Apuntes a Santiago. 5:7-11

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TEMA 10. FE GENUINA Y PACIENTE ORACION. 5:7-11

7Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía. 8Sed también vosotros pacientes; fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca. 9Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis juzgados; mirad, el Juez está a las puertas. 10Hermanos, tomad como ejemplo de paciencia y aflicción a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. 11Mirad que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron [perseveraron]. Habéis oído de la paciencia [firmeza] de Job, y habéis visto el resultado del proceder [fin] del Señor, que el Señor es muy compasivo, y misericordioso.

Vuelve a llamarles “hermanos” señalando la intención de enfocarse explícitamente en las actitudes que el pueblo de Dios necesita adoptar a la luz de la perspectiva bíblica sobre este mundo y el juicio venidero.
Y no hay duda de cuáles actitudes son:
(1) Ser pacientes (v.7,8)
(2) Paciencia (v.10)
(3) Soportar
(4) Perseverando (v.11)

En vista del pronto retorno de Cristo como Juez y Libertador, el creyente ha de imitar al agricultor y a los profetas exhibiendo paciencia con su situación y con cada otro, e imitar a Job en su perseverancia en medio de difíciles circunstancias.

La Biblia contiene una enseñanza escatológica esencial: que la vida fácil del rico y el sufrimiento del pobre en esta vida será revertido en la vida que vendrá. El ejemplo más claro lo encontramos en el Salmo 37, un maravilloso salmo de estímulo al justo.
Descritos como pobres y necesitados (v.14), bajo persecusión de los malvados (v. 12-15, 32-33), tentados a envidiar la prosperidad de los malos (v.1,7) y hasta desear que reciban su castigo; el salmista estimula a estar “quietos delante de Dios” (v.7), evitar la ira (v.8) porque Dios vindicará al justo, especialmente al pobre, que sufre en tales circunstancias.
Por tanto… veremos la plenitud de las riquezas de nuestra herencia como hijos de Dios.
Ahora bien, hay diferencia entre esperar con paciencia y esperar con impaciencia.
¿Les ha tocado alguna vez esperar junto a alguien que espera con impaciencia? ¿Haciendo fila, por ejemplo? ¿Cuál es la escena frecuente?
Por lo general encontramos dos tipos de personas: unas que aprovechan para contestar su correo o algún mensaje de texto, leer el periódico, conversar en voz baja… y otros, que se paran, se sientan, dan la vuelta, vocean, se quejan y murmuran de modo que todo el mundo los oiga…

¿Cómo esperamos la venida del Señor?
Cuando llega la adversidad, ¿somos capaces de decir “seré paciente, voy a perseverar”? O eres de los que saltan con “quiero que Jesús vuelva mañana!”
¿Conocen lo que significa ‘mentalidad escapista’?

Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra
¿Recuerdan la parábola del sembrador? ¿Quién es el sembrador? Dios. Dios planta la semilla del evangelio, conoce cuándo será la cosecha; entiende el paso de las estaciones, la llegada de la lluvia temprana y la tardía… (Deuteronomio 11:14). Sé paciente como tu Padre es paciente, la cosecha estará lista cuando esté lista.

8Sed también vosotros pacientes; fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca.
¿Por qué necesito paciencia si la venida del Señor está cerca? Porque sabemos que está cerca, pero no cuán cerca. Tengo 60 años de edad, a lo sumo restan 10, quizás 20… somos un vapor, una neblina, quiero esperar con paciencia y ya sea que El venga mañana o que yo vaya a su encuentro, quiero emplear el tiempo con sabiduría, que me acerque más al Sembrador, y que cuando la cosecha esté lista, yo también esté lista.

Como hijas de Dios tenemos que aprender esta idea de la gratificación retardada; vivimos en la sociedad de lo instantáneo, y luego nos preguntamos por qué nuestros hijos no saben esperar, si les damos todo lo que piden, cuando lo piden, todo el tiempo.
Amadas, si apreciamos que Dios está detrás de todo lo bueno, que nos enseña a no desesperar en la espera, ¿saben cómo empezar? En la toma de pequeñas decisiones. En las cosas pequeñas.
Ten mente alerta a las pequeñas oportunidades para enseñar, no existe tal cosa como “tiempo de calidad” una falacia si no tienes tiempo en cantidad. Y aprende a esperar el retorno, la cosecha.
Algo más: quien espera con paciencia el regreso de Cristo no tiene que andar modificando conductas por la sencilla razón de que quien vive lo que cree, ¡estará siempre lista!

9Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis juzgados; mirad, el Juez está a las puertas.

Vaya, el tema de la murmuración otra vez. A primera vista como que no tiene nada que ver con el resto, pero recuerden que Santiago nos viene haciendo advertencias contra el problema de la pecaminosidad del discurso y ahora el contexto particular es murmuración cuando estamos bajo presión o ante situaciones adversas en contra de gentes cercanas.
Ventilamos nuestra frustración contra la cuerda más débil, la que está más cerca.

Dios ve. Dios nos ve. Oye nuestras palabras y conoce nuestras motivaciones. ¿Cómo interactuamos con nuestros hermanos creyentes mientras esperamos con paciencia la venida del Señor? ¡El Juez está a la puerta!

10Hermanos, tomad como ejemplo de paciencia y aflicción a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. 11Mirad que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron [perseveraron]. Habéis oído de la paciencia [firmeza] de Job, y habéis visto el resultado del proceder [fin] del Señor, que el Señor es muy compasivo, y misericordioso.
De nuevo Santiago alude al Sermón del Monte: si fuésemos perseguidos como lo fueron los profetas seremos bienaventurados. Makarios = bienaventurados. Ser bienaventurados no es lo mismo que ser felices.
Estar felices es eso, un estado emocional; bienaventurado es el estado objetivo de nuestra relación con Dios.

Perseverantes, ¿qué tan perseverantes?
(Hebreos 11:32-38… de los cuales el mundo no era digno)
Decimos que seguimos a Cristo. ¿Diremos que los tales fueron bienaventurados? ¿Apedreados, aserrados por la mitad?
¿Dirá el mundo de mí cuando me vaya “no éramos dignos de esta persona”? ¿Tiene valor para ti ser identificada como de Cristo? ¿De quien el mundo no fue digno, quien fue rechazado? ¿Hay alguna área de tu vida donde luches por paciencia y esperar en el Señor?

Santiago nos trae un ejemplo curioso de ‘perseverancia.” Job. Sinceramente, no pocos diríamos que Job se defendió con uñas y dientes exhibiendo su propia justicia de modo insistente, buscando explicaciones del mismo Dios.
Sin embargo Job no abandonó su fe en Dios, nunca; incluso en lo peor de su incomprensión se aferró a Dios y continuó teniendo esperanza en El (no apagó la llama de fe que había en su corazón). Por favor no mal interpreten. Sufrir es malo. Nadie desea sufrir.
Hay una razón del por qué miramos al cielo en el sufrir: porque allí no habrá sufrimiento; sin embargo sabemos que bajo la soberana mano de Dios sufrir es bueno, porque todas las cosas obran para bien dice la promesa. Luego entonces sufrir es un regalo. Y es lo que vemos con claridad en la historia de Job: aunque sufrió por largo tiempo, se le permitió procesar lo que estaba sufriendo y en Su soberanía Dios permitió que la historia llegara hasta nuestros días para que también nosotros encontremos consuelo conociendo que Dios tiene propósito en todo.
Hay propósito en todo.

Y al final de cuentas, el sufrimiento presente no es el “final” de la historia; Dios ciertamente transformará nuestra situación para bien cuando Cristo sea revelado en gloria.
Porque el Señor es muy compasivo, y misericordioso.
Santiago quiere que enfoquemos nuestra mente en esta cita del AT, donde es la primera vez que Dios hace una descripción afectiva de Sí mismo.
Exodo 34:6-7 Entonces pasó el Señor por delante de él y proclamó: El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad [verdad]; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.
Santiago nos recuerda el carácter de Dios. El propósito de tu sufrir está apoyado en un Dios que, cuando se describe a Sí mismo, señala su compasión, misericordia, fidelidad, verdad, lento para la ira (¿donde más habremos oído esto?), abundante.

¿Por qué ser pacientes? Porque el Dios a quien servimos abunda en paciencia y fidelidad hacia Su pueblo.
Si recuerdan el contexto de Exodo 34, Israel no se distinguía precisamente por su fidelidad, y con todo Dios se describe como lleno de compasión. OJO: la compasión tiene un objeto: nosotros.
Saber que el Señor viene, ¿debiera cambiar la forma en que vivimos?
Quien espera pacientemente el regreso del Señor no tiene necesidad de cambiar su conducta porque está viviendo su vida de tal forma que si Cristo vuelve la encontrará lista.

La frase “y sobre todo” marca el inicio del fin de la carta, Santiago toca tres temas que considera críticos para la comunidad, noten que cada uno de ellos tiene algo que ver con el discurso.
(1) en el último ensayo de un tema claro, Santiago prohibe la clase equivocada de discurso -en este caso, repetir votos con frivolidad (v.12).
(2) Santiago estimula a la oración mutua tanto para necesidades físicas como espirituales (v.13-18).
(3) Exhorta a tomar las enseñanzas de la carta y aplicarlas a quienes estuvieran pecando en cualquiera de las formas que ha señalado (v.19-20).

Pero esto lo veremos en la próxima, 🙂

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Apuntes a Santiago. 5:1-6

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TEMA 9. FE GENUINA Y SUMISION. 5:1-6

¿Es malo ser rico? Santiago ha sido fuerte con los ricos en todo el libro. La pregunta más atinada es “¿eres el dueño de las cosas o las cosas te poseen a ti?

