8Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
¿Quienes son los limpios, puros, de corazón?
A primera vista parece tratarse de personas cuyo corazón es moralmente inmaculado. La bienaventuranza recuerda a Ezequiel 36:25-26 (Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne), pero esta pureza no es asunto de mera limpieza sino compromiso del corazón y la voluntad hacia Dios.
Observen que Jesucristo confiere bendición especial a los puros de corazón, no a los sabios intelectuales, no a los piadositos emocionales. Para los hebreos, hablar del corazón significa hablar del centro de la personalidad…
Noten que el Señor es muy concreto sobre qué debe estar limpio: no habla de la conciencia ni de estar en paz con una misma. Es cierto que Dios nos ha provisto de una conciencia, quien dice no tener ley revela que es ley para sí misma pues bien que sabe cuando algo anda bien o anda mal. Pero no podemos confiar 100% en esta conciencia, pues se encuentra dañada por el efecto del pecado, aparte de que se va cauterizando con la repetición de lo mal hecho y, sin embargo, mostrarse muy campante y tranquila. Conciencia tranquila no es sinónimo de corazón limpio.
Prov 21:2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones.
Había una tradición Rubenita que lidiaba con el tema de la limpieza, más de 200 páginas en 11 diferentes tratados (tratado: discusión de un tópico) sobre asuntos como el lavado ceremonial de vasos, lavado ceremonial de tiendas, cisternas, el lavado de manos y etc. Pero no había una sola página para la limpieza de corazón. De modo que las palabras del Señor son nuevas e inesperadas hasta para nuestros queridos discípulos, acostumbrados a las enseñanzas de escribas y fariseos.
PUREZA: del latín purus = puro, y el sufijo -eza = cualidad. Así, pureza es la cualidad de puro (aquel o aquello que está libre y exento de toda mezcla de otra cosa, que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo o que está exento de imperfecciones morales). Por ejemplo, la pureza del agua; la pureza del oro de 24 quilates.
La identidad del creyente es reconocer la suciedad de su corazón y la necesidad de ser limpios, puros, lavados en el Señor Jesucristo. Limpio es quien sabe que está sucio y hace lo que tiene qué hacer: acudir a la cruz de Cristo.
La bienaventuranza no se refiere al aspecto, no dice bienaventurados los que parecen limpios. Es muy fácil vigilar nuestra limpieza exterior, lo que otros ven, un curriculum impecable. Pero sabemos que Dios ve lo profundo del corazón, aun cuando seamos expertas en tejer hojas de higuera espirituales. (Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida). Por si lo ignoramos, el corazón siempre nos acompaña; donde quiera que vayamos el corazón afectará lo que somos: relaciones personales, vivencias… de tal modo que cualquier cambio verdadero debe empezar por el corazón; transformación de dentro hacia afuera, en pocas palabras.
Dejemos de buscar excusas: ay si mi marido, ay si la política, ay si tuviera tal cosa, ay si me quitaran tal cosa, ay si… etc. Pero el problema es mi corazón, lo único que es necesario cambiar. En el Edén, Adán culpó a Eva; Eva, a la serpiente. Y nosotras, a la política, a los padres, a la economía, a la educación, al coronavirus, a la crisis, y un largo etc. La bienaventuranza señala el corazón. Mi corazón. Tu corazón.
En la Escritura el corazón es el asiento de las decisiones. Mucho más que emociones, sentimientos. Es la semilla de los deseos, que no son precisamente buenos, que es necesario purificar. Y esto es lo que sucede con las tribulaciones o cuando enfrentamos las consecuencias de nuestro pecado. Y, de repente, aquello que deseamos ahora se ve diferente. Hemos sido cambiados. El Señor es fiel, usa lo necesario para cambiar los deseos de nuestro corazón. (Salmo 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón; del 1-11 realmente). Significa que nos dará nuevos deseos en un nuevo corazón.
¿Cómo entender la expresión ‘un corazón limpio’?
Recordemos que todas las bienaventuranzas citan virtudes del carácter cristiano, el ADN de quienes SOMOS, ciudadanas del reino de los cielos. Pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, los de hambre y sed de justicia, los misericordiosos, en la misma línea ocurre este atributo: limpieza de corazón. Salmo 24:3-6 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah…
¿Quien tiene el privilegio de entrar en la presencia de Dios? ¿Recibido en audiencia por el Rey de gloria?
Un carácter humilde, sencillo, fiel, noble, sincero, sin hipocresías, sin doblez, puro, delante de Dios, y que le ama por encima de todas las cosas.
Ok, pensarán ustedes en mujeres superhéroes, superpoderosas…
Pero la Escritura nos ofrece el ejemplo de David y Betsabé. David fue atrapado y al descubrirse el horror de su pecado clama a Dios abrumado: ¡crea en mí un corazón limpio!
La Escritura no presenta superhéroes perfectos, son hombres y mujeres pecadores, arrepentidos, levantados por la gracia de Dios, para que aprendamos que Dios hace lo mismo cada día con nosotras. Ahora bien, ¿basta la sinceridad? Luego decimos “la intención es lo que cuenta” “lo importante es que lo hacen con fe” Mentira. Los profetas de Baal (1 Reyes 18) clamaron a su dios, una fe sincera pero completamente falsa. Porque es importante en quién ponemos la fe.
Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios. El error es quitar a Dios de la frase. Corazón limpio, pureza, es respecto a Dios, no a otra cosa ni a cualquier líder religioso.
¿Cómo se evidencia la pureza de corazón?
a) Por la existencia de verdadera inclinación a la santidad de pensamientos, de motivaciones, de actitudes, de conducta.
b) Cuando tenemos conciencia y carga por las impureza que todavía permanecen en el corazón, pero confiadas en que Dios obra (Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo) y como hijas de Dios le veremos tal como es él (1 Juan 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es). Quien es pura de corazón conoce sus corrupciones internas y lucha a cada momento esa tendencia a rebelarse contra la voluntad de Dios.
c) Por la preocupación de hacer uso de los medios de gracia y crecer en santidad.
¿Meta? Ser igual a Cristo en todo.
¿Cuál es el significado de ver a Dios, la promesa contenida?
Solo con un corazón limpio puedo ver a Dios, y solo Dios puede hacernos de corazón limpio.
(Isaías 1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana). (Apocalipsis 22:14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad).
¿Qué es ver a Dios?
En un sentido es la más extraordinaria y profunda promesa de toda la Escritura. Esta capacidad de ver a Dios es el motor para mayor purificación! ¿Y cómo le vemos, si Dios es espíritu?
Ciertamente Dios es espíritu, por tanto, invisible. Sin embargo no hay contradicción.
- los puros de corazón ahora tienen una visión que antes no tenían. (2 Corintios 4:3-4 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios). Dios ha abierto nuestros ojos para ver el cielo, la gloria de Dio, el evangelio, la salvación… (1 Corintios 2:9 Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman), cosas que el hombre natural no puede ver, ni siquiera percibir (v.14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente). Amadas hermanas, al puro de corazón se le han abierto los ojos para ver lo invisible! (2 Corintios 4:16-18 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas).
- Nuestra alma tiene ojos, la fe. Gracias a la fe estamos capacitadas para ver lo invisible! (Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve) La fe no es un salto al vacío, la fe es una convicción plantada en el alma por el Espíritu Santo, en toda persona salvada por la gracia divina. ¿Puede un ciego de nacimiento decir que no existen los colores porque nunca los ha visto? Los puros de corazón poseen la capacidad de ver a Dios en una forma que los demás no pueden, desde ahora, en el presente, puesto que el Espíritu Santo nos ha sido dado como garantía (Efesios 1:13-14 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria; Salmo 16:11 Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre; Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley). El limpio de corazón ve a Dios al discernir su verdadero carácter; al incrédulo le resulta imposible reconciliar que Dios es infinitamente santo y justo, al mismo tiempo que infinitamente bueno y amoroso.
- Las puras de corazón ven a Dios al percibir su presencia en todas las cosas. Revisen el Salmo 104 en su casa, 🙂 Ven la mano de Dios en cada uno de los elementos de la naturaleza, ve a Dios es la Escritura, la voz de Dios escrita y preservada para su pueblo (¡cuántos leen y no ven a Dios en ninguna de sus páginas!
- Las puras de corazón ven a Dios en todo lo que les ocurre, sea “bueno” o sea “malo.” Dios es soberano, y eso nos llena de confianza. Recrea la escena: Moisés frente al Mar Rojo, responsable de +600,000 personas en medio del desierto, sin armas para defenderse, con los egipcios detrás… ¿Cuál fue la diferencia? Hebreos 11:27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible; 23-29). ¿Por qué se amargan tantos, se deprimen ante cualquier circunstancia negativa? Porque viven sin esperanza y sin Dios. Pero lo mismo puede suceder al creyente, las impurezas enturbian la visión (Mateo 14:28-31 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?). Tenemos simpatía por Pedro, pero Cristo le reprendió por su poca fe. Las circunstancias no cambiaron, el problema fue la visión de Pedro. Impureza de corazón produce dudas. ¿Cómo sabemos si alguien crece en santidad? Cuando su visión es más diáfana cada vez.
De modo que vemos a Dios a diario, en sentido presente y cotidiano. El limpio de corazón ve la mano de Dios: cómo le protege, suple necesidades, cómo le guía, ve la presencia del Señor en la reunión de los santos… el creyente puede decir “Dios me ha dado la sabiduría necesaria, me ha consolado” “Dios ha intervenido en esta prueba.”
Cuando nuestros deseos cambian, se aclara nuestra visión de Dios. ¿Por qué? Porque ya no hacemos lo mismo, hacemos a un lado aquellas cosas que creíamos nos daban satisfacción y ahora buscamos hacer la voluntad de Dios.
¿Será una coincidencia que Cristo tenía una visión muy clara del Padre? De ninguna manera, fue que se pasó 33 años sin pecar, de tal modo que soportó las tentaciones en el desierto.
Tú y yo pecamos 75 veces antes del desayuno, y nos maravillamos de la lucha que enfrentamos para establecer comunión con Dios.
En un sentido final, también veremos a Dios tal como él es (1 Juan 3:2-3 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro).
Carácter exhibe fruto de purificación. Carácter anhela santidad.