Efesios 2:8-10

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Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

¿Cuál es mi propósito en la vida? Muchas personas se hacen esta pregunta, pero solo quienes han confiado en Cristo como Salvador y Señor descubren la verdadera respuesta. El pasaje de hoy nos dice que nuestra salvación es un acto de Dios, y que ahora somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para lograr lo que Él ha preparado para que hagamos. Ese es nuestro propósito en la vida, y tiene tres componentes.

La santificación es un proceso estático y a la vez continuo. Somos hechos santos al ser justificados, pero a medida que cooperamos con la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, Él transforma nuestro carácter para que sea más parecido al del Señor, y renueva nuestra mente con la verdad bíblica.

La mayordomía es el manejo fiel del tiempo, los talentos, los recursos, los dones espirituales y los tesoros que Dios nos ha dado. Deben ser usados conforme a sus prioridades y su dirección, no para nuestro beneficio.

El servicio incluye estimular el crecimiento espiritual, satisfacer las necesidades materiales y animarse unos a otros con la Palabra de Dios. Servimos al Señor ministrando a otros.

Todo esto es su propósito en la vida. Pero recuerde, esto no se trata de un esfuerzo propio; es Dios quien le usa. Su parte es aprovechar todos los medios que Él utiliza para lograr sus objetivos: su Palabra, su Espíritu y su Iglesia.

Lee, Medita y Aplica!

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