5:1 ¡Oíd [vamos] ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que vienen sobre vosotros. 2Vuestras riquezas se han podrido y vuestras ropas están comidas de polilla. 3Vuestro oro y vuestra plata se han oxidado, su herrumbre será un testigo contra vosotros y consumirá vuestra carne como fuego. Es en [para] los últimos días que habéis acumulado tesoros. 4Mirad, el jornal de los obreros que han segado vuestros campos y que ha sido retenido por vosotros, clama contra vosotros; y el clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. 5Habéis vivido lujosamente sobre la tierra, y habéis llevado una vida de placer desenfrenado; habéis engordado[nutrido] vuestros corazones en el día de la matanza.
¿Qué clase de relación mantienes con tus posesiones? ¿Cómo ves a Dios respecto a tus riquezas? ¿Lo ves como El Propietario que te ha confiado algunas de Sus riquezas, las cuales debes administrar correctamente? ¿O te consideras el dueño, para tu exclusivo placer y beneficio?

Santiago nos hace ver que estos personajes no están operando como debieran:
(1) la certeza del juicio: las miserias que vienen… sobre vosotros.
(2) no es porque sean ricos sino por la manera como han manejado su riqueza. ¿Recuerdan la parábola del hombre que construía naves cada vez más grandes para almacenar su grano? Y Jesús le dice “necio, esta noche…” Porque una de las formas en que el rico se aferra a sus riquezas es almacenando alimentos. El rico necio tenía montones de alimentos y de ropa (2Vuestras riquezas se han podrido y vuestras ropas están comidas de polilla). Tienes mucho más de lo que necesitas y te aferras a ello. Al aferrarte, lo retienes de otros que podrían darle uso, atesoras cosas.
(3) Todos tenemos alguna cosa que nos da seguridad y mantenemos una pila de ello. Santiago: colocas tu seguridad en el lugar equivocado, una idea estúpida porque nada te vas a llevar. Se pudre, se corroe, se lo come la polilla, etc.
(4) En Occidente, amasar riqueza resulta admirable. Como cristianos, pensemos seriamente ¿Cuándo tenemos demasiado? ¿Cuánto es mucho?

En los últimos días… Primero nos dice que somos como un vapor, ahora nos habla de los últimos días. ¿Cuáles últimos días? Estos últimos días. No sabemos cuándo regresará Cristo pero estos son los últimos días. No te pierdas, una cosa es vivir en vilo esperando el regreso del Señor y otra cosa es estar preparada para el regreso del Señor.
¿Cómo me preparo para el regreso de Cristo? He ahí la pregunta que cada quien debe responder.

4Mirad, el jornal de los obreros que han segado vuestros campos y que ha sido retenido por vosotros, clama contra vosotros; y el clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.
¿Cómo tratas a tus empleados? Dirás “no tengo empleados.” Ok. ¿Y qué de tu doméstica? ¿Tiene salario adecuado? ¿Seguro médico? ¿Días de descanso? ¿Vacaciones? (Malaquías 3:5 Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra… y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no me temen —dice el Señor de los ejércitos; Levítico 19:13 No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana; Deuteronomio 24:14-15).
Quien atesora riquezas no solo evidencia falsas prioridades sino que también depriva a otros de sus medios de vida.

5Habéis vivido lujosamente sobre la tierra, y habéis llevado una vida de placer desenfrenado; habéis engordado [nutrido] vuestros corazones en [para] el día de la matanza.
Santiago es puntual al señalar una audiencia que trata el dinero como suyo y de nadie más, pero no nos perdamos. Veamos nuestra responsabilidad. No digas “es que siempre habrá pobres”, “no podemos ayudarlos a todos”, etc. Recuerda que mundo es la esfera de responsabilidad concreta dada a cada uno, por y en Cristo (Bonhoeffer).

Nos alimentamos de aquello que nos hace ser más lo que somos.
Nos alimentamos de aquello que gratifica nuestro apetito sensual.

¿A qué nos manda la Escritura? Nota el contraste en Juan 6:51-58:
51Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.
52Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.

¿Qué significa “comer Su carne”? Permanecer en Él. ¿Por qué nos pide que recordemos? Porque somos olvidadizas. Tendemos a engordar nuestros corazones en el día de la matanza, nos olvidamos, de modo que Jesús nos dirige y vuelve al camino y nos repite una y otra vez que tengamos hambre y sed de justicia, porque solo permaneciendo en ello seremos salvos, porque el tiempo es corto, porque debemos prepararnos y estar listas para el regreso de nuestro Salvador.

6Habéis condenado y dado muerte al justo; él no os hace resistencia.
En efecto, el justo muere porque tú atesoras riquezas. En aquella época la comunidad de ricos era pequeña; pero ahora, con el internet y la TV, sin importar donde vivan, los pobres están frente a nosotros. Pecado de omisión porque no socorremos.

También hay situaciones donde el rico utiliza su riqueza e influencia para deprivar al justo pobre de su derecho y de su modo de vida (Amós 2:6 Así dice el Señor: Por tres transgresiones de Israel, y por cuatro, no revocaré su castigo, porque venden al justo por dinero y al necesitado por un par de sandalias; 5:12 Pues yo sé que muchas son vuestras transgresiones y graves vuestros pecados: oprimís al justo, aceptáis soborno y rechazáis a los pobres en la puerta; Miqueas 2:2,6-9; 3:1-3, 9-12; 6:9-16; Sal 10:8-9; 37:32).

Santiago concluye el párrafo recordándonos que el justo es víctima indefensa de las estratagemas de los ricos y poderosos.
estratagema
Del lat. strategēma, y este del gr. στρατήγημα stratḗgēma, der. de στρατηγός stratēgós ‘general de un ejército’.
1. Ardid de guerra.
2. Astucia, fingimiento y engaño artificioso.

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Apuntes a Santiago. 4:13-17

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TEMA 9. FE GENUINA Y SUMISION. 4:13-17

Entremos ahora a la arrogancia de presumir sobre el futuro. Arrogancia de decir “yo sé más que Dios, tengo más poder, tengo más autoridad que Dios.”
13Oíd [vamos] ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia.
14Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana [pues ¿qué es vuestra vida?]. Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. 15Más bien, debierais decir [en lugar de decir]: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 16Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia [vuestras pretensiones]; toda jactancia semejante es mala. 17A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno [lo correcto] y no lo hace, le es pecado.

Lo primero que notamos es que Santiago no les llama “amados hermanos.” Parece establecer una sutil distinción entre los que profesan, hay algunos cuyo comportamiento indica que no todos son auténticos creyentes:
(1) Señala al que pretende creer pero que no es creyente porque no toma en cuenta la voluntad de Dios en su futuro. Describe a una persona que tiene una bien planificada vida para sí mismo y anticipa éxito en lo que hará.
(2) Vergüenza en un instante. ¡Ni siquiera sabes qué será de ti mañana! ¡No hagas tales presunciones como si tú controlaras lo que sucederá! La verdad es que no nos gusta escuchar cosas como estas. Sin embargo fue Jesús quien nos comparó con la hierba del campo que un día es y desaparece, imagen tomada del AT. Una paradoja de la Escritura: “tienes significado”, “eres insignificante.” Tensión en ello. Santiago dice que somos un vapor…
(3) Más bien, reconocer “si el Señor quiere…

Vimos el contraste entre un Juez celestial y un juez terrenal. Ahora vemos el contraste entre el hombre y Dios: el hombre como vapor, Dios es eterno -ilimitado en tiempo. Omnisciente -ilimitado en conocimiento. Todopoderoso -ilimitado en poder.
Dios es soberano. No solo tiene todo el poder sino también todo el conocimiento y toda la sabiduría para usarlo y toda la autoridad para hacerlo.

Santiago nos está diciendo que hagamos el traje a nuestra medida. No nos medimos bien si nos comparamos con alguien 100 veces mayor: olvidamos que intentamos medirnos contra Alguien infinito, inmensurable, muy por encima de nosotros. Ten la medida correcta de quién eres. ¡Somos grillos! Quizás debiéramos consultar a Dios al hacer planes, ¿no creen?

Ok, he aquí el tema de la voluntad de Dios. Entre cristianos suele haber dos posiciones al respecto:
(1) olvidarse x completo al planificar;
(2) repetir como pericos la frase “si el Señor quiere… te llamo mañana… te digo luego…” La realidad es que la frase se convierte en una táctica anti-trabajo o anti-lo que yo no quiero hacer… porque en el fondo tú sabes muy bien si quieres hacer lo que te piden o no!

Necesitamos comprender con exactitud lo que significa querer lo que El quiere para nuestras vidas, es decir comprender la voluntad de Dios. ¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?
Miren lo que dice la Escritura:
(1) Que seamos salvas. (2 Pedro 3:9).
(2) Que seamos llenas con Su Espíritu (Efesios 5:17-18).
(3) Que seamos santas (1 Tes 4:3-8). ¡Libres del poder del pecado! (ya fuimos libres de la culpa del pecado).
(4) Que seamos sumisas (1 Pedro 2:13-15). El verso claramente une voluntad de Dios a sumisión a autoridad terrenal. Ama a tu prójimo como a ti mismo… llamado a la sumisión. Humillaos… (Filipenses 2); está en todas partes. La voluntad de Dios es que seamos sumisos.
(5) Que suframos (1 Pedro 3:17; Filipenses 1:21).
(6) Que obedezcamos bien, primero como acto de adoración (Romanos 12:1-2); del corazón (Efesios 6:5-6); como forma de vida (Colosenses 1:9-10). Obediencia por el Espíritu Santo, (Hebreos 13:20-21).

¿Por qué preguntamos que cuál es la voluntad de Dios para su vida? Si estos 6 puntos cubren el 90% de nuestra vida, claramente definidos en la Escritura, y nos enfocamos en ellos, seguro que el 10% restante resolverá solo.

