Apuntes a Santiago. 3:1-12

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TEMA 7. FE GENUINA Y OBRAS. 3:1-12

La lengua es uno mismo. Muestra lo que hay en el corazón, es decir, a la persona verdadera. Además, el mal uso de la lengua es la manera más fácil de pecar.
En la Escritura la lengua es descrita como malvada, engañosa, perversa, inmunda, corrupta, aduladora, difamante, chismosa, blasfema, insensata, jactanciosa, amargada, maldiciente, contenciosa, sensual, vil… y la lista no termina!

Hasta ahora Santiago ha venido enfatizando que hay un tipo de hombre (o mujer) que reconoce la existencia y hasta cree en Dios, pero actúa como si no hubiera Dios, es decir una persona atea en la práctica.

¿Por qué debieran importarnos nuestras palabras?
“Las palabras también son obras.” Y obras muy significativas, Jesús mismo señala que serán la base para el juicio divino escatológico (Mateo 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado). Una manera de hablar recta manifiesta un corazón recto. Una naturaleza transformada producirá una conducta transformada, y la nueva conducta implica una nueva forma de hablar, hablar que corresponde con la vida salva y santificada que refleja la naturaleza santa de Quien ha dado la nueva vida.

La Escritura contiene muchas verdades que a primera vista parecen ser contradictorias a nuestra mente finita. Por ejemplo:
> escogidos para salvación por la gracia soberana de Dios antes de la fundación del mundo; sin embargo, hemos de ejercer fe a fin de ser salvos.
> guardados seguros en Cristo por decreto soberano de Dios pero hemos de perseverar en fe.
> podemos vivir en santidad gracias al poder del Espíritu Santo; sin embargo se nos manda a obedecer.
> padecemos pruebas y hemos de soportarlas.
> recibiremos la Palabra; sin embargo hemos de recibirla.
> amables con los necesitados sin mostrar parcialidad; sin embargo hemos de ser amables sin mostrar favoritismo.
> produciremos buenas obras; sin embargo hemos de producirlas.

Donde hay fe genuina, activa, y transformación espiritual, esas cosas y muchas otras serán el resultado y han de ser el resultado.

Santiago ahora nos ofrece otra de esas realidades: el verdadero creyente poseerá una lengua santificada y sin embargo ha de mantener una lengua santificada.

1Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

Didaskaloi (maestros) se empleaba a menudo para referirse a rabinos y a cualquiera que desempeñara funciones de enseñanza o predicación, pero vean que Santiago está hablando a todos en general (hermanos míos, muchos de vosotros), es decir a alguno que se levanta y quiere enseñar la verdad de Dios a otras personas.
Señala que hay un riesgo. ¿Por qué?
Muchos quisieran ser maestros, interesante, porque la gente tiende a respetar a esa persona, al maestro lo tratan con honor, un buen maestro marca vidas, ¿qué mejor que pararse al frente y abrir la palabra de Dios y compartir con otros?

Saben, pasé unos 20 años dando clases en la universidad, y en los primeros años, la fama que tenía es que “nadie entendía nada.” La materia era compleja, pero mi error era asumir que el estudiante conocía lo que se supone debía haber conocido en materias previas. No era así.
Esto me enseñó a desarrollar compasión por mis estudiantes, utilizar tiza y pizarra (poner imágenes en un proyector era muy abstracto). Sin embargo, también debía preparar conferencias para especialistas de otras áreas, a los que también debía tratar con compasión y respeto, la segunda lección. Siempre, siempre, respetar tu audiencia significa prepararse con anticipación suficiente, escudriñar la literatura pertinente, pensar las posibles preguntas, tener objetivos precisos al inicio y colocar conclusiones breves y concisas al final.

Aplicado a la enseñanza de la Palabra de Dios me he dado cuenta que además de compasión y respeto, el maestro debe aprender a no ser miedoso (por lo menos hasta cierto punto). No es posible andar con miedos a la hora de enseñar lo que Dios dice que hay que enseñar. Por eso hay que tener balance: conocimiento y amor.
Lo que sí es necesario es temor. Temor a Dios. No miedo a la opinión de la gente sino temor a Dios. Nos debe importar mucho que si vamos a hacer algo para Dios lo hagamos bien, lo preparemos bien, lo estudiemos bien, profundicemos bien. Enseñanza de la cual daremos cuenta.
¿Qué dice Santiago? sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

2Porque todos tropezamos de muchas maneras. Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Observen que Santiago habla en plural, se incluye. Somos más susceptibles a juicio porque nos enfrascamos con regularidad en la actividad más proclive a pecar: el discurso mismo.
Multitud de maestros hay que buscan manipular, utilizan humor, contar historias, hipérbole (exagerar cosas), todo con tal de ganar la atención de la audiencia, mantenerla despierta o interesada sin que necesariamente desarrolle entendimiento en lo que se dice…

Santiago no está colocando obstáculos a ser maestros, las iglesias necesitan maestros y maestras, enseñar es un don espiritual. Si tú tienes es don, olvídate que eso es lo que no podrás dejar de hacer. Y si eres fiel en las pequeñas cosas, pues eso es lo importante, es lo que te ayudará a crecer como persona y como maestra.

3Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo.
4Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad del piloto quiere.
5Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!
6Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.

Es decir que ¿si controlamos nuestra lengua seremos perfectas? No. Ya vimos que esta palabra significa “madurez.” Santiago nos informa que seremos mujeres cristianas maduras en la fe si somos capaces de controlar nuestra lengua.
Para ello nos da un par de ilustraciones poderosas pero advierte “presta atención no al gran problema, sino a la pequeña cosa que está causando la mayoría del problema.”
Y luego una imagen terrible. Un mundo de iniquidad, encendidas por Gehenna (valle de Hinon -destrucción e idolatría, fuera de Jerusalén, tiradero de basura siempre encendido, gusanos, etc.) que contamina todo. La representación visual de un lugar adonde nadie quiere ir, mucho menos vivir.

7Porque todo género de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género humano,8pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.
9Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios;10de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
11¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga?
12¿Acaso, hermanos míos, puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.

¿Cuál es la respuesta a estas preguntas? Claramente no.
En el Cap. 1 “no tengas una doble mente.”
En el Cap.2 “no tengas un doble estándar: no pienses que alguien vale más que otro.”
En el Cap.3 nos dice “no tengas una doble lengua.” No digas una cosa y luego te das la vuelta y dices otra cosa.

¿Ven el reto ahora? Tenemos una doble lengua. Porque nuestras palabras tienen poder (Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto) (¿notan la doble lengua aquí?). Un verso escalofriante y al mismo tiempo de esperanza porque si la muerte y la vida están en la lengua luego entonces quizás pueda yo escoger palabras de vida y comer ese fruto.
Nuestras palabras tienen poder, un doble poder: el poder de crear y el poder de destruir. Observen que las palabras de Dios son como las nuestras y no son como las nuestras. Una de las maneras de no ser como las nuestras es lo que dice la Escritura: la hierba se seca y la hoja se cae pero la Palabra de Dios permanece para siempre. Su Palabra permanece. Afortunadamente nuestra palabra no permanece mucho tiempo o seguiríamos hiriendo gente por siempre y siempre. Tenemos la oportunidad de cambio, de reflejar un corazón transformado, pero la Palabra del Señor permanece para siempre.

Cuando Dios habla, ¿qué sucede? Donde no había nada ahora existe todo (Génesis 1). Las palabras de Dios tienen poder milagroso para crear y destruir.
Nuestras palabras tienen poder también, piensa un segundo. Ahora bien, no tienen poder similar a las palabras de Dios. Luego hay confusión en las filas cristianas, muchos creen que ciertas palabras tienen más poder que otras y al estar orando repiten estribillos como “en el nombre de Jesús…” como si al decir esto Dios estuviera más obligado a obrar lo que decimos, o repiten “oh Señor, estamos aquí reunidos en Tu nombre…” así que ahora Tú tienes que obrar y hacer lo que pedimos.
¿Tiene sentido esto?
¿Nuestras palabras harán que algo milagroso suceda?
Esto se parece bastante a idolatría…
Amadas, nuestras palabras no tienen poder similar a las palabras de Dios, pero aún así impactan a las personas que nos escuchan. No es poder sobrenatural pero es poder real. Nuestras palabras tienen poder para destruir. Por ejemplo:

Chisme. Chisme y calumnia destruyen el carácter. No hay vía más rápida. La gente cree las cosas que digamos de otros. ¿Por qué lo hacemos? Porque nuestros corazones no siguen la ley real, porque no elevamos al otro por encima de nosotros sino que nos elevamos a nosotros mismos.

Crítica. Crítica destruye relaciones. Destruye la confianza de otros, si creciste con padres criticones sabes exactamente lo que estoy diciendo.

Sarcasmo. Sarcasmo destruye confianza. El otro nunca sabe que terreno pisa, si lo que tú dices va en serio o es broma. Si escarbas un poco, te darás cuenta que la persona sarcástica en lo secreto se cree más lista que los demás, que su humor es un poco más sutil, etc. Las personas se sienten inseguras a su alrededor, porque no saben si habla en serio o no. No es difícil ser sarcástica, es mucho más difícil aprender gentileza.

Elevar la voz destruye comunicación.

¿Se dan cuenta que cualquiera de estas cosas me eleva por encima de otros o pone a los demás en situaciones débiles? ¿Los pone en desventaja de modo que yo tenga ascendencia? En conflicto directo con la ley real.

Pero hay buenas noticias. Nuestras palabras también tienen poder para crear.

Honestidad. Hablar con honestidad crea confianza. Di lo que tengas que decir de manera no amenazadora. Desarrolla un lugar seguro: podrás dar cualquier opinión y será escuchada, sin retribuciones ni amenazas de unos contra otros. Aprende a escuchar, especialmente a personas de opiniones contrarias; nos moldea, nos conforma cuando oímos cómo razonan otros; bríndales un lugar seguro para hablar y decir lo que piensan, date oportunidad de escuchar, de ser lenta para hablar y no airarte.

