Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo. Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su Palabra, El dicho de Jehová le probó.
¿Alguna vez se ha adelantado al final de una historia, porque deseaba saber cómo terminaría? Esto es lo mismo que, a menudo, anhelamos hacer en nuestra vida, sobre todo en tiempos difíciles. Queremos saber cuándo acabarán nuestros problemas. Pero solo Dios conoce el futuro, así que debemos aprender a confiar en Él mientras tanto.
Es posible que José deseara poder echarle un vistazo al futuro para saber cuándo las cosas en su vida mejorarían. Entre el odio de sus hermanos que lo vendieron como esclavo, la ira y las mentiras de la esposa de su amo, y el encarcelamiento que lo dejó languideciendo, a José le habría sido fácil perder la esperanza. Esos trece años de su vida debieron haberle parecido una eternidad.
Aunque José no podía ver el futuro, el Padre celestial estuvo con él en cada paso del camino. Y al final de tantos años de dificultades, proclamó que había aprendido que “…Dios lo encaminó a bien…” (Génesis 50.20).
No podemos evitar las experiencias duras. Pero saber que Dios está con nosotros y que su propósito es bueno, nos da la esperanza necesaria para soportar las dificultades con paz.
«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» (Romanos 8:28).
Lee, Medita y Aplica!