Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Hoy en día, somos bombardeados por fuertes mensajes acerca de la libertad y cómo lograrla. Ya sea que estemos viendo televisión, escuchando radio, navegando las redes sociales o leyendo noticias, el mensaje es persistente: la esencia de la libertad en el mundo consiste en hacer lo que nos guste, y vivir bajo nuestros propios términos, y sin restricciones.
Pero, para ser libres como el mundo lo entiende, tuviéramos que dirigir nuestra vida. Sin embargo, el gran problema con esto es que somos humanos. Y en nuestra humanidad, nuestra visión está nublada por prejuicios, deseos y orgullo.
El Señor nos dice que para ser libres de verdad, debemos someternos a Él; que si le entregamos nuestra vida, encontraremos la libertad y la plenitud que siempre anhelamos experimentar. Una libertad que durará para siempre.
«Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.» (Juan 8:36)
PIENSE EN ESTO:
¿Cómo ha impactado su vida la manera que tiene el mundo de definir la libertad? ¿Puede ver influencia del mundo en sus decisiones?
¿Qué aspectos de la vida se esfuerza usted más por controlar? Pídale al Espíritu Santo que le indique cualquier cosa que usted tema entregarle a Dios.»
«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.» (Eclesiastés 12:13-14).
Lee, Medita y Aplica!