Apuntes a Santiago. 4:11-12

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TEMA 9. FE GENUINA Y SUMISION. 4:11-12

Ahora entramos a tres tipos de conducta mundana. Nada fácil.
Calumnia, presunción hacia el futuro, amor a las riquezas.

4:16 Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia; toda jactancia semejante es mala.
El verso es la zapata de lo que encontramos, esta idea de arrogancia, arrogancia de calumniar a otro ser humano, arrogancia de creerse en control del futuro, arrogancia de almacenar riquezas como si fuera amo del universo y proveedor de todo cuanto pueda necesitar.
arrogante
Del ant. part. act. de arrogar; lat. arrŏgans, -antis.
Altanero, soberbio.
Exageración o disposición de exagerar las propias palabras o importancia, con altanería.
Exceso de estimación propia.

Arrogancia: actitud de superioridad manifestada en presuntuosos reclamos y presunciones. Se supone que hemos de caminar en humildad (v.10), miren ahora la imagen de lo que no es caminar en humildad (v.11).

11Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella.
12Sólo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?

Los versos denotan un solo argumento sobre la pecaminosidad del discurso crítico. “Hablar mal” (katalalia; katalaleo “hablar en contra”) de otros es una manifestación de orgullo que Dios resiste (4:6), la cual hemos de evitar humillándonos delante del Señor (4:10).
calumnia
Del lat. calumnia.
1. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.
2. Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad.

“Hablar mal” a menudo se añade a “celos” (2 Corintios 12:20; 1 Pedro 2:1); egoísmo (2 Corintios 12:20); contiendas y orgullo, esto es, una manifestación de poseer una doble mente. Calumniar es una de las experiencias más dolorosas que podamos sufrir porque es prácticamente imposible recuperarse de algo así. Cuando alguien ha hecho “tiritas” nuestro carácter, uno ni siquiera puede dar su versión de la historia, los demás podrán oírnos pero solo creerán cuando vean la verdad de nuestras palabras vivida en nuestra vida. O sea que debemos dar paso al tiempo y ser perseverantes en carácter.
(Levítico 19:16 “No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy el SEÑOR”).

En realidad la calumnia engloba varias clases de discurso malsano:
(1) cuestionamiento de la autoridad legítima, como cuando el pueblo de Israel habló “contra Dios y contra Moisés” (Números 21:5);
(2) hablar falsedad en lo secreto (Salmo 101:5 Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante);
(3) levantar acusaciones equivocadas (1 Pedro 2:12; 3:16).

Sabemos reconocer la calumnia, no es que alguien empieza gritando algo por ahí en contra de uno, no; el inicio es sutil porque el/la persona que calumnia primero busca una audiencia dispuesta.
Entre niños es bastante fácil discernir entre verdad y ficción; con adultos no es así. Si encontramos una persona calumniadora o si nosotras mismas luchamos contra este pecado, tú misma concederás que hay un caminito para la calumnia:
(a) ¿audiencia disponible?; la persona calumniadora sabe esperar hasta encontrar alguien que sea incapaz o que no pueda corroborar la versión de la historia…
(b) te cuentan sobre la suegra -a quien nunca llegarás a conocer; o de Fulanita de Tal “bueno, tú sabes como es ella…” comentarios suaves sobre el carácter de Fulanita que poco a poco van profundizando hasta llegar a “injusta, abusiva, ha hecho esto y aquello, etc.”

Tenemos la tendencia a colorear -darle color- a nuestras interpretaciones de hechos porque buscamos aliados. Quien calumnia buscará audiencia dispuesta y procurará que solo se escuche una campana, la suya.
Amada, estudia tu propia conducta. Guarda tu corazón y guarda tu persona, evita colocarte en aquella posición vulnerable donde radica la tentación de calumniar a otra, porque es muy fácil.

Ahora bien, Santiago va más allá cuando da la razón de la prohibición: la crítica de un creyente implica enjuiciarlo al colocarnos por encima de la Ley (observen que luego de Levítico 19:16 aparece la ley real en v.18); contradice el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo. Por tanto, dejamos de cumplir la ley cuando calumniamos y enjuiciamos unos con otros; al incumplir la ley “juzgamos.”
No importa cuán elevada u ortodoxa sea nuestra visión de la Ley de Dios, la falla en cumplirla dice a los demás que en la práctica no nos importa mucho. Vemos cómo sale a luz otra vez el entender el Cristianismo como algo cuya realidad se prueba por la medida de obediencia.

Pero hay otra razón primordial: violación al derecho único de Dios mismo (v.12). Solo Dios puede salvar o destruir (Mateo 10:28). ¡Santiago está pensando en el destino final! Como creyentes no tenemos ningún derecho a determinar así. Noten el contraste entre el hombre como juez y Dios como Juez.
Un juez humano solo tendrá conocimiento parcial de los hechos de una situación X. Igual nosotros, si somos tentadas a pasar juicio de otra persona por su conducta, no conocemos todo y tendremos motivaciones impuras la mayoría de las veces. Juzgaremos mal. Queremos misericordia para nosotros pero pedimos justicia para los demás.

Nuestras palabras tienen poder, ¿recuerdan?

¿Está Santiago prohibiendo confrontar a otros?
No. Tampoco prohibe aquí el derecho de una comunidad a excluir de su seno a quienes se encuentren en flagrante desobediencia a los estándares de la fe, ni prohibe determinar lo recto de lo incorrecto entre sus miembros (1 Corintios 5 y 6). Ahora bien, recordemos que poder ver el pecado ajeno y confrontarlo requiere uso de misericordia, de compasión, porque “la misericordia triunfa sobre el juicio” y para poder discernir con sabiduría necesitamos ser “lentas para hablar, rápidas para oír, lentas para enojarnos.” Porque solemos pasar juicio sobre otros con palabras rápidas, oídos cerrados y una fuerte dosis de ira.

El punto de Santiago es amonestación del lenguaje censurador, celoso, mediante el cual condenamos a otros como errados delante de Dios.

La clase de Juicio que Pablo condena entre los Romanos, quienes aparentemente cuestionaban la realidad de la fe de unos y otros porque tenían visiones diferentes sobre la aplicabilidad de algunas leyes rituales (Romanos 14:1-3, 3-4, 10-13).

En Santiago, se había introducido un espíritu de amargura y egoísmo (3:13-18) que daba origen a pleitos y contiendas sobre ciertas cosas de la iglesia (4:1-2). Disputas conducidas -como suele suceder- con notable ausencia de freno en el uso de la lengua (3:1-12; 4:11-12). Tal conducta no es otra cosa que evidencia de un espíritu de mundanalidad (3:15; 4:1,4). Debe ser reemplazado por “sabiduría de lo alto” manifestada en mansedumbre, razonamiento, haciendo la paz (3:17).

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Apuntes a Santiago. 4:1-10

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TEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 4:1-10

El inicio del capitulo 4 no introduce un nuevo tema, más bien es un giro dentro de la discusión del mismo tema. Ya vimos que el interés de Santiago ha sido más el fruto de la sabiduría que trae orden y paz dentro de la iglesia que el punto mismo de la sabiduría.
El contexto importa.
Vimos que la sabiduría de este mundo es sabiduría que utiliza hechos para hacer decisiones que me promuevan a mí, que traigan gloria a mi persona. Hacen incluso buenas decisiones, pero es sabiduría mundana porque su fin primordial es elevarse a sí mismos.
En contraste, la sabiduría de Dios utiliza hechos y toma decisiones buscando el agrado de Dios, la honra de Dios. El objetivo es mostrar la gloria de nuestro Padre y como resultado encontramos paz, es uno de los lugares más seguros donde estar, y aprendemos a vivir dentro de los confines de la gracia de Dios.

Si la sabiduría divina cosecha paz (3:18), luego entonces la sabiduría del mundo cosechará guerra e injusticia (4:1).

4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?

De entrada no se refiere a pleitos entre cualquiera. ¿Recuerdan cómo escribía antes? “Amados hermanos” Ahora es amonestación directa “entre vosotros” el cuerpo de creyentes. Si entre nosotros mismos -gente con la misma mente y el mismo espíritu- no somos capaces de llevarnos bien, ¿cómo entonces ayudaríamos a los otros a reconciliación con Dios?
Las disputas suelen estar acompañadas de palabras ásperas, críticas y calumnias (guerras y conflictos), mal uso de la lengua que justamente castiga el pasaje (3:1-12; 4:11-12; 5:9). Spinoza: “muchas veces me he preguntado cómo es posible que personas profesantes como cristianas -amor, gozo, paz, dominio propio, misericordia a todos los hombres- muestren tal grado de animosidad y exhiban a diario tanto odio en lugar de las virtudes que profesan, que esto se convierte en el criterio de su fe.”

Luego hay batallas que debemos librar, pero incluso éstas deben librarse sin sacrificar principios y virtudes cristianas. Santiago no señala cuáles guerras o conflictos, permite sugerir que su mayor preocupación era más con el espíritu egoísta y la amargura de los conflictos que con los derechos o errores de los diferentes puntos de vista.

¿Cuál es la fuente?
¿No es de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?
En la pasión existe una tendencia malévola, la más compleja de todas las emociones. Hay en el alma jactancia, codicia, sed de honor, rivalidad, malicia. En el cuerpo hay glotonería, regodearse en solitario, un comer indiscriminado. Santiago añadiría celos y ambición egoísta (ya lo vimos antes) a la imagen militar con que abre el tema: “batalla” “guerras y conflictos” “en vuestros miembros” las partes del cuerpo individual o las partes del Cuerpo que es la iglesia (1 Pedro 2:11).
placer
1. Goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que gusta o se considera bueno.
2. Diversión, entretenimiento.
3. Voluntad, consentimiento, beneplácito.
pasión
Del lat. passio, -ōnis, y este calco del gr. πάθος páthos.
1. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. Apetito de algo o afición vehemente a ello.
hedonismo
Del gr. ἡδονή hēdonḗ ‘placer2’ e -ismo.
1. Teoría que establece el placer como fin y fundamento de la vida.
2. Actitud vital basada en la búsqueda de placer.

2Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra.
Ok, Santiago utiliza hipérbole (exageración de una circunstancia, relato o noticia) cuando dice homicidio. Pero todas reconoceremos que hay un tipo de asesinato que ocurre siempre que entramos en conflicto con otra persona: comenzamos el asesinato de su carácter sacando a la luz toda clase de razones de por qué nosotras tenemos la razón y el otro no.
Matamos relaciones.
1 Juan 2:9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas…3:15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida…
Celos, ambición egoísta, aborrecimiento. El primer homicidio de la historia bíblica fue de un hermano contra su hermano, y las palabras precisas del Señor, ¿recuerdan? (Génesis 4:7 Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo). Hay un sendero, una progresión, inicia en los pensamientos y deseos y eventualmente termina en acciones.
No nos engañemos, somos capaces de los pecados más atroces.

¿Cuál suele ser la respuesta si le preguntamos a uno de nuestros hijos qué pasó?
La respuesta universal es “Fulanito tal cosa…” Vaya si Santiago nos conoce, introduce este lenguaje militar y lo agrega a nuestras pasiones. Celos amargos y ambición egoísta, pasiones iniciales y finales, por eso no tienen, por que piden para su propio provecho no piden lo que debieran -¡sabiduría! porque creen que no la necesitan- o porque piden con mala motivación -para lucir mejor que el otro, por ejemplo.