Perdonar. Hablar de perdón crea sanidad. ¡Cuánto poder tienen nuestras palabras! Poder decir a otra persona que una está equivocada tiene poder. Y cuán difícil es admitir esas palabras. Y cuán fácil es hablar aquellas otras palabras que debilitan y rompen relaciones!

Alentar. Hablar de estímulo crea confianza. ¿Conoces a alguien que siempre tiene palabras de aliento? Tales personas son un ejemplo maravilloso, don del cielo. Una rareza, reconocemos que son verdaderas y nos atraviesan con su don.

Las palabras tienen poder para crear y poder para destruir. Oh Dios, bendito seas porque a medida que te conocemos Tú cambias nuestro hablar más y más en palabras de vida, palabras que edifiquen y den fruto (Colosenses 4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona).

Por último Santiago da el ejemplo de agua dulce y salada. Imposible sobreestimar la importancia de una fuente de agua dulce en la seca Palestina.
¿Cuál es la fuente de agua viva? Cristo, el Verbo -la Palabra- hecha carne.
En Cristo somos nuevas criaturas. No más doble mente. No más doble estándar. No más doble lengua.

perfidia
Del lat. perfidia.
1. Deslealtad, traición o quebrantamiento de la fe debida.

13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

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Apuntes a Santiago. 2:14-26

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TEMA 6. FE GENUINA Y ACCIONES. 2:14-26

14¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle?
15Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?

Santiago continúa el tema de que ser hacedores/fe conduce a hacer/obras. Aparentemente Santiago contradice a Pablo (Efesios 2:8-9). Sin embargo tal dicotomía entre fe y obras es inexistente.
Tanto Pablo como Santiago están de acuerdo que la base de la salvación es por sola gracia mediante la fe, donde las obras no son la base sino el necesario resultado de (Efesios 2:10).

dicotomía
Del gr. διχοτομία dichotomía.
1. División en dos partes.
2. Práctica condenada por la recta deontología, que consiste en el pago de una comisión por el médico consultante, operador o especialista, al médico de cabecera que le ha recomendado un cliente.
3. Bifurcación de un tallo o de una rama.
4. Método de clasificación que consiste en dividir en dos un concepto sucesivamente.

17Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

El pasaje contiene la prueba que une a todas lo demás que hemos venido estudiando: la prueba de las obras, o de la conducta justa que obedece la Palabra de Dios y manifiesta naturaleza piadosa (cf. 1:22-25); ya ha declarado que la salvación es regalo de Dios (1:17-18), y ahora muestra que hay una clase de fe que es aparente, una fe que no salva (cf. Mateo 3:7,8; 5:16; 7:21; 13:18-23 [parábola del sembrador]; Juan 8:30, 31; 15:6).
Las dos preguntas del pasaje (¿de qué sirve?) establecen la agenda para el resto del capítulo, de lo general a lo particular.

Santiago introduce cuatro ilustraciones para que observemos el contraste entre fe muerta, inútil, falsa, y fe genuina, activa.

si alguno de ustedes… la frase gobierna la interpretación del pasaje. Noten lo que Santiago no dice: no dice que esta persona tenga fe, sino que él/ella dicen que tienen fe.
El pasaje inicia describiendo la condición desesperada de un miembro de la comunidad: no tiene ropa ni comida del diario vivir, es un mendigo en pocas palabras. Y viene este otro, ve la necesidad, y en lugar de pre-ocuparse y llenarse de compasión, solo proporciona palabras muy piadositas.
Hechos 2:44-47 relata que como resultado de la fe en Jesucristo, fueron transformados de tal modo que a nadie le hacía falta nada, porque la verdadera fe produce esta clase de compasión y amor hacia las personas (1 Juan 3:17-18).
Sabemos esto. Nos disgusta la gente que habla y promete y luego no hace nada; nos disgusta estar entre gente así, especialmente cuando somos la parte que recibiría.

Es verdad que no estamos supuestas a llenar cada necesidad, pero la prueba es buena y válida, decir tan solo “oraré por ti” son palabras fáciles. El punto no es la forma, lo reprensible es que se trata de una cobertura funcional a la falta de obrar.
Amadas, lo que hacemos revela quiénes somos. Lo que hagamos revela nuestro corazón, revela nuestra fe. Falla en proveer para una necesidad obvia hace daño a quien necesita y levanta serias dudas sobre el estado espiritual de quien no hace nada para aliviar la necesidad (Mateo 25:42-43, las ovejas y las cabras).
El punto teológico es fundamental: palabras inútiles idénticas a quien dice tener fe pero no tiene obras. Fe sin obras es inútil, inactiva, inerte (nekros, cf. Romanos 7:8; Hebreos 6:1).

Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras [uno tiene fe, otro tiene obras].

¿A quién se refiere Santiago? Tú, alguien que definitivamente no es un aliado (v.20). Esta es la primera ilustración.
Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.

Emplea un recurso de argumentación muy usado en el mundo antiguo conocido como la diatriba. El recurso utiliza citas frecuentes de un interlocutor imaginario para ir contestando y avanzando el argumento propio.
Presenta un reto: “prueba esto… yo te mostraré mi fe por lo que hago” y esta palabra “mostrar” es importante más adelante.

19Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan.
Segunda ilustración, hace referencia a la creencia en un solo Dios. La Shema, la confesión que todo judío haría a diario, las primeras dos palabras de una sección de la Torah, el título abreviado como Shema de la oración que sería la pieza central de los servicios matutino y vespertino de oración judíos:
Deuteronomio 6:4 Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.
Shema Yisrael (o Sh’ma Yisrael; Hebrew: שְׁמַע יִשְׂרָאֵל; “Escucha, [Oh] Israel”).

Los demonios creen esto, y lo aborrecen. Conocen esto y lo aborrecen. Es decir que el puro conocimiento no sirve de nada. Hasta los demonios creen, y tiemblan. ¿Quieres saber por qué tiemblan? De puro miedo. Porque reconocen la santidad de Dios, Su justicia, y tiemblan de miedo (al menos exhiben reacción a su “fe”!)
¿Proclamas que Dios es uno? ¡Bien! “Es importante poseer buena teología, pero de nada nos sirve a menos que la buena teología nos posea a nosotros” (Mitton, citado por Douglas J Moo en The Letter of James). Que nuestra teología no se convierta en simple ejercicio verbal.
C.S Lewis: advertencia a nuevos creyentes al entrar a ministrar, temor a que el contacto frecuente con las “cosas sagradas” se convierta en rutina.

20Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?
Continúa la diatriba, ahora más enfocada al punto principal: que la fe sin obras es fe muerta. Nos ofrece ejemplos para ilustrarlo:

21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA, y fue llamado amigo de Dios.

Abraham el patriarca, figura prominente en la historia de Israel. Y por buenas razones. Recibió condición de justo por su fe, es el estandarte que ondea sobre su cabeza. Observen la nota: la fe actuaba juntamente con sus obras porque, en la carne, la ofrenda no tendría sentido; Abraham obedece y luego actúa. He aquí la imagen de fe genuina, activa.
Abraham fue declarado como justo en Génesis 15, antes del pacto de la circuncisión, antes del nacimiento de Isaac, antes del sacrificio de Isaac. Es decir que sus obras no le aseguraron justicia, creyó en Dios y esto le fue contado por justicia.

Es la misma idea de Santiago en el capítulo 1, cuando dice que la perseverancia es completada, llevada a madurez; en Abraham produce actos de obediencia conducentes a la madurez plena, como un músculo ejercitado cada vez más fuerte, así las obras de fe se ejercitan mostrando relación, amistad, con Dios.

¿Se han dado cuenta que la Biblia no habla de Dios como el amigo de Abraham, sino Abraham como amigo de Dios?

24Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.

Pablo y Santiago utilizan la misma palabra “justificado” pero de manera diferente.
Pablo la utiliza en sentido legal, como declaración de justicia delante de Dios. Fuera de Cristo somos incapaces de obtener justicia alguna; nacidos en iniquidad somos objeto de la ira divina, ese es precisamente el significado de la cruz de Cristo. El absorbió la copa de ira, pagó la pena y sufrió el castigo merecido por nosotros. No hay otra forma de ser declarados justos delante de Dios sino solo a través de la obra de Cristo. Es la cruz 100%. Justificados solo por fe en Cristo.

Santiago está de acuerdo. Utiliza la palabra como demostración de lo que se ve: nuestras obras, vida, obediencia, nos justifican en el sentido que demuestra lo que ya está ahí, fe válida y auténtica.
Efesios 2:8-10 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Es un regalo suplido por Dios, gratis: no algo ganado ni tampoco merecido. No el resultado de obras para que nadie se gloríe. ¿Ven el punto de Pablo? Fe y obras van juntas, fe verdadera produce obras que han sido preparadas de antemano, ineludibles porque si andamos en el Espíritu y Cristo mora en nosotras luego entonces produciremos fruto.
ineludible
1. Que no se puede eludir.

eludir
Del lat. eludĕre.
1. Evitar con astucia una dificultad o una obligación.
2. Esquivar el encuentro con alguien o con algo.
3. No tener en cuenta algo, por inadvertencia o intencionadamente.

O sea que como creyentes, importa todo lo que hagamos. Hemos sido perdonadas, todo pecado cubierto por gracia, pero luego olvidamos que somos llamadas a obediencia. Santiago pide coherencia, consistencia entre lo que hacemos y nuestra confesión de Cristo. Porque lo que hacemos revela quiénes somos, qué somos.

25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
El último ejemplo de Santiago, nada menos que Rahab. ¡Qué contraste! Rahab, mujer, gentil, prostituta… para que no nos perdamos con la inmaculada figura del Padre de la Fe, Abraham, y vayamos a creer que este tipo de fe es un imposible.
Necesitamos a Rahab.
Su compasión fue costosa, arriesgó todo lo que tenía, hasta su vida, para esconder los espías, porque tuvo temor de Dios Todopoderoso!
Cuánta ternura en Santiago, nos presenta el ejemplo de Rahab para que veamos que no se trata de “pedigree espiritual” sino de fe que es real y se manifiesta en sus actos, sus obras de obediencia.

