencia de Dios (otra vez).

El escritor no explica las razones del por qué Isaac enviara su hijo a buscar esposa con las manos vacías. Lo bendijo pero literalmente no le dio dinero ni camellos ni joyas, nada. Así que Jacob no tiene dote qué ofrecer sino su propia persona.

El capítulo 29 consta de tres partes: la escena con los pastores (v.1-8), la escena con Raquel (v.9-12) y la escena con Labán (v.13-14a). Jacob viaja a Harán buscando esposa; providencialmente la encuentra en el pozo de agua, como el siervo de Abraham.

29 1Entonces Jacob siguió su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente.
¿Arameos en la parte norte del Eufrates? Es posible. Pero el énfasis en “hijos del oriente” sobre todo en Génesis denota contexto de juicio (4:16), vanidad (11:2; 13:11) o alejamiento, separación (25:6). Para Jacob, la paz retornó cuando regresó al occidente. Ahora se dirige a un sitio desconocido, y de peligro.

2Y miró, y vio un pozo en el campo, y he aquí, tres rebaños de ovejas estaban echados allí junto a él, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños, y la piedra sobre la boca del pozo era grande. 3Cuando todos los rebaños se juntaban allí, entonces rodaban la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas, y volvían a poner la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
Generalmente eran las cisternas las que se tapaban con piedras grandes y pesadas. Se requerían 2-3 hombres para remover tales piedras. En la historia, la piedra del pozo se convierte en el medio de Jacob encontrarse con Raquel.

4Y Jacob dijo a los pastores: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán. 5Entonces les dijo: ¿Conocéis a Labán, hijo de Nacor? Y ellos respondieron: Lo conocemos. 6Y él les dijo: ¿Se encuentra bien? Y dijeron: Está bien; mira, su hija Raquel viene con las ovejas.
He aquí ejemplo del cumplimiento por parte de Dios de una promesa recién hecha “Yo estaré contigo” pues parece que Jacob encuentra este pozo por casualidad, no sabe dónde está; pero no es ninguna coincidencia que llega al lugar preciso donde encuentra la gente apropiada y la muchacha correcta (aunque quizás no el tiempo adecuado):

7Y él dijo: He aquí, aún es pleno día, no es tiempo de recoger el ganado. Dad de beber a las ovejas, e id a apacentarlas. 8Pero ellos dijeron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños y quiten la piedra de la boca del pozo; entonces daremos de beber a las ovejas.
Vean la providencia: no parece ser el momento apropiado. Pero el argumento de los pastores es inexcusable, evaden responsabilidad. Observen que Jacob no muestra interés en Raquel, su interés aparente son las ovejas; ¿subterfugio para alejar los pastores y quedarse a solas con la joven?

9Todavía estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora. 10Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, Jacob subió y quitó la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre.
WOW! En una demostración de fuerza tipo Hércules ¡hace rodar la piedra y abre el pozo!
La realidad de la presencia divina le confiere a Jacob fuerza para un acto físico brutal (como en los días de Sansón) por única vez en su vida. Ni habló, solo actuó, y no da señales de darse cuenta de la Providencia (otra vez).
Desafortunadamente Jacob actúa por el impulso de la atracción física, “vio a Raquel”, no basado en oración (contraste con el sirviente de Abraham).
Noten la insistencia del escritor en el parentesco familiar, “hermano de su madre” como evidencia de que la atribución familiar redundante implica motivación.

11Entonces Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
¿Se imaginan la turbación de Raquel? Ni siquiera pregunta por qué llora (Jacob tampoco explica, ¿gratitud quizás?) y de repente le plantan un beso. Esta es una de las pocas instancias del Antiguo Testamento donde un hombre besa a una mujer (Génesis 31:28; 1 Reyes 19:20; Cantares 1:2); en el AT el beso como signo de bienvenida o de bendición solía ser entre varones.
La escena nos revela a un hombre temperamental, que Dios irá modelando, transformando. Calculador, poderoso, es movido hasta las lágrimas cuando ve a su hermosa pariente pero de la cual no sabe absolutamente nada. ¿Recuerdan al sirviente desconocido que envió Abraham? ¿Cómo probó a la Rebeca joven? ¿Cómo oró y dió gracias en cada instancia?
Amadas hemos de aprender a cultivar sensibilidad espiritual, estar alertas, y no priorizar lo físico/sensual.

12Y Jacob hizo saber a Raquel que él era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió y se lo hizo saber a su padre.
13Y sucedió que cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó y lo trajo a su casa. Entonces él contó a Labán todas estas cosas. 14Y le dijo Labán: Ciertamente tú eres hueso mío y carne mía. Y Jacob se quedó con él todo un mes.
15Y Labán dijo a Jacob: ¿Acaso porque eres mi pariente has de servirme de balde?
Hazme saber cuál será tu salario.
Labán es más exhuberante, si antes lo impresionaron las joyas, ahora la fuerza del hombre lo deja sin palabras. El truculento Labán percibe de inmediato el valor de Jacob.
Raquel corrió. Labán corrió. ¡Cuánto entusiasmo!
Al final del mes Labán propone que la visita de Jacob sea regularizada (¡esperó todo un mes! noten la truculencia del personaje, que también esperó hasta después de la boda para hablar de las costumbres del pueblo), de paso convirtiendo el parentesco en asunto económico. La relación tío-sobrino estará subordinada a la de empleado-patrón, donde el patrón es Labán, por supuesto. Las suaves palabras de Labán reducen al joven a un simple obrero, los siguientes 20 años desarrollan la película de un amo opresivo sobre un siervo empleado bajo palabra, ni siquiera bajo contrato, obligado a pagar una dote de matrimonio.

Uno cosecha lo que siembra (Gálatas 6:7), ley moral de la reciprocidad dada por Dios mismo. Así como Jacob engañó a su padre, ahora él mismo será engañado (y no una vez, sino varias).

16Labán tenía dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.
Mmm, a Jacob no le interesan asuntos monetarios. “Ojos delicados” es la mayor, pero sin experiencia, su mirada no tenía la chispa que los orientales asumen como belleza. De hecho su nombre más bien equivale a “vaca” mientras Raquel es “ternera.” Nombres de una ganadero, pero este padre literalmente las trata así, como elementos para comerciar y negociar.

