Mateo 6:33

Estándar

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

¿Cuál es la prioridad de su vida, aquello alrededor de lo cual gira todo lo demás? Cristo nos dice que el reino y la justicia de Dios deben ser nuestro mayor objetivo. Esto no se logra mediante la pasividad; Mateo usa la palabra “buscar”, que implica actividad y perseverancia. El reino de Dios debe ser buscado cada día, momento tras momento.

La vida en este mundo transcurre en medio de dos reinos opuestos que están en constante conflicto: uno bajo el control de Satanás, y el otro bajo el reinado de Dios. Buscar el reino del Padre celestial es someterse a su soberanía en todos los aspectos de nuestra vida. Lo más importante es la obediencia. Buscar la justicia de Dios significa cooperar con su proceso de transformarnos a la imagen de Cristo. Una parte integral de este proceso es la renovación de nuestra mente con las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios mantiene la perspectiva y las instrucciones del Padre celestial frescas en nuestro pensamiento.

Tome un momento para evaluar quién o qué domina sus pensamientos y afectos: ¿En qué invierte su tiempo y su dinero? ¿Qué deseos gobiernan sus decisiones? Hacer que Cristo sea la máxima prioridad requiere sumisión a Dios, obediencia a su Palabra y confianza en sus caminos. Él promete suplir todo lo que usted necesite para alcanzar ese objetivo.

«Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,” (2 Pedro 1:2-3). 

Lee, Medita y Aplica!

Santiago 2:14-16

Estándar

Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

El buen árbol no solo puede, también lleva buenos frutos. Sin embargo, cualquiera que diga que es un buen árbol pero que no dé frutos de las buenas obras no tiene parte alguna en el cuerpo de Jesucristo. La persona que verdaderamente es cristiana podrá repetir lo que dice Santiago: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:17-18)

Ahora bien, no queremos confusión: no es que ganaremos el favor, la aceptación o la salvación ante Dios por nuestras obras, eso es imposible. Lo que destacamos es, que un verdadero cristiano manifestará o evidenciará la salvación que ha recibido (por la obra de Jesucristo) dando frutos, o sea, en buenas obras.

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» 

(Efesios 2:8-10).

Lee, Medita y Aplica!

Efesios 5:3-4

Estándar

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

La sociedad en que vivimos se caracteriza por la oscuridad espiritual. Incluso quienes somos creyentes nos acostumbramos tanto a la oscuridad que no nos sentimos ni sorprendidos ni avergonzados por mucho de lo que sucede a nuestro alrededor. Quizás vemos el pecado, pero no lo reconocemos como malo, o tal vez ya no lo notamos.

Uno de esos pecados es la inmoralidad sexual. A lo largo de la Biblia, se nos advierte de sus peligros y se nos dice que nos abstengamos de comportamientos impuros, pasiones lujuriosas y malos deseos, «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,” (Colosenses 3:5-6). Aunque nos haga sentir incómodos el hablar de ello, debemos considerar de lo que se trata la inmoralidad sexual hoy en día, ya sea adulterio, pornografía o relaciones fuera de matrimonio, y estar preparados para enfrentarla.

Si bien no podemos escapar de nuestra sociedad, Dios ha provisto todo lo que necesitamos para vivir en la luz de nuestro Salvador, Jesucristo. A través de su Espíritu que mora en nosotros, podemos enfrentar cada tentación y elegir lo correcto.

Si usted se siente cómodo viviendo en la oscuridad que le rodea, pídale al Señor que derrame su luz sobre su vida para que le indique cualquier tipo de concesión que tenga con el mundo o deseo pecaminoso. Luego, reciba su perdón y el poder para andar en sus caminos. 

«Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.” (Salmos 32:5).

Lee, Medita y Aplica!

Isaías 30:9

Estándar

¡Ay de los hijos rebeldes declara el Señor que ejecutan planes, pero no los míos, y hacen alianza, pero no según mi Espíritu, para añadir pecado sobre pecado! Isaías 30:1…Porque este es un pueblo rebelde, hijos falsos, hijos que no quieren escuchar la instrucción del Señor;

Isaías 30:9.