Con penetrante visión, Santiago nos ofrece un análisis poderoso de los conflictos humanos. Argumentos verbales, violencia en privado o conflictos nacionales -la causa de todo podemos encontrarla en aquellos deseos equívocos de querer más de lo que ya tenemos, de ser envidiosos y codiciar lo que otros tienen, ya sea su posición o sus posesiones.
Observen el quiasma:
A Guerras y conflictos (v.1a)
B vienen de vuestras pasiones (v.1b)
B’ Deseos frustrados (v.2a) que conducen a
A’ guerras y conflictos (v.2b)

De modo que el final del v.2 vendría siendo el principio del v.3:
No tenéis, porque no pedís.3Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres [pasiones].
¿Qué es lo que Santiago quiere que pidamos?
El contexto lo dice: sabiduría. La clase de sabiduría que permita ganar reconocimiento como líderes de la comunidad, por tanto es sabiduría divina.
Santiago ha amonestado al montón que quieren ser maestros, al montón que se creen “sabios y entendidos”, es decir a los que quieren gobernar pero no tienen la clase correcta de sabiduría para hacerlo. ¿Recuerdan el estímulo de 1:5? “si alguno le falta…pida a Dios.” De modo que Santiago atribuye la falta de poder y prestigio de esta gente al hecho de que han fallado en hacer lo que debieran hacer: pedir a Dios.
No tienen porque no piden.
¿Es decir que si pedimos lo que que queramos Dios nos lo dará? No. Santiago no dice eso. Lo que señala es uno de los factores pecaminosos clave que entra en juego cuando nos colocamos en situaciones de codicia, el factor de autoconfianza. No pedimos porque creemos que no lo necesitamos. Nosotros haremos lo necesario para que suceda, y empezamos a elaborar la agenda y no pedimos porque si Dios se mete en ello…¡tendríamos qué examinar nuestro propio pecado! Lo más probable es que el Espíritu Santo nos de convicción de pecado.

Miren ahora el énfasis: piden y no reciben porque piden mal. He aquí el segundo factor pecaminoso clave: la autobúsqueda. Si pedimos, lo hacemos para nuestra gloria; motivaciones equivocadas. Y vaya si somos sutiles.
Es muy fácil discernir cuando alguien hace una petición equivocada con la motivación equivocada: “Oh Señor auméntame el sueldo para ir de vacaciones a Punta Cana…”
Pero cuando alguien ora por ciertos dones, como hijos -por ejemplo- para que otros puedan ver mi crianza y me pidan consejo…
Amadas, cuidemos nuestro corazón.

(Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá) La promesa que Jesús tiene en mente se refiere al pedir cuyo foco y motivo lo constituye el nombre de Dios, el reino de Dios y la voluntad de Dios (Mateo 6:9-10 Vosotros, pues, orad de esta manera:”Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo); no se trata de pedir aquello cuyo propósito sea la indulgencia en los placeres (hedonai) que están en guerra con nuestra alma.

“Dios nos regala dones y nos otorga el gozo de ellos: pero el gozo que contribuya a algo más allá de esto no es el gozo que El otorga en respuesta a la oración; peticiones que no tengan mejores fines a la vista no son oraciones.”

4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

En medio de la exhortación sobre el uso de la lengua, la envidia, la división, Santiago hace un apasionado llamado a sus lectores para que abandonen sus caminos mundanos y se sometan a sí mismos -de todo corazón, una vez más- a su Dios de gracia pero celoso. Santiago recoge todos los puntos específicos que ha tocado en la carta en una sola demanda. Aquí encontramos el corazón de la carta de Santiago.

Israel era la novia de Dios en el AT, presentada como adúltera una y otra vez, desde que sus sandalias pisaron por primera vez la arena del desierto (Jeremías 3:20; Isaías 57:3; Ezequiel 16:38; 23:45). Santiago literalmente dice “¡no seas como ellos!” “no ames a Egipto.” Amistad con el mundo significa adulterio espiritual.

En el mundo antiguo, ser amigo implicaba “compartir todas las cosas, unidad física y espiritual.” Vean por qué la insistencia de Santiago: “cualquiera que sea amigo del mundo es enemigo de Dios.” Enemistad, a la luz del AT, es franca hostilidad de Dios hacia el creyente así como del creyente hacia Dios. Al empezar el verso pareciera como si Santiago nos presentará un problema de relaciones entre el pueblo pero de súbito gira y dice “tu problema no es relaciones con otros, tu problema es de infidelidad con Dios.” Tu problema es de relaciones con tu Padre celestial porque no valoras a la gente como El lo hace. Menosprecias a los demás y te elevas y eso no es de Dios. Eso es tener amistad con el mundo. Amistad con el mundo es enemistad con Dios.

Pero nuestra doble mente nos hace creer que podemos hacerlo. Imposible, porque no podemos servir a dos señores. (Romanos 6:16).
¿Eres amiga del mundo o amiga de Dios?
Saca tu calendario, tu agenda, examina en qué gastas tu tiempo…
Somos llamadas a ser amigas de Dios. ¿Te das cuenta?
Amistad con el mundo es lo mismo que odiar a Dios. Ni siquiera hemos de mantener relaciones distantes políticamente correctas con el mundo, porque es lo mismo que aborrecer a Dios.

¿Estaremos exagerando?
En clases anteriores hemos discutido la presencia de dos caminos:
(1) Uno -el camino ancho- donde los deseos se tornan tentaciones que al ejecutarse son pecado y terminan en muerte;
(2) Otro -el camino angosto- donde la fe probada en tribulaciones produce perseverancia que se torna en madurez.

1 Juan 2:15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

¿Observaste los tres? La pasión de la carne o cómo me siento; los deseos de los ojos o cómo me veo, cómo lucen las cosas; la arrogancia de la vida o el acumular cosas, la apariencia de vida.
¿Mundanalidad? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo (x3).
Esto es exactamente el corazón de la filosofía mundana. Lo que cualquier persona mundana busca. Lo que cualquier publicidad te vende. ¿Vanidades, Cosmopolitan, QuéSéYoCuál revista? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo.

¿Cómo nos afecta esta influencia?
Piensa en tu esposo, tus hijos, tus padres, tus amistades, tu apariencia…
De tu ESPOSO: Si es importante cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo, luego entonces pondré ciertas presiones sobre mi esposo. ¿Qué clase de marido quiero?
De tus HIJOS: Por supuesto, que mis hijos me quieran, por tanto seré permisiva; o al revés, controladora total (solo mami sabe todas las cosas). ¿Qué me hace lucir mejor como madre? Etc. ¿Alguna ves han pasado vergüenza en público por causa de alguno de sus hijos? ¿Alguna vez te haz “pescado” pensando en cuando ellos crezcan y trabajen y que tú puedas irte de vacaciones largas? ¿O te puedas comprar aquel traje soñado?
De tus PADRES: Los extremos se tocan, ¿recuerdan? Buscar su aprobación o evitar visitarlos… ¿Por qué son necesarios los testamentos? ¿Has visto lo que sucede cuando muere alguien que tiene muchas posesiones?
O peor, padres que no dejan nada, el resentimiento que producen. Algunos incluso hasta hay que hacerse cargo de ellos…
De tus AMISTADES: Buscaré amigas que confirmen mis gustos y elecciones y preferencias porque eso me hace sentir bien. No quiero a nadie que me ande interrogando.
De tu APARIENCIA: ¿Lucir mejor comparado con quién?

Amadas, tener amistad con el mundo es tener una mantra [pensamiento repetitivo]: sentir mejor, lucir mejor, tener más. Esta mantra dará color a como nos relacionamos con toda aquella gente con la cual somos llamadas a hacer la paz entre Dios y el hombre.
Las cosas no suceden solas. Aprendamos a tratar a los demás otorgándoles la preferencia, humillarnos y que otros suban.
Un enemigo es alguien antagonista, hostil, contrario…
enemigo, ga
Del lat. inimīcus.
1. contrario (‖ que se muestra completamente diferente).
2. Dicho de una persona o de un país: Contrarios en una guerra.
3. Persona que tiene mala voluntad a otra y le desea o hace mal.
4. Conjunto de personas o de países contrarios a otros en una guerra.
5. En el derecho antiguo, hombre que había dado muerte al padre, a la madre o a alguno de los parientes de otro dentro del cuarto grado, le había acusado de un delito grave, etc.

¡Amadas! Somos llamadas a ser enemigas del mundo.

¿Por qué el llamado tan apasionado de Santiago? No sabemos si los lectores estaban alejándose abiertamente de Dios, pero su tendencia a imitar al mundo al discriminar ricos y pobres (2:1-13), al hablar negativamente de otros (3:13-12), al demostrar celos amargos y ambición egoísta (3:13-18) y al perseguir sus propios placeres destructivos (4:1-3) son fuertes indicadores.
Santiago eleva el estandarte para que los hermanos vean lo que realmente significa su comprometida conducta. Dios no tolera rivales. Cuando un creyente se conduce mundanamente, demuestra que, hasta cierto punto, su alianza está más con el mundo que con Dios.

5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?

¿Crees que puedes ser morada del Espíritu Santo y al mismo tiempo ser amiga del mundo?
El verso explica por qué coquetear (flirtear) con el mundo es un asunto serio al recordarnos que Dios es celoso, que demanda de nosotros alianza total, sin reservas e inamovible. Dios es celoso de Su gloria, mostrada en nosotros mediante nuestra humildad.
celo
Del lat. zēlus ‘ardor, celo’, y este del gr. ζῆλος zêlos, der. de ζεῖν zeîn ‘hervir’.
1. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.
2. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
3. Envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio o pretendido llegue a ser alcanzado por otra persona.
4. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.
coquetear
De coqueto.
1. Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados.
2. Procurar agradar a muchos a un tiempo.
3. En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse.
4. Dicho de una persona: Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo.

Gracias al Señor que tenemos el siguiente verso:

6Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.7Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.
Por supuesto que Dios se opone al orgulloso, ¡porque el orgulloso se opone a Dios!
¿Por qué da mayor gracia? Porque somos adúlteros y la necesitamos!
La gracia de Dios es completamente adecuada para llenar los requisitos impuestos por Su celo. Nuestro Dios es “fuego consumidor” pero también es misericordia, gracia, amor, y siempre dispuesto a suplir en abundancia todo lo que necesitemos para cumplir sus demandas de todo o nada. Agustín: “Dios da todo lo que demanda.”

Ahora bien, la gracia del Señor demanda respuesta: la respuesta de la humildad. (Proverbios 3:34 Ciertamente El se burla de los burladores, pero da gracia a los afligidos; Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia-RV601 Pedro 5:5 Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES).
El don de la gracia que sostiene es disfrutada solo por aquellos dispuestos a admitir su necesidad y aceptar el regalo. Vale la pena mencionar que en escritos griegos el orgullo (gr. hyperephania) se asociaba a celos y envidia.
Quizás Santiago quiera hacernos ver la condenación implícita de estas celosas y egoístas personas que ha criticado en 3:13-4:3

Lo que Santiago escribe a continuación es muy parecido a 1 Pedro 5:5-9. El paralelo sugiere que había un llamado general temprano al arrepentimiento en la Iglesia primitiva.
someter
Del lat. submittĕre.
1. Sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción.
2. Conquistar, subyugar, pacificar un pueblo, provincia
3. Subordinar el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.
4. Proponer a la consideración de alguien razones, reflexiones u otras ideas.
5. Encomendar a alguien la resolución de un negocio o litigio.
6. Hacer que alguien o algo reciba o soporte cierta acción.

7Por tanto, someteos a Dios.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.

Someterse a Dios es colocarnos bajo Su Señorío, es decir, comprometernos a obedecerle en todas las cosas. “Ponernos bajo la orden de” (hypotasso), esto es, una jerarquía de autoridad. Nos encontramos bajo la autoridad de Dios nos sometamos o no, algo en lo que nadie quiere pensar. De hecho la esencia de la incredulidad es no someterse a la ley de Dios (Romanos 8:7) ni a Su justicia (Romanos 10:3). Como creyentes queremos someternos a la autoridad divina pero luego hacemos amistad con el mundo, perdemos poco a poco el compromiso…por tanto, someteos a Dios. ¿Recuerdan el himno “Yo me rindo a El?”

Mis hijos están bajo mi autoridad quieran o no quieran. Pero el nivel de paz que hay en mi casa depende del grado de sumisión de ellos a mi autoridad.

