[11] Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
Amado Dios y Padre nuestro, bendito sea tu nombre, oh Jehová, Dios todopoderoso y de justicia. Grande son tus obras y grande es también tu gracia y misericordia, a lo cual nos acogemos cada día.
He aquí, estamos ante ti con corazones rendidos y humillados ante tanta grandeza y plenitud. Eres nuestro Dios y Rey. Te adoramos por siempre. Nada es comparado a ti, tu gran majestad y poder son infinitos y tu santa voluntad es incuestionable, pues tu haces lo que quieres, siempre con un propósito., exaltar Tu gloria.
Damos gracias por este nuevo amanecer y por todo lo que has permitido y haz hecho en la vida de cada uno de tus hijos, nos acogemos a tu bendita y santa voluntad. Señor enséñanos a ser obedientes y humildes de corazón y a confiar plena y totalmente en tu plan perfecto. Llévanos de la mano, pues solo en ti estamos seguras. Ayúdanos a ver y discernir tu verdad, tu camino, a ser valientes para defender tu verdad. Agradecidas también por nuestras familias, protégelas y guárdalas de todo mal. Perdona sus culpas y las nuestras también, y no permitas que el enemigo nos tiente a hacer lo malo. Queremos hacer el bien y agradable en todas las cosas. Es nuestro anhelo y oración estar siempre contigo y seguir trillando ese camino hasta llegar a parecernos a ti en santidad. Gracias por Jesucristo nuestro abogado e intercesor ante ti y nuestro redentor, en su nombre oramos, Amén y Amén.