El problema es que hacemos la pregunta equivocada cuando tocamos el tema de la voluntad de Dios. Preguntamos : ¿Qué hago Señor? ¿Qué debo hacer?

La pregunta real que debiéramos hacer PORQUE es la que EL nos contesta en SU Palabra es ¿QUIEN debo ser? ¿Quien debería ser Señor?
Salva, llena del Espíritu, santificada, sufrida, obediente, sumisa…

Porque si soy lo que que debiera ser, luego entonces cae en su puesto lo que debo hacer. Una persona que es lo que debe ser emplea sabiduría de lo alto en cada decisión que toma, porque camina por fe, no por vista. Analiza los hechos, aplica sabiduría divina, hace la mejor elección con los datos que tiene y confía en Dios. Busca primeramente el reino de Dios y Su justicia, siempre estarás dentro de la voluntad de Dios.

Si el Señor quiere…haré esto o aquello. No una simple formalidad sino dicho de todo corazón, buscando responder la pregunta “Señor, ¿qué Tú quieres que yo sea?” Y permite que lo que Dios quiere que hagas surja de modo natural en el proceso.

17A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno [lo correcto] y no lo hace, le es pecado.
¿Sabes lo que tienes qué hacer y no lo has hecho? Eso es pecado. Pecado de omisión.
Santiago nos ha exhortado a tomar en cuenta al Señor en todos nuestros planes, no tenemos excusa, sabemos lo que tenemos que hacer.
La Escritura es muy clara en esto: pecados de omisión son tan serios y reales como los de comisión. Ej. el siervo de la parábola que no empleó el talento que se le confió (Lucas 19:11-27); la gente que no tiene cuidado de los indefensos de la sociedad (Mateo 25:31-46), reciben condenación porque no hacen.
Otra muy poderosa enseñanza del mismo Señor (Lucas 12:47 Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes) debe alertarnos sobremanera, porque tenemos la tendencia, cuando pensamos sobre pecado, a pensar solo en lo que hicimos y que no debiéramos haber hecho. Nuestra propia confesión de pecados suele ser así, pero igualmente debiéramos considerar aquellas cosas en que hemos fallado por hacer, que el Señor nos ha mandado a hacer.

Calumniar es pecado de comisión, pero los pecados de omisión son igualmente peligrosos, y es lo que conduce al tercer encabezado de Santiago, el pecado de atesorar riquezas, como si fueran nuestras.

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Apuntes a Santiago. 4:11-12

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TEMA 9. FE GENUINA Y SUMISION. 4:11-12

Ahora entramos a tres tipos de conducta mundana. Nada fácil.
Calumnia, presunción hacia el futuro, amor a las riquezas.

4:16 Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia; toda jactancia semejante es mala.
El verso es la zapata de lo que encontramos, esta idea de arrogancia, arrogancia de calumniar a otro ser humano, arrogancia de creerse en control del futuro, arrogancia de almacenar riquezas como si fuera amo del universo y proveedor de todo cuanto pueda necesitar.
arrogante
Del ant. part. act. de arrogar; lat. arrŏgans, -antis.
Altanero, soberbio.
Exageración o disposición de exagerar las propias palabras o importancia, con altanería.
Exceso de estimación propia.

Arrogancia: actitud de superioridad manifestada en presuntuosos reclamos y presunciones. Se supone que hemos de caminar en humildad (v.10), miren ahora la imagen de lo que no es caminar en humildad (v.11).

11Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella.
12Sólo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?

Los versos denotan un solo argumento sobre la pecaminosidad del discurso crítico. “Hablar mal” (katalalia; katalaleo “hablar en contra”) de otros es una manifestación de orgullo que Dios resiste (4:6), la cual hemos de evitar humillándonos delante del Señor (4:10).
calumnia
Del lat. calumnia.
1. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.
2. Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad.

“Hablar mal” a menudo se añade a “celos” (2 Corintios 12:20; 1 Pedro 2:1); egoísmo (2 Corintios 12:20); contiendas y orgullo, esto es, una manifestación de poseer una doble mente. Calumniar es una de las experiencias más dolorosas que podamos sufrir porque es prácticamente imposible recuperarse de algo así. Cuando alguien ha hecho “tiritas” nuestro carácter, uno ni siquiera puede dar su versión de la historia, los demás podrán oírnos pero solo creerán cuando vean la verdad de nuestras palabras vivida en nuestra vida. O sea que debemos dar paso al tiempo y ser perseverantes en carácter.
(Levítico 19:16 “No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy el SEÑOR”).

En realidad la calumnia engloba varias clases de discurso malsano:
(1) cuestionamiento de la autoridad legítima, como cuando el pueblo de Israel habló “contra Dios y contra Moisés” (Números 21:5);
(2) hablar falsedad en lo secreto (Salmo 101:5 Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante);
(3) levantar acusaciones equivocadas (1 Pedro 2:12; 3:16).

Sabemos reconocer la calumnia, no es que alguien empieza gritando algo por ahí en contra de uno, no; el inicio es sutil porque el/la persona que calumnia primero busca una audiencia dispuesta.
Entre niños es bastante fácil discernir entre verdad y ficción; con adultos no es así. Si encontramos una persona calumniadora o si nosotras mismas luchamos contra este pecado, tú misma concederás que hay un caminito para la calumnia:
(a) ¿audiencia disponible?; la persona calumniadora sabe esperar hasta encontrar alguien que sea incapaz o que no pueda corroborar la versión de la historia…
(b) te cuentan sobre la suegra -a quien nunca llegarás a conocer; o de Fulanita de Tal “bueno, tú sabes como es ella…” comentarios suaves sobre el carácter de Fulanita que poco a poco van profundizando hasta llegar a “injusta, abusiva, ha hecho esto y aquello, etc.”

Tenemos la tendencia a colorear -darle color- a nuestras interpretaciones de hechos porque buscamos aliados. Quien calumnia buscará audiencia dispuesta y procurará que solo se escuche una campana, la suya.
Amada, estudia tu propia conducta. Guarda tu corazón y guarda tu persona, evita colocarte en aquella posición vulnerable donde radica la tentación de calumniar a otra, porque es muy fácil.

Ahora bien, Santiago va más allá cuando da la razón de la prohibición: la crítica de un creyente implica enjuiciarlo al colocarnos por encima de la Ley (observen que luego de Levítico 19:16 aparece la ley real en v.18); contradice el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo. Por tanto, dejamos de cumplir la ley cuando calumniamos y enjuiciamos unos con otros; al incumplir la ley “juzgamos.”
No importa cuán elevada u ortodoxa sea nuestra visión de la Ley de Dios, la falla en cumplirla dice a los demás que en la práctica no nos importa mucho. Vemos cómo sale a luz otra vez el entender el Cristianismo como algo cuya realidad se prueba por la medida de obediencia.

Pero hay otra razón primordial: violación al derecho único de Dios mismo (v.12). Solo Dios puede salvar o destruir (Mateo 10:28). ¡Santiago está pensando en el destino final! Como creyentes no tenemos ningún derecho a determinar así. Noten el contraste entre el hombre como juez y Dios como Juez.
Un juez humano solo tendrá conocimiento parcial de los hechos de una situación X. Igual nosotros, si somos tentadas a pasar juicio de otra persona por su conducta, no conocemos todo y tendremos motivaciones impuras la mayoría de las veces. Juzgaremos mal. Queremos misericordia para nosotros pero pedimos justicia para los demás.

Nuestras palabras tienen poder, ¿recuerdan?

¿Está Santiago prohibiendo confrontar a otros?
No. Tampoco prohibe aquí el derecho de una comunidad a excluir de su seno a quienes se encuentren en flagrante desobediencia a los estándares de la fe, ni prohibe determinar lo recto de lo incorrecto entre sus miembros (1 Corintios 5 y 6). Ahora bien, recordemos que poder ver el pecado ajeno y confrontarlo requiere uso de misericordia, de compasión, porque “la misericordia triunfa sobre el juicio” y para poder discernir con sabiduría necesitamos ser “lentas para hablar, rápidas para oír, lentas para enojarnos.” Porque solemos pasar juicio sobre otros con palabras rápidas, oídos cerrados y una fuerte dosis de ira.

El punto de Santiago es amonestación del lenguaje censurador, celoso, mediante el cual condenamos a otros como errados delante de Dios.

La clase de Juicio que Pablo condena entre los Romanos, quienes aparentemente cuestionaban la realidad de la fe de unos y otros porque tenían visiones diferentes sobre la aplicabilidad de algunas leyes rituales (Romanos 14:1-3, 3-4, 10-13).

En Santiago, se había introducido un espíritu de amargura y egoísmo (3:13-18) que daba origen a pleitos y contiendas sobre ciertas cosas de la iglesia (4:1-2). Disputas conducidas -como suele suceder- con notable ausencia de freno en el uso de la lengua (3:1-12; 4:11-12). Tal conducta no es otra cosa que evidencia de un espíritu de mundanalidad (3:15; 4:1,4). Debe ser reemplazado por “sabiduría de lo alto” manifestada en mansedumbre, razonamiento, haciendo la paz (3:17).

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Apuntes a Santiago. 4:1-10

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TEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 4:1-10

El inicio del capitulo 4 no introduce un nuevo tema, más bien es un giro dentro de la discusión del mismo tema. Ya vimos que el interés de Santiago ha sido más el fruto de la sabiduría que trae orden y paz dentro de la iglesia que el punto mismo de la sabiduría.
El contexto importa.
Vimos que la sabiduría de este mundo es sabiduría que utiliza hechos para hacer decisiones que me promuevan a mí, que traigan gloria a mi persona. Hacen incluso buenas decisiones, pero es sabiduría mundana porque su fin primordial es elevarse a sí mismos.
En contraste, la sabiduría de Dios utiliza hechos y toma decisiones buscando el agrado de Dios, la honra de Dios. El objetivo es mostrar la gloria de nuestro Padre y como resultado encontramos paz, es uno de los lugares más seguros donde estar, y aprendemos a vivir dentro de los confines de la gracia de Dios.

