Apuntes a Génesis II

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TEMA IV (sí, todavía) Génesis 19:12-38  LOT HUYE DE SODOMA

12Entonces los dos hombres dijeron a Lot: ¿A quién más tienes aquí? A tus yernos, a tus hijos, a tus hijas y quienquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar; 13porque vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande delante del Señor, que el Señor nos ha enviado a destruirlo. 14Y salió Lot y habló a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar porque el Señor destruirá la ciudad. Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.

Dios está preocupado por la salvación de toda la familia, el escritor acentúa la gracia soberana al mencionar los futuros yernos como parte de la familia (aunque sodomitas!). El clamor ha sido confirmado por dos testigos, pero noten que Lot no tenía capacidad moral de convencimiento, en marcado contraste con Abraham, quien razonó con Dios (los yernos creyeron que bromeaba, 2 Pedro 3:3-4).
Mmm, el verso no explica por qué los yernos hacen caso omiso a las palabras de Lot. ¿Acaso una falsa sensación de seguridad? ¿Dudas sobre la nada brillante escenificación de Lot donde perdió todo respeto y credibilidad?
Lot quiere que abandonen la casa donde están seguros precisamente porque están adentro.  En hebreo, la palabra empleada para significar la incredulidad de Sara al oír que sería madre es la misma palabra empleada aquí, es posible que los yernos ignoren a Lot simplemente por la “ridiculez” del mensaje.

15Y al amanecer, los ángeles apremiaban a Lot, diciendo: Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que no seáis destruidos en el castigo [la iniquidad] de la ciudad.

Los ángeles insisten, observen que intentan salvar la familia como unidad.

16Mas él titubeaba. Entonces los dos hombres tomaron su mano y la mano de su mujer y la mano de sus dos hijas, porque la compasión del Señor estaba sobre él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

¡Qué verso! él titubeaba…¿por qué Lot? Lot se sentía más seguro dentro de una ciudad malvada que fuera de ella con Dios. En medio de inminente destrucción este hombre pensando “yo no sé…quizás sea mejor que me quede…” Observen: ¡los ángeles lo tomaron, lo arrastraron!¡La misericordia en acción! Primero lo sujetaron para entrarlo en la casa, ahora lo sujetan para sacarlo de la ciudad, librarlo del juicio que viene.
Es evidente que la salvación de Lot no tiene nada que ver con su sentido de rectitud sino con la misericordia de Dios. Real para toda la humanidad, para cada una de nosotras (Tito 3:5 El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo)

17Y aconteció que cuando los habían llevado fuera, uno le dijo: Huye por tu vida. No mires detrás de ti y no te detengas en ninguna parte del valle; escapa al monte, no sea que perezcas. 18Pero Lot les dijo: No, por favor, señores míos. 9Ahora he aquí, tu siervo ha hallado gracia ante tus ojos, y has engrandecido tu misericordia la cual me has mostrado salvándome la vida; mas no puedo escapar al monte, no sea que el desastre me alcance, y muera.20Ahora he aquí, esta ciudad está bastante cerca para huir a ella, y es pequeña. Te ruego que me dejes huir allá (¿no es pequeña?) para salvar mi vida [y vivirá mi alma].

Rescate caracterizado por la exasperación. ¡Perdiendo el tiempo con un largo discurso! Pero se trata de una negociación, muy diferente a la que hizo Abraham.
Observen la irracionalidad de la incredulidad: Dios ha enviado sus mensajeros a rescatar a Lot, y Lot todavía teme que no tendrá protección. Ironía de la situación: la catástrofe a punto de llegar y he aquí este hombre argumentando sobre la vía de escape.
Pero hay motivaciones extras, Lot no se imagina vivir fuera de la comodidad. ¿Qué ciudad escoge? Zoar (Bela), una versión más pequeña de Sodoma.

exasperar
Del lat. exasperāre.
1. Lastimar, irritar una parte dolorida o delicada.
2. Irritar, enfurecer, dar motivo de enojo grande a alguien.

Bela (14:2), una de las ciudades de la planicie que estaba bajo el juicio de Dios.
Oigan el argumento “Lotiano”: “la villa es pequeña, luego entonces la cantidad de pecado también lo es, no vale la pena que te molestes por ello.” ¿Qué nos revela su argumento?
Falta de fe, incredulidad, una torcida valoración de la justicia y un gastado gusto por la depravación urbana. La petición revela su egoísmo, no tiene nada que ver con justicia; comparen con el argumento de Abraham que vimos antes, basado precisamente en la justicia y misericordia de Dios.

