Josué 1:9

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Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

El temor y la ansiedad pueden esclavizarnos y afectar nuestra perspectiva hasta el punto de vivir en un estado constante de inquietud. Pero como cristianos, tenemos un Padre celestial que ha prometido cuidarnos y hacer que todo sea para nuestro bien. Cristo dijo que si permanecemos en su Palabra, conoceremos la verdad, y ella nos hará libres, «…Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»  (Juan 8:31-32). Hablando en términos prácticos, para ponerle fin al temor, debemos…

 1ro. Identificar la raíz básica de nuestros temores. Es fácil reconocer las causas superficiales, pero la raíz de nuestra aprensión es la desconfianza en Dios. Sin embargo, la verdad de su constante protección y de su soberanía sobre cada situación de nuestra vida puede disipar por completo nuestra ansiedad.

 2do. Enfocarnos en el Señor en vez de en nuestros temores. Cada vez que el temor entre en nuestro corazón, debemos recordar que estamos en la mano de nuestro todopoderoso, omnisciente y amoroso Padre celestial.

«En el día que temo, Yo en ti confío.» (Salmos 56:3).

 3ro. Meditar en la Palabra de Dios. Este es un paso poderoso para superar la ansiedad, ya que la Biblia es el ancla de nuestra vida.

«Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.» (Salmos 119:50).

En tiempos de dificultad, aferrémonos a la Palabra de Dios, pues su verdad le pone fin al temor. Al reaccionar ante la inquietud de estas tres maneras, viviremos libres de temor, tal como lo anhela nuestro Padre celestial.

Lee, Medita y Aplica!

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