18Y Jacob se había enamorado de Raquel, y dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.
Vaya, amor a primera vista. Noten que el verso no dice que fuera recíproco. El vino en busca de esposa y el Señor en su bondad le concedió una mujer particular, algo mucho mejor que el dinero.
¿Por qué siete años? No sabemos. Lo evidente es que no tiene prisa en volver a casa.

19Y Labán dijo: Mejor es dártela a ti que dársela a otro hombre; quédate conmigo.
El padre ni siquiera consulta a su hija. Observen lo ambigüo de la respuesta: no promete entregarla al cabo de los siete años, simplemente considera. ¿Fue intencional?

20Jacob, pues, sirvió siete años por Raquel, y le parecieron unos pocos días, por el amor que le tenía.
Lo clásico. No hay detalles de los siete años. Pasaron volando, según el comentario.

21Entonces Jacob dijo a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella.
Observen que Jacob dice “mi mujer” en lugar de referirse a “tu hija.” Porque la pareja estaba comprometida aunque no unida en matrimonio (Deuteronomio 20:7; 22:23-25). Las palabras de Jacob denotan la feliz motivación de la atracción magnética cantada en el Cantar de los Cantares (cf.Proverbios 30:18-19).

22Y Labán reunió a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.
Labán ni pío dijo. Ignora a Jacob y organiza una fiesta monumental regada con abundantes bebidas alcohólicas (así en el original), así que Jacob no estaba muy en control de todas sus facultades la noche de sus bodas; lo cual, aunado a la oscuridad de la noche, permite que Labán ejecute su engaño con total maestría (igual que su hermana Rebeca hizo con Isaac).

23Y sucedió que al anochecer tomó a su hija Lea y se la trajo, y Jacob se llegó a ella. 24Y Labán dio su sierva Zilpa a su hija Lea como sierva. 25Cuando fue de mañana, he aquí que era Lea. Y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No fue por Raquel que te serví? ¿Por qué, pues, me has engañado?
La costumbre de poner velo a la novia (24:65) y de casar primero la hija mayor cubren de maravilla las malvadas intenciones de Labán. Jacob es ahora objeto de engaño.
Surgen interrogantes muy serias aquí: ¿Cómo se habrá sentido esta joven mujer, Lea, llevada a la cámara nupcial por su mismo padre? ¿Aceptó voluntariamente el hecho de ser esposa subrogada? ¿Qué pasó con su reputación? ¿Se contentó con ser utilizada como simple objeto, reducida a instrumento para un fin?
Al otorgarle su sierva Zilpa (“nariz pequeña”, madre de Gad y Aser), Labán cumple con la práctica frecuente de presentar un regalo a la novia. ¿Significa que Lea es ajena a la trama del padre?

26Y Labán respondió: No se acostumbra en nuestro lugar dar a la menor antes que a la mayor.
¿Por qué no lo hizo antes? Racionaliza después, luego de ser interrogado por Jacob. La “fuerza de las costumbre” es una expresión muy fuerte, ¡Labán se ofende y acusa a Jacob de querer violentar reglas ancestrales!

27Cumple la semana nupcial de ésta, y te daremos también la otra por el servicio que habrás de rendirme aún otros siete años. 28Así lo hizo Jacob, y cumplió la semana de ella; y él le dio a su hija Raquel por mujer. 29Y Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel como sierva. 30Y Jacob se llegó también a Raquel, y amó más a Raquel que a Lea; y sirvió a Labán durante otros siete años.
Tal parece que la estrategia de Labán se desarrolló en la primera noche de la fiesta. Este padre no tiene problemas con el matrimonio de dos hijas con el mismo varón; más tarde la práctica será condenada (Levítico 18:18). Jacob no hace más protestas, de modo que en el transcurso de una semana de repente se encuentra con 4 mujeres en su propia casa.
Bilha = “descuidada” madre de Dan y Neftalí.
Transcurren 14 años entre el v.20 y el v.30, aparentemente no se registra nada, pero si leemos con cuidado sobre el nacimiento de los hijos de Jacob, nos daremos cuenta que Raquel es incapaz de concebir mientras que Lea salta de gozo con cada embarazo.

En los primeros siete años de noviazgo todo fue dulzura y romance, los siguientes siete son de viento y tempestad porque Jacob amaba a Raquel, no dividía su afecto por tanto Lea era la aborrecida.
Jacob comete el mismo pecado de favoritismo que tuvieron sus padres, ellos con los hijos, Jacob con las esposas. Y si los hijos se odiaron… imaginen…
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Apuntes a Génesis II

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TEMA 6. MELLIZOS. Génesis 28:10-22

Aparentemente Isaac quiere enderezar el barco. Pienso que la mayoría nos podemos reconocer en este Isaac, cuando servimos por motivos impuros o intenciones mal dirigidas, pero ejercitamos fe y Dios cumple Su buena obra, mientras nos disciplina en el camino.

He aquí una familia de fe y de fallas para llevar a cabo los planes de Dios.
– Isaac, dependiente de sus sentidos y falta de resolución.
– Rebeca, quien actúa mediante dominación y decepción.
– Jacob, quien engaña y blasfema al mentir.
Y sin embargo hay aquí un mensaje de esperanza para todos: la entrada al Reino de Dios en última instancia depende de la gracia soberana de Dios, no de la fidelidad humana.

La divina promesa de esperanza sobrepasa todas estas fallas. El escritor de Génesis muestra las debilidades humanas, es cierto, pero destacando la gracia de Dios. La salvación es por completo obra de Su misericordia.

Ahora, si bien se imparte la bendición de acuerdo a la buena voluntad divina, también se pronuncia veredicto sobre las egoístas acciones de la familia. Hemos de aprender que Dios nos usa a pesar de nuestras fallas, y hemos de reconocer que hay consecuencias reales secundarias a nuestro pecado y arrogancia.

10Y salió Jacob de Beerseba, y fue para Harán.
El hijo favorito de Mami, fuera de casa. La acción marca el principio del peregrinaje de Jacob como patriarca de cuño propio. Lleva en mente encontrar esposa, lo que no sabe es que primero encontrará a Dios.
De Beerseba hasta Harán son más de 800 km, un largo viaje, pero la narración se enfoca en solo 2 días y en un solo lugar.

11Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. 12Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
Donde le cogió la noche, como dirían nuestros campesinos, imposible viajar en la oscuridad. Lo que parece ordinario, un cierto lugar y una piedra cualquiera. Jacob está en medio de la nada, no sabe dónde está; es Dios quien toma la iniciativa y lo sorprende.
El sueño contiene una escalera, la palabra es de controversia porque en una escalera no hay modo de subir y bajar al mismo tiempo (¿por qué necesitarían escalera los ángeles?) así que otros sugieren se trataría de una rampa o algo así.

