Copla No. 1

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Recuerde el alma dormida

avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte,

tan callando.

Cuán presto se va el placer,

cómo, después de acordado

da dolor.

Cómo, a nuestro parecer,

cualquier tiempo pasado

fue mejor.

Jorge Manrique. España ( 1440-1479)

Decir, hacer

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Entre lo que veo y digo,

entre lo que digo y callo,

entre lo que callo y sueño,

entre lo que sueño y olvido

la poesía

se desliza entre el sí y el no:

dice lo que callo,

calla lo que digo,

sueña lo que olvido.

*

No es un decir: es un hacer.

Es un hacer que es un decir.

*

La poesía se dice y se oye: es real.

Y apenas digo es real, se disipa.

¿Así es más real?

Idea palpable,

palabra impalpable: 

la poesía va y viene entre lo que es

y lo que no es.

Teje reflejos y los desteje.

*

La poesía

siembra ojos en las páginas

siembra palabras en los ojos.

*

Los ojos hablan

las palabras miran,

las miradas piensan.

*

Oír los pensamientos,

ver lo que decimos,

tocar el cuerpo de la idea.

*

Los ojos se cierran

las palabras se abren.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)

Oda a la lagartija

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Junto a la arena

una lagartija

de cola enarenada.

Debajo de una hoja 

su cabeza de hoja.

  ¿De qué planeta 

o brasa fría y verde, caíste?

¿De la Luna?

¿Del más lejano frío?

¿O desde la esmeralda

ascendieron tus colores

en una enredadera?

  Del tronco

carcomido

eres vivísimo retoño,

flecha de su follaje.

En la piedra

eres piedra

con dos pequeños ojos

antiguos:

los ojos de la piedra.

  Cerca del agua

eres légamo taciturno

que resbala.

  Cerca de la mosca

eres el dardo

del dragón que aniquila.

  Y para mí

la infancia, la primavera

cerca del río perezoso,

eres 

tú,

lagartija,

fría, pequeña

y verde:

eres remota siesta

cerca de la frescura,

con los libros cerrados.

  El agua corre y canta.

  El cielo, arriba, es una corola calurosa.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)

Muere lentamente

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Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo, quien hace de la televisión su guía.

Quien evita una pasión, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño.

Quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)

Que el clavel y la rosa

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Que el clavel y la rosa,

¿cuál era más hermosa?

El clavel, lindo en color,

y la rosa, todo amor;

el jazmín de honesto olor,

la azucena religiosa,

¿cuál es la más hermosa?

La violeta enamorada,

la retama encaramada,

la madreselva mezclada,

la flor de lino celosa.

¿Cuál es la más hermosa?

Que el clavel y la rosa,

¿cuál era más hermosa?

Tirso de Molina. España (1579-1648)

Poema al maestro

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Educar es lo mismo

que poner un motor a una barca:

hay que medir, pesar, equilibrar…

…y poner todo en marcha.

Pero para eso,

uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino, un poco de pirata,

un poco de poeta,

y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,

que esa barca, ese niño,

irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío

llevará nuestra carga de palabras

hacia pueblos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día

esté durmiendo nuestra propia barca,

en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya. España (1911-1991)

Noche serena

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(fragmento)

Cuando contemplo el cielo

de innumerables luces adornado,

y miro hacia el suelo,

de noche rodeado,

en sueño y en olvido sepultado,

el amor y la pena

despiertan en mi pecho un ansia ardiente;

despiden larga vena

los ojos hechos fuente,

Loarte, y digo al fin con voz doliente:

-Morada de grandeza,

templo de claridad y de hermosura:

mi alma que a tu alteza

nació, ¿qué desventura

la tiene en esta cárcel, baja, oscura?

***

¿Quién es el que esto mira,

y precia la bajeza de la tierra,

y no gime y suspira

por romper lo que encierra

el alma, y de estos bienes la destierra?

***

Aquí vive el contento,

aquí reina la paz; aquí, asentado

en rico y alto asiento

está el Amor sagrado,

de glorias y deleites rodeado.

Inmensa hermosura

aquí se muestra toda, y resplandece

clarísima luz pura

que jamás anochece:

eterna primavera aquí florece.

***

¡Oh, campos verdaderos!

¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!

¡Riquísimos mineros!

¡Oh, deleitosos senos!

¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!

Fray Luis de Leon. España (1527-1591)

Soneto a Cristo crucificado

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No me mueve, mi Dios, para quererte,

el cielo que me tienes prometido;

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, en tal manera

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;

porque aunque lo que espero no esperara

lo mismo que te quiero te quisiera.

Fray Miguel de Guevara. México (1585-1646)