26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta.
El resumen de Santiago: fe y obras en relación perfecta.
Examinemos nuestro corazón, preguntemos con temor y temblor, porque estamos bajo la bandera de la gracia; ¿hallaste inconsistencias? corre y confiesa delante de la cruz, que el Señor en Su misericordia nos revele fallos y negligencias y busquemos Su perdón.
(Mateo 7:24-29 la roca y la arena).

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Apuntes a Santiago. 2:1-13

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TEMA 5. FE GENUINA Y FAVORITISMO. 2:1-13

Hemos aprendido que la fe genuina es obediencia activa a la Palabra de Dios. Vimos la importancia de no solo escuchar sino de ser transformadas por la Palabra. Aprendimos que quienes actúan conforme a la Escritura serán bienaventuradas en lo que hacen, y examinamos diferencias entre religión falsa y verdadera. Santiago capitulo 1 termina en un reto, gastamos tiempo en nuestra apariencia exterior pero nos da mucho trabajo mirar en el espejo interno.
Ahora ampliaremos nuestra comprensión de fe genuina al estudiar la manera como tratamos a quienes estén a nuestro alrededor.

discriminar
Del lat. discrimināre.
1. Seleccionar excluyendo.
2. Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc.

acepción de personas
1. Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular.

1Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo con una actitud de favoritismo [sin acepción de personas].
2Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro [dedos llenos de anillos] y vestido de ropa lujosa [brillante, satinada], y también entra un pobre con ropa sucia [andrajoso], 3y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado; 4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos?
5Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?
6Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?

Ser hacedores de la Palabra (v.22), la perfecta ley (v.25), incluye compasión a los indefensos (v.27). Si favorecemos al rico y menospreciamos al pobre, contradecimos directamente este mandato central de la ley. Porque la ley, interpretada y aplicada por el mismo Jesús -Señor y Rey- es precisamente amar al prójimo (v.8; 1:25).
Luego entonces, discriminar al pobre es violar la ley y nos coloca en posición de ser juzgados por ella (v.9-13). Estamos engañados sobre la realidad de nuestra relación con Dios.

El punto principal del pasaje es la no discriminación. Santiago ofrece 3 razones específicas de por qué es maldad mostrar favoritismo al rico y discriminar al pobre.
a) Tal actitud entra en franca contradicción con la evaluación del mismo Dios, quien honra al pobre (v.5-6a);
b) Favoritismo al rico revela mentalidad servil -porque los ricos son los mismos que perseguían la comunidad cristiana (v.6-7);
c) Discriminar al pobre viola el mandato de amar al prójimo, la pieza central del resumen hecho por Cristo sobre la ley de Dios (v.8-13).

Tal parece que el problema era algo común. Santiago pinta la escena de una reunión de adoración cualquiera donde los ujieres -con aprobación tácita de los líderes- hacen acepción de personas.
Pero lo primero que vemos es que Santiago vuelve y llama “Señor” a su hermano mayor, y de hecho la traducción literal va más allá : “fe en nuestro Señor JC, la gloria.” ¿Por qué? Isaías 40:3-5 declara que JC “es la gloria del Padre.” Dios muestra Su gloria en la persona de JC (Hebreos 1:3a El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder).

¿Qué está haciendo Santiago?
Nos hace ver la maldad de atribuir gloria a los hombres (Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro [dedos llenos de anillos] y vestido de ropa lujosa [brillante]…). Piensen en el contraste: ambos, el rico y el andrajoso llegan al culto de adoración. En una iglesia pequeña todo el mundo se conoce, de modo que los personajes son visitantes a una iglesia de creyentes, ok?

Santiago nos pide que valoremos la reacción que tenemos con la gente que llega de visita a una de nuestras reuniones de adoración (¿eres de las que voltean la cabeza al menor ruido? ¿de las que siguen con la mirada quién entró al pasillo?).
En las antiguas sinagogas había muy pocos bancos, la mayoría o estaba de pie o sentada en el piso.
O sea que si le ofreces asiento al rico, estás desplazando a una de tu gente; mientras que al pobre lo mandas al rincón o que se acomode al lado de la banqueta donde reposas tus pies.

4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos?
¿En qué consisten los malos pensamientos?
En asignar gloria al hombre, inmerecida por demás. ¿Por qué hacemos esto?
¡Porque queremos algo de ellos! Tiene algo que me puede beneficiar; el otro, en cambio, es un atentado contra mi seguridad… Hay un estándar pecaminoso para la toma de decisiones o para la sentencia final.

¿Peligro de mostrar favoritismo en una comunidad de creyentes?
Que estaremos enseñando algo que no es verdad acerca de Dios a quienes nos rodean. Somos primicias de Sus criaturas, ¿recuerdan?
La palabra “favoritismo” tiene una raíz griega que significa “examinar la cara” hacer juicio de alguien según su apariencia externa (vestido, color de piel, apariencia física; etnicidad, género, posición social…). La Escritura enfatiza que Dios es imparcial, no hace acepción de personas (Deuteronomio 10:17-18; Levítico 19:15; 19:18). Dios no es como nosotros. El no necesita ni obtiene nada de nosotros.
De modo que si nos comportamos así estamos enseñando una mentira acerca de Dios a quienes nos rodean, familia, trabajo, hijos.
Gálatas 3:28 describe esa comunidad donde no hay distinciones de ninguna clase.
Observen que hablamos de valores, mismo valor de hombres y mujeres delante de Dios.
Tendemos a gravitar hacia personas que vemos o pensamos son autoridad, o tienen algún don particular; estas personas reciben toda la atención pero la que trabaja con los bebés pues sigue allá, olvidada en un triste rincón…

favoritismo
De favorito e -ismo.
1. Preferencia dada al favor sobre el mérito o la equidad, especialmente cuando aquella es habitual o predominante.

Nuestra familia es la comunidad de fe más pequeña. ¿Se dan cuenta del peligro de favorecer a un hijo por encima de otro, o de compararlos? Luego pasa que alguno de ellos como que nos avergüenzan en público (o los hermanos se quejan), y es duro amarle igual que al otro que todo lo hace bien. ¿Ves el principio negativo? Obtienes algo de uno y pierdes algo con el otro; como madres hemos de esforzarnos para que cada uno de nuestros hijos sea el favorito, la favorita, porque eso ilustra el carácter de Dios.

Algunas conocemos el daño de no haber estado entre los favoritos de la casa; algunas el daño de haber estado.

Ok, no tienes hijos, pero sí padres. Es el mismo juego.
Si necesitas aprobación de uno de tus padres, tendrás favoritismo.
Si uno de tus padres requiere tu perdón, porque lo has dejado fuera… ama a tu madre como tu madre favorita, ama a tu padre como tu padre favorito. Así es como Dios nos ama, no según nuestras obras, sino según lo que El hace por nosotros.
La advertencia es a no tener un corazón dividido en nuestra relación con Dios y con los demás. El favoritismo mostrado revela la doble mente existente.
Conducta cristiana consistente proviene de un corazón y mente consistentemente cristiano.

5Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?
a) Tal actitud entra en franca contradicción con la evaluación del mismo Dios, quien honra al pobre (v.5-6a);
b) Favoritismo al rico revela mentalidad servil -porque los ricos son los mismos que perseguían la comunidad cristiana (v.6-7);
c) Discriminar al pobre viola el mandato de amar al prójimo, la pieza central del resumen hecho por Cristo sobre la ley de Dios (v.8-13).
Dios ha sido muy cuidadoso en proveer a los pobres, Cristo ciertamente lo hizo. Cristo tocaba a los pobres, los fariseos ni en sueños. Piensa: Cristo tocó a los intocables desde la cuna hasta la tumba, nació en un establo con un montón de pastorcillos mirando y murió entre dos ladrones. Cristo entendió a los pobres, les dignificó.
¿Percibimos a los indefensos a nuestro alrededor? ¿Buscamos a quienes nos necesitan, a quienes son pasados por alto?

6Pero vosotros habéis menospreciado [insultado, afrentado, deshonrado] al pobre.
En pocas palabras, ¿cuál es nuestra práctica diaria? (los que piden en la calle, los sirvientes, los empleados públicos, secretarias, etc.). Los saduceos eran un grupo de ricos y educados judíos, que quizás habían venido a menos debido a la persecusión, en el exilio, incapaces de reanudar el comercio con otros judíos… y Santiago les pregunta ¿por qué discriminan a los que tienen menos que ustedes?
Patrón clásico: los que no tienen, se sienten oprimidos, señalan a otros como inferiores y los discriminan. Amadas, no busquemos elevarnos oprimiendo -pisando- a otros.

7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?
Denota violación, de palabra por lo general, de la Persona de Dios (Mateo 9:3; 26:65; Marcos 3:28-29) pero puede extenderse a toda calumnia contra Dios, incluso indirecta -por ejemplo críticas dirigidas contra conductas cristianas (1 Corintios 10:30; Romanos 14:16; 1 Pedro 4:4).

8Si en verdad cumplís la ley real conforme a la Escritura:AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO, bien hacéis.
9Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores. 10Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos. 11Pues el que dijo: NO COMETAS ADULTERIO, también dijo: NO MATES. Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.
12Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad. 13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio.

Sabemos que es ley real porque fue el Rey quien dijo “amarás a Dios…y amarás a tu prójimo…en esto se cumple la ley. Mateo 22:37-40” ¿Cómo queremos que nos traten?
Con honestidad, queremos la preferencia; no deseamos que nos traten ni siquiera con justicia sino que nos den lo mejor de lo mejor. Bueno, pues la ley real dice que así tratemos a los demás, con preferencia, por encima de nosotros.

9Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores…
Err… por si acaso, Santiago va directo al grano! Transgresores, culpables, ¿por qué? Porque si toda la ley se resume en amar a otros con preferencia, ¿cómo es que cometeremos adulterio o asesinato o cualquier otra cosa contra nuestro prójimo?
¿Acaso discriminaremos si nos ocupamos de elevar a los otros por encima de nosotras mismas? ¿Se dan cuenta?
Parcialidad es pecado porque viola la Ley del Amor. Santiago insiste que daremos cuenta a Dios de nuestras acciones contra el estándar de Su Ley. El énfasis sobre obediencia como criterio para el juicio nos vuelve al tema de la verdadera fe (1:21-27) y anticipa el argumento de fe genuina vista en tus obras (2:14-26).