Si la sabiduría divina cosecha paz (3:18), luego entonces la sabiduría del mundo cosechará guerra e injusticia (4:1).

4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?

De entrada no se refiere a pleitos entre cualquiera. ¿Recuerdan cómo escribía antes? “Amados hermanos” Ahora es amonestación directa “entre vosotros” el cuerpo de creyentes. Si entre nosotros mismos -gente con la misma mente y el mismo espíritu- no somos capaces de llevarnos bien, ¿cómo entonces ayudaríamos a los otros a reconciliación con Dios?
Las disputas suelen estar acompañadas de palabras ásperas, críticas y calumnias (guerras y conflictos), mal uso de la lengua que justamente castiga el pasaje (3:1-12; 4:11-12; 5:9). Spinoza: “muchas veces me he preguntado cómo es posible que personas profesantes como cristianas -amor, gozo, paz, dominio propio, misericordia a todos los hombres- muestren tal grado de animosidad y exhiban a diario tanto odio en lugar de las virtudes que profesan, que esto se convierte en el criterio de su fe.”

Luego hay batallas que debemos librar, pero incluso éstas deben librarse sin sacrificar principios y virtudes cristianas. Santiago no señala cuáles guerras o conflictos, permite sugerir que su mayor preocupación era más con el espíritu egoísta y la amargura de los conflictos que con los derechos o errores de los diferentes puntos de vista.

¿Cuál es la fuente?
¿No es de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?
En la pasión existe una tendencia malévola, la más compleja de todas las emociones. Hay en el alma jactancia, codicia, sed de honor, rivalidad, malicia. En el cuerpo hay glotonería, regodearse en solitario, un comer indiscriminado. Santiago añadiría celos y ambición egoísta (ya lo vimos antes) a la imagen militar con que abre el tema: “batalla” “guerras y conflictos” “en vuestros miembros” las partes del cuerpo individual o las partes del Cuerpo que es la iglesia (1 Pedro 2:11).
placer
1. Goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que gusta o se considera bueno.
2. Diversión, entretenimiento.
3. Voluntad, consentimiento, beneplácito.
pasión
Del lat. passio, -ōnis, y este calco del gr. πάθος páthos.
1. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. Apetito de algo o afición vehemente a ello.
hedonismo
Del gr. ἡδονή hēdonḗ ‘placer2’ e -ismo.
1. Teoría que establece el placer como fin y fundamento de la vida.
2. Actitud vital basada en la búsqueda de placer.

2Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra.
Ok, Santiago utiliza hipérbole (exageración de una circunstancia, relato o noticia) cuando dice homicidio. Pero todas reconoceremos que hay un tipo de asesinato que ocurre siempre que entramos en conflicto con otra persona: comenzamos el asesinato de su carácter sacando a la luz toda clase de razones de por qué nosotras tenemos la razón y el otro no.
Matamos relaciones.
1 Juan 2:9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas…3:15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida…
Celos, ambición egoísta, aborrecimiento. El primer homicidio de la historia bíblica fue de un hermano contra su hermano, y las palabras precisas del Señor, ¿recuerdan? (Génesis 4:7 Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo). Hay un sendero, una progresión, inicia en los pensamientos y deseos y eventualmente termina en acciones.
No nos engañemos, somos capaces de los pecados más atroces.

¿Cuál suele ser la respuesta si le preguntamos a uno de nuestros hijos qué pasó?
La respuesta universal es “Fulanito tal cosa…” Vaya si Santiago nos conoce, introduce este lenguaje militar y lo agrega a nuestras pasiones. Celos amargos y ambición egoísta, pasiones iniciales y finales, por eso no tienen, por que piden para su propio provecho no piden lo que debieran -¡sabiduría! porque creen que no la necesitan- o porque piden con mala motivación -para lucir mejor que el otro, por ejemplo.

Con penetrante visión, Santiago nos ofrece un análisis poderoso de los conflictos humanos. Argumentos verbales, violencia en privado o conflictos nacionales -la causa de todo podemos encontrarla en aquellos deseos equívocos de querer más de lo que ya tenemos, de ser envidiosos y codiciar lo que otros tienen, ya sea su posición o sus posesiones.
Observen el quiasma:
A Guerras y conflictos (v.1a)
B vienen de vuestras pasiones (v.1b)
B’ Deseos frustrados (v.2a) que conducen a
A’ guerras y conflictos (v.2b)

De modo que el final del v.2 vendría siendo el principio del v.3:
No tenéis, porque no pedís.3Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres [pasiones].
¿Qué es lo que Santiago quiere que pidamos?
El contexto lo dice: sabiduría. La clase de sabiduría que permita ganar reconocimiento como líderes de la comunidad, por tanto es sabiduría divina.
Santiago ha amonestado al montón que quieren ser maestros, al montón que se creen “sabios y entendidos”, es decir a los que quieren gobernar pero no tienen la clase correcta de sabiduría para hacerlo. ¿Recuerdan el estímulo de 1:5? “si alguno le falta…pida a Dios.” De modo que Santiago atribuye la falta de poder y prestigio de esta gente al hecho de que han fallado en hacer lo que debieran hacer: pedir a Dios.
No tienen porque no piden.
¿Es decir que si pedimos lo que que queramos Dios nos lo dará? No. Santiago no dice eso. Lo que señala es uno de los factores pecaminosos clave que entra en juego cuando nos colocamos en situaciones de codicia, el factor de autoconfianza. No pedimos porque creemos que no lo necesitamos. Nosotros haremos lo necesario para que suceda, y empezamos a elaborar la agenda y no pedimos porque si Dios se mete en ello…¡tendríamos qué examinar nuestro propio pecado! Lo más probable es que el Espíritu Santo nos de convicción de pecado.

Miren ahora el énfasis: piden y no reciben porque piden mal. He aquí el segundo factor pecaminoso clave: la autobúsqueda. Si pedimos, lo hacemos para nuestra gloria; motivaciones equivocadas. Y vaya si somos sutiles.
Es muy fácil discernir cuando alguien hace una petición equivocada con la motivación equivocada: “Oh Señor auméntame el sueldo para ir de vacaciones a Punta Cana…”
Pero cuando alguien ora por ciertos dones, como hijos -por ejemplo- para que otros puedan ver mi crianza y me pidan consejo…
Amadas, cuidemos nuestro corazón.

(Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá) La promesa que Jesús tiene en mente se refiere al pedir cuyo foco y motivo lo constituye el nombre de Dios, el reino de Dios y la voluntad de Dios (Mateo 6:9-10 Vosotros, pues, orad de esta manera:”Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo); no se trata de pedir aquello cuyo propósito sea la indulgencia en los placeres (hedonai) que están en guerra con nuestra alma.

“Dios nos regala dones y nos otorga el gozo de ellos: pero el gozo que contribuya a algo más allá de esto no es el gozo que El otorga en respuesta a la oración; peticiones que no tengan mejores fines a la vista no son oraciones.”

4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

En medio de la exhortación sobre el uso de la lengua, la envidia, la división, Santiago hace un apasionado llamado a sus lectores para que abandonen sus caminos mundanos y se sometan a sí mismos -de todo corazón, una vez más- a su Dios de gracia pero celoso. Santiago recoge todos los puntos específicos que ha tocado en la carta en una sola demanda. Aquí encontramos el corazón de la carta de Santiago.

Israel era la novia de Dios en el AT, presentada como adúltera una y otra vez, desde que sus sandalias pisaron por primera vez la arena del desierto (Jeremías 3:20; Isaías 57:3; Ezequiel 16:38; 23:45). Santiago literalmente dice “¡no seas como ellos!” “no ames a Egipto.” Amistad con el mundo significa adulterio espiritual.

En el mundo antiguo, ser amigo implicaba “compartir todas las cosas, unidad física y espiritual.” Vean por qué la insistencia de Santiago: “cualquiera que sea amigo del mundo es enemigo de Dios.” Enemistad, a la luz del AT, es franca hostilidad de Dios hacia el creyente así como del creyente hacia Dios. Al empezar el verso pareciera como si Santiago nos presentará un problema de relaciones entre el pueblo pero de súbito gira y dice “tu problema no es relaciones con otros, tu problema es de infidelidad con Dios.” Tu problema es de relaciones con tu Padre celestial porque no valoras a la gente como El lo hace. Menosprecias a los demás y te elevas y eso no es de Dios. Eso es tener amistad con el mundo. Amistad con el mundo es enemistad con Dios.

Pero nuestra doble mente nos hace creer que podemos hacerlo. Imposible, porque no podemos servir a dos señores. (Romanos 6:16).
¿Eres amiga del mundo o amiga de Dios?
Saca tu calendario, tu agenda, examina en qué gastas tu tiempo…
Somos llamadas a ser amigas de Dios. ¿Te das cuenta?
Amistad con el mundo es lo mismo que odiar a Dios. Ni siquiera hemos de mantener relaciones distantes políticamente correctas con el mundo, porque es lo mismo que aborrecer a Dios.

¿Estaremos exagerando?
En clases anteriores hemos discutido la presencia de dos caminos:
(1) Uno -el camino ancho- donde los deseos se tornan tentaciones que al ejecutarse son pecado y terminan en muerte;
(2) Otro -el camino angosto- donde la fe probada en tribulaciones produce perseverancia que se torna en madurez.