Cuando Santiago habla de conflictos y guerras entre creyentes, está diciendo “¿Saben cómo arreglar esto?” Sométanse a Aquel bajo cuya autoridad ya están y les irá bien porque estarán viviendo esa realidad.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros. Resistir es permanecer firmes, no significa hacer una llave de Jack Veneno o poner una trampa, etc., ¡no seamos tontas!

Pensemos un poco: tal parece que la simple resistencia es suficiente para que el enemigo se aleje en busca de otro blanco. Esto debiera enseñarnos lo sencillo que es cuidarnos, y al mismo tiempo enseña la multitud de gentes que ni siquiera lo intentan. Ahora bien, la resistencia es pasiva, pero la asistencia es activa.

Resistir es permanecer firmes bajo la autoridad divina haciendo lo que es bueno, agradable y perfecto, la voluntad divina. Permaneciendo cerca de Dios.

8Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros.
Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.

¿Está Dios alguna vez lejos? No. Nunca. Pero muchos tienen esa percepción, en especial cuando están en pecado: “Dios no sabe” “Dios no ve.” Error. Si vives en orgullo, caminas en orgullo, abrazas lo mundano, quieres parecerte a todo el mundo, entonces te dices a ti misma que Dios está lejos, quieres persuadirte de ello.
Si te acercas a El y a Su Palabra, a la comunión de creyentes, a la oración, te darás cuenta que El siempre ha estado cerca de ti todo el tiempo.

Lavar → manos → pecadores;
y purificar → corazones → doble-almas!

Santiago sigue viendo a sus lectores como creyentes, pero en necesidad de ser despertados de una conducta comprometida. Lavar las manos, un acto externo por hacer y una referencia al ceremonial del AT. Purificar los corazones, un acto interno cuando resbalamos en pecado.
Ser hacedores y al mismo tiempo cuidando la motivación de lo que hacemos.
Humillándonos delante de Dios, reconociendo lo que hemos hecho con nuestras manos y lo que hemos cometido con el corazón.
“Doble ánimo”, doble mente, captura de nuevo el motivo principal que hemos visto en toda la carta. Una fe vacilante, alguien que pretende ser amiga de Dios y amiga del mundo al mismo tiempo, un conflicto a nivel muy básico de alianza que nuestro celoso Dios simplemente no tolera. Como creyentes, vivir al final de los tiempos significa vivir en la sobreposición de dos reinos, el reino de Cristo y el reino de Satanás, la esfera del Espíritu y la esfera de la carne.
Permitir que el mundo nos aleje del compromiso absoluto de una sola mente con Dios es dividir nuestra lealtad, ser de doble mente, ser inestables en lo espiritual.

9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.
10Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará.

Afligirse, lamentarse y llorar ¡de nuestro pecado! Ir a lo profundo y lamentarnos, muchos hay que admiten ser pecadores pero que nunca se han afligido por ello, porque han perdido la visión del Dios Altísimo. Tu pecado no hará mella a menos que creas que aflige a Dios. Y que esto te importe. Y muchos lo hacemos una vez y ya. Amadas, hemos de continuar siendo verbos de arrepentimiento de nuestros repetidos pecados y humillarnos y pedir a Dios por Su gracia, porque cuando veo mi adulterio en una área entonces descubriré otra.
Bienaventurados los humildes porque ellos heredarán la tierra. Los cielos y la tierra pertenecen a los humildes. La tierra, porque no hay nada que los atrape. Los cielos, porque es su lugar de felicidad y satisfacción.
La filosofía del mundo insiste en que si te sientes bien, luces bien y tienes un montón de cosas tu vida será exactamente lo que deseas, tu mejor vida ahora. Amadas, el alma está hecha para la eternidad, no para lo temporal.
Sentirse bien, lucir bien, tener mucho, no satisface aquella necesidad que solo puede ser satisfecha por el Padre en la persona de Su Hijo.

Al exhibir celos amargos, ambición egoísta, al no ser hacedores de la Palabra, al tener una doble lengua, o al tener disputas violentas unos con otros, somos culpables de esta actitud de doble mente.
Hemos de arrepentirnos tanto de esta conducta externa -lavar nuestras manos- como de la interna que produce tal conducta -purificar nuestros corazones (Números 31:23; 2 Crónicas 29:15; Isaías 66:17; Salmo 24:3-4).

La filosofía hedonista típica es “comamos y bebamos que mañana moriremos” una visión que ignora por completo la realidad del juicio de Dios. Pero incluso el creyente comprometido puede deslizarse en una actitud casual hacia el pecado, quizás presumiendo demasiado de la gracia de Dios y Su naturaleza misericordiosa.

Santiago quiere que veamos el pecado como es: ruptura seria de nuestra relación con un Padre amoroso, ruptura que si no es curada conducirá a desastre temporal y espiritual.

Pablo habla de gozo.
Pero el gozo de Pablo se refiere al gozo que proviene de darnos cuenta que nuestros pecados han sido perdonados en Cristo.
Santiago nos advierte del gozo pasajero y superficial derivado del pecado.
El verdadero gozo no será nuestro si ignoramos o toleramos pecado. Solo habrá gozo si encaramos la realidad de nuestro mal, lo traemos delante de Dios en arrepentimiento y humildad y experimentamos la obra de limpieza del Espíritu.

Humillarnos delante del Señor es el camino obvio para experimentar la gracia. Es reconocer nuestra pobreza espiritual, reconocer nuestra desesperada necesidad de la ayuda de Dios y someternos al mandato de Su voluntad en nuestras vidas.
Si intentamos auto exaltarnos apoyados en nuestra capacidad, estatus, dinero, el fracaso será inevitable y hasta condenación -Dios nos humilla.
Santiago establece este punto cuando estimula al humilde a jactarse en su exaltación y al hermano rico en su humillación (1:9-10).

¿Qué idea tenemos del cielo? ¿Cómo piensas acerca del mundo?
Nuestra idea del cielo revelará a qué nos aferramos en esta vida.
Si amistad con el mundo es enemistad a Dios, entonces amistad a Dios es enemistad al mundo. ¿Te incomoda pensar así?
¿Te das cuenta que mientras más parecida a Cristo, más diferente serás a los ojos del mundo? Saben, hemos de aprender a vivir con esa leve incomodidad, como peregrinos que somos, llegará un día en que todo será nuestro, cielos nuevos y tierra nueva, donde no seremos más extranjeras.
Busquemos santidad no importa el precio, incluso si quiere decir que los demás no están cómodos a nuestro alrededor; incluso si tenemos que elegir cosas que los demás no escogerían. Esto es un buen indicador. Significa que estás haciendo amistad con Dios y cultivando enemistad a filosofías mundanas.

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Apuntes a Santiago. 3:13-18

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TEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 3:13-4:10

Tener conocimiento de algo es muy distinto a saber qué hacer con ese conocimiento. Desde muy antiguo se conoce que la verdadera sabiduría no es algo intelectual, sino de conducta, observen la pregunta y la respuesta del mismo Santiago.

Tanto el Antiguo (AT) como el Nuevo Testamento (NT) ponen muy claro que hay dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios, la sabiduría de abajo y la sabiduría de lo alto.
“Sabio” y “sabiduría” aparecen unas 300 veces en el AT, 100 de ellas solo en Proverbios.
En Eclesiastés, la sabiduría de la cual habla Salomón tiene una perspectiva humana, muestra la inutilidad, insensatez, frustración y futilidad de la sabiduría humana sin Dios (Eclesiastés 1:16-18); sin embargo cuando Salomón escribió parece que no se había entregado al Dios que sabía era la única solución para sus necesidades más profundas, pues cínicamente alaba a los “muertos más que a los vivos y mejor todavía a los no nacidos” (4:2-3).
Esta no es la sabiduría que el Señor desea y proporciona a Su pueblo.
La verdadera sabiduría, la sabiduría de lo alto, no es cuestión de cuánto se sabe, sino de cuánto se confía, se ama y obedece al Señor.

Muchos comentaristas y traducciones continúan la tradición de hacer una pausa significativa entre el capitulo 3 y la primera porción del capítulo 4. Sin embargo, una mirada más profunda revela la conexión existente entre los dos párrafos: la paz. El autor está preocupado por el celo negativo -la envidia- que caracteriza la sabiduría “terrenal” que exhiben y que está produciendo contenciones amargas en la comunidad. Luego de la primera pregunta Santiago llama a sus lectores a demostrar la realidad de su sabiduría en humildad y buenas obras.
Esto conduce al contraste entre dos clases de sabiduría:
(a) la sabiduría equivocada caracterizada por envidia, egoísmo y desorden: lo opuesto a la paz; ausencia de paz es el tema principal en 4:1-3
(b) la sabiduría correcta caracterizada sobre todo por ser amante de la paz (el primer fruto especifico de la misma), algo que Santiago subraya al concluir en su bendición final a los que hacen la paz (v.18).

13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?
Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Observen cómo sigue hilando el tema de la fe genuina: no hay doble mente, no hay doble estándar, no hay doble lengua. Ahora enseña sobre dos tipos de sabiduría y más adelante sobre dos tipos de amistad (amistad con el mundo o amistad con Dios).
¿Quién es sabio..? ¿No debiera ser quien enseña? Pero la reveladora respuesta es “no importan tus palabras, son tus obras hechas en sabia mansedumbre.”
Santiago va directo al punto: tu buena conducta o el estilo de vida que agrada a Dios, la actitud de corazón necesaria para las obras que haces, así que echemos un ojo a esta palabra “mansedumbre.”

En inglés aparece la palabra meekness, que también se traduce como “humildad.”
mansedumbre
Del lat. mansuetūdo, -ĭnis.
1. Condición de manso.

humildad
Del lat. humilĭtas, -ātis.
1. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
2. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.
3. Sumisión, rendimiento.

¿Cuáles son los indicadores de una persona sabia y entendida?
La realidad es que tenemos la tendencia a dar montones de opiniones, consejos, somos rápidas para hablar, lentas para oír… ¿Por qué? Porque creemos que si hablamos mucho la gente pensará bien de nosotras, “ella conoce lo suyo” y por el estilo así que tratamos de convencer a los demás desatando la lengua.
Pero Santiago es muy claro: Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. He ahí la respuesta.

Hacemos buenas obras para demostrar nuestra fe. Nuestros actos de obediencia a Dios, realizados consistentemente día tras día, son lo que dan forma a la buena conducta de una persona sabia. Santiago ahora va un poco más allá: obras hechas en mansedumbre. ¿Buscaron la definición?
Sumisión, moderación, soportar daño con paciencia y sin resentimiento, gentileza, humildad… Hay dos cosas claras aquí:
(a) la verdadera sabiduría produce buenas obras y
(b) la verdadera sabiduría produce humildad

Pues bien, la palabra utilizada en el texto (griego praütes) -humildad- no tiene connotación de debilidad como en nuestro idioma, sino más bien de poder bajo control (de hecho se empleaba para referirse a un caballo salvaje que ha sido domesticado y ahora es de provecho). Luego equiparamos mansos con mensos, debilidad, cuando mansedumbre es todo lo contrario a debilidad! Una persona mansa no es alguien a quien se atropella como si nada, una persona mansa es alguien que ejerce control de su fortaleza y poder; ser manso es tener gracia, y dirigir el ejercicio de esa gracia hacia Dios.
Es ese temperamento de espíritu en el cual aceptamos Su liderazgo sobre nosotros como bueno y por tanto sin resistencia.

¿Por qué es importante que obremos en mansedumbre?
Porque eso fue lo que Cristo hizo. De hecho El se describió a Sí mismo de este modo (Mateo 11:29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS).
Si volvemos atrás a las definiciones, gentileza, humildad, sumisión, soportar con paciencia y sin resentimiento, aceptando las normas de Dios como buenas y sin resistencia… Así fue el Señor. Incluso en la cruz: no la mía Padre, sino sea hecha Tu voluntad… Esto es mansedumbre.
Mansedumbre no es debilidad. Es fortaleza bajo control. Es esta actitud: no mi voluntad Padre, sino la Tuya.