Este asunto de la ley no es pequeño. Si meditamos cómo la ley se mantiene agrupada, donde no hay pequeñas piezas por aquí o por allá, donde no es una listilla para chequear que tal ando, bien aquí no muy bien por allá… la Ley es UNA sola porque ilustra el carácter de un Dios UNICO.

¿Cuál es el punto de Santiago?
Que si esto es así, necesitamos misericordia. Misericordia que ya hemos recibido, como hijas de Dios. La ley real, la ley de libertad, la palabra implantada, se aplica a nosotras, nos ha dado libertad del pecado y libertad para obedecer con alegría, esclavas de la justicia… ¿ley de la libertad que me hace esclava? interesante, pero miren quién escribe: Santiago, siervo [esclavo] del Señor JC.

13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio

Observen que en el v.12 se dirige al pueblo de Dios. Por tanto aquí se refiere a la misericordia mostrada por hombres, no por Dios. La misericordia que mostremos a otros demuestra nuestro deseo de obedecer la Ley del Reino, y en consecuencia, un corazón hecho justo por obra de la gracia divina.
Como creyentes merecemos juicio de Dios: imperfectos en todo sentido.
Pero nuestra actitud y acciones misericordiosas contarán como evidencias de la presencia de Cristo en nosotras. El castigo fue sobre Cristo, es en la unión con quien cumplió la ley a perfección que podemos confiar de vindicación.

No trates a los demás como se merecen, ten misericordia. Colócalos por encima de ti porque eso es lo que Cristo hizo: El abajo y nosotros arriba para la gloria de Su Padre.
Hemos sido escogidas por pura gracia, por pura misericordia.
La misericordia triunfa sobre el juicio si seguimos a Cristo y permitimos que la misericordia triunfe sobre el juicio en todas nuestras relaciones con otros.
¿Fácil? No, no es fácil.

¿Sacarán ventaja -se aprovecharán-? Sí. Completamente. Tendremos que recordar y recordar Quién nos ha concedido misericordia y por qué. De otra manera estaríamos proyectando una imagen equivocada del carácter de Dios mismo.

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Apuntes a Santiago

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TEMA 4. FE GENUINA Y OBEDIENCIA. 1:18-27

18En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.

En este versículo Santiago añade otra evidencia a que Dios no es responsable, ni directa ni indirectamente, de nuestras tentaciones. Responde 4 preguntas acerca de la regeneración, del nuevo nacimiento, que dan luz a la evidencia de que Dios no es responsable de nuestras tentaciones ni de los pecados que resultan por sucumbir a ellas. Más bien, El es responsable de nuestra rectitud.
1) ¿Quién lo hace? El, de su voluntad (1:18a). Nadie ha venido al mundo por su propia voluntad o plan. La concepción, gestación y nacimiento de un niño están por completo fuera de su conciencia y control. Es receptor pasivo. Así el hombre, nadie tiene la voluntad de crear una nueva naturaleza dentro de sí mismo (Jeremías 13:23 ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?). Dios declaró la única forma, Jeremías 31:31-34.
2) ¿Qué hace? nos hizo nacer (1:18b). La regeneración es un milagro de Dios por el cual se implanta el principio de la vida nueva en el hombre y se hace santa la disposición que gobierna su alma. Esto es el nuevo nacimiento, el nacer de nuevo (Juan 3:3-8; Efesios 2:5-6; 1 Pedro 1:23; Ezequiel 36:25-27 “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. “Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas).
3) ¿Cómo lo hace? por la palabra de verdad (1:18c). logo aletheias (palabra de verdad), toda la Palabra de Dios en sentido general y en particular el evangelio.
4) ¿Para qué lo hace? para que seamos primicias de sus criaturas (1:18d). Las primicias eran lo primero y lo mejor de los cultivos que se estaban cosechando y eran por lo general un indicador de cómo sería el resto de la cosecha. Un campesino estaría tentado a tomar esa cosecha temprana y guardarla, por si acaso el resto se perdiera por alguna sequía, plaga de langostas u otra calamidad. Pero el Señor exigía que lo primero y lo mejor debía darse a El. Santiago escribe que los regenerados por medio de Cristo serán las primicias de sus criaturas en su postrer creación del cielo nuevo y de la tierra nueva (Apocalipsis 14:4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; Romanos 8:22-23 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo). Somos recipientes del fruto del Espíritu, ofrecido a Dios porque El lo merece y como parte de la promesa. Como recién nacidos somos promesa de lo que vendrá, los primeros frutos de la Resurrección -qué hermosa imagen!- por tanto no seamos ligeras del costo pagado por nosotras, no seamos ligeras lo que significa entregarse a tentaciones sino que como nuevas criaturas caigamos de rodillas e imploremos a Dios que nos fortalezca en el camino que andemos, un camino de puerta estrecha, pero un camino que termina en corona de vida.

primicia
Del lat. primitiae, -arum ‘primicias’.
1. Fruto primero de cualquier cosa.
2. Noticia, hecho que se da a conocer por primera vez.
3. Prestación de frutos y ganados que además del diezmo se daba a la Iglesia.
4. Principios o primeros frutos que produce cualquier cosa no material.

19Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; 20pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.

Santiago presenta ahora la tercera prueba de un verdadero creyente. La 1ra. fue respuesta a las pruebas, la 2da respuesta a la tentación. La 3ra. es respuesta -obediencia- a la verdad revelada en la Palabra de Dios.
La palabra “obediencia” es el pegamento que une estos versos. A medida que leemos, Santiago quiere que nos demos cuenta que tratar a un pobre igual que a una persona rica es otra forma de obediencia a la ley: nos muestra cómo fe y obras, aunque distintas, son inseparables en nuestra relación con Dios (2:14-26).

En la primera parte del capítulo la preocupación de Santiago ha sido estimular a creyentes bajo presión a responder con perseverancia apoyada en fe invariable. Constancia, consistencia, unidad de propósito, son virtudes cristianas clave. Tal clase de lealtad a Dios se expresa en obediencia a la Palabra de Dios.

Ahora nos ofrece 3 áreas de trabajo específicas; cada una tenemos la tendencia natural a ser lentas para escuchar, rápidas para hablar y rápidas para la ira. ¿Analizaron sus relaciones? ¿Cuál tendría mayor impacto si seguimos a Santiago?
Al inicio cualquiera piensa que esas 3 cosas que Santiago menciona se refieren a nosotros, a cómo nos relacionamos con otras personas y cómo les impactaría si cambiamos.

Ira y lenguaje son temas tradicionales de la literatura judía (Proverbios 17:28 Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, por prudente.; 10:19 En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.; 11:12-13 El que menosprecia a su prójimo carece de entendimiento, pero el hombre prudente guarda silencio. El que anda en chismes revela secretos, pero el de espíritu leal oculta las cosas; 13:3 El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina; 17:27 El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el de espíritu sereno es hombre entendido).
En Santiago, de entrada pensamos que las 3 áreas se refieren a nuestra relación con otra gente y el impacto que tendría nuestro cambio. Pero si vemos el contexto, Santiago se refiere en todo momento a la Palabra de Verdad: no podemos oírla solamente, también hay qué cumplirla; ¿qué sucede cuando la Palabra de Dios nos confronta de pecado? Lo obediente es que seamos rápidas para oír, lentas para hablar y lentas para airarnos.

¿Qué hacemos cuando queremos escuchar a tal o cual persona, conferencista, etc.?
Eliminamos distracciones, queremos buen sonido e iluminación -un ambiente adecuado; nos concentramos en la persona que habla; si es una conversación privada luego repetimos lo que nos dicen; hacemos preguntas buscando claridad; y en especial si son niños, hemos de resistir la urgencia a interrumpir, a ofrecer consejos o, peor, a cambiar el foco de la otra persona hacia nosotros mismos.
El proceso es muy similar cuando Dios tiene algo qué decirnos.
Al escuchar la Palabra de Dios, es sabio eliminar distracciones, concentrarnos en El, repetir Sus palabras… he aquí el por qué de nuestra lectura repetitiva, hasta que ganar entendimiento. Es bueno preguntar, es bueno clamar y decir “Señor mira lo difícil, ¡ayúdame!” ¿No dice Santiago que pidamos sabiduría?

¿Cómo respondes a lo que Dios te dice?
Resiste la urgencia de interrumpir -el famoso plan B-, resiste el impulso de tomar las palabras y enseñanza de Dios y egoístamente pensar solo en ti.
Dios nos amonesta a ser rápidas para oír de Su Palabra. Priorizar nuestro tiempo haciendo esto mismo, escuchando buena enseñanza, leyendo, sumergidas en escuchar las palabras de Dios.

Pero, ¿qué sucede luego cuando oímos a Dios?
Luego resulta incómodo y ¿qué hacemos? Buscamos excusas…pero-pero-pero… Si la Palabra nos trae convicción, entonces somos rápidas para hablar y buscar excusas.

Tardo para hablar… porque si hablamos, ¿qué aprendemos? Es imposible hablar y aprender al mismo tiempo. Tenemos dos orejas fuera de la cabeza y una sola lengua oculta dentro de la boca: rápidas para oír, lentas para hablar y para airarse. Luego pasa que algo nos produce convicción de pecado y respondemos con ira y frustración.

¿Es pecado la ira? No. La ira es una emoción, igual que el gozo o la tristeza. Las emociones no tienen valor moral asignado, este valor surge cuando añadimos emociones a un pensamiento o una acción equivocada. La ira no es pecado en sí misma, pero al igual que con cualquier otra emoción, siempre existirá la tentación porque queremos sentir de cierta manera… La psicología barata dice que como las emociones son el producto natural de la personalidad, no pueden controlarse, solo suprimirse o ignorarse. Pero Santiago dice claramente que las emociones son el producto de toda la persona, y que por la gracia de Dios y la obra del Espíritu, la persona puede ser transformada de tal modo que traiga sus emociones alineadas con la obra y voluntad de Dios.
Piensa por un momento: Jesús pasó 33 años al lado de toda clase de gente, ¿cuántas veces perdió el control? Dos, una en el templo y otra en la sinagoga donde sanó al hombre de la mano seca. Luego la gente excusa su ira diciendo “Jesús se airó.” Pero la ira del Señor no fue nunca pecaminosa, si estudian los pasajes se darán cuenta que su ira fue producto de celo por la gloria de Dios. Jesús no se airó por causa de su propia gloria, sino por causa del Padre.

