Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo…
A medida que crecemos en la fe pasamos de las verdades elementales, a los temas más sustanciosos de las Sagradas Escrituras que desafían nuestro corazón y nuestro pensamiento. Uno de esos conceptos más profundos es la pregunta de si Dios está involucrado en cada circunstancia. Espiritualmente, esta cuestión es difícil de “asimilar” porque la respuesta va en contra de nuestro razonamiento natural.
Por ejemplo, José fue tratado con crueldad por sus hermanos, fue esclavizado y encarcelado en Egipto debido al odio que le tenían. Tendemos a preguntarnos: ¿Cómo pudo el Dios bueno estar involucrado en esas dolorosas circunstancias? Sin embargo, usó lo que ocurrió para llevar a José a una posición de poder como la mano derecha de Faraón. «Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.» (Génesis 41:40)
Cuando meditamos en las enseñanzas más profundas de la Biblia, es importante comenzar con las verdades en cuanto a la naturaleza, el poder y las promesas del Señor. Estas pueden ayudarnos a comprender su papel tanto en los triunfos como en las tragedias de la vida.
Aunque no siempre podamos comprender lo que Dios está haciendo en nuestras circunstancias, podemos confiar en su promesa de ayudar para bien a los que le pertenecen, «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» (Romanos 8:28). Es importante recordar que nada nos toca sin pasar antes por las amorosas y soberanas manos del Señor.
Lee, Medita y Aplica!
Anónimo