Todos queremos lo mejor del Padre celestial para nuestra vida, pero a veces nos interponemos en su camino. Ese fue ciertamente el caso de Israel. El pasaje de hoy de Isaías comienza diciendo: “¡Ay de los hijos rebeldes!’ —declara el Señor—‘que ejecutan planes, pero no los míos’” (Isaías 30.1).

En vez de confiar en las promesas y el poder de Dios, Israel se centró en la amenaza de un enemigo. Decidieron que lo más seguro era confiar en la ayuda de Egipto, aunque el Señor les había dicho que la solución era arrepentirse y confiar en Él. Al sustituir el plan de Dios por el de ellos, se perdieron lo mejor de Dios para la nación y sufrieron las consecuencias.

«El amparo de Faraón será vuestra vergüenza, y el abrigo a la sombra de Egipto, vuestra humillación.” (Isaías 30:3).

Cuando usted tiene que tomar una decisión, ¿se enfoca en el Señor y en su Palabra o en el problema que está enfrentando? ¿Se apresura a aceptar el consejo de otras personas antes de buscar dirección en las Sagradas Escrituras? Aunque su plan pueda parecer la opción más prometedora, si ha dejado a Dios fuera es muy posible que se haya convertido en un obstáculo para lo que Él desea para usted.

Cuando se sienta tentado a tomar los asuntos en sus propias manos, recuerde la guía del Señor: «Porque así ha dicho el Señor Dios, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza está vuestro poder…» (Isaías 30:15). Cuando lo siga, Él le guiará hacia el mejor camino para su vida.»

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo 

Mateo 7:7-8

Estándar

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 

Tener la sabiduría de Dios está entre las mayores necesidades que tenemos. La sabiduría de Dios nos ayuda a tomar decisiones prudentes a lo largo de nuestra vida cristiana; a optar por el camino de Dios y rechazar el camino del mundo en toda situación.

La Biblia presenta muchos mandamientos y principios para la vida cristiana, pero no es un manual exhaustivo de métodos y reglas para toda situación concebible. Eso no sería muy práctico, e impediría que confiáramos solamente en Dios. Él quiere que leamos su Palabra cada día de modo que podamos conocer sus principios para una vida recta y que podamos orar sabiamente pidiendo dirección cuando tenemos que tomar decisiones difíciles.

En las Escrituras el Señor presenta a los creyentes la verdad suficiente para vivir de manera responsable, y su­ficiente misterio para llevarlo a Él en la oración con­fiada: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.»(Santiago 1:5-7).

Lee,  Medita y Aplica!

Filipenses 3:17-18

Estándar

Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;

Los más peligrosos enemigos de la causa de Cristo no son quienes se oponen públicamente al evangelio, sino quienes simulan ser cristianos o amigos de Cristo, dicen identificarse con Él y, en algunos casos, llegan a puestos de liderazgo espiritual.

Estar en guardia contra los enemigos ocultos es un tema constante en el Nuevo Testamento. Jesús dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15). También predijo que en los últimos días “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mateo 24:11).

El apóstol Pablo se enfrentó constantemente a la influencia de los falsos maestros. Les advirtió a los ancianos de Éfeso: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.» (Hechos 20:30-31).

¿Quiere saber cómo adquirir la capacidad de distinguir a los enemigos de la cruz? Conozca la Palabra de Dios. Si usted no conoce la Palabra, se arriesga a que lo engañen.

«No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.» (Mateo 7:21-23).

Lee, Medita y Aplica!

Lucas 12:16-20

Estándar

También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

La miopía es una condición en la cual el ojo no puede enfocarse en objetos distantes. Hoy este impedimento físico es fácilmente tratable con lentes correctivos. Pero la miopía espiritual es más peligrosa porque tiene consecuencias por toda la eternidad.

Para enfatizar la importancia de una perspectiva eterna, el Señor Jesucristo contó una historia acerca de un hombre rico que no podía ver más allá del presente. Su disfrute y su seguridad estaban conectados con la abundancia de su riqueza, posesiones y comodidades. Aunque pudo haber sido honrado y respetado por otros por sus grandes logros, a los ojos de Dios era un necio. Eso es porque guardó tesoros para sí mismo, aunque estaba en bancarrota ante el Señor.

«…Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15.)

