Calcalí

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Canta el calcalí

contemplando el silencio

con suave arpegio.

Rosaura Bretón, Rep. Dominicana (1955- ). “Agua Mansa” Ed. Letra Erguida.

Nota: el calcalí es un sapito cantante, 🙂

Sobre haikus

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Haiku, poema de 17 sílabas, suele estar compuesto de tres versos con una estructura de 5-7-5 sílabas. Su brevedad, sin embargo, contrasta con la profundidad y el alcance que pretende quien escribe el haiku, como destellos de lucidez para evocar imágenes.

Palabras suben

en la escala del alma

tejen sus nidos.

Rosaura Bretón, Rep. Dominicana (1955- . “Agua Mansa” Ed. Letra Erguida

En un restaurant

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Esa mujer hermosa sentada a mi vera

no se cansa de hablar, de fumar, de contarle

tantas cosas inútiles a su compañero,

alardeando de su encanto al mismo tiempo.

Su tolerante amigo no la oye, no le escucha.

Ni una sola mirada fija en sus ojos.

Ni un solo latido de su corazón se esparce.

Cual seres extraños ambos se aburren.

Resignado en su soledad él pide la cuenta.

Apenas un primer bocado ha probado.

Ella su copa de vino no ha degustado.

Saldada la cuenta tranquilamente se levanta.

Sin decir adiós, abandona su silla.

Ella asombrada lo ve marcharse.

Cuando muere el amor todo termina.

¡No hay peros que valgan!

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

Hay un poeta en el mundo

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Se escucha el clamoreo, ¡oíd las voces!

Del campo a la ciudad, de la ciudad al campo,

de sur a norte, de este a oeste,

¿de dónde vienen?

¡De todas partes!

*

Se incendian de goce los cañaverales.

(Hay un país en el mundo).

*

De rojo se visten los atardeceres.

(Amén de Las Mariposas).

*

Se encrespan las aguas tranquilas del Caribe

(A ti, submarino intrépido).

Florecen sin cansancio las tiernas amapolas de mi pueblo.

(Cuando amaban las tierras comuneras).

*

Horas de angustia y desengaño le atormentan.

(Oriundo de la noche).

Se levanta con él otro gigante: Nosotros.

(Contracanto a Walt Withman).

Entonces, en silencio, dice presencia.

Y se escucha la voz soberana del poeta, que dice:

Aquí, Pedro Mir. Servidor de ustedes.

Sencillamente…

Luis Scheker Ortiz. Rep. Dominicana

En el árbol de mi pecho

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En el árbol de mi pecho

hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,

aletea, lanza saltos.

En el árbol de mi pecho

hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,

¡eres un espantapájaros!

Gloria Fuerte. España, (1908-1998)

Recuerdo que dejo

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¿Con qué he de irme?

¿Nada dejaré en pos de mí sobre la tierra?

¿Cómo ha de actuar mi corazón?

¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?

Dejemos al menos flores.

Dejemos al menos cantos.

Netzahualcóyotl. México, (1402-1472)

Síndrome

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Todavía tengo casi todos mis dientes

casi todos mis cabellos y poquísimas canas,

puedo hacer y deshacer el amor

trepar una escalera de dos en dos

y correr cuarenta metros detrás del ómnibus,

o sea que no debería sentirme viejo

pero el grave problema es que antes

no me fijaba en esos detalles.

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

Las cosas

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El bastón, las monedas, el llavero,

la dócil cerradura, las tardías

notas que no leerán los pocos días

que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada

violeta, monumento de una tarde

sin duda inolvidable y ya olvidada,

el rojo espejo occidental que que arde

una ilusoria aurora.

¡Cuántas cosas,

láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,

nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!

Durarán más allá de nuestro olvido;

no sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges. Argentina, (1899-1986)

Remordimiento

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He cometido el peor de los pecados

que un hombre puede cometer.

No he sido feliz.

Que los glaciares del olvido

me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego

arriesgado y hermoso de la vida,

para la tierra, el agua, el aire, el fuego.

Los defraudé. 

No fui feliz.

Cumplida no fue su joven voluntad.

Mi mente se aplicó a las simétricas porfías

del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor.

No fui valiente. No me abandona.

Siempre está a mi lado

la sombra de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges. Argentina (1899-1986)