Hebreos 12:1-2

Estándar

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

“Renuncio”. Por lo general, decimos esto cuando una relación, un trabajo o algo parecido se vuelve tan estresante que creemos que no podremos salir adelante. A veces, estas palabras incluso se dirigen a Dios cuando las exigencias parecen demasiado grandes, el costo demasiado alto o los obstáculos demasiado desalentadores.

Pero incluso en tiempos de desaliento, Dios nos da lo necesario para resistir. Contamos con el testimonio de los creyentes que nos han precedido, aquellos cuyas historias están registradas en la Biblia. Y, por supuesto, nuestro máximo ejemplo es Jesucristo. Él soportó la cruz no solo para salvarnos, sino también para animarnos a no cansarnos ni desanimarnos.

Los problemas abundan en este mundo plagado de pecados, pero Dios dice que somos bendecidos cuando perseveramos en las pruebas, «Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12). Para lograrlo, debemos deshacernos del pecado y de los obstáculos que impiden nuestro progreso espiritual.

Cuando pensamos en rendirnos, nos estamos enfocando en nosotros en vez de hacerlo en nuestro Salvador, quien nos ha dado todo lo que necesitamos para perseverar. El deseo y el poder para seguir adelante provienen de Dios, no de nuestra voluntad y determinación. Los esfuerzos humanos pueden fallarnos, pero el Señor nunca nos dejará.

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Isaías 30:9

Estándar

¡Ay de los hijos rebeldes declara el Señor que ejecutan planes, pero no los míos, y hacen alianza, pero no según mi Espíritu, para añadir pecado sobre pecado! Isaías 30:1…Porque este es un pueblo rebelde, hijos falsos, hijos que no quieren escuchar la instrucción del Señor;

Isaías 30:9.

Todos queremos lo mejor del Padre celestial para nuestra vida, pero a veces nos interponemos en su camino. Ese fue ciertamente el caso de Israel. El pasaje de hoy de Isaías comienza diciendo: “¡Ay de los hijos rebeldes!’ —declara el Señor—‘que ejecutan planes, pero no los míos’” (Isaías 30.1).

En vez de confiar en las promesas y el poder de Dios, Israel se centró en la amenaza de un enemigo. Decidieron que lo más seguro era confiar en la ayuda de Egipto, aunque el Señor les había dicho que la solución era arrepentirse y confiar en Él. Al sustituir el plan de Dios por el de ellos, se perdieron lo mejor de Dios para la nación y sufrieron las consecuencias.

«El amparo de Faraón será vuestra vergüenza, y el abrigo a la sombra de Egipto, vuestra humillación.” (Isaías 30:3).

Cuando usted tiene que tomar una decisión, ¿se enfoca en el Señor y en su Palabra o en el problema que está enfrentando? ¿Se apresura a aceptar el consejo de otras personas antes de buscar dirección en las Sagradas Escrituras? Aunque su plan pueda parecer la opción más prometedora, si ha dejado a Dios fuera es muy posible que se haya convertido en un obstáculo para lo que Él desea para usted.

Cuando se sienta tentado a tomar los asuntos en sus propias manos, recuerde la guía del Señor: «Porque así ha dicho el Señor Dios, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza está vuestro poder…» (Isaías 30:15). Cuando lo siga, Él le guiará hacia el mejor camino para su vida.»

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo 

1 Samuel 13:13-14

Estándar

Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Podemos estar tentados a pensar que la desobediencia es un asunto insignificante que no nos afectará demasiado. Con seguridad, a Dios no le molestará algo tan intrascendente, sobre todo si nuestros motivos e intenciones son buenos. Pero, sin duda, nunca tenemos buenos motivos para cualquier acto de desobediencia, y las consecuencias no disminuyen por nuestro intento de minimizar su importancia.

El rey Saúl no quiso entrar en combate hasta que Samuel estuviera allí para ofrecer el holocausto. Pero cuando el profeta no llegó a tiempo y el ejército comenzó a desertar, el miedo impacientó a Saúl. Así que él mismo se encargó del sacrificio, tratando de obtener la bendición de Dios usurpando por desacato el papel del sacerdote. Cuando fue confrontado por Samuel, el rey trató de justificar sus acciones. «Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.” (1 Samuel 13:11-12).

Lo que Saúl vio como una pequeña y necesaria desobediencia, Dios lo vio como un grave acto de rebelión. Como resultado, el reinado de Saúl terminaría y Dios nombraría un día a otra persona para el trono de Israel.