¿Y cuando yo me airo? ¿De cuál gloria tengo celo? La mía propia, alguien ha violado mi voluntad. Mi ira se levanta cada vez que mi voluntad está en juego. Luego no es equivocada, pero si vuelco mi ira en acciones que intentan restaurarme a una posición de poder o de autoridad, luego entonces está mal.

¿Qué tan frecuente demostramos ira por causa de la gloria de Dios?
Saben, la mejor razón para ser lentas en airarnos es debida al mismo Dios, nuestra Padre es lento para la ira, grande en misericordia, gentileza y compasión.
De modo que ¿cuál relación quedaría más impactada al cambiar? La de nuestra Padre celestial.
Ser enseñables, ser capaces de oír Su palabra y revelar nuestra pecaminosidad, capaces de escuchar y cambiar, lentas para hablar y lentas para airarnos, esto nos será más fácil con la práctica diaria.

la justicia de Dios… Describe un atributo: Su pureza moral y en especial Su confiabilidad y fidelidad en que hará lo que ha prometido (Salmo 35:24 Júzgame conforme a tu justicia, oh SEÑOR, Dios mío; que no se rían de mí). Recuerden que la carta antecede a los escritos de Pablo, Santiago debe leerse en el contexto del Antiguo Testamento, del judaísmo, y en particular de las enseñanzas del Señor Jesús. Santiago utiliza la frase “la justicia de Dios” con el significado bíblico global: hacer lo que Dios requiere de Su pueblo (Mateo 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.; 5:6,10; 6:33). En pocas palabras, que la ira del hombre no produce conductas que agraden a Dios.

21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.
22Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; 24pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es.
25Pero el que mira atentamente [intencionadamente] a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

La palabra “inmundicia” tiene una raíz que también puede traducirse como “tapones de cera.” ¿Ven la conexión? ¿Quieres escuchar mejor? Retira todo aquello que es obstáculo para escuchar y recibir la Palabra de Dios. “Malicia” es otra palabra especial:
malicia
Del lat. malitia.
1. Intención solapada, de ordinario maligna o picante, con que se dice o se hace algo.
2. maldad (‖ cualidad de malo). Inclinación a lo malo y contrario a la virtud.
4. Interpretación siniestra y maliciosa, propensión a pensar mal.
5. Cualidad por la que algo se hace perjudicial y maligno.
6. Penetración, sutileza, sagacidad.
7. Sospecha o recelo.
8. Palabra satírica, sentencia picante y ofensiva.

Es una palabra que indica intento o pecado deliberado.

El tema es obvio: quienes experimentan el nuevo nacimiento por medio de la Palabra de Dios (v.18), aceptan con humildad (v.21) la Palabra cumpliéndola (v.22-27). La “religión” que cuenta delante de Dios, capaz de salvar el alma, proviene de la expresión de un estilo de vida de obediencia a la Palabra de Dios “implantada” en cada creyente (1 Pedro 1:23-2:2 Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Porque: TODA CARNE ES COMO LA HIERBA, Y TODA SU GLORIA COMO LA FLOR DE LA HIERBA. SECASE LA HIERBA, CAESE LA FLOR, MAS LA PALABRA DEL SEÑOR PERMANECE PARA SIEMPRE. Y esta es la palabra que os fue predicada.
1Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 2desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación).

Observen que la metáfora habitual de “quitarse la vieja ropa” y “vestirse con nueva” no es la que utilizan Pedro ni Santiago: ambos utilizan un imperativo positivo que es “aceptar, recibir” ¿Por qué? Porque no se trata de adoptar un nuevo código de conducta sino de algo más básico: la influencia de la Palabra de Dios para producir una nueva conducta (Jeremías 31:33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días -declara el SEÑOR- Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; Ezequiel 36:24-32).
Dios planta, la hace permanente, parte inseparable del creyente, guía y presencia que comanda desde el interior.
Luego entonces en Santiago la frase “aceptar con humildad la palabra implantada en vosotros” no es un mandato a incrédulos a que se conviertan (en otras partes del NT sí) sino un mandato dado a creyentes para que permitan la influencia de la Palabra en todo lo concerniente a sus vidas. “Con humildad” es decir, abiertos y receptivos a la obra de la Palabra en el corazón, a su autoridad y guía.

¿Qué significa “recibir la Palabra”? Santiago se adentra un poco más en el tema para explicarnos que quienes solamente oyen están en terreno peligroso, se engañan a sí mismos (Lucas 11:28 Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan). Nadie enfatiza más que el Señor Jesús la necesidad de responder con obediencia radical luego de ser tocados por la gracia de Dios. Ambas cosas, la iniciativa de gracia y la respuesta de agradecimiento son aspectos necesarios del evangelio.
La Palabra, mediante la cual alcanzamos vida nueva (v.18) y la cual fue implantada en nosotros (v.21), es una Palabra para ser puesta en práctica.
Obedecer es mucho más que oír.
Todo el punto de aprender algo no es para que sepamos mucho o para darse la vuelta y enseñar y ya; el tema de ser discípulas de Dios es darse la vuelta y hacer.
Santiago aquí emplea la metáfora del espejo.

¿Cuántas traen un espejo en su bolsa ahora mismo?
En un día cualquiera, ¿cuántos espejos encontramos? ¿y qué hacemos? Aunque sea de reojo echamos una miradita para arreglar lo que vemos, ponerse pintalabios, peinarse, etc.
Saben, hay gente que nos levanta toda clase de espejos: espejos sobre religiones que prometen hacernos sentir bien, espejos de la cultura y de la moda, espejos de gente criticona también, espejos de revistas… montones de gentes que dicen “mira, este espejo es verdadero…”

¿Cuánto tiempo gastas mirándote en el espejo que produce resultados eternos? ¿No te parece que si fuéramos mejores estudiantes de este espejo, con determinación, si hiciéramos todo lo que esté a nuestro alcance, no te parece que los resultados serían un verdadero adorno al evangelio?

El éxito de la analogía del espejo presume que tanto la persona que mira en el espejo natural como la persona que mira en la Palabra, ambos, son capaces de respuestas diferentes.
El “oidor” falla porque no acciona sobre lo que ve en el espejo (implicando que podría hacerlo si quisiera), mientras que el “hacedor” es alabado por poner en efecto lo que ha visto en la ley de Dios (implicando que podría ignorarlo si quisiera).
El punto clave del “oidor” es su olvido.
Constantemente el Señor advierte al pueblo de Israel a “no olvidar” Sus hechos poderosos sino recordar Sus misericordias y Su Ley (Exodo 13:3; Números 15:39; Deuteronomio 6:12; 8:2; Malaquías 4:4).
“Recordar” a Dios, sus hechos y enseñanzas, es contemplarle de tal modo que impresione largamente el corazón y la mente. Quien “olvida” lo que ha visto en la Palabra de Dios es aquella que lee o escucha de manera superficial, que no impresiona, el mensaje en el alma.

25Pero el que mira atentamente [intencionadamente] a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago concluye el contraste dirigiéndose específicamente al “hacedor”: el que mira intencionadamente en la perfecta ley que concede libertad para obedecer con alegría, no por obligación, la clase de obediencia que deriva de nuestra relación con el Padre.
De nuevo, hay que ser perseverantes para mirar en este espejo y vernos retratadas (piensa lo difícil que es mirarse al espejo por la mañana). Pero si perseveramos, no olvidamos y hacemos, seremos bienaventuradas! ¿Por qué? porque estaremos haciendo lo que Dios quiere que haga.

¿Cuál Ley…? Santiago no se refiere a la Ley de Moisés como tal, sino a la Ley de Moisés interpretada y suplementada por Cristo. La calificación “ley de la libertad” se refiere a la promesa del nuevo pacto de la ley escrita en el corazón (Jeremías 31:31-34).

Quien mira intencionadamente en la Ley y persevera en ella será bienaventurado en lo que hace. Observen que se trata de una bendición futura -la salvación que proviene cuando uno “acepta” la Palabra (v.21).

26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

Santiago se vuelve cada vez más práctico y específico en su llamado a responder apropiadamente a la Palabra de Dios. ¿Un “religioso” moderno? Un buen cristiano. ¿Alguna piensa que es buena cristiana?
La lengua nos echa de cabeza porque el Señor dice “que de la abundancia del corazón habla la boca” de modo que si nos creemos justas pero no controlamos la lengua, ésta revelará la verdad: hipocresía evangélica.

“Aceptar” la Palabra (v.21) se convierte en “hacer” la Palabra (v.22), que ahora se convierte en “cumplir” la Ley.
Los últimos versos culminan la progresión, Santiago sugiere 3 manifestaciones de obediencia a la Palabra, manifestaciones que establecen la agenda para el resto de la carta:
Control de la lengua (1:19-20; 3:1-12; 4:11-12)
Preocupación por los indefensos (2:1-13, 15-16; cf. 5:1-6)
Evitar la mundanalidad (4:4-10)

Calvino: “Santiago no define religión en lo general, sino que nos recuerda que religión sin las cosas que menciona no tiene valor.” Es necesario contar con acciones concretas y específicas para demostrar la premisa de que “una es religiosa.” Los temas que menciona eran problemas serios: viudas y huérfanos estaban dentro de los más indefensos de su tiempo; hoy día, viudas y huérfanos, inmigrantes que intentan adaptarse a una vida nueva, parias y descastados del tercer mundo, discapacitados, los que viven en la calle… la prueba de la verdadera religión es el grado en que extendemos ayuda a los indefensos de este mundo. El “hacedor” muestra preocupación activa por personas indefensas. La fe genuina actúa siempre.

