Romanos 4.19

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TODAS LAS COSAS COOPERAN PARA BIEN

Texto: Romanos 8:28-30

Idea central: Aquellos que aman a Dios pueden estar seguros de que todo es para su bien porque Dios tiene el propósito inmutable de moldearlos a imagen de su Hijo e integrarlos a su familia.

Lecciones particulares: Los sufrimientos que tengamos en esta vida no se comparan con las glorias por venir (v.18), por lo que podemos esperar con paciencia (v.25), ayudados por las oraciones del Espíritu (vv.26,27).

— Por tanto, si lo que nos caracteriza es nuestro amor por Dios, todas las cosas, sea que nos gusten o no nos gusten, son una pieza más en el rompecabezas de nuestro bien (v.28a).

¿Por qué importa tanto si amo o no amo a Dios?

—  Porque los que son definidos por su amor a Dios son los que han sido llamados de acuerdo al propósito de Dios (v.28b).

—  En otras palabras, el signo –la evidencia– de que realmente hemos sido llamados según el propósito de Dios es que amamos a Dios (1 Juan 3:18). ¡No puedes tener la esperanza de que “es para tu bien” si no tienes la característica de que amas a Dios! (Juan 14:21).

 

Ahora, ¿qué me asegura de que el propósito de Dios realmente coopera para mi bien? ¿Cómo sé que si Dios me llama y le sigo realmente es para mi bien?

  1. Dios no llama al azar: Él llama a aquellos que conoció, y apreció, y amó desde antes (vv.29a,30a). Si Dios te llama es porque Él te ama a ti, personalmente, inequívocamente.
  2. El propósito que Dios tiene para aquellos que llama es moldearlos a imagen de su Hijo perfecto, su Hijo amado, para integrarlos a su familia (v.29b). Todas las cosas cooperan para tu bien porque todas las cosas sirven para hacerte perfecto [maduro] y para hacerte un miembro digno de la familia de Dios.
  3. Dios no se olvida ni deja proyectos por mitad: Él te conoció de antemano -> Él hizo un plan y propósito -> Él te llamó  -> Él sacrificó a Jesús y pagó por tus pecados -> Él te dio a su Espíritu, poniendo así la semilla de gloria en ti (v.23a) y asegurando esa realidad futura (vv.16,17). Todo es para tu bien siempre porque es imposible que Dios haya decidido dejar de cumplir su propósito en ti.

Preguntas de introspección: ¿Cómo define Jesús el amor a Dios? (Juan 14:21; 1 Juan 3:18) ¿Es tu vida un mantel de amor a Dios manchado con pecado, o es un mantel de pecado manchado con lo que simula ser amor a Dios? ¿Es tu vida diaria, en la práctica, caracterizada por una vida de sumisión al Espíritu de Dios (i.e. por amor a Dios)? ¿Qué tan bíblico es decir “Es para tu bien” o “Todo pasa por una (buena) razón” sin tomar en cuenta la característica principal de una vida?

¿Cuál es tu definición de “bien”? ¿Te das cuenta que muchas veces igualamos “me gusta” o “no me gusta” al nivel de “objetivamente bueno” o es “objetivamente malo”? ¿Qué revela acerca de cómo te ves a ti mismo el hecho de que definas “bien” en función de tus gustos? ¿Quién es, realmente, tu “Dios”? ¿Por qué es más deseable ser moldeado a la imagen de Jesús que vivir una vida cómoda? ¿Por qué es más deseable ser de la familia de Dios que obtener todo lo que deseamos aquí?

¿En qué maneras puedes usar los tres argumentos arriba expuestos para traer paz a tu corazón (y los de otros) cuando parece que Dios no te ama, que se ha equivocado, o que se ha olvidado de ti?

Historia sugerida: Historia de la vida de Sansón y cómo no aprendió a depender de Dios sino hasta que llegó el sufrimiento a su vida (Jueces 13-16, esp. 16:28).

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