21Y él le respondió: He aquí, te concedo también esta petición de no destruir la ciudad de que has hablado. 22Date prisa, escapa allá, porque nada puedo hacer hasta que llegues allí. Por eso el nombre que se le puso a la ciudad fue Zoar [pequeña].

Y sin embargo… ah la gracia de Dios para gente tan imperfecta como nosotros! (16:9 el ángel y Agar: vuelve a tu señora y sométete a su autoridad).

23El sol había salido sobre la tierra cuando Lot llegó a Zoar. 24Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, de parte del Señor desde los cielos; 25y destruyó aquellas ciudades y todo el valle y todos los habitantes de las ciudades y todo lo que crecía en la tierra. 26Pero la mujer de Lot, que iba tras él, miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal.

El escritor enmarca la causa inmediata “lluvia de azufre y fuego” con la causa última: el Señor. Pretender divorciar causas causas científicas o eventos históricos de explicaciones teológicas o viceversa no es buena teología.
Dios es justo, Dios celoso que defiende Su justicia. El entiende la severidad del pecado y está preparado para lidiar contra él, para erradicar la maldad. En el NT leemos que nuestro Señor dice “si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala.” No quiere decir que te mutiles, sino que te apartes del mal. Lo vemos aquí en el modo como actúa Dios.
La destrucción es total, similar a la del Diluvio.

No sabemos el origen de la mujer de Lot, lo que vemos es que ella vacila, quizás piensa en lo que ha dejado atrás, se identifica con el destino de la ciudad (Lucas 17:32 acordaos de la mujer de Lot). No tiene nombre, no sabemos su origen, quizás una de las mujeres caldeas que salieron de Ur, quizás una canaanita, pero lo que sí sabemos es que esta mujer conocía de Abraham y de Sara, fue testigo de los sucesos la noche infame de Sodoma, supo quiénes eran los extraños que habían pasado la noche en su casa. Ella miró atrás, en abierta oposición a la directiva que Lot había recibido (v.17). Recordatorio de que podemos tener amplio conocimiento de la verdad y experimentar la bondad del Señor, y sin embargo tener un corazón no regenerado, anclado en el mundo.
Se convirtió en estatua de sal. ¿Y por qué no Lot, por qué no le pasó nada cuando titubeaba en la ciudad? La mujer va corriendo y de repente -zas!- estatua de sal. Ahora bien, el lenguaje sugiere fuertemente que ella mira hacia atrás con nostalgia, considerando. Noten que en este momento, cuando la mujer voltea era totalmente visible, claro, el juicio divino sobre el pecado.
Ella se entristece al mirar atrás, observa la destrucción hecha por un Dios Santo. Tristeza que Dios no tolerará.
En el mundo bíblico, cuando se condenaba un sitio a esterilidad y desolación perpetua solía salpicarse con sal (Deut 29:23; Jueces 9:45; Salmo 107:34; Jeremías 17:6). Pero hay algo más en el pasaje. En nuestro tiempo la sal le da sabor al caldo, pero en los días de Abraham y Sara, la sal se utilizaba para preservar cosas (Lucas 17:32-33). La mujer muere porque en su corazón preserva amor y nostalgia por cosas que eran absolutamente pecaminosas y que Dios no permitiría que llevara a infectar otros lugares con esos amores y deseos.
Así que es convertida en conservante humano.
Amada, ¿qué preservas en tu corazón? ¿A qué te aferras? Sácalo de raíz.
¿Ser la chica más linda del barrio?
¿Llamar la atención de los hombres a tu alrededor?
¿Es tu amor cierto tipo de música que te transporta a un estilo de vida que habías dejado atrás?
¿Qué amas? ¿Qué es aquello que todavía quieres conservar en medio de tu nueva vida de rectitud?
Si queremos preservar las mejores cosas que se nos han otorgado hemos de abandonar la otra vida. La mujer de Lot enseña que no debiéramos conservar viejos hábitos y viejos amores.