La 3ra. marca, mundanalidad, se refiere a la filosofía y estilo de vida [placeres y vanidades] que caracteriza la vida humana que no tiene en cuenta a Dios. Santiago cuidadosamente evita dar la impresión de que la religión que agrada a Dios consiste en actos externos o en acciones sociales. No. Quienes hemos aceptado la obra reconciliadora de Dios en Cristo hemos de distanciarnos cada día más del modo de vida a nuestro alrededor, mantenernos sin mancha -inmaculados- de la influencia contaminante del mundo.
OJO: en este momento la tentación es poner el espejo frente a X o Y persona, pero Santiago habla en la segunda persona del singular y del plural: Tú, Nosotras.
¡No te pierdas!

inmaculado, da
Del lat. immaculātus.
1. Que no tiene mancha.

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Apuntes a Santiago

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TEMA 3. FE GENUINA Y TENTACIONES. 1:12-18

La fe genuina persevera en las pruebas. La fe genuina resiste y huye del pecado.
Luego tenemos tribulaciones que “nos caen” en el regazo; pero estos judíos cristianos estaban en tribulación porque eran seguidores de Cristo y escogieron Su verdad. Es decir que hay una clase de perseverancia en el caso de una prueba que nos llega, y otro tipo de perseverancia que se mantiene sabiendo que lo único que hay que hacer para librarse es renegar la fe.

Vemos que el pensamiento de Santiago se mueve con fluidez de la necesidad de acercase a Dios con fe invariable y consistente hacia la principal amenaza para este tipo de fe.
El v.12 es la bisagra que mueve la puerta del tema tribulaciones al tema tentaciones. Tiene sentido porque las segundas suelen aparecer en el contexto de pruebas, la principal de ellas el dudar, dudas de Dios, dudas de Su carácter, Su naturaleza, ¿es realmente quien dice ser? ¿me dejaría atravesar una situación como esta?
Jesús mismo, luego de pasar 40 días y noches en el desierto, ¿quién apareció? El Tentador. Observen su ofrecimiento: ¿quieres comida? ¡A alguien que acaba de ayunar!

12Bienaventurado [makarios] el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman
13Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. 14Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.

¿Dónde reside el peligro de la tentación? En buscar satisfacción fuera de la voluntad de Dios. ¿Acaso comer es malo? No. Luego las cosas no son malas en sí mismas, pero si tratamos de asegurarlas fuera de los caminos que Dios ha ordenado para nosotros estaremos cayendo en pecado.

Existe conexión lógica entre tentaciones y tribulaciones. Hay tentaciones que acompañan a las tribulaciones y hay tentaciones que nos acompañan siempre. Nadie está exonerado.

13Que nadie diga cuando es tentado… observen la certeza presente. “Perseverar bajo la prueba” demanda que sepamos cómo lidiar contra tentaciones.

[Temptation. Fighting the Urge. Timothy S. Lane, CCEF 2010]
Luego pensamos que nuestras tentaciones provienen de nuestras circunstancias. Creemos que si cambiamos la circunstancia entonces todo será diferente. Es verdad que asuntos externos son causa de tentación, pero Santiago pone bien claro que sucumbimos a causa de lo que hay dentro de nosotros (lo que queremos, deseamos, no queremos, tememos, etc.) no por lo que hay fuera.
Dios envía circunstancias para probarnos, para que crezcamos en gracia.
Dios probó a Abraham cuando le ordenó el sacrificio de Isaac (Génesis 22:1). Probó a Israel al permitir estar rodeada de paganos (Jueces 2:22). Probó a Ezequías cuando los enviados de Babilonia (2 Crónicas 32:31; cf. 2 Reyes 20:12-19).
Sin embargo Dios no diseña circunstancias para atraparnos.
Esto es crucial: las pruebas son externas, las tentaciones son internas.
Luego entonces cualquier situación es o una prueba que nos ayudará a crecer o una trampa que nos impulse a pecar.
“La tentación es como un cuchillo: puede servir para cortar la carne de cocinar o la garganta de un hombre. Puede ser la comida o el veneno, su ejercicio o su destrucción.”

¿Qué hace la diferencia?
La condición interna de la persona en medio de la circunstancia. Ninguna cosa externa nos hace pecar. Pecamos porque queremos aquello que nos conduce a caer en pecado.
¿Recuerdan los versos sobre pobreza y riqueza? ¿Ven la conexión?
Contextos opuestos, uno de dificultad (pobreza), otro de bendiciones (prosperidad). Luego pensamos que somos más susceptibles a la tentación en tiempos de dificultad, pero la realidad es que las tentaciones aparecen en cualquier contexto
Más bien analicemos las condiciones en que aparece la tentación:
a) Condiciones que retan a la obediencia. Como pobreza, persecución, niños difíciles, matrimonio en problemas, por decir algunos. Cualquier circunstancia donde resulte difícil obedecer y fácil racionalizar lo mal hecho; por ejemplo: un jefe de trabajo que amenaza despido si no hablas mentiras o cubres sus errores; estar casada con un hombre que todo se lo encuentra mal…
b) Condiciones que facilitan pecar. Como prosperidad, hijos obedientes, un buen matrimonio… Orgullo e indiferencia suelen aparecer cuando la vida es buena.

Otra cosa más: existen tres elementos básicos en cualquier tentación. La Biblia les denomina a) el mundo, b) la carne, c) el diablo.
a) el mundo (dificultades y/o bendiciones externas); incluyen nuestro pasado, nuestras fortalezas y debilidades físicas, nuestras relaciones. Estas cosas no determinan la conducta pero nos vuelven susceptibles a responder de cierta manera.
b) la carne (motivaciones internas, anhelos, deseos, temores); es justo lo que Santiago denomina como “pasiones” y Jesús como “lo que sale del corazón” (Lucas 6:43-45 Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa, árbol malo que produzca fruto bueno. Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca). ¿Cómo interactúa nuestra motivación con la circunstancia?
c) el diablo (oposición espiritual externa); 1 Pedro 5:8 Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Nuestro Señor fue consciente en todo momento de los esquemas malignos, ¡ojalá nosotros! El modo de trabajo del diablo es muy simple, usa el mundo y nuestra inclinación pecaminosa para atraparnos en pecado. Luego nos acusa de ser “un caso sin remedio.” Gracias a Dios que el Espíritu Santo nos dice algo muy distinto: “si confesamos nuestro pecado, El es fiel y justo para perdonarlos y limpiarnos de toda maldad”, “Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo1 Juan 1:9; 4:4.” (Efesios 6:10-18, la armadura de Dios).

Otra verdad importante es que las tentaciones aparecen en forma gradual, por etapas.

14Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.

El primer estadio es la seducción. Quieres algo más que a Cristo. Ese algo puede ser inherentemente pecaminoso (pornografía, por ejemplo), pero a menudo somos tentados por cosas que no son ni buenas ni malas en sí mismas, a veces incluso son buenas. ¿Obediencia en tu hijo? Es un buen deseo, pero si el deseo se convierte en algo más importante que Dios te conducirá a cosas nada piadosas; si tienes éxito, podrías pensar que tú y tu hijo son mejores que otros padres.
O sea que la mejor oportunidad de vencer al pecado es el inicio, en el primer estadio de la tentación. Clama al Espíritu Santo.

La segunda etapa es la concepción. Para entonces el deseo inicial ha echado raíces profundas en tu corazón. Lo que quieres se ha convertido en algo más importante que tu relación con Dios. Empiezas a soñar, a maquinar, a buscar alivios, esto es, codiciar. !Pero hay esperanza!

codicia
Del lat. *cupiditia, de cupidĭtas, -ātis.
1. Afán excesivo de riquezas.
2. Deseo vehemente de algunas cosas buenas.
3. Apetito sensual.

lujuria
Del lat. luxuria.
1. Deseo excesivo del placer sexual.
2. Exceso o demasía en algunas cosas.

La tercera etapa es la ejecución (el parto o nacimiento). El resultado de desear algo más que a Cristo es ser atrapado en pecado total, en actitud y en acción. Observa que el nacimiento que se produce es muerte. Con todo todavía hay esperanza.

En cualquier momento de las diferentes etapas podemos correr a Cristo, arrepentirnos de pecado y aprender de la caída a guardarnos contra la tentación en lugar de entregarnos a ella. Dios puede cambiar nuestro corazón de tal manera a que el pecado dominante nos tiente cada vez menos. Apóyate en Cristo.

Volviendo un momento al v.13, ¿cómo es que alguien se atrevería a acusar a Dios?
13Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie.
Proverbios 19:3 La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el SEÑOR (LBLA).
La insensatez del hombre tuerce su camino,
Y luego contra Jehová se irrita su corazón (RV60).

No es que la idea aparece en medio de la tentación sino que cuando las cosas se ponen feas empezamos a mirar a nuestro alrededor buscando a quién o a qué culpar (Génesis 3 Adán y Eva y el jueguito de la culpa; lo vi, lo quise, lo tomé). ¿Te das cuenta de lo que señala Santiago? que nadie diga cuando es tentado, que Dios lo ha tentado. Exactamente eso fue lo que hizo Adán.

Alguien muy pero muy rico, que sabe que Dios le ha proporcionado todo, y dispendia sin pensar… Señor, tú sabes que tenía todo ese dinero y traté de administrarlo…
Otro que tiene un amorío: bueno Dios, la mujer que me diste no es con la que yo me casé
¿Cuántas veces culpamos a Dios de modo tan sutil que ni nos damos cuenta?
“Oh Señor, es que parecía una oportunidad tan buena la que me diste y ahora resulta que no es así y mira en qué lío estoy, nadie me ayuda, soy víctima de mis circunstancias…

¿Qué es prudencia? Pensar antes de actuar.
¿Sabiduría? Reunir los hechos y tomar la mejor decisión.
¿Por qué Dios nos regala sabiduría? Porque El es la fuente de toda sabiduría, es infinitamente sabio, conoce todos los hechos y toma las mejores decisiones.
¿Se equivoca Dios? No. Entonces, ¿cómo podrá ser tentado cuando claramente ve las consecuencias de cualquier acción dada?

16Amados hermanos míos, no os engañéis.
17Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
18En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.

