Hágase la luz, Señor,
como al principio
y sus destellos iluminen las conciencias.
Pues hay tantas tinieblas,
que ciegos caminamos
perdidos en esta senda
de postmodernidad.
*
Las cotidianas umbras
ejercen su poder,
y la ley del mercado
arroja tanta sombra
sobre el prójimo hambriento,
que desnudo malvive,
con un poco de pan
para su humilde ser.
*
¡Hágase la luz como al principio!
Hágase la luz en las conciencias
y apártanos, Señor,
de este valle de sombras.
Eduardo Gautreau de Windt. República Dominicana.