1 Juan 2:15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

¿Observaste los tres? La pasión de la carne o cómo me siento; los deseos de los ojos o cómo me veo, cómo lucen las cosas; la arrogancia de la vida o el acumular cosas, la apariencia de vida.
¿Mundanalidad? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo (x3).
Esto es exactamente el corazón de la filosofía mundana. Lo que cualquier persona mundana busca. Lo que cualquier publicidad te vende. ¿Vanidades, Cosmopolitan, QuéSéYoCuál revista? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo.

¿Cómo nos afecta esta influencia?
Piensa en tu esposo, tus hijos, tus padres, tus amistades, tu apariencia…
De tu ESPOSO: Si es importante cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo, luego entonces pondré ciertas presiones sobre mi esposo. ¿Qué clase de marido quiero?
De tus HIJOS: Por supuesto, que mis hijos me quieran, por tanto seré permisiva; o al revés, controladora total (solo mami sabe todas las cosas). ¿Qué me hace lucir mejor como madre? Etc. ¿Alguna ves han pasado vergüenza en público por causa de alguno de sus hijos? ¿Alguna vez te haz “pescado” pensando en cuando ellos crezcan y trabajen y que tú puedas irte de vacaciones largas? ¿O te puedas comprar aquel traje soñado?
De tus PADRES: Los extremos se tocan, ¿recuerdan? Buscar su aprobación o evitar visitarlos… ¿Por qué son necesarios los testamentos? ¿Has visto lo que sucede cuando muere alguien que tiene muchas posesiones?
O peor, padres que no dejan nada, el resentimiento que producen. Algunos incluso hasta hay que hacerse cargo de ellos…
De tus AMISTADES: Buscaré amigas que confirmen mis gustos y elecciones y preferencias porque eso me hace sentir bien. No quiero a nadie que me ande interrogando.
De tu APARIENCIA: ¿Lucir mejor comparado con quién?

Amadas, tener amistad con el mundo es tener una mantra [pensamiento repetitivo]: sentir mejor, lucir mejor, tener más. Esta mantra dará color a como nos relacionamos con toda aquella gente con la cual somos llamadas a hacer la paz entre Dios y el hombre.
Las cosas no suceden solas. Aprendamos a tratar a los demás otorgándoles la preferencia, humillarnos y que otros suban.
Un enemigo es alguien antagonista, hostil, contrario…
enemigo, ga
Del lat. inimīcus.
1. contrario (‖ que se muestra completamente diferente).
2. Dicho de una persona o de un país: Contrarios en una guerra.
3. Persona que tiene mala voluntad a otra y le desea o hace mal.
4. Conjunto de personas o de países contrarios a otros en una guerra.
5. En el derecho antiguo, hombre que había dado muerte al padre, a la madre o a alguno de los parientes de otro dentro del cuarto grado, le había acusado de un delito grave, etc.

¡Amadas! Somos llamadas a ser enemigas del mundo.

¿Por qué el llamado tan apasionado de Santiago? No sabemos si los lectores estaban alejándose abiertamente de Dios, pero su tendencia a imitar al mundo al discriminar ricos y pobres (2:1-13), al hablar negativamente de otros (3:13-12), al demostrar celos amargos y ambición egoísta (3:13-18) y al perseguir sus propios placeres destructivos (4:1-3) son fuertes indicadores.
Santiago eleva el estandarte para que los hermanos vean lo que realmente significa su comprometida conducta. Dios no tolera rivales. Cuando un creyente se conduce mundanamente, demuestra que, hasta cierto punto, su alianza está más con el mundo que con Dios.

5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?

¿Crees que puedes ser morada del Espíritu Santo y al mismo tiempo ser amiga del mundo?
El verso explica por qué coquetear (flirtear) con el mundo es un asunto serio al recordarnos que Dios es celoso, que demanda de nosotros alianza total, sin reservas e inamovible. Dios es celoso de Su gloria, mostrada en nosotros mediante nuestra humildad.
celo
Del lat. zēlus ‘ardor, celo’, y este del gr. ζῆλος zêlos, der. de ζεῖν zeîn ‘hervir’.
1. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.
2. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
3. Envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio o pretendido llegue a ser alcanzado por otra persona.
4. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.
coquetear
De coqueto.
1. Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados.
2. Procurar agradar a muchos a un tiempo.
3. En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse.
4. Dicho de una persona: Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo.

Gracias al Señor que tenemos el siguiente verso:

6Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.7Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.
Por supuesto que Dios se opone al orgulloso, ¡porque el orgulloso se opone a Dios!
¿Por qué da mayor gracia? Porque somos adúlteros y la necesitamos!
La gracia de Dios es completamente adecuada para llenar los requisitos impuestos por Su celo. Nuestro Dios es “fuego consumidor” pero también es misericordia, gracia, amor, y siempre dispuesto a suplir en abundancia todo lo que necesitemos para cumplir sus demandas de todo o nada. Agustín: “Dios da todo lo que demanda.”

Ahora bien, la gracia del Señor demanda respuesta: la respuesta de la humildad. (Proverbios 3:34 Ciertamente El se burla de los burladores, pero da gracia a los afligidos; Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia-RV601 Pedro 5:5 Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES).
El don de la gracia que sostiene es disfrutada solo por aquellos dispuestos a admitir su necesidad y aceptar el regalo. Vale la pena mencionar que en escritos griegos el orgullo (gr. hyperephania) se asociaba a celos y envidia.
Quizás Santiago quiera hacernos ver la condenación implícita de estas celosas y egoístas personas que ha criticado en 3:13-4:3

Lo que Santiago escribe a continuación es muy parecido a 1 Pedro 5:5-9. El paralelo sugiere que había un llamado general temprano al arrepentimiento en la Iglesia primitiva.
someter
Del lat. submittĕre.
1. Sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción.
2. Conquistar, subyugar, pacificar un pueblo, provincia
3. Subordinar el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.
4. Proponer a la consideración de alguien razones, reflexiones u otras ideas.
5. Encomendar a alguien la resolución de un negocio o litigio.
6. Hacer que alguien o algo reciba o soporte cierta acción.

7Por tanto, someteos a Dios.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.

Someterse a Dios es colocarnos bajo Su Señorío, es decir, comprometernos a obedecerle en todas las cosas. “Ponernos bajo la orden de” (hypotasso), esto es, una jerarquía de autoridad. Nos encontramos bajo la autoridad de Dios nos sometamos o no, algo en lo que nadie quiere pensar. De hecho la esencia de la incredulidad es no someterse a la ley de Dios (Romanos 8:7) ni a Su justicia (Romanos 10:3). Como creyentes queremos someternos a la autoridad divina pero luego hacemos amistad con el mundo, perdemos poco a poco el compromiso…por tanto, someteos a Dios. ¿Recuerdan el himno “Yo me rindo a El?”

Mis hijos están bajo mi autoridad quieran o no quieran. Pero el nivel de paz que hay en mi casa depende del grado de sumisión de ellos a mi autoridad.

Cuando Santiago habla de conflictos y guerras entre creyentes, está diciendo “¿Saben cómo arreglar esto?” Sométanse a Aquel bajo cuya autoridad ya están y les irá bien porque estarán viviendo esa realidad.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros. Resistir es permanecer firmes, no significa hacer una llave de Jack Veneno o poner una trampa, etc., ¡no seamos tontas!

Pensemos un poco: tal parece que la simple resistencia es suficiente para que el enemigo se aleje en busca de otro blanco. Esto debiera enseñarnos lo sencillo que es cuidarnos, y al mismo tiempo enseña la multitud de gentes que ni siquiera lo intentan. Ahora bien, la resistencia es pasiva, pero la asistencia es activa.

Resistir es permanecer firmes bajo la autoridad divina haciendo lo que es bueno, agradable y perfecto, la voluntad divina. Permaneciendo cerca de Dios.

8Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros.
Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.

¿Está Dios alguna vez lejos? No. Nunca. Pero muchos tienen esa percepción, en especial cuando están en pecado: “Dios no sabe” “Dios no ve.” Error. Si vives en orgullo, caminas en orgullo, abrazas lo mundano, quieres parecerte a todo el mundo, entonces te dices a ti misma que Dios está lejos, quieres persuadirte de ello.
Si te acercas a El y a Su Palabra, a la comunión de creyentes, a la oración, te darás cuenta que El siempre ha estado cerca de ti todo el tiempo.

Lavar → manos → pecadores;
y purificar → corazones → doble-almas!

Santiago sigue viendo a sus lectores como creyentes, pero en necesidad de ser despertados de una conducta comprometida. Lavar las manos, un acto externo por hacer y una referencia al ceremonial del AT. Purificar los corazones, un acto interno cuando resbalamos en pecado.
Ser hacedores y al mismo tiempo cuidando la motivación de lo que hacemos.
Humillándonos delante de Dios, reconociendo lo que hemos hecho con nuestras manos y lo que hemos cometido con el corazón.
“Doble ánimo”, doble mente, captura de nuevo el motivo principal que hemos visto en toda la carta. Una fe vacilante, alguien que pretende ser amiga de Dios y amiga del mundo al mismo tiempo, un conflicto a nivel muy básico de alianza que nuestro celoso Dios simplemente no tolera. Como creyentes, vivir al final de los tiempos significa vivir en la sobreposición de dos reinos, el reino de Cristo y el reino de Satanás, la esfera del Espíritu y la esfera de la carne.
Permitir que el mundo nos aleje del compromiso absoluto de una sola mente con Dios es dividir nuestra lealtad, ser de doble mente, ser inestables en lo espiritual.

9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.
10Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará.