Amadas hermanas no nos equivoquemos. Deja de culpar a los demás, a las circunstancias o a Satanás por tus tentaciones y/o pecados. Sobre todo, no culpemos a Dios. Asume tu culpa, toda, completa. Comprende que el enemigo está dentro y hay que enfrentarse a él desde adentro, es decir trabajar en el corazón. Y poder decir lo mismo que Pablo:
2 Corintios 1:12 Porque nuestra satisfacción es ésta: el testimonio de nuestra conciencia que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios, no en sabiduría carnal sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y especialmente hacia vosotros.

Por último, Santiago afirma que Dios no es responsable de nuestra tentación porque Su naturaleza misma es incompatible con la naturaleza del pecado. El es totalmente recto, justo y puro, por definición no tiene parte alguna en el pecado, en ninguna forma o grado.
Todo lo que proviene de Dios es buena dádiva y don perfecto. Su perfección y santa bondad trae como resultado que su obrar y su dar —su generosidad- solo reflejan Su perfecta santidad y verdad.
Sus obras reflejan Su carácter.
Santiago está diciendo que. desde la tentación hasta la comisión, Dios tiene cero responsabilidad por el pecado.
Dios tiene total responsabilidad por toda buena dádiva, y que todo don perfecto que hay ha descendido de lo alto.

“Padre de las luces” era un antiguo título judío para Dios, alude a El como Creador, el gran Dador de la luz en la forma del sol, la luna y las estrellas (Génesis 1:14-19). Pero que, a diferencia de estas fuentes de luz que en el tiempo pueden variar y desvanecerse, tanto el carácter como el poder, la sabiduría y el amor de Dios no tienen sombra alguna de variación (Malaquías 3:6 Yo Jehová no cambio). Los cuerpos celestes tienen fases de movimiento (rotación y traslación), cambian de hora en hora y varían en intensidad y en penumbra. Sin embargo Dios es inmutable.

Nuestro Señor promete en Mateo 7:7-11 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?

Y mucho más que esto, promete que nuestro Padre celestial nos dará su Espíritu Santo (Lucas 11:13 Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?).

Cuando nosotros, como hijas de Dios, recibimos de forma abundante y continua las bendiciones más valiosas, gratas y bondadosas que nuestro Padre celestial puede conceder, ¿por qué debiera alguna cosa menor -o peor, mala- tener la más leve atracción sobre nosotros?
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TEMA 2. FE GENUINA Y PRUEBAS. 1:9-11

9Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, 10y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba.
11Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.

Santiago introduce como de pasada un nuevo tema con paralelismo y contraste. Mmm, ¿por qué Santiago no utiliza la palabra “pobre”? Llama “hermano” al pobre pero no al rico… e, interesante, literalmente dice al hermano de condición humilde que se jacte, ¿cómo puede gloriarse un cristiano en deprivación económica?
Primero debe aprender a apreciar el significado de su estado, esto es, no depender de lo material sino desarrollar su vida en función de lo espiritual. Verse como hijo de Dios perteneciente a linaje real.
(Santiago 2:5 Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?).
Ahora bien, Santiago quiere que vean más allá de su estado y que se jacten en su elevada posición (Jeremías 9:23-24 Así dice el SEÑOR:No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco– declara el SEÑOR). Es claro que gloriarse no es malo en sí mismo sino en qué te glorías o alabas. Un creyente podrá gloriarse siempre en su elevada posición o exaltación. Por fe pertenecemos al reino de los cielos aunque esperamos el día en que nuestros cuerpos de humillación sean transformados en cuerpos de gloria [el famoso ya, pero todavía no; Filipenses 3:20-21 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo].
El punto de Santiago es que los creyentes hemos de aprender a ver más allá de la valoración que hace el mundo y entender quiénes somos y cómo nos mira Dios (Santiago 2:5).

Tenemos dos circunstancias aquí: a) no tener mucho, b) tener demasiado.
Ninguna es muy buena (Proverbios 30:8-9). Luego tenemos la simplista idea de que mientras más acumulemos entonces viviremos mejor, pero la verdad es que tener más resulta en un problema mayor.
Las pruebas son el gran compensador: ni la riqueza acerca más a Dios ni la pobreza lo aleja más; todos dependemos de El.

¿Quién es el hombre rico?
Observen que Santiago no le llama hermano (aunque algunas traducciones insertan la palabra), lo compara a una hierba que florece y se seca, no hay palabras de amonestación ni tampoco llamado al arrepentimiento, y en otras partes del libro tal parece que el rico no pertenece a la comunidad cristiana (2:6-9; 5:1-6); el escritor habla del hombre, no de sus riquezas: le preocupa la persona. Tal parece que este hombre no es un cristiano: ciego a lo espiritual, incapaz de ver su estado real (Isaías 40:6-7; Job 14:2; Salmo 105:15-16). La vida de este hombre rico es cortada de repente mientras anda ocupado en sus negocios y hacer dinero; sus riquezas son incapaces de prolongar su vida, parte y todo queda atrás.

Ahora bien, si el hombre rico es un creyente, Santiago alienta a que tal persona se gloríe en su baja condición, a no jactarse de sus riquezas o su elevada posición social sino en su identidad con Cristo y con su pueblo, es decir “humillación” a los ojos del mundo.
Si el hombre rico es un incrédulo, Santiago ironiza para demostrar su condenación: habrá humillación escatológica para ti (Mateo 23:12 Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado; cf. Lucas 14:11; 18:14).

11Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.

Un recordatorio de lo transitorio de toda riqueza y estatus (Isaías 40:6b-8; Salmo 103:15-16; Salmo 49:16-17) abandona la metáfora y va directo al corazón: No temas cuando alguno se enriquece, cuando la gloria de su casa aumenta; porque nada se llevará cuando muera, ni su gloria descenderá con él.

En resumen, Santiago se dirige a dos clases de personas cristianas: unas pobres, otras ricas. Exhorta a cada una a evaluar su identidad espiritual como la medida de su significado último, a autoevaluarse por estándares espirituales y no materiales. Si la iglesia ha de ofrecer un tipo de sociedad “contra cultural” es crucial establecer y propagar esta perspectiva: que el cristiano exhiba integridad y consistencia espiritual, evitando actitudes de dualidad de alma típicas de muchos que se proclaman seguidores de Cristo.

El contexto de estos versos es “tribulaciones.” Un tema que volverá a tocar más adelante. Podría decirse que el autor quiere que consideremos pobreza y riqueza como LA prueba mayor de nuestro cristianismo. El dinero, y lo que se puede comprar con dinero son anzuelos poderosos que comprometen la totalidad del corazón en su compromiso con Dios.
De modo que el pensamiento de Santiago se mueve con fluidez de la necesidad de acercase a Dios con fe invariable y consistente hacia la principal amenaza para este tipo de fe. Porque “nadie puede servir a dos señores -Mateo 7:24.”

12Bienaventurado [makarios] el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman

¡Oh la recompensa de la perseverancia! Con este verso Santiago regresa al tema del párrafo inicial: tribulaciones.
La bendición formulada era bien conocida (Salmo 1:1; Mateo5:3-12).

NOTA: algunas versiones dicen “feliz” en lugar de “bienaventurado” pero es muy real que no son sinónimos. Nuestro estado emocional varía con las circunstancias de la vida pero podemos estar seguros que, no importa la circunstancia, si la soportamos con fe y comprometidos con Dios, recibiremos Su favor.

Luego tenemos tribulaciones que “nos caen” en el regazo; pero estos judíos cristianos estaban en tribulación porque eran seguidores de Cristo y escogieron Su verdad. Es decir que hay una clase de perseverancia en el caso de una prueba que nos llega, y otro tipo de perseverancia que se mantiene sabiendo que lo único que hay que hacer para librarse es renegar la fe.
(Salmo 15:1-5 SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, ni toma reproche contra su amigo; en cuyos ojos el perverso es menospreciado, pero honra a los que temen al SEÑOR; el que aun jurando en perjuicio propio, no cambia; el que su dinero no da a interés, ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas permanecerá firme).

Bienaventurado es mucho más que la simple felicidad de una vida sin preocupaciones, escasos conflictos, cero problemas. Makarios (bienaventurado) es la misma palabra con que inicia el Señor Jesús las Bienaventuranzas de Mateo 5.
Gozo y satisfacción interior profundo, que solo Dios puede proveer a quienes, por causa de El y de Su poder, soportan y conquistan con fidelidad y paciencia las pruebas.

bienaventurado, da
Del part. de bienaventurar.
1. Que goza de Dios en el cielo
2. afortunado
3. Dicho de una persona: Demasiado sencilla o cándida.

Santiago nos enfoca en la recompensa: corona de vida, una promesa directa de Dios (Apocalipsis 2:10c Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida). Algunos objetan las recompensas diciendo que nuestra obediencia debiera ser pura y desinteresada, fuera de cualquier motivación. Es entendible, y es real, que muchos mantienen una mentalidad calculadora y egoísta en su servicio al Señor, preguntando “¿qué hay para mí?” Pero encontramos la contemplación de las recompensas celestiales en todo el Nuevo testamento como estímulo a nuestra fidelidad en circunstancias difíciles. Mantener la vista en el premio puede motivarnos a integridad espiritual al encarar tentaciones y sufrimientos. Por otra parte, se trata de recompensas que solo puede apreciar un cristiano.

¿El opuesto de bendición?
Deuteronomio 27:16-26…
“Maldito el que desprecie a su padre o a su madre.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que cambie el lindero de su vecino.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que haga errar al ciego en el camino.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que pervierta el derecho del forastero, del huérfano y de la viuda.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”
“Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque ha descubierto la vestidura de su padre.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”
“Maldito el que se eche con cualquier animal.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que se acueste con su hermana, la hija de su padre o de su madre.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”
“Maldito el que se acueste con su suegra.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que hiera a su vecino secretamente.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que acepte soborno para quitar la vida a un inocente.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra.” Y todo el pueblo dirá: Amén”
¿Lo ven? Si desobediencia, maldición. (¿Recuerdan la historia del hombre ciego? El concepto de conducta y juicio estaba tan compenetrado en la psiquis Judía que preguntan “¿quien pecó, este o sus padres?”). Pero las primeras palabras de nuestro Señor Jesús son bendiciones si hay obediencia. La bendición divina reposando sobre uno por causa de El ocupar nuestro lugar en la cruz.(Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO).

