Juan 14:26-27

Estándar

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Supongamos que enfrenta la situación más trágica que pueda imaginar. Para algunos, esto requiere poca o ninguna imaginación, porque en este momento se encuentran en medio de la prueba más dura de su vida.

Ese era el caso de los discípulos: sus esperanzas y sus sueños se hicieron añicos cuando el Señor Jesucristo les dio la noticia de su inminente partida. La vida como la habían conocido estaba llegando a su fin. Pero Él les aseguró que les estaba dejando su paz. Esta era su voluntad para ellos, y sigue siendo lo que el Señor desea para nosotros hoy.

La clave para experimentar la paz de Cristo es creer en Él, «No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.»(Juan 14:1). Pero además de creer en el Señor, debemos también confiar en lo que dice. Dios siempre obra para nuestro bien, incluso en las dificultades. Confiar en sus motivos y propósitos es la base de nuestra paz. «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» (Romanos 8:28) 

La vida es una carrera de obstáculos con problemas que acechan en cada esquina. No es cuestión de si vendrán tormentas y pruebas, sino de cuándo. Sin embargo, no tenemos que vivir con temor y ansiedad, porque la voluntad de Dios es que nos aferremos a su paz al confiar en Él.

Lee, Medita y Aplica!

Anónimo

Deja un comentario