En el original se lee “escalera dirigida a la tierra.” Viene a la mente la historia de Babel,  allí los rebeldes construyen hacia los cielos pero aquí la construcción no es producto de ilusiones humanas grandiosas: es el modo como Dios se da a conocer a Jacob. No es orgullo lo que sube y baja, son mensajeros -ángeles de Dios- espíritus ministradores enviados a servir por causa de los que heredarán salvación (Hebreos 1:14).

13Y he aquí, el Señor estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. 15He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.

En el hebreo se lee que Jehová estaba parado al lado de Jacob, cerca, por tanto habla en lugar de llamar. ¿Qué dice el Señor?
Para sorpresa nuestra, no hay una sola palabra de amonestación por la conducta de Jacob contra su padre y su hermano. En lugar de fulminarlo, Dios expresa una cadena de promesas ¡incondicionales! (Jacob se integra al club, con Abraham e Isaac, de estar libres de censura por parte de Dios a pesar de conducta escandalosa patente. Esta ausencia de amonestación contrasta con los primeros capítulos de Génesis -Adán y Eva, Caín, Noé y contemporáneos, etc.; en la época de los patriarcas la amonestación cae sobre no israelitas -Faraón, Abimelec).

Pero parece haber censura indirecta. Dios se revela como el Dios de tu padre y de tu abuelo, de la primera y de la segunda generación, ¿lo será de la tercera?
La frase Dios de Isaac debe haber retiñido en los oídos de Jacob, porque ahora está frente al mismo Dios: Yo Soy Dios de quien tú engañaste y tomaste ventaja. ¿Me engañarás también a Mí?

Previo el énfasis ha sido la “obtención” de la bendición por parte de Jacob. Ahora el énfasis cambia a “ser” la bendición -en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. “Yo Soy… Te protegeré…Te extenderás… Te haré regresar…No te abandonaré…” Seis veces el sujeto es Dios y el objeto es Jacob. Es la quinta ocasión que Génesis se refiere al patriarca y/o su descendencia como medio de bendición mundial. Quizás ahora es más dramática: Abraham estaba casado pero sin hijos, Jacob ni siquiera tiene esposa.

Yo estoy contigo… Constituye la primera de 3 promesas personales hechas a Jacob: de intimidad, de preservación y protección, de volverlo a casa.
No te dejaré… Dios no está limitado a un sitio particular.

16Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía. 17Y tuvo miedo y dijo: ¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo.
Jacob se da cuenta de inmediato que no se trata de un sueño cualquiera. Descubre con total asombro la realidad de la divina presencia a su lado y se reprocha a sí mismo no haberse percatado antes, él creía ser dueño de su espacio.
Interesante, comparen la respuesta de Jacob con la de Sansón: el primero no se dio cuenta de la presencia de Dios con él, el segundo no se dio cuenta que Dios no estaba con él (Jueces 16:20).
Resulta inexcusable la ignorancia o la presunción de la presencia de Dios.
La reacción de Jacob va de la sorpresa al asombro al temor, lo cual prepara el terreno para la acción siguiente.

18Y se levantó Jacob muy de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, la erigió por señal y derramó aceite por encima. 19Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel [casa de Dios], aunque anteriormente el nombre de la ciudad había sido Luz. 20Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, 21y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. 22Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.

En los días de los patriarcas fue lícito erigir piedras como pilares (Génesis 31:13,45; 35:14; Exodo 24:4). Tales pilares servirían como (1) recordatorio de encuentro con Dios o símbolo visible e Su presencia, (2) establecer un límite y ser de testimonio, (3) servir de monumento en la tumba de un ser amado (Génesis 35:20).
Pero tiempo después tal práctica se consideró ilícita. ¿Por qué? Porque eran parte del culto canaanita que había de ser destruído (Exodo 23:24; 34:13; Deuteronomio 7:5). Además, levantar pilares formó parte de las caídas en el paganismo y sincretismo religioso del pueblo de Dios (1 Reyes 14:23; 2 Reyes 17:10). Es probable que la razón última para que algo lícito se tornara ilícito es que la piedra misma fuese vista como ídolo, no como símbolo.

La historia está llena de incidentes transformados. Una piedra convertida en pilar. Un cierto lugar en Bethel (casa de Dios). Un hombre que huye de su casa ahora corre hacia Dios. El mismo hombre será convertido de Jacob a Israel. Ahora, el Dios de Beth-El se convierte en el Dios personal de Jacob.
Piedad verdadera es mucho más que lindos sentimientos espirituales. La piedad encuentra expresión en actos de adoración tangibles, públicos, corporativos: altares, circuncisión, ahora pilares y diezmos.

El turno ahora es de Jacob, quien pronuncia el voto más largo del Antiguo Testamento. Toma lo inmediato de las promesas divinas y revela su dependencia total en Dios. El mismo que antes manipuló a su antojo su padre y su hermano ahora es visualizado como uno huérfano de todo recurso, a merced de otro. Es evidente que no puede manipular a Dios.
Los votos no eran contratos o acuerdos limitados, eran rendiciones que reorientan vida; compromisos de relaciones continuas con Dios incluso después de haber sido librados de adversidad. Ahora bien, una vez hechos había que mantenerlos (Deuteronomio 23:21-23; Proverbios 20:25; Eclesiastés 5:4-5): honestidad de intención y de ejecución.
Ojo: la Escritura no da preceptos ni prácticas para que el cristiano haga votos conectados a peticiones personales. El voto nazareo expresaba separación de influencias corruptas para dedicación al Señor (Hechos 18:18; 21:23).

Para Jacob, este voto reorienta su jornada; un viaje que empezó como huida y en busca de esposa se convierte en un peregrinaje lleno de contenido teológico.
Jacob se arroja a la misericordia divina, no está calculando si acepta o no acepta a Dios.

Interesante, en los pactos con Abraham e Isaac el Señor establece condiciones: el cumplimiento de promesas según la obediencia de los patriarcas. Ahora es al revés: Jacob condiciona adoración a que el Señor cumpla Sus promesas!