Afligirse, lamentarse y llorar ¡de nuestro pecado! Ir a lo profundo y lamentarnos, muchos hay que admiten ser pecadores pero que nunca se han afligido por ello, porque han perdido la visión del Dios Altísimo. Tu pecado no hará mella a menos que creas que aflige a Dios. Y que esto te importe. Y muchos lo hacemos una vez y ya. Amadas, hemos de continuar siendo verbos de arrepentimiento de nuestros repetidos pecados y humillarnos y pedir a Dios por Su gracia, porque cuando veo mi adulterio en una área entonces descubriré otra.
Bienaventurados los humildes porque ellos heredarán la tierra. Los cielos y la tierra pertenecen a los humildes. La tierra, porque no hay nada que los atrape. Los cielos, porque es su lugar de felicidad y satisfacción.
La filosofía del mundo insiste en que si te sientes bien, luces bien y tienes un montón de cosas tu vida será exactamente lo que deseas, tu mejor vida ahora. Amadas, el alma está hecha para la eternidad, no para lo temporal.
Sentirse bien, lucir bien, tener mucho, no satisface aquella necesidad que solo puede ser satisfecha por el Padre en la persona de Su Hijo.

Al exhibir celos amargos, ambición egoísta, al no ser hacedores de la Palabra, al tener una doble lengua, o al tener disputas violentas unos con otros, somos culpables de esta actitud de doble mente.
Hemos de arrepentirnos tanto de esta conducta externa -lavar nuestras manos- como de la interna que produce tal conducta -purificar nuestros corazones (Números 31:23; 2 Crónicas 29:15; Isaías 66:17; Salmo 24:3-4).

La filosofía hedonista típica es “comamos y bebamos que mañana moriremos” una visión que ignora por completo la realidad del juicio de Dios. Pero incluso el creyente comprometido puede deslizarse en una actitud casual hacia el pecado, quizás presumiendo demasiado de la gracia de Dios y Su naturaleza misericordiosa.

Santiago quiere que veamos el pecado como es: ruptura seria de nuestra relación con un Padre amoroso, ruptura que si no es curada conducirá a desastre temporal y espiritual.

Pablo habla de gozo.
Pero el gozo de Pablo se refiere al gozo que proviene de darnos cuenta que nuestros pecados han sido perdonados en Cristo.
Santiago nos advierte del gozo pasajero y superficial derivado del pecado.
El verdadero gozo no será nuestro si ignoramos o toleramos pecado. Solo habrá gozo si encaramos la realidad de nuestro mal, lo traemos delante de Dios en arrepentimiento y humildad y experimentamos la obra de limpieza del Espíritu.

Humillarnos delante del Señor es el camino obvio para experimentar la gracia. Es reconocer nuestra pobreza espiritual, reconocer nuestra desesperada necesidad de la ayuda de Dios y someternos al mandato de Su voluntad en nuestras vidas.
Si intentamos auto exaltarnos apoyados en nuestra capacidad, estatus, dinero, el fracaso será inevitable y hasta condenación -Dios nos humilla.
Santiago establece este punto cuando estimula al humilde a jactarse en su exaltación y al hermano rico en su humillación (1:9-10).

¿Qué idea tenemos del cielo? ¿Cómo piensas acerca del mundo?
Nuestra idea del cielo revelará a qué nos aferramos en esta vida.
Si amistad con el mundo es enemistad a Dios, entonces amistad a Dios es enemistad al mundo. ¿Te incomoda pensar así?
¿Te das cuenta que mientras más parecida a Cristo, más diferente serás a los ojos del mundo? Saben, hemos de aprender a vivir con esa leve incomodidad, como peregrinos que somos, llegará un día en que todo será nuestro, cielos nuevos y tierra nueva, donde no seremos más extranjeras.
Busquemos santidad no importa el precio, incluso si quiere decir que los demás no están cómodos a nuestro alrededor; incluso si tenemos que elegir cosas que los demás no escogerían. Esto es un buen indicador. Significa que estás haciendo amistad con Dios y cultivando enemistad a filosofías mundanas.

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Apuntes a Santiago. 3:13-18

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TEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 3:13-4:10

Tener conocimiento de algo es muy distinto a saber qué hacer con ese conocimiento. Desde muy antiguo se conoce que la verdadera sabiduría no es algo intelectual, sino de conducta, observen la pregunta y la respuesta del mismo Santiago.

Tanto el Antiguo (AT) como el Nuevo Testamento (NT) ponen muy claro que hay dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios, la sabiduría de abajo y la sabiduría de lo alto.
“Sabio” y “sabiduría” aparecen unas 300 veces en el AT, 100 de ellas solo en Proverbios.
En Eclesiastés, la sabiduría de la cual habla Salomón tiene una perspectiva humana, muestra la inutilidad, insensatez, frustración y futilidad de la sabiduría humana sin Dios (Eclesiastés 1:16-18); sin embargo cuando Salomón escribió parece que no se había entregado al Dios que sabía era la única solución para sus necesidades más profundas, pues cínicamente alaba a los “muertos más que a los vivos y mejor todavía a los no nacidos” (4:2-3).
Esta no es la sabiduría que el Señor desea y proporciona a Su pueblo.
La verdadera sabiduría, la sabiduría de lo alto, no es cuestión de cuánto se sabe, sino de cuánto se confía, se ama y obedece al Señor.

Muchos comentaristas y traducciones continúan la tradición de hacer una pausa significativa entre el capitulo 3 y la primera porción del capítulo 4. Sin embargo, una mirada más profunda revela la conexión existente entre los dos párrafos: la paz. El autor está preocupado por el celo negativo -la envidia- que caracteriza la sabiduría “terrenal” que exhiben y que está produciendo contenciones amargas en la comunidad. Luego de la primera pregunta Santiago llama a sus lectores a demostrar la realidad de su sabiduría en humildad y buenas obras.
Esto conduce al contraste entre dos clases de sabiduría:
(a) la sabiduría equivocada caracterizada por envidia, egoísmo y desorden: lo opuesto a la paz; ausencia de paz es el tema principal en 4:1-3
(b) la sabiduría correcta caracterizada sobre todo por ser amante de la paz (el primer fruto especifico de la misma), algo que Santiago subraya al concluir en su bendición final a los que hacen la paz (v.18).

13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?
Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Observen cómo sigue hilando el tema de la fe genuina: no hay doble mente, no hay doble estándar, no hay doble lengua. Ahora enseña sobre dos tipos de sabiduría y más adelante sobre dos tipos de amistad (amistad con el mundo o amistad con Dios).
¿Quién es sabio..? ¿No debiera ser quien enseña? Pero la reveladora respuesta es “no importan tus palabras, son tus obras hechas en sabia mansedumbre.”
Santiago va directo al punto: tu buena conducta o el estilo de vida que agrada a Dios, la actitud de corazón necesaria para las obras que haces, así que echemos un ojo a esta palabra “mansedumbre.”

En inglés aparece la palabra meekness, que también se traduce como “humildad.”
mansedumbre
Del lat. mansuetūdo, -ĭnis.
1. Condición de manso.

humildad
Del lat. humilĭtas, -ātis.
1. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
2. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.
3. Sumisión, rendimiento.

¿Cuáles son los indicadores de una persona sabia y entendida?
La realidad es que tenemos la tendencia a dar montones de opiniones, consejos, somos rápidas para hablar, lentas para oír… ¿Por qué? Porque creemos que si hablamos mucho la gente pensará bien de nosotras, “ella conoce lo suyo” y por el estilo así que tratamos de convencer a los demás desatando la lengua.
Pero Santiago es muy claro: Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. He ahí la respuesta.

Hacemos buenas obras para demostrar nuestra fe. Nuestros actos de obediencia a Dios, realizados consistentemente día tras día, son lo que dan forma a la buena conducta de una persona sabia. Santiago ahora va un poco más allá: obras hechas en mansedumbre. ¿Buscaron la definición?
Sumisión, moderación, soportar daño con paciencia y sin resentimiento, gentileza, humildad… Hay dos cosas claras aquí:
(a) la verdadera sabiduría produce buenas obras y
(b) la verdadera sabiduría produce humildad

Pues bien, la palabra utilizada en el texto (griego praütes) -humildad- no tiene connotación de debilidad como en nuestro idioma, sino más bien de poder bajo control (de hecho se empleaba para referirse a un caballo salvaje que ha sido domesticado y ahora es de provecho). Luego equiparamos mansos con mensos, debilidad, cuando mansedumbre es todo lo contrario a debilidad! Una persona mansa no es alguien a quien se atropella como si nada, una persona mansa es alguien que ejerce control de su fortaleza y poder; ser manso es tener gracia, y dirigir el ejercicio de esa gracia hacia Dios.
Es ese temperamento de espíritu en el cual aceptamos Su liderazgo sobre nosotros como bueno y por tanto sin resistencia.

¿Por qué es importante que obremos en mansedumbre?
Porque eso fue lo que Cristo hizo. De hecho El se describió a Sí mismo de este modo (Mateo 11:29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS).
Si volvemos atrás a las definiciones, gentileza, humildad, sumisión, soportar con paciencia y sin resentimiento, aceptando las normas de Dios como buenas y sin resistencia… Así fue el Señor. Incluso en la cruz: no la mía Padre, sino sea hecha Tu voluntad… Esto es mansedumbre.
Mansedumbre no es debilidad. Es fortaleza bajo control. Es esta actitud: no mi voluntad Padre, sino la Tuya.

De modo que la insistencia de Santiago en que la sabiduría sea probada por la clase de vida que tengamos concuerda con la idea de sabiduría del AT. (Proverbios 1:7 El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción). Recordemos, sabiduría comienza temiendo a Dios; nos capacita para discernir lo que es “recto y justo” (Proverbios 2:9 Entonces discernirás justicia y juicio, equidad y todo buen sendero) y nos conduce a “caminar en los caminos de buenos hombres y mantenernos en los senderos de los justos: (Proverbios 2:20 Por tanto andarás en el camino de los buenos, y guardarás las sendas de los justos).

14Pero si tenéis celos amargos y ambición personal [egoísta] en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
15Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica.
16Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.

