3) ¿Deberá alguien misericordioso mostrar siempre misericordia? o ¿puede un creyente ser un fiscal acusador?
Familia, negocios y trabajo, gobierno y leyes, la iglesia. La voluntad de Dios es que algunas veces recompensaremos a otros con lo que se merecen, ya sea sanción o recompensa (esto es, justicia). Otras veces, la voluntad de Dios es que recompensemos mejor de lo que se merecen (esto es, misericordia). Al proclamar justicia, damos testimonio a la verdad de que Dios es Dios de justicia. Al proclamar misericordia, damos testimonio a la verdad de que Dios es Dios de misericordia.
¿Cómo discernir? Manteniéndonos lo más cerca de Cristo. El propósito de la Escritura es producir una cierta clase de persona, no proveer una lista exhaustiva de reglas para cada situación. La bienaventuranza dice “bienaventurados los misericordiosos”, no dice “Bienaventurados los que saben exactamente cuándo y dónde mostrar misericordia en cada circunstancia.”
Ser misericordiosas incluso al actuar con severidad sirviendo a la justicia. ¿Cómo? Siendo pobres en espíritu, dolidas x nuestro pecado, libres de estar a la defensiva y/o autoexaltarnos, teniendo hambre y sed de justicia por hacer lo justo y recto, perceptivas de la desgracia y miseria ajena, siendo compasivas ante el dolor ajeno, y haciendo esfuerzos por hacer bien al mayor número de personas.
¿Deberá alguien misericordioso mostrar siempre misericordia? No. Pero es un no calificado, los receptores han de ver la misericordia al obrar.
4) ¿Por qué solo el misericordioso encontrará misericordia de Dios en el día de juicio final, si la salvación es por gracia mediante la fe?
La misericordia se halla íntimamente ligada al tema del perdón. ¿Recuerdan la parábola de los dos deudores? (Mateo 18:21-35 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A este, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas).
¿Qué habrá hecho este siervo para deber tal cantidad? 120 mil millones de pesos (10,000 talentos), más o menos, versus 240,000 pesos dominicanos (100 denarios). ¿Por qué esta parábola tiene un final ‘infeliz’? ¡Cristo invierte la bienaventuranza! aquellos que no tienen misericordia no alcanzarán misericordia. Enseña con todo propósito para que sus palabras se graben en nuestra mente y corazón.
Recordemos que Cristo está cambiando las expectativas que tenían los discípulos y el pueblo en general. Los discípulos esperaban justicia, no misericordia. Justicia con cetro de hierro. ¿Notan por qué se nos tiene que insistir en la misericordia?
Si alguien nos ofende, ¿cuál es nuestra primera reacción? ¡Justicia! Pero ¿si las ofensoras somos nosotras? ¡Misericordia! Más vale que recordemos esto, porque se supone que hemos de tratar a los demás como a nosotras mismas…
Carácter lleva el fruto de misericordia.