La promesa de diezmar es un momento importante. No es más el que recibe, ahora es el que da. Y la intención es diezmar con regularidad, en aumento, no una mera ofrenda de una sola vez.

y de todo lo que me des, te daré el diezmo… Tú eres mi Dios. Ofrece diezmar como símbolo de su relación: se compromete y por otro lado reconoce Quién es la fuente de toda provisión.
Sobre el diezmo, desde tiempos antiguos se reconoce lo apropiado de dar a Dios al menos el 10% del ingreso. Disminuir el % es robar a Dios (Malaquías 3:6-12). Los apóstoles enuncian un estándar mayor para diezmar: el creyente se da a Dios primero (Romanos 12:1-2; 2 Corintios 8:5); después regresa bendiciones materiales a quienes traen bendiciones espirituales (1 Corintios 9:6-18; Gálatas 6:6) y ofrendas a los necesitados (Romanos 15:25-28; 1 Corintios 16:1-3; Efesios 4:28). Ahora el principio es “quien siembra escasamente, escasamente también segara; quien siembra abundantemente…así segará” (2 Corintios 9:6-7). Como creyentes, diezmar con entusiasmo, generosa y alegremente, la cantidad según el nivel de prosperidad de cada quien.

Nuestra práctica debiera reflejar la abundante generosidad a que somos llamados en el Nuevo Testamento. Los apóstoles no imponen obligación de diezmar, ni instruyen o motivan bajo ese argumento.

Volviendo a Jacob, he aquí el inicio de la transformación del carácter de este hombre.
El sitio de descanso ahora es santuario, el axis entre cielos y tierra. Bethel fue reemplazado por el Tabernáculo, luego por un Templo de piedra y cedros. Pero estos tipos de templo encuentran su cumplimiento en Cristo (Juan 2:19-22) y Su iglesia (Juan 7:37-39; I Corintios 3:16-17; 6:19; Apocalipsis 21:22).
A menudo, la iglesia parece insignificante (1 Corintios 1:26-31), nuestras vidas oscuras y difíciles hasta que Dios abre nuestros ojos para ver Su presencia transformándonos en el punto de enlace entre cielos y tierra.
La presencia de Dios proporciona dignidad eterna y significado a nuestra identidad, pero además transforma nuestro viaje de expedición turística en peregrinaje sacro (Hebreos 11:13; 1 Pedro 1:17; 2:11; Hebreos 12:22-24).

La vida consiste de tiempo cronos (horarios) y tiempo crisis (momentos definitorios). La regularidad de cronos confirma el carácter y prepara para momentos decisivos. Tiempos de crisis cambian la forma del tiempo cronos.
Encuentros con Dios son momentos de decisiones que cambian vida.
Responder a las crisis en fe lleva las marcas de frutos de virtud y significado eterno.
Responder en incredulidad lleva las marcas de vicios y una existencia insignificante.

Si Dios recompensara la virtud aliviando de inmediato el sufrimiento, confundiríamos moralidad con placer. Usaríamos a Dios para indulgencias privadas; una ética basada en hacer bien para obtener lo bueno, no en agradar a Dios sirviendo a la comunidad.
Al retrasar recompensas, Dios nos permite desarrollar gracias espirituales como fe, perseverancia, carácter, esperanza. He aquí la razón o una de las razones del por qué nos gloriamos en las tribulaciones (Romanos 5:3; 1Pedro 2:20-23; 3:8-22).
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Apuntes a Génesis

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TEMA VI. MELLIZOS Génesis 26:34-28:1-6

El conflicto familiar surge con toda su fuerza. La tensión inicia con el secreto plan de Isaac de bendecir a Esaú, sube de nivel en los planes de Rebeca y la “brillante” ejecución de Jacob. Por instantes Isaac parece adivinar de quién se trata, pero se alcanza el clímax  cuando Isaac bendice a Jacob.
Esaú llega tarde, alcanza lo que llamaremos una “anti-bendición” y finalmente el plan de Rebeca para evitar la muerte de sus hijos, de Jacob a manos de Esaú, y de Esaú condenado por asesinato.

La escena contiene 7 diálogos: Isaac y Esaú (v.1-4), Rebeca y Jacob (v.5-17), Isaac y Jacob disfrazado como Esaú (v.18-29), Isaac y Esaú (v.30-40), Rebeca y Jacob (v.41-45), Rebeca e Isaac (v.46), Isaac y Jacob (28:1-5). En la narración hebrea común solo conversan dos por lo general, uno cada vez; en esta escena llama la atención el número y la manera de encuentros por separado, lo cual sugiere exclusión intencional, reflejando las profundas divisiones internas de la familia.

El verso donde se menciona el matrimonio de Esaú con mujeres hititas viene siendo el marco de referencia para interpretar los sucesos posteriores, provee terreno para la estrategia de Rebeca de buscar la bendición para Jacob no importa los medios.

34Cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con Judit, hija de Beeri hitita, y con Basemat, hija de Elón hitita; 35y ellas hicieron la vida insoportable [amargura de espíritu] para Isaac y Rebeca.
El profano Esaú menosprecia la visión divina otorgada a Abraham de santificar la tierra a través de la descendencia. No tiene excusa porque se trata de mujeres hititas, pueblos canaanitas malvados (Las mujeres ajenas al pueblo de Israel, Tamar, Rahab, Ruth, Betsabé, que participaron en el linaje de Cristo fueron leales al pueblo de Israel). Esaú debía saber que Dios había condenado dichos pueblos.

27 1Y aconteció que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Heme aquí. 2Y dijo Isaac: Mira, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte. 3Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme caza; 4y prepárame un buen guisado como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera.

Isaac tiene 100 años de edad. ¿Cuál es la diferencia entre primogenitura y la bendición?
La bendición constituye una profecía, es irreversible, inalterable, es compromiso total. Es como la corona de la primogenitura, por decirlo de alguna manera.
Aunque viejo y con problemas de salud, en realidad no estaba para morirse, de hecho algunos comentaristas dicen que vivió 80 años más!
¿Por qué llama solo a Esaú? ¿En privado? La bendición era un acto público (49:1, 28; 50:24-25; Deuteronomio 33:1), la costumbre era llamar a toda la descendencia. Debió llamar a ambos hijos, pero no, observen al distinguido patriarca buscando pasar por alto, activamente, la expresa voluntad divina proclamada.
Quiere bendecir a Esaú a toda costa, sigue la preferencia de sus apetitos: caza de un buen guisado como a mí me gusta. La caza de Esaú porque ama lo que este hijo le pone en la boca y se olvida de la amargura de su propio corazón secundaria a los matrimonios de este hijo y a su falta de perspicacia espiritual.
perspicacia
Del lat. perspicacia.
1. Agudeza y penetración de la vista.
2. Penetración de ingenio o entendimiento.

