Apuntes a Jueces, 16:1-31

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De Gaza a Gaza (16:1-31)

El capítulo 16 tiene paralelo y contraste, a la vez, con los capítulos 14 y 15. Puede decirse que el v.20 revela el fin de la primera parte de la carrera de Sansón. No hay mención del Espíritu de Jehová en el capítulo 16.

Sansón fue un bebé milagro, sin embargo, al crecer desarrolló una confianza excesiva en sí mismo, a punto tal de hacer todo lo que sus ojos veían, sin dar ninguna importancia o respeto al Dios que había prometido liberación de Israel usándolo a él. Una se pregunta si Sansón sabía que el Espíritu obraba a través de él. Observen que una cosa es actuar haciendo la voluntad de Dios -algo que todas queremos hacer- o actuar dentro del plan de Dios, es decir Dios gobernando para Su propósito (Romanos 8:28).

La vida de Sansón, una metáfora viva de Israel como nación

Sansón

Israel

Nacido por voluntad divina

Liberado de Egipto por voluntad divina

Llamado a una vida de separación y devoción

Llamado a ser pueblo santo

Personalidad áspera, oportunista e inmadura

Pueblo de dura cerviz

Desviado a mujeres extranjeras

Desviado a dioses extraños

Esclavitud y opresión del enemigo

Esclavitud y opresión enemiga

Viviendo en paz entre sus enemigos

Reinos del norte y del sur, entre enemigos

Clama a Dios, sin arrepentimiento

Clamor a Dios, sin arrepentimiento

Ciego

Ciegos guías de ciegos

Abandonado por Dios, sin saberlo

Noten que el primer acto de Sansón no fue ir a la guerra contra los filisteos, su primer acto fue ir a una boda. De hecho, Sansón nunca levantó un ejército israelita; la única vez que se juntaron fue cuando los de Judá lo buscaron en la peña de Etam.

Examinamos también la regla de oro filistea: como me hiciste, te haremos, y más. Sansón obró igual, era la misma mentalidad. Contrasta entonces con la regla de oro de nuestro Señor: haz a otros como a ti te gusta que te hagan. ¿Cómo queremos ser tratadas? ¿Anhelamos justicia? Decimos que sí, pero la realidad es que nuestro día perfecto implica que otros me cuiden a mí.

La verdad es que anhelamos no un trato justo sino más bien preferencial. Nos irrita la regla de oro. No hacer a otros lo que no quiero que me hagan es un pensamiento de primer curso de primaria: si me hacen mal, les pago igual; si me hacen bien, le hago bien pero no más allá de lo que ellos han hecho. Queridas esto es pobreza espiritual y de mente.

Cristo dice “haz a otro como a ti te gusta que te hagan”, es decir “ten generosidad de mente”: muestra trato y amor preferencial a otros, trátalos mejor de lo que se merecen; de otro modo seremos siempre siervas inútiles, porque no hacemos más de lo que tenemos qué hacer.

¿Se dan cuenta del trato presencial que Dios nos da? ¡Y no tiene por qué hacerlo! Obtenemos gracia sobre gracia sobre gracia… por causa de Cristo.

Analiza la mentalidad de Sansón: no le importa nadie, no guarda sus votos (¿cuántas veces se acerca a un animal muerto? por ejemplo), cree que su poder reside en su cabello… quiere los beneficios de Dios pero no a Dios, y aún así el Señor le provee dándole agua en abundancia en medio de la execración!

execración. (Del lat. exsecratĭo, -ōnis). 1. Acción y efecto de execrar. 2. Pérdida del carácter sagrado de un lugar, sea por profanación, sea por accidente. 3. Figura consistente en las palabras o fórmula con que se execra.

execrar. (Del lat. exsecrāri). 1. Condenar y maldecir con autoridad sacerdotal o en nombre de cosas sagradas. 2. Vituperar o reprobar severamente.

¿Por qué le dio agua Dios? ¿Por qué da cosas buenas a cualquiera de nosotras?

Notamos ahora el clímax entre un Sansón que clama y es sostenido por Dios versus a Dios que ha abandonado a un Sansón autosuficiente. 

Gaza, 13 km al sur de Ascalón, se encontraba en lo profundo de territorio filisteo, la principal de la pentápolis filistea y por tanto el sitio lógico de confrontación final.

