Hebreos 13:17

Estándar

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Si usted asiste a la iglesia (y como creyente pertenecer a una de sana doctrina), entonces Dios le ha dado un pastor para que cuide su alma, consagrado al predicar la Palabra, al enseñarle y al exhortarle en justicia, incluso cuando no tenga deseos de escuchar. Él se interesará por su bienestar espiritual y necesita saber que usted también se interesa por él.

Muchos creyentes descuidan animar al pastor porque olvidan que también es miembro del Cuerpo de Cristo. Puede ser triste y desalentador sacrificarse por la congregación sin sentirse apreciado por ella.

El pasaje de hoy dice que debemos obedecer y someternos a nuestros pastores para que puedan hacer su trabajo con fidelidad y alegría, no quejándose. Pablo dijo que los ancianos [pastores] que gobiernan bien y trabajan duro en la predicación y la enseñanza son dignos de doble honor, «Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.» (1 Timoteo 5:17).

¿Cuándo fue la última vez que usted le expresó agradecimiento a su pastor? Esta semana, busque maneras de demostrarle su amor. Y, sobre todo, ore por él. No dé por sentado que no necesita intercesión, sino todo lo contrario. Todo pastor necesita saber que su congregación lo valora.

«El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.» (Gálatas 6:6).

Lee, Medita y Aplica!

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