El narrador censura a este hombre mayor, quien a su avanzada edad se parece a su hijo Esaú, no a su padre Abraham, quien prioriza lo físico sobre lo espiritual. Isaac, el precioso hijo de un gran padre, es ahora el padre engañado de un hijo maquinador. Isaac sabe que Jacob es quien ha sido escogido por Dios para recibir bendición y primogenitura. Pero lo excluye de la escena.

5Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar una pieza para traer a casa, 6Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: He aquí, oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole: 7“Tráeme caza y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte.” 8Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando. 9Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta. 10Entonces se lo llevarás a tu padre, que comerá, para que te bendiga antes de su muerte.

Rebeca no es ninguna mujer pasiva. Sus valores espirituales son los adecuados, pero su método es deplorable. ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? Explotar la debilidad de un ciego no solo es algo inhumano sino algo que Dios mismo vigila desde los cielos (Levítico 19:14; Deuteronomio 27:18).
Rebeca e Isaac no se comunican, conspiran uno contra el otro.
Rebeca organiza todo un plan, reconoce que el momento es crítico “Dios no está actuando aquí, ¿qué pasa? resolveré yo!” Ella ordena a Jacob lo que debe hacer, y que obedezca.

11Y Jacob dijo a su madre Rebeca: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velludo y yo soy lampiño. 12Quizá mi padre me palpe, y entonces seré para él un engañador y traeré sobre mí una maldición y no una bendición.

¡Vaya respuesta! En lugar de amonestar a su madre, las palabras de Jacob revelan dónde está su preocupación: para nada le preocupa la moral del asunto, sino ser atrapado.

Discurso y acciones revelan claramente las personalidades expuestas: Esaú, hombre violento y sin dirección; Isaac, sensual y débil; Rebeca, manipuladora y astuta; Jacob, oportunista y sin principios.

13Pero su madre le respondió: Caiga sobre mí tu maldición, hijo mío; solamente obedéceme, y ve y tráemelos. 14Y él fue, los tomó y los trajo a su madre; y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba. 15Entonces Rebeca tomó las mejores vestiduras de Esaú, su hijo mayor, que tenía ella en la casa, y vistió a Jacob, su hijo menor; 16le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuello, 17y puso el guisado y el pan que había hecho en manos de su hijo Jacob.

Rebeca apuesta porque sabe que el mayor servirá al menor. Cierto que no recae ninguna maldición sobre ella, pero el precio que pagó por su engaño fue muy alto. Nunca más volvió a ver su adorado hijo, desaparece de la escena y la única muerte que se menciona más adelante es la de su nodriza Débora.

18Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío? 19Y Jacob dijo a su padre: Soy Esaú tu primogénito. He hecho lo que me dijiste. Levántate, te ruego. Siéntate y come de mi caza para que me bendigas.
20E Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la has encontrado tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque el Señor tu Dios hizo que así me acaeciera.

Un saludo parco, que contrasta con la exhuberancia de Esaú (v.31). Y la blasfemia: el Señor tu Dios… ¿Tomar el nombre de Dios en vano? Vean aquí: engañar invocando el nombre del Señor. No dice mi Dios, tampoco.

21Isaac entonces dijo a Jacob: Te ruego que te acerques para palparte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú. 22Jacob se acercó a Isaac su padre, y él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú. 23Y no lo reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo. 24Y le preguntó: ¿Eres en verdad mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy. 25Entonces dijo: Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvió, y comió; le trajo también vino, y bebió. 26Y su padre Isaac le dijo: Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. 27Y él se acercó y lo besó; y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo, diciendo:

Isaac se apoya totalmente en sus sentidos físicos: tacto, gusto, nariz… es interesante que al oler el aroma de los vestidos de Esaú (parece que Esaú vivía en casa con las mujeres hititas, por la rapidez con que Rebeca buscó la ropa) entonces Isaac se entrega. Permite que sus sentidos físicos le guíen en un asunto espiritual.
La bendición se refiere a fertilidad y dominio; descripciones de Jacob (v.27), de lo que recibirá (v.28) y de sus futuras relaciones (v.29), utilizando un lenguaje profético lleno de imágenes de la Tierra Prometida (Deuteronomio 7:13) y las mismas palabras que Dios dio a Rebeca antes de que los niños nacieran.

He aquí, el olor de mi hijo
es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido.
28 Dios te dé, pues, del rocío del cielo,
y de la grosura de la tierra,
y abundancia de grano y de mosto.
29 Sírvante pueblos,
y póstrense ante ti naciones;
sé señor de tus hermanos,
e inclínense ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldigan,
y benditos los que te bendigan.

Por favor tomen nota: el fin no justifica los medios. Rebeca y Jacob obran con engaño, ni la costumbre humana ni virtud moral alguna hacen a Jacob merecedor de tal bendición.
Jacob no merece esta bendición, sin embargo le es otorgada.
¿Te molesta esto? ¿Te irrita?

Seamos cuidadosas. Porque somos iguales a Jacob. Dios nos habla y bendice de la misma manera que a Jacob, y tampoco lo merecemos. El tiene misericordia de quien El quiera tener misericordia.

Hablar de la soberanía de Dios es terreno que debiéramos conocer mejor, pero no es así por la sencilla razón de que en el corazón del tema se halla la palabra control. La pregunta es ¿qué tanto control tiene Dios?
La Escritura señala con toda claridad que Dios controla todas las cosas, no muchas o la mayoría, sino todas las cosas. Sin límites. Lo que desea, El hace.

Piper: la palabra “soberanía” no está en la Biblia, pero he aquí la forma como lo dice: “Yo Soy Dios, y no hay otro Dios… Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9-10). “El hace Su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga Su mano y le diga ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). “Pero si El determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. El, pues, acabará lo que ha determinado de mí” (Job 23:13-14). “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3).
Esta doctrina es tan preciada porque sabemos que el gran deseo de Dios es mostrar misericordia y bondad con aquellos que confían en El (Efesios 2:7; Salmo 37:3-7; Proverbios 29:25).

Wilkin: puesto que Dios controla todas las cosas, en última instancia obra para nuestro bien, hasta en aquello que otros hayan querido hacernos mal.
El obra activamente a través de nuestra obediencia; también puede hacerlo pasivamente a través de nuestra desobediencia, como en el caso de los hermanos de José. Soberanía divina y responsabilidad humana van de la mano, son verdades paralelas simultáneas (1 Crónicas 29:11-12).