Para hacer depósitos en el banco del cielo, seguir al Señor Jesucristo tiene que ser más importante que cualquier ambición o prioridad mundana. Su reino y su justicia deben dirigir nuestros planes, actividades y búsqueda de la felicidad. El mandato es; «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.» (Colosenses 3:2) en vez de tener un enfoque terrenal. Es necesario poner nuestras mentes en las cosas de arriba, donde está Cristo. Si lo hacemos, nuestros afectos y nuestras ambiciones cambiarán, y nos volveremos ricos espiritualmente para con Dios.

Lee, Medita y Aplica!

1 Pedro 1:6-7

Estándar

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,

¿Se ha preguntado alguna vez por qué Dios permite que le ocurran cosas malas a usted o a sus seres queridos? Las dificultades y el sufrimiento son una consecuencia del pecado y de la condición del mundo, pero ¿por qué permite Él que experimentemos angustias? Aunque las pruebas son dolorosas, entender el propósito del Señor puede darnos alegría y esperanza. Cuando una persona es salva, comienza el proceso de santificación que tarda toda la vida. Y pocas cosas moldean tan bien nuestro carácter como el dolor. No obstante, nuestro crecimiento espiritual puede ser lento durante los tiempos placenteros, así que el dolor nos pone de rodillas en dependencia de Dios mientras buscamos su ayuda, fortaleza, consuelo y misericordia.

Otra razón por la que el Padre celestial permite las pruebas, es para probar y refinar nuestra fe. Cuando pasamos por el fuego de la aflicción y permanecemos fieles al Señor, salimos más seguros de nuestra posición de salvación que tenemos en Él. Y no solo eso, sino que sentimos una mayor confianza en quien es Dios y en la relación que tenemos con Él. Entonces, cuando surja la próxima dificultad, recordaremos la fidelidad de Dios durante las pruebas del pasado y descansaremos con confianza en Él. Si nos sometemos al Señor, Él usará nuestras dificultades para hacernos madurar, lo cual es motivo de alegría y gozo, recordando la promesa que el mismo Señor Jesucristo nos hizo.

«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33).

Lee, Medita y Aplica!

Deuteronomio 8:17-18

Estándar

Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Es muy común escuchar en nuestro día a día las historias de personas exitosas que lucharon fuertemente por alcanzar sus sueños y metas. Historias generalmente acompañadas de mensajes motivadores que intentan inspirar haciendo creer que el éxito es resultado exclusivo del esfuerzo, y que quien logra triunfar en la vida lo hace como fruto de sus propios talentos, capacidades o su valentía. Pero no tenemos ni podemos tener control de nada, ni siquiera del siguiente segundo, la Biblia lo explica de esta manera; «cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.» (Santiago 4:14).

La Biblia nos enseña que nada podemos alcanzar sin la ayuda de Dios. «…No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.» (Juan 3:27). «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?» (1 Corintios 4:7).

Uno de los más grandes errores que cometemos es planificar como si el control del futuro estuviese plenamente en nuestras manos, y jactarnos, asumiendo todo el crédito por el éxito que podamos lograr.  

No olvides nunca que todo lo que tienes, todo lo que pasa y todo lo logrado es por la sola gracia de Dios. Pide al Señor que tu vida entera sea una respuesta de gratitud a su grande amor. 

«Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.» (1 Crónicas 29:12-13). 

Lee, medita y aplica

Efesios 5:8-10

Estándar

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. 

Como cristianos, somos llamados a un alto estándar moral, aun cuando podamos sentir que fracasamos. Quizás nuestro lenguaje no es tan puro como sabemos que debiera ser, o no hemos superado algunos de nuestros malos hábitos. Es fácil desanimarse si no entendemos lo que está obstaculizando nuestro progreso.

La transformación comienza en la mente, porque la manera en que razonamos afecta la manera en que actuamos. No podemos esperar progresar en santidad si no tenemos discernimiento sobre qué permitir en nuestros pensamientos. El apóstol Pablo nos amonesta a no conformarnos al mundo sino a ser transformados renovando la mente; «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» (Romanos 12:2).

Hagamos el esfuerzo de llenar nuestra mente con las verdades de la Palabra de Dios para asegurarnos de que estamos contrarrestando los mensajes del mundo.

«Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;» (Colosenses 1:9-10).

Lee, Medita y Aplica!