Apuntes a Hebreos 6:1-8

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e6 1Por tanto, dejando las enseñanzas elementales [rudimentos, la palabra del principio] acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez [perfección], no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios, 2de la enseñanza sobre lavamientos [bautismos], de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

3Y esto haremos, si Dios lo permite.

¿Qué? ¿Si Dios lo permite? ¿Acaso no ha hecho un llamado a la madurez? El autor nos despierta al presentar de súbito el concepto de la soberanía de Dios: Si Dios quiere.

¡Sorpresa! ¿Cómo es que en lugar de ofrecer leche, el autor introduce un cambio completo (otra vez)?

Por tanto…¿Por qué? Quizás porque nuestra particular condición de inmadurez es tal que solo una apreciación de lo que implica el sacerdocio de Cristo podría curarnos. Es necesario ampliar nuestra mentes, ¡estirarlas hasta donde sea posible! ¡Hemos permanecido siendo niños durante mucho tiempo, por tanto, les daré algo calculado para sacudirlos de su infantileza!

Por tanto…otra vez la palabra conocida. Este es uno de esos pasajes que nos atemoriza si no vemos el contexto o desconocemos el punto principal, y ojalá nos condujera a abandonar la subcultura de las redes sociales cristianas.

El autor menciona 6 puntos (arrepentimiento, fe hacia Dios, lavamientos, imposición de manos, resurrección de los muertos, juicio eterno) como enseñanzas o rudimentos elementales; está recordando al Viejo Testamento como sombra de lo que ha de venir, apuntando a la figura de Cristo.

rudimento

Del lat. rudimentum ‘ensayo’, ‘primer aprendizaje’. (1). Embrión o estado primordial e informe de un ser orgánico. (2). Parte de un ser orgánico imperfectamente desarrollada. (3). Primeros estudios de cualquier ciencia o profesión.

¿Qué consideración tenía la audiencia de las enseñanzas elementales? 

El autor recuerda a Moisés como sombra de la sustancia que hallaremos en Cristo. Sabemos que hablará de Abraham y el Pacto pues lo menciona más adelante, el Pacto de Abraham mejor que el Pacto Mosaico porque el de Abraham no fue condicional, es decir no dependía de la obediencia del pueblo a Dios. 

Si recuerdan, Abraham estaba inconsciente, en sueños, cuando la ceremonia de dividir los animales y Dios pasar por en medio de ellos. Hay una lección aquí: la fidelidad del Señor para cumplir su palabra no depende de ningún acto nuestro. Ninguno.

Pero en el Pacto Mosaico, si haces “esto”, tendrás qué hacer “aquello” para solicitar perdón. La Escritura enseña que la ley fue dada para que conociéramos la imposibilidad de cumplir la ley fuera de Cristo.

¿Vemos ahora? 

El autor de Hebreos señala: es tiempo de dejar atrás los rudimentos acerca de Cristo y avanzar en madurez. Es tiempo de construir sobre lo ya conocido, avanzar, aprender cómo tomar verdades básicas sobre Cristo y utilizarlas para crecer en discernimiento, de modo que alcancen la santidad sin la cual nadie verá al Señor (12:14). Su problema no es carencia de conocimientos básicos sino falta de frutos visibles en sus vidas (6:7-8). 

No es posible seguir en el mismo ABC, eventualmente hay que escribir frases y oraciones. ¿Qué hemos de hacer para movernos de lo básico, para madurar espiritualmente?

Hebreos inicia diciéndonos que Cristo es el resplandor de la gloria de Dios y su exacta réplica, la imagen misma de su sustancia. Hemos de movernos de las cosas que son sombra o tipos hacia la perfección que es Cristo mismo, ¡no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas!

Fe en Dios es marca esencial del cristiano (Génesis 15:6; Habacuc 2:4). Fe en Dios incluye fe en sus mensajeros, y por supuesto fe en el evangelio de Cristo.

¿Cuál era la tentación que enfrentaba la audiencia hebrea? Persecusión. Era mejor volver a tradiciones, guardar “bajo perfil” etc. Pero el autor dice “No.” 

Rudimentos basados en enseñanzas del Antiguo Testamento, una forma de vida ya establecida al momento de recibir el evangelio. Todo esto tiene un nuevo significado luego de la entrada de Cristo. 

Ahora bien, los hebreos estarían expuestos a un peligro sutil que no experimentarían los convertidos del paganismo. Sería muy evidente darse cuenta si estos últimos volvieran atrás; pero para los hebreos de la carta, el deslizamiento gradual les haría pensar que no habían abandonado principios básicos de fe y arrepentimiento pues continuaban rituales como el bautismo y la imposición de manos.

Es mejor insistir en las enseñanzas que conducen a madurez espiritual, con la esperanza que se alcanzará madurez con las enseñanzas: Y esto haremos, si Dios lo permite.

3Y esto haremos, si Dios lo permite.

4Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública. 

El autor no cuestiona la perseverancia de los santos; más bien insiste en que quienes perseveran son los verdaderos santos. Una verdad práctica repetida una y mil veces a lo largo de la Historia de la Iglesia.

En la parábola del Sembrador, por un tiempo no hubo diferencia entre la semilla que cayó en buena tierra de la que cayó en terreno pedregoso, hasta que llegó el tiempo de prueba. Para la audiencia hebrea ahora es tiempo de prueba, ¿quién permanecerá? 

Todos fueron iluminados, gustaron dones celestiales, hechos partícipes del Espíritu Santo, experimentado la bondad divina… pero así como los espías que retornaron con las noticias de Canaán y no entraron después en la Tierra Prometida por causa de su incredulidad, en sentido espiritual quienes vuelvan su corazón a Egipto han rechazado el reposo eterno de los santos.

Toda profesión de fe creíble ha de aceptarse como genuina, si bien en última instancia solo el Señor conoce a los suyos. Ahora bien, el escritor distingue muy bien entre pecado deliberado y pecado inadvertido; el contexto revela con toda claridad cuál pecado deliberado tiene en mente: apostasía deliberada. Quien cometa esto no puede ser traído de vuelta; quien repudia la salvación de Cristo no  encontrará nada en ninguna otra parte.

7Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella y produce vegetación útil a aquellos por los cuales es cultivada, recibe bendición de Dios; 8pero si produce espinos y abrojos no vale nada, está próxima a ser maldecida, y termina por ser quemada.

Tales personas son comparadas a la tierra que no da buenos frutos a pesar de haber recibido todos los cuidados necesarios (Isaías 5:1-7). Quien persevera en fe es como la tierra fértil que produce buenos frutos mientras que la otra termina por ser quemada porque nuestro Dios es fuego consumidor (12:29). ¿Ha producido la lluvia -la leche de la palabra de Dios- espinas y abrojos o vegetación útil? ¿Hemos aprendido a utilizar la Palabra de Dios para discernir entre el bien y el mal? ¿O nos hemos preocupado solo de reparar por fuera y perdido el punto de la transformación espiritual y moral de vida?

¿Alguna vez se han preguntado por qué queman la tierra que produce espinas y abrojos?

Luego no entendemos las ilustraciones por simple ignorancia. ¿Por qué quemar la tierra? Porque no hay otro modo de erradicar espinas y abrojos. Se propagarán por todo el terreno y dañarán totalmente las partes de buena tierra si es que hay alguna. 

¿Estamos dispuestas a abandonar viejos hábitos?

¿Estamos dispuestas a combatir “espinas y abrojos” de nuestra mente y corazón?

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