Isaac es una figura irónica. Intenta desviar los planes de Dios, pero su propio engaño es desviado por el engaño de Rebeca y Jacob. En un momento de increíble ironía bendice a Jacob creyendo que lo hace a Esaú y deposita tan grande bendición sobre Jacob que no deja nada al hijo suyo favorito.

30Y sucedió que tan pronto como Isaac había terminado de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú llegó de su cacería. 31Y también él hizo un buen guisado y lo trajo a su padre, y dijo a su padre: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que tú me bendigas.
32Y su padre Isaac le dijo: ¿Quién eres? Y él respondió: Soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.
33Y tembló Isaac con estremecimiento muy grande, y dijo: ¿Quién fue entonces el que trajo caza, antes de que tú vinieras, y me la trajo y yo comí de todo, y lo bendije?
Sí, y bendito será.

¿Por qué tiembla Isaac? Se da cuenta de lo que ha sucedido pero más importante, que ciertamente Jacob será bendito.

34Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: ¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío! 35Y él respondió: Tu hermano vino con engaño, y se ha llevado tu bendición. 36Y Esaú dijo: Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Me quitó mi primogenitura, y he aquí, ahora me ha quitado mi bendición. Y añadió: ¿No has reservado una bendición para mí?

¿Le quitó la primogenitura? No, Esaú se la dio. Pero ahora el menor arrebata la bendición, cierto. Jacob es sinónimo de Suplantador, al punto que Jeremías utiliza el mismo lenguaje cuando escribe “más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9).
Igual que su padre, Esaú no tiene discernimiento. Tiene visión de águila, fuerza de oso, pies de gacela, el favor de su padre, quien ama la caza de su hijo. Sin embargo le falta lo esencial, la virtud que agrada a Dios: fe.
Esaú reacciona a lo inmediato, no reflexiona en lo futuro. Menospreció ser parte del destino de Abraham.

37Pero Isaac respondió, y dijo a Esaú: He aquí, yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y mosto lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío? 38Y Esaú dijo a su padre: ¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío. Y Esaú alzó su voz y lloró. 39Entonces su padre Isaac respondió, y le dijo:
He aquí, lejos de la fertilidad de la tierra será tu morada,
y lejos del rocío que baja del cielo.
40Por tu espada vivirás,
y a tu hermano servirás;
mas acontecerá que cuando te impacientes,
arrancarás su yugo de tu cerviz.

La anti-bendición que recibe describe una tierra árida, de poca agua, exactamente la clase de tierra donde morará el pueblo de Edom.
Esaú cosecha lo que ha sembrado, aunque sufre también la injusticia de las maniobras de Jacob. Tristemente, no queda más que una anti-bendición para este hijo; no hay dominios, ni fertilidad, una parodia. Vivirá, pero será una vida dura; sus descendientes subsistirán cazando gente, sin embargo los israelitas no caerán ante el depredador.
La profecía sobre el yugo se cumple en 2 Reyes 8:20,22.

41Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo: Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob. 42Cuando las palabras de Esaú, su hijo mayor, le fueron comunicadas a Rebeca, envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: Mira, en cuanto a ti, tu hermano Esaú se consuela con la idea de matarte.
43Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz: levántate y huye a Harán, a casa de mi hermano Labán. 44Y quédate con él algunos días hasta que se calme el furor de tu hermano; 45hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme, y olvide lo que le hiciste. Entonces enviaré y te traeré de allá.
¿Por qué he de sufrir la pérdida de vosotros dos en un mismo día?
46Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué me servirá la vida?

Rebeca otra vez, con su plan B. Disfraza el exilio de Jacob con el tema del matrimonio de Esaú, utiliza lenguaje manipulador que una vez más revela la pobreza de Isaac y el tipo de relación que mantenían como esposos. Sus palabras hieren en el punto preciso a Isaac, porque este sabe muy bien que su hijo mayor quebrantó el pacto de Abraham, hay una sutil amonestación contra el desmedido favoritismo de Isaac por Esaú, una amonestación fríamente calculada para lograr su propósito de favorecer la huida y vida de Jacob.

Manipulación (Lou Priolo).
Para un creyente, es utilizar medios no bíblicos para controlar e influenciar a otros; más específico, a menudo es un intento de obtener control sobre otro individuo o una situación al evocar una reacción emocional más que una respuesta bíblica. A menudo se acompaña de intimidación. Implica coerción egoísta sobre alguien para hacer/inhibir un curso particular de acción mediante el uso (directo o indirecto) de la sensación de algún tipo de amenaza.

Ciertamente no podemos saber lo que pasa en el corazón ajeno sin que éste nos diga; la Biblia prohíbe hacer juicios sobre los pensamientos y motivaciones de otros (1 Corintios 5:4), de modo que nuestro propósito NO es leer la mente ajena sino más bien aprender a reconocer lo que realmente existe tras una conducta manipuladora, de tal manera que podamos ministrar (servir) a otros a identificar y/o corregir las actividades pecaminosas de su corazón [y del nuestro].

En la primera columna de la tabla anexa encontramos una lista de lo más común, es importante recordar que quien manipula (alias el personaje) pudiera ser/no ser consciente de que está siendo manipulador(a). La realidad es que se trata de un concepto aprendido desde edades muy tiernas: el niño(a) entrenado al darse cuenta que ciertas acciones o palabras le hacen obtener lo que desea; así que practica y practica hasta la destreza, quizás incluso sin darse cuenta de la situación.
La segunda columna se refiere a la posible respuesta emocional que se pretende obtener en el corazón de la víctima (para estas alturas mucho(a)s ya saben lo que hacen y persiguen sus deseos egoístas hasta con venganza, cielos).
La tercera columna identifica el propósito egoísta de la trama.
La cuarta columna sugiere motivaciones posibles. Cosas que se aman desordenadamente (¿disposición a pecar para conseguir tal o cual cosa?), tan intensamente, que el personaje está dispuesto a lo que sea, incluyendo conductas pecaminosas, para satisfacer su deseo.