27Y Abraham se levantó muy de mañana, y fue al sitio donde había estado delante del Señor; 28y dirigió la vista hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra del valle y miró; y he aquí, el humo ascendía de la tierra como el humo de un horno. 29Y aconteció que cuando Dios destruyó las ciudades del valle, se acordó Dios de Abraham e hizo salir a Lot de en medio de la destrucción, cuando destruyó las ciudades donde habitaba Lot.

Así como Dios recordó a Noé y su rectitud, ahora recuerda a Abraham y salva a Lot por su causa. Abraham es el bendecido, su bendición alcanza incluso a su sobrino (v.29); el verso declara la razón del rescate de Lot: un individuo que no merece rescate, es rescatado por causa de otro, precisamente el tema del diálogo entre Dios y Abraham que vimos antes. Interesante.

¿Tienen los justos algún efecto para salvación en los culpables?
Abraham recibió doble respuesta positiva a esta pregunta. El Señor respondió en palabra y en obra: “Sí, salvaré la ciudad” y luego demostró Su respuesta -Lot fue rescatado de muerte segura.
Abraham es a Lot lo que el hipotético remanente justo habría sido para Sodoma (50,45,40,30,20,10).

¿Y Lot, qué enseña?
Por Pedro sabemos que Dios le consideró justo. Sin embargo escogió vivir una vida próxima al pecado aun cuando abrumara su alma; vean el ejemplo de alguien que se convierte pero no olvida su fascinación por el pecado. ¿Conoces a alguien así? ¿Dentro de tu iglesia? ¿Personas cuya condición se halla tan desesperada que llegamos a cuestionar su salvación por la forma de su comportamiento?
La vida de Lot es prueba del amor de Dios en Cristo. Lot intentó hacer lo correcto pero falló miserablemente; creyó que el fin justificaba los medios al intentar frenar la atrocidad ofreciendo a sus hijas en un acto inmoral.
Y, sin embargo, Dios declaró Su justicia sobre él, no lo abandonó en el Día de Destrucción así que cuando veamos a un Lot cualquiera y pienses que “se merece lo que tiene” es mejor que lo pensemos dos veces. Porque cuando los ojos de Dios se posan en mi vida, yo clamo por misericordia.
Lot experimentó el juicio divino en su vida, hay un camino duro y hay un camino más fácil, pero Dios escoge y es Dios quien completa incluso para Lot.
Lejos esté de nosotros clamar por justicia para Lot pero misericordia para uno; juzgar con ligereza mi pecado porque veo los ajenos y eso me hace sentir bien de mí.

Noten que al final, cuando Abraham mira hacia el valle el humo ascendía de la tierra como el humo de un horno. Piensen por un momento en los tres amigos de Daniel en el contexto de ahora, están señalando que “nada es difícil para Dios” y con esa mentalidad entraron al horno. Al salir, ni siquiera el olor del humo se halló en ellos.
En comparación, Lot perdió todo por medio del fuego (1 Corintios 3:10-15 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno [de qué clase es]. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego). Se salvó por la pura gracia de Dios.
Cuando Abraham mira el valle, ve el humo, se da cuenta que no habían ni diez justos.
Noten que Dios no tenía obligación de salvar a nadie. Por su misericordia salva a Lot y sus dos hijas.

30Subió Lot de Zoar y habitó en los montes, y sus dos hijas con él, pues tenía miedo de quedarse en Zoar. Y habitó en una cueva, él y sus dos hijas. 31Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se llegue a nosotras según la costumbre de toda la tierra. 32Ven, hagamos que beba vino nuestro padre, y acostémonos con él para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre. 33Aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la mayor entró y se acostó con su padre, y él no supo cuando ella se acostó ni cuando se levantó. 34Y aconteció que al día siguiente la mayor dijo a la menor: Mira, anoche yo me acosté con mi padre; hagamos que beba vino esta noche también, y entonces entra tú y acuéstate con él, para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre. 35De manera que también aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la menor se levantó y se acostó con él, y él no supo cuando ella se acostó ni cuando se levantó. 36Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llamó Moab; él es el padre de los moabitas hasta hoy. 38Y en cuanto a la menor, también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy.