Estructura de Jueces 14 – 16

Evento

Cap. 14 – 15

Cap. 16

Sansón ve una mujer

v.1 la mujer timnita

v.1 la ramera

Una mujer obtiene y traiciona el secreto de Sansón

v.5-18

v.4-20 Dalila

Sansón en cadenas

v.9-13

v.21

Masacre de filisteos; clamor a Jehová

v.14-17 / 18-19

v.25-30

fórmula de Jueces

v.20

v.31b

v.1 Y Sansón fue a Gaza, y allí vio a una ramera y se llegó a ella.

2Entonces fue dicho a los de Gaza:Sansón ha venido acá. Y ellos cercaron el lugar y se apostaron a la puerta de la ciudad toda la noche, acechándole. Y estuvieron callados toda la noche, diciendo:Esperemos hasta que amanezca, entonces lo mataremos.

3Pero Sansón permaneció acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levantó, y tomando las puertas de la ciudad con los dos postes, las arrancó junto con las trancas; entonces se las echó sobre los hombros y las llevó hasta la cumbre del monte que está frente a Hebrón.

El v.1 dispara la segunda fase de la carrera de Sansón, telón de fondo al tema de Dalila, y que contribuye a acentuar los motivos de la enorme fuerza, ceguera y tinieblas, elementos clave para comprender las imperfecciones de este hombre.

Tal parece que viaja a Gaza hacia el final de los 20 años como Juez, cuando ya se habían enfriado los ánimos lo suficiente. El texto no dice por qué fue a Gaza, si como juez oficial o a título personal, pero la reacción filistea sugiere que se trató de una visita inesperada. Fue a Gaza, y estando allá, vió… (Génesis 3:6 otra vez). Tomó el riesgo de visitar Gaza y encima de ello ve una mujer y simplemente la toma. Una recaída de la conducta inmadura e irresponsable que lo llevó a la primera confrontación.

Lo sucedido en Lehi enseñó a los filisteos a ser precavidos, le preparan una doble trampa, una alrededor de la casa y otra en las puertas de la ciudad. Aprendieron la lección.

Los detalles ofrecidos de las puertas (puertas, postes y tranca) implica su peso. El patrón normal canaanita tenía 6 postes, tres a cada lado, una barrera formidable. Pero Sansón se ha pasado la vida rompiendo barreras, entre lo permitido y lo prohibido, lo santo y lo profano, lo humano y lo animal, entre israelitas y filisteos, entre nazareo y la normalidad.

Las barreras no lo contienen, son simples retos que lo estimulan a ser él. Vean el patrón: tomando, arrancando, cargando… hasta Hebrón (la ciudad principal en Judá), 62.5 km al este de Gaza, a 927 metros por encima del nivel del mar, el pueblo más alto en toda Filistea. Por alguna razón Sansón quiso llegar hasta Hebrón con las puertas como trofeo, anunciando una nueva ronda de conflicto y nada de entregarse esta vez.

Luchará solo contra los filisteos, a su manera, y los vencerá (apoyado en su fuerza).

¿Se imaginan al pueblo de Judá? “no tendremos paz con Filistea hasta que este hombre se muera.”

v.4 Después de esto sucedió que se enamoró de una mujer del valle de Sorec, que se llamaba Dalila.

5Y los príncipes de los filisteos fueron a ella y le dijeron: Persuádelo, y ve dónde está su gran fuerza, y cómo podríamos dominarlo para atarlo y castigarlo. Entonces cada uno de nosotros te dará mil cien piezas de plata.

El valle de Sorec es un corredor natural entre la planicie costera y los montes alrededor de Jerusalén. En esa época era el punto de cruce entre territorio israelita y filisteo, las villas danitas de Zora y Estaol al norte, Timnat y Ecrón al sur. Es decir que Sansón está en el vecindario de Timnat, justo donde empezó todo.

Mariposea con el peligro, en pocas palabras. Ya pasó bastante tiempo del primer episodio y lo sucedido en Gaza parece haberlo convencido que él es in-ven-ci-ble.

Ahora bien, es la primera vez que el escritor nos da el nombre de la fémina. Algunos traducen Dalila como “languidez, delicadeza” pero otros dicen que el sonido del nombre recuerda la palabra hallayla, hebreo para “noche” y que ha ocurrido cuatro veces en los v.2-3. 

El círculo de tinieblas comienza a cerrarse, los filisteos han estudiado el ‘caso Sansón’ y conocen su fortaleza y sus debilidades. 

Vemos también que Sansón ama a esta mujer. La primera esposa era una adquisición, esta vez no es así. Este amor lo ciega al peligro y literalmente lo hunde en tinieblas.

v.6 Dijo, pues, Dalila a Sansón: Te ruego que me declares dónde está tu gran fuerza y cómo se te puede atar para castigarte.

