Levítico 19:18

Estándar

No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.

El resentimiento es un suelo fértil para la maleza. Es la fuente de lo que puede destruir nuestra relación con otras personas y con Dios. A veces se disfraza, por ejemplo, cuando una persona dice que ha perdonado las ofensas pasadas, pero demuestra amargura. El resentimiento puede aferrarse en el corazón y esconderse sin que uno sea consciente de ello.

Considere las siguientes preguntas y vea si necesita perdonar a alguien:

°¿Ha estado esperando que cierta persona reciba lo que se merece?

°¿Habla negativamente de esa persona a los demás?

°¿Fantasea con venganza, aunque sea leve?

°¿Piensa en lo que alguien le hizo?

°¿Qué siente cuando a esa persona le sucede algo bueno?

°¿La culpa por lo que sucedió en su vida?

°¿Le resulta difícil ser abierto y confiar en la gente?

°¿Se enoja, deprime o amarga con frecuencia?

°¿Le resulta difícil o imposible dar gracias a Dios por la persona que le ha agraviado? 

Medite sobre el siguiente pasaje;

«Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mateo 6:14-15)

Tómese un momento para dejar que el Señor examine su corazón. ¿Encontrará Él allí resentimiento?. Haga una resolución, y haga la siguiente petición a Dios;

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.» (Salmo 139:23-24)»

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

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