La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.
Luego es difícil recordar cómo podíamos sobrevivir antes de que existieran los teléfonos inteligentes y las tabletas. Con tanta información al alcance de la mano, podemos encontrar al instante estadísticas deportivas, respuestas a preguntas triviales, e incluso llegadas y salidas de vuelos. Pero, en realidad, el anhelo de conocimiento es un problema antiguo. En los días de los profetas, la gente deseaba más información y conocimientos de los que tenían a su disposición. «Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,” (1 Pedro 1:10)
La plenitud del plan de Dios aún no se había revelado, pero las personas confiaban en su Palabra, pues confiar en la Palabra de Dios era confiar en Dios mismo. Es posible —y necesario— vivir de la misma manera en la actualidad. La Biblia es más que una fuente de consuelo o guía, es una de las maneras en que Dios permanece presente para nosotros a lo largo de la vida, y cumple su promesa de que nunca nos dejará ni desamparará.
«Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.” (Deuteronomio 31:8).
Lee, Medita y Aplica!
Anónimo