Trabajando un gusano su capullo,
la araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:
-¿Qué dice de mi tela el señor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada al mediodía.
Mire qué sutil es, mire qué bella…
El gusano, con sorna respondía:
-Usted tiene razón, así sale ella.
Tomás de Iriarte. España (1750-1791)