Los filisteos fueron rápidos, al parecer son los príncipes de las cinco ciudades filisteas más importantes. Se dan cuenta que hay otro enigma sin respuesta: ¿de dónde proviene su gran fuerza? la idea es dominarlo para atormentarlo. Ven que Dalila es otro tipo de mujer, no la amenazan, le ofrecen dinero -mucho dinero: 30 piezas [siclos] de plata era la compensación usual por un esclavo (Exodo 21:32); 400 piezas de plata fue la cantidad que pagó Abraham por un pedazo de tierra; los 50 pagados por David por la era y bueyes de Arauna (2 Samuel 24:24); los 17 pagados por Jeremías (Jeremías 32:9). 

Los príncipes ofrecen 5,500 siclos, una enormidad.

Y observen que la mujer responde como cualquier mujer de negocios: no es asunto de malicia o coerción o reluctancia. Su conducta es tan mercenaria como la prostituta de Gaza, pero a un nivel de mercado más alto, y letal. Hecho el contrato lo único que falta es cumplirlo.

La traición lleva un patrón repetido en tres mini episodios donde Sansón mantiene el secreto y un cuarto donde lo revela y sufre las consecuencias. Una especie de ritual de la muerte.

astuto, ta. (Del lat. astūtus). 1. Agudo, hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr artificiosamente cualquier fin.

ardid. 1. Mañoso, astuto, sagaz. 2. Artificio, medio empleado hábil y mañosamente para el logro de algún intento.

Para asombro nuestro, Dalila empieza a trabajar con él, diciéndole la verdad: los filisteos quieren que te traicione, ella emplea las mismas palabras “atarlo, atormentarlo” de ellos!

¡Oh la sagacidad de esta mujer!

1) Pedirle que revele solo a ella lo que todo el mundo quiere saber es insinuar que solo ella es su verdadera mitad, su íntima. De manera paradójica, constituye una declaración del amor de ella por él, y como Sansón está enamorado, es un reto difícil de resistir.

Ella lo reta al peligro, a la excitación de la aventura. De nuevo, reto muy difícil de resistir para este hombre inmaduro. 

2) Muestra cuán bien conoce al hombre, sabe que es la clase de hombre que le encanta, le atrae, el peligro así que lo reta a vivir con ella junto al peligro.

paradoja. (Del lat. paradoxus, y este del gr. παράδοξος). 1. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas. 3. Aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera. 4. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Mira al avaro, en sus riquezas, pobre.

Sin embargo el peligro es real, él no es indiferente a ello, y sin embargo coquetea, Sansón juega con Dalila, “oh, es tan bella, incapaz de nada malo…, qué divertido!” Sin embargo ella tiene su propio juego también: “Sansón, los filisteos están aquí.

[Si coqueteas con el pecado, caerás en él. Mientras más cerca camines al borde del abismo, más fácilmente resbalarás. Proverbios 5:8 Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa. Efesios 4:22 que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos).

v.7 Y Sansón le dijo: Si me atan con siete cuerdas frescas que no se hayan secado, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre. 8Los príncipes de los filisteos le llevaron siete cuerdas frescas que no se habían secado, y Dalila lo ató con ellas. 9Y tenía ella hombres al acecho en un aposento interior. Entonces le dijo:¡Sansón, los filisteos se te echan encima! Pero él rompió las cuerdas como se rompe un hilo de estopa cuando toca el fuego. Y no se descubrió el secreto de su fuerza.

Las cuerdas frescas estarían hechas de intestinos de animales [¡muertos!], ¿se acuerdan de la quijada fresca? Ah Sansón burlándose de los filisteos, un juego de “toma y daca” entre él y Dalila, con los otros de fondo. El se queda con su secreto, ella esconde los filisteos en un aposento interior.

v.10 Entonces Dalila dijo a Sansón: Mira, me has engañado y me has dicho mentiras; ahora pues, te ruego que me declares cómo se te puede atar. 

11Y él le respondió: Si me atan fuertemente con sogas nuevas que no se hayan usado, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.

12Dalila tomó sogas nuevas, lo ató con ellas, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima! Pues los hombres estaban al acecho en el aposento interior. Pero él rompió las sogas de sus brazos como un hilo. 

v.13 Entonces Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me has engañado y me has dicho mentiras; declárame, ¿cómo se te puede atar? Y él le dijo: Si tejes siete trenzas de mi cabellera con la tela y la aseguras con una clavija, entonces me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.

