Salmo 13:1

Estándar

¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro?

¿Responde Dios sus oraciones, o parece que no le está escuchando? No escuchar una respuesta puede ser muy desalentador, sobre todo cuando necesitamos la ayuda de Dios. Aunque a veces es imposible saber por qué Dios guarda silencio, Santiago ofrece algunas posibles razones:

EL PECADO: (Santiago 4.1, 2) “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar…» El pecado no enfrentado dificulta la comunicación con Dios. Este puede haber sido el caso de los destinatarios de la carta de Santiago, que se peleaban unos con otros y sentían animosidad o enemistad entre ellos. 

LOS MOTIVOS EQUIVOCADOS: (Santiago 4.3) «Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.» A veces, nuestras peticiones son egocéntricas. Santiago dice con toda claridad que Dios no responderá a este tipo de oración, que equivale a pedir que se haga nuestra voluntad, y no la del Padre celestial.

LOS DESEOS MUNDANOS: (Santiago 4.4) «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.» El mundo presenta filosofías engañosas que nos alejan de la devoción pura a Cristo. Cuando encontramos más placer en lo que el mundo ofrece, que en Jesucristo, nos volvemos vulnerables y nos desenfocamos con facilidad de lo que tiene valor eterno. Ya sea que nos demos cuenta o no, esto hace que nos opongamos a Dios.

Si usted reconoce alguno de estos obstáculos en su vida, la solución es clara: confiese su falta, y arrepiéntase de sus actitudes, acciones y deseos pecaminosos, «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.» (1 Juan 1:9). Luego, dé gracias a Dios y regocíjese de la pureza que Él ofrece.

Lee, Medita y Aplica!

Deja un comentario