¿Hay alguna “pequeña desobediencia” en su vida que está tratando de justificar? Puede ser algo que haya hecho o que quizás se haya negado a hacer. La única solución para cualquier acto de desobediencia es confesarlo y arrepentirse. 

«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9).

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Mateo 7:26-27

Estándar

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Mateo 7:26-27

La casa edificada sobre la arena simboliza la vida espiritual edificada sobre el fundamento de las opiniones, las actitudes y las voluntades humanas, siempre cambiantes e inestables. Quien edifica sobre ese fundamento, edifica su vida sobre la obstinación, la autosuficiencia, la justicia propia, los propósitos egoístas y la realización de los propios deseos. Si escoge cimientos arenosos, su vida se fundamentará en falsas enseñanzas y no alcanzará la salvación; “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” (Proverbios 14:12). 

No sea como el que superficial y descuidadamente escoge una sección de la arena del mundo para edificar sobre ella su esperanza. Más bien preocúpese por la profundidad de la recompensa espiritual que resulta de considerar sabiamente y escoger con cuidado el sólido cimiento de Dios, a través de Jesucristo.»

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” (Mateo 7:24-25).

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Juan 14:15-17

Estándar

Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Juan 14:15-17

¿Le interesa una línea telefónica directa al cielo? La verdad es que tenemos algo mucho mejor: el Espíritu Santo morando en nosotros para ser nuestro Ayudador en todas las situaciones.

La noche antes de su crucifixión, el Señor Jesús advirtió a los discípulos que estaba a punto de partir. La noticia los aturdió y asustó, aunque no era la primera vez que hablaba de su muerte. Pero el Señor ofreció a sus seguidores la seguridad de que les enviaría otro Ayudador.

En este pasaje, la palabra griega para “otro” significa “uno del mismo tipo”, lo que significa que el nuevo Ayudador sería como el Hijo de Dios, un ser divino. Como fue prometido, el Espíritu de Dios vino a morar en los seguidores de Cristo en Pentecostés, «y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…” (Hechos 2:3-4).

Sin el Espíritu Santo, no podríamos experimentar la vida cristiana. Por eso Cristo dijo a los discípulos que demoraran la difusión del evangelio hasta la llegada del Espíritu Santo. Nuestro Ayudador no solo da poder a la obediencia, sino que también enseña, guía, intercede, consuela, transforma y nos da dones para el servicio. Cada vez que nos vemos acosados por tiempos difíciles o tentaciones, nos proporciona fuerzas, resistencia, esperanza y aliento. Tenemos el privilegio de contar con un Ayudador divino que nos auxilia cada minuto de cada día. Gloria a Dios por su provisión para nosotros.

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Efesios 5:15-17

Estándar

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

Efesios 5:15-17

El tiempo es un activo muy valioso. Irreversible e insustituible, hemos de considerar cómo empleamos nuestros días, e incluso nuestros minutos. El tiempo es un regalo de Dios, lo que significa que no somos dueños del mismo, sino administradores que un día daremos cuenta de cómo utilizamos lo que se nos confió.

Quienes reconocen que sus días pertenecen al Creador cuidan de la manera en que viven. Desean entender la voluntad del Señor, y buscan su dirección cada día a través de una comunión íntima con Él por medio de la lectura de su Palabra y la oración.

Pero quienes son insensatos no reflexionan en cuanto a su manera de vivir. Algunos se vuelven improductivos y perezosos, mientras viven para los placeres. Pero incluso aquellos que están ocupados y tienen éxito según los estándares del mundo, pueden estar perdiendo el tiempo si sus planes no están alineados con la voluntad de Dios.

Para aprovechar al máximo sus oportunidades, intente comenzar cada día con el Señor, pidiéndole que Él dirija sus actividades. Ninguno de nosotros querrá llegar al cielo y descubrir que, aunque estuvimos ocupados usando nuestro tiempo, no lo invertimos para la eternidad.

«para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;” (Colosenses 1:10).

Lee, Medita y Aplica!

Romanos 8:26-27

Estándar

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Dios nos ha invitado a venir a Él con nuestras peticiones y preocupaciones. Sin embargo, no sabemos en realidad cómo orar como deberíamos, porque tenemos un conocimiento limitado, motivos incorrectos y deseos equivocados. Pero tenemos un Ayudador que intercede por nosotros de acuerdo con la voluntad del Señor.

