Romanos 4.11

Estándar

MANCHADOS, PERO NO DAñADOS

Texto: Romanos 8:1-4

Idea central: Aunque nuestra vida siga siendo manchada por el pecado, no hay condenación para los que están en Jesús porque Dios ya pagó en Él la ofrenda por el pecado.

Lecciones particulares: 

— La ley era débil por causa de la carne (v.3b). Por esta razón, la ley no pudo hacer efectiva una condena sobre nuestro pecado (v.3a,e). En lugar de pasar juicio definitivo y cerrar la deuda, la ley simplemente podía identificar el pecado (cf. Romanos 7:7-12), lo cual nos dejaba siempre culpables (Levítico 5:17).

— Dios, pues, tomó el asunto en sus propias manos (v.3c). Él envió a su Hijo “como si fuera la misma carne pecaminosa”, en todo igual, pero sin pecado (cf. Hebreos 4:15), de manera que pudiera servir como ofrenda por el pecado (cf. Levítico 5; Hebreos 5:1; 7:26,27; 9:11-14).

— Cuando Jesús se ofrendó por nuestro pecado, cerró el caso judicial y aplicó condena sobre el pecado: la deuda quedó saldada. De esta manera, sirvió de expiación, de purificación, para nosotros (Levítico 5:16b). De esta manera, nuestra relación con Jesús nos liberó de nuestra relación con el pecado: el juicio está definido por una nueva ley (v.2).

— Por esta razón, aunque nuestros sentimientos y deseos pecaminosos continúen levantándose dentro de nosotros (Romanos 7:21-24), ¡los requerimientos de la ley ya han sido cumplidos! (v.4a).

— Por tanto, ¡no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús! (v.1a). Y sabemos que estamos en Jesús si lo que rige nuestras decisiones y nuestra vida no son nuestras emociones y deseos naturales, sino el Espíritu (que nos revela la voluntad de Dios) (vv.1b,4b).

 

Preguntas de introspección:

¿Cuáles son las 3 ó 4 áreas de tu vida en las que puedes notar más fácilmente que el conocimiento del mal no te impide hacer lo malo? ¿Cuáles son las 2 ó 3 áreas de tu vida en las que crees que identificar el mal te ayuda a evitar el pecado?

¿Realmente evitas pecar gracias a este conocimiento, o simplemente evitas pecar de una forma que puedas identificar fácilmente?

¿Aprecias el regalo que Dios te dio cuando pagó por tu pecado? ¿Aprecias cómo se esmeró en cuidar todos los detalles? ¿Puedes explicar de manera individual para cada área que identificaste cómo el saber que Jesús saldó el caso contra ti te ayuda a no seguir atado al pecado?

¿Disfrutas de la paz que viene de saber que no hay condenación para ti? ¿Qué tan a menudo te detienes a recordar esta verdad? ¿Puedes, con sinceridad, enfrentar a tu conciencia y decirle que realmente estás en Jesús?

Historia sugerida: Historia de Hazael (2 Reyes 8:7-15; 10:32; 12:17,18; 13:3,22,23).

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