Santiago nos recuerda que recibiremos corona de vida, futura, pero luego en nuestra comodidad queremos coronas aquí y ahora. Nuestro Señor fue coronado con espinas, ¿quién somos para decir que merecer otra clase de corona en esta vida?

El plan de Dios es que crezcamos en madurez, perfectos y completos, sin que nada nos falte. Y El ejecutará Su plan porque Su Hijo tomó nuestro lugar allá en la cruz, y que seamos benditos en El.

resumen
¿MEDIOS que Dios emplea para perfeccionar el carácter cristiano?
– Actitud de gozo (v.2)
– Mente conocedora (v.3)
– Voluntad dócil (v.4)
– Corazón creyente (v.6)
– Humildad de espíritu (v.9)
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TEMA 2. FE GENUINA Y PRUEBAS 1:3-8

3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia [perseverancia]
4y que la paciencia [perseverancia] ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Característicamente, Santiago introduce -encapsula- un tema que luego desarrolla más tarde. Para que Dios haga Su obra completa en y por medio de nosotros es necesario que seamos dóciles y comprender que en Su misericordia Dios usa las pruebas para fortalecer y perfeccionarnos.
dócil
Del lat. docĭlis.
1. Suave, apacible, que recibe fácilmente la enseñanza.
2. obediente.
3. Dicho de un metal, de una piedra o de otra cosa: Que se deja labrar con facilidad.

Pero observen el arte de escribir: combina palabras y frases clave. En el v.3 escribe perseverancia al final de la frase, en el v.4 es la primera expresión.

Ahora, termina el v.4 con “sin que os falte nada” e inicia v.5 con la misma frase pero con inmensa ternura “si alguno le falta…” ¿A quién no le falta sabiduría?
¿Recuerdan la biografía de Salomón? Pidió sabiduría y Dios se complació tanto que le dio eso y más (1 Reyes 3:9-11). Y casi de inmediato (v.16) Salomón fue puesto a prueba: el caso de las dos prostitutas y del hijo; Salomón medita un momento (v.23) y ordena traer una espada y partir al niño (v.24-25). Observa que Salomón no se puso a orar en ese momento a que el Señor le revelara quién era la verdadera madre, ¿saben por qué? Porque Dios le había dado algo mejor: sabiduría. Sabiduría es la capacidad de tomar los hechos y realizar con ellos la mejor decisión. Luego queremos que Dios nos de hechos (que si la carrera, que si la escuela, que si Fulanito, etc.) pero lo que El nos ha prometido (y dado) es sabiduría: la capacidad de escoger lo recto entre las opciones disponibles (y en caso de dos iguales, nos permite preferir). Hay una gran diferencia.

¿Crecemos en sabiduría? ¿Cómo educas a tus hijos? ¿Cómo les enseñas a pensar? Recuerdo cuando eran pequeños, solía contestar la mayoría de sus preguntas; les enseñé a “pensar antes de actuar: hacer buenas preguntas” y al ser mayorcitos los hacía buscar la respuesta, pensar en ello, que desarrollaran capacidad de decisión y pudieran operar por sí mismos. ¿Con qué proverbios equipas a tus hijos?
La madurez proviene de ser sabios, no de acumular conocimiento.

El primer requisito para tal fe es comprensión piadosa. La fe fuerte, sana, no está basada en emociones sino en conocimiento y comprensión de las promesas de la verdad de Dios, esto es, en sabiduría espiritual (Proverbios 3:5-7 Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas. No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal; Job 28:12-22… la última respuesta de Job a sus amigos y presuntos consejeros).

5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Santiago sabe comunicarse con prosa directa, sencilla, al grano.

a) Necesidad. “Yo sé que no lo admitirán, pero necesitan sabiduría.” Es una cláusula condicional “si”, el tema es delicado, porque a nadie le gusta reconocer su estupidez o que comete errores o que necesita ayuda. Por naturaleza somos independientes. La paciencia se ejercita pero la sabiduría hay que pedirla, es una virtud divina, pertenece a Dios. “Si alguno…” ofrece la oportunidad de auto examinarnos.
b) Pedir. ¿Por qué a Dios? Porque es la Fuente de Sabiduría. (Proverbios 2:6 Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia; 1 Corintios 1:30). Salomón equivale sabiduría con entendimiento y conocimiento. Entre los judíos, la sabiduría es uno de los atributos de Dios e identificado con el Espíritu de Dios. Si sabiduría es uso correcto del conocimiento, luego entonces sabiduría perfecta presupone conocimiento perfecto. Esto es, para alcanzar madurez y ser completos, hemos de pedir sabiduría a Dios, quien la da a todo el que pida con humildad, en abundancia y sin reproche.
c) Regalo. Observen que la frase no tiene condiciones: “a todos abundantemente y sin reproche.” Dios no es parcial. Su regalo es libre, sin intereses, sin que haya que pagar. Gratis. Salomón no terminó bien, sin embargo Dios no le puso un condicional para otorgarle sabiduría “si te portas bien… te daré sabiduría.” Dios no condiciona cuán buenas somos; pero hay un punto para comenzar: el principio de la sabiduría radica en el temor a Dios (Proverbios 1:7 El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción). El problema es que no todo el mundo anhela temer a Dios -no, no hablamos de miedo- todo el mundo quiere sabiduría pero no quiere pagar el costo. Temor a Dios es reverencia a Quién es El. ¿Pides sabiduría? Empieza por el temor a Dios, es decir tribulaciones. El Señor nunca lanzará el mínimo reproche sobre aquel hijo suyo que busca sabiduría en tiempo de aflicción y prueba. Dará su divina sabiduría con generosidad.
.
6Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.

Santiago cambia ahora del Padre deseoso al hijo que espera, pone en claro que el Señor requiere que le pidamos como debe ser, correctamente, con fe, sin dudar nada: solicitud respaldada por verdadera confianza en Su carácter, propósito y promesas.
O sea que ¡es irrelevante si tu piensas que no mereces recibir tal o cual regalo!
Otros pelean contra Dios porque piensan que no merecen tal o cual calamidad…
Amadas, una petición que no considere lo que Dios mismo ha dicho, que duda de Su capacidad o Su fidelidad, es arrogante, sin valor, y es una afrenta al mismo Dios.

El que pida, no dude. El que duda… ¿Es la duda pecaminosa siempre? No, no necesariamente. Por ejemplo, la duda puede aparecer como asombro, perplejidad. Cuando los judíos oyeron la predicación apostólica en Pentecostés se asombraron y estuvieron perplejos (Hechos 2:12 Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?). Les resultaba incomprensible lo que estaba sucediendo: el derramamiento del Espíritu Santo en hombres sencillos, pero luego de la predicación de Pedro se convirtieron 3,000; sin embargo otros se burlaron feamente (v.13), esta gente rechazó aceptar la verdad de Dios por causa de sus dudas. En ellos, la duda expresada como incredulidad fue pecado porque cuestionaron la esencia misma, el carácter de Aquel que promete.

perplejidad
Del lat. tardío perplexĭtas, -ātis.
1. Irresolución, confusión, duda de lo que se debe hacer en algo.

a) Contraste. Es evidente que Dios pide sinceridad de corazón. Dios da generosamente, sin reservas; por tanto espera que el creyente se acerque igual, sin reservas. Fe y duda no coexisten al mismo tiempo: si crees, no dudes. Si dudas, no hay fe (Hebreos 11:6 Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan; Mateo 21:21-22 En verdad os digo que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: “Quítate y échate al mar”, así sucederá. Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis). Quien ore a Dios con un corazón lleno de dudas tenga la seguridad de que Dios no responderá. Porque duda de la capacidad de Dios para ayudar, esta persona reafirma su independencia.
b) Ilustración. Santiago creció en Nazaret, unos 30 km del mar de Galilea y del Mediterráneo. Los oyentes entendían perfectamente la ilustración: inestabilidad e inquietud, así es la persona que duda.

7No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
8siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos

Luego confesamos ser débiles y tímidas, luchamos con períodos de duda. ¿Somos la gente que Santiago pinta? ¿Empujadas de un lado a otro? ¿Perdemos el derecho a las bendiciones por ser de fe débil?
¿Qué dice Santiago?
No se refiere a la persona que evita dudas, sino a la persona que tiene una mente doble, dos personalidades o literalmente dos almas. Esquizofrenia espiritual. Alguien que pide algo a Dios de acuerdo a Su carácter y luego duda que El tenga ese carácter para cumplir. Una calumnia contra el carácter de Dios. Es alguien que afirma ser creyente pero su conducta muestra que es incrédulo: se vuelve a recursos humanos, o se amarga y resiente y no busca ayuda, no abandona a Dios pero actúa como si El no existiera o no se interesara o no pudiera librarlo. La persona de doble ánimo intenta servir a dos señores (Mateo 6:24 Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas).

“Ese hombre…” ¡Santiago lo menosprecia! Porque duda la veracidad del poder y las promesas de Dios: pide sabiduría pero duda si la dará, en un momento ora pero en otro momento ignora; tal oración carece de fe.

Observen que no es lo mismo al cuadro del padre del hijo epiléptico (Marcos 9:24 Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: Creo; ayúdame en mi incredulidad). Jesús oyó y contestó esta oración. El padre luchaba contra su incredulidad y pidió ayuda.
Dios quiere que le oremos porque El quiere ser nuestro Dios.
El es inmutable en todo (Malaquías 3:6 Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.; Hebreos 6:17-18 De la misma manera Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, seamos grandemente animados los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotros) y espera de nosotras lo mismo; el Señor detesta la inestabilidad, la mente doble, la duda.

Necesitamos pensar en esto, ser hombres y mujeres de una sola mente. Mentes de un solo propósito. ¿Crees en Aquel que ha prometido ser fiel? Cada vez que le preguntaron a Cristo “¿Por qué haces lo que haces?” Su respuesta invariable fue “Porque he venido a hacer la voluntad de Mi Padre.” Cero dudas.
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