…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Uno de los mayores problemas que enfrentan muchas personas hoy no es la falta de tiempo, aunque a menudo piensan que ese es el problema. Es el cansancio y el vacío que sienten, incluso después de trabajar duro y estar involucrados en muchas actividades y tareas, porque no tienen una dirección clara en la vida o no saben lo que realmente quieren lograr.
Todo ser humano quiere saber el propósito de su existencia. De hecho, hay cuatro preguntas principales que todos buscamos responder durante nuestras vidas:
(1) “¿Quién soy?” Esta es una pregunta de identidad.
(2) “¿De dónde vengo?” Esta es una pregunta de origen.
(3) “¿Por qué estoy aquí?” Esta es una pregunta de propósito.
(4) “¿A dónde voy?” Esta es una pregunta de destino. Cuando encontremos las respuestas a estas preguntas cruciales experimentaremos la auténtica felicidad. Y el único que puede revelarnos las respuestas es nuestro Creador.
«Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:10)
No conocer nuestro propósito es como arar en el mar o como caminar sin rumbo fijo; nunca llegamos a ningún lado.
Lamentablemente, un gran porcentaje de hombres y mujeres mueren sin entender para qué Dios los creó o sin descubrir su propósito en la tierra. Cuando nuestras vidas carecen de sentido, el tiempo mismo puede convertirse en una carga difícil de llevar. Por el contrario, aquellos que conocen su propósito caminan seguros por la vida e incluso son perseguidos por el éxito. Cuando hablo de “éxito”, no me refiero necesariamente a alcanzar fama o hacerse rico, especialmente teniendo en cuenta que ambos ocupan los peldaños más bajos en la escala de la felicidad, Jesucristo fue claro en este asunto, Él dijo; «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Lucas 12:15).
El verdadero éxito está en hacer la voluntad de Dios y cumplir el propósito por el cual fuimos creados. Todo lo demás son añadiduras.
«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.» (1 Corintios 10:31).
Lee, Medita y Aplica!
Anónimo