Proverbios 3:1-4
[1] Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos;
[2] Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.
[3] Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;
[4] Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.
Bendito y Santo Dios, alabanzas, honor y gloria a Ti, que eres el gran Yo Soy, el Rey del universo. Dueño y Señor de nuestras vidas, quien sustenta todas las cosas por cuanto tu voluntad y propósitos prevalecerán siempre. He aquí Señor estamos nuevamente buscando tu rostro, postradas con humildad y gran gozo, sabiendo que estás ahí presente, atento a nuestras súplicas, a nuestras necesidades, nos acercamos con toda confianza anti ti. Oh Padre Nuestro, nunca te apartes , abrázanos y cubre con tu manto divino, apártanos de caminos tenebrosos, que tu luz siempre nos guíe. Abre nuestros ojos del entendimiento y ayúdanos en este caminar a ser sabias, bondadosas, a no dejarnos influenciar por las cosas placenteras que nos presenta el mundo. Ayúdanos a discernir qué es lo bueno, qué es lo que te agrada y honrarte en todo. Que nunca se aparten de nosotras la misericordia y tu verdad. Como cada día, también suplicamos por nuestras familias, no las desampares, guarda su corazón, ayúdalas a encontrar Tú camino. ¡Sálvalas!. Oramos también por los necesitados, los que están enfermos, los encarcelados, obra en sus corazones, rescátalos del mal, trae paz y consuelo. Te lo suplicamos en el nombre de tu hijo Jesucristo, el que vive y reina por todos los siglos y un día volverá, Amén.
Josefina Genao.