De modo que la insistencia de Santiago en que la sabiduría sea probada por la clase de vida que tengamos concuerda con la idea de sabiduría del AT. (Proverbios 1:7 El temor del SEÑOR es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción). Recordemos, sabiduría comienza temiendo a Dios; nos capacita para discernir lo que es “recto y justo” (Proverbios 2:9 Entonces discernirás justicia y juicio, equidad y todo buen sendero) y nos conduce a “caminar en los caminos de buenos hombres y mantenernos en los senderos de los justos: (Proverbios 2:20 Por tanto andarás en el camino de los buenos, y guardarás las sendas de los justos).

14Pero si tenéis celos amargos y ambición personal [egoísta] en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
15Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica.
16Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.

El v.14 es la antítesis al reto de Santiago. Alguien que tiene (alberga) celos amargos y ambición personal [egoísta] en el corazón vive una mentira: dice que es sabia pero se conduce de una manera que niega esa verdad. No toda ambición es egoísta, no todo celo es pecaminoso, pero si te quieres elevar por encima del otro…
albergar
Quizá del gót. *haribaírgôn ‘alojar una tropa’.
1. Dar albergue u hospedaje a alguien.
2. Mantener o fomentar en el corazón o en la mente un sentimiento o una idea.
3. Servir a alguien de albergue o vivienda.
4. Encerrar o contener algo.
5. Tomar albergue.

Si la humildad denota a la persona sabia, luego entonces estas cualidades negativas excluyen a alguien como sabia.
¿Celos amargos? = Envidia. El tipo de sentimiento que la gente exhibe cuando otra persona pone en tela de juicio las ideas propias y obtiene algún beneficio con ello (Hechos 5:17…se llenaron de celo; 13:45 Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decía).

¿Qué hace el humilde? Soporta con paciencia y sin resentimiento.
¿Qué hace el envidioso? Se amarga y apega al daño hasta crear resentimiento.
¿Qué hace el humilde? Acepta como buenas las normas de Dios.
¿Qué hace el envidioso? Resiente el avance de otros.
¿Qué hace el humilde? Principal y primeramente todo es Dios.
¿Qué hace el envidioso? Principal y primeramente todo es yo mismo.

Albergar es literalmente tirar un ancla, de modo que si guardamos celos amargos y ambición egoísta estamos anclando en el corazón tales actitudes y resolviendo a través de ellas: en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
¿A qué me aferro? ¿Cuáles son mis anclas?
¿Me he anclado en algún resentimiento?
¿Tengo algún resentimiento porque a otra le va bien y a mí no?
¿Cuál es mi fin principal: el reino de Dios o el reino de mi persona?

Queridas, como mujeres sabemos que esta es una pieza difícil de masticar. Porque tenemos la tendencia a estarnos comparando unas con otras, solo hay que ver las estadísticas de cirugía plástica nacionales… empiezan a compararse, aparecen los celos, se amargan, luego se airan…y algunas llegan a encontrar muerte inclusive. Un sendero muy peligroso.
Observen la advertencia de Santiago: no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
¡Confiesa al Señor! Admite que tienes un ancla. Pide sabiduría, pide Su perspectiva y pide que cambie tu corazón.

La verdadera sabiduría no es producto del mero esfuerzo o estudio intelectual: es un don de Dios (Proverbios 2:6 Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia). Pero la sabiduría de celos amargos y ambición personal tiene exactamente otra naturaleza y origen, es terrenal, natural [carnal] o no espiritual, y diabólica. Santiago hace la descripción en orden progresivo hasta el clímax, en oposición a la sabiduría que es de lo alto: celestial en naturaleza, espiritual en esencia y divina en cuanto a su origen.

Con el “porque” que conecta el v.16 con el v.17 Santiago justifica el duro veredicto que hace ahora sobre la falsa sabiduría, reitera que donde hay celos y ambición egoísta el resultado es confusión (caos; doble mente; doble lengua) y toda cosa mala (maldad, en otras versiones), inestabilidad e inquietud.
La misma clase de confusión presente en iglesias donde la gente persigue sus propios intereses en lugar de buscar el bien de la comunidad como un todo. Cualquier creyente que se jacte de sabio y entendido está en peligro, en especial líderes.

17Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.

Santiago continúa operando bajo el entendimiento bíblico de sabiduría como don de Dios básico que tiene efectos prácticos profundos en el estilo de vida de una persona.
La sabiduría verdadera se identifica por la calidad de vida que produce.
El primer atributo, pureza, connota inocencia y sin culpa moral (2 Corintios 11:2; Fil 4:8; 1 Tim 5:22; Tito 2:5; 1 Pedro 3:2; 1 Juan 3:3), motivada para la gloria de Dios y el bien de otros.
Las siguientes 7 cualidades de la lista son dimensiones específicas de esta pureza, dispuestas en tres grupos interesantes:
(1) las primeras 3 palabras empiezan con la misma letra y terminal casi igual: eirenike (pacífica o amante de la paz); epieike (amable, considerada, gentil); eupeithes (condescendiente, abierta a la discusión, no amenazante, sumiso).
(2) las siguientes dos palabras (misericordia y buenos frutos) están subordinadas a la calificación “llena de.” Pasa por alto ofensas rápidamente. ¿Buenos frutos? Recuerden el racimo de uvas… amor, paz, paciencia, benignidad, etc.
(3) las últimas dos palabras empiezan con la letra “a” y mantienen similaridad rítmica: adiakritos (sin vacilación, imparcial); anypokritos (sin hipocresía, sincero, auténtica, sin dramas).

Es posible que Santiago intenta contrastar las primeras 3 cualidades (pacífico, amable, condescendiente) con el opuesto de envidia, celos y ambición personal gobernado por sabiduría demoníaca, para dar fuerza a su punto teológico.
En el segundo grupo de virtudes, recordemos que nuestro Señor frecuentemente subrayó la misericordia como fuerte indicador de una persona piadosa (Mateo 5:7; 18:21-35; 23:23; Lucas 10:37). Bueno, Santiago nos dio su propia definición: misericordia es amor por el prójimo que se muestra en obras (2:8-13).

La persona caracterizada por sabiduría de lo alto será alguien estable, de confianza, transparente -la clase de persona que de modo consistente manifiesta las virtudes de la sabiduría, alguien a quien uno puede acercarse en busca de consejo.

18Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.
¿Perciben la diferencia? Santiago no dice los que mantienen la paz (peacekeepers) sino los que hacen la paz (peacemakers), lo mismo que Jesús en el Sermón del Monte. Somos llamadas a hacer la paz entre Dios y los hombres al compartir el evangelio y entre hombres y hombres como señal de ese mismo evangelio.
Reconciliación vertical y reconciliación horizontal.

¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?
Los que mantienen la paz son como la ONU, evitan confrontaciones, conflictos, etc., a toda costa. No van a la raíz de los problemas, se quedan en la superficie. Mantienen la paz. Soluciones a corto plazo de conflictos prolongados. Es el camino de la menor resistencia. El producto de una visión centrada en mí persona.
En casa, por ejemplo, lo fácil que es apartar los niños y mandarlos a cuartos separados…mantiene la paz, se hace el silencio, pero el problema sigue ahí, no resuelto. Hacer la paz es mantenerlos juntos, confesar, buscar perdón y reconciliación de modo que se honre a Dios y se honren unos a otros; ¡claro que es más difícil y toma tiempo! El producto de una visión centrada en Dios y en otros.
Mantener la paz es tener una visión corta; vivir el momento. Es algo pasivo, evitar explosión y punto. Conflict-avoidance.
Hacer la paz es tener visión a largo plazo. Es activo, busca restauración de relaciones. Conflict-resolution. El sendero del discipulado.

…un video y se haga la paz… ¿te caracteriza esto como madre? ¿como esposa?
alguien que hace la paz no tiene anclas, sigue navegando en el mar de la vida, arraigado por fe en Cristo y Su Palabra.

El efecto del don de la sabiduría es el de hacernos más humildes, más gozosas (no gozonas, ojo), más santas, más prontas a percibir Su voluntad, más resueltas en su cumplimiento, y menos agobiadas (no menos sensibles sino menos perplejas) de lo que estamos ante las cosas oscuras y dolorosas de la vida en este mundo caído. El fruto de la sabiduría es la semejanza a Cristo -paz, humildad y amor (Santiago 3:17)- y que su raíz es la fe en Cristo (1 Corintios 3:18; cf. 1 Timoteo 3:15) como manifestación de la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24, 30).
Por lo tanto, el tipo de sabiduría que Dios espera poder dispensar a quienes la piden es una sabiduría que nos liga a El, una sabiduría que ha de encontrar expresión en un espíritu de fe y en una vida de fidelidad. Procuremos que nuestra búsqueda de sabiduría sea búsqueda de estas cosas y que no frustremos el propósito sabio de Dios descuidando la fe y la fidelidad con el fin de perseguir un tipo de conocimiento que en este mundo no nos ha sido dado poseer.

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Apuntes a Santiago. 3:1-12

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TEMA 7. FE GENUINA Y OBRAS. 3:1-12

La lengua es uno mismo. Muestra lo que hay en el corazón, es decir, a la persona verdadera. Además, el mal uso de la lengua es la manera más fácil de pecar.
En la Escritura la lengua es descrita como malvada, engañosa, perversa, inmunda, corrupta, aduladora, difamante, chismosa, blasfema, insensata, jactanciosa, amargada, maldiciente, contenciosa, sensual, vil… y la lista no termina!

Hasta ahora Santiago ha venido enfatizando que hay un tipo de hombre (o mujer) que reconoce la existencia y hasta cree en Dios, pero actúa como si no hubiera Dios, es decir una persona atea en la práctica.

¿Por qué debieran importarnos nuestras palabras?
“Las palabras también son obras.” Y obras muy significativas, Jesús mismo señala que serán la base para el juicio divino escatológico (Mateo 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado). Una manera de hablar recta manifiesta un corazón recto. Una naturaleza transformada producirá una conducta transformada, y la nueva conducta implica una nueva forma de hablar, hablar que corresponde con la vida salva y santificada que refleja la naturaleza santa de Quien ha dado la nueva vida.

La Escritura contiene muchas verdades que a primera vista parecen ser contradictorias a nuestra mente finita. Por ejemplo:
> escogidos para salvación por la gracia soberana de Dios antes de la fundación del mundo; sin embargo, hemos de ejercer fe a fin de ser salvos.
> guardados seguros en Cristo por decreto soberano de Dios pero hemos de perseverar en fe.
> podemos vivir en santidad gracias al poder del Espíritu Santo; sin embargo se nos manda a obedecer.
> padecemos pruebas y hemos de soportarlas.
> recibiremos la Palabra; sin embargo hemos de recibirla.
> amables con los necesitados sin mostrar parcialidad; sin embargo hemos de ser amables sin mostrar favoritismo.
> produciremos buenas obras; sin embargo hemos de producirlas.

Donde hay fe genuina, activa, y transformación espiritual, esas cosas y muchas otras serán el resultado y han de ser el resultado.

Santiago ahora nos ofrece otra de esas realidades: el verdadero creyente poseerá una lengua santificada y sin embargo ha de mantener una lengua santificada.

1Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

Didaskaloi (maestros) se empleaba a menudo para referirse a rabinos y a cualquiera que desempeñara funciones de enseñanza o predicación, pero vean que Santiago está hablando a todos en general (hermanos míos, muchos de vosotros), es decir a alguno que se levanta y quiere enseñar la verdad de Dios a otras personas.
Señala que hay un riesgo. ¿Por qué?
Muchos quisieran ser maestros, interesante, porque la gente tiende a respetar a esa persona, al maestro lo tratan con honor, un buen maestro marca vidas, ¿qué mejor que pararse al frente y abrir la palabra de Dios y compartir con otros?