Conducta de quien manipula

Posible deseo de respuesta en la víctima

Deseo real del personaje

¿Idolatría posible?

acusaciones

culpa

morosidad

amor al placer

críticas

avergonzar

evitar obligación

amor al poder

llantos

avergonzar

cambiar la mente

amor a ser alabado

¿por qué…?

herir

morosidad

amor al $

énfasis obligaciones

ira

estándares imposibles, no bíblicos

amor a lo que sea

malhumor, berrinche

temor, ansiedad, intimidar

influenciar, controlar decisiones

retirar afecto

estar “arriba”

el hielo

obtener lo que quiere

abuso físico

adulación…

Muy posiblemente hay algo que el manipulador desea tanto que está dispuesto a luchar, incluso recurrir a métodos pecaminosos para obtener lo que desea. Tales personajes a menudo se muestran como “heridos”, “lastimados”, “temerosos” cuando la verdad es que son agresivos y hostiles guerreros:
Santiago 4:1-3 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.

Cuando un individuo recurre a manipulación para obtener algo, se debe a que ese algo está equivocado. No es que necesariamente sea pecaminoso en sí mismo, sino en que anhelan ese algo en forma desmedida. Un creyente dispuesto a pecar al manipular a otros para obtener lo que quiere es evidencia de que ha fabricado un ídolo. Un anhelo idólatra es todo aquello que deseamos tanto que estamos dispuestos a pecar por ello.

28 1Y llamó Isaac a Jacob, lo bendijo y le ordenó, diciendo: No tomarás mujer de entre las hijas de Canaán. 2Levántate, ve a Padán-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre; y toma de allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre. 3Y el Dios Todopoderoso [El Shaddai] te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos. 4Y te dé también la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesión de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham. 5Entonces Isaac despidió a Jacob, y éste fue a Padán-aram, a casa de Labán, hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esaú.

El hombre casero, amante del hogar, fuera del hogar. Noten el orden: ahora va Jacob en primero.
El contraste con Abraham y los 10 camellos recargados de joyas y objetos preciosos y he aquí Jacob huyendo solo con lo que tiene puesto, con una piedra por almohada…

6Y vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padán-aram para tomar allí mujer para sí, y que cuando lo bendijo, le dio órdenes, diciendo: No tomarás para ti mujer de entre las hijas de Canaán, 7y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padán-aram. 8Vio, pues, Esaú que las hijas de Canaán no eran del agrado de su padre Isaac; 9y Esaú fue a Ismael, y tomó por mujer, además de las mujeres que ya tenía, a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.

Esaú de nuevo queriendo ganar el favor de su padre, no tiene ese sentido espiritual para poder conectarse a su familia. Increíble pero apenas ahora se da cuenta que casarse con canaanitas no es apropiado en esta familia.
Así que busca donde las hijas de Ismael, ¡la descendencia rechazada de Abraham!
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Apuntes a Génesis II

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TEMA VI. MELLIZOS  Génesis 25:19 hasta Génesis 28

De nuevo confrontamos la verdad de que los escogidos de Dios son seres fragmentados, manchados, para que sepamos que nuestra salvación “no depende de voluntad humana, sino de Dios, quien tiene misericordia” (Romanos 9:16).
Notarán que pasamos mucho tiempo hablando de Abraham, pero no hay mucho qué decir sobre Isaac. De hecho un comentarista ha escrito que “Isaac fue el hijo ordinario de un gran padre, y el padre ordinario de un hijo extraordinario.”
¿Quién fue Isaac? ¿Cómo fue su vida familiar?

19Estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
Estas son las generaciones… Cada vez que leemos esta frase en Génesis indica que se abre una sección nueva. En el v.12 fue para notar la descendencia de Ismael, ahora se refiere a Isaac aunque el recuento histórico recae principalmente sobre Jacob.

20Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padán-aram, hermana de Labán arameo. 21Y oró Isaac al Señor en favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escuchó el Señor, y Rebeca su mujer concibió. 22Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si esto es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar al Señor. 23Y el Señor le dijo:
Dos naciones hay en tu seno,
y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas;
un pueblo será más fuerte que el otro,
y el mayor servirá al menor.
24Y cuando se cumplieron los días de dar a luz, he aquí, había mellizos en su seno. 25Salió el primero rojizo [pelirrojo], todo velludo como una pelliza, y lo llamaron Esaú. 26Y después salió su hermano, con su mano asida al talón de Esaú, y lo llamaron Jacob [el que toma por el talón, suplantador]. Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

El marco de la escena lo conforma la edad de Isaac: 40 a 60 años. Significa que se ha pasado veinte años orando por la infertilidad de su mujer, mientras que Ismael se reproducía como un conejo. Ups. “¿Se habrá olvidado de mí el Señor?” “¿Por qué estoy aquí, como si nada se mueve?”

Interesante, vean la noticia: Dios separa. Desde el mismo principio Dios da a conocer Su voluntad sobre el vientre abultado de Rebeca (¡un ultrasonido celestial!).
Isaac fue el único patriarca monógamo, no recurrió al concubinato, pero la mujer indicada es estéril, resaltando una vez más el poder de Dios para proveer descendencia. Cualquier pretensión de futuro asegurado por derecho o reclamación es un error.
Ahora bien, la soberanía de Dios está llena de misericordia (Romanos 9:10-15).

Esta generación tiene que aprender lecciones de fe (Juan 1:1-13; Gálatas 1:15; Santiago 1:18) y entender que su semilla no es natural, sino sobrenatural.
Los hijos pelean dentro del vientre materno, la rivalidad progresa desde el útero, el problemático nacimiento, sus diferentes ocupaciones, el favoritismo de sus padres.

27Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser diestro cazador, hombre del campo; pero Jacob era hombre pacífico [íntegro, civilizado], que habitaba en tiendas. 28Y amaba Isaac a Esaú porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.

Uno era el tipo deportista, dirigido a lo inmediato; otro el tipo civilizado, con miras más largas. La caracterización sirve para exhibir lo inmerecido de uno sin exagerar el valor del otro.
En la Escritura, la frase “diestro cazador” no tiene buena reputación.
Observen la nota, ¿por qué amaba Rebeca a Jacob? Porque se parecía a ella: una mujer de ciudad, civilizada. En cambio Isaac se proyecta en la vida de Esaú: el hijo lleva la vida que al padre le hubiera gustado ser, observen que apela a sus sentidos físicos, le gustaba lo que cazaba.
Como padres, somos así. Y luego ni siquiera nos damos cuenta.
Un matrimonio hecho en los cielos puede terminar disfuncional cuando un esposo prioriza el gusto de los sentidos sobre la voz del corazón.
Esaú es el favorito de Isaac, el escogido por antonomasia, el primogénito. Noten el paralelo con Abraham e Ismael, quien en un momento dado hizo el mismo tipo de elección.

