1 Corintios 2:4-5

Estándar

Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Nuestro mundo proclama la importancia de la autoestima, la impresión favorable de sí mismo para con uno mismo. No es raro escuchar que una persona que se valora a sí misma logrará mucho. Sin embargo, la Biblia nos advierte que no hemos de tener un concepto elevado de nosotros mismos,

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.(Romanos 12:3). Tener más confianza en Cristo que en nosotros.

A pesar de sus impresionantes credenciales, Pablo sabía que no era competente para cumplir con el ministerio que Dios le dio. De hecho, cuando predicaba el evangelio a los corintios, lo hacía con temor y temblor, «Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor» (1 Corintios 2:3). Su mensaje no fue entregado con confianza en sí mismo, sino con total confianza en el Espíritu Santo. Y es justo así como deberíamos vivir nosotros también.

Cuando confiamos en el poder de Dios en vez de hacerlo en nuestras propias destrezas, Él produce un valor sobrenatural en nosotros. Incluso en medio de las dificultades, podemos vivir con confianza porque el Espíritu del Dios vivo que mora en nosotros nos permite seguirlo. Él nos dirige y fortalece en cada situación cuando nos humillamos en dependencia de Él.

¿Está usted enfrentando situaciones que le hacen sentir incompetente? En vez de retroceder, considérelas como oportunidades para poner su confianza en el Señor. Puede confiar en Aquel que es su Creador, Redentor y Amigo.

Lee, Medita y Aplica!

Deja un comentario