Sin embargo Lot no permaneció en Zoar, ¿estilo de vida semejante a Sodoma?
Sale de Zoar, sube al monte [de Moab] (donde no quería ir) por puro miedo, no por amor o por gratitud. Obedece, con todo, pero sus hijas, que aparentan pureza, piensan “¿será posible que Lot haya criado dos hijas vírgenes en una ciudad donde la gente golpea a tu puerta intentado violarte?”
Pensemos en el contexto de esta historia.
Ahora viven en una cueva en medio de la nada, y por lo visto así será para el resto de sus vidas. Muchachas acostumbradas a las comodidades de la vida citadina: “ningún hombre vendrá…” y para colmo nuestros padre viudo seguro permanecerá así. Qué contraste con Abraham, quien fue capaz de empezar una segunda familia y morir en buena vejez (25:8).

¿Qué valores tenía la sociedad en la cual crecieron?
Embriagan a su padre y duermen con él para poder concebir y tener hijos.
Las hijas creían una mentira. El esquema de las hijas, producto de la desesperación, es consecuencia directa de la tragedia de Lot, la cual comenzó con la decisión de separarse de Abraham.
Amadas, la pregunta es obligada. ¿Qué acerca de nuestra tarea? ¿Cómo valoras a los demás, cuál es tu escala? ¿Apariencia? ¿Poder político? ¿Capacidad para tener hijos?
Vivimos en una sociedad donde los hombres todavía creen estas cosas.
Lo más triste es que nosotras creemos estas mismas cosas como verdaderas sobre nosotras mismas, incluso cuando lo negamos. La forma en que vivimos, la manera como vestimos, las películas que vemos, el lenguaje que usamos, el tiempo en el gimnasio o en cuidar mi apariencia, la valoración de una parte de mi cuerpo en lugar de la suma de lo que soy…

Cuando Dios miró a Agar, no vio un útero o una cara bonita. Dios vio una persona. Eso es lo que ve cuando mira a cada una de nosotras.
Luego leemos el pasaje pensamos “yo nunca haría algo semejante” pero luego creemos que la gracia es barata, igual que estas hijas de Lot. Porque compramos mentiras culturales que no tienen raíces escriturales.
Somos llamadas a amar a Dios con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente, nuestras fuerzas. Dios nos ha dado cada una de esas cosas; El es Dador por excelencia. Cada una de nosotras es mucho más de lo que cualquier hombre diga que soy, si capaz de criar hijos, si esto, si aquello… etc. Es Dios quien valora.

Finalmente Lot ha llegado a la pasividad total. Lot, el mismo que ofreció sus hijas a una multitud enardecida ahora ni siquiera conoce a sus hijas cuando las impregna con su propia simiente. Noten que el pasaje no habla de la reacción de Lot después. ¿Tan grande su pasividad, o su ignorancia, que fue incapaz de valorar la situación?
La conclusión genealógica inicia la historia de la animosidad de Moab y Amón contra Israel (Números 23-25; 2 Reyes 3). Ambos pueblos fueron rechazados por Dios.

Con todo, hay esperanza. A pesar de la afiliación con Sodoma y la incredulidad de su familia, Dios protegió el linaje y la propiedad de Lot (Deut 2:16-19). ¿Por qué? Porque Lot condenó la maldad de los hombres de Sodoma (2 Pedro 2:7-8), por su hospitalidad a extraños, y por su parentesco con Abraham.

[https://blogs.thegospelcoalition.org/erikraymond/2016/12/12/the-christmas-present-in-lots-cave/] Algo más: al leer la genealogía del Señor Jesús (Mateo 1:5-6), sorpresa: Ruth, la Moabita, ¡abuela del rey David! (O sea que todos tenemos esqueletos guardados en el closet). Examinar la ascendencia del linaje del Señor nos lleva hasta la cueva de Lot. El hedor de esta cueva es abrumador. Sin embargo el Hijo de David vino a salvar pecadores. ¡He aquí el olor de la gracia! ¡El dulce perfume del evangelio que levanta nuestra alma!

Génesis 19 no es el último capítulo. ¡Alegrémonos! Cristo, solo Cristo, ha venido a rehacer y renovarnos por su poder. El pecado no tiene la última palabra.

LA JUSTICIA DE DIOS

Sodoma Lot
Valoración Culpable (19:13) Hospitalidad/justicia (19:2-3)
Juicio Destrucción (19:24-28) Rescate (19:15-29)

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NOTA: Vacaciones hasta enero 2017! (yupiií!). Gracias por su atención y compañía a estos discursos, notas, música, poesía, etc. del blog. Dios les bendiga y guarde.

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