Abraham falleció cuando los muchachos tenían 15 años de edad, así que conocieron al abuelo. Es fácil imaginarlos sentados en sus rodillas contándoles las bendiciones de la familia así como las promesas divinas. Pero estos jóvenes tendrán que realizar sus propias elecciones y encarar sus propias pruebas.

29Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino del campo, agotado; 30y Esaú dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado. Por eso lo llamaron Edom. 31Pero Jacob le dijo: Véndeme primero [hoy] tu primogenitura. 32Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? 33Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob.

primogenitura
1. Dignidad, prerrogativa o derecho del primogénito.

Primogenitura implica honor y responsabilidad.
Vemos aquí cómo Jacob explota la miseria del hermano, lo considera presa fácil. Su falta de compasión y de hospitalidad es notable, ¡hasta comparado con Lot! En la traducción se pierde un poco el sentido, pero la forma como Jacob habla es la de un superior a un inferior, y además con sentido legal, un juramento.
La fealdad del carácter de Jacob es para recordarnos que gracia divina no es la recompensa de, sino la fuente, de rasgos nobles. Jacob necesita la gracia transformadora de Dios. Gracia que vence al pecado y transforma la naturaleza humana.

Primogenitura son los derechos del primer hijo (Exodo 4:22; Jeremías 2:3; 31:9). Tenía estatus privilegiado (Génesis 43:33; 49:3) y derecho sucesoral (2 Crónicas 21:3). Recibía doble porción de la herencia paterna (Deuteronomio 21:17); si, por ejemplo, habían 9 hijos, el primogénito recibía 2 y los otros 8 hijos se repartían 7 porciones. Si solo habían dos hijos, el primogénito heredaba todo.
La responsabilidad consistía en ser líder y protector de la familia.

La primogenitura era transferible; el hijo menor podía desplazar al mayor como en los casos de José/Judas y Rubén, Efraín/Manasés, Moisés/Aarón, David/sus 6 hermanos mayores, Salomón/Adonías.
En la familia de Abraham, quien poseyera el derecho de primogenitura heredaba el pacto de Abraham. Hebreos lo muestra como unidad (Hebreos 12:16-17).

34Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue.
Así menospreció Esaú la primogenitura.

El staccato de los verbos representa la conducta de este hombre: tan cruda e irreflexiva como sus palabras. Sacrifica lo permanente en el altar de la satisfacción inmediata.
Ni siquiera las hijas de Lot merecieron un juicio como el que Moisés escribe aquí de Esaú (Malaquías 1:3; Hebreos 12:16-17).

El narrador de Génesis define la naturaleza del pueblo escogido, al contrastar entre Jacob y Esaú: los escogidos, aún con sus imperfecciones, se caracterizan por compromiso a ser herederos de Abraham, hombres y mujeres de fe.
Los no escogidos carecen de este sentido de esperanza. Jacob se equivocó al crear esquemas contra su hermano, pero lo hizo porque creía, correctamente, que la primogenitura del linaje de Abraham e Isaac confería bendiciones y promesas tremendas. Con todas sus debilidades, Jacob mantuvo una visión de fe.

Isaac es el recipiente de la bendición familiar, poseedor de riquezas en ganados y tierras fértiles, de seguridad en medio de filisteos hostiles. Sin embargo la escena nos provee una visión íntima de los conceptos de primogenitura y bendición, nos enseña que el conflicto familiar no es la falta de bendición por parte del Señor, sino la falta de fe por parte de la familia de Isaac.
Dios siempre estará más preocupado con lo que hay dentro de nosotros, no con los sucesos a nuestro alrededor.

Saben, como ovejas de Su prado somos de las primicias de Sus criaturas (Santiago 1:18 En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas), primogénitas del Señor. ¿Valoramos este conocimiento? ¿Llevamos el honor y la responsabilidad del cargo? ¿O vivimos para la gratificación instantánea?

Lee ahora Génesis 26:1-35

La fe se manifiesta de maneras diversas. Abraham exhibió fe al obedecer los mandatos del Señor. Isaac al tener disposición de aceptar “piedras” (hambruna) dentro de la voluntad de Dios en lugar de buscar pan fuera de la voluntad divina. Cristo haciendo ambos, obedeciendo y aceptando (Mateo 4:3-4).
Ningún patriarca es perfecto. Isaac comparte algunas de las debilidades paternas, pero al igual que Abraham, no permite que sus fallas dañen su fe de modo permanente (bueno, no hasta ahora). A veces somos fuertes, a veces somos débiles.
Los fieles celebran la gracia de Dios y no se dejan abrumar por sentidos de culpa o ser destruidos por autocompasión.

Dios habla directamente a Isaac y claramente le dice “no vayas a Egipto.” ¿Por qué? Porque Isaac estaba en camino, en la misma dirección que su padre tomó años atrás.
Tristemente comete después el mismo error de Abraham con el otro Abimelec (parece que este nombre es más bien un título, como Faraón), y de nuevo vemos a un rey pagano con una moralidad superior al hijo de la promesa.
Mas para sorpresa nuestra, a este Isaac desobediente, miedoso, mentiroso, engañador… ¡Dios lo bendice ricamente! ¡¿Cómo?!

¡Ah la soberanía de Dios! Dios bendice a quien El quiere bendecir. El hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si alguna vez llegamos a creer que El nos ha dado gracia porque de alguna manera la merecemos, estaremos profundamente equivocadas.
Dios bendice a quien El quiere bendecir.

Dios tiene misericordia de quien El quiera tener misericordia.

Isaac recibe las bendiciones de Dios, pero como veremos más adelante, las bendiciones no son suficientes. De hecho Isaac no permanece obediente a los planes de Dios (que conocía perfectamente), y el costo a pagar será muy alto. Para colmo, los filisteos andan muy nerviosos, llenos de envidia.

Vemos también, en este asunto de los pozos, cierta actitud de indiferencia o pasividad por parte de Isaac. Abre un pozo, lo corren, se va, abre otro pozo, lo corren… hasta que Abimelec se da cuenta que el hombre es “bendito del Señor” y viene a ofrecer un “tratado de paz.”
Abraham hizo un tratado, fue respetado por todos, hasta que murió. Su hijo hace una fiesta, en lugar de traer a la memoria el tratado anterior.

Tampoco vemos un Isaac preocupado en la provisión de su casa. ¿Con quién se casa Esaú? <{{{{<<