Mmm, interesante, ella solo pregunta esta vez cómo se le puede atar, no habla de tormento. Y por primera vez Sansón menciona las 7 trenzas e introduce una forma novedosa de atarlo: está peligrosamente cerca del borde del abismo, pero todavía intenta disfrazar el asunto. 

¿Cuál es la única parte de sus votos que no ha quebrantado hasta ahora? Su larga y flotante cabellera, por la que tiene cariño especial y es evidente que la ha cuidado. 

v.14 Y mientras él dormía Dalila tomó las siete trenzas de su cabellera y las tejió con la tela, y la aseguró con la clavija, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima! Pero él despertó de su sueño y arrancó la clavija del telar y la tela.

Siete cuerdas o siete trenzas, no importa, es evidente que disfruta el juego; en los primeros episodios deja libre su cabeza, pero en el tercero su cuerpo está libre. Pero esta vez ella se muestra verdaderamente enojada, porque asumió que las trenzas tienen algún poder mágico, que podría neutralizar haciendo lo que él le dijo. Fracasó, por supuesto, porque no había nada de magia en ello. Pero nos hace sospechar que el mismo Sansón atribuía su fuerza a su larga cabellera, no a Dios.

v.15-22 Entonces ella le dijo: ¿Cómo puedes decir:”Te quiero”, cuando tu corazón no está conmigo? Me has engañado estas tres veces y no me has declarado dónde reside tu gran fuerza.16Y como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angustió hasta la muerte.

17El le reveló, pues, todo lo que había en su corazón, diciéndole: Nunca ha pasado navaja sobre mi cabeza, pues he sido nazareo para Dios desde el vientre de mi madre. Si me cortan el cabello, mi fuerza me dejará y me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.

Ambos han declarado amor, romance, que unida a la frase “tu corazón” adquiere mucha más fuerza. En breve, acceso a lo íntimo, lo más secreto de ti, el arma más potente en boca de Dalila: dime lo más secreto de ti -abre tu corazón a mí- o me perderás. Su lenguaje es acusatorio “tres veces me has engañado” pero envuelto en miel, no en amargura. Y espera mientras lo presiona día y noche, hasta que Sansón le abre su corazón.

Capitulación. Dalila rompió sus defensas, él no resiste más: su amor por ella lo ha cegado, lo que no sabe es que será literal, se ha entregado a su poder.

Sansón sabía que era nazareo, de las cosas dichas a su madre, la única que se refería específicamente a él era sobre su cabello. Su larga cabellera era la marca de su llamado especial. El secreto era su cabello porque señalaba su nazareato -su separación para Dios. Cortarlo significaba la cancelación simbólica de su llamado.

Como cualquier otro hombre” ¿Habrá Sansón deseado eso en el fondo, en rebelión? Nunca juntó un ejército; quiso mezclarse con filisteos, casarse, hacer fiestas con ellos. Quiso tener a Dalila porque la amaba. Pero su nazareato se interpuso siempre.

Fue el Espíritu que lo impulsó a conflicto siempre.

Cuando Sansón quiso parar (15:7), no se le permitió. Los de Judá lo expusieron y el Espíritu volvió a impulsarlo y no hubo vuelta atrás. Tal parece que su anhelo era ser como cualquier otro hombre: sexo, amor, libertad del estrecho límite de su crianza. El nazareato, una carga.

¿Sería ello la razón de abrir su corazón a Dalila? “Ser como cualquier otro hombre.

Una vez obtenido el secreto, ella abandona toda pretensión de amor. Comienza a atormentarlo antes de llamar a los filisteos, lo despierta, Sansón no está atado por nada -no cuerdas ni sogas, no telar y no nazareato. No tiene nada para sacudir, pero su libertad es una ilusión, porque lo que sí hay son enemigos pero él ya no tiene poder, ahora es un hombre cualquiera.

v.20 Ella entonces dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima! Y él despertó de su sueño, y dijo: Saldré como las otras veces y escaparé. Pero no sabía que el SEÑOR se había apartado de él.

21Los filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos; y llevándolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino en la prisión.

Pesada ironía! Vió a una mujer… bien a sus ojos. Ahora está ciego. Como hizo con Gaza, le hicieron a él (la regla de oro filistea): Sansón sin ojos, Gaza sin puertas, violentados y sin defensa. Menospreció su nazareato (igual que Esaú la primogenitura), perdida también su humanidad, puesto a girar el molino de la prisión como cualquier animal.

