Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer…
Las tentaciones pueden llegar en cualquier momento, pero son más peligrosas en los períodos de debilidad, porque es entonces cuando somos más propensos a ceder. La Biblia está llena de historias de hombres y mujeres que pecaron contra el Señor en momentos de vulnerabilidad. Estas historias reales nos han sido dadas para que podamos aprender de los errores de otros, «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros… (1 Corintios 10:11).
Aunque las tentaciones se presentan en diversas formas, ellas siguen un patrón similar. El pecado de David es un buen ejemplo. Su ojo miró, su mente deseó y su voluntad actuó. La resistencia es difícil en el mejor de los casos, pero es aún más difícil durante los períodos de ira, vacío, ociosidad o aislamiento, y ese fue el caso de David, que debería haber estado en la batalla en vez de estar en Jerusalén, «…Pero David se quedó en Jerusalén.» (2 Samuel 11:1). A fin de cuentas, no importa cuál sea la causa de nuestra vulnerabilidad, cada persona es responsable de sus propias acciones.
En momentos de debilidad, no se deje llevar por el hambre, el enojo, la soledad o el cansancio. Lo más importante es que fije su atención en el Señor y obtenga fuerzas de Él por medio de la oración. Utilice la Palabra de Dios para proteger su mente, y el Señor le dará la victoria sobre la tentación.
Lee, Medita y Aplica!