El v.14 es la antítesis al reto de Santiago. Alguien que tiene (alberga) celos amargos y ambición personal [egoísta] en el corazón vive una mentira: dice que es sabia pero se conduce de una manera que niega esa verdad. No toda ambición es egoísta, no todo celo es pecaminoso, pero si te quieres elevar por encima del otro…
albergar
Quizá del gót. *haribaírgôn ‘alojar una tropa’.
1. Dar albergue u hospedaje a alguien.
2. Mantener o fomentar en el corazón o en la mente un sentimiento o una idea.
3. Servir a alguien de albergue o vivienda.
4. Encerrar o contener algo.
5. Tomar albergue.

Si la humildad denota a la persona sabia, luego entonces estas cualidades negativas excluyen a alguien como sabia.
¿Celos amargos? = Envidia. El tipo de sentimiento que la gente exhibe cuando otra persona pone en tela de juicio las ideas propias y obtiene algún beneficio con ello (Hechos 5:17…se llenaron de celo; 13:45 Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decía).

¿Qué hace el humilde? Soporta con paciencia y sin resentimiento.
¿Qué hace el envidioso? Se amarga y apega al daño hasta crear resentimiento.
¿Qué hace el humilde? Acepta como buenas las normas de Dios.
¿Qué hace el envidioso? Resiente el avance de otros.
¿Qué hace el humilde? Principal y primeramente todo es Dios.
¿Qué hace el envidioso? Principal y primeramente todo es yo mismo.

Albergar es literalmente tirar un ancla, de modo que si guardamos celos amargos y ambición egoísta estamos anclando en el corazón tales actitudes y resolviendo a través de ellas: en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
¿A qué me aferro? ¿Cuáles son mis anclas?
¿Me he anclado en algún resentimiento?
¿Tengo algún resentimiento porque a otra le va bien y a mí no?
¿Cuál es mi fin principal: el reino de Dios o el reino de mi persona?

Queridas, como mujeres sabemos que esta es una pieza difícil de masticar. Porque tenemos la tendencia a estarnos comparando unas con otras, solo hay que ver las estadísticas de cirugía plástica nacionales… empiezan a compararse, aparecen los celos, se amargan, luego se airan…y algunas llegan a encontrar muerte inclusive. Un sendero muy peligroso.
Observen la advertencia de Santiago: no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
¡Confiesa al Señor! Admite que tienes un ancla. Pide sabiduría, pide Su perspectiva y pide que cambie tu corazón.

La verdadera sabiduría no es producto del mero esfuerzo o estudio intelectual: es un don de Dios (Proverbios 2:6 Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia). Pero la sabiduría de celos amargos y ambición personal tiene exactamente otra naturaleza y origen, es terrenal, natural [carnal] o no espiritual, y diabólica. Santiago hace la descripción en orden progresivo hasta el clímax, en oposición a la sabiduría que es de lo alto: celestial en naturaleza, espiritual en esencia y divina en cuanto a su origen.

Con el “porque” que conecta el v.16 con el v.17 Santiago justifica el duro veredicto que hace ahora sobre la falsa sabiduría, reitera que donde hay celos y ambición egoísta el resultado es confusión (caos; doble mente; doble lengua) y toda cosa mala (maldad, en otras versiones), inestabilidad e inquietud.
La misma clase de confusión presente en iglesias donde la gente persigue sus propios intereses en lugar de buscar el bien de la comunidad como un todo. Cualquier creyente que se jacte de sabio y entendido está en peligro, en especial líderes.

17Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.

Santiago continúa operando bajo el entendimiento bíblico de sabiduría como don de Dios básico que tiene efectos prácticos profundos en el estilo de vida de una persona.
La sabiduría verdadera se identifica por la calidad de vida que produce.
El primer atributo, pureza, connota inocencia y sin culpa moral (2 Corintios 11:2; Fil 4:8; 1 Tim 5:22; Tito 2:5; 1 Pedro 3:2; 1 Juan 3:3), motivada para la gloria de Dios y el bien de otros.
Las siguientes 7 cualidades de la lista son dimensiones específicas de esta pureza, dispuestas en tres grupos interesantes:
(1) las primeras 3 palabras empiezan con la misma letra y terminal casi igual: eirenike (pacífica o amante de la paz); epieike (amable, considerada, gentil); eupeithes (condescendiente, abierta a la discusión, no amenazante, sumiso).
(2) las siguientes dos palabras (misericordia y buenos frutos) están subordinadas a la calificación “llena de.” Pasa por alto ofensas rápidamente. ¿Buenos frutos? Recuerden el racimo de uvas… amor, paz, paciencia, benignidad, etc.
(3) las últimas dos palabras empiezan con la letra “a” y mantienen similaridad rítmica: adiakritos (sin vacilación, imparcial); anypokritos (sin hipocresía, sincero, auténtica, sin dramas).

Es posible que Santiago intenta contrastar las primeras 3 cualidades (pacífico, amable, condescendiente) con el opuesto de envidia, celos y ambición personal gobernado por sabiduría demoníaca, para dar fuerza a su punto teológico.
En el segundo grupo de virtudes, recordemos que nuestro Señor frecuentemente subrayó la misericordia como fuerte indicador de una persona piadosa (Mateo 5:7; 18:21-35; 23:23; Lucas 10:37). Bueno, Santiago nos dio su propia definición: misericordia es amor por el prójimo que se muestra en obras (2:8-13).

La persona caracterizada por sabiduría de lo alto será alguien estable, de confianza, transparente -la clase de persona que de modo consistente manifiesta las virtudes de la sabiduría, alguien a quien uno puede acercarse en busca de consejo.

18Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.
¿Perciben la diferencia? Santiago no dice los que mantienen la paz (peacekeepers) sino los que hacen la paz (peacemakers), lo mismo que Jesús en el Sermón del Monte. Somos llamadas a hacer la paz entre Dios y los hombres al compartir el evangelio y entre hombres y hombres como señal de ese mismo evangelio.
Reconciliación vertical y reconciliación horizontal.

¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?
Los que mantienen la paz son como la ONU, evitan confrontaciones, conflictos, etc., a toda costa. No van a la raíz de los problemas, se quedan en la superficie. Mantienen la paz. Soluciones a corto plazo de conflictos prolongados. Es el camino de la menor resistencia. El producto de una visión centrada en mí persona.
En casa, por ejemplo, lo fácil que es apartar los niños y mandarlos a cuartos separados…mantiene la paz, se hace el silencio, pero el problema sigue ahí, no resuelto. Hacer la paz es mantenerlos juntos, confesar, buscar perdón y reconciliación de modo que se honre a Dios y se honren unos a otros; ¡claro que es más difícil y toma tiempo! El producto de una visión centrada en Dios y en otros.
Mantener la paz es tener una visión corta; vivir el momento. Es algo pasivo, evitar explosión y punto. Conflict-avoidance.
Hacer la paz es tener visión a largo plazo. Es activo, busca restauración de relaciones. Conflict-resolution. El sendero del discipulado.

…un video y se haga la paz… ¿te caracteriza esto como madre? ¿como esposa?
alguien que hace la paz no tiene anclas, sigue navegando en el mar de la vida, arraigado por fe en Cristo y Su Palabra.

El efecto del don de la sabiduría es el de hacernos más humildes, más gozosas (no gozonas, ojo), más santas, más prontas a percibir Su voluntad, más resueltas en su cumplimiento, y menos agobiadas (no menos sensibles sino menos perplejas) de lo que estamos ante las cosas oscuras y dolorosas de la vida en este mundo caído. El fruto de la sabiduría es la semejanza a Cristo -paz, humildad y amor (Santiago 3:17)- y que su raíz es la fe en Cristo (1 Corintios 3:18; cf. 1 Timoteo 3:15) como manifestación de la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24, 30).
Por lo tanto, el tipo de sabiduría que Dios espera poder dispensar a quienes la piden es una sabiduría que nos liga a El, una sabiduría que ha de encontrar expresión en un espíritu de fe y en una vida de fidelidad. Procuremos que nuestra búsqueda de sabiduría sea búsqueda de estas cosas y que no frustremos el propósito sabio de Dios descuidando la fe y la fidelidad con el fin de perseguir un tipo de conocimiento que en este mundo no nos ha sido dado poseer.

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Apuntes a Santiago. 3:1-12

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TEMA 7. FE GENUINA Y OBRAS. 3:1-12

La lengua es uno mismo. Muestra lo que hay en el corazón, es decir, a la persona verdadera. Además, el mal uso de la lengua es la manera más fácil de pecar.
En la Escritura la lengua es descrita como malvada, engañosa, perversa, inmunda, corrupta, aduladora, difamante, chismosa, blasfema, insensata, jactanciosa, amargada, maldiciente, contenciosa, sensual, vil… y la lista no termina!

Hasta ahora Santiago ha venido enfatizando que hay un tipo de hombre (o mujer) que reconoce la existencia y hasta cree en Dios, pero actúa como si no hubiera Dios, es decir una persona atea en la práctica.

¿Por qué debieran importarnos nuestras palabras?
“Las palabras también son obras.” Y obras muy significativas, Jesús mismo señala que serán la base para el juicio divino escatológico (Mateo 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado). Una manera de hablar recta manifiesta un corazón recto. Una naturaleza transformada producirá una conducta transformada, y la nueva conducta implica una nueva forma de hablar, hablar que corresponde con la vida salva y santificada que refleja la naturaleza santa de Quien ha dado la nueva vida.

La Escritura contiene muchas verdades que a primera vista parecen ser contradictorias a nuestra mente finita. Por ejemplo:
> escogidos para salvación por la gracia soberana de Dios antes de la fundación del mundo; sin embargo, hemos de ejercer fe a fin de ser salvos.
> guardados seguros en Cristo por decreto soberano de Dios pero hemos de perseverar en fe.
> podemos vivir en santidad gracias al poder del Espíritu Santo; sin embargo se nos manda a obedecer.
> padecemos pruebas y hemos de soportarlas.
> recibiremos la Palabra; sin embargo hemos de recibirla.
> amables con los necesitados sin mostrar parcialidad; sin embargo hemos de ser amables sin mostrar favoritismo.
> produciremos buenas obras; sin embargo hemos de producirlas.

Donde hay fe genuina, activa, y transformación espiritual, esas cosas y muchas otras serán el resultado y han de ser el resultado.

Santiago ahora nos ofrece otra de esas realidades: el verdadero creyente poseerá una lengua santificada y sin embargo ha de mantener una lengua santificada.

1Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

Didaskaloi (maestros) se empleaba a menudo para referirse a rabinos y a cualquiera que desempeñara funciones de enseñanza o predicación, pero vean que Santiago está hablando a todos en general (hermanos míos, muchos de vosotros), es decir a alguno que se levanta y quiere enseñar la verdad de Dios a otras personas.
Señala que hay un riesgo. ¿Por qué?
Muchos quisieran ser maestros, interesante, porque la gente tiende a respetar a esa persona, al maestro lo tratan con honor, un buen maestro marca vidas, ¿qué mejor que pararse al frente y abrir la palabra de Dios y compartir con otros?

Saben, pasé unos 20 años dando clases en la universidad, y en los primeros años, la fama que tenía es que “nadie entendía nada.” La materia era compleja, pero mi error era asumir que el estudiante conocía lo que se supone debía haber conocido en materias previas. No era así.
Esto me enseñó a desarrollar compasión por mis estudiantes, utilizar tiza y pizarra (poner imágenes en un proyector era muy abstracto). Sin embargo, también debía preparar conferencias para especialistas de otras áreas, a los que también debía tratar con compasión y respeto, la segunda lección. Siempre, siempre, respetar tu audiencia significa prepararse con anticipación suficiente, escudriñar la literatura pertinente, pensar las posibles preguntas, tener objetivos precisos al inicio y colocar conclusiones breves y concisas al final.

Aplicado a la enseñanza de la Palabra de Dios me he dado cuenta que además de compasión y respeto, el maestro debe aprender a no ser miedoso (por lo menos hasta cierto punto). No es posible andar con miedos a la hora de enseñar lo que Dios dice que hay que enseñar. Por eso hay que tener balance: conocimiento y amor.
Lo que sí es necesario es temor. Temor a Dios. No miedo a la opinión de la gente sino temor a Dios. Nos debe importar mucho que si vamos a hacer algo para Dios lo hagamos bien, lo preparemos bien, lo estudiemos bien, profundicemos bien. Enseñanza de la cual daremos cuenta.
¿Qué dice Santiago? sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

2Porque todos tropezamos de muchas maneras. Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Observen que Santiago habla en plural, se incluye. Somos más susceptibles a juicio porque nos enfrascamos con regularidad en la actividad más proclive a pecar: el discurso mismo.
Multitud de maestros hay que buscan manipular, utilizan humor, contar historias, hipérbole (exagerar cosas), todo con tal de ganar la atención de la audiencia, mantenerla despierta o interesada sin que necesariamente desarrolle entendimiento en lo que se dice…

Santiago no está colocando obstáculos a ser maestros, las iglesias necesitan maestros y maestras, enseñar es un don espiritual. Si tú tienes es don, olvídate que eso es lo que no podrás dejar de hacer. Y si eres fiel en las pequeñas cosas, pues eso es lo importante, es lo que te ayudará a crecer como persona y como maestra.

3Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo.
4Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad del piloto quiere.
5Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!
6Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.

Es decir que ¿si controlamos nuestra lengua seremos perfectas? No. Ya vimos que esta palabra significa “madurez.” Santiago nos informa que seremos mujeres cristianas maduras en la fe si somos capaces de controlar nuestra lengua.
Para ello nos da un par de ilustraciones poderosas pero advierte “presta atención no al gran problema, sino a la pequeña cosa que está causando la mayoría del problema.”
Y luego una imagen terrible. Un mundo de iniquidad, encendidas por Gehenna (valle de Hinon -destrucción e idolatría, fuera de Jerusalén, tiradero de basura siempre encendido, gusanos, etc.) que contamina todo. La representación visual de un lugar adonde nadie quiere ir, mucho menos vivir.

7Porque todo género de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género humano,8pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.
9Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios;10de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
11¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga?
12¿Acaso, hermanos míos, puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.

¿Cuál es la respuesta a estas preguntas? Claramente no.
En el Cap. 1 “no tengas una doble mente.”
En el Cap.2 “no tengas un doble estándar: no pienses que alguien vale más que otro.”
En el Cap.3 nos dice “no tengas una doble lengua.” No digas una cosa y luego te das la vuelta y dices otra cosa.

¿Ven el reto ahora? Tenemos una doble lengua. Porque nuestras palabras tienen poder (Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto) (¿notan la doble lengua aquí?). Un verso escalofriante y al mismo tiempo de esperanza porque si la muerte y la vida están en la lengua luego entonces quizás pueda yo escoger palabras de vida y comer ese fruto.
Nuestras palabras tienen poder, un doble poder: el poder de crear y el poder de destruir. Observen que las palabras de Dios son como las nuestras y no son como las nuestras. Una de las maneras de no ser como las nuestras es lo que dice la Escritura: la hierba se seca y la hoja se cae pero la Palabra de Dios permanece para siempre. Su Palabra permanece. Afortunadamente nuestra palabra no permanece mucho tiempo o seguiríamos hiriendo gente por siempre y siempre. Tenemos la oportunidad de cambio, de reflejar un corazón transformado, pero la Palabra del Señor permanece para siempre.

Cuando Dios habla, ¿qué sucede? Donde no había nada ahora existe todo (Génesis 1). Las palabras de Dios tienen poder milagroso para crear y destruir.
Nuestras palabras tienen poder también, piensa un segundo. Ahora bien, no tienen poder similar a las palabras de Dios. Luego hay confusión en las filas cristianas, muchos creen que ciertas palabras tienen más poder que otras y al estar orando repiten estribillos como “en el nombre de Jesús…” como si al decir esto Dios estuviera más obligado a obrar lo que decimos, o repiten “oh Señor, estamos aquí reunidos en Tu nombre…” así que ahora Tú tienes que obrar y hacer lo que pedimos.
¿Tiene sentido esto?
¿Nuestras palabras harán que algo milagroso suceda?
Esto se parece bastante a idolatría…
Amadas, nuestras palabras no tienen poder similar a las palabras de Dios, pero aún así impactan a las personas que nos escuchan. No es poder sobrenatural pero es poder real. Nuestras palabras tienen poder para destruir. Por ejemplo:

Chisme. Chisme y calumnia destruyen el carácter. No hay vía más rápida. La gente cree las cosas que digamos de otros. ¿Por qué lo hacemos? Porque nuestros corazones no siguen la ley real, porque no elevamos al otro por encima de nosotros sino que nos elevamos a nosotros mismos.

Crítica. Crítica destruye relaciones. Destruye la confianza de otros, si creciste con padres criticones sabes exactamente lo que estoy diciendo.

Sarcasmo. Sarcasmo destruye confianza. El otro nunca sabe que terreno pisa, si lo que tú dices va en serio o es broma. Si escarbas un poco, te darás cuenta que la persona sarcástica en lo secreto se cree más lista que los demás, que su humor es un poco más sutil, etc. Las personas se sienten inseguras a su alrededor, porque no saben si habla en serio o no. No es difícil ser sarcástica, es mucho más difícil aprender gentileza.

Elevar la voz destruye comunicación.

¿Se dan cuenta que cualquiera de estas cosas me eleva por encima de otros o pone a los demás en situaciones débiles? ¿Los pone en desventaja de modo que yo tenga ascendencia? En conflicto directo con la ley real.

Pero hay buenas noticias. Nuestras palabras también tienen poder para crear.

Honestidad. Hablar con honestidad crea confianza. Di lo que tengas que decir de manera no amenazadora. Desarrolla un lugar seguro: podrás dar cualquier opinión y será escuchada, sin retribuciones ni amenazas de unos contra otros. Aprende a escuchar, especialmente a personas de opiniones contrarias; nos moldea, nos conforma cuando oímos cómo razonan otros; bríndales un lugar seguro para hablar y decir lo que piensan, date oportunidad de escuchar, de ser lenta para hablar y no airarte.

Perdonar. Hablar de perdón crea sanidad. ¡Cuánto poder tienen nuestras palabras! Poder decir a otra persona que una está equivocada tiene poder. Y cuán difícil es admitir esas palabras. Y cuán fácil es hablar aquellas otras palabras que debilitan y rompen relaciones!

Alentar. Hablar de estímulo crea confianza. ¿Conoces a alguien que siempre tiene palabras de aliento? Tales personas son un ejemplo maravilloso, don del cielo. Una rareza, reconocemos que son verdaderas y nos atraviesan con su don.

Las palabras tienen poder para crear y poder para destruir. Oh Dios, bendito seas porque a medida que te conocemos Tú cambias nuestro hablar más y más en palabras de vida, palabras que edifiquen y den fruto (Colosenses 4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona).

Por último Santiago da el ejemplo de agua dulce y salada. Imposible sobreestimar la importancia de una fuente de agua dulce en la seca Palestina.
¿Cuál es la fuente de agua viva? Cristo, el Verbo -la Palabra- hecha carne.
En Cristo somos nuevas criaturas. No más doble mente. No más doble estándar. No más doble lengua.

perfidia
Del lat. perfidia.
1. Deslealtad, traición o quebrantamiento de la fe debida.

13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

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