El molino de la prisión era usado por mujeres y esclavos, otra humillación más.

v.22 Pero el cabello de su cabeza comenzó a crecer de nuevo después de rasurado.

23Y los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagón, y para regocijarse, pues decían:Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansón en nuestras manos.

24Y cuando la gente lo vio, alabaron a su dios, pues decían: Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigo, al que asolaba nuestra tierra, y multiplicaba nuestros muertos.

25Y sucedió que cuando estaban alegres, dijeron: Llamad a Sansón para que nos divierta. Llamaron, pues, a Sansón de la cárcel, y él los divertía. Y lo pusieron de pie entre las columnas.

26Entonces Sansón dijo al muchacho que lo tenía de la mano: Déjame palpar las columnas sobre las que el edificio descansa, para apoyarme en ellas.

27Y el edificio estaba lleno de hombres y mujeres, y todos los príncipes de los filisteos estaban allí. Y sobre la azotea había como tres mil hombres y mujeres mirando mientras Sansón los divertía.

Las columnas solían ser de cedro, tres metros aparte, para sostener el techo.

v.28 Sansón invocó al SEÑOR y dijo: Señor DIOS, te ruego que te acuerdes de, y te suplico que me des fuerzas sólo esta vez, oh Dios, para vengarme ahora de los filisteos por mis dos ojos.

29Y Sansón asió las dos columnas del medio sobre las que el edificio descansaba y se apoyó contra ellas, con su mano derecha sobre una y con su mano izquierda sobre la otra.

La oración está llena de pronombres personales: venganza personal hasta el final.

¿Recuerdan las palabras del Señor? “si tu mano… córtala; si tu ojo… sácalo” señalando la necesidad de ser rigurosos contra el pecado en nuestro corazón. Sansón, sin ojos, ¡tiene el mismo problema de siempre!

30Y dijo Sansón: ¡Muera yo con los filisteos! Y se inclinó con todas sus fuerzas y el edificio se derrumbó sobre los príncipes y sobre todo el pueblo que estaba en él. 

Así que los que mató al morir fueron más que los que había matado durante su vida.

31Entonces descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomándolo, lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol en la tumba de Manoa, su padre. El había juzgado a Israel veinte años.

Sansón es un hombre es más útil para Dios muerto que vivo. Yo no quiero este epitafio.

epitafio. (Del lat. epitaphĭus, y este del gr. ἐπιτάφιος, sepulcral). 1. Inscripción que se pone, o se supone puesta, sobre un sepulcro o en la lápida o lámina colocada junto al enterramiento.

Amadas, sirvamos ahora. Trabaja en alegre obediencia ahora, super enamorada de la visión de Dios para ti, Quien provee a nuestra necesidad, nos hace fuertes en la debilidad, Quien es paciente una y otra vez al otorgarnos trato preferencial. Sirvamos hoy.

La figura de Sansón nos apunta hacia un Juez mejor y verdadero.

Es difícil verlo, creerlo: su nacimiento anunciado por un ángel, separado para Dios, y luego vivir como un anticristo y he aquí sufrir su muerte debida a su propia desobediencia.

Jesucristo nació nazareo, vivió en santidad, y sufrió muerte por nuestra desobediencia.

  1. Luchemos contra la complacencia
  2. Estudia a qué te llama Dios. Aprende a cómo trabajar y dirigir la atención hacia Aquel quien es el dador de todas las cosas.
  3. El pecado de la auto suficiencia. ¿Qué tienes que no te haya sido dado? Alguna tiene talento para enseñar, otra para presupuestar, otra para decorar… cada una tiene montones de dones necesarios para el fortalecimiento del Cuerpo, pero hemos de entender que no se trata de nosotras ni de nuestra fuerza, porque en nuestra debilidad es que somos hechas fuertes. Ten tu don en una mano y está alerta en la otra, pues no sabemos cómo recibimos tal o cual regalo. Usalo para el Reino. Seamos libertadoras en nuestra casa, la comunidad, etc.
  4. No imitemos a Sansón, seamos cada vez más conformadas a la imagen de Cristo.
  5. Ayúdanos Padre a no levantar dedos acusatorios contra otros o contra el mismo Sansón, ayúdanos a estar siempre alertas y reconocer que solo hay Uno que no necesita de nadie, Tú Padre. Que podamos adorarte en el esplendor de Tu majestad, alertas a nuestra condición, sabedoras que nuestra fortaleza se encuentra en Ti, el único sitio donde podemos satisfacer nuestra sed, la fuente que fluye de Ti. nuestra Roca, nuestro Redentor. Amén. 

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