Saben, pasé unos 20 años dando clases en la universidad, y en los primeros años, la fama que tenía es que “nadie entendía nada.” La materia era compleja, pero mi error era asumir que el estudiante conocía lo que se supone debía haber conocido en materias previas. No era así.
Esto me enseñó a desarrollar compasión por mis estudiantes, utilizar tiza y pizarra (poner imágenes en un proyector era muy abstracto). Sin embargo, también debía preparar conferencias para especialistas de otras áreas, a los que también debía tratar con compasión y respeto, la segunda lección. Siempre, siempre, respetar tu audiencia significa prepararse con anticipación suficiente, escudriñar la literatura pertinente, pensar las posibles preguntas, tener objetivos precisos al inicio y colocar conclusiones breves y concisas al final.

Aplicado a la enseñanza de la Palabra de Dios me he dado cuenta que además de compasión y respeto, el maestro debe aprender a no ser miedoso (por lo menos hasta cierto punto). No es posible andar con miedos a la hora de enseñar lo que Dios dice que hay que enseñar. Por eso hay que tener balance: conocimiento y amor.
Lo que sí es necesario es temor. Temor a Dios. No miedo a la opinión de la gente sino temor a Dios. Nos debe importar mucho que si vamos a hacer algo para Dios lo hagamos bien, lo preparemos bien, lo estudiemos bien, profundicemos bien. Enseñanza de la cual daremos cuenta.
¿Qué dice Santiago? sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

2Porque todos tropezamos de muchas maneras. Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Observen que Santiago habla en plural, se incluye. Somos más susceptibles a juicio porque nos enfrascamos con regularidad en la actividad más proclive a pecar: el discurso mismo.
Multitud de maestros hay que buscan manipular, utilizan humor, contar historias, hipérbole (exagerar cosas), todo con tal de ganar la atención de la audiencia, mantenerla despierta o interesada sin que necesariamente desarrolle entendimiento en lo que se dice…

Santiago no está colocando obstáculos a ser maestros, las iglesias necesitan maestros y maestras, enseñar es un don espiritual. Si tú tienes es don, olvídate que eso es lo que no podrás dejar de hacer. Y si eres fiel en las pequeñas cosas, pues eso es lo importante, es lo que te ayudará a crecer como persona y como maestra.

3Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo.
4Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad del piloto quiere.
5Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!
6Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.

Es decir que ¿si controlamos nuestra lengua seremos perfectas? No. Ya vimos que esta palabra significa “madurez.” Santiago nos informa que seremos mujeres cristianas maduras en la fe si somos capaces de controlar nuestra lengua.
Para ello nos da un par de ilustraciones poderosas pero advierte “presta atención no al gran problema, sino a la pequeña cosa que está causando la mayoría del problema.”
Y luego una imagen terrible. Un mundo de iniquidad, encendidas por Gehenna (valle de Hinon -destrucción e idolatría, fuera de Jerusalén, tiradero de basura siempre encendido, gusanos, etc.) que contamina todo. La representación visual de un lugar adonde nadie quiere ir, mucho menos vivir.

7Porque todo género de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género humano,8pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.
9Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios;10de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
11¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga?
12¿Acaso, hermanos míos, puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.

¿Cuál es la respuesta a estas preguntas? Claramente no.
En el Cap. 1 “no tengas una doble mente.”
En el Cap.2 “no tengas un doble estándar: no pienses que alguien vale más que otro.”
En el Cap.3 nos dice “no tengas una doble lengua.” No digas una cosa y luego te das la vuelta y dices otra cosa.

¿Ven el reto ahora? Tenemos una doble lengua. Porque nuestras palabras tienen poder (Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto) (¿notan la doble lengua aquí?). Un verso escalofriante y al mismo tiempo de esperanza porque si la muerte y la vida están en la lengua luego entonces quizás pueda yo escoger palabras de vida y comer ese fruto.
Nuestras palabras tienen poder, un doble poder: el poder de crear y el poder de destruir. Observen que las palabras de Dios son como las nuestras y no son como las nuestras. Una de las maneras de no ser como las nuestras es lo que dice la Escritura: la hierba se seca y la hoja se cae pero la Palabra de Dios permanece para siempre. Su Palabra permanece. Afortunadamente nuestra palabra no permanece mucho tiempo o seguiríamos hiriendo gente por siempre y siempre. Tenemos la oportunidad de cambio, de reflejar un corazón transformado, pero la Palabra del Señor permanece para siempre.

Cuando Dios habla, ¿qué sucede? Donde no había nada ahora existe todo (Génesis 1). Las palabras de Dios tienen poder milagroso para crear y destruir.
Nuestras palabras tienen poder también, piensa un segundo. Ahora bien, no tienen poder similar a las palabras de Dios. Luego hay confusión en las filas cristianas, muchos creen que ciertas palabras tienen más poder que otras y al estar orando repiten estribillos como “en el nombre de Jesús…” como si al decir esto Dios estuviera más obligado a obrar lo que decimos, o repiten “oh Señor, estamos aquí reunidos en Tu nombre…” así que ahora Tú tienes que obrar y hacer lo que pedimos.
¿Tiene sentido esto?
¿Nuestras palabras harán que algo milagroso suceda?
Esto se parece bastante a idolatría…
Amadas, nuestras palabras no tienen poder similar a las palabras de Dios, pero aún así impactan a las personas que nos escuchan. No es poder sobrenatural pero es poder real. Nuestras palabras tienen poder para destruir. Por ejemplo:

Chisme. Chisme y calumnia destruyen el carácter. No hay vía más rápida. La gente cree las cosas que digamos de otros. ¿Por qué lo hacemos? Porque nuestros corazones no siguen la ley real, porque no elevamos al otro por encima de nosotros sino que nos elevamos a nosotros mismos.

Crítica. Crítica destruye relaciones. Destruye la confianza de otros, si creciste con padres criticones sabes exactamente lo que estoy diciendo.

Sarcasmo. Sarcasmo destruye confianza. El otro nunca sabe que terreno pisa, si lo que tú dices va en serio o es broma. Si escarbas un poco, te darás cuenta que la persona sarcástica en lo secreto se cree más lista que los demás, que su humor es un poco más sutil, etc. Las personas se sienten inseguras a su alrededor, porque no saben si habla en serio o no. No es difícil ser sarcástica, es mucho más difícil aprender gentileza.

Elevar la voz destruye comunicación.

¿Se dan cuenta que cualquiera de estas cosas me eleva por encima de otros o pone a los demás en situaciones débiles? ¿Los pone en desventaja de modo que yo tenga ascendencia? En conflicto directo con la ley real.

Pero hay buenas noticias. Nuestras palabras también tienen poder para crear.

Honestidad. Hablar con honestidad crea confianza. Di lo que tengas que decir de manera no amenazadora. Desarrolla un lugar seguro: podrás dar cualquier opinión y será escuchada, sin retribuciones ni amenazas de unos contra otros. Aprende a escuchar, especialmente a personas de opiniones contrarias; nos moldea, nos conforma cuando oímos cómo razonan otros; bríndales un lugar seguro para hablar y decir lo que piensan, date oportunidad de escuchar, de ser lenta para hablar y no airarte.

Perdonar. Hablar de perdón crea sanidad. ¡Cuánto poder tienen nuestras palabras! Poder decir a otra persona que una está equivocada tiene poder. Y cuán difícil es admitir esas palabras. Y cuán fácil es hablar aquellas otras palabras que debilitan y rompen relaciones!

Alentar. Hablar de estímulo crea confianza. ¿Conoces a alguien que siempre tiene palabras de aliento? Tales personas son un ejemplo maravilloso, don del cielo. Una rareza, reconocemos que son verdaderas y nos atraviesan con su don.

Las palabras tienen poder para crear y poder para destruir. Oh Dios, bendito seas porque a medida que te conocemos Tú cambias nuestro hablar más y más en palabras de vida, palabras que edifiquen y den fruto (Colosenses 4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona).

Por último Santiago da el ejemplo de agua dulce y salada. Imposible sobreestimar la importancia de una fuente de agua dulce en la seca Palestina.
¿Cuál es la fuente de agua viva? Cristo, el Verbo -la Palabra- hecha carne.
En Cristo somos nuevas criaturas. No más doble mente. No más doble estándar. No más doble lengua.

perfidia
Del lat. perfidia.
1. Deslealtad, traición o quebrantamiento de la fe debida.

13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

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Apuntes a Santiago. 2:14-26

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TEMA 6. FE GENUINA Y ACCIONES. 2:14-26

14¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle?
15Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?

Santiago continúa el tema de que ser hacedores/fe conduce a hacer/obras. Aparentemente Santiago contradice a Pablo (Efesios 2:8-9). Sin embargo tal dicotomía entre fe y obras es inexistente.
Tanto Pablo como Santiago están de acuerdo que la base de la salvación es por sola gracia mediante la fe, donde las obras no son la base sino el necesario resultado de (Efesios 2:10).

dicotomía
Del gr. διχοτομία dichotomía.
1. División en dos partes.
2. Práctica condenada por la recta deontología, que consiste en el pago de una comisión por el médico consultante, operador o especialista, al médico de cabecera que le ha recomendado un cliente.
3. Bifurcación de un tallo o de una rama.
4. Método de clasificación que consiste en dividir en dos un concepto sucesivamente.

17Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

El pasaje contiene la prueba que une a todas lo demás que hemos venido estudiando: la prueba de las obras, o de la conducta justa que obedece la Palabra de Dios y manifiesta naturaleza piadosa (cf. 1:22-25); ya ha declarado que la salvación es regalo de Dios (1:17-18), y ahora muestra que hay una clase de fe que es aparente, una fe que no salva (cf. Mateo 3:7,8; 5:16; 7:21; 13:18-23 [parábola del sembrador]; Juan 8:30, 31; 15:6).
Las dos preguntas del pasaje (¿de qué sirve?) establecen la agenda para el resto del capítulo, de lo general a lo particular.

Santiago introduce cuatro ilustraciones para que observemos el contraste entre fe muerta, inútil, falsa, y fe genuina, activa.

si alguno de ustedes… la frase gobierna la interpretación del pasaje. Noten lo que Santiago no dice: no dice que esta persona tenga fe, sino que él/ella dicen que tienen fe.
El pasaje inicia describiendo la condición desesperada de un miembro de la comunidad: no tiene ropa ni comida del diario vivir, es un mendigo en pocas palabras. Y viene este otro, ve la necesidad, y en lugar de pre-ocuparse y llenarse de compasión, solo proporciona palabras muy piadositas.
Hechos 2:44-47 relata que como resultado de la fe en Jesucristo, fueron transformados de tal modo que a nadie le hacía falta nada, porque la verdadera fe produce esta clase de compasión y amor hacia las personas (1 Juan 3:17-18).
Sabemos esto. Nos disgusta la gente que habla y promete y luego no hace nada; nos disgusta estar entre gente así, especialmente cuando somos la parte que recibiría.

Es verdad que no estamos supuestas a llenar cada necesidad, pero la prueba es buena y válida, decir tan solo “oraré por ti” son palabras fáciles. El punto no es la forma, lo reprensible es que se trata de una cobertura funcional a la falta de obrar.
Amadas, lo que hacemos revela quiénes somos. Lo que hagamos revela nuestro corazón, revela nuestra fe. Falla en proveer para una necesidad obvia hace daño a quien necesita y levanta serias dudas sobre el estado espiritual de quien no hace nada para aliviar la necesidad (Mateo 25:42-43, las ovejas y las cabras).
El punto teológico es fundamental: palabras inútiles idénticas a quien dice tener fe pero no tiene obras. Fe sin obras es inútil, inactiva, inerte (nekros, cf. Romanos 7:8; Hebreos 6:1).

Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras [uno tiene fe, otro tiene obras].

¿A quién se refiere Santiago? Tú, alguien que definitivamente no es un aliado (v.20). Esta es la primera ilustración.
Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.

Emplea un recurso de argumentación muy usado en el mundo antiguo conocido como la diatriba. El recurso utiliza citas frecuentes de un interlocutor imaginario para ir contestando y avanzando el argumento propio.
Presenta un reto: “prueba esto… yo te mostraré mi fe por lo que hago” y esta palabra “mostrar” es importante más adelante.

19Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan.
Segunda ilustración, hace referencia a la creencia en un solo Dios. La Shema, la confesión que todo judío haría a diario, las primeras dos palabras de una sección de la Torah, el título abreviado como Shema de la oración que sería la pieza central de los servicios matutino y vespertino de oración judíos:
Deuteronomio 6:4 Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.
Shema Yisrael (o Sh’ma Yisrael; Hebrew: שְׁמַע יִשְׂרָאֵל; “Escucha, [Oh] Israel”).

Los demonios creen esto, y lo aborrecen. Conocen esto y lo aborrecen. Es decir que el puro conocimiento no sirve de nada. Hasta los demonios creen, y tiemblan. ¿Quieres saber por qué tiemblan? De puro miedo. Porque reconocen la santidad de Dios, Su justicia, y tiemblan de miedo (al menos exhiben reacción a su “fe”!)
¿Proclamas que Dios es uno? ¡Bien! “Es importante poseer buena teología, pero de nada nos sirve a menos que la buena teología nos posea a nosotros” (Mitton, citado por Douglas J Moo en The Letter of James). Que nuestra teología no se convierta en simple ejercicio verbal.
C.S Lewis: advertencia a nuevos creyentes al entrar a ministrar, temor a que el contacto frecuente con las “cosas sagradas” se convierta en rutina.

20Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?
Continúa la diatriba, ahora más enfocada al punto principal: que la fe sin obras es fe muerta. Nos ofrece ejemplos para ilustrarlo:

21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA, y fue llamado amigo de Dios.

Abraham el patriarca, figura prominente en la historia de Israel. Y por buenas razones. Recibió condición de justo por su fe, es el estandarte que ondea sobre su cabeza. Observen la nota: la fe actuaba juntamente con sus obras porque, en la carne, la ofrenda no tendría sentido; Abraham obedece y luego actúa. He aquí la imagen de fe genuina, activa.
Abraham fue declarado como justo en Génesis 15, antes del pacto de la circuncisión, antes del nacimiento de Isaac, antes del sacrificio de Isaac. Es decir que sus obras no le aseguraron justicia, creyó en Dios y esto le fue contado por justicia.

Es la misma idea de Santiago en el capítulo 1, cuando dice que la perseverancia es completada, llevada a madurez; en Abraham produce actos de obediencia conducentes a la madurez plena, como un músculo ejercitado cada vez más fuerte, así las obras de fe se ejercitan mostrando relación, amistad, con Dios.

¿Se han dado cuenta que la Biblia no habla de Dios como el amigo de Abraham, sino Abraham como amigo de Dios?

24Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.

Pablo y Santiago utilizan la misma palabra “justificado” pero de manera diferente.
Pablo la utiliza en sentido legal, como declaración de justicia delante de Dios. Fuera de Cristo somos incapaces de obtener justicia alguna; nacidos en iniquidad somos objeto de la ira divina, ese es precisamente el significado de la cruz de Cristo. El absorbió la copa de ira, pagó la pena y sufrió el castigo merecido por nosotros. No hay otra forma de ser declarados justos delante de Dios sino solo a través de la obra de Cristo. Es la cruz 100%. Justificados solo por fe en Cristo.

Santiago está de acuerdo. Utiliza la palabra como demostración de lo que se ve: nuestras obras, vida, obediencia, nos justifican en el sentido que demuestra lo que ya está ahí, fe válida y auténtica.
Efesios 2:8-10 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Es un regalo suplido por Dios, gratis: no algo ganado ni tampoco merecido. No el resultado de obras para que nadie se gloríe. ¿Ven el punto de Pablo? Fe y obras van juntas, fe verdadera produce obras que han sido preparadas de antemano, ineludibles porque si andamos en el Espíritu y Cristo mora en nosotras luego entonces produciremos fruto.
ineludible
1. Que no se puede eludir.

eludir
Del lat. eludĕre.
1. Evitar con astucia una dificultad o una obligación.
2. Esquivar el encuentro con alguien o con algo.
3. No tener en cuenta algo, por inadvertencia o intencionadamente.

O sea que como creyentes, importa todo lo que hagamos. Hemos sido perdonadas, todo pecado cubierto por gracia, pero luego olvidamos que somos llamadas a obediencia. Santiago pide coherencia, consistencia entre lo que hacemos y nuestra confesión de Cristo. Porque lo que hacemos revela quiénes somos, qué somos.

25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
El último ejemplo de Santiago, nada menos que Rahab. ¡Qué contraste! Rahab, mujer, gentil, prostituta… para que no nos perdamos con la inmaculada figura del Padre de la Fe, Abraham, y vayamos a creer que este tipo de fe es un imposible.
Necesitamos a Rahab.
Su compasión fue costosa, arriesgó todo lo que tenía, hasta su vida, para esconder los espías, porque tuvo temor de Dios Todopoderoso!
Cuánta ternura en Santiago, nos presenta el ejemplo de Rahab para que veamos que no se trata de “pedigree espiritual” sino de fe que es real y se manifiesta en sus actos, sus obras de obediencia.

26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta.
El resumen de Santiago: fe y obras en relación perfecta.
Examinemos nuestro corazón, preguntemos con temor y temblor, porque estamos bajo la bandera de la gracia; ¿hallaste inconsistencias? corre y confiesa delante de la cruz, que el Señor en Su misericordia nos revele fallos y negligencias y busquemos Su perdón.
(Mateo 7:24-29 la roca y la arena).

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Apuntes a Santiago. 2:1-13

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TEMA 5. FE GENUINA Y FAVORITISMO. 2:1-13

Hemos aprendido que la fe genuina es obediencia activa a la Palabra de Dios. Vimos la importancia de no solo escuchar sino de ser transformadas por la Palabra. Aprendimos que quienes actúan conforme a la Escritura serán bienaventuradas en lo que hacen, y examinamos diferencias entre religión falsa y verdadera. Santiago capitulo 1 termina en un reto, gastamos tiempo en nuestra apariencia exterior pero nos da mucho trabajo mirar en el espejo interno.
Ahora ampliaremos nuestra comprensión de fe genuina al estudiar la manera como tratamos a quienes estén a nuestro alrededor.

discriminar
Del lat. discrimināre.
1. Seleccionar excluyendo.
2. Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc.

acepción de personas
1. Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular.

1Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo con una actitud de favoritismo [sin acepción de personas].
2Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro [dedos llenos de anillos] y vestido de ropa lujosa [brillante, satinada], y también entra un pobre con ropa sucia [andrajoso], 3y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado; 4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos?
5Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?
6Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?

Ser hacedores de la Palabra (v.22), la perfecta ley (v.25), incluye compasión a los indefensos (v.27). Si favorecemos al rico y menospreciamos al pobre, contradecimos directamente este mandato central de la ley. Porque la ley, interpretada y aplicada por el mismo Jesús -Señor y Rey- es precisamente amar al prójimo (v.8; 1:25).
Luego entonces, discriminar al pobre es violar la ley y nos coloca en posición de ser juzgados por ella (v.9-13). Estamos engañados sobre la realidad de nuestra relación con Dios.

El punto principal del pasaje es la no discriminación. Santiago ofrece 3 razones específicas de por qué es maldad mostrar favoritismo al rico y discriminar al pobre.
a) Tal actitud entra en franca contradicción con la evaluación del mismo Dios, quien honra al pobre (v.5-6a);
b) Favoritismo al rico revela mentalidad servil -porque los ricos son los mismos que perseguían la comunidad cristiana (v.6-7);
c) Discriminar al pobre viola el mandato de amar al prójimo, la pieza central del resumen hecho por Cristo sobre la ley de Dios (v.8-13).

Tal parece que el problema era algo común. Santiago pinta la escena de una reunión de adoración cualquiera donde los ujieres -con aprobación tácita de los líderes- hacen acepción de personas.
Pero lo primero que vemos es que Santiago vuelve y llama “Señor” a su hermano mayor, y de hecho la traducción literal va más allá : “fe en nuestro Señor JC, la gloria.” ¿Por qué? Isaías 40:3-5 declara que JC “es la gloria del Padre.” Dios muestra Su gloria en la persona de JC (Hebreos 1:3a El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder).

¿Qué está haciendo Santiago?
Nos hace ver la maldad de atribuir gloria a los hombres (Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro [dedos llenos de anillos] y vestido de ropa lujosa [brillante]…). Piensen en el contraste: ambos, el rico y el andrajoso llegan al culto de adoración. En una iglesia pequeña todo el mundo se conoce, de modo que los personajes son visitantes a una iglesia de creyentes, ok?

Santiago nos pide que valoremos la reacción que tenemos con la gente que llega de visita a una de nuestras reuniones de adoración (¿eres de las que voltean la cabeza al menor ruido? ¿de las que siguen con la mirada quién entró al pasillo?).
En las antiguas sinagogas había muy pocos bancos, la mayoría o estaba de pie o sentada en el piso.
O sea que si le ofreces asiento al rico, estás desplazando a una de tu gente; mientras que al pobre lo mandas al rincón o que se acomode al lado de la banqueta donde reposas tus pies.

4¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos?
¿En qué consisten los malos pensamientos?
En asignar gloria al hombre, inmerecida por demás. ¿Por qué hacemos esto?
¡Porque queremos algo de ellos! Tiene algo que me puede beneficiar; el otro, en cambio, es un atentado contra mi seguridad… Hay un estándar pecaminoso para la toma de decisiones o para la sentencia final.

¿Peligro de mostrar favoritismo en una comunidad de creyentes?
Que estaremos enseñando algo que no es verdad acerca de Dios a quienes nos rodean. Somos primicias de Sus criaturas, ¿recuerdan?
La palabra “favoritismo” tiene una raíz griega que significa “examinar la cara” hacer juicio de alguien según su apariencia externa (vestido, color de piel, apariencia física; etnicidad, género, posición social…). La Escritura enfatiza que Dios es imparcial, no hace acepción de personas (Deuteronomio 10:17-18; Levítico 19:15; 19:18). Dios no es como nosotros. El no necesita ni obtiene nada de nosotros.
De modo que si nos comportamos así estamos enseñando una mentira acerca de Dios a quienes nos rodean, familia, trabajo, hijos.
Gálatas 3:28 describe esa comunidad donde no hay distinciones de ninguna clase.
Observen que hablamos de valores, mismo valor de hombres y mujeres delante de Dios.
Tendemos a gravitar hacia personas que vemos o pensamos son autoridad, o tienen algún don particular; estas personas reciben toda la atención pero la que trabaja con los bebés pues sigue allá, olvidada en un triste rincón…

favoritismo
De favorito e -ismo.
1. Preferencia dada al favor sobre el mérito o la equidad, especialmente cuando aquella es habitual o predominante.

Nuestra familia es la comunidad de fe más pequeña. ¿Se dan cuenta del peligro de favorecer a un hijo por encima de otro, o de compararlos? Luego pasa que alguno de ellos como que nos avergüenzan en público (o los hermanos se quejan), y es duro amarle igual que al otro que todo lo hace bien. ¿Ves el principio negativo? Obtienes algo de uno y pierdes algo con el otro; como madres hemos de esforzarnos para que cada uno de nuestros hijos sea el favorito, la favorita, porque eso ilustra el carácter de Dios.

Algunas conocemos el daño de no haber estado entre los favoritos de la casa; algunas el daño de haber estado.

Ok, no tienes hijos, pero sí padres. Es el mismo juego.
Si necesitas aprobación de uno de tus padres, tendrás favoritismo.
Si uno de tus padres requiere tu perdón, porque lo has dejado fuera… ama a tu madre como tu madre favorita, ama a tu padre como tu padre favorito. Así es como Dios nos ama, no según nuestras obras, sino según lo que El hace por nosotros.
La advertencia es a no tener un corazón dividido en nuestra relación con Dios y con los demás. El favoritismo mostrado revela la doble mente existente.
Conducta cristiana consistente proviene de un corazón y mente consistentemente cristiano.

5Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?
a) Tal actitud entra en franca contradicción con la evaluación del mismo Dios, quien honra al pobre (v.5-6a);
b) Favoritismo al rico revela mentalidad servil -porque los ricos son los mismos que perseguían la comunidad cristiana (v.6-7);
c) Discriminar al pobre viola el mandato de amar al prójimo, la pieza central del resumen hecho por Cristo sobre la ley de Dios (v.8-13).
Dios ha sido muy cuidadoso en proveer a los pobres, Cristo ciertamente lo hizo. Cristo tocaba a los pobres, los fariseos ni en sueños. Piensa: Cristo tocó a los intocables desde la cuna hasta la tumba, nació en un establo con un montón de pastorcillos mirando y murió entre dos ladrones. Cristo entendió a los pobres, les dignificó.
¿Percibimos a los indefensos a nuestro alrededor? ¿Buscamos a quienes nos necesitan, a quienes son pasados por alto?

6Pero vosotros habéis menospreciado [insultado, afrentado, deshonrado] al pobre.
En pocas palabras, ¿cuál es nuestra práctica diaria? (los que piden en la calle, los sirvientes, los empleados públicos, secretarias, etc.). Los saduceos eran un grupo de ricos y educados judíos, que quizás habían venido a menos debido a la persecusión, en el exilio, incapaces de reanudar el comercio con otros judíos… y Santiago les pregunta ¿por qué discriminan a los que tienen menos que ustedes?
Patrón clásico: los que no tienen, se sienten oprimidos, señalan a otros como inferiores y los discriminan. Amadas, no busquemos elevarnos oprimiendo -pisando- a otros.

7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?
Denota violación, de palabra por lo general, de la Persona de Dios (Mateo 9:3; 26:65; Marcos 3:28-29) pero puede extenderse a toda calumnia contra Dios, incluso indirecta -por ejemplo críticas dirigidas contra conductas cristianas (1 Corintios 10:30; Romanos 14:16; 1 Pedro 4:4).

8Si en verdad cumplís la ley real conforme a la Escritura:AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO, bien hacéis.
9Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores. 10Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos. 11Pues el que dijo: NO COMETAS ADULTERIO, también dijo: NO MATES. Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.
12Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad. 13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio.

Sabemos que es ley real porque fue el Rey quien dijo “amarás a Dios…y amarás a tu prójimo…en esto se cumple la ley. Mateo 22:37-40” ¿Cómo queremos que nos traten?
Con honestidad, queremos la preferencia; no deseamos que nos traten ni siquiera con justicia sino que nos den lo mejor de lo mejor. Bueno, pues la ley real dice que así tratemos a los demás, con preferencia, por encima de nosotros.

9Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores…
Err… por si acaso, Santiago va directo al grano! Transgresores, culpables, ¿por qué? Porque si toda la ley se resume en amar a otros con preferencia, ¿cómo es que cometeremos adulterio o asesinato o cualquier otra cosa contra nuestro prójimo?
¿Acaso discriminaremos si nos ocupamos de elevar a los otros por encima de nosotras mismas? ¿Se dan cuenta?
Parcialidad es pecado porque viola la Ley del Amor. Santiago insiste que daremos cuenta a Dios de nuestras acciones contra el estándar de Su Ley. El énfasis sobre obediencia como criterio para el juicio nos vuelve al tema de la verdadera fe (1:21-27) y anticipa el argumento de fe genuina vista en tus obras (2:14-26).

Este asunto de la ley no es pequeño. Si meditamos cómo la ley se mantiene agrupada, donde no hay pequeñas piezas por aquí o por allá, donde no es una listilla para chequear que tal ando, bien aquí no muy bien por allá… la Ley es UNA sola porque ilustra el carácter de un Dios UNICO.

¿Cuál es el punto de Santiago?
Que si esto es así, necesitamos misericordia. Misericordia que ya hemos recibido, como hijas de Dios. La ley real, la ley de libertad, la palabra implantada, se aplica a nosotras, nos ha dado libertad del pecado y libertad para obedecer con alegría, esclavas de la justicia… ¿ley de la libertad que me hace esclava? interesante, pero miren quién escribe: Santiago, siervo [esclavo] del Señor JC.

13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio

Observen que en el v.12 se dirige al pueblo de Dios. Por tanto aquí se refiere a la misericordia mostrada por hombres, no por Dios. La misericordia que mostremos a otros demuestra nuestro deseo de obedecer la Ley del Reino, y en consecuencia, un corazón hecho justo por obra de la gracia divina.
Como creyentes merecemos juicio de Dios: imperfectos en todo sentido.
Pero nuestra actitud y acciones misericordiosas contarán como evidencias de la presencia de Cristo en nosotras. El castigo fue sobre Cristo, es en la unión con quien cumplió la ley a perfección que podemos confiar de vindicación.

No trates a los demás como se merecen, ten misericordia. Colócalos por encima de ti porque eso es lo que Cristo hizo: El abajo y nosotros arriba para la gloria de Su Padre.
Hemos sido escogidas por pura gracia, por pura misericordia.
La misericordia triunfa sobre el juicio si seguimos a Cristo y permitimos que la misericordia triunfe sobre el juicio en todas nuestras relaciones con otros.
¿Fácil? No, no es fácil.

¿Sacarán ventaja -se aprovecharán-? Sí. Completamente. Tendremos que recordar y recordar Quién nos ha concedido misericordia y por qué. De otra manera estaríamos proyectando una imagen equivocada del carácter de Dios mismo.

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Apuntes a Santiago

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TEMA 4. FE GENUINA Y OBEDIENCIA. 1:18-27

18En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.

En este versículo Santiago añade otra evidencia a que Dios no es responsable, ni directa ni indirectamente, de nuestras tentaciones. Responde 4 preguntas acerca de la regeneración, del nuevo nacimiento, que dan luz a la evidencia de que Dios no es responsable de nuestras tentaciones ni de los pecados que resultan por sucumbir a ellas. Más bien, El es responsable de nuestra rectitud.
1) ¿Quién lo hace? El, de su voluntad (1:18a). Nadie ha venido al mundo por su propia voluntad o plan. La concepción, gestación y nacimiento de un niño están por completo fuera de su conciencia y control. Es receptor pasivo. Así el hombre, nadie tiene la voluntad de crear una nueva naturaleza dentro de sí mismo (Jeremías 13:23 ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?). Dios declaró la única forma, Jeremías 31:31-34.
2) ¿Qué hace? nos hizo nacer (1:18b). La regeneración es un milagro de Dios por el cual se implanta el principio de la vida nueva en el hombre y se hace santa la disposición que gobierna su alma. Esto es el nuevo nacimiento, el nacer de nuevo (Juan 3:3-8; Efesios 2:5-6; 1 Pedro 1:23; Ezequiel 36:25-27 “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. “Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas).
3) ¿Cómo lo hace? por la palabra de verdad (1:18c). logo aletheias (palabra de verdad), toda la Palabra de Dios en sentido general y en particular el evangelio.
4) ¿Para qué lo hace? para que seamos primicias de sus criaturas (1:18d). Las primicias eran lo primero y lo mejor de los cultivos que se estaban cosechando y eran por lo general un indicador de cómo sería el resto de la cosecha. Un campesino estaría tentado a tomar esa cosecha temprana y guardarla, por si acaso el resto se perdiera por alguna sequía, plaga de langostas u otra calamidad. Pero el Señor exigía que lo primero y lo mejor debía darse a El. Santiago escribe que los regenerados por medio de Cristo serán las primicias de sus criaturas en su postrer creación del cielo nuevo y de la tierra nueva (Apocalipsis 14:4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; Romanos 8:22-23 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo). Somos recipientes del fruto del Espíritu, ofrecido a Dios porque El lo merece y como parte de la promesa. Como recién nacidos somos promesa de lo que vendrá, los primeros frutos de la Resurrección -qué hermosa imagen!- por tanto no seamos ligeras del costo pagado por nosotras, no seamos ligeras lo que significa entregarse a tentaciones sino que como nuevas criaturas caigamos de rodillas e imploremos a Dios que nos fortalezca en el camino que andemos, un camino de puerta estrecha, pero un camino que termina en corona de vida.

primicia
Del lat. primitiae, -arum ‘primicias’.
1. Fruto primero de cualquier cosa.
2. Noticia, hecho que se da a conocer por primera vez.
3. Prestación de frutos y ganados que además del diezmo se daba a la Iglesia.
4. Principios o primeros frutos que produce cualquier cosa no material.

19Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; 20pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.

Santiago presenta ahora la tercera prueba de un verdadero creyente. La 1ra. fue respuesta a las pruebas, la 2da respuesta a la tentación. La 3ra. es respuesta -obediencia- a la verdad revelada en la Palabra de Dios.
La palabra “obediencia” es el pegamento que une estos versos. A medida que leemos, Santiago quiere que nos demos cuenta que tratar a un pobre igual que a una persona rica es otra forma de obediencia a la ley: nos muestra cómo fe y obras, aunque distintas, son inseparables en nuestra relación con Dios (2:14-26).

En la primera parte del capítulo la preocupación de Santiago ha sido estimular a creyentes bajo presión a responder con perseverancia apoyada en fe invariable. Constancia, consistencia, unidad de propósito, son virtudes cristianas clave. Tal clase de lealtad a Dios se expresa en obediencia a la Palabra de Dios.

Ahora nos ofrece 3 áreas de trabajo específicas; cada una tenemos la tendencia natural a ser lentas para escuchar, rápidas para hablar y rápidas para la ira. ¿Analizaron sus relaciones? ¿Cuál tendría mayor impacto si seguimos a Santiago?
Al inicio cualquiera piensa que esas 3 cosas que Santiago menciona se refieren a nosotros, a cómo nos relacionamos con otras personas y cómo les impactaría si cambiamos.

Ira y lenguaje son temas tradicionales de la literatura judía (Proverbios 17:28 Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, por prudente.; 10:19 En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.; 11:12-13 El que menosprecia a su prójimo carece de entendimiento, pero el hombre prudente guarda silencio. El que anda en chismes revela secretos, pero el de espíritu leal oculta las cosas; 13:3 El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina; 17:27 El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el de espíritu sereno es hombre entendido).
En Santiago, de entrada pensamos que las 3 áreas se refieren a nuestra relación con otra gente y el impacto que tendría nuestro cambio. Pero si vemos el contexto, Santiago se refiere en todo momento a la Palabra de Verdad: no podemos oírla solamente, también hay qué cumplirla; ¿qué sucede cuando la Palabra de Dios nos confronta de pecado? Lo obediente es que seamos rápidas para oír, lentas para hablar y lentas para airarnos.

¿Qué hacemos cuando queremos escuchar a tal o cual persona, conferencista, etc.?
Eliminamos distracciones, queremos buen sonido e iluminación -un ambiente adecuado; nos concentramos en la persona que habla; si es una conversación privada luego repetimos lo que nos dicen; hacemos preguntas buscando claridad; y en especial si son niños, hemos de resistir la urgencia a interrumpir, a ofrecer consejos o, peor, a cambiar el foco de la otra persona hacia nosotros mismos.
El proceso es muy similar cuando Dios tiene algo qué decirnos.
Al escuchar la Palabra de Dios, es sabio eliminar distracciones, concentrarnos en El, repetir Sus palabras… he aquí el por qué de nuestra lectura repetitiva, hasta que ganar entendimiento. Es bueno preguntar, es bueno clamar y decir “Señor mira lo difícil, ¡ayúdame!” ¿No dice Santiago que pidamos sabiduría?

¿Cómo respondes a lo que Dios te dice?
Resiste la urgencia de interrumpir -el famoso plan B-, resiste el impulso de tomar las palabras y enseñanza de Dios y egoístamente pensar solo en ti.
Dios nos amonesta a ser rápidas para oír de Su Palabra. Priorizar nuestro tiempo haciendo esto mismo, escuchando buena enseñanza, leyendo, sumergidas en escuchar las palabras de Dios.