El Espíritu Santo sabe justo lo que el Padre celestial desea hacer en nuestra vida, y sus oraciones siempre son respondidas. Por ejemplo, podemos pedir alivio del sufrimiento o de las dificultades, pero la voluntad del Señor puede ser el utilizar nuestras circunstancias para producir un carácter semejante al de Cristo en nosotros. Podemos pensar que nuestras oraciones han quedado sin respuesta, pero el Espíritu ha tomado nuestro deseo de algo bueno y lo ha convertido en una petición de algo mejor.

El Espíritu no solo ora por nosotros conforme a la voluntad de Dios, sino que también nos aclara la voluntad del Padre. La Biblia nos dice lo que el Señor desea y cómo actúa. A medida que renovemos nuestra mente con su Palabra, seremos más capaces de orar como corresponde. Pero es un gran consuelo saber que todas nuestras oraciones son tenidas en cuenta. El Espíritu toma cada una de ellas y las interpreta para que se ajusten a la voluntad del Padre.»

«Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” (1 Juan 5:14).

Lee, Medita y Aplica!

Mateo 6:33

Estándar

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

¿Cuál es la prioridad de su vida, aquello alrededor de lo cual gira todo lo demás? Cristo nos dice que el reino y la justicia de Dios deben ser nuestro mayor objetivo. Esto no se logra mediante la pasividad; Mateo usa la palabra “buscar”, que implica actividad y perseverancia. El reino de Dios debe ser buscado cada día, momento tras momento.

La vida en este mundo transcurre en medio de dos reinos opuestos que están en constante conflicto: uno bajo el control de Satanás, y el otro bajo el reinado de Dios. Buscar el reino del Padre celestial es someterse a su soberanía en todos los aspectos de nuestra vida. Lo más importante es la obediencia. Buscar la justicia de Dios significa cooperar con su proceso de transformarnos a la imagen de Cristo. Una parte integral de este proceso es la renovación de nuestra mente con las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios mantiene la perspectiva y las instrucciones del Padre celestial frescas en nuestro pensamiento.

Tome un momento para evaluar quién o qué domina sus pensamientos y afectos: ¿En qué invierte su tiempo y su dinero? ¿Qué deseos gobiernan sus decisiones? Hacer que Cristo sea la máxima prioridad requiere sumisión a Dios, obediencia a su Palabra y confianza en sus caminos. Él promete suplir todo lo que usted necesite para alcanzar ese objetivo.

«Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,” (2 Pedro 1:2-3). 

Lee, Medita y Aplica!

Santiago 2:14-16

Estándar

Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

El buen árbol no solo puede, también lleva buenos frutos. Sin embargo, cualquiera que diga que es un buen árbol pero que no dé frutos de las buenas obras no tiene parte alguna en el cuerpo de Jesucristo. La persona que verdaderamente es cristiana podrá repetir lo que dice Santiago: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:17-18)

Ahora bien, no queremos confusión: no es que ganaremos el favor, la aceptación o la salvación ante Dios por nuestras obras, eso es imposible. Lo que destacamos es, que un verdadero cristiano manifestará o evidenciará la salvación que ha recibido (por la obra de Jesucristo) dando frutos, o sea, en buenas obras.

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» 

(Efesios 2:8-10).

Lee, Medita y Aplica!

Efesios 5:3-4

Estándar

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

La sociedad en que vivimos se caracteriza por la oscuridad espiritual. Incluso quienes somos creyentes nos acostumbramos tanto a la oscuridad que no nos sentimos ni sorprendidos ni avergonzados por mucho de lo que sucede a nuestro alrededor. Quizás vemos el pecado, pero no lo reconocemos como malo, o tal vez ya no lo notamos.

Uno de esos pecados es la inmoralidad sexual. A lo largo de la Biblia, se nos advierte de sus peligros y se nos dice que nos abstengamos de comportamientos impuros, pasiones lujuriosas y malos deseos, «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,” (Colosenses 3:5-6). Aunque nos haga sentir incómodos el hablar de ello, debemos considerar de lo que se trata la inmoralidad sexual hoy en día, ya sea adulterio, pornografía o relaciones fuera de matrimonio, y estar preparados para enfrentarla.

Si bien no podemos escapar de nuestra sociedad, Dios ha provisto todo lo que necesitamos para vivir en la luz de nuestro Salvador, Jesucristo. A través de su Espíritu que mora en nosotros, podemos enfrentar cada tentación y elegir lo correcto.

Si usted se siente cómodo viviendo en la oscuridad que le rodea, pídale al Señor que derrame su luz sobre su vida para que le indique cualquier tipo de concesión que tenga con el mundo o deseo pecaminoso. Luego, reciba su perdón y el poder para andar en sus caminos. 

«Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.” (Salmos 32:5).

Lee, Medita y Aplica!