Pero, ¿qué sucede luego cuando oímos a Dios?
Luego resulta incómodo y ¿qué hacemos? Buscamos excusas…pero-pero-pero… Si la Palabra nos trae convicción, entonces somos rápidas para hablar y buscar excusas.

Tardo para hablar… porque si hablamos, ¿qué aprendemos? Es imposible hablar y aprender al mismo tiempo. Tenemos dos orejas fuera de la cabeza y una sola lengua oculta dentro de la boca: rápidas para oír, lentas para hablar y para airarse. Luego pasa que algo nos produce convicción de pecado y respondemos con ira y frustración.

¿Es pecado la ira? No. La ira es una emoción, igual que el gozo o la tristeza. Las emociones no tienen valor moral asignado, este valor surge cuando añadimos emociones a un pensamiento o una acción equivocada. La ira no es pecado en sí misma, pero al igual que con cualquier otra emoción, siempre existirá la tentación porque queremos sentir de cierta manera… La psicología barata dice que como las emociones son el producto natural de la personalidad, no pueden controlarse, solo suprimirse o ignorarse. Pero Santiago dice claramente que las emociones son el producto de toda la persona, y que por la gracia de Dios y la obra del Espíritu, la persona puede ser transformada de tal modo que traiga sus emociones alineadas con la obra y voluntad de Dios.
Piensa por un momento: Jesús pasó 33 años al lado de toda clase de gente, ¿cuántas veces perdió el control? Dos, una en el templo y otra en la sinagoga donde sanó al hombre de la mano seca. Luego la gente excusa su ira diciendo “Jesús se airó.” Pero la ira del Señor no fue nunca pecaminosa, si estudian los pasajes se darán cuenta que su ira fue producto de celo por la gloria de Dios. Jesús no se airó por causa de su propia gloria, sino por causa del Padre.

¿Y cuando yo me airo? ¿De cuál gloria tengo celo? La mía propia, alguien ha violado mi voluntad. Mi ira se levanta cada vez que mi voluntad está en juego. Luego no es equivocada, pero si vuelco mi ira en acciones que intentan restaurarme a una posición de poder o de autoridad, luego entonces está mal.

¿Qué tan frecuente demostramos ira por causa de la gloria de Dios?
Saben, la mejor razón para ser lentas en airarnos es debida al mismo Dios, nuestra Padre es lento para la ira, grande en misericordia, gentileza y compasión.
De modo que ¿cuál relación quedaría más impactada al cambiar? La de nuestra Padre celestial.
Ser enseñables, ser capaces de oír Su palabra y revelar nuestra pecaminosidad, capaces de escuchar y cambiar, lentas para hablar y lentas para airarnos, esto nos será más fácil con la práctica diaria.

la justicia de Dios… Describe un atributo: Su pureza moral y en especial Su confiabilidad y fidelidad en que hará lo que ha prometido (Salmo 35:24 Júzgame conforme a tu justicia, oh SEÑOR, Dios mío; que no se rían de mí). Recuerden que la carta antecede a los escritos de Pablo, Santiago debe leerse en el contexto del Antiguo Testamento, del judaísmo, y en particular de las enseñanzas del Señor Jesús. Santiago utiliza la frase “la justicia de Dios” con el significado bíblico global: hacer lo que Dios requiere de Su pueblo (Mateo 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.; 5:6,10; 6:33). En pocas palabras, que la ira del hombre no produce conductas que agraden a Dios.

21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.
22Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; 24pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es.
25Pero el que mira atentamente [intencionadamente] a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

La palabra “inmundicia” tiene una raíz que también puede traducirse como “tapones de cera.” ¿Ven la conexión? ¿Quieres escuchar mejor? Retira todo aquello que es obstáculo para escuchar y recibir la Palabra de Dios. “Malicia” es otra palabra especial:
malicia
Del lat. malitia.
1. Intención solapada, de ordinario maligna o picante, con que se dice o se hace algo.
2. maldad (‖ cualidad de malo). Inclinación a lo malo y contrario a la virtud.
4. Interpretación siniestra y maliciosa, propensión a pensar mal.
5. Cualidad por la que algo se hace perjudicial y maligno.
6. Penetración, sutileza, sagacidad.
7. Sospecha o recelo.
8. Palabra satírica, sentencia picante y ofensiva.

Es una palabra que indica intento o pecado deliberado.

El tema es obvio: quienes experimentan el nuevo nacimiento por medio de la Palabra de Dios (v.18), aceptan con humildad (v.21) la Palabra cumpliéndola (v.22-27). La “religión” que cuenta delante de Dios, capaz de salvar el alma, proviene de la expresión de un estilo de vida de obediencia a la Palabra de Dios “implantada” en cada creyente (1 Pedro 1:23-2:2 Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Porque: TODA CARNE ES COMO LA HIERBA, Y TODA SU GLORIA COMO LA FLOR DE LA HIERBA. SECASE LA HIERBA, CAESE LA FLOR, MAS LA PALABRA DEL SEÑOR PERMANECE PARA SIEMPRE. Y esta es la palabra que os fue predicada.
1Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 2desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación).

Observen que la metáfora habitual de “quitarse la vieja ropa” y “vestirse con nueva” no es la que utilizan Pedro ni Santiago: ambos utilizan un imperativo positivo que es “aceptar, recibir” ¿Por qué? Porque no se trata de adoptar un nuevo código de conducta sino de algo más básico: la influencia de la Palabra de Dios para producir una nueva conducta (Jeremías 31:33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días -declara el SEÑOR- Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; Ezequiel 36:24-32).
Dios planta, la hace permanente, parte inseparable del creyente, guía y presencia que comanda desde el interior.
Luego entonces en Santiago la frase “aceptar con humildad la palabra implantada en vosotros” no es un mandato a incrédulos a que se conviertan (en otras partes del NT sí) sino un mandato dado a creyentes para que permitan la influencia de la Palabra en todo lo concerniente a sus vidas. “Con humildad” es decir, abiertos y receptivos a la obra de la Palabra en el corazón, a su autoridad y guía.

¿Qué significa “recibir la Palabra”? Santiago se adentra un poco más en el tema para explicarnos que quienes solamente oyen están en terreno peligroso, se engañan a sí mismos (Lucas 11:28 Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan). Nadie enfatiza más que el Señor Jesús la necesidad de responder con obediencia radical luego de ser tocados por la gracia de Dios. Ambas cosas, la iniciativa de gracia y la respuesta de agradecimiento son aspectos necesarios del evangelio.
La Palabra, mediante la cual alcanzamos vida nueva (v.18) y la cual fue implantada en nosotros (v.21), es una Palabra para ser puesta en práctica.
Obedecer es mucho más que oír.
Todo el punto de aprender algo no es para que sepamos mucho o para darse la vuelta y enseñar y ya; el tema de ser discípulas de Dios es darse la vuelta y hacer.
Santiago aquí emplea la metáfora del espejo.

¿Cuántas traen un espejo en su bolsa ahora mismo?
En un día cualquiera, ¿cuántos espejos encontramos? ¿y qué hacemos? Aunque sea de reojo echamos una miradita para arreglar lo que vemos, ponerse pintalabios, peinarse, etc.
Saben, hay gente que nos levanta toda clase de espejos: espejos sobre religiones que prometen hacernos sentir bien, espejos de la cultura y de la moda, espejos de gente criticona también, espejos de revistas… montones de gentes que dicen “mira, este espejo es verdadero…”

¿Cuánto tiempo gastas mirándote en el espejo que produce resultados eternos? ¿No te parece que si fuéramos mejores estudiantes de este espejo, con determinación, si hiciéramos todo lo que esté a nuestro alcance, no te parece que los resultados serían un verdadero adorno al evangelio?

El éxito de la analogía del espejo presume que tanto la persona que mira en el espejo natural como la persona que mira en la Palabra, ambos, son capaces de respuestas diferentes.
El “oidor” falla porque no acciona sobre lo que ve en el espejo (implicando que podría hacerlo si quisiera), mientras que el “hacedor” es alabado por poner en efecto lo que ha visto en la ley de Dios (implicando que podría ignorarlo si quisiera).
El punto clave del “oidor” es su olvido.
Constantemente el Señor advierte al pueblo de Israel a “no olvidar” Sus hechos poderosos sino recordar Sus misericordias y Su Ley (Exodo 13:3; Números 15:39; Deuteronomio 6:12; 8:2; Malaquías 4:4).
“Recordar” a Dios, sus hechos y enseñanzas, es contemplarle de tal modo que impresione largamente el corazón y la mente. Quien “olvida” lo que ha visto en la Palabra de Dios es aquella que lee o escucha de manera superficial, que no impresiona, el mensaje en el alma.

25Pero el que mira atentamente [intencionadamente] a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago concluye el contraste dirigiéndose específicamente al “hacedor”: el que mira intencionadamente en la perfecta ley que concede libertad para obedecer con alegría, no por obligación, la clase de obediencia que deriva de nuestra relación con el Padre.
De nuevo, hay que ser perseverantes para mirar en este espejo y vernos retratadas (piensa lo difícil que es mirarse al espejo por la mañana). Pero si perseveramos, no olvidamos y hacemos, seremos bienaventuradas! ¿Por qué? porque estaremos haciendo lo que Dios quiere que haga.

¿Cuál Ley…? Santiago no se refiere a la Ley de Moisés como tal, sino a la Ley de Moisés interpretada y suplementada por Cristo. La calificación “ley de la libertad” se refiere a la promesa del nuevo pacto de la ley escrita en el corazón (Jeremías 31:31-34).

Quien mira intencionadamente en la Ley y persevera en ella será bienaventurado en lo que hace. Observen que se trata de una bendición futura -la salvación que proviene cuando uno “acepta” la Palabra (v.21).

26Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
27La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

Santiago se vuelve cada vez más práctico y específico en su llamado a responder apropiadamente a la Palabra de Dios. ¿Un “religioso” moderno? Un buen cristiano. ¿Alguna piensa que es buena cristiana?
La lengua nos echa de cabeza porque el Señor dice “que de la abundancia del corazón habla la boca” de modo que si nos creemos justas pero no controlamos la lengua, ésta revelará la verdad: hipocresía evangélica.

“Aceptar” la Palabra (v.21) se convierte en “hacer” la Palabra (v.22), que ahora se convierte en “cumplir” la Ley.
Los últimos versos culminan la progresión, Santiago sugiere 3 manifestaciones de obediencia a la Palabra, manifestaciones que establecen la agenda para el resto de la carta:
Control de la lengua (1:19-20; 3:1-12; 4:11-12)
Preocupación por los indefensos (2:1-13, 15-16; cf. 5:1-6)
Evitar la mundanalidad (4:4-10)

Calvino: “Santiago no define religión en lo general, sino que nos recuerda que religión sin las cosas que menciona no tiene valor.” Es necesario contar con acciones concretas y específicas para demostrar la premisa de que “una es religiosa.” Los temas que menciona eran problemas serios: viudas y huérfanos estaban dentro de los más indefensos de su tiempo; hoy día, viudas y huérfanos, inmigrantes que intentan adaptarse a una vida nueva, parias y descastados del tercer mundo, discapacitados, los que viven en la calle… la prueba de la verdadera religión es el grado en que extendemos ayuda a los indefensos de este mundo. El “hacedor” muestra preocupación activa por personas indefensas. La fe genuina actúa siempre.

La 3ra. marca, mundanalidad, se refiere a la filosofía y estilo de vida [placeres y vanidades] que caracteriza la vida humana que no tiene en cuenta a Dios. Santiago cuidadosamente evita dar la impresión de que la religión que agrada a Dios consiste en actos externos o en acciones sociales. No. Quienes hemos aceptado la obra reconciliadora de Dios en Cristo hemos de distanciarnos cada día más del modo de vida a nuestro alrededor, mantenernos sin mancha -inmaculados- de la influencia contaminante del mundo.
OJO: en este momento la tentación es poner el espejo frente a X o Y persona, pero Santiago habla en la segunda persona del singular y del plural: Tú, Nosotras.
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inmaculado, da
Del lat